POV Bella.

¿Estás enojado conmigo? – tenía miedo a su respuesta.

No –se me estaba formando un nudo en la garganta– solo, necesito unos minutos.

Está bien – lo mejor sería que me fuera, pero antes de que pudiera alejarme completamente de él, me detuvo.

No quiero que te vayas – ya no podía más, las lágrimas estaban amenazando con salir, y yo no quería llorar frente a Edward.

Necesito ir al baño – me felicite al escuchar que mi voz no se quebraba, pero Edward tardo unos segundos en dejarme ir.

Esta al fondo –me aleje poco a poco de él, necesitaba llamar a Alice, tal vez si le explicaba cómo estaban las cosas, ella tendría la bondad de venir por mí– ¿Bella? – su voz profunda hizo que diera un salto antes de entrar.

¿Sí? – evite girarme.

Por favor no tardes – antes de entrar asentí.

POV Edward.

No lo podía creer, Bella y Marie son la misma persona, por una parte estaba feliz, me sentía liberado con un peso menos, y ya no había nada realmente de que preocuparme, al menos no por dos chicas, ya que en estos últimos días me había sentido un poco presionado, indirectamente, pero por el otro un poco confundido, ¿Cómo es que Bella se había fijado en mí?, quiero decir, sé que soy apuesto, y no es por vanidad, pero muchas chicas me lo han dicho, y también uno que otro chico, pero, ¿Cómo es que una criatura tan pura e inocente, como es Bella se fijó en mí?, en menos de dos semanas ya era otra persona diferente, y todo gracias a la bella mujer que se encontraba ahora mismo en mi baño. Ya quería que saliera para poder tenerla en mis manos, besas esos dulces labios, y mirar esos profundos e hipnotizantes ojos. Todo en ella es perfecto.

¿Edward? – no me había dado cuenta de su presencia.

¿Pasa algo? – me levante de la cama para estar junto a ella.

Alice viene en camino – ¿Qué?, no daba crédito a lo que estaba escuchando.

¿Por qué? – a toda costa estaba evitando mirarme a los ojos.

Creo que no es una buena idea, el quedarme contigo esta noche – se sonrojo – además todavía tienes que procesar lo de la carta y todas las cosas que han pasado en estas dos semanas.

No tengo nada que procesar, ya está claro lo que yo quiero – ella se sorprendió.

Además tango que estar con Alice, porque eso fue lo que le dije a mi padre, que iba a pasar la noche en su casa – ignoro mis palabras.

Bella – la llame.

¿Y si me llama y no estoy? – seguía hablando.

Bella – lo intente una vez más.

Tal vez y se le meta en la cabeza que algo está pasando y decida ir a la casa de Alice para comprobar que realmente estoy ahí – estaba jugueteando con sus manos, y eso solo quiere decir una cosa, ella estaba nerviosa, yo la ponía nerviosa, sin quererlo una enorme sonrisa se extendió por todo mi rostro.

Para ya Bella – la tome de los hombros, y solo así pude notar que tenía los ojos rojos – ¿Estabas llorando? – mordió su labio y giro su cabeza un poco.

N-no – estaba temblando, no era por frio.

¿Por qué? – no me respondió.

¿Por qué, que? – bajo la mirada.

¿Por qué estabas llorando? – levante su mentón para así poder mirarla directamente a sus ojos.

Tengo que irme, en serio, ella ya no ha de tardar – trato de zafarse de mi agarre, pero no funciono, no iba a dejar que se fuera, al menos no sin darle una explicación de cómo me sentía – por favor suéltame.

No pienso hacerlo, al menos no hasta que me escuches – la jale para que los dos nos sentáramos en la cama – no quiero que llores, por favor, no estoy molesto, ni decepcionado, y creo que tú has sacado conclusiones erróneas de mi silencio cuando termine de leer la carta, tengo que confesarte que cuando comenzó esta actividad yo no estaba interesado en ninguna carta en especial – hizo una mueca – no me mal intérpretes, pero es la verdad, no quería participar en ella y estaba dispuesto a hablar con las chicas para que no me dieran ninguna carta a mí, es un poco frustrante ser acosado por un montón de chicas – tome delicadamente sus manos entre las mías, como era de suponerse Bella se sonrojo – pero al momento en que leí tus cartas me fui adentrando más y más, a tal grado de sentirme desesperado, ansioso y nervioso porque llegara el momento en el que repartieran las cartas, eras muy misteriosa en cada una de ellas, y eso hacia crecer más mis ansias de conocerte, pero después apareció esa pequeña chica que era acosada por el estúpido de Newton – se estremeció – no sé por qué, pero tenía esa necesidad de defenderte de él, y bueno – me encogí de hombros – de todos aquellos que te molestaran, incluso de Tanya y sus amigas, y fue ahí en donde comenzó la confusión, y luego estuvieron esos sueños en donde tú aparecías – ella se sorprendió.

¿Qué sueños? – me miro directamente a los ojos, dejándome sin habla por unos segundos.

Bueno, más que nada escuchaba tu voz, me decías que no te dejara, y luego soñé contigo, cuando te conocí por primera vez en el parque – se sonrojo.

Cuando me caí – solo asentí.

Tengo que confesarte, que desde esa vez, todos los días iba a la misma hora al parque solo para ver a esa hermosa niña de ojos color chocolate, pero no aparecías y eso me frustraba – fruncí el ceño – después de un tiempo deje de ir, y ya no supe nada más de ti.

Hasta ahora – su voz era tranquila.

Si, hasta ahora, para ser sincero contigo, no te reconocí al principio, eras muy callada y cada que nos encontrábamos en los pasillos tú me evitabas, incluso cuando hacíamos trabajo en equipo, tú te distanciabas de mí, no entendía porque – ella solo sonrío.

Eso es simple, me ponía nerviosa su presencia – me acerque más a ella.

¿Y ahora ya no te pongo nerviosa Bella? – estaba a escasos centímetros de sus labios.

S-solo un p-poco – no retrocedió.

¿Segura? – sentía su aliento chocar en mi rostro.

S-si – poco a poco fue cerrando los ojos.

Podría jugar que estas nerviosa – deposite un beso en su nariz – o tal vez, son alucinaciones mías – uno más en sus mejillas – ¿Qué dices tú? – estaba dejando un rastro de besos por todo su rostro, ella no respondió, solo suspiraba cada que dejaba un beso, al final, pose mis labios sobre los suyos y fue en ese momento que de nuevo su celular nos interrumpió.

Debe ser Alice – se separó de mi – me tengo que ir.

No te vayas – me miro directamente a los ojos – tú, tú me dijiste que si después de que leyera la carta aun quería que te quedaras, lo ibas hacer – le suplique – y yo quiero que te quedes, por favor, no te vayas – la abrace, me sentía perdido, y lo que menos quería ahorita era que ella se fuera y me dejara como anteriormente lo había hecho.

Pero, ¿Y qué le digo a Alice? – me separe un poco de ella.

Déjame hablar con ella – lo dudo un poco, pero al final accedió.

No creo que eso vaya a cambiar las cosas, pero quiero ver que lo intentes – me tendió su teléfono, con una sonrisa de burla en su rostro.

Ya lo veremos – de inmediato respondí la llamada – Alice – no se escuchó nada por unos segundos.

Quiero hablar con Bella – se escuchaba furiosa.

Lo lamento, pero ella no va poder atenderte – juraría que en este momento, ella se estaba aferrando al volante – sería muy descortés que vinieras en vano, pasa que Bella no va a ir a ningún lado, por esta noche, y las que faltan – le susurre a Bella cerca de su oído, cosa que la hizo estremecer – ella se va a quedar en mi casa, y ya mañana yo me encargare de llevarla a su casa.

¿Qué? – Tuve que alejar el teléfono de mi oreja, debido al grito que lanzo Alice – ¿Es que estás loco? – Bella estaba mitigando su risa con las manos – ¿Qué crees que va pensar Charlie cuando vea a Bella llegar contigo y no conmigo?, Se supone que ella iba a pasar la noche en mi casa, no en la tuya.

Buen punto Alice – sonreí de medio lado – Bella "iba" a pasar la noche en tu casa, ahora ella estará en mi casa – Bella solo rodo los ojos.

Pásame a Isabella – su voz era amenazante.

Ya te dije, ella no puede atenderte ahorita – hice una pausa dramática.

¿En dónde está? – el tono de su voz en ningún momento cambio.

En la cocina – Bella entrecerró los ojos.

Entonces, esperare – suspire.

Solo vas a gastar el crédito de tu celular, Bella tardara un poco en subir – chasqueo la lengua.

No me importa cuando crédito me gaste Cullen – si estaba molesta.

Vamos hacer un trato Brandon – Bella se veía nerviosa – hoy Bella no se va a ir de mi casa, mañana a la hora que tú me digas yo paso a tu casa a dejar a Bella.

¿Y por qué no dejas que ella me lo diga? – Lo pensé por un momento – hasta donde yo me quede, ella no quería pasar la noche en tu casa – sobra decir que ese comentario me hirió un poco.

Está bien – al final accedí – quiere hablar contigo – le tendí el teléfono.

¿Alice? – su voz era dulce – por favor, sí, sí, yo me cuidare, no va a pasar nada – no sé qué era lo que le estaba diciendo Alice a Bella sobre mí, pero podría suponer el rumbo de su conversación – Alice, por dios – se sonrojo – ¿Es que solo piensas en eso?, por supuesto que no, no Alice, ya te dije que no – frunció el ceño – sí, yo le digo, ¿Qué?, no le voy a decir eso – levante la ceja – si mañana muy temprano estaré en tu casa – en estos momentos una sonrisa de triunfo se formó en mis labios – nos vemos mañana Alice, si yo también te quiero, nos vemos.

¿Y bien? – cuestione.

Bueno, al parecer tienes que dejarme en casa de Alice a las 7:30 – su voz era un pesar.

¿Sucede algo? – me acerque más a ella.

Es que es muy temprano para mí, quiero decir, es sábado, pero ella está empeñada en que tengo que estar en su casa porque me tiene que arreglar el cabello y esas cosas – se encogió de hombros.

¿Pero que no el baile es hasta las 7:30 de la noche? – se veía cansada.

Sí, así es, pero no conoces a Alice, para ella es muy poco tiempo para alistarse, bueno, en realidad también estará Rose, y bueno ellas dos se encierran en su mundo cuando tienen que arreglarme – cerro los ojos – yo no hago la gran cosa, solo dejo que ellas hagan su trabajo, pero hay veces que es agotante estar sentada por más de tres horas seguidas, solo para una salida de noche – al escuchar que me estaba riendo callo de golpe y me fulmino con la mirada – no es gracioso, ya quiero ver que tú soportes pasar todo un día de compras con ellas dos.

No puede ser tan malo – acaricie su mejilla, Bella en automático cerro los ojos y su voz se convirtió en un susurro.

Quisiera pensar lo mismo que tú, pero no es así – suspiro – Cuando Alice y Rose están en un centro comercial no hay quien las pare.

Dejemos de hablar de ellas, por hoy, solo por esta noche – y el resto que nos faltan – quiero que seamos solo tú y yo – se sonrojo – quiero estar contigo.

Yo también quiero estar contigo Edward – se mordió el labio – de todas las formas posibles – se veía encantadora.

Ven – levante las cobijas de mi cama – tenemos que dormir.

Pero no quiero dormir – hizo un puchero, y sin poder evitarlo la bese, Bella no tardo en corresponderme, nuestro beso fue subiendo de intensidad, y no se en que momento ella quedo arriba de mí, y no es que yo me quejara mucho, al contrario me gustaba estar así con ella, abandono mis labios, para posar los suyos sobre mi cuello, era una sensación agradable, mis manos viajaron directamente hasta sus caderas sosteniéndola ya que ella comenzó a hacer fricción sobre mí, su sexo rosaba el mío y eso nublaba mi juicio.

Bella – mi voz se escuchaba ronca, hizo caso omiso y continuo repartiendo besos por todo mi cuello, sin quererlo me estaba excitando – Bella – lo intente una vez más, pero siguió ignorándome, reuní toda la fuerza de voluntad y la detuve, alejándola solo un poco – Bella por favor – sus mejillas estaban sonrojadas, se estaba mordiendo el labio, pero estaba evitándome.

¿Yo no, yo no te gusto? – podía escuchar la humillación en su voz.

¿Qué? – no daba crédito a lo que estaba escuchando.

Es eso, yo no te gusto lo suficiente – se alejó de mí, antes de que se fuera completamente de mi lado, la jale para así poder abrazarla, al principio se resistió, pero después de varios intentos, se dejó abrazar, dejando su rostro escondido en mi cuello.

Bella, tú me gustas y mucho – no dijo nada y yo aproveche para continuar – es solo que, quiero hacer las cosas bien, quiero conocer a tu padre y pedirle permiso para salir contigo, quiero que tú conozcas a mis padres y presentarte ante ellos como tú te lo mereces, quiero salir contigo a cenar, al cine, al parque, quiero tener citas contigo – acariciaba su cabello – quiero saber lo que te gusta y lo que te disgusta, tus sueños, tu comida favorita, quiero saber hasta el más mínimo detalle de tu vida y yo quisiera que tú también supieras cosas de mi. No sabes cuánto me está costando ahora mismo para no tomarte entre mis brazos y hacerte mía, solo mía, pero yo quiero ir despacio contigo – ella comenzó a reír, y eso me desconcertó – ¿Qué es tan gracioso?

Bueno, es que así como lo estás diciendo, parece que quisiera aprovecharme de ti, como si quisiera robarme tu virtud – inconscientemente me estremecí y recordé a Carmen, la chica que era mayor que yo, con la que tuve mi primera relación sexual, me sentía enfermo al comparar esta situación, Bella, con lo que anteriormente viví con ella.

Nada de eso señorita – trate de recuperarme – usted lo único que me ha robado es el corazón, literalmente, ahora tu eres mi vida - su rostro por fin dejo mi cuello y me observo, con esa mirada penetrante, sentía que traspasaba mi alma con esos ojos inocentes, sin ningún rastro de maldad.

Gracias – me dedico una sonrisa.

Es hora de dormir – asintió, no la quise soltar así que ambos nos dormimos abrazados, era la primera vez que dejaba entrar a una chica a mi cuarto, era la primera vez que estaba en la cama con una chica y no era para tener sexo, por primera vez iba a despertar al lado de la persona que ha cambiado mi vida, por la cual daría cualquier cosa porque ella fuera feliz, sería cualquier cosa por ver esa enorme sonrisa tan encantadora.

Sueño con estar contigo para siempre – susurro Bella, por un momento pensé que aún no se dormía, pero después descubrí que ella hablaba en sueños – Edward, te quiero – esas palabras hicieron que mi corazón se inflara de felicidad, ella realmente no sabía las consecuencias de sus palabras, desde ahora quería que formara parte de mi vida.

POV Alice

Desde que había recibido la llamada de Bella llorando me alarme, no pensé que Edward se lo tomara tan mal, al saber que Marie y Bella eran la misma persona, estaba dispuesta a ir por ella, sin importar la hora, pero sorpresa me lleve al escuchar la voz de Edward en vez de la de Bella, al final todo había salido como lo había planeado, esta noche Edward iba a estar con Bella.

¿En qué piensas Alice? – Rose me saco de mis pensamientos.

Estaba pensando en Edward y Bella – le respondí.

¿Crees que Edward ya le haya dicho a Bella que le gusta? – solo sonreí.

Claro que si, por algo Bella no regreso esta noche – ambas sonreímos – además era lo más lógico, es decir, Bella le termino confesando una noche antes que era ella la de las cartas.

Si, en eso tienes razón, pero ¿Por qué estaba llorando Bella? – Frunció el ceño – te juro que si Edward le hizo algo, se las tendrá que ver conmigo.

Tranquilízate – yo pensaba lo mismo que ella – Edward no le hizo nada.

¿Entonces? – cuestiono.

Pasa que Bella le dijo que ella era Marie, y como era de suponerse Edward se quedó pasmado, Bella tomo su reacción como si fuera algo malo y se alejó de él – Rose solo asentía – y fue cuando me llamo diciendo que fuera por ella.

¿Y no se supone que ahora mismo tendrías que estar yendo por ella? – me reprendió.

Eso iba a hacer, pero cuando le marque, me respondió Edward – rodé los ojos – y me dijo que esta noche Bella se iba a quedar en su casa – Rose no se veía muy convencida – incluso hable con Bella y bueno, ella me dijo lo mismo.

¿Y por qué estás tan tranquila? – me pregunto.

Porque sé que Bella hablaba en serio, además ese era el plan desde el principio – se quedó callada.

Tenemos que ir mañana muy temprano por ella – yo solo me reí.

Ni te preocupes, eso ya está arreglado – enarco una ceja.

Explícate – exigió.

Edward va a venir a dejarla, temprano – justo en ese momento el teléfono de mi casa comenzó a sonar.

¿Quién será?, ya es un poco tarde para que estén hablando a estas horas – corrobore en el reloj y Rose tenía razón era la 1:47 de la mañana.

¿Bueno? – conteste.

¿Alice? – era la voz de un hombre.

¿Quién habla? – sin querer, mi corazón se aceleró.

Eso no importa ahora – me quede callada – quisiera poder hablar contigo mañana antes de que entres al gimnasio, necesito hablar contigo y confesarte algo.

¿Quién eres? – susurre, Rose solo me estaba observando.

Mañana lo sabrás, por ahora, espero con ansias para poder hablar contigo – no me dio tiempo de decir nada más ya que el chico misterioso ya había colgado.

¿Quién era? – me pregunto Rose.

No lo sé – fruncí el ceño, mi corazón estaba acelerado.

¿Y porque no te fijas en el número? – Sugirió, y así lo hice, fije mi vista en el identificador de llamadas – ¿Qué pasa?

No aparece el número, dice desconocido – frunció el ceño.

Qué raro – solo asentí – ¿No tienes alguna idea de quien pueda ser?

No, era un hombre, solo que esa voz no la había escuchado – me quede pensando – dijo que quería hablar conmigo antes de que entrara al gimnasio, dijo que tenía algo que decirme.

¿Y si es Jasper? – inevitablemente me sonroje.

No lo sé – pero algo dentro de mi corazón así lo quería, quería que fuera Jasper, la persona misteriosa que me había marcado.

Mañana lo sabremos – me giño un ojo – pero por ahora, tenemos que dormir mañana será un gran día y yo no quiero amanecer con unas ojeras.

Tienes razón, mañana por fin será el gran día – las dos nos fuimos directamente a la cama, pero yo no podía dormir, quería saber quién era esa persona que me había marcado, y ¿Cómo obtuvo mi numero si se supone que era privado?, eran muy pocas las personas que tenían el número de mi casa, y entre ellas estaban Bella y Rose, no creo que ellas, le hayan dado mi número a alguien, si fuera así, me lo hubiesen dicho ¿Cierto?, eran tantas las cosas que tenía en mi mente, que ni cuenta me di que Rose se había quedado dormida, después de unos minutos más, yo también me quede dormida, soñando con el chico misterioso.

POV Bella.

Al despertarme me sobresalte al notar que estaba en una habitación que no era la mía, y mucho menos era la de Alice, estaba por levantarme cuando sentí un brazo alrededor de mi cintura, gire mi rostro quedando a escasos centímetros del rostro de Edward, ahora recordaba todo lo que había pasado la noche anterior, desde el momento en el que entre por su ventana, hasta cuando le dije que yo era Marie, su rostro estaba tan tranquilo, alce una de mis manos y la pase por su sedoso cabello cobrizo, mi mano tomo vida propia y comenzó a pasar por sus parpados, su nariz, sus labios, sentí cosquillas cuando su aliento choco contra mi mano, pude notar la sonrisa que se estaba extendiendo en su rostro.

Buenos días – sus ojos color esmeralda se posaron en los míos.

Muy buenos días – sonreí, levanto un poco su cabeza y se acercó peligrosamente a mí, y me beso, inmediatamente correspondí su beso, sentía la necesidad de estar más cerca de él, de ser solo uno.

Eso fue… – no lo deje terminar.

Magnifico – me dedico una sonrisa torcida – ¿Qué hora es?

Déjame ver – estiro su brazo hacia el buro que estaba a su lado – son las 7:00, todavía es buena hora, ¿Qué tal si te preparo el desayuno?

Suena bien – y como si mis palabras no fueran suficientes, mi estómago comenzó a gruñir en busca de comida.

Vamos – me tendió la mano para ayudarme a parar – ¿Quieres darte una ducha?

Me encantaría, pero no tengo ropa, además Alice no me perdonaría el hecho de que use otra ropa que no sea la que ella me da – se veía incrédulo – aunque sea solo unos minutos, ella quiere que me vista a la "moda" – hice unas comillas en el aire.

¿Entonces, eso es un no? – enarco una ceja.

Lo siento – me disculpe.

Ya será en otro momento – me dio la espalda, me robo el aliento, por sus palabras y por su cuerpo escultural.

¿Habrá otra ocasión? – quise estar segura.

Claro que sí, ¿es que acaso no lo quieres tú? – me sonroje.

Por supuesto – le sonreí y el me devolvió la sonrisa.

Bella – me quede esperando a que continuara, Edward se veía incómodo.

¿Qué pasa Edward? – me acerque más a él.

Veras, quiero hacer las cosas bien contigo – se sonrojo – y quisiera que para la próxima vez que te bese sea porque nos pertenecemos el uno al otro, ¿Me entiendes? – claro que le entendía, pero quería que Edward me lo dijera.

La verdad no – frunció el ceño.

Quiero que seas mi novia – se veía adorable cuando se sonrojaba, no me imagine verlo así.

¿Me lo estas preguntando? – le sonreí.

Si, ¿Quieres ser mi novia? – su mirada era tan profunda que me sentía estremecer.

Si – al terminar de hablar, él me volvió a besar, esta vez, fue tierno, pero nos tuvimos que separar por la falta de oxígeno.

Ahora sí, podemos ir por un rico desayuno – asentí.

¿Edward? – lo llame.

¿Sí? – me tomo de la mano.

¿No te pondrás una playera? – sonrió de medio lado.

¿Por qué Bella? – Me acorralo entre la puerta y su torso desnudo – ¿Acaso eso te distrae?

N-no – sabía que me estaba sonrojando.

Mentirosa – su sonrisa se ensancho.

Desayuno – susurre.

Desayuno – me beso – creo que nunca me cansare de esto.

Estoy de acuerdo contigo – ambos bajamos las escaleras para ir directamente a su cocina, su casa era enorme, y muy bonita y fue en ese momento en donde me di cuenta, que no había rastro de sus padres – Edward, ¿Y tus padres?

Llegaran más tarde – fue lo único que me dijo – ya me acostumbre a estar solo, y me gusta, pero ahora que ya estás aquí, podrías venir a hacerme compañía – me giño el ojo – claro, si tú quieres.

¿Cada cuando salen tus padres? – me senté en el primer banco, cerca de él, en lo que Edward rebuscaba en la vitrina.

Dos veces al mes – se encogió de hombros.

¿Y qué es lo que haces cuando ellos no están? – pregunte.

A veces los chicos vienen a pasar la noche conmigo, o voy a sus casas – se quedó callado por un momento, pensé que iba a decir algo más, pero no fue así – ¿Qué es lo que se te antoja para desayunar?

Solo cereal – se volteo para mirarme.

Eso es muy poco – entrecerró los ojos.

Ya lo sé, pero es muy temprano, y de verdad no tengo mucha hambre – me gruño el estómago, cosa que él noto, haciéndome sonrojar.

Mentirosa – me fulmino con la mirada.

Edward, ahorita voy a estar con Alice, y te aseguro que ella se va a encargar de hacerme comer, lo prometo – le sonreí.

Está bien – acepto a regañadientes – pero de una vez te advierto que me debes un desayuno.

Trato hecho – se giró de nuevo, esta vez para sacar la caja de cereal y leche, y fue en ese momento, que el timbre de su casa sonó, me quede estupefacta, tal vez eran sus padres, yo no puedo estar aquí, y mucho menos con la ropa de su hijo, ¿Qué pensaran cuando me vean sentada aquí?, estaba por esconderme cuando Edward me tomo por el brazo.

¿A dónde vas? – Me pregunto muy cerca de mi rostro – tú no te mueves de aquí – fue una orden.

¿Y si son tus padres? – pregunte con un poco de miedo en la voz, dicen que las primeras impresiones son las que perduran.

No lo creo, ellos traen llaves – frunció el ceño – me pregunto quién será – se veía pensativo – aquí quédate, deja voy a ver de quien se trata.

Me quede ahí en la cocina parada, viendo como Edward salía por la cocina, estaba tan nerviosa, no quería encontrarme a los papás de Edward, o peor aún a Emmett, estoy segura que si me llega a ver aquí, me hará una de sus bromas, o se burlara de mi sonrojo, estaba dando vueltas por la cocina, Edward ya se había tardado en regresar, no podía seguir ahí esperando a que regresara. Decidí ir tras de Edward y cuando salí me arrepentí de inmediato.

Una hermosa chica de cabello castaño estaba besando a mi novio, lo peor de todo fue, que cuando se separaron la chica me sonrió, mientras que Edward me veía con cara de horror.

Eddy, no sabía que tuvieras una hermana – Edward se soltó de ella, quería irme, esconderme en donde quiera que fuera, desaparecer, ¿Quién era esa chica?, y ¿Por qué lo estaba besando?

Lamento la interrupción – mi voz se quebró un poco – Edward ya tengo que irme, Alice me espera.

Bella, no espera, no te vayas – trato de acercarse a mí, pero esa chica lo tomo del brazo.

Deja que se vaya Eddy – me miro de arriba abajo.

Suéltame Carmen – estaba segura que esa chica no iba al instituto – Bella, amor, espera.

¿Amor? – Pregunto la chica incrédula – ¿Quién diablos es ella Edward? – eso mismo quería saber yo.