Disclaimer: Hey Arnold y sus personajes no me pertenecen, sólo los uso para darle vida a mi loca imaginación, sin fines de lucro.
La nostalgia lo invadió apenas puso un pie en el aeropuerto, por fin había vuelto a casa, había vuelto a Hilwood. Tras cinco largos años viviendo en la selva regresaba a su hogar. Solo que esta vez no regresaba sólo sino con sus padres y su pequeña hermana Anne.
Sus abuelos los esperaban con un cartel que decía "Shortman" en letras verdes, sólo el verlos lo lleno de alegría.
–Kimba –gritó su abuela llamando la atención como siempre.
–Abuela, abuelo, los extrañé –abrazo a ambos con toda la efusividad que pudo.
–Y nosotros a ti hombre pequeño –respondió su abuelo.
Los abuelos abrazaron a su hijo y su nuera, después de tantos años y a su pequeña nieta.
Tomaron las maletas y entre pláticas se dirigieron a la casa de huéspedes que lo había visto crecer.
Arnold intentaba prestar atención a su familia pero una parte de su mente estaba en otro lado desde hace tiempo. La imagen de cierta niña rubia no lo había dejado en paz desde que subió al avión un solo segundo. Moría de ganas por detener el auto y dirigirse a la casa de la ahora adolescente pero no lo creía conveniente.
–Bien, ya llegamos –anunció el abuelo, mientras bajaban las maletas.
Abrieron la puerta y Anne río con ganas al ser levantada por su hermano para evitar que los animales que salieron a toda velocidad de la casa la tumbaran.
Entraron en la casa y un grito resonó en la estancia.
–¡Sorpresa! –los inquilinos y sus amigos de la infancia salieron de su escondite y lo abrazaron, paso de brazos en brazos hasta que empezó a sentirse mareado.
–Arnold hermano –Gerald lo abrazó e hicieron su típico saludo de dedos.
–Hola Gerald –su amigo había crecido y seguía siendo más alto que él, ahora llevaba el cabello corto y seguía usando el 33 en su playera roja.
Estaban casi todas las personas que recordaba de su infancia, desde Ronda hasta Curly, todas menos Helga.
No pudo evitar la decepción.
Sabía que habían pasado años y que el hecho de que siguieran comunicándose por carta quizá no significará nada, que nada aseguraba que podrían tener algo a su regreso, pero en todo ese tiempo no había dejado de pensar en ella.
Había conocido a más chicas y se había fijado en ellas, pero ninguna lograba borrar del todo la mirada azul de quien fuera la llamada "terror rosa" en la primaria.
Esa niña malhumorada de dos coletas y moño rosa, tenía algo que aparecía en su mente cada cierto tiempo despertando una ternura infinita en él y no podía evitar sentirse mal al no verla ahí en ese momento.
Quería acercarse a Phoebe y preguntarle sobre su amiga pero no se atrevía.
En algún momento fue la chica la que se acercó a él.
–Toma Arnold –le tendió una hoja blanca doblada por la mitad y él la miro intrigado.
–¿Qué es esto? –preguntó, el único que podía escuchar la conversación era Gerald que no se había alejado de él ni por un instante.
Tanto Gerald como Phoebe habían notado la mirada triste de Arnold y sabían que era por la ausencia de la rubia, la cual no estaba ahí porque no le era posible, pero al menos podían alegrarlo un poco.
–Helga tuvo que ir con sus padres a visitar a Olga -la asiática sólo sonrió y se alejó una vez que él tomo el papel, su amigo le dio una palmada en el hombro y se alejó unos pasos dándole un poco de privacidad.
Una sola línea escrita en tinta negra, una letra que ya conocía de memoria.
"Bienvenido a casa, cabeza de balón".
No necesitaba firma, sabía que era ella y la tristeza se le escapó con la sonrisa que apareció en su rostro.
La fiesta duro casi toda la tarde y al anochecer todos fueron retirándose. Quedando sólo los inquilinos, la familia Shortman y Gerald que iba a quedarse a dormir ahí.
–Arnold, teléfono –gritó el abuelo cuando se dirigía junto con Gerald a acostar a Anne, quien había caído rendida después de la fiesta.
Aunque le pareció raro le dio a la pequeña a su padre y comenzó a bajar las escaleras.
–Te espero arriba hermano –la mirada de su amigo era divertida, como si supiera algo que él no.
–¿Hola? –preguntó, el cansancio desapareció en cuando escuchó la voz al otro lado del teléfono.
–Vaya torpe, si estas de vuelta, pensé que con esa cabeza de balón no te dejarían subir al avión –probablemente nunca en su vida se había alegrado tanto de oír un insulto.
–¡Helga! ¿Eres tú? –sintió sus mejillas arder durante unos segundos y se sintió bastante torpe, sólo era una llamada, pero era ella.
–¿Quién más cabezón?
–Me da mucho gusto escucharte, ¿cómo está tu familia? –su cerebro parecía volver a funcionar y percatarse que si Helga había ido con Olga era por algo.
–Si lo sé, mi voz es maravillosa ¿siempre tienes que preocuparte y ser tan metiche verdad? Olga acaba de dar a luz a mis sobrinos por eso vinimos pero volveré en una semana –se oía tan diferente, más femenina y sólo de pensarlo volvió a sonrojarse.
–¿Sobrinos? –fue todo lo que pudo decir.
–Sí, ya sabes, esos mocosos que son hijos de los hermanos, salió del hospital hace unos días, junto con Richard y Geraldine, esa niña la odiara de grande, estoy segura y lloran todo el tiempo –hablaba tan rápido que parecía… ¿nerviosa?
–Felicita a Olga de mi parte –sabía que tenían que hablar, tenía tantas cosas que decirle –Helga yo…
–Alto ahí Arnoldo, no hablé contigo todos estos años por carta para soltar el discurso de la vida por teléfono, hablaremos cuando regresé –al menos confirmo que la chica estaba tan nerviosa como él y sabía que no iba a sacar nada más de ella. Tenía razón debían hablar en persona.
–Te estaré esperando Helga –susurró sin saber exactamente que iba a decirle.
–Lo sé, te veo luego Arnoldo, Geraldine ha empezado a llorar, aunque con ese nombre no puedo culparla –se despidió mientras se escuchaba un ligero llanto a lo lejos.
Los adolescentes se despidieron, nerviosos, ansiosos y algo asustados, con una promesa de hace años renovada y por fin una fecha cercana para cumplirse.
Quizá, sólo quizá aún había algo entre los dos.
¡Estoy de vuelta! No me convenció mucho el capítulo, pero como dije son historias cortas, en el próximo Helga estará de vuelta.
Espero les guste el capítulo y me dejen un review comentándome su opinión, un abrazo a todos, volveré pronto.
Atte: Coralyna
