Hola! :D Primero que nada, hice una promesa el capitulo pasado, dije que subiría este episodio el día de ayer. Cuack (sonido de pato) Me temo que no lo cumplí y por ello me disculpo.
Segundo: Quería decirles que la forma de redactar este episodio será MUY diferente a lo acostumbrado. Pero no teman, les explicare como va a estar la cosa. Es muy sencillo.
Miren: Los textos en curva son los pensamientos del narrador, en este caso ya descubrirán de quien se trata más adelante. Los textos que estén en letra normal pero en negritas son lo que pasa en la actualidad, narrado en tercera persona, por supuesto :) y por ultimo.../Los textos que estén entre las diagonales, son recuerdos narrados en tercera persona de lo que paso en el pasado. En pocas palabras, Flash Backs/
UNA VEZ ACLARADO ESTO!
LOS AGRADECIMIENTOS!
- Elly1234 : LO SE! ¿Quién no ama a Jeremy? :D Muchas gracias, Elly! (agarra el plato y lo devuelve lavado y con un bonito muffin de chocolate) Gracias por la inspiración! Me sirvió MUCHO para este capítulo! Un abrazo y espero disfrutes el fic!
- Pyro phoenix-bird : SERVIDO! :D Lo siento, se supone que hablaba por el holograma XD jajaja Ah sí? Sha sabes? XD claro! Pero hay que estar seguros! El sig cap te lo hare saber ;)
- Kyoko Remilia Vi Ushiromiya: Holis! Bienvenida y muchas gracias! Lo sé! Es tan moe! Ahora, mi personaje favorito? Hummm, yo creo que no me puedo decidir entre Bonnie y Puppet XD y el que menos me gusta, Chica y Mangle. Curiosamente, son las que me salen más naturales en escribir jajajaja que loca estoy. (La mira marchándose por el horizonte) P-pero, te vas a tostar! (Le da un bloqueador) Aplícalo cada 2 horas para que tu piel se mantenga humectada, suave y fresca (Sonrisa amable) Bueno, espero este capítulo te guste mucho! Cuídate! :D
- fucsia1700: Gracias! No pasa nada! :D Una abrazo! Espero te guste este cap!
- TheAkemi-san555: Hola Akemi-chan, lamento mucho si te lastime o asuste con lo que te dije...Yo igual amo el gore, se me da muy bien al escribir, pienso que podría realizarlo, pero en verdad que no me atrevo a hacer daño a nadie ni nada y cuando lo intento me siento culpable de inmediato jajaja, de todas maneras, yo igual amo el amor kawaii! Un fuerte abrazo! Te quiero!
- Yami-Senpai : - Y prepárate para ver que actualice relativamente temprano! JAJAJAJA - (Soba la mejilla de la castaña) (Jeremy Mode on)G-gah! P-por favor, no te pegues! D: Podrías lastimarte seriamente. - De todas maneras, no podre responder mucho este capítulo ya que me gustaría que leas esto con cuidado y me digas que piensas. Mi sorpresa para ti está presente. Cuídate! Te quiero! Un abrazo!
- BarbyMoritha x3 : ESTOY FELIZ! AMO A BUTTON MASH! Ya lo sabes! :D me encanto este fragmento! Para cuando me di cuenta se me había acabado. Y créeme, grite: NOOOOOO como por medio minuto. Mi pobre perro me vio con cara de "Wtfuu? o.o" Y luego me puse roja, y bueeeeno, Me alegra que te gustara! Eres una grandiosa escritora! No puedo esperar a leer tu fic!
-Ayelen444 : (Baila y se lanza a la mesa de dulces) WIIII GRACIAS!, - G-gallinas, malas. - Muchas gracias! Endo es tan kawaii para mi igual! - Espero verte pronto!
LAS CANCIONES QUE UTILICE PARA "AMBIENTARME" FUERON:
- Welcome to the black parade (Al menos hasta el minuto con cincuenta segundos 1:50) de My Chemical Romance.
- Helena (de la misma banda)
- The ghost of you (Misma banda y mi predilecta para este capitulo)
Quizás parezca una banda "emo" pero me gusta :) Espero igual les interese escuchar una que otra cancion.
SIN NADA MAS QUE DECIR! DISFRUTEN QUERIDAS Y QUERIDOS LECTORES!
UN ABRAZO!
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He perdido totalmente los recuerdos de mi niñez.
Cuando los estúpidos investigadores preguntan, lo único que puedo recordar es la sensación de un crack entre mis dedos y el sonido de gritos infantiles acusándome "Monstruo"...
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El cielo oscurecía a cada paso que el adulto avanzaba entre la maleza.
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No lo entiendo. Esa ardilla me mordió primero... Yo solo quería proteger a los demás huérfanos de posibles vacunas antirrábicas...
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La figura masculina arrancaba con sus manos flores silvestres desde la raíz, simulando desmembrar una extremidad o extirpar algún órgano.
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Me hubiera gustado ser normal. Claro que sí. Pero, ¿no fue eso lo que más te gusto de mi?
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Mientras caminaba, pateaba las piedrecillas que se cruzaban por su camino.
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Al cumplir la mayoría de edad, decidí que quería volverme soldado. Las bombas nunca habían sido un problema para mí; las armas de fuego eran mis amigas y las balas...oh, las balas, unas increíbles seductoras del dolor punzante; palpitante al momento de traspasar la carne y rozar el hueso.
Recuerdo cuando me ascendieron de cabo a soldado. Me dieron a escoger entre tantas ramas cuando volví de mi primera misión contra una pequeña célula narcotraficante. Francotirador, soldado de artillería, marine o piloto. Pero era obvio, yo ya había descubierto lo fascinante que era matar a los otros de cerca, tan intimo...tan próximo que cuando su sangre salpicaba en mi rostro y se resbalaba por entre mis manos podía jurar que me daba más fuerza.
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Con una sonrisa traviesa en los labios, se abrió paso entre una serie de pasadizos en medio del cementerio oculto.
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Finalmente y luego de algunos años en donde mi excelente don para la masacre fue reconocido, conseguí el puesto de sargento primero.
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El hombre se limpio con el dorso de la mano cualquier rastro de polvo que hubiese quedado sobre su elegante uniforme policiaco.
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El combate lo era todo para mí. Luego de algunas misiones a países repletos de escoria humana, tales como Haití, Cuba o incluso Vietnam; volví como una maquina perfectamente entrenada y pulida.
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Respiro profundo el aire fresco, las memorias le golpearon como aquel aroma a tierra mojada y libertad que no experimentaba desde hacía muchos años.
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Mi equipo sufría demasiado, inútiles... Aun recuerdo la cara de uno de mis soldados cuando entramos a la casa de un cabecilla que nos habían ordenado ejecutar y descubrimos un refrigerador repleto de carne humana y en la hielera los cadáveres de lo que parecían ser niños y fetos.
Mientras yo bebía de mi cantimplora un buen trago de vodka, el pobre infeliz vomitaba su almuerzo dentro de una vasija de arcilla. Y es que había que joderse, siempre existiría algún loco suelto por ahí. Y en un lugar tan escaso de recursos, era lógico que nos encontraríamos con casos de canibalismo tarde o temprano...
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Vincent se encontraba en medio de un campo abierto, lejos de cualquier mancha de civilización. Era un escondite que solo él conocía pero al cual sabía que no pertenecía.
El sauce llorón deslizaba sus hojas finas sobre la superficie de un cristalino lago que con la luz de la tarde parecía un brillante espejo. Entre la cortina de hojas, protegida, una única lapida descansaba junto a un columpio atado a una de las ramas más fuertes, a pocos centímetros de la orilla del lago.
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El psiquiátrico es el pan de cada día para los militares que vuelven de misión. Doctores, farmacólogos y psiquiatras que te drogan con pastillas, te atan y te depositan por horas en un cuarto pequeño en donde no escuchas nada más que tu respiración, tu corazón y la maldita sangre corriendo por cada vena y arteria de tu pútrido cuerpo...
Por alguna razón yo siempre duraba más en esos lugares que mis colegas de armas...
Oh, Nena, ¿cuántas veces nos vimos en la misma situación? Me abrazabas, rogabas que no lo permitiera, que no dejara que nos separaran. Y yo trate, juro que trate. Pero al final, el antibiótico, el anulador* y las correas pudieron conmigo...Oh, bebé, cuanto lo siento.
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El uniforme gris y negro destacaba entre tanto brillo y color. Los alrededores parecían pintados con acuarela y gises pasteles...tal como a ella le gustaba.
- Je...Pareciera que como siempre, la única alma en pena aquí soy yo. - Sonrió amargamente. - Oh, claro...Casi lo olvido. Para ti. - Sobreactuó, golpeándose la frente con la palma de la mano; y con la mejor sonrisa que pudo, extendió el racimo de flores arrancadas y semi-deshojadas. - Son frescas, nena. Aun corre sabia por sus venas.
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Pudieron destruirme y reconstruirme a placer. Después de todo. ¿Qué más daba? Nadie abogaba por nosotros, los veteranos. Conocíamos tanto del dolor, de la tristeza, de la tortura y la locura...que ya no se nos consideraba seres humanos. Además, ¿quien se mete con la milicia? El gobierno seguro que no. Eso es tan real como pedirle a un corazón que deje de palpitar...Y te juro que así lo intente. Tantas veces suplique la muerte... mientras uno está atado de esa manera, como un animal; sin poder siquiera moverte, en donde la orina es tu escancia natural y solo te dejan comer cuando contestas lo que les conviene escuchar (todo para conseguir el resultado deseado y así poder "soltarte" o quedarse contigo por unos meses más.)
No. El mundo necesita soldados sin mente ni alma para disparar un arma. Y eso es lo que hicieron conmigo.
Créeme, las primeras visitas son como resistirse a la tentación de una droga impuesta. Luego te das cuenta de que sin ella no hay mucho que hacer, pierdes el sentido, pierdes la identidad, y finalmente...
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- He venido a despedirme...
Purple se sentó frente a la lapida, y colocando las flores sobre el césped fresco, comenzó a atar los tallos.
- Tengo la sensación de que ya no quieres verme. Y no te culpo...¿como podrías amarme de esta manera?
El circulo de flores que estaba creando comenzaba a tomar rigidez y forma de una pequeña pulsera.
Separando por un momento sus ojos grises de la coronilla de flores, levanto la mirada ensombrecida hacia la lapida y sonrió nerviosamente, como un hombre feliz al que recién pillaban haciendo algo que no era muy común de él.
- ¿Te sorprende? Lo aprendí de ti...- Levanto su trabajo finalizado ante la fría roca y silbo orgulloso. - Un hermoso presente para una hermosa mujer. - Y entonces arranco la hierba fresca al frente suyo, cavando con ayuda de la daga retráctil un pequeño agujero. - Permíteme, linda...- Una vez escarbo lo suficiente, coloco la pulsera en el fondo y enterró el presente con cuidado.
Lo siguiente que hizo fue levantarse un momento para buscar cerca de las raíces del sauce una botella de Whisky. Cuando la encontró, se giró sobre sus talones para mirar con cautela la lapida.
- ¿Qué? - Frunció ligeramente el seño y finalmente se encogió de hombros. - Es una ocasión especial, linda. Después de todo, ¿quién soy yo, sino tu esposo? No me negaras el placer de brindar por última vez contigo ¿o si, bebé?
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Una vez que me convirtieron en lo que ellos querían, todo se volvió más fácil. Matar era tan sencillo como lo era interrogar a prisioneros de guerra por cualquier medio y luego ejecutarlos. No había nada que no pudiera hacer.
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Se plantó firme ante la lapida y abrió la botella.
- Salud. - Hizo un ademan con la botella y luego bebió un largo trago antes de verter un poco del alcohol sobre la lapida misma. - Eso es. - Se sentó de nuevo en su lugar y continuo bebiendo.
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"Los perros de la nación" Así es como llamaban a mi escuadrón. La milicia nos utilizaba cuando no había más opción, ya que nuestra simple presencia atentaba contra los derechos humanos. Trabajábamos bajo el agua* y así se mantenían las cosas.
Una vez acabábamos nuestro trabajo se enviaba inmediatamente un equipo de limpieza antes de que cualquier intruso pudiera llegar a la escena.
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- Si, aun lo recuerdo, linda. - Trago nuevamente y luego de aflojarse la corbata negra se recargo sobre la lapida.
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Era una misión complicada. Un grupo terrorista tenia secuestrada una de las mejores instituciones del país. Se decía que los hijos de las familias más influyentes estudiaban y se hacían de profesiones importantes desde su infancia hasta la adultez en ese lugar. A la mierda todo eso, lo que en verdad era peligroso era el hecho de que debíamos deshacernos de todos y cada uno de los terroristas con la cifra inexistente de bajas en los rehenes. Y con más de 700 niñatos que "proteger", el problema se volvía cada vez más frustrante.
A mi escuadrón y a mí nos dejaron a cargo de un equipo de 10 soldados cada uno. Nos dividiríamos en 5 sectores distintos y erradicaríamos a los 200 hijos de puta que se nos cruzaran por el camino. Jodido ¿no? Pero a comparación de Vietnam, en donde cualquier cosa podía ser una mina o bomba, esto era como un día de campo. Si...uno con sangre, vísceras y gritos de por medio.
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/- Escúchenme bien, bastardos. Tendremos una hora para entrar y matar a todos los cabrones que vean. - Gruño Vincent al momento de sujetar con más fuerza su arma. El juego comenzaría en breve. /
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Un imbécil se atrevió a preguntar como sabríamos quienes eran los estudiantes y quiénes eran los terroristas; era una pregunta valida, tomando en cuenta de que el enemigo podría disfrazarse. No obstante, no me costó nada cortar su cuello al siguiente segundo de haber hecho la pregunta. Antes de que se ahogara con su propia sangre, le escupí a la cara las siguientes palabras.
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/- ¡Sera fácil diferenciar a estúpidos estudiantes de edad autorizada, de un viejo verde con un arma en mano, idiota! - Dejo caer el cuerpo temblando del hombre y por consiguiente se colgó su arma sobre el hombro a la vez que tomaba las municiones del reciente cadáver. - Cualquiera que parezca sospechoso, no pregunten, disparen a algún punto doloroso y si opta por defenderse de manera violenta, será mejor que su bala llegue más rápido a la cabeza de su oponente que la de él a la de ustedes ¡¿Queda claro, putas?! - Sentencio y la tropa respondió con negativa entrenada.
Uno de los perros del país se acerco a Vincent con una sonrisa mordaz sobre los labios.
- Vamos, Cerbero. No debías matarlo así; aun era de utilidad. - Susurro cruel y recibió una mirada traviesa del moreno.
- ¿Cual es la diferencia, Canuto? O lo mataba ahora o lo haríamos después. - Sonrió mientras emprendía el paso veloz.- Sabes que fue una pregunta estúpida.
Los demás miembros del escuadrón se reunieron junto a sus compañeros. Cerbero, Khan, Terrier, Boxer y Canuto eran los apodos que cada uno se había ganado a pulso dentro del equipo. Todos asesinos experimentados y lideres futuros de la mayor línea de atrocidades que la INTERPOL pudiera rastrear. (N/a: Pero claro, me estoy adelantando...¿Qué tal la lectura? :D)/
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Luego de separarnos para cubrir más terreno, mi equipo y yo comenzamos a destrozar la primera barrera de seguridad. Nada podía satisfacerme más, que escuchar los gritos de mis enemigos, pero claro; el trabajo debía ser lo más discreto que se pudiera para que no hubiesen sacrificios inesperados. Malditos idiotas. Yo era desde entonces un asesino entrenado, ya no más un soldado, era un mercenario legal y eso era todo. ¿Qué coño me importaba si inocentes morían? Eso era un gaje del oficio para mi.
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Vincent saco un cigarrillo de menta de su bolsillo y con ayuda de un cipo, lo encendió.
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Ni una puta idea de cuando mis hombres se resumieron a la mitad; pero cuando llegamos al penúltimo salón del primer edificio, tu ya estabas conmigo.
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/Las delgadas manos de la castaña se agarraban con fuerza al saco antibalas del moreno. Vincent se volvió tan solo para sostenerla de la muñeca y apuntarle directamente con la daga al cuello.
La menor gimió ante el contacto hiriente y fue entonces cuando el asesino se dio cuenta de lo que hacía. No podía matarla. Ella era un estudiante, pero ¿por qué no se había marchado como había indicado momentos antes a los demás alumnos?
- ¿Qué mierda haces aquí, niñata? Te he dicho que te largues con la unidad autorizada ¿no?. ¿Acaso quieres morir, idiota?
Las manos de la mujer, que aparentaba ser un poco más joven que Purple (N/a: Chica - 19, Purple: 24), temblaban notoriamente. Vicent se dio cuenta de cómo es que la menor se esforzaba por no soltarlo.
- Y-yo... soy ciega, Señor. Mi perro guía fue asesinado por esos desalmados y ahora no puedo ver por dónde voy.- Sollozo y comprobó lo que decía luego de abrir los ojos que mostraban una mirada grisácea y bizca. Su uniforme estaba manchado de sangre fresca y la mejillas irritadas demostraban que había estado llorando recientemente.
Purple volvió su mirada cruda sobre uno de sus subordinados y luego de meditarlo unos segundos, le aventó el cuerpo de la castaña.
- Llévatela lejos, no la quiero aquí. Sácala del edificio y vuelve. - Chasqueo la lengua detrás del pasamontañas y apunto su glock directamente al rostro del soldado. - Atrévete a huir, bastardo. Y juro que te daré caza a ti y a toda tu familia. - dijo con una seriedad que logro helarle la sangre incluso a la alumna.
- ¡Si, Señor!/
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Al final, resulto ser que ese maldito era un jodido traidor y lo único que buscaba era deshacerse de un miembro de los perros del país para entrar a una banda de mercenarios de alto poder. Pero que imbécil...
Cuando acabo la misión, había desaparecido un estudiante.
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/Todos los miembros del escuadrón hicieron un conteo de sus grupos rescatados en base a la zona cubierta. (N/a: A que no adivinan quien era el único idiota al que le faltaba un alumno.)
- Es tu culpa, Cerbero. Asique, ve tu. - Le empujo un hombre de piel negra.
- ¡Que te jodan, Terrier! - Gruño el moreno.
- Amigo, es tu trasero el que será azotado si volvemos sin la mocosa ciega a Servicios Especiales. - Se burlo Boxer, un hombre alto, calvo y de piel bronceada, con una enorme cicatriz recorriendo su rostro.
- ¡Me vale mierda! ¡669 engendros rescatados y ni un terrorista vivo! ¡¿Y ahora resulta que por no hacer de niñera y cumplir con mi puto trabajo, es mi culpa el que una niña invalida fuera secuestrada?! - Gruño cabreado el rubio*.
- Pues has como quieras, Cerbero. Pero yo no recibiré una patada en el culo por tu culpa. Me largo. - Se dio la vuelta un chico mucho menor que Vincent, de cabello color caramelo y ojos miel. Su rostro estaba rociado de sangre y su mirada era vacía, así como cada miembro del escuadrón.
- Cuida tus palabras, Khan. No ganamos nada estando aquí parados. Cada uno haga entrega de sus protegidos y váyanse al diablo. - Le intercepto antes de que pudiera marcharse el pelinegro de mirada dorada. Canuto.
Boxer rio de buena gana.
- Siempre tan sutil, Scott. - Y se hubiera continuando riendo si el pelinegro no le hubiese apuntado desde abajo de la garganta con su glock de 9 mm.
Estaba por todos los medios prohibido exponer la identidad de un miembro del escuadrón en vía publica, sobre todo cuando se trataba del francotirador.
- Cuídate mientras duermes, Boxer. No tendré piedad de ti esta vez. - Mascullo antes de desaparecer con el camión que transportaba a sus alumnos rescatados.
El hombre calvo se tronó el cuello y con una sonrisa enorme se despidió de todos con la mano.
Uno a uno, los miembros se desvanecieron./
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Pero claro. Luego de recibir una pequeña reprimenda por parte de mis jefes, y el castigo de 3 misiones invalidas (N/a: Esto quiere decir que le prohibieron participar en 3 misiones dentro del escuadrón.) Por fin el aburrimiento logro moverme para tratar de encontrarte.
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Vincent se dio cuenta de la puesta de sol reflejada sobre el lago y luego de darle otro trago profundo a su bebida, bajo la segunda botella a medio vaciar.
- Nunca has querido hablar de lo que paso ahí, pero supongo que aunque me lo hubieras contado, no me habría sorprendido. Estuviste cautiva durante un mes completo, después de todo. - Su rostro estaba caliente y la voz se había enronquecido a causa del alcohol. - ¿Qué clase de cosas abras visto que yo no hubiera estado consiente que presenciarías cuando decidí abandonarte? - Se pregunto a sí mismo, mientras se acomodaba la chaqueta como almohada debajo de la cabeza.
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Maté y destroce a aquellos que te tocaron. Vaya banda de mal paridos.
Nada extraordinario.
Llegue a tu celda y te vi alejarte de mí con terror.
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/- No tengo tiempo para esto, mocosa. Responde: ¿puedes moverte?
La menor no se atrevió a moverse por los primeros cuatro segundos. Lentamente y cuando el rubio pensó que tendría que arrastrarla a la salida, la pequeña comenzó a asentir nerviosamente.
Vincent la observo. El cabello estaba hecho una maraña y su rostro mostraba ligeros moretones. Las ojeras marcadas debajo de sus ojos cerrados, y la piel estaba enferma y pálida por la falta de luz solar y buena alimentación.
Siguiendo el protocolo, se arrodillo frente a ella tan solo para palpar sus brazos y próximamente, obligarla a estirar las piernas. El uniforme estaba mugriento, desgarrado y bañado en sangre seca.
- Quédate quieta. - Gruño cuando la menor comenzó a luchar para que no tocara más de lo que debiera.
Vincent sabia que para volver al punto de encuentro con Servicios Especiales deberían viajar 2 noches seguidas, y con el mal estado de la menor dudaba mucho que sobreviviera siquiera a salir de aquella parte de la ciudad; habrían gánsteres que los estarían esperando al doblar cada esquina.
Chasqueo la lengua enojado. No podía creer lo que debería hacer, las relaciones sociales no se le daban bien y eso era algo que no le molestaba, ya que todo el mundo lo sabía, y por ende, nadie lo obligaba a hacer nada que él no quisiera. No era como que a cada infeliz que fuese a dispararle le gritara antes de matarlo "¡Hey! ¡¿Que hay, tio?!"/
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- Pero tú lo necesitabas ¿no? - Sonrió adormilado, mientras se acurrucaba entre la fría yerba con calma.
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/- Oye, niñata. Soy el soldado de la otra vez. El que te metió en todo esto. - Ok, quizás no era buena idea recordárselo ahora, pero por Dios que no le importaba. - He venido a...- Se pensó muy bien lo que diría. Al final solo resoplo mientras rodaba los ojos; y es que esto era tan jodidamente vergonzoso. - ...rescatarte. Pero seré directo contigo. Nos queda poco tiempo antes de que las ratas grandes comiencen a soltar a sus perros y yo no tengo las suficientes municiones como para combatirlos a todos y defenderte al mismo tiempo. Asique, si no te armas de valor y te levantas ahora mismo, me iré sin ti.
Decidió darle un minuto en lo que revisaba las balas que le quedaban dentro de sus glocks y el numero de granadas con las que aun contaba. Una vez acabo, miro a la chiquilla de 19 años sobre el hombro. Estaba demasiado traumada como para moverse...
Chasqueo la lengua y pateo el plato abollado que estaba cerca suyo con desgano, manchando de comida putrefacta parte del piso. Ya no había por que contenerse. Podía matarla y volver con las manos vacías. El castigo ya se le había sido impuesto. Los padres ya se habían resignado. No se iba a quedar ahí toda la noche y se aseguraría de que ella tampoco.
Sus dedos se movieron con maestría sobre el seguro de la glock, y sin pensárselo dos veces, apunto a unos pocos centímetros por encima de la coronilla de la chica.
El ruido de los movimientos del hombre lograron captar la atención de la menor, quien primero se encogio en su lugar, para luego, poco a poco levantar la mirada en dirección al cañón.
El olor de hierro que cubría a Vincent, el sonido la lluvia helada azotando la celda y el escosor en sus heridas, le obligo a abrir los ojos con lentitud. Podía ver, no por completo, lo más parecido a manchas borrosas, pero podía ver.
Se dio cuenta de que el hombre frente suyo no era uno de esos matones. La figura era alta, de uniforme negro y le apuntaba un arma a la cabeza. Las lagrimas acidas comenzaron a bajar pesadamente por sus mejillas.
La mirada cruel de Vincent no era un juego...
- ¿Quieres morir? - ¿Pero qué estaba haciendo? Regla numero 14 de un mercenario, nunca se entablaba conversación con la víctima.
- N-no...
- ¿Y qué esperas para levantarte? - Gruño aun sin apartar la mira de su cabeza.
La castaña cerró los ojos con lentitud. Algo dentro de ella estaba despertando. Pronto, aparto de un manotazo el arma del soldado.
- ¡Estoy harta de esto! ¡Si quieres disparar, déjate de rodeos y aprieta el maldito gatillo, hijo de puta!
El cambio de actitud tomo por sorpresa al rubio, ¿Quién hubiera pensado que la anteriormente sumisa niña ciega tuviese ese carácter?
- ¡¿Y bien?!
No sabía porque, pero algo en esa voz le interesaba...
Poco a poco, una sonrisa traviesa se dibujo sobre los labios del asesino./
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- A pesar de todo, jamás volviste a casa. Preferiste quedarte conmigo, y al final, el juego se volteo para los dos...- Trago por última vez antes de arrojar al césped la segunda botella vacía. - Como dije, he venido a despedirme... No volveré jamás y tu por fin dormirás tranquila... - Cuidadosamente, las yemas de sus dedos limpiaban el polvo acumulado sobre la lapida que estaba detrás suyo. - No puedo cambiar quien soy, ni en lo que me he convertido... Una perfecta maquina asesina a la cual nunca debió importarle nada ni nadie...excepto tu...- De repente, una incontenible rabia comenzó a llenarle el estomago. - Pero tú lo sabias...conocías las reglas y aun así...- Purple apretó levemente los puños. - ¡Yo nunca fui hecho para-...! ¡Y tu-...! ¡De todas maneras! ¡¿Qué habría podido ofrecerte...?!- Las gotas calientes recorrieron la comisura de sus ojos hasta perderse en el césped. - ¡Te dije que no me siguieras! ¡Que volvería pronto...!
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Pero no me escuchaste...
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/La castaña golpeaba el cristal blindado con ambos puños mientras las lagrimas bajaban por sus ojos cerrados.
- ¡¿Como que el tiempo se acabo?! ¡No pueden hacer esto! ¡No he sabido de él por más de 2 meses! ¡Déjenme verlo 10 minutos más...! ¡P-por favor...aunque sea 5...!
Vincent la observaba con las cadenas sujetándolo de la camisa de fuerza a la pared del otro lado del cubículo para visitas.
- ¡N-no...! ¡E-es un error! ¡El no es un delincuente! - Se negaba a escuchar la castaña de 22 años, el anillo de bodas tintineaba por cada manotazo que ejercía al cristal. - ¡Vincent!
Un oficial la intercepto por la cintura y comenzó a forcejear con ella, apretando el vientre hinchado de la chica.
- ¡Humm! ¡HUMM! - La mordaza no le permitía hablar. Purple se estaba haciendo daño al tratar de alcanzar a su mujer; gritando como un lunático porque sabía que el muy hijo de puta la estaba lastimando.
- ¡El tiempo de la visita se ha terminado, Señora! ¡Le pido que se retire, sino me veré obligado a usar la fuerza!/
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Y yo trate de ser bueno...trate de mejorar por ti...pero todo se fue al carajo en minutos...
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/- No, no, no...usted no lo entiende. P-por favor, tiene que dejar salir a mi esposo, por lo menos por esta semana. ¡Por favor! - Se giro al pecho del hombre y este sonrió con crueldad, sabiendo que nadie más podía verlo en aquel cuarto cerrado, más que el moreno.
- Ultima advertencia, madame...- Miro amenazante a Vincent, y este forcejeo con más fuerza al comprobar sus intenciones; jurando con sus ojos inyectados en ira que si se atrevía a hacer daño a la castaña, lo mataría.
- P-por favor, caballero. Se lo suplico. N-nuestro hijo nacerá pronto y yo no podre hacerlo sin Vinc-
Una flor escarlata se abulto en el rostro pálido de la menor, y es que la bofetada logro tirarla al piso, golpeándose con la silla fija en el suelo.
La camisa de fuerza comenzó a ceder ante la presión del moreno, quien por momentos se detenía exhausto, jadeando con la vista fija en el oficial, quien se regocijaba ante lo que estaba provocando en el soldado. Aun sin quitarle la mirada de encima a Purple, se acuclillo junto a la mujer, quien retrocedió al sentir la cercanía del policia.
- ¡E-eres un asqueroso animal! ¡¿Cómo te atreves a golpear a una mujer embaraza-
La mano grasosa del hombre presiono sus mejillas hasta obligarla a callar. Las lagrimas de la mujer comenzaron a mojar sus dedos y es que en ese estado se sentía completamente indefensa.
- Escúchame bien, pequeña peste...- Siseo el hombre, desenfundando el arma que colgaba de su cinturón. - Eres la esposa de uno de los más peligrosos psicópatas que la milicia haya entrenado jamás. /
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El tenia razón...
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/Al ver el arma lista y el sonido del cargador siendo acomodado hizo que cada cabello purpura* del moreno se erizase.
- En cambio, yo soy un Oficial de policía...Honrado, con poder y jurisdicción... - Coloco el revólver sobre el vientre de la castaña- ¿A quién le creerán primero?
Al ver el terror reflejado en los ojos grises y bizcos de la chica, el policía se levanto.
- Dios, qué asco...Ahora entiendo porque están juntos. Los fenómenos se entienden entre sí...- Escupió, luego de guardar su arma de nuevo en el cinturón./
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Pudiste haberte marchado. Pudiste dejarlo así y evitar que te lastimaran más...
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/- Te equivocas.../
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Pero claro, tuve que casarme con la mujer más testaruda de todo el maldito continente.
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/- Mi esposo no es ningún fenómeno. Es una persona que nadie jamás se molesto en comprender. - Se levanto del suelo con dificultad, plantándose frente al policía y señalándole de manera acusadora.- ¡Y si por algo él perdió su humanidad a la hora de luchar, fue por sus estúpidos experimentos! ¡Asique, los verdaderos monstruos aquí son ustedes! - Cerro los ojos con fuerza, temblando de coraje y dolor, el vientre estaba matándola. - ¡Por personas podridas como tú, es por lo que las humanidad se esfuerzan en culpar siempre a alguien más!/
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No hace falta que describa la golpiza que mi mujer sufrió enfrente mío...Mucho menos como es que entro en labor de parto momentos después y como es que las personas presentes se hicieron de la vista gorda ante los golpes y hematomas sobre su piel...
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Vincent se removió un poco contra la lapida, abrazando la fría piedra mientras mordía con fuerza sus labios para frenar las lagrimas.
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Él los mato. A los dos. A mi pequeño y a mi nena...Ninguno sobrevivió al parto.
Fue en cuestión de horas; al terminar de recibir una reprimiendo tortuosa, cuando me entere que ya no me quedaba nada.
Desde ese día, dentro de mi celda anuladora fue que despertó mi verdadero yo; el monstruo que ellos habían creado.
De pronto todo se torno igual de sencillo que cuando le quebré el cuello a esa ardilla...O cuando asesine a mas de 50 terroristas en menos de una hora.
De pronto toda la crueldad del mundo tomo sentido. Claro que siempre debía existir una razón detrás del delito. Claro...mi razón eran ellos. Mi razón era yo.
Esa noche mientras me administraban el cuarto tranquilizante para que yo dejara de reír como maniaco, jure que me vengaría...y claro que lo hice.
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- Lo hice, bebé. Todos sufrirían igual que tu lo hiciste...- Rió el moreno levemente, con los labios haciendo un esfuerzo sobrehumano por sonreír. - Fue cosa de buscar viejos contactos...me dijeron donde se reunían, a donde viajaban y por fin encontré un punto en donde todos coincidían...- Vincent se sacudía en pequeños espasmos que podrían confundirse entre sollozos o carcajadas.
La lluvia comenzó a volverse cada vez mas densa.
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Empecé por el hijo de la enfermera que me administraba las drogas...Su nombre era Jack, me parece...Sus ojos me agobiaban, no me gustaba que me miraran. Asique, poco a poco se los quite y como no sabía cómo tirarlos, me los comí. De repente, la imagen del caso del refrigerador lleno de partes humanas no me pareció más una idea tan repulsiva...
Luego fue turno de ella, tragar petróleo no debería matar a nadie ¿o sí?.
El hijo del Oficial de Policía, Feitan. Después de mostrarle las fotos del cadáver de su pequeño, lo deje encerrado en un viejo almacén bajo tierra en donde sufriría por la falta de agua, comida y oxigeno durante una semana entera...Pero no lo deje solo, oh no, eso sería cruel...Me encargue de que lo acompañaran algunas ratas con rabia que caze anteriormente.
Los hijos del presidente del Psiquiátrico, Clara y Grayson...Es curioso como un anciano puede aguantar tanto la respiración bajo del agua...
Bruno, el hijo más pequeño de una de las familias más adineradas del país, me dio mucha batalla. Como no dejaba de escapar de mí, no tuve más opción que acuchillar la planta de sus pies hasta que no pudo seguir caminando. Sus padres nunca enviaron rescate, pero al final, me entere que la madre termino suicidándose y el padre llego a la quiebra total.
Y el pequeño Freddy...supongo que con él comenzó mi brillante idea de meter a los niños agonizantes a los trajes para que la presión hiciera lo suyo...
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- Y lo hice todo por ti...- Las risas de Purple provocaban un eco estremecedor en todo el campo. Las lagrimas bajaban por su rostro como si nunca hubiese lamentado nada y por primera vez estuviera concientizándose de sus actos. - Porque te apartaron de mi lado...porque nunca debí conocerte...¡porque nunca debí haber nacido...! - De un momento a otro, las risas se convirtieron en gritos que los truenos se ocuparon de cubrir.
Vincent se abrazo a la lapida y la beso aterrado.
- Lo siento...lo siento, bebé...perdóname...- Acaricio la hierba con nerviosismo, volviendo a escarbar en ella de manera desesperada, cuidando de no destruir la coronilla de flores que anteriormente había hecho para su esposa.
Luego de manchar más de la mitad de sus mangas en barro fresco, halló lo que quería. Una pequeña cajita de madera en donde, al abrirla se encontró con su propio anillo de bodas.
La ceremonia había sido algo pequeño, secreto y únicamente entre ellos dos. Pero hasta en eso, había sido perfecto. Ella le había jurado lealtad, amor y protección, y él lo mismo.
- Y al final no lo cumplí...- Apretó la pequeña joya en su mano, limpiándose la cara con el antebrazo, manchándose de tierra las mejillas y la frente.
Luego de arreglar el desastre que había hecho, se coloco el anillo y volvió a besar la lapida.
- Si me voy, me llevare esto...Y no me lo quitare jamás...al menos, quiero cumplir esa promesa. - Sonrió por primera vez de manera suave, antes de colocar su chaqueta de policía sobre la tierra. - Lo sé, y la verdad no me importa. Está lloviendo a cantaros, después de todo. - Se volvió a recostar sobre la hierba removida y cerró los ojos, cansando. - Mañana en la mañana, yo me habré ido y tu podrás descansar en paz...- Repitió, ebrio y triste. - Aunque sea por esta noche...permíteme dormir de nuevo contigo, Alice...
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¿Como les quedo el ojo? ¿Les deje con mas dudas? ¿Conteste alguna? Muajaja :D
(1)* Anulador: Realmente, no recuerdo bien cual era el nombre de este instrumento de tortura. La historia es la siguiente: (Mii saca un libro de psicologia avanzada y comienza a leer) Un psicologo reconocido de la epoca de los 70-80 creó un cuarto en donde se encerraba a los enfermos mentales y se les anulaba de cualquier estimulo externo. Esto quiere decir, no oyes nada, no hueles nada, no sientes nada, no ves nada. Literalmente, estas privado de todos los sentidos. Y eso, volvía mas locos a los reclusos o a los pacientes y con esto, lograban quedarse con ellos ya que la comunidad los catalogaba como inservibles. Yeap, lo hacían adrede para utilizarlos como conejillos de indias en investigaciones y experimentos. Que malditos. INCLUSO, este señor invento un modelo mas pequeño en forma de un casco cerrado para venderselo a los esposos que querían castigar a sus mujeres...humm, hay que ver que gente tan maldita, no?
(2)* Trabajo bajo el agua: Esto es un decir :) una forma coloquial de decir que se hacía sin que nadie se enterase.
(3)* Rubio: Mas adelante, en una secuela que quiero hacer entenderán. La verdad, nacer con el cabello de color purpura es MUY complicado, por no decir imposible (a no ser que tu mami comiera muchas berenjenas mientras te "incubaba" o tu familia tengan sangre de unicornio. Si ese es el caso, entonces me callo XD; pero como lo veo difícil, no me silenciaran! o0o9) Entonces, planeaba ponerlo como un significado más profundo en torno a esta pareja que yo espero, les haya llamado un poquitín la atención :)
(4)* Cabello purpura: Ya ahora. Como deducirán mis pequeños saltamontes (Aunque es probable que ni se hubieran fijado XD) En la línea del tiempo, Purple conoció a Alice cuando ella tenía 19 y el 24. Entonces, en el tiempo en el que se casan y viven juntos, que es alrededor de 3 años (osease, Alice ya cumplía los 22 y Purple los 27. OMG, justo ahora caigo en cuenta de que le lleva 5 años O0O...Ñeh, Jeremy le lleva a Hanna casi 6 o 7? No recuerdo XD)Bueno, en ese tiempo de 3 años, Purple decide pintarse el cabello de purpura por una razón que les pondré mas adelante en este mismo fic si les interesa :) Como un extra, quizás.
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A que no saben! En los días que estuve trabajando en este capítulo, me caí por las escaleras y casi por obra del Karma, me termino cayendo un garrafón encima del pie (Sonrisa nerviosa) no me fracture, gracias a Dios, pero solo quería decirles que: solo por ustedes, familia! DX Mi compu es de escritorio y yo ahí escribiendo y contorsionándome para tener en alto el pie vendado XD jajajaja fue gracioso. Espero que a mi mejor amigo le guste esto, ya que me costó mucho tiempo y esfuerzo.
BUENO, POR MI PARTE ESO ES TODO. MUCHAS GRACIAS POR LEER!
POR FAVOR! Déjenme sus comentarios para saber que les pareció el vide- el cap, el cap XD jajaja mucho youtube, lo siento jajaja
UN ABRAZO DE OSO PANDA! :D Los quiero, familia!
Mii, fuera!
