Ya había acabado de atender a la niña, estaba lista para irse a su casa, solo tenía que ir por sus cosas. Bajó las escaleras y se dirigió a la habitación de trabajadores, se quitó el vestido que traía puesto y lo cambió por un poco de ropa más cómoda, se puso su chaqueta, en eso vio pasar a un hombre por ahí, tomó su maleta y dirigió a la puerta, desde ahí se asomó para ver si nadie más, aparte de ese hombre, venia. Al ver que el área estaba despejada lo siguió hasta cerca del jardín, ahí se armó de valor y pronunció su nombre.
- Ignacio.- el mencionado volteó a verla y no hizo alguna expresión aparentemente.
- ¿Qué se te ofrece?- le preguntó con un tono serio, suave y a la vez con cierta brusquedad.
- Quiero hablar contigo.-
~~~~~ á ~~~~~
Llegó a su casa con un par de bolsas en las manos, se dirigió a la cocina y ahí sacó sus compras. Tomó una lata de cerveza y la abrió, raro de él, pero estaba bebiendo, aun no le caía el simple hecho de que se iba a casar y con una niña, se recargó de la barra, la cual miraba a la sala, desde ahí pudo ver su colección de videojuegos, lo cual lo hizo pensar aún más en la pequeña.
- ¿Dónde rayos se supone que dormirá? Porque es obvio que conmigo no, se vería muy mal.- se preguntó. Fue a la sala, se sentó en el sofá y prendió la televisión, comenzó a pasar uno a uno los canales, pero no había nada interesante. Canal tras canal y nada hasta que se detuvo en uno.
- Barney es un dinosaurio que vive en nuestra mente…- creo que ya saben que programa estaba viendo, inconscientemente lo miró por minutos, le dio un sorbo a la lata y se le escurrieron unas gotas por la bota, ahí fue cuando reaccionó, puso la lata en la mesa de centro y secó las gotas de cerveza, tomó el control y de plano apagó la televisión.
- ¿Por qué rayos estaba viendo eso?- se preguntó mientras se recostaba en el sillón.- ¿Me estaré volviendo loco? O… ¿me habrá afectado esa noticia?- miró el techo y por su mente comenzaron a pasar imágenes de niños jugando y divirtiéndose, levemente se le dibujó una sonrisa en su rostro, cerró los ojos y finalmente se quedó profundamente dormido.
~~~~~ á ~~~~~
- ¿De qué quieres hablar?- preguntó el hombre mientras se volteaba para verla.
- Es sobre la niña Isabel.-
- ¿Qué quieres saber de esa mocosa?- Ana cerró los puños y se contuvo para no irse contra el hombre, nadie absolutamente nadie le llamaba mocosa a esa niña, inhaló y exhaló para calmarse y recuperar la compostura.
- Sobre una supuesta boda con un tal Alfred, sé muy bien lo del imperio que quieren formar, también ambos sabemos que esa niña no es como nosotros, pero… ¿casarse con un tipo mucho mayor que tú y que ni conoces? Eso además de inmoral… es… horrible… Ignacio, ella solo es una niña, no pueden obligarla, ni siquiera sabe que es la política, no sabe absolutamente nada.-
- ¿Por qué te preocupas tanto por ella? He visto a algunas niñeras que cuidan a su encargado pero tú…-
- La quiero como si fuera mi propia hija y por eso tengo que estar atenta a lo que…- no pudo completar la oración pues el hombre la interrumpió de una manera brusca y seca.
- ¡¿Qué?! ¿Acaso ese maldito español te dijo que le informaras sobre todos nuestros movimientos?-
- ¡No es eso!- se defendió.
- ¡Estas planeando con él para volver a reconquistar este país! ¡NO TIENES EL PERDON!-
- ¡Tú lo único que quieres es dinero! ¡Te estas aprovechando de la situación porque ella es una solamente una niña! ¡No sabe de tus trucos sucios! ¡Además de que no estoy ayudando a nadie!-
- ¡¿Y qué?! ¿Vas a ir a decirle a todos sobre mis juegos? Es más, ¡TU DEBERIAS DE ESTAR MUERTA!- al oír eso ultimo Ana no dijo nada, sabía perfectamente a que se refería, que estaba viva era un milagro.- ¿Por qué ya no me contestas? Malinchista.- siguió en silencio.- Te di donde más te duele.-
- He pasado cosas peores… para ser exactos… ese día…-
- Al menos sabes lo que hiciste, te debí de haber matado ese día… no sé cómo es que me apiade de ti, deberías de estarte pudriendo en el infierno.-
- Al menos allá nos veremos los dos… tú por ambicioso y yo… yo…- no podía completar la frase, las palabras no salían de su boca, su mente, sus pensamientos en ese momento se estaban quemando, un dolor terrible le inundó el pecho y finalmente bajó la mirada al sentirse incapaz de seguir hablando.-
- Lo sabía, eres una débil, simplemente estas intentando proteger algo que no puedes.-
- Al menos lo intentó.- continuó en voz baja.- Ese día pudiste haberme matado… no sé porque lo no lo hiciste…-
- Me dio lastima verte como un simple juguete para semejante español.-
- ¿Fue eso o… fue que te dio rabia verme feliz al lado de personas importantes? Tú mismo sabes que he cuidado a esa niña desde pequeña, él me la encargó…-
- ¿Y aun así sigues cuidando de semejante rata? Después de todo lo que te hizo.-
- ¡ELLA NO ES UNA RATA! ¡Es solo una niña! ¡La quiero proteger lo más que pueda! ¡POR QUE TU ERES CAPAZ DE VENDERLA AL MEJOR POSTOR!- ligeramente Ignacio retrocedió, no parpadeaba no decía nada, simplemente respiraba, su rostro mostraba algo de nerviosismo el cual fue apagado con una sonrisa maliciosa.
- Y créeme que hay varios que quieren tenerla, varios ansían estas tierras… tu eres la única que sabe en todo lo que ando mentido ¿Cuánto quieres por tu silencio?-
- ¿De dónde conseguirás tanto dinero?-
- Del pueblo por supuesto.- caminó hacia una gran ventana donde se lograba apreciar los campos de café, si veía uno detalladamente se podía observar a hombres y mujeres laborando.- Ellos me deben tanto.-
- Yo estoy condenada a vivir en el infierno el resto de mi vida, pero tú… tú te mereces ir a un lugar peor. Veo que piensas traicionar a aquellos que confiaron tanto en ti…-
- Y no lo niego, tu misma sabes que quiero poder, dinero… además ellos me escogieron ¿Quién tiene la culpa? ¿Ellos… o yo?- la joven no contestó y prefirió guardar silencio.- Volviendo al tema… ¿Cuánto quieres por tu silencio?
¡Muchas gracias por los rewiews, follows y favoritos!
Pienso que estaré actualizando diario, no tengo problemas para escribir, así que eso me va a ayudar mucho. Les agradezco mucho que lean y espero que les guste la historia, este solo es el comienzo.
