Las puertas se abrieron, María tomó de la mano a Ana y se escondió detrás de ella, pues no conocía a nadie y eso hacía que sintiera algo miedo. La mayor se agachó e hizo que la viera a los ojos.
- No va a pasar nada malo Isabel, ya verás que harás nuevos amigos.- La menor simplemente asintió y se armó de valor para entrar a la mansión. Si afuera era elegante imagínense como era por dentro, conociendo al francés no era raro, hermosos y costosos muebles yacían en la recepción, esculturas únicas y de materiales caros adornaban cada sección del gran lugar, candelabros antiguos colgaban en los techos, el piso era de mármol y las cortinas de telas finas. Ana estaba asombrada por ver tanta finura en el mismo sitio, comparándola con la casa de Alfred ese lugar era una pocilga. Al entrar al edificio, inmediatamente, dos mayordomos llegaron para llevarlos hasta el lugar donde estaba llevándose a cabo la reunión, los condujeron hasta el jardín, el lugar era precioso, tenía asientos de marcas prestigiosas, un pequeño bar donde había comida y un lugar especial para que estuvieran los niños.
- ¡ALFRED! ¡AMI! ¡Es un milagro que hayas venido!- dijo Francis levantándose de su lugar y yendo a donde estaba el trio, al verlo María se escondió detrás de su nana, pues el señor francés no le había inspirado mucha confianza. Él al verla se agacho y extendió sus brazos.- Así que esta es la pequeña México, que linda niña, ¡ven con el tío Francis!- pero eso hizo que ella se volviera a esconder detrás de su nana.- Por favor, no me digas que te doy miedo, soy totalmente inofensivo, no te haré nada…- la menor se asomó ligeramente, el francés sacó un dulce de su bolsillo y se lo mostró.- Te lo entregaré si vienes.- las antiguas lecciones dadas por su hermano mayor y su nana aparecieron en ese momento y se negó.
- Hermano Toño y Ana me dijeron que nunca acepte cosas de personas extrañas.- dijo y salió corriendo.
- Mmmm… Ana… ¿Por qué corre la niña?- le preguntó Alfred.
- Es que le dijo Antonio que cuando un desconocido le ofreciera algo lo rechazara, pero… no recuerdo haber escuchado que le haya dicho que corriera… iré por ella…- Ana fue detrás de la infante, mientras que Alfred se quedó con Francis.
- Pensé que no vendrías, sobre todo porque ahora tienes que estar de niñero.-
- Por eso no me preocupo, Ana es su nana… vine porque no quería que fueran a buscarme a mi casa.-
- Ay ¿Por qué?-
- Llegarían todos borrachos, olorosos a alcohol y te recuerdo que no vivo solo, ahora hay una niña en mi casa.-
- Jamás haríamos eso (MENTIRA).- en eso Ana regresó con la niña en brazos, la bajó y ella inmediatamente volvió a esconderse detrás de Ana.
- Isabel… saluda al señor Bonnefoy, por favor.- María salió sigilosamente y caminó hasta donde el rubio estaba.
- Buenas tardes ser Bonifuy, mi nombre es María Isabel… es un placer…- dijo la criatura mientras jugaba con sus manos.
- Hola pequeña yo me llamo Francis Bonnefoy, pero puedes llamarme Francis simplemente, dime… ese feo lentudo de allá ¿ha intentado hacerte algo?-
- ¿Hacerme algo? ¿Cómo qué?- oh, esa pregunta no le agrado mucho a Alfred, por lo que se puso alerta a las palabras de Francis.
- Ya sabes, juegos como… jijijiij… dar vueltas y gritar en la ca-…
- ¡PAS!- se escuchó, el inglés había llegado al rescate.
- Disculpen a mi amigo, no sabe lo que dice. Mi nombre es Arthur Kirkland.- se presentó restándole importancia, miró a la niña de manera indiferente y se dirigió a Alfred.- Veo que ahora eres niñero, es una pena por ti, ya no podrás hacer lo que quieras, además estas casado con ella…-
- Hey, ¿Por qué esa actitud? Es solo una niña, no ha hecho nada malo.- entró a la defensa el americano.
- Aún no, pero algún día lo hará.- no dijo nada más, se dio la media vuelta y caminó a donde estaba el bar, Jones lo miró serio, pues la manera en que había visto a María no le había gustado para nada. Ana miró a la niña, quien observaba como el hombre se iba, a pesar de no entender del todo lo que había dicho el inglés, de alguna manera hizo que se sintiera mal y bajara la mirada.
- Arthur siempre está arruinando la fiesta, no sé porque lo invité…- Francis miró a la menor, por lo que supuso que sería mejor alejarla de ahí.- Mimi, Claris.- dijo y ellas llegaron escasos segundos después.
- ¿Qué se le ofrece señor Bonnefoy?- preguntaron al unísono.
- Lleven a Isabel con los demás niños y si necesita algo se lo dan.-
- Esta bien señor.- contestaron las jóvenes.
- ¿A dónde vas Anita?- le preguntó Francis.
- Es mi trabajo cuidar a la niña, soy su nana.-
- Mmmm… pensé que tal vez te gustaría ir a jugar… ya sabes… a mi habitación…-
- No gracias.- contestó cortante y con algo de orgullo. Las jóvenes guiaron a ambas chicas hasta otra sección del jardín, donde estaban los infantes, ahí había juegos y hasta un chapoteadero, lástima que no había llevado traje de baño.
Mientras tanto atrás…
- Veo que hasta niñera te molestaste en conseguirle.- comentó el europeo.
- Ya venía incluida en el paquete…-
- Suerte, tu criaras a esa pequeña, cuando crezca tendrás que cuidarla mucho, sobre todo porque es tu esposa, no vaya a ser que alguien, no te preocupes yo jamás lo haría, intente pasarse de listo con ella.-
- No la tendrá tan fácil, aunque… me es difícil verla como mi esposa… así que… la veré mientras como mi hermanita…-
- ¿Cuánto tiempo la veras así Alfie? ¿Cuánto tiempo?-
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OwO Hola! Solo quiero agradecerles por seguir leyendo este fic ^^ es lindo saber que les gusta. Solo quiero decirles que estaré actualizándolo los sábados, digo, para que se den una vuelta ese día. Si ustedes leen algún otro de mis fics quiero decirles que en mi perfil están los días en que los actualizaré, por si están interesados. ¡Que tengan un sexi fin de semana!
