GRACIAS POR SU APOYO! LOS QUIERO!
Mi primer y único lemon. Disfrútenlo.
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Jeremy recostó con cuidado a la chica en la cama.
- Y-yo...e-esta es mi primera vez y no estoy muy s-seguro de que-
- Jeremy...-Hanna acaricio su mano, sonriéndole con confianza. - Querías estudiar medicina ¿no es verdad?
- S-si.
- ¿Y por qué?
- P-para ayudar a las personas, sobre todo a las mujeres y los niños.
La pelirroja asintió, convencida. Se acerco un poco al chico, rodeándole la espalda en un abrazo protector.
- ¿Lo ves?...eres noble y amable, Jeremy. - Hanna hizo presión con la mano que portaba su anillo sobre el latir del chico. - Y tu y yo hemos hecho una promesa de amor. - El mayor acaricio la mano de su prometida, sonrojado y con una suave sonrisa en sus labios. - Compartamos esto, ¿sí?...- La menor beso la nuca del chico y Jeremy cerró los ojos.
Poco a poco, la joven se encontró con el castaño encima suyo, Jeremy continuaba sentado sobre la cama, con los brazos a cada lado de la pelirroja.
- Si quieres que me detenga, solo dímelo; no importa cuando ¿de acuerdo?
Los ojos celestes de la menor se mesclaron con los esmeralda del hombre frente a ella, un dulce rosa se apodero de las mejillas de Hanna; de nuevo, Jeremy parecía haber tomado una actitud más madura.
- C-claro que no. No quiero que te detengas. - Sonrió inocente y ahora fue el chico quien se sonrojo fuertemente. - De todas maneras, espero que cuando me veas desnuda no te retractes de casarte conmigo. - Rio contenta.
El mayor frunció levemente el seño, eso era un reto que no se tomaría a la ligera; quería demostrarle a la menor cuanto la amaba, le resultaba imposible pensar en algo que podría desagradarle de ella.
- Yo también te tengo una sorpresa. Algo que me duele mucho y que deberías saber. - Jeremy escucho atento a las palabras de la menor y esta sonrió tranquila. - No todo debe ser una historia trágica, pero si fui víctima de abuso en mi infancia. Tengo una fea cicatriz en mi cadera que lo demuestra. Solo...quiero que sepas, que para mí es difícil esto, pero...no tengo miedo si se trata de ti, Jeremy.
El castaño apretó un poco los puños, no podía creer que alguien tan dulce, fuerte y segura como Hanna pudiera haber resultado una víctima a manos de algún depravado... "Si me entero quien fue, lo mato." Pensó por un momento; ahora todo tenía sentido, la razón por la cual Hanna se había quebrado aquel día que había decidido marcharse de su departamento. Ese hijo de puta...
Hanna entrelazo su mano derecha a la del guardia, devolviéndole a la realidad con una amable sonrisa.
- Jeremy, quiero hacerlo. Sustituir todo ese dolor con algo que me haga sonreír...
El mayor lo comprendió y suspiro. Cerrando los ojos por un momento, volvió la vista a su novia. Esos labios rosados y mejillas sonrojadas, los ojos celestes y la sonrisa confiada lo invitaban a besarla, y claro que lo haría. Se acerco de nuevo a sus labios. Beso tranquilo, sin prisas, cada milímetro de estos. Y cuando volvió a separarse, Hanna le permitió unir sus bocas en un beso más profundo.
El sabor a chocolate se esfumo, dejando el sabor favorito de Jeremy en sus lenguas. El frio los abrazo y eso era bueno, pues sus pieles comenzaban a calentarse lentamente.
Hanna acaricio los hombros del mayor y este se dejo hacer; poco a poco, la pelirroja despojo a Jeremy de su confiable suéter, dejándolo en sport.
El mayor suspiro al sentir las delgadas uñas de la joven rozar la piel desnuda de sus brazos y es que se sentía de maravilla saber que ella quería esto con él.
Se separaron jadeando, Jeremy acaricio sus mejillas y la pelirroja beso con cariño su nariz y su frente.
- J-Jeremy, quiero que me toques.
El castaño sintió sus manos temblorosas obedecer a Hanna, levantando apenas un poco la blusa de la menor para ver su estomago imperfecto, con una barriguita que no necesariamente era plana. El castaño se maravillo ante la piel expuesta y acaricio con sus manos cada milímetro de esta, palpando la cintura y comprobando que efectivamente, era tan suave como lo había imaginado.
Hanna sintió cosquillas y atrapando al chico entre sus piernas, le cambio el juego, quedando ella encima suyo.
- Solo te lo facilitare un poco ¿vale? - Se burlo amable y desprendió su blusa de su cuerpo con lentitud, jugando con la respiración inquieta de Jeremy.
El hombre sintió un fuerte tirón en su hombría y supo que solo había bastado ver a su novia en sostén para despertarlo. Trago en seco, Hanna era hermosa. Sus hombros, salpicados con suaves pecas, le hacían lucir como una princesa-jaguar. Mordió sus labios, intimidado por sus propios instintos al querer probar esa piel.
Sus ojos esmeraldas le traicionaron, contemplando con anhelo desde los brazos hasta el tierno busto, justo al tamaño de la joven. Hanna levanto su cabello y por ende, dejo al chico una perfecta vision de sus atributos.
- ¿E-estoy mal?
Hanna se sintió incomoda pues Jeremy tenía rostro de tonto, viéndola como si fuese un televisor último modelo. Abrazo su cuerpo suavemente, sonrojándose hasta la medula por su atrevimiento.
Jeremy se dio un golpe mental para avanzar, sacudió la cabeza levemente y jaló a la chica cerca suyo. Respirando en su cuello por unos momentos. Su piel olía tan bien, como un bosque fresco y tentador.
- J-jer-
El castaño beso suavemente el cuello de Hanna y esta se sorprendió al sentir la cálida lengua de Jeremy deslizarse en su piel.
- A-ah... - el jadeo de la chica provoco otro tiron en los boxers del chico.
El mayor no se había esperado que Hanna fuese tan sensible.
La recostó debajo suyo y continuo con su labor, besando y explorando cada pequeño rincón de su cuello. Hanna sintió un cosquilleo exquisito en su vientre y se aferro avergonzada al cuello de su novio.
- J-jeremy... - Gimió en su oído, incitándole a continuar.
El mayor sonrió fascinado por un milisegundo, escucharla así le encantaba, quizás sonaba un poco pervertido, pero su intención no era obscena, era un cariño que jamás había sentido. Se permitió besar el oído de la pelirroja, respirando el dulce olor de su cabello y al menor contacto, Hanna se arqueo un poco.
- ¡M-mnh...!- La ojiazul lo atrapo en sus labios, quitándole el sport al mayor casi a tirones y es que, ella igual quería satisfacer a Jeremy.
Observo la piel cálida del mayor, su torso descubierto, ni tan marcado pero sin ser débil; Jeremy era bastante natural, con unos suaves músculos delgados que le daban una actitud de hombre en forma sin exagerar. Hanna se permitió sonreírle seductoramente y Jeremy no pudo más que ahogar un suspiro al sentir los labios de la menor besarle las cicatrices que transitaban en sus hombros.
- H-Hanna...- La pelirroja volvió a besarle y él sintió sus manos recorrer su espalda, palpando cuanto quisiera.
Jeremy aprovecho igual, acariciando con respeto los hombros de la menor, fue entonces cuando Hanna gruño en sus labios.
- N-no, Jeremy. Así. - Le indico, colocando las manos del mayor en sus senos.
Hanna volvió a saborear la cálida lengua del castaño y este, con la poca experiencia que tenia, acaricio el busto de su novia aun sobre la tela, sintió como poco a poco, los botones se alzaban y Hanna gimió cuando Jeremy, instintivamente, apretó el dedo sobre uno de estos.
Toda la pena se había esfumado del castaño, ahora, solo quedaba la pasión desenfrenada de un amante ciego, sonrió suave a la chica y bajando a su estomago, beso el vientre con extrema dulzura.
- ¡J-Jeremy!
El mayor aprovecho cuando la chica arqueo la espalda para levantarla en sus manos, desabrochando como un experto el sostén; vaya que le habían servido las clases para librar heridos*.
La pelirroja se sorprendió al verse expuesta con tanta facilidad. El mayor tenía los ojos cerrados, y tras lanzar la prenda a un lado suyo, se atrevió a contemplar a su futura mujer.
Hanna tembló ante la falta de ropa, pues el frio comenzaba a bajar. Por su parte, Jeremy estaba maravillado y completamente absorto ante los suaves senos de la chica, eran tan pequeños y redondos, con ese pequeño botón rosa que siempre había anhelado tocar.
La pelirroja respiro profundo cuando el castaño atrapo en sus manos ambos sus pechos, apretándolos con suavidad; y casi gritaba al sentir el aliento cálido del mayor sobre uno de estos.
La poca lucidez que le quedaba al castaño le obligo a frenarse para contemplar a Hanna, retorciéndose bajo él a cada respiración que provocaba sobre su sensible piel. Curioso, lamio el seno y la pelirroja grito su nombre. Sonrió un poco travieso, y luego de introducir el seno en su boca, beso y lamio todo lo que se le antojo. Mordiendo con delicadeza el botón izquierdo de la chica la cual no sabía qué hacer con sus manos pues no podía dejarlas quietas en la cama.
Jeremy abandono ese seno para proseguir con el otro, masajeándolo con el mismo tratamiento que le había dado al anterior segundos antes. La pelirroja gemía su nombre y en un instintivo intento por intensificar el placer, tomo el cabello del mayor, empujando su cabeza para que intensificara las cosas.
El castaño regreso a los labios de la chica, si continuaba escuchándola decir su nombre de esa manera, las cosas acabarían demasiado pronto.
Hanna aprovecho para quitarle los pantalones y el mayor desvaneció sus shorts de mezclilla. Ambos quedaron a merced del otro y eso estaba bien, confiaban plenamente entre ellos.
Jeremy se separo un poco, observando en el vientre de la chica, una horrenda cicatriz oscura que podria medirse con una palma suya.
Hanna le aplico una llave que su madre le había mostrado en caso de que un chico la obligara a hacer algo que no quería en cualquier situación, (solo que esta vez, era una situación diferente, asique podía ahorrarse el romperle el brazo al castaño); y para su sorpresa, Jeremy se encontró debajo de la menor, con las muñecas sujetas por ella.
Hanna se acerco al rostro de Jeremy, besando sus labios hasta saciarse y pronto bajar por el abdomen de este, besándolo con cuidado, y escuchando los quejidos del mayor.
- H-Hanna, n-no podre agu-aguantar si conti-
El hombre gimió cuando sintió a la menor rosar con sus delicadas manos su entrepierna. Jeremy sintió un escalofrió recorrerle toda la columna al contemplar las intenciones de la joven.
- Te duele? - Escucho la voz avergonzada de Hanna.
Maldijo su hipnotismo y también maldijo su sinceridad, pues sin pensarlo asintió y fue cuando la pelirroja envolvió su miembro entre sus manos.
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Hanna sintió que pronto llegaría al clímax, y es que Jeremy movía los dedos como un experto.
- J-jeremy, v-voy a...! - No pudo acabar su frase pues para cuando ella había dicho aquello, el mayor había recibido todo su néctar en la mano.
Jeremy se llevo el elixir a los labios, probando la dulzura de Hanna. Era un sabor suave y perfumado, sonrió sonrojado a su prometida y ella se avergonzó un poco.
- Ahora estamos iguales. - Rio contento el hombre. - ¿Estas segura? - Pregunto un poco adolorido, pues su entrepierna se había endurecido de nuevo.
- S-si. - Hanna abrió un poco las piernas y Jeremy se acomodo entre ellas.
- Dime si te duele, por favor.
Hanna se relajo, observando a su novio con una suave sonrisa. Lo que ella mas quería era hacerse uno con Jeremy. Sus cuerpo estaban sudorosos, y el cuarto se había entibiado. Pronto sintió la presión del miembro del castaño entrando en ella y supo que no había marcha atrás.
Jeremy sintió el himen de la joven, sus paredes acostumbrándose a él y una capa delgada rasgándose poco a poco.
- ¡J-jeremy! - Hanna apretó las sabanas, ese dolor era indescriptible. Las lagrimas amenazaron con salir y entonces, sintió la mano cálida del castaño aferrarse a la suya.
- ¿H-hanna? ¿T-te duele mucho? ¿Quieres que pare?
Ella negó con los ojos apretados, entonces, el mayor fue consciente de como la chica había empujado la cadera con fuerza, rompiendo por completo el himen.
Hanna grito y las lagrimas bajaron por sus ojos como gotas agridulces. Jeremy se sostuvo sobre ella, besando cada lagrima, susurrándole palabras dulces para amortiguar el dolor, y espero, atento a cualquier petición que su dama le hiciera.
A la menor le tomo unos minutos acostumbrarse, pero pronto, movio la cadera, generando una oleada de placer entre ambos.
Jeremy jadeo y entendió que era momento. Comenzó un vaivén lento y rítmico. Pero pronto, las embestidas se volvieron mas frenéticas y es que, el interior de Hanna era tan húmedo y tibio que no podía evitarlo. La pelirroja gemía su nombre y eso lo volvía loco.
Hanna olvido todos los problemas y se concentro en disfrutar su primera vez. Jeremy era muy dulce y amable con ella, no le estaba doliendo nada.
Hanna grito cuando el mayor la embistió mas profundo, encontrando su punto G, y Jeremy se concentro en ese lugar, sosteniendo las piernas de Hanna, sentía que estaba a punto de llevar.
- H-Hanna, v-voy a-
Hanna comprendió y se aferro a las caderas de Jeremy, este se dejo venir dentro de la chica en contra de su buen juicio, pues no tenia preservativo. Y esto, no pudo importarle menos al momento de eyacular, sintió su cuerpo una oleada de placer y esta solo mejoro cuando el liquido caliente de la propia chica lo envolvió en su interior.
- ¡Jeremy! - Hanna le araño la espalda y Jeremy resistió ese pequeño dolor al ver los ojos celestes de la chica desbordantes de amor por él.
Jadeantes, Jeremy espero unos minutos antes de salir del interior de Hanna y recostarse a su lado, exhausto.
Su corazón aun palpitaba a mil por hora cuando ella lo abrazo, ocultándose en su varonil pecho.
- Te amo, Jeremy... - Hanna estaba realmente cansada, y luego de besar una última vez a su marido, se desmayo como solo ella podía dormirse en un momento así.
El castaño arropo a su prometida, estaba más que feliz, feliz y a aturdido. Verla sonreír, descansando una mano sobre su pecho ya era una verdadera felicidad, pero aparte de eso, comprobar que efectivamente, la chica portaba su anillo, lo animo sobremanera.
Jeremy se durmió con el delicado cuerpo de la joven abrazándole y su cabello enmarañado acariciándole el rostro.
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Bueno damitas...me alegra mucho haber pasado un buen rato con ustedes. Esto que les diré es una completa mentira, pero es la mejor forma que tengo de decirlo.
Debido a razones personales, esta cuenta se borrara el 9 de Mayo. (¿Por que esa fecha? Por que me gustaria ver hasta donde llegamos juntos antes de borrar todo.)
Yo, sinceramente, me despido con una sonrisa. Me enorgullece haber formado parte de esto, que les hubiera gustado. Mi sueño era un fanfic de 100 reviews, y claro, casi lo lográbamos, pero...bueno, ya no importa. Enserio lamento no haber terminado esto, tenia miles de ideas y cosas para hacerles reir, llorar, enojarse y suspirar.
Chicas, todos, un fuerte abrazo. A algunos les serví de inspiración, a otros, bueno, les serví de diversión, desestresante y demás. Hemos pasado algunas cosas juntos y yo, sinceramente se los agradezco.
Los quiero mucho. Un fuerte abrazo.
Sayonara. Y porque no quiero irme sin sacarles mínimo una sonrisa. "Good End"
Mii, Cambio y Fuera.
