Una vez arreglaron el asunto con los policías y la ambulancia los tres salieron del edificio, Alfred les comentó que tenía que ir al palacio para tratar unos asuntos con sus padres, por lo que los jóvenes decidieron regresar en el auto de él y no en el que habían llegado al lugar. Por petición de Vicent, Alfred los llevó al parque más cercano, ya que el mayor quería caminar un rato para distraerse, al llegar, Sharon a lo lejos divisó a unos jugando y no pudo evitar ir con ellos.

- ¡Princesa!- gritaron los niños alegres de tener a su majestad ahí, las madres de los pequeños hicieron reverencia seguidos por estos.

- No tiene por qué haber tanta formalidad.- comentó la chica con una sonrisa, hizo una seña e inmediatamente se fue a jugar con los niños. Desde atrás ambos miraban la escena, uno sin entender y el otro con una simple sonrisa.

- ¿Quieres ir por un café o algo?- preguntó Alfred.

- Vamos, solo le preguntaré a Sharon si gusta algo.- Vicent caminó hasta donde estaba Sharon con los niños, al llegar, al igual que a su hermana, los presentes hicieron una pequeña reverencia y el los saludó. Su hermana se acercó a él y este le preguntó que si quería algo de la cafetería.

- Mmmmm… creo que nada… así está bien.- contestó.

- ¿Segura? ¿Un jugo, agua… algo?- insistía Vicent.

- Nada hermano, solo no me vayan a dejar aquí.-

- No te preocupes, jamás te dejaría abandona.- el rubio regresó con su acompañante y ambos comenzaron a caminar a una cafetería que estaba al otro lado de la calle, llegaron al lugar y como era de esperarse los presentes hicieron una reverencia, se sentaron en la mesa más cercana e inmediatamente una de las camareras los atendió.

- Bu-bu-buenas tardes…- saludó con cierta dificultad la chica.

- Buenas tardes.- contestaron ambos hombres al unísono.

- ¿Qué desean?- preguntó la chica un poco más calmada, discretamente Vicent miró el rostro de la chica y notó que esta estaba ligeramente sonrojada por lo cual esbozó una pequeña sonrisa ¿Quién no se sonrojaría por tener a un chico lindo frente a ustedes? Cada quien pidió lo que se les apetecía y la chica inmediatamente caminó hacia el mostrador para entregar la orden.

- Oye…- comenzó Alfred una conversación.- ¿Por qué tu hermana prefirió quedarse allá con los niños?-

- Hehehe a ella le encantan los niños, siempre deseó un hermanito o hermanita menor, quería tener a alguien a quien cuidar y querer, alguien más pequeña que ella, después de todo es la más chica de nosotros tres.- contestó mientras ambos contemplaban a la joven por la ventana desde donde estaban sentados, se veía tan alegre.

- Ya veo… por cierto… si tú no vas a ser el que te vas a casar… ¿Por qué estás aquí?-

- Regrese porque es nuestro deber estar presentes en esa cena, me hubiese gustado heredar el trono, después de todo esa había sido la razón por la que me había esforzado demasiado, además de que por ser el mayor y ser hombre el trono me correspondía a mí por derecho, sin embargo no hubiese podido casarme ya que la mujer de parte de la familia real española o como antes se le conocía y por la formación del imperio, es la más pequeña y los mayores son hombres… Por lo tanto tiene que ser Sharon o Alice una de las que case…-

- ¿Y cuál de las tres va a casar su majestad? Digo si no es molesta la pregunta.-

- A Alice, Sharon es muy fácil de manipular, muy sentimental, demasiado "frágil" simplificando todo, mientras que Alice es muy testaruda, algo fría, seria cuando se trata de trabajar y a ella nadie, más que mi madre, la ha logrado manipular.-

- ¿Te puedo hacer una observación?-

- Por supuesto.- contestó el joven mientras acercaba la taza de café a sus labios.

- A pesar de que tú siempre mantienes esa sonrisa en alto y asemejas a una persona recta, de buenos principios y que da un aire a buen gobernador… pero también tienes tu lado oscuro, claro como todos.- lentamente y con una sonrisa maliciosa, bajó la taza de café y miró fijamente a Alfred.

- Puede que sea así, pero al menos yo no soy ambicioso como mi madre... yo pienso en las personas al igual que Sharon, pienso en su forma de vida y la manera en la que se ganan el dinero, si yo fuera el que fuese a gobernar cambiaria tantas cosas… nuestro país ha fortalecido sus raíces, y no creas que todo fue de manera limpia, para que ese cambio sucediera hubieron muchos sacrificios, recortes de dinero, menos empleo y como consecuencia una pequeña parte de la población fue la que resultó afectada, eso mi madre no lo vio, ella no se tentó el corazón para lograr lo que tanto trabajo y esfuerzo le costó… por eso es que manda a la mayor y no a la menor, porque sabe que si es quien ella piensa que va a mandar la casa real como esposo… *sonrisa* no dejara caer tan fácil lo que ha construido.- Alfred ya no quiso seguir hablando sobre ese tema, llamó a la mesera y pidió la cuenta, Vicent vio que su amigo tenía la intención de pagar también lo que había pedido pero lo detuvo.- No creas que no traje dinero Al, deja que yo invite esta vez… por favor…- el rubio terminó aceptando la propuesta, pagaron y se retiraron ambos, cruzaron la calle y vieron que Sharon seguía jugando con los niños, se veía tan alegre y hasta inocente.- ¡Sharon, es hora de irnos, hay que regresar a casa!- gritó Vincent, los niños se comenzaron a reír, pues había parecido que le habían hablado a una niña y no una adolescente, la mencionada se despidió uno por uno de los niños, deseándoles suerte y diciéndoles que se portaran bien. Caminó hasta donde estaban ambos chicos y de ahí se dirigieron al auto de Alfred para irse al palacio, al prender el auto una canción se escuchó: My heart will go on. Por alguna razón le gustaba mucho esa canción a la joven y al recordar algo se sonrojó furiosamente, los chicos no hicieron caso porque aunque le preguntaran no les diría la razón por la que se había sonrojado.

- Si quieren pongo un disco.- sugirió Alfred.

- No es necesario.- contestaron ambos hermanos, así con la música de la radio llegaron al palacio, Alfred esperó a que los hermanos bajaran y entraran a la casa para cerrar al auto, al finalizar esta acción se dirigió a la oficina de sus superiores e inmediatamente comenzaron a trabajar, el silencio se mantuvo por un rato y si se rompía era para hablar sobre el trabajo, realmente se estaba volviendo muy aburrido, solo trabajo y trabajo, nada más que trabajo, hasta que la reina se cansó.

- Y bien… ¿Ya escogiste que atuendo vas a utilizar el día de la cena?- preguntó la mujer intentando cambiar el ambiente.

- Mmmmm… la verdad… es que tenía pensado utilizar un traje…- Amelia hizo una diminuta mueca y continuó con la conversación.

- ¿Vas a usar esos trajes viejos? Por favor, eres parte de la aristocracia, deberías de usar un traje diferente.-

- Pero es que no tengo de esos, se me hacen muy cursis… solo no le digan a Roderich que dije eso por favor.-

- No te preocupes no diremos nada.- aseguró Aarón.- Pero si tienes que usar un traje diferente, sino parecerá que vienes del trabajo.-

- Eso no importa… solo… terminemos esto y después me enseñan el traje, tengo cosas que hacer.-

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Ahora sí, ahora sí, en el siguiente capítulo comenzará la historia, gracias por leer y seguir esta historia :D