- Toc toc.- escuchó que llamaron a la puerta.
- Adelante.- dijo sin quitarle la mirada a la correspondencia, era demasiada, ya estaba cansado ¿pero que podía hacer? Simplemente era su trabajo como nación, sin contar que tenía que lidiar desde hoy con la pequeña Isabel, solo deseaba que no le diera tantos problemas.
- Iremos a comprar al súper algo comestible y sano.- comentó Ana, al escuchar eso Alfred dejó las cartas de un lado y se le quedó mirando fijamente, por supuesto que no tuvo ningún efecto en la chica.
- ¿Insinúas que mi comida no es buena?-
- No solo insinúo eso, sino que también tus gustos culinarios son pésimos, deberías de comer otra cosa.-
- Pues para tu información soy hombre.-
- Eso no tiene nada que ver, he visto y comido las cosas exquisitas que amigos hombres preparan, y vaya que si tienen talento, en cambio tu…-
- Ahí está el dinero, vez a comprar algo "comestible y de buen sabor", yo juzgaré eso al final.- sacó un par de billetes y los dejó en el escritorio, Ana los tomó, se dio la media vuelta y salió de la habitación.- ¿Qué se traerá contra mí? No le he hecho nada.- dijo para sí mismo y continuó leyendo el correo, hasta que se topó con una carta que era diferente a las demás.- ¿De qué será?- pensó, no esperó más y la abrió.
~~~~~ á ~~~~~
Por su parte, Isabel y Ana ya se habían ido a comprar, estaban en el súper mercado, la pequeña estaba sentada en el carrito mientras Ana iba viendo y tomando lo necesario, en verdad el carrito estaba muy lleno y digamos de puras cosas sanas. No había nada de chucherías ni refrescos, simplemente frutas, verduras y cosas buenas para la salud.
- Nana…- dijo la menor.
- ¿Qué pasa corazón?-
- ¿Por qué odias tanto al señor Jones?- preguntó inocentemente, Ana no sabía que contestar, era claro que ni siquiera ella porque trataba así a la nación, pero tenía que ocurrírsele algo para contestar la duda de su protegida.
- No lo odio… es solo que… es solo… que… quiero que el vea que no podrá hacerte ningún daño mientras este contigo.-
- ¿Y cuándo te vayas? ¿Él me podrá hacerme daño?- esa pregunta cautivó a Ana y hasta la ponía triste el pensar que ella algún día partiría al más allá y la dejaría sola, pero no quería mencionar eso ahorita.
- Nadie te hará daño… tampoco… no te dejaré nunca sola… no hasta que seas una persona adulta, que se puede defender por sí sola, prometo que estaré contigo hasta ese entonces ¿sí?-
- Pero lo cumples.-
- Claro que lo cumpliré pequeña.-
~~~~~ á ~~~~~
- Reunión.- era lo que estaba escrito en la cara principal de la carta.
- ¿Quién rayos estará planeando esta reunión?- se preguntó Alfred y sin esperar más comenzó a leer el contenido.- Esta usted invitado a la reunión que se llevara a cabo, bla bla bla… el dia bla bla bla… Atte. ¡FRANCIS! ¡¿Qué rayos estará planeando ese tipo?! Es demasiado sospechoso que me invité a una reunión suya… le marcaré.-
- Bip… bip…- se oía en el teléfono, Alfred estaba ansioso, quería saber que rayos estaba tramando el estúpido francés.
- Bonjour, habla el intelectual Francis.-
- No sé qué tienes de intelectual pero hola, soy Alfred.-
- Ami Alfred ¿Cómo has estado? Espero que bien, oye ya me contaron que te casaste, pillín.-
- No soy pillín y tampoco me casé porque quería, ya sabes… asuntos políticos…-
- ¿Y cómo es tu esposa? Si es bonita tendrás que cuidarla de mí.-
- No creo tener que cuidarla tanto ya que… es una niña… espera… creo que si tendré que cuidarla.-
- Jejeje, Alfred estas mintiendo ¿verdad? Además no soy capaz de hacerle algo a una pequeña niña ¿o sí?-
- No intentaras nada… y no, no estoy mintiendo, te digo la verdad.-
- Jajajaja, por favor, no hagas bromas de mal gusto ¿tu casado con una niña? Por favor eso es imposible.-
- Pues aunque no lo creas estoy casado con una, en fin… te llamaba para preguntar por la reunión, no estas planeando nada malo ¿verdad?-
- Te aseguro que no, es solo para que convivamos puras naciones, para olvidarnos un momento del trabajo, solo ven y por ahí nos presentas a tu esposa, solo no le intentes hacer cosas pervertidas.-
- Mira quien lo dice… en fin… veré si puedo ir ese día.-
- Nada de: veré si puedo ir, vas a venir porque vas a venir, nunca vienes, siempre tienes trabajo, además a tu pequeña esposa no le vendría mal conocer a otros pequeños, si no vienes iremos por ti a la fuerza.-
- Prometo que si iré, adiós, tengo trabajo que hacer.- dijo y colgó el teléfono, la verdad es que no estaba muy entusiasmado con la idea de ir, solo iría porque sabía que eran capaces de ir por él y sacarlo de su casa, aunque fuese en contra de su voluntad. Esperó a que Ana llegara y acomodara las cosas, fue a la cocina para hablar con ella.- Ana… digo… si te puedo llamar así…- le dijo.
- Está bien, llámeme Ana ¿Qué se le ofrece señor Jones?- le contestó ella mientras acababa de acomodar unas cosas.
- Antes ¿Dónde esta Isabel?-
- En su cuarto sacando su ropa de dormir, quiere que la bañe, pero lo haré hasta que acabemos de comer, ahora si dime ¿Qué sucede?-
- Veras… Nos invitaron a una pequeña reunión y necesito que le compres un vestido a Isabel, pero que sea cómodo, aquí está el dinero.- contestó y entró el dinero, Ana lo miró y tomó el dinero.
- Te mostrare la nota para que veas no me quedé con ningún peso. ¿Cuándo es la reunión?-
- Confio en que ti, no creo que seas capaz de eso, la reunión es mañana en la tarde.-
- Wow… ¿Por qué no me dijiste antes? Pudimos haber ido a comprarlo hace rato y gracias por confiar en mi.-
- De nada y no te avisé antes porque estaba indeciso en si ir o no, pero acabe decidiendo que sí.-
- Ok, compraremos mañana temprano el vestido, solo te aviso que no podre limpiar mañana, sino hasta pasado.-
- ¿Por qué no en la tarde?-
- Porque en realidad soy la nana de María y no tu chacha.-
- ¿Entonces por qué limpias?-
- Porque ella se merece un lugar limpio, solo por eso. La cena estará lista en una media hora, te pido que cuides a la niña, no me gusta tenerla cerca cuando estoy cocinando, no quiero que se queme ni nada.-
- De acuerdo, la cuidare, pero si me saca de quicio…-
- No lo hará, yo misma la eduque, así que no tendrás ningún problema de conducta, con tu permiso me dedicaré a cocinar.-
- Iré a su habitación, cocina rico y sano.-
- Rico y sano cocinare.-
- Mas te vale.-
