POV Edward.

Me sentía frustrado, impotente había pasado todo lo que restaba de la semana para poder hablar con Bella y explicarle todo, pero cada que me acercaba a ella siempre había alguien que nos interrumpiera, no había un momento en que la pudiese encontrar sola, y para el colmo hoy no iba a ir al instituto, necesitaba urgentemente hablar con ella pero, quizás mañana pueda hacerlo, tendría que hacer algún plan para poder llevármela aunque sea unos minutos fuera del gimnasio para darle la explicación que se debe.

Hoy ni siquiera tenía ganas de salir con los chicos, pero tenía que hacerlo, Emmett y Jasper estaban planeando una sorpresa para las chicas que les gusta, aunque ya no es nada obvio que se mueren por Alice y Rose, pensándolo bien, quizás yo también podría comprarle algo a Bella, sería solo un pequeño regalo con todo lo que ella se merece.

¿Qué tienen planeado comprar? – les pregunte al llegar al centro comercial.

Aun no lo sé – Emmett frunció el ceño – ¿Qué se le puede comprar a una chica?

¿Por qué no pruebas en comprarle un bolso? – Rosalie era amante de los bolsos así que, para ellas sería el regalo perfecto.

Muy buena idea Edward – nos adentramos en varias tiendas y la verdad es que ya me estaba cansando de la mirada que nos mandaban las señoras.

¿Les puedo ayudar en algo? – la voz de un jovencita nos llamó.

Si, vera quiero darle hacerle un regalo a una chica – Emmett sonrió – y estoy pensando en llevar un bolso.

¿Algo que le guste en particular? – Emmett se quedó pensando – mire, por aquí – los tres nos dirigimos a donde nos indicó – aquí hay de varios tipos y como ve, tamaños, ¿Alguno le llama la atención?

Ese rojo se ve muy bonito, pero para mañana no sé qué vestido lleve – frunció el ceño.

¿Le puedo recomendar alguno? – Emmett solo asintió.

Esta es una cartera altaïr, es de tela revestida con una película laminada, es un complemento espectacular para cualquier traje de noche, es elegante y natural y por dentro tiene generosas dimensiones – se veía muy bonita, pero yo no entendía nada de lo que me estaba diciendo.

Me la llevo – la chica que nos estaba atendiendo sonrió.

Perfecto, está disponible en color plata y dorado – como no entendía nada, decidí mejor salirme de ahí.

Los veo a fuera – ellos solo asintieron, estaba recargado frente a un poste esperando a que esos dos salieran, y cuando lo hicieron Emmett traía una sonrisa de tonto adornándole el rostro.

Le va a encantar – me dijo cuando llego – es Louis Vuitton, el color es perfecto para mañana y el modelo se ve perfecto para ella.

¿Eso te lo dijo la chica del mostrador cierto? – Emmett solo asintió, mientras que yo negué.

¿Qué le piensas comprar tú Jasper? – Emmett salió de su trance, yo también tenía curiosidad de saber qué es lo que tenía en mente.

Aun no lo sé, ¿Podemos ir a la joyería? – Yo también quería ir ahí – tengo algo que recoger, hace unos meses vine a hacer un pedido y me dijeron que pasara a recogerlo hoy.

¿Le vas a dar dos regalos? – pregunto Emmett.

Prácticamente es uno, pero si – los tres nos dirigimos esta vez a la joyería – buenas tardes – saludo Jasper al entrar.

Buenas tardes caballeros – nos respondió una señora – ¿En qué puedo ayudarles?

Vengo a recoger un encargo – yo me quede más atrás observando las pulseras que se encontraban en el mostrador, eran muy hermosas pero muy llamativas y no creo que a Bella le gusten así.

Aquí esta – me gire para ver qué era lo que traía en ese pequeño estuche – es una pulsera de oro blanco 14k, con un diseño de placas pequeñas huecas seccionadas con satinado 3x2, Esta pulsera de oro tiene un peso de 18.6 grs, y medidas de 20.5 cm de largo por 0.7 cm de ancho – era muy bonita y tenía unas pequeñas figuritas colgando a cada lado de la pulsera.

¿Puedo verla? – la señora solo sonrió y asintió, pude notar que las figuritas que colgaban de la pulsera eran, una bolsa, un angelito y le seguía un diablillo, junto a este tenía la figura de una zapatilla y para rematar también estaba una letra "A", la descripción perfecta de Alice – es increíble.

¿Era lo que esperaba? – la señora parecía nerviosa.

Así es, me la llevo – Jasper saco su cartera dispuesto a pagar.

¿Qué piensas comprarle a Bella? – la voz de Emmett hizo que me sobresaltara.

Estaba pensando en una pulsera para ella, pero todas las que he visto son demasiado exageradas y por lo poco que la he conocido sé que no le gustan los regalos y mucho menos si sabe que ha costado mucho, pero eso no es lo que importa, sino que busco algo que le quede perfecto a ella, no muy grande ni ostentoso pero si algo con que recuerde ese día – los dos estábamos observando las vitrinas.

¿Busca algo en especial? – la misma señora que atendió a Jasper se dirigió a mí, le explique lo mismo que le dije a Emmett, ella solo escuchaba atentamente – creo que ya sé que es lo que usted está buscando para su novia – inevitablemente me sonroje al pensar en Bella como mi novia – ¿Qué le parece esta pulsera?, es plata pura y contiene seis colgantes, una estrella, un corazón, una mariposa, un candado con una llave, una pareja de novios y lo más importante el signo de infinito.

A Bella le va a gustar – Jasper me susurro.

Me la llevo – la señora sonrió aún más y se fue a no sé dónde.

No sabía que también le ibas a dar algo a Bella – se burló Emmett.

Bueno, después de todo es el día del amor y la amistad, ¿Qué de malo hay en que le regale algo? – solo trataba de no estar sonrojado como comúnmente lo estaba haciendo cada que estaba con ella.

¿Disculpe? – La señora intervino antes de que Emmett hablara – hay algo que tengo que decirle.

¿Hay algo malo con la tarjeta? – estaba por sacar otra si es que esa no tenía el dinero suficiente para la pulsera.

No, no es eso – sonrió – solo que me comentan que la pulsera viene con este anillo – al mostrármelo los tres nos acercamos a verlo – la gema que está en el centro es de cristal, es plata por supuesto y como vera es de un color muy bonito un rosa claro, plata de ley con acabado envejecido brillante de paladio y cuerno negro – ¿Aun quiere que le envuelva esta pulsera?

Claro que si – no había nada que pensar, no importa cuántos regalos le comprara, no importa cuán costosos fueran cada uno de ellos, ella merece todo y mucho más, esa chiquilla de mirada inocente y sonrisa encantadora llego a cambiar todo mi mundo, con solo dirigirle una mirada a sus ojos profundos, sentía que estaba metiéndome a un mar profundo, al principio le tenía miedo por los nuevos sentimientos que estaban surgiendo de mí, pero con el paso del tiempo me di cuenta de que yo no podría dejarlos de ver por más tiempo del que ya lo había hecho.

Gracias por su compra – nos sonrió antes de que saliéramos.

¿Y ahora qué hacemos? – pregunto Emmett muy despreocupado.

Vamos a almorzar – ofrecí – cada que pasábamos al lado de la chica de nuestra edad, o incluso un poco más grande que nosotros se nos quedaban viendo nada disimuladas, al principio era gracioso ver las caras que ponían pero con forme íbamos más adelante nos dimos cuenta de que muchas de las chicas con las que nos habíamos topado anteriormente, nos las volvíamos a encontrar, era como si nos estuvieran siguiendo.

¿Qué creen que estén haciendo ahora? – no había la necesidad de que dijeran sus nombres.

Probablemente ahora estén en clase – consulte mi reloj.

Y entregando las cartas – completo Jasper.

¿Creen que mañana nos entreguen a nosotros la nuestra? – esta era la última carta y no la había podido recibir por no asistir a clases.

Tal vez así sea – Jasper lo medito un poco.

¿Tendremos que ir a pedírselas? – Pregunto Emmett un poco sonrojado – si es así, yo voy con Rose – la sonrisa que mantenía en su rostro poco a poco se estaba agrandando.

Si, ustedes van con ellas ¿Pero y yo que? – Fruncí el ceño – no creo que a Jasper le agrade la idea de que vaya a robarle un poco del tiempo que tiene pensado invertir en Alice y creo que a ti tampoco.

Bueno, podrías ir con Bella – Emmett evito reírse.

Bella no está en esa actividad – gruñí.

Tengo curiosidad – Emmett se quedó pensando – ¿Bella le escribió a alguien?

Quizás – no quería pensar en eso.

Eso quiere decir Eddy que tienes competencia – gruñí.

Emmett no me gusta que digan Eddy y lo sabes, y no sé si tenga competencia – en ese momento recordé el beso, que gustosamente ella correspondió.

¿Qué sucede?, ¿Por qué estas sonriendo como idiota? – Emmett solo se carcajeo.

La bese – ignore su insulto.

¿Qué hiciste qué? – se había atragantado con el jugo que estaba tomando.

La bese, y bueno, ella correspondió – Jasper solo estaba callado, por supuesto que él ya lo sabía.

Supongo que eso es un gran paso – Emmett regreso a la normalidad – ¿Y ya hablaste con ella?

Aún no he podido – recordé las veces que trataba de acercarme a ella y no podía hablar con ella, al menos no de lo que yo quería.

Mañana intenta hacerlo, no te preocupes por Mike que según los rumores ha estado saliendo con Jessica – ni siquiera me acordaba de él – pero si quieres lo puedo entretener para que no se acerque a ustedes – y de la nada trono los nudillos de sus manos.

Emmett creo que tú con tu sola apariencia asustas ya a todos los alumnos del instituto – intervino Jasper – no creo que sea necesario que hagas eso frente a él.

Uno nunca sabe, así como es Newton créeme que no va a desistir de la idea de volverse a acercar a Bella mañana en el baile – Emmett tenía razón.

Agradezco de tu ayuda, en dado caso cuento contigo – él solo sonrió.

Ya quiero ver cuando se vuelva a sonrojar – Emmett tenía una extraña emoción al ver como Bella se sonrojaba y comenzaba a balbucear, yo por mi parte también la sentía solo que era diferente, yo veía todo eso como algo adorable.

Emmett no creo que sea bueno que intentes hacer sonrojar a Bella, Rose se podría enojar – estaba disfrutando de su rostro.

Es mejor que nos vayamos – pagamos la cuenta y nos fuimos de ahí, los tres habíamos venido en mi volvo, así que solo tenía que pasar a dejarlos a sus respectivas casas y ya por fin podría pensar claramente en lo que le iba a decir a Bella.

No lo pienses mucho Edward, después de todo, no siempre se dice lo que se planea – fue lo que me dijo Jasper antes de que se bajara de mi volvo – cuídate Edward, nos vemos mañana y ya sabes, suerte.

Gracias Jasper, nos vemos mañana y por favor no te pongas tan nervioso – él solo me devolvió la sonrisa.

El camino a casa de Emmett fue silencioso, Emmett ha de estar pensando en algo porque eran muy pocas las veces en las que él estaba así, lo más seguro es que también este nervioso por el día de mañana, normalmente no es de los chicos que se detienen a pensar mucho las cosas pero cuando es algo importante él se pone más serio y se toma las cosas con más detenimiento.

¿Puedo hacerte una pregunta? – Emmett salió de sus pensamientos.

¿Qué pasa? – él estaba frunciendo el ceño.

¿Por qué estás tan interesado en Bella? – Esa pregunta me desconcertó – yo conozco a Bella muy poco pero sé que no es de la clase de chicas con las que te gusta estar – si eso pensaba Emmett, ¿Qué pensaría Bella? – sabes que no soy el indicado para estar dando sermones, pero desde que vi a esa chica sé que algo iba hacer cambiar en ti – cuando Emmett lo quería, era muy observador – no solo es la forma en que se aleja de los demás, sino que presiento que es algo más allá de un simple cuerpo bonito, Bella tiene algo, algo que desde hace tiempo tú has estado buscando – no dije nada, solo estaba atento a lo que me estaba diciendo – solo recuerda una cosa Edward, Bella no es igual a la otra chica, ¿Sabes a lo que me refiero no? – Me tense solo de escuchar que la nombraba – Bella es diferente y por eso mismo, no la lastimes.

Lo tendré en mente – Emmett bajo de mi auto y antes de que se fuera, se volvió y me sonrió.

Gracias por el aventón, nos vemos mañana Eddy – gruñí, no estaba seguro de que me hubiese escuchado.

Hace algún tiempo yo estuve enamorado de una chica mayor que yo, ella juraba que me amaba pero ahora que me pongo a pensar en esa situación ella nunca me amo, Jasper y Emmett siempre me decían que me alejara de ella, pero estaba cegado, no veía las cosas con claridad. Esa chica sabía quién era mi familia y sabía que mis padres eran ricos, pero yo no, así que no creía cuando las personas me decían que solo estaba conmigo por mi dinero, mis padres aun no ponían bajo mi control ninguna de las tarjetas de crédito así que yo no tomaba muy enserio esas palabras. Rumores corrían que ella andaba con alguien, me sentía como un idiota, ella me hizo prometerle que no le iba a decir a nadie sobre lo nuestro.

Estaba muy enamorado y muchas veces lo admití, un día decidí darle una sorpresa en su departamento, pero el que se llevó la sorpresa fui yo, al tocar a su perta me recibió un chico un poco más alto que yo, y estaba semidesnudo, por un momento pensé que me había equivocado de casa pero fue en ese momento que escuche su voz y no tardó en hacerse presente frente a mí. Aún recuerdo la mirada de burla y su sonrisa maléfica que me dedico antes de decirme que efectivamente las personas tenían razón, solo estaba conmigo por dinero pero se cansó de mí al ver que yo no tenía lo que ella buscaba.

Esa chica había jugado conmigo de una manera tan cruel que desde ese día jure que nunca más me volvería a enamorar y fue por ese mismo motivo que sentí miedo al acercarme a Bella, ahora estaba seguro de que valía la pena de arriesgarme una vez más, por ella. No me había dado cuenta de que ya eran las siete de la noche, vaya que si se me paso volando el tiempo, desgraciadamente mis padres aun no iban a llegar a casa, así que iba a tener una enorme casa a todo mi servicio, lo único que quería era darme una larga y reconfortante ducha para después por fin poder descansar de toda esta semana estresante.

Antes de que pudiera darme una ducha mi móvil comenzó a sonar, no tenía ganas de responderle a nadie, pero ese número no lo conocía y ciertamente me daba curiosidad saber de quien se trataba, una parte extraña de mi pedía a gritos de que se tratara de Bella, pero nunca le había dado mi número así como tampoco se lo había pedido a ella.

¿Quién habla? – al otro lado de la línea se quedaron callados.

Escúchame muy bien – era la voz de una chica que no reconocía, al menos no era ninguna con las que había salido – te llamo para decirte que tengo una sorpresa para ti.

¿Quién eres? – esto no me estaba gustando.

Eso no te lo puedo decir, solo escúchame – me quede en silencio a la espera de que siguiera – bueno, mantén tu ventana abierta esta noche.

¿Estás loca? – trate de que mi voz no sonara tan fuerte, pero fue imposible, una extraña me marca diciéndome que deje la ventana abierta, ¿Con que motivo?, si quisiera robar algo de mi casa, no me llamaría, pero al tener mi numero quiere decir que nos conocemos.

Normalmente eso es lo que dicen de mi – canturreo – pero no te preocupes, no soy secuestradora y mucho menos ratera, solo soy alguien, quizás no tan cercano a ti, pero sé que vas a gradecer mucho la sorpresa de esta noche.

¿Cómo sé que no vas a hacer algo en mi contra? – la chica al otro lado de la línea se quedó callada por un momento.

No planeo hacer nada malo, al contrario esto que va a suceder hoy te aseguro que te va a beneficiar – por algún extraño motivo sus palabras no eran una amenaza para mí, o eso era lo que sentía en ese momento – recuerda, antes de que sean las diez de la noche tu ventana debe estar abierta.

¿Oye, pero dime quién eres? – antes de que pudiera responderme, esa chica ya había colgado.

Esa llamada me había dejado más inquietante que antes, mi ducha duro menos delo que tenía planeado, y sin darme cuenta, antes de que me fuera a dormir deje la ventaba abierta, tal y como esa chica me lo había dicho. Caí en un profundo sueño, a tal grado que, cuando sentí una mano en mi hombro me sobresalte.

¿Quién eres? – maldije el momento en el que le hice el caso a esa chica.

Soy Bella – ¿Era Bella?, ¿Qué hacia ella en mi habitación?, quizás solo se tratara de una mala jugada de mi mente.

¿Bella? – quería confirmar lo que esa chica me había dicho, si esto era verdad, tendría que buscar a la chica que me llamo para agradecérselo en persona, aunque, pensándolo bien quizás se trate de Alice o Rose, son ellas las más cercanas a ella, pero no creo que Bella sepa de la llamada que me hicieron antes de que ella trepara por mi ventana– ¿Eres tú? – la habitación se encontraba en perfecta oscuridad, pero gracias al destello de la luna podía vislumbrar su silueta.

Si, Edward, soy yo, Bella – si no me equivoco Bella tenía un diminuto Short y una sudadera.

¿Qué haces aquí? – se veía demasiado atractiva, algo que no podía negar era que su abundante cabellera y con la luz de la luna se viera como una Diosa para mí.

Bueno, yo – se veía incomoda – venia hablar contigo – levante una ceja – no quise despertarte, solo que bueno, estaba tu ventana abierta, y no, no pienses que te acoso o algo así solo que bueno, era muy urgente para mi hablar contigo.

¿No tienes frio? – note de nuevo sus piernas delgadas descubiertas.

Un poco – se estremeció, quise prender la luz pero, me gustaba ver bajo el destello de las estrellas junto con la luna.

Espera un momento – me levante cuidadosamente hacia el ropero que tenía frente a mi cama.

Dios mío – al estar la casa en silencio, el mínimo susurro o respiro se escuchaba perfectamente – juro que me va a dar un paro, maldición Alice te mataré cuando salga de esta.

¿Hablando sola? – le tendí una de mis pijamas.

Lo siento – a pesar de que no se veía muy bien, sabía perfectamente que se había sonrojado, ¿Y porque no?, también se estaba mordiendo el labio como siempre lo hacía.

Definitivamente se ve mejor mi pijama en ti, que en mi – sonreí al ver que trataba de alejar su vista de mí.

¿Tú no tienes frio? – no comprendía su pregunta.

No – fruncí el ceño.

Eso explica que no traigas una playera – sonreí ante su comentario.

¿Te molesta que este así, Bella? – me acerque más a ella.

N-no – tartamudeo y retrocedió.

¿Qué haces fuera de casa a estas horas? – La acorrale contra la pared y mi cuerpo – ¿Por qué vienes vestida así? – susurre cerca de su oreja, ella me respondió con un suspiro.

Edward, viene a hablar contigo – con un poco de dificultad lo dijo – y estoy vestida así porque Alice tiro mi pijama – en ese momento su móvil comenzó a sonar.

No contestes – bese su cuello.

Tal vez sea mi padre – suspiro.

De acuerdo – pero no me aleje de ella.

¿B-bueno? – Tartamudeo – ¿Qué pa-asa Ali-ice? – Mordisquee el lóbulo de su oreja – estoy bien – sonreí sobre su cuello – no, no lo había notado, ¿Qué? – Su grito me alarmo – ¿Estás loca?, ¿cómo se te ocurre hacerme esto? – me aleje de ella para ver qué era lo que la ponía así – ¿Cómo quieres que me calme si me acabas de decir que ya no estas afuera y que vas a pasar por mí, mañana? – Hizo una pausa – ¿En dónde demonios voy a dormir?

En mi cama – le susurre.

¿Qué? – Sabía que me estaba mirando directamente a los ojos – no, tú no, Mary Alice Brandon, me las vas a pagar – colgó su móvil y se separó un poco de mi –toma – me tendió algo.

¿Qué es esto? – fruncí el ceño.

Solo léela Edward – la tome, me acerque hacia el buro de mi cama para prender la lámpara de noche, jalando a Bella conmigo.

No ahora – estaba por dejarla ahí, cuando la mano de Bella me interrumpió.

Es necesario que la leas ahora Edward – su rostro estaba sonrojado, al fijar mi vista en el sobre me di cuenta que era de un azul eléctrico, como con las cartas que anteriormente recibía, ¿Por qué Bella tendría mi carta bajo sus manos? – Es hora de que sepas la verdad Edward, así que por favor lee esa carta.

¿Sabes algo que yo no? – ella solo sonrió.

Probablemente sepa muchas cosas que tú no, así como tú sabes más cosas que yo desconozco – se encogió de hombros.

Bella, si tienes algo que decirme hazlo ahora porque no sé si pued… - no me dejo terminar la oración porque de pronto ya estaba acorralado entre sus labios, inevitablemente le correspondí su beso desesperado y feroz, estaba recostado y ella sobre mí, exigía que le respondiera con la misma intensidad y eso era lo que estaba tratando de hacer – Bella – hable con dificultad.

Edward – susurro mi nombre sobre nuestros labios – tienes que leer esa carta ahora.

Quiero estar contigo – se rio.

Voy a estar contigo después de que leas esa carta – beso una vez más mis labios, mis manos estaban en su cintura, mientras que ella jugueteaba con mi cabello, normalmente no me gustaba que tocaran mi cabello, pero con ella, como siempre todo era diferente.

Lo voy hacer con una condición – ella se separó un poco de mí.

¿Cuál es esa condición? – pregunto un poco desconcertada.

Que te quedes conmigo toda la noche – ella lo pensó un poco más de lo que esperaba.

Si después de que leas la carta quieres que me quede, así lo voy hacer – no entendía sus palabras pero no objete – bésame – no espere a que me lo dijera una vez más, porque ya estaba devorando sus labios dulces nuevamente.

Ven aquí – hice que nuestros cuerpos quedaran más pegados, lo último que quería era despegarme de ella en este momento – si voy a leer esta carta, lo haré contigo cerca de mí.

Edward, esto te va aparecer extraño y por alguna razón yo también pienso lo mismo, pero si no lo hago ahora, quizás mañana no lo haga. Creo que ya ha llegado el momento de decirte quien soy, quizás tenga que admitir que lo hago por fuerzas externas a mí, no me gusta que alguien quiera tomar mi lugar, y es por ese motivo que lo hago.

Todo sobre esta actividad me pareció un poco precipitado pero al final de cuentas creo que me sirvió de mucho, ya que ahora estoy mucho más cerca de ti ahora.

Si Edward, ya nos conocemos y hemos interactuado, no solo cuando éramos niños, sino que ahora en el instituto también lo somos. Supongo que ya te has de estar cansando de tantos rodeos, pero bueno, siempre estuve cerca de ti, y no pienses que te estuve engañando, si me llamo Marie, pero déjame decirte algo más, mi nombre completo es Isabella Marie Swan.

Nos vemos después Edward Cullen.

Releí la carta una vez más para darme cuenta de que no había leído mal, todo este tiempo la tuve cerca, quería explicaciones, pero al girarme para hablar con ella, solo un pensamiento estaba rondando en mi mente, dejando de lado que ella se estaba ocultando en mi cuello.

Mi nombre completo es Isabella Marie Swan, Isabella Marie Swan, Isabella Marie Swan

Así que Bella y Marie eran la misma persona, nunca lo hubiese imaginado, no sabía que sentir en este momento.

¿Estás enojado conmigo? – su voz era un susurro.