Estaba en un campo, verde por donde viera, había como un risco desde el cual se podía apreciar el mar, este estaba en completa calma y sus aguas se veían muy cristalinas. Comenzó a caminar por el campo, en eso divisó un montón de flores. Un circulo estaba en medio de todas estas, formado perfectamente, vio a una joven con un vestido negro, el cual tenía bordado flores en la parte baja, el vestido que la joven llevaba era escotado, tenía el cabello recogido en forma de cebolla, estaba de espaldas pero se veía realmente hermosa. Era el atardecer, los cálidos rayos del sol pegaban contra su piel, se veía muy linda, pero con el sol pegando sus negros cabellos hacia verla como si fuese una pintura ya que no se movía. La curiosidad lo inundó por lo que él se acercó para verla de cerca, se detuvo a escasos dos metros de donde la joven, ella se encontraba sentada en el pasto, tenía un hermoso ramo de rosas entre sus manos. Iba a saludarla pero de repente el cielo se nubló, cubriendo los bellos rayos del sol negras nubes, un aire frio sopló de repente, causándole escalofríos, el aire lentamente cobró mayor fuerza, quería hablarle a la joven, auxiliarla pero algo se lo impedía, intentaba hablar pero era como si la voz se le hubiese ido. Con las fuerzas que tenía avanzó un poco a donde estaba la chica sin embargo chocó con algo, le impedía el paso, no podía avanzar más. El viento se arreció, las olas bravas golpeaban el acantilado, incluso sentía como el agua lo salpicaba. Por el aire a la chica se le terminó deshaciendo su peinado y se soltó, era largo y negro, un negro profundo y sedoso. Las olas comenzaron a golpear de manera más brusca el acantilado, el agua salpicaba cada vez más, en un abrir y cerrar de ojos una gigantesca ola cayó inundándolo todo y haciendo desaparecer a la chica...
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De un golpe abrió los ojos, miró a su alrededor y pudo notar que todo estaba igual. Con cuidado se volvió a sentar en el sofá, estaba como aturdido, como atontado, después de unos segundos volvió a ser el mismo, ya no se sentía raro se sentía normal. Se levantó de su asiento y estiró mientras bostezaba, pensó que sería una mejor idea irse a dormir. Había tomado la decisión de seguir viviendo su vida de manera "normal", haría como si nada le hubieran dicho. Iba caminando con pereza a su habitación, cuando en eso se oyó que llamaron a la puerta.
- Toc toc.-
- ¿Quién rayos será?- se preguntó con un tono molesto. Prácticamente arrastraba los pies mientras caminaba, llegó a la puerta y la abrió con mucha pereza.
- ¡Alfred!- gritó un hombre.
- Fredie… ¿Qué quieres?- el hombre no pidió permiso ni espero para entrar, se dirigió a la cocina, abrió el refrigerador y notó que había cervezas.
- Chale, no es normal que haya alcohol en tu casa ¿Qué mosco te picó?-
- Ninguno… sabes que tomo debes en cuando, no es raro que haya alcohol en mi casa. Ahora dime ¿a qué veniste?-
- Pues un pajarito me contó que alguien se iba a casar… y con una chica.-
- Ni modos que me vaya a casar con un hombre… en fin… ¿solo a eso veniste?- le contestó mientras rodaba los ojos. Su amigo entonces se dio cuenta de la respuesta.
- Entonces… si te vas a casar… dime… ¡¿con quién?!- y dio un gran salto al sofá, por suerte no había abierto la lata de cerveza, por lo que nada se regó en el mueble.
- ¡Hey! Más cuidado, sabes que esos muebles no me salieron tan baratos.-
- Ya cuate, anda dime ¿con quién te vas a casar? ¿Con la buenaza de Hungría? O ¿Con la hermosa Bélgica?- le preguntó con una sonrisa pervertida.
-Deja de estar de pervertido… no me voy a casar con ninguna de ellas.- Fred estaba dándole un sorbo a la lata y al oír lo último le escupió la cerveza a Alfred. Este no hizo expresión alguna, simplemente tomó una toalla que estaba en la mesa de centro y se limpió la cerveza, volteó a verlo serio.- ¿Por qué esa reacción?-
- Es que… ¿entonces con quien te vas a casar? No podría ser una jovencita y mucho menos una niña.- Alfred miró al piso y se mordió los labios, al ver esa reacción su amigo sintió un escalofrío recorrer su cuerpo.- No es una niña ¿verdad? Es una broma… tú te vas a casar con una tía buena y no con alguien inocente…- Alfred solo guardó silencio, Fredie lo tomó de la camisa y comenzó a sacudirlo como loco.- ¡NO! ¡ALFRED NO! ¡TÚ NO TE PUEDES CASAR CON UNA PEQUEÑA! Eso te haría… un pedófilo…- empujó a Alfred y su rostro mostraba "asco".- ¡¿Qué rayos le pasa a este mundo?! ¡Una joven te lo paso, pero… pero… una niña! ¡AAAAAAH!- el tipo comenzó a dar vueltas como loco mientras se jalaba los cabellos, Alfred lo seguía mirando serio, lo jaló de la camisa y le dio un par de cachetadas.
- Cálmate, no es como si el mundo se fuese a acabar… yo no quería pero…-
- ¿Has visto fotos de la reina cuando empezó a gobernar?-
- La conozco desde que estaba pequeña…- reaccionó.- ¿Qué tiene que ver eso con que me voy a casar?-
- Nada, pero la tía estaba buena aun, no tanto como antes pero si, esta buena y su hija… su hija esta…- en sus ojos se dibujaron corazones y un pequeño hilillo de sangre comenzó a salir de su nariz.
- Modo pervert: activado.- dijo el estadounidense. Tuvo que cachetearlo para que "regresara" a la vida.- Ya deja tus tonterías y lárgate de mi casa, hablamos allá en el trabajo.-
- Pero Alfie.-
- No me digas así… suena… raro… luego te hablo sobre mi boda, nos vemos.- le decía mientras lo empujaba hacia la entrada.
- Esta bien, halla hablamos… aunque no creo que me dejen acercarte a tu oficina, ya sabes que soy un simple cartero y tu…-
- No me chantajearas para que te suban de puesto, eres un desmadre, que no te han echado es porque eres mi amigo. Si quieres subir de puesto, pues entonces entra a terminar la preparatoria, tal vez así acabes como el asistente del asistente del asistente de mi asistente.-
- Espera, ¿Cuántos puestos es eso?- le preguntó mientras hacía cálculos con los dedos de su mano.
- Ya déjate de tonterías y vete a tu casa, estoy cansado.-
- No te hagas, tú tienes a unas escondidas en tu habitación y no las quieres compartir.-
- ¡PAS!- ese sonido fue producido por la fuerza con que el estadounidense cerró la puerta. A fin de cuentas Fredie se quedó afuera hablando solo, cuando reaccionó se dio cuenta de que estaba hablando como merolico por lo que maldijo a Alfred con unas cuantas palabras.
- ¡SI, ADIOS! ¡CLARO, COMO SOMOS CUATES! ¡NOS VEMOS EN EL TRABAJO! ¡A-MI-GO!- y se fue de la casa, adentro de esta Alfred se encontraba recogiendo el mini desastre que hizo su amigo, después de acabarlo decidió que se iría a recostar un rato.
Yukime Hiwatari: Por supuesto, para resumirtela hasta el momento María es la única niña, hasta el momento. Los demás son adultos, aparecerán los demás conforme avance la historia. Si no te queda claro házmelo saber :)
