Hola! Muchas gracias por sus reviews! Me han animado mucho.
- Adam: Muchas gracias! Me alegra que te gustara OWO
- fucsia1700: Si! XD muajajaja
- ReinaBrassica: Que linda, gracias :) Apuesto a que si, espero que este Jeremy te guste igual. Y si! lo sé! Amo igual a Mike XD
- : Hola Cinthya! Muchas gracias, tu review me ha animado mucho. Espero que este capítulo te guste igual.
- Elly1234: Primero que nada...AMO TU IMAGEN. XD luego, muchas gracias por leer, me alegra que te gustara, espero ansiosa tu review en este nuevo episodio.
CHICAS/OS UN AVISO IMPORTANTE: ME COSTO DEMASIADO ESTE NUEVO CAPITULO PUES ES UN POCO SERIO Y BASTAAAAAANTE EMOTIVO, pero, lo escribí así porque pienso que había que establecer un poco de confianza entre los personajes antes de meterlos a la jaula llena de peluches asesinos, además, era lógico y natural que pasara esto :) Espero que les guste este capítulo, trate de hacer un poco mejor a Jeremy. Los siguientes capítulos tendrán mas comedia! XD garantizado!
Un abrazo! Mii Fuera.
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Hanna se despertó bien entrada la tarde, hubiese seguido durmiendo de no ser porque su estomago exigía comida.
- Uh...odio cuando te pones así. Cerebro y yo queremos seguir durmiendo, pero tú y vejiga siempre se ponen de acuerdo en jodernos las mañanas. - Se levanto con la maraña de cabello disparada a todas partes.
La joven reviso a su alrededor aun con los ojos somnolientos, espera, ese no era su cuarto. Peor aún, esa no era su cama. Pronto verifico que su mochila seguía junto a ella y tan rápido como sus brazos le permitieron busco su teléfono en ella. Prendió el aparato solo para comprobar que no había señal.
- Entonces no fue un sueño...- Como si no le hubiese quedado claro la noche anterior, la menor comprobó al tomar una de las almohadas de la cama y hundirla en su cara, que ese no era su olor. Era una colonia dulce y no muy penetrante, algo así como el olor del desodorante recién puesto y el detergente de sabanas limpias.
Ah, claro, ya recordaba; al llegar a su departamento, Jeremy había corrido como alma que lleva al diablo hacia su cuarto, dejándola en la sala con una taza de café recién preparada, pareciese que la tuviese lista para después del trabajo. Entonces eso había pasado, le había arreglado el cuarto. Ahora que lo pensaba, no había ni una revista tirada, ni ropa sucia, ni nada que fuese extraño, además de los posters de anime y cultura oriental, claro está.
- Entonces, tenemos a una ama de casa. - Concluyo la joven sonriendo divertida, si Jeremy supiese que el cuarto de ella estaba peor que el suyo seguro se...
Hanna bajo la cabeza a su teléfono, se sentó en el borde de la cama, observando las fotos de ella con su familia; su molesto hermano mayor y sus empalagosos padres, luego de ello, llego a las fotos con sus amigos, tenía una con Eriko en donde sacaba la lengua y le daba el clásico dedo medio levantado a su ex-novia. Y otra en donde él le apretaba las mejillas y Arthemisa (amiga de ambos y novia actual del pelinegro) tenia los dedos metidos a la boca, jalando hacia abajo las comisuras en una morisqueta graciosa.
La pelirroja sonrió con tristeza, luego de eso se levanto sacudiendo la cabeza; no era momento de pensar en eso. Debía pensar en cómo volver. Tomo un pañuelo guardado en el fondo de la mochila semi-vacía y se amarro la maraña de cabello, luego de ello abrió la puerta apurada y camino por el pasillo buscando al castaño.
Un olor débil acaricio la nariz pecosa de la pelirroja, guiada por su estomago llego a la cocina, en donde el guardia se encontraba tarareando una canción. No pudo resistirlo, el castaño estaba tan ensimismado que tan pronto dejo la sartén en la estufa lo sorprendió por la espalda.
- ¡Buenos días, Jeremy!
Jeremy salto y pego un chillido digno de una nena, Hanna inflo las mejillas ante la impresión y sosteniendo su estomago choco contra el refrigerador en un mar de carcajadas. El castaño, avergonzado y con las mejillas rosadas coloco lo que faltaba de comida en los platos.
- ¡Deberías haber visto tu cara! ¡Gritaste igual que una niña! - Le señalo mientras se dejaba caer al suelo por la risa.
Jeremy tomo los platos con el huevo frito y patatas, y los coloco en la mesa con el ceño fruncido ligeramente.
- Y-yo no grito c-como niña. - Murmuro mientras servía el jugo en dos vasos.
Hanna se dejo de reír solo para contemplar el rostro herido del mayor.
- Oye...
Jeremy respiro profundo de espaldas a ella y para cuando se volteo tenía una sonrisa amable en los labios.
- ¿Te gusta la mermelada? - Camino a un lado de ella como si nada hubiese pasado, tomando el frasco de la alacena.
- S-si.
Hanna sintió una barrera invisible, increíblemente fuerte y casi abismal entre ambos. Se sonrojo, ¿que esperaba? Ella era una completa extraña que había llegado de la nada a la vida de un pobre tío que se ganaba la vida arriesgándola cada noche. Más vale que fuese amable con él, no sabía que tanto debería abusar de su buena voluntad.
- Jeremy...- Lo mejor era tratar de llevarse bien con él.
- ¡¿Si?! ¡¿Algo está mal?! - El mayor se levanto de inmediato de la silla, Hanna parpadeo ante la actitud tan nerviosa que era capaz de tomar el adulto frente a ella.
- No, solo quería darte las gracias. Ya sabes, por lo de anoche y...- Los hombros del mayor se relajaron. - Por ser tan amable conmigo. - Hanna sonrió levemente.
Jeremy volvió a sentarse no muy seguro de que decir, el agradecimiento no era algo que estuviese acostumbrado a recibir, se llevo una mano a su nuca con una sonrisa bobalicona en los labios.
- B-bueno, es lo menos que puedo hacer, después de todo tu me ayudaste ayer. - Tomo un bocado de su comida.
Hanna acerco el jugo a sus labios, contemplando cómo es que al guardia le temblaban las manos para comer. Espera, había temblado igual cuando la ayudo a levantarse, entonces...
- Y dime...- Inicio conversación la chica. - Hoy igual iremos a la pizzería?
- Oh, no, no, no. Hoy es mi día de descanso. Después de cada noche de trabajo me dan un dia de descanso para poder relajarme. - Sonrió sin muchos ánimos. - ¿Iremos? - Como si le hubiesen lanzado un ladrillo, comenzó a negar verdaderamente rápido.
- Yeap, algo me dice que debo volver a ese lugar.
- P-pero! Se-seria ponerte en peligro! N-no puedo permitirlo, podrían despedirme. - Admitió avergonzado.
- No lo creo, a tu estúpido jefe le da igual matar gente no demoliendo ese lugar, asique, si voy contigo no creo que le importe mucho.
- S-Si, su-pongo que tienes razón...pero...aun asi...- Murmuraba cada vez más bajito, no sabiendo muy bien que debería de discutir ahora, pareciese que la pelirroja siempre le ganaría con algo.
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- Mi madre solía decir que una buena taza de café después de la comida es un buen digestivo. - Jeremy sonrió mientras servía las tazas.
La pelirroja observo como al acercarle su tasa sus manos continuaban temblando.
- Gracias.
El guardia tomo un cartón de leche.
- ¿Te gustaría leche con tu café?
Hanna observaba una foto, ignorando al mayor por un momento, en ella estaban tanto él como una mujer mayor, Jeremy parecía tener 15 años.
- Esa es...
El castaño volteo sobre su hombro un momento, sonrió triste.
- Si.
- Es preciosa.
- Era. - Aclaro y Hanna escucho un disco rayarse junto a su oído.
- Lo lamento...
- D-descuida, está en un lugar mejor. - El mayor negó con las manos nervioso.
El silencio era demasiado denso, Jeremy no se dio cuenta para cuando se había acabado la taza de café sin siquiera ponerle azúcar o leche, la había tomado como agua a causa de los nervios.
- Entonces...¿R-recuerdas como llegaste aquí?
La joven lo observo por un momento y el corazón del guardia se acelero.
- Si, estaba jugando en mi computadora, para cuando un reloj de arena apareció y la pagina decía "your time is over" o algo así, me trago o que se yo y para cuando me di cuenta, estaba en la pizzeria...
El castaño parpadeo confundido, eso no le decía nada, de hecho, ahora mismo no sabía si tenía frente a él a una lunática.
- O-oye, ¿porqué no te llevo a la estación de policía? T-tal vez ahí puedan ayudarte más que yo. - Trato de parecer calmo, mas había comenzado a sudar y su maldito tic de tartamudeo no ayudaba en nada.
- ¡No estoy loca!
- ¡N-no! ¿Q-q-quién dijo que lo estás?
- Tú piensas eso, me estas echando.
- ¡¿Y-yo?! ¡N-no!
La pelirroja lo observo de nuevo, entrecerrando los ojos, severa. Jeremy se encogió en su lugar, esa mirada era idéntica a la de su madre cuando lo pillaba haciendo una travesura.
- Ya entiendo. - Pero no se iría así como así, primero le sacaría toda la información que pudiera. - Pero antes, contéstame las preguntas que necesito.
Jeremy respiro profundo, asintiendo al verse atrapado.
- ¿Fecha?
- 17 de noviembre de 1986.
- ...Aun no pasa la fecha del cheque de paga. Entonces...¿por qué?...Eso explica la nula cobertura- Hanna sacudió la cabeza, debía sacarle la verdad al castaño frente a ella antes de irse. - ¿Qué lugar es este?
- E-estamos en EU, en el pueblo de (censurado).
- Hum...dijiste 1986...eso es mucho tiempo...y estamos en EU...- Hanna se levanto de inmediato, volviendo al cuarto de Jeremy de donde saco su mochila. - Vale, gracias por la ayuda. - Abrió la puerta de entrada.
Un impulso obligo al castaño a tomarle de la muñeca.
- E-espera. - Obteniendo de nuevo la atención de Hanna, se sonrojo sobremanera. ¿Pero qué estaba haciendo? - N-no tienes a donde ir.
- Es mejor que ir con la policía. - Le fulmino con aquella mirada celeste, provovocando un escalofrió en el guardia. - Adiós, Jeremy Fitzgerald.
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- ¡Oh, genial! Lo volviste a hacer, Jeremy. Ahuyentaste a la única chica linda que te necesitaba. - Se dejo caer sobre el sofá con la cara entre las manos. - Adiós a mi propio manga. - Sollozo mientras encendía la televisión.
Los nervios se lo estaban comiendo vivo, pero, ¡no era justo! ¡No debería sentirse así! Apenas y la conocía, además, ella se había enojado sin razón. Él estaba en todo su derecho de creerla loca, ¡todo el mundo lo haría! Solo que aquí había una diferencia, Él era el único idiota que se tragaría su historia de que era de otra época o dimensión. Nadie más le ayudaría. La gente la encerraría antes de que llegase la noche. ¿Cómo se supone que volvería a su casa?... Además, él no la había echado, ella se había ido por su cuenta. Otra razón para no sentirse como el culpable.
A cada pensamiento de lo que podrían hacerle, desde un simple niño hasta el adulto mas pervertido, Jeremy se iba encogiendo en su sofá. Fue, literalmente, cuando la imagino encarcelada con una camisa de fuerza y siendo torturada cuando toco fondo. El castaño se levanto del suelo sacudiendo la cabeza.
- Eres un paranoico, Jeremy. Cálmate, seguramente hay más personas que podrían ayudarla. Se positivo. - Se abrazo a sí mismo para dejar de temblar. - Hoy es tu día de descanso, te lo mereces. NO vas a ir a buscarla. - Se dijo y dio por cerrado el tema cuando se acostó de nuevo en su sillón, cambiando de canal en canal.
Poco sabría el castaño que el universo confabulaba contra él ese día.
"¡Famoso asesino se escapa del psiquiátrico...!"
"Vincent Mcford* masacra 6 víctimas más..."
"¡...la policía advierte que este asesino es en extremo peligroso!"
Curioso y a la vez aterrado, Jeremy dejo un canal en donde la nota apenas comenzaba. La reportera hablo de como el asesino engañaba a sus víctimas y las masacraba.
El castaño miro el reloj frente a él. Ya habían pasado 2 horas desde la partida de la chica, eran las 5:48 pm.
"...los forenses nos informaron con detalle que este asesino arranco la carne de sus víctimas con los dientes...Si usted se encuentra con él, favor de informar a las autoridades. Escóndase, este personaje es un verdadero asesino serial condenado a la silla por sus crímen-..." Jeremy apago la televisión. Comenzaba a oscurecer.
- ¡Eso es todo! - Se levanto del sillón con el corazón a mil por hora. Se traería a esa chica a casa.
Tomo las llaves de su departamento y bajo corriendo dando trompicones por las escaleras mientras se ponía una chaqueta gruesa.
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La pelirroja caminaba por las calles del pueblo. Todo parecía tan antiguo, las chicas que veía iban ataviadas de pintura vistosa y peinados extravagantes. Los chicos parecían de calcomanía deportiva, eran los típicos personajes estilo futbolista americano.
Camino un par de horas, buscando lo que fuese, un cibercafé, algo con alguna computadora.
- Creo que aun no se inventan. - Se rindió sentándose a las afueras de un lugar de comida rápida.
Como quien no quiere la cosa, un grupo de 3 chicos se sentaron junto a ella, pronto, aburridos de que la insinuación no fuese escuchada, se marcharon. Hanna se amarro mejor el cabello.
- Vaya, parece que lloverá.
Hanna pensó por un segundo en el guardia castaño. Sacudió la cabeza. ¿De qué servía? Ese idiota la había corrido de su casa.
- Buscare un lugar para dormir.
Una sombra le siguió de cerca.
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Jeremy se detuvo jadeante en medio de la calle principal. Reviso su reloj de muñeca, 7:55, casi 3 horas buscando. Esto no era bueno, ¿qué tal si ese tal Vicentonio ya la había atrapado?
Con el corazón a mil por hora volvió a correr. La mayoría de los locales estaban cerrados y los que se animaban a mantenerse en servicio estaban demasiado concurridos.
Muy bien, si su intención era preocuparlo y hacerle sentir culpable, lo había logrado. Ya no sabía donde más buscar.
El castaño se paso una mano por el cabello mojado, la lluvia había comenzado hace más de media hora y parecía querer quedarse; no era bueno, definitivamente este había sido el peor día de descanso que había tenido nunca.
- Oh, Hanna ¿donde estas?
- Detrás tuyo.
El castaño salto suavemente, sin embargo, al darse la vuelta observo algo que lo dejo perplejo.
- ¿Qué es esa cara? No es exactamente lo que esperaba.
- ¡¿Q-qué te paso?!
La pelirroja se dio un rápido chequeo, buscando lo que podría estar haciendo que el castaño se exaltara tanto.
- Ah, esto. Ñah, deberías haber visto como quedo él. Si, ese imbécil no volverá a tratar de violar a una chica. Se quedo en posición fetal llorando por su abuelita. - Se encogió de hombros, restándole importancia con una débil sonrisa hacia el castaño.
Los ojos verdes de Jeremy se inundaron en lagrimas. Temblando a causa de sus propios gimoteos se acerco a Hanna, rodeándola en un abrazo sorpresivo. No podía soportar seguir viéndola.
Hanna sintió dolor en su nariz, y como no, una mancha oscura se extendía sobre el puente, Jeremy la abrazaba tan fuerte que le era difícil respirar.
- J-jeremy...m-me asfixi-as...
El mayor se separo casi de inmediato, los borbotones bajaban por sus mejillas como si fuese un grifo con gotera.
- L-lo siento...-Gimió.
La pelirroja sintió un apretujón en el pecho, jamás había visto a un hombre llorar. Era la primera vez que uno lo hacía por ella. Apenada por la situación, sonrió nerviosa.
- V-vamos, no me duele. Además el lo-
- ¡No me importan el! ¡Podría haber sido el asesino del que todos hablan y entonces tu-!... - El guardia la tomo por los hombros, sacudiéndola aun bajo las gotas gélidas de la tormenta. - ¡Mira lo que te han hecho! y tu cabello...- Acaricio la melena pelirroja, la cual estaba tajada hasta los hombros en mechones desiguales. El castaño sorbió nerviosamente por la nariz.
Hanna, por primera vez se quedo sin palabras. Su madre jamás se había enterado de sus peleas al salir de la escuela, el único que se enteraba era su hermano mayor, pero Albert no se había puesto así nunca.
Jeremy, con la yema de los dedos recorrió las heridas en los brazos de la joven y por ultimo en el rostro de Hanna, la cual tenía la nariz amoratada y el labio partido. Ella no lo demostraba, pero todo el dolor físico que ella negaba sentir, el lo estaba sufriendo el triple, era como ver...a su madre de nuevo...frente a él...
El mayor oculto su mirada debajo del flequillo, odiaba esa sensación de impotencia. Tomo lo más delicado que su ira interna le permitió a la joven y se la llevo de ahí.
- O-oye...- La pelirroja trato de protestar, pero simplemente no pudo articular más que eso.
El agarre de Jeremy era firme, tan decidido que era imponente sin ser brusco. Se dejo guiar por él.
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El agua recorrió su cuerpo en gotas cálidas, el Shampoo de Jeremy despedía un olor suave y amable como él mismo, se dejo embriagar por el olor de este, ignorando el ardor que sentía en todo el cuerpo.
- Flash Back -
...Hanna había encontrado el lugar perfecto para dormir en un edificio aparentemente abandonado, no había mucho para escoger, estaba seco y podría quedarse ahí mientras resolvía su problema; eso era lo que importaba.
Tomo un palo de madera que había encontrado tirado entre los escombros y reviso cada habitación del lugar, ningún cuarto falto de revision. No tenía miedo, sin embargo, el constante silencio la ponía alerta. Cerró los ojos y entonces escucho el eco de la lluvia. Algo estaba mal, ella había cerrado la puerta y las ventanas. No debería haber ruido.
Una mano salió de entre la oscuridad y sostuvo firmemente su hombro. La chica golpeo de inmediato a su atacante con el palo.
- ¡Auch!
El hombre era alto y de cabello negro canoso, su mirada dura y perdida le aviso que no se trataba de una pobre alma que cruzaba por casualidad.
- Ya verás, pequeña zorra. - Gruño sacando un cuchillo de entre sus ropas.
No era la primera vez que Hanna peleaba con un adulto.
- Curioso, yo iba a decir lo mismo. - Sonrió antes de lanzarse contra el mayor.
- Fin Flash Back-
Cerro el grifo con la mirada vacía. Al final, había dejado bastante malherido al hijo de puta. Sin embargo, casi le había costado caro haber bajado la guardia.
- Si Eriko se hubiera enterado, lo hubiera matado. - Trato de animarse. Se encontro frente al espejo. - Sobre todo si hubiese visto como dejo mi cabello. - Gruño enojada.
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Hanna salió del baño con una camiseta del guardia y unos pantalones de mezclilla que arrastraba por el piso, tuvo que hacer unos dobladillos con los bordes. Mas avergonzada que nunca se acerco al sofá como le había indicado el mayor.
El castaño se sonrojo mucho al verla usar su ropa, pero eran las consecuencias de pertenecer a otra dimensión y salir en plena tormenta.
Limitó sus pensamientos a limpiar sus heridas, ya tendría mucho tiempo en la noche para fantasear; aunque le daba pena admitirlo, era un chico después de todo y tenía sus necesidades biológicas.
Coloco alcohol y curitas, untando antiinflamatorios como todo un experto.
- Di-dime si te duele algo más. - Pidió amable, rebuscando en su botiquín por algunas pastillas anestésicas.
Hanna no respondió, el castaño ya se estaba acostumbrado a que esta chica siempre lo ignorase de un momento a otro por lo que no le dio mucha importancia a su silencio. Comenzó a guardar todo.
- Gracias, Jeremy. Me iré a dormir un poco, estoy cansada. - Se retiro.
El castaño se quedo con el medicamento en las manos.
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Era tarde, demasiado tarde para cuando Jeremy decidió pasar a su cuarto a buscar otra cobija, acababa de ducharse y estaba realmente exhausto. Vaya día de locos.
Justo antes de entrar escucho un quejido proveniente del otro lado de la puerta. Temiéndose lo peor, el castaño trato de entrar lo más silencioso que pudo.
Maldijo internamente su torpeza pues termino tropezando con el mismo marco de la puerta, cayendo de cara al piso. Los sollozos pararon de inmediato.
Hanna prendió la luz y se levanto para ayudar a su torpe compañero.
- ¿Estás bien?
- E-eso es lo que y-yo quería ave-riguar. - Sonrió con la cara roja por el golpe.
Hanna, al verse descubierta acaricio el cabello ondulado de Jeremy.
Las lagrimas bajaron sin explicación. El castaño sintió su corazón detenerse.
- ¿H-hanna? - Se sentó en el suelo mientras se sobaba con una mano su mejilla.
La joven bajo la cabeza, ocultando su rostro entre el cabello rojo como el fuego, aun corto, lograba resguardarla bien. Negó lentamente, rodeando el cuello del adulto frente a ella.
- ¿E-estas bien?
Hanna sintió las manos temblorosas de Jeremy en su cara, las gotas ardían como el acido bajando por sus mejillas fluidamente.
- N-no puedo...- Sollozo entre balbuceos que el mayor tuvo que acercarse un poco más para entender.
- H-hanna...- Llamo preocupado. - Perdóname...creo que no entien-
- ¡N-no sé como volver! N-no sé qué hacer... ¡N-no sé como hare esto sola...! - Le confesó entre gimoteos y sollozos.
Un rayo ilumino la estancia
Jeremy observo con el rostro pacifico como la menor lloraba, enjugando sus lagrimas con las manos. No sabía qué hacer tampoco. Sin embargo, no permitiría que una mujer llorara frente a él. No de nuevo.
Hanna tomo débilmente las mangas largas del castaño.
- Jeremy...- La imagen del hombre golpeándola mientras acariciaba sus senos la atormento lentamente.- ...Te necesito.
El mayor encontró lo que necesitaba para continuar. Sonrió amable a la chica. Abrazando su cuerpo lloroso. Hanna se hizo un ovillo entre los brazos del mayor.
Los minutos transcurrieron, y poco a poco, la menor se fue durmiendo en el cálido cuerpo de guardia. Se aferro a su mullido suéter verde.
- No creo que estés loca. - Aclaro con las mejillas rosas, ella lo estaba abrazando.
- Gracias... - Sonrió aun contra el pecho del castaño. Definitivamente, Jeremy era el chico más amable que jamás había conocido.
- ¿Sabes? Aun no sé cómo lo haremos, pero estoy seguro que encontraremos la manera de que vuelvas a casa. - Sonrió positivo.
Al cabo de unos minutos, no hubo más gimoteos, ni sollozos, la pelirroja había caído dormida. Luego de depositarla sobre la cama y arroparla se dio cuenta de que no podía soltarla, o más bien, no lograba que ella lo soltara, parecía que no quería soltar su suéter.
Jeremy se sonrojo al pensar en la alternativa, pero sin molestarse y asegurándose de que estuviera bien dormida, se quito la prenda, dejándosela. Hanna entre sueños se abrazo al suéter verde, acurrucándose como una niña con su osito. Jeremy sonrió sonrojado. No podía creerlo. Le había llevado menos de 24 horas...esa chica...
Se retiro de la habitación, apagando la luz.
- Quédate todo lo que quieras, Hanna. - Susurro con un golpe cálido en el pecho, colocándose otra camiseta de manga larga.
Mañana, si salían vivos de su trabajo, escribiría el primer capítulo de su manga.
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Reviews! Subiré capitulo cada 2-3 días mientras sean vacaciones, cuando no, será los fines de semana :D
