POV Bella

Y de la nada solo pude sentir los labios de Edward sobre los míos, eran delicados sobre los míos pero a la vez eran exigentes, inevitablemente cerré los ojos y me deje llevar por las sensaciones que me embriagaban en este momento. Era más impresionante que leer una y otra vez el libro que me gusta, mejor que subir a la montaña rusa, no, esto no se puede comparar, eso es mínimo con todo lo que siento en este momento.

Marie – susurro Edward y yo me tense en mi lugar.

Me tengo que ir – no, Edward no lo podía saber, no ahora.

Bella, yo lo siento – trato de detenerme pero yo ya no podía detenerme.

Lo siento – salí corriendo antes de que fuera tras de mí.

Esto no podía estar pasando, me sentía un poco celosa, de mí, pero aun así me sentía mal, ¿Por qué?, no lo sabía, creo que a nadie le gusta la idea de que cuando te estas besando con alguien te llamen por otro nombre, si, lo sé, sé que tanto Bella como Marie son mis respectivos nombres, pero eso no quita que me sienta mal por seguir mintiendo, mi única salida es decirle la verdad, pero no ahora, tendré que esperar pacientemente hasta el viernes.

POV Edward.

Sus labios más suaves de lo que alguna vez me había imaginado, estar besando a Bella era la misma gloria, me sentía dichoso al poder hacerlo después de tanto tiempo, ella es una mujer muy dulce y pura, por donde quiera que se mire se muestra la misma faceta de chica inocente, y no, no es solo una fachada es algo natural, solo de ella.

Marie – inesperadamente nombre a la chica de las cartas y me di cuenta del grave error que había cometido al mirar la cara horrorizada de Bella.

Me tengo que ir – se separó de mi abruptamente dejándome paralizado no solo por mi error, sino que también por su rostro.

Bella, yo lo siento – trataba de que sé que quedara para poder explicarle todo lo que me había sucedido.

Lo siento – salió corriendo antes de que yo pudiera detenerla.

Pero que estúpido había sido, ¿En qué momento se me paso por la cabeza hacer eso?, esto no se podía quedar así, tengo que hablar con ella.

¿Qué haces ahí Edward? – me sorprendió escuchar la voz de Edward.

¿Has visto a Bella? – parecía confundido.

La vi corriendo en dirección a Alice – se sonrojo un poco – creo que ya se iban.

Maldición – susurre.

¿Pasa algo malo? – esto no me podría estar pasando a mí.

Bese a Bella – Jasper estaba en silencio y eso era bueno.

¿Por qué la besaste? – cuestiono.

No lo sé, creo que fue porque lo quería – me sentía frustrado por lo que había pasado – pero después le dije Marie.

Edward, a ninguna chica les gusta que cuando las estas besando les cambies el nombre, eso es imperdonable – me lo dijo todo tan serio.

Ya lo sé, no sé en qué momento se me vino su nombre a la cabeza – tanta era mi desesperación que hasta mi cabello estaba más despeinado de lo normal.

¿Y qué piensas hacer? – eso era una buena pregunta, tanto que aun ni siquiera tenía la respuesta.

Hablar con ella, explicárselo – él solo negó.

¿Y qué le vas a decir?, lo siento Bella pero cuando te estaba besando me acorde de la chica que me está mandando cartas y no me deja concentrarme en mis cosas por saber quién es, pero no te preocupes yo quería besarte – así como lo decía ya no era tan bueno explicárselo a ella – ¿Edward?

¿Qué? – se acercó lentamente a mí.

¿En qué piensas cuando se te viene el nombre de Marie a la mente? – No entendía a donde quería llegar – Solo responde – me quede pensando por un largo momento.

No te puedo decir a ciencia cierta que me gusta, porque no la conozco, pero te puedo decir que es diferente a todas las demás chicas, lo sé por la forma en que me escribió y me hizo entender que ya nos conocemos – me quede pensando en la carta donde me decía que yo la había ayudado cuando éramos unos niños.

¿Y sobre Bella? – con ella no tenía que pensarlo mucho.

Ella me gusta, todo en ella, incluso sus defectos son adorables para mí, es la primera persona que no se tropieza apropósito frente a mí solo para levantarla, incluso no tiene que decir nada para que le preste atención – me quede pensando en las veces que estaba con ella y se mantenía callada – disfruto de su compañía, no es como tú o como Emmett, con ella también puedo ser yo mismo, incluso cuando se traba al hablarme, o cuando se sonroja, es como si fuera lo más hermoso que alguna vez alguna vez haya visto y no sé qué es lo que me pasa, ya probé sus labios pero aun no estoy satisfecho, quiero más, más de ella.

¿Sabes?, la definición de amor varía dependiendo de las personas, cada una de ellas lo demuestra de una manera diferente, ya sea por medio de cartas, canciones, regalos, no lo sé, cada personas es distinta a otra – suspiro y dirigió su vista al cielo, como si estuviera meditando sus palabras – quizás estés enamorado de ella, o quizás solo sea un capricho tuyo porque ella es diferente a las demás, no lo sé, eso solo lo podrás descubrir tú, nadie más te podrá decir lo que pasara, en tus manos esta cambiar tu destino.

¿A qué te refieres? – pregunte desconcertado por lo que me estaba diciendo, no era la primera vez que me decía que podría ser enamoramiento, pero no de Bella sino que de la chica misteriosa que me manda cartas, lo había considerado una vez pero deseche esa idea, aun no la concia así que no podría estar enamorado de alguien que en mi vida había visto, y si no fuera el caso, no he hablado con ella para saberlo.

Lo sabrás cuando sea el momento indicado, cuando llegue ese momento tendrás la respuesta a todas y cada una de las preguntas que te has estado formulando en este tiempo – se encogió de hombros.

Con tu sinceridad a veces me das miedo – sonrió un poco.

Tienes que pensar Edward, hazlo rápido ya que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde – comenzó a caminar poco a poco dejándome en mi lugar meditando en todo lo que me había dicho.

Edward – antes de que pudiera voltear alguien llego y me abrazo.

POV Bella.

¿Qué es lo que te sucede Bella? – la voz alarmada de Alice hizo que detuviera mi paso abruptamente.

Edward – fue lo único que dije a modo de respuesta.

¿Qué pasa con él? – me jalo un poco para que nos dirigiéramos a nuestros respectivos autos.

¿Dónde está Rose? – le pregunte a Alice antes de contárselo.

Aquí estoy – su voz hizo que me sobresaltara – ¿Qué sucede?

Algo paso con Edward – dijo Alice.

¿Bella? – ella me miro desconcertada, como si estuviera temiendo algo.

El me beso – les dije a las dos en un susurro, pero al parecer fue lo suficientemente fuerte para ellas porque empezaron a gritar y a dar saltitos.

Eso es bueno – fue lo primero que dijo Alice.

Tenemos que irnos, no me lo quiero encontrar ahora – ellas solo asintieron.

¿A tu casa? – pregunto Rose.

Si – ahora mi padre debería de estar trabajando así que era más fácil para nosotras hablar ahí.

Nos vemos en un rato Bell's – se despidieron de mí, las tres nos dirigimos a nuestras autos para irnos a mi casa.

En todo el trayecto no deje de pensar en el beso que me había dado Edward, pero también en cómo me había llamado después de que nos separamos, era algo ilógico él no podría saber sobre mí, por más que le seguía dando vueltas una y otra vez no encontraba algo que me convenciera. Tan poco pude apartar de mi mente la vara que puso Rose cuando Alice nombro el nombre de Edward, ¿Qué era lo que sabía ella y yo no?, claro que hablar ahí en el instituto no era nada bueno, alguien pudo habernos escuchado, y al decir alguien me refería a Tanya o a alguna de sus amigas.

Al llegar a casa las tres nos adentramos hasta a mi habitación sin decir nada, la tensión que sentía en ese momento era tan palpable que ninguna dijo nada.

¿Y bien? – como siempre fue Alice la primera en romper el silencio que nos embargaba.

Bueno, primero tengo que contarles algo – sonreí y ellas me miraron atentamente – pues verán el día que paso el accidente con Dimitri… – comencé a relatarles poco a poco lo que me había dicho Alec y por alguna extraña razón yo confiaba en lo que me dijo, la cara de Alice y Rose paso de la alegría al coraje, de la felicidad al resentimiento – y eso fue todo lo que Alec me conto, por supuesto que tengo que hablar con Charlie, sé que no va a ser fácil pero si queremos que Dimitri lo paren de una buena vez tenemos que ponerle un alto y principalmente yo.

Ese imbécil – escupió Rose – te juro que cuando lo vea me las va a pagar una a una, ese sin vergüenza no se va a salvar de uno que otro golpe que le voy a dar.

Y no lo dudo Rose, pero creo que con eso solo lograremos empeorar la situación – Alice asintió.

Estoy de acuerdo contigo Bella, pero Rose también tiene razón Dimitri cometió muchos errores, por no decir otra cosa, contigo y no estoy muy conforme con solo decirle a tu padre – frunció el ceño – sinceramente creo que un escarmiento no le vendría nada mal y mira que Jake estaría muy de acuerdo con nosotras, sin mencionar a Edward – hice una mueca.

Ahora, dinos, ¿Qué fue lo que paso con Edward? – Rose se veía preocupada.

Ya les dije – me sonroje un poco.

Sí, pero no creo que solo eso haya pasado, no para que salieras corriendo de no sé dónde – Alice me miro de una manera que me dio miedo.

¿Pues, en donde estaban? – me pregunto Rose.

Por aquí, por allá, en donde hayamos estado, el caso es que – me mordí el labio – bueno, cuando nos separamos él me dijo "Marie".

¿Qué? – las dos gritaron.

Así como lo oyen, sé que suena algo irracional pero en ese momento me sentí celosa, celosa de que estuviera pensando en mi otra yo cuando me estaba besando a mí – me estaba en redando yo sola – ¿Me entienden?

Claro que si Bella – Rose me sonrió de manera maternal.

¿Y qué hiciste cuando eso pasó? – me pregunto Alice.

Bueno, yo me sentí confundida, por un lado como ya les dije, sentí celos, pero por el otro me sentí como acorralada, por un momento se me paso por la cabeza que Edward ya sabía quién era yo – fue en ese momento que sentí miedo de que así fuera – y salí corriendo, fue en ese momento que me encontraste.

¿Qué fue lo que te dijo Edward? – Rose estaba frunciendo el ceño.

Creo que me dijo "Lo siento" – me encogí de hombros – no sé qué hacer, ya no quiero seguir con esta mentira pero tampoco le puedo decir "Oye, ¿Sabes algo?, yo soy Marie, si, ya sé que hemos estado últimamente juntos pero… – sentí que todo el color huyo de mí.

¿Pasa algo Bella? – Alice se veía preocupada por mí.

Creo que ya sé porque Edward me prestó atención últimamente – sentí que las lágrimas corrían por mis ojos.

No llores Bella – me abrazaron las dos.

Edward quizás supo desde el principio quien era yo y solo estaba jugando conmigo como lo hacía con todas esas chicas que andan detrás de él – y sin querer más lágrimas brotaron de mis ojos.

¿Pero porque piensas eso? – me dijo Alice mientras trataba de consolarme.

Es que eso sería lo más lógico, ¿Por qué de la noche a la mañana Edward me presta más atención de lo normal?, ni siquiera ha terminado la actividad – Rose rio un poco.

Bella no pensé que fueras así, mira cariño, no creo que Edward sepa que tanto Marie con Isabella son la misma persona – hice una mueca.

¿Tú crees? – estaba más insegura que nunca.

Te lo puedo apostar – y fue en ese momento que recordé las muecas que hacía antes de que le comentara lo de Edward.

¿Qué es lo que sabes tú Rose? – ella se sobresaltó un poco.

¿Saber de qué? – desvió la mirada de mí.

Cuando nombre a Edward te veías ansiosa, tú debes de saber algo que yo no – Alice estaba callada por primera vez.

Mira Bella, no planeaba decírtelo ahora porque no quería que tomaras una decisión desesperada – no comprendía lo que me estaba diciendo – ¿Viste el mensaje que te mande?

¿Cuál mensaje? – ella negó.

Te mande un mensaje diciéndote que necesitaba tu ayuda para lo del sábado, bueno, es que quiero saber una cosa – me quede callada observándola – ¿Piensas decirle a Edward que tú eres Marie?

No lo sé – me apresure a decir.

Piénsalo Bella, no pierdes nada con no hacerlo – me alentó Alice.

Pero, ¿Y si me rechaza? – pregunte con cierto temor reflejado en mi rostro.

Él se lo pierde, además no es el único chico que vas a conocer en tu vida, pero recuerda algo, "El que no arriesga, no gana" – Rose tenía razón.

Además creo que ahora el chico se siente culpable por confundirte con Marie – las tres nos reímos.

Tienen razón – me limpie las ultimas lagrimas que caían de mis ojos – chicas, creo que necesito su ayuda – espero y no arrepentirme de esto.

¡SI! – Las dos festejaron el que por fin les pidiera ayuda para lo del sábado – tenemos que empezar con el vestido, que maquillaje vas a usar, los zapatos – con tantas cosas que decían me estaban comenzando a marear.

Bella, quedaras como toda una princesa para Edward – me sonroje un poco.

POV Alice.

Yo sé que tú sabes algo que aún no nos has querido decir – Rose se sobresaltó un poco, por fortuna Bella no se dio cuenta.

No sé de qué me hablas Alice – ella desvió la mirada.

A Bella la podrás engañar, pero no a mí – me cruce de brazos.

Mira Alice, aun no te lo puedo decir porque tengo que planear muy bien lo que voy hacer, te juro que Tanya se va a arrepentir de todo lo que le hizo a Bella – en eso estaba de acuerdo con ella.

Bella también puede defenderse sola – la conocía muy bien y sabía que quizás se molestara un poco.

Yo sé que sí, pero si Bella lo sabe estas segura que ella no va hacer nada – lo medite un poco.

Cuenta conmigo – salte a sus brazos y las dos caímos a la cama de Bella riéndonos.

¿Qué les pasa? – nos vio de manera divertida.

Tenemos que decirle – le susurre a Rose y ella solo asintió.

¿Qué piensas de Tanya? – Bella se sorprendió.

Es una arpía, sin escrúpulos, caprichosa, tiene envenenada el alma – las enumero una a una y eso me sorprendió – no le vendría nada mal que ella también aprendiera la lección – frunció el ceño.

¿Estarías de acuerdo con que le jugáramos una pequeña broma? – Bella paso su mirada de Rose y de mí.

No lo sé – comenzó a retroceder – quizás si se lo merezca pero no quiero ser como ella.

Te prometo que no vas a ser como ella Bella – Rose se levantó y comenzó a caminar hacia ella – tengo algo que decirte y cuando termine me dices si quieres entrar o no ¿De acuerdo? – Bella solo asintió – mira, escuche que Tanya se iba a hacer pasar por Marie con Edward para que este regresara con ella – eso no me sorprendía.

¿Qué? – Bella parecía consternada – pero ella no puede hacer eso.

Claro que no – le dije yo – y es por eso que a ella también le tenemos que poner un alto.

Cuanta conmigo – Bella parecía decidida – no dejare que ella robe mi "identidad", solo para conseguir un capricho.

Entonces – sonreí – ya se lo que vamos hacer.