Alfred condujo hasta su trabajo, había faltado unos días a trabajar, ya que Amelia le había dado unos días para que se acostumbrara a la nueva integrante en la familia. Ella pensó que no sería fácil para él, pues nunca había tratado con niños y muchos menos, vivido con alguno. Para su suerte no iba tan mal su relación… Bueno… Hagamos unas excepciones… Alfred había pensado, durante el trayecto de su casa al trabajo, que era lo que podía hacer para reconciliarse con Isabel y Ana. Llegó al estacionamiento del edificio en que laboraba, se detuvo y dejó salir un gran suspiro.

- Amelia me va a matar por lo que haré…- Caminó hasta su oficina, llevaba en una mano un vaso de café y en la otra mano llevaba unas carpetas. Tenía algo de sueño, pero ya se le pasaría. A lo lejos pudo ver a su amigo Freddie, quién lo estaba esperando en la entrada de su oficina.

- Amigo Alfred, ¿Cómo has estado?- Preguntó el chico mientras caminaba hasta él con los brazos extendidos.

- Sabes que no me gustan los abrazos.-

- Oh, vamos… No te pongas así, solo quería felicitar a mi amigo porque se casó.- Al escuchar esas palabras las secretarias voltearon discretamente a ver a los chicos. Las enamoradas de Alfie solo se mordieron los labios y su humor cambió repentinamente.

- Ssh… Habla en voz baja, eso nadie lo sabe.-

- Perdona pero es justo que sepan tus FANS que ya tienes dueña.- Alfred tomó a Freddie de la camisa y lo arrastró hasta el interior de su oficina, no quería que dijera algo personal. Entre ese pequeño trayecto su amigo dijo diversas súplicas, así como oraciones en idiomas que ni él sabía que existían. Cuando el norteamericano cerró la puerta soltó a su amigo y este hizo una escena dramática.- Pensé… Pensé que eras mi amigo… Pero no… ¡ME QUERÍAS ASFIXIAR! ¡ASESINO!-

- Freddie cállate. Tengo que decirte algo.-

- Oh… ¿Qué me vas a decir? Espera, ya se. Estás triste porque no fui a tu boda, ¿verdad? Sabía que me necesitabas en un día tan importante en tu vida.-

- En realidad…-

- No sigas. Ya sé que estás apenado porque no encajo con esa gente, ellos son muy de "Discúlpeme señorita, pero quiero té." Cuando yo soy de esos machos que piden cerveza y no tonterías. Lo comprendo, pero…-

- ¿Te podrías callar?- lo interrumpió Jones. Utilizó un tono muy serio, el cual hizo que el joven tomará compostura y se parara como soldado.- Así está mejor. Creo que el Colegio Militar no te vendría nada mal. Te enseñarían a ser disciplinado y ve el lado bueno: Cuando te gradúes ya tendrías trabajo.-

- No, eso no, no quiero morir...- Dijo con pucheros y un tono infantil, como el de un niño a punto de llorar.

- Luego hablaremos de eso, ahora… Quiero pedirte un favor.- Fred dejó su posición y caminó hasta el escritorio de su amigo, sentándose en la orilla.

- Por supuesto, le haré a mi amigo todos los favores que quiera, aunque él me haya ARRASTRADO hasta su oficina.-

- Entendí tu sarcasmo, pero esto es serio. Realmente te necesito. Por favor.- Fred estaba cruzado de brazos, pues se sentía "indignado", pero al escuchar esas palabras de su amigo sonrió.

- ¿Para que soy bueno Alfie? Dime que necesitas. Sabes que cuentas conmigo para lo que sea.-

- Tienes un amigo que trabaja en la policía, ¿cierto?-

- Así es, ¿Qué con él?-

- ¿Es confiable?-

- Es como igualito a ti, claro que tú eres más guapo.-

- Dilo con seriedad por favor.-

- Si, es muy confiable. Podrían torturarlo y no diría absolutamente nada.-

- Mira… Necesito que vayas con él y le pidas datos sobre Antonio Fernández Carriedo. Se lo llevaron ayer a la comisaria, pregúntale en donde está, en caso de que no te quiera decir nada dile que vas de parte de Alfred F. Jones, y si no te cree le das está tarjeta con mi número. Que no se te olvide decirle que no diga nada sobre esto. Nadie tiene que enterarse.-

- Lo haré, pero ¿no sería mejor que fueras tú en vez de mí?-

- Si, es lo mejor, pero no puedo porque tengo que ir a dejarle unas cosas a Amelia al palacio y me urge tener esa información.-

- Ya veo… Esto será como una… ¡MISIÓN SECRETA!-

- ¡Que te calles!- lo reprendió Jones, definitivamente no sabía si podía confiar en él, la información obtenida podría decírsela a cualquier persona y eso pondría en peligro la misión, pero tenia que confiar en él, después de todo era su amigo. Se apoyaría de santos para que ayudaran a Fred a no cometer una tontería…

- Está bien… Está bien… Me callo… Oye, tu secretaria tiene un novio que es policía, también podría hacerte el favor en caso de que mi amigo no pueda.-

- No quiero meterla en problemas…-

- Tienes razón… Ame nos mataría a ambos…-

- Obvio a ti no, me aseguraré de que no te pase nada.-

- Awww… Sabía que realmente eras mi amigo, es más eres mi ¡HERMANO!- Tras decir eso Freddie abrazó con mucha fuerza a su amigo rubio, el cual aceptó el abrazo con algo de dificultad. No estaba acostumbrado a abrazar a alguien y menos a un hombre.

- Freddie… Creo que este abrazo duró demasiado… Mejor hay que separarnos. Necesito que hagas esto lo más rápido posible.-

- Así será… Ahora… ¿Qué ganaría yo? ¿Cervezas?-

- Freddie… Te he dicho que no te daré nada de alcohol.-

- Bueno… ¿Me ayudarás a andar con Marlene? Sabes que ella es linda… Aunque te mira a ti…-

- Ya se me ocurrirá algo… ¿Qué te parece ser mi cartero?-

- ¿T-tu cartero?- Apenas y pudo hacer esa pregunta, la emoción lo comía por dentro.- Dime que no es broma…-

- No lo es, haré lo que sea para que te asciendan y seas mi cartero personal, ¿Te parece?-

- ¿Qué si me parece? Es claro que si… ¡ALFRED F. JONES TENDRÁ AL MEJOR CARTERO DEL UNIVERSO! ¡TOMEN ESO PERRAS!-

- ¡Fred!-

- Mejor no digo nada.- El joven se dirigió a la puerta lentamente y la abrió, antes de salir volteó a ver a su amigo, sonrió y después de fue corriendo, gritando por el edificio:- ¡WIIII! ¡YA TENGO UN ASCENSO!-

~~~~~ á ~~~~~

Mientras tanto… En casa se encontraban Isabel y Ana, cada quien estaba en diferentes lugares: La menor se encontraba en la sala viendo televisión mientras coloreaba sus dibujos, y Ana estaba limpiando el resto de la casa.

- Nana… Estoy aburrida, hay que ir al parque.-

- Lo siento mi amor, pero no podemos ir, tenemos que avisarle a Alfred.-

- No es necesario, él no lo hace, anda vamos…-

- No Isabel, él no avisa porque es adulto y tú eres una pequeña.-

- Ay… Entonces… ¿Cuándo sea grande ya podré salir sin pedir permiso?-

- No del todo, recuerda que estarás casada y tendrás que decirle unas cosas a tu marido.-

- Solo te haré caso a ti y a mi hermano Toño.- Ana sonrió y abrazo a la pequeña con mucha fuerza, estaba feliz, adoraba a Isabel demasiado y escucharla decir ese tipo de cosas le alegraba demasiado.

- Ay Isabel, cuando seas grande serás muy inteligente…-

Me disculpo. Para mi que el capítulo que había subido era el que seguía, pensé que quizás fue un error de dedo, así que busqué el archivo en mi compu (Si ya tengo, actualizaré más seguido :3) y no lo encontré, lo busqué en todo mi OneDrive pero al parecer ni siquiera se guardó. Tuve que volver a escribirlo y aquí se los he traido. Espero que sea de su agrado :D Tengan una linda semana y disfrútenla. Nos leemos pronto.