Yukihana. Aquí les traigo el nuevo capítulo. Espero la disfruten.
KUROKO NO BASKET NO ES DE MI PERTENENCIA
Titulo: Arrepentimientos.
Autora: Yukihana-Hime (Y-H)
Resumen:
Hay un proverbio que dice:
"Vive tu vida sin arrepentimientos..."
Una vida así sería genial, pero siendo realistas... ¿Quién no se arrepiente de haber hecho o no haber hecho algo en su vida?
KiKuro
Géneros: Romántico, Drama
Advertencias: Mpreg
-Capitulo 3 - Secreto -
.
Hospital Zen~
Había pasado toda la noche en desvelo a la espera de que los resultados le fueran dados y saber quién era compatible con la pequeña; y aunque sabía que los sedantes la mantendrían dormida para que no sufriera por el fuerte dolor que tendría de estar despierta, no podía evitar desear verla a los ojos y que le sonriera como todas las mañanas. Durante la madrugada había enviado a su esposa a descansar en la comodidad de su casa, mientras él se quedaba cuidando de su hija y a pesar de que le costó mucho convencerla, lo logro.
Se encontraba al lado de la cama en la que descansaba su mayor tesoro, cuidando de su sueño. Le dolía en el alma verla ahí quieta e indefensa, conectada a aparatos que empezaba a odiar porque le restregaban que podía perderla. Con su mano derecha apretó la de su hija mientras que con la izquierda acariciaba su mejilla pálida. Una mueca de pesar apareció en su rostro, los pómulos de su pequeña siempre habían sido rojizos y llenos de color. Amaba a su princesa como a nada, y daría lo que fuera para que mejorara como cualquier padre.
Al ver por la ventana noto que el cielo comenzaba a aclararse, por lo que miro la hora en el reloj de la habitación, eran las 6 am. ¿Cuánto más tardarían en estar listos esos dichosos exámenes? ¿Cuánto más debía soportar ver a su Sayumi en ese estado? La frustración que sentía se vio interrumpida cuando alguien toco la puerta, limpio algunas lágrimas traicioneras que se habían escapado de sus ojos y dio el paso a quien llamaba. La puerta se abrió con cuidado y después entro una enfermera, que le sonrió.
—He venido a ver sus signos. —dicho eso se acercó a los aparatos y empezó a verificar todos los datos.
Por su parte Kise se alejó un poco para darle su espacio a la enfermera, acercándose a la ventana y observar a las pocas personas que empezaban a transitar las calles. Le pregunto a la enfermera como se encontraba y aunque la mujer le aseguro que todo estaba estable, no le era suficiente. La enferma salió rápidamente al terminar sus deberes, dejándolo solo nuevamente escuchando la máquina que monitoreaba los latidos de su pequeña.
—He llegado.
Dio un sobresalto al oír repentinamente la voz de su esposa, a quien descubrió entrando al lugar despojándose del abrigo que traía. Notaba sus ojos aún más rojos que cuando se fue y con ojeras marcadas en su blanca piel, seguramente porque no había podido dormir en toda la noche y se la paso llorando.
— ¿Pudiste dormir? —le pregunto ella. — Porque yo no… —el negó con la cabeza. — Ryouta, yo… —detuvo sus palabras cuando el miedo volvió a invadirla.
— ¿Qué sucede? —pregunto confuso, su esposa estaba actuando más raro de lo normal.
Llevaba ya tantos años conociéndola, como para afirmar que a Yumiko le preocupaba algo más pero no sabía que podría ser. La chica evadía su mirada y jugaba con sus manos, señales que identificaba de cuando estaba nerviosa y temerosa por algo.
—Sayumi estará bien…—la abrazo intentando brindarle apoyo y convencerse a sí mismo de sus palabras. — Ella es igual de fuerte que su papá, es igual que yo…
—…Ryouta…—la pelinegra se tensó, reacción que fue notada.
— ¿Qué? —le sonrió un poco para hacerle saber que estaba a su lado y saldrían adelante. — ¿No me crees?
—…No es eso… Yo… Haa…—suspiro masajeándose la cien, rindiéndose en su intento de hablar— Nada, olvida todo. —Kise ladeo su rostro confundido, pero no pudo preguntar nada— ¿Quieres café? Iré a traerte uno
—Sí, gracias. —acepto. Seguramente lo que su esposa le quería decir no era tan importante por lo que no insistió. — Con…
—Con mucha azúcar. Lo sé. —dijo Yumiko con una sonrisa para luego salir a buscar a bebida.
Las siguientes horas las pasaron en silencio, velando ahora los dos por su pequeña ya que ninguno quiso alejarse, la preocupación era tanta que ni siquiera se fijaban en la hora, y para cuando se dieron cuenta ya era de tarde. Fue hasta que una la misma enfermera de la mañana entre a la habitación para checar los datos de las máquinas y cambiar el medicamento que le estaban suministrando, que Kise miro la hora… sorprendiéndose al ver que eran las 3 pm y recordar aquella cita que había hecho con su amor, la cual había insistido él mismo por que aceptara.
No sabía qué hacer, le había fallado a Kuroko. Quiso golpearse contra la pared cuando cayó en cuenta que no tenía modo de contactarse para disculparse con Tetsuya, no le había pedido su número de teléfono. La enfermera se retiró después de asegurarles que su pequeña seguía estable y de recomendarle descansar.
—Deberías hacer caso a la enfermera e ir a casa a descansar…—la voz de su esposa lo saco de sus pensamientos. — Ya oíste que Sayumi está bien...
Permaneció en silencio mientras su mujer le seguía insistiendo que se fuera, que no podían hacer nada hasta que los resultados estuvieran los cuales ella escucharía y le avisaría cualquier novedad.
—Está bien, saldré a despejarme. —dijo Kise al momento de levantarse del sillón y acercarse a su pequeña a darle un beso en la frente. — Iré a casa a cambiarme. Vendré en la noche. —informo a su compañera, quien asintió con una sonrisa sentada junto a su pequeña. — Cualquier cosa avísame al celular y estaré aquí.
—Claro, mereces descansar. No te preocupes que yo la cuidare.
Asintió ante la seguridad de su cónyuge, despidiéndose de ella con un beso en la mejilla antes de salir de la habitación. En su estado considero apropiado que no debía manejar, por lo que tomo un taxi para ir rápidamente a su casa, en donde se cambió de ropa después de ducharse. Volvió a salir de su hogar sin perder más tiempo y con la esperanza de que aun hubiera oportunidad de un encuentro.
Sabía que era ridículo que Kuroko aun estuviera allí esperándolo después de casi cuatro horas pero aun así deseaba encontrarlo y explicarle el porqué de su falta. Un anhelo que se vino abajo al llegar al parque en el que habían acordado y no encontrarlo. No estaba. Chasqueo la lengua, jalando sus rubios cabellos sintiendo las ganas de llorar. Hubiera deseado que Kuroko lo escuchara y le brindara apoyo, que le diera un poco de consuelo… porque comenzaba a sentirse exhausto de tener que mostrarse fuerte ante la situación para no preocupar más a Yumiko. A su agonía ahora se sumaba el haberle fallado a su persona amada.
Después de decidirse a que por lo menos algo saliera bien en esa devastadora situación, se marchó de ahí en busca de Kuroko. Tomo nuevamente un taxi para que lo llevara a la antigua casa del peli-celeste, le pediría disculpas ese día no importaba que. Toco el timbre tras arreglar su aspecto. Espero pero nadie abría. Volvió a tocar pero nada de nuevo, temió que Tetsuya no quisiera verlo después del desplante. Toco el timbre, golpeo la puerta e incluso grito pero ni aun así obtuvo respuesta.
Suspiro con tristeza. ¿Ahora que debía hacer? Se encontraba cansando tanto física como mentalmente, la noticia de que su amada hija estuviera mala lo había alterado tanto, no había dormido en toda la noche temiendo que algo le pasara, a pesar de que sabía que por ahora estaba estable y ahora fallaba en algo más.
Cuando pensaba retirarse se percató que una vecina estaba pendiente de él, por lo que se acercó a ella para preguntar por los habitantes de aquella casa. La mujer le conto que los dueños estaban en el hospital pensó en ir para allá pero ella no supo decirle en cual; también le conto con más animo que el único hijo del matrimonio había regresado al lugar y con un pequeño en brazos, descubrió que Tetsuya era querido por los vecinos; igualmente le dijo que no debían tardar ya que le habían encargado a ella la mascota familiar. Agradeció la información y regreso a la casa de la familia Kuroko, dispuesto a esperarlo sentado en los escalones de entrada.
Cerró los ojos sumergiéndose en sus pensamientos y sin ser consciente se quedó dormido, recordando el cómo se había enamorado de Kuroko. Ahora, al tener en claro sus sentimientos era consciente de en qué momento su amor comenzó a nacer; fue durante su primer partido juntos. Un partido como seguro para la victoria del equipo de reserva. Y en donde Kuroko le pidió prestada su fuerza porque era una sombra y quien debía brillar era él, después de aquello solo basto el verlo en acción. El ver la especialidad de Kuroko con los pases fue lo que anclo aquel sentimiento en su corazón sin que fuera consciente.
:::
:::
Residencia Akashi~
Ryou miro a su padre y luego a Akashi, notaba algo raro en el ambiente pero al final asintió, acercándose a Murasakibara para tomar la mano que le ofrecía. Akashi y Kuroko se quedaron en silencio observando como los contrarios se alejaban por el pasillo.
―Tetsuya, el padre de ese niño… —prefirió no decir el nombre por si el pequeño no estaba tan lejos. — Tiene el mismo tono de ojos que su otro padre…
Kuroko no pudo evitar abrir los ojos sorprendido al saberse descubierto en el mayor secreto de su vida, y aunque rápidamente regreso a su inexpresividad el pelirrojo lo noto. Suspiro, aunque le sorprendió la velocidad con la que su viejo capitán dedujo las cosas, sabía de antemano que al aceptar la invitación y encontrarse, le sería imposible mantener la verdad oculta de aquellos ojos rojos.
—Sí, tiene el mismo color de ojos. —respondió con una sonrisa melancólica.
—Así que es por eso que te fuiste tan de repente…—hablo mientras lo invitaba a pasar a la sala.
Le ofreció una bebida, encargándole a una de las chicas del servicio dos cafés, dando también las indicaciones para que prepararan algunas galletas para el pequeño y Murasakibara.
—…Pensaba que te urgía irte del país por lo de Yumiko, nunca imagine que esto era lo que nos ocultaban Momoi y tú al no comunicarte directamente durante todos estos años…
—Lo siento, no quería que él se enterara. —Tomo asiento en un sofá individual.
La chica les sirvió la bebida y esperaron a que se retirara para continuar con la plática.
—Conociéndote, asumo que era por lo de Yumiko. —El pelirrojo suspiro cuando el contrario asintió.
— ¿Estas molesto? —Pregunto el peli-celeste con la mirada abajo.
— ¿Por qué debería? —arqueo una ceja a la par que le daba un sorbo a su café.
—Por ocultártelo a ti…—respondió también tomando de su café.
—No te preocupes por ello. Si no se lo dijiste al padre, no había razón para que lo hicieras conmigo. —Hablaba con sinceridad el pelirrojo. — ¿Cuánto tenías? —intentaba no especificar las cosas por el pequeño.
—Dos meses y medio. —respondió Kuroko, agradecido de las medidas de su amigo a la hora de preguntar, pero sintiéndose como niño pequeño que le confesaba todo a su madre o padre. —Fue el resultado de la vez que nos encontraste a la mañana siguiente de la fiesta de la facultad. —El contrario asintió recordando aquella ocasión.
—No necesitabas especificarlo…—dijo Akashi con una leve sonrisa. — Sé que fue la única vez que te involucraste con él, y por lo que veo aun sigues culpándote. —agrego al verlo cabizbajo.
—Él ya tenía una relación con Yumiko-san, lo nuestro solo fue un desliz.
El padre de familia agacho la mirada debido a la culpa, sintiéndose una persona sucia por involucrarse de manera tan íntima con una persona comprometida en aquel entonces, no había pasado ningún año en el que los remordimientos por aquel hecho no lo hicieran sentirse mal, no obstante no se arrepentía, ya que el resultado de aquello fue un hermoso recuerdo y un grandioso hijo… Un hijo que lo llenaba de alegrías cada día.
— ¿Sigues amándolo? —prefirió cambiar el tema, no queriendo que su compañero se sintiera mal apenas se veían.
Akashi permaneció en silencio esperando a que su visita contestara. Kuroko no contesto de inmediato, analizando la respuesta que daría… Cuando Kagami o Momoi se lo preguntaban les decía la mentira; "No, ya no lo amo…" era consciente que ninguno de los dos le creía pero al menos no insistían. Siempre intentaba convencerse a sí mismo de eso al contestar esa poderosa pregunta. Miro fijamente a la persona enfrente de él, exhalando profundamente al decidirse a contestar por una vez con la verdad.
—Sí. —Confeso seriamente. — Pero él es un hombre casado y yo me prometí, nunca interferir con su vida. Es lo menos que puedo hacer como pago a Yumiko-san y para que él sea feliz.
*Kise nunca deberá saber que Ryou es su hijo…* Se juró mentalmente de nuevo. El hecho de ocultar la verdad tenía dos razones; la primera era la que había dicho ya que no quería interferir en un matrimonio consolidado, pero la segunda razón era un poco más profunda y egoísta, no quería que Kise lo odiara por ocultarle la verdad.
— ¿Y si te dijera que él no es feliz? —pregunto el pelirrojo viéndolo fijamente.
—No te creería. —Se sinceró. — Me lo tope ayer en el aeropuerto y se veía muy feliz…
Akashi suspiro, aceptando que no era su deber decir cosas intimas de otra persona. Por mucho que quisiera que Kuroko fuera feliz, él no podía involucrarse de mas, después de todo una relación es de dos y quien debía arreglar todo aquello era Kise si es lo que quería el rubio.
—Aun ahora no sé qué fue lo que le viste…—murmuro Akashi de manera audible, haciendo sonreír a su invitado. — Es demasiado…―busco las palabras, dudando―…llamativo, infantil y en ocasiones desesperante.
—Yo tampoco lo sé de todo. —Continuo Kuroko con una sonrisa por los calificativos del pelirrojo— Tú sabes que me enamore de Kise después de que se uniera al equipo y que lo dejaras a mi cuidado. —El pelirrojo asintió. — Al inicio me parecía una persona demasiado superficial, que gustaba de estar rodeado de personas por el simple hecho de demostrarles que era superior, y que menos preciaba a las demás. Envidiaba el hecho de que todo le saliera bien sin mucho esfuerzo…
La sonrisa que se mostró en su rostro por lo común inexpresivo fue calificada como la de un tonto enamorado por Akashi, quien escuchaba atento todo aquello. Era consciente de algunos detalles pero nunca estaba de más enterarse de otros.
—…Pero después del partido en el que participamos con el equipo de reserva, poco a poco mi forma de pensar por de él cambio, la sonrisa que me dio cuando me dijo que comenzaba a disfrutar del básquet me atrajo y me sentí feliz también. ―continuo hablando Kuroko recordando aquellos sucesos que eran muy valiosos para él.― Con la convivencia descubrí que era una persona amable, que se divertía jugando básquet y que se esforzaba cada día para derrotar a Aomine, que disfrutaba de la vida en cada momento, intentando ocultar sus penas fingiendo siempre estar feliz. Sentía deseos de apoyarlo en aquellas ocasiones…―su sonrisa se volvió una triste― Su vitalidad natural me atraía y su sonrisa me hacia el día…
—Vuelvo a pensar que si sentías todo aquello y nunca te confesaste por miedo es ridículo. —interrumpió el pelirrojo recordándole lo que muchas veces en el pasado le dijo.
—Siempre estaba rodeado de chicas bonitas y no había mes en el que no escuchara que tenía novia, ya fuera de la secundaria o alguna modelo…—decía Kuroko acomodándose en su lugar. — Por eso siempre guarde mis sentimientos, nunca fue mi intención revelarlos. Además que todo cambio cuando ustedes comenzaron a buscar solo el éxito…—una piedra invisible cayó en los hombros del emperador al recordar aquella etapa de su vida, su etapa rebelde. — No me gusto en lo que se convirtieron ustedes y él, quería que volvieran a ser los mismos…
—Lo se…—aseguro Seijuro. — Pero aun así supuse que cuando termináramos la secundaria irías con él a Kaijo, no a una preparatoria sin reputación por ser nueva…
—Me enamore del estilo de básquet de Seirin y lo vi como una oportunidad para alejarme de él olvidando mis sentimientos amorosos…—aclaro el peli-celeste— Y funciono al inicio, me concentre en el equipo y en mostrarles su error a ustedes… pero el hacerlo también fue un error mío, al no pensar en las consecuencias… Después del torneo Kise-kun comenzó a buscarme para salir a comer algo o simplemente para pasar el tiempo, podía negarme gracias a que Taiga me ayudaba pero todo empeoro en la universidad.
—Ni tú ni yo pensamos que él asistiría a la misma universidad que nosotros. —sonrió el pelirrojo al recordar la sorpresa que sintieron cuando Kise los encontró el primer día de escuela. — Después de todo había otras dos universidades más cerca de él y le habían ofrecido un contrato como profesional…
—…Es por eso mismo que nunca pensé topármelo. —Confeso Tetsuya después de un suspiro. — Creía que todos ellos serían profesionales, mientras que Momoi, tú y yo iríamos a la universidad. El verlo cada día en el campus sin saber cómo zafarme o el escuchar de él por otras personas se volvió un infierno. Todos hablaban de la vida personal del famoso modelo y basquetbolista Kise Ryouta, siempre oyendo quien era su novia, como les iba y cosas así… Intente concentrarme en mis estudios y con ayuda de Himeko podía librarme al inicio de Kise, por alguna razón él no se acercaba a mi cuando estaba con ella.
—Si recuerdo bien, Himeko era tu compañera, ¿cierto? —pregunto el pelirrojo un poco inseguro por no recordar del todo a la chica.
—Si, por accidente ella se dio cuenta de mi amor por Kise, me aconsejo confesarme en varias ocasiones pero yo me negué. —Conto el peli-celeste— Cuando los rumores de que Kise era un mujeriego empeoraron ella cambio de opinión, acepto mi decisión de no confesarme y me dejo en paz con ese asunto…
—El que ella estuviera al tanto de tu secreto los unió en una fuerte amistad, ¿no crees?
—No es lo que piensas. —Tetsuya frunció el ceño ante el tono utilizado de su compañía. — Años atrás te dije que solo éramos amigos.
―Mmm…―expreso el pelirrojo en un tono que dejaba claro que no creía sus palabras.
―En serio.
―Aja…
―…―Kuroko suspiro, con tal de salir de ese tema le contaría al contrario un secreto.―…Ella también estaba enamorada de alguien más y su amor también era imposible.
— ¿Por qué estás seguro de que ese amor no eras tú? —Akashi siempre había pensado que aquella chica llamada Himeko había estado enamorado de Tetsuya, por lo que después de escuchar que sabía la verdad suponía que podría haber cambiado de opinión y querer alejarlo del rubio. — Ella nunca negó ni acepto aquellos rumores que corrían sobre una relación entre ustedes dos, muy diferente a ti que si lo negaste.
—Ella gusta de las chicas. Se acercó a mí porque le gustaba Momoi y yo era su amigo cercano, no obstante Momoi ya tenía una relación con Taiga. Himeko no pensaba interferir en eso y el asunto no avanzo, terminaos siendo cercanos por nuestros secretos. —confeso con un leve sonrojo. — Me lo confeso cuando descubrió mi amor secreto. Y siempre fue su pensar, que mientras entre nosotros estuviera clara nuestra relación no importaba lo que dijeran los demás.
Seijuro no pudo evitar que su rostro expresara su estupefacción por tal descubrimiento, riendo a los pocos segundos después de procesarlo. ¿Él había sido engañado por unos rumores y por una simple chica? Siempre estuvo equivocado en ese asunto y le causaba risa el hecho de que la realidad fuera completamente al revés.
—…Engañaron a todos, incluyéndome, con aquellos rumores de que eran pareja. —Comentó Akashi con una sonrisa divertida.
—Yo se los aclaraba a ustedes cuando me lo preguntaban. —Kuroko se encogió de hombros. — Incluyendo a Kise. Siempre les dije que no había tal cosa entre nosotros y que solo éramos buenos amigos.
Continuaron hablando un rato solamente ellos dos hasta que el pequeño Ryou fue en busca de su papi para mostrarle la gran variedad de dibujos que hizo junto a Murasakibara. Akashi los invito a quedarse a cenar, prometiéndoles llevarlos después a casa y aunque dudaron un poco, al final padre e hijo terminaron aceptando.
Durante la cena, el pelirrojo hablo bastante con el niño, enterándose de la vida de su amigo durante todos esos años por boca del pequeño, quien por presumir, alegar o defender a su papi, revelaba varias cosas, y aunque notaba a su amigo avergonzado por algunos comentarios de su hijo, le notaba feliz y satisfecho con el hecho de ser padre.
—Admito que es un poco sorpresivo…—confeso el pelirrojo ante la mirada confundida de Kuroko, ambos observando como Ryou le contaba a Atsushi sobre algunos dulces de E.U. — Sé que tú y yo tenemos el don de engendrar, pero el saberlo y verlo es diferente.
—Fue difícil al inicio, después de todo no es normal que los hombres salgan embarazados. —Continuo Kuroko. — La verdad es que de no haber sido por Momoi y Taiga, dudo que hubiera podido con ello.
— ¿Te arrepientes de haberlo tenido?
—Apenas empezaba con la universidad y había varias cosas que quería hacer en mi futuro. —Respondió Tetsuya tranquilamente. — Pero no, no me arrepiento… Ryou es lo mejor que hay en mi vida, asimismo he hecho cosas que nunca pensé conocer y que disfruto gracias a él…—sonrió al ver a su hijo haciendo muecas por lo agrio que era el dulce que le dio su viejo compañero.— ¿Tu nunca has pensado en tener un hijo?
Akashi miro a su amigo a la vez que meditaba una respuesta decente ante lo repentino de la pregunta que nunca espero.
—No, nunca lo pensé. —Respondió el pelirrojo de manera sincera. — Te agradezco el que me hayas avisado hace años o en estos momentos estaría arrepintiéndome de no saberlo y tomar las medidas adecuadas. He disfrutado mis años sin la responsabilidad de ser padre.
—Ahora soy yo quien se arrepiente, de no decirte que te hicieras los exámenes para ver si poseías el gen, es probable que Ryou tuviera un primo a estas alturas. —Kuroko rio un poco imaginándose a su compañero con un pequeño.
—Ni lo digas.
*Pero supongo que debería ir pensándolo…* pensó Akashi con cierta felicidad, no mentía al decir que nunca pensó en ello ya que hasta el momento había estado ocupado con su vida laboral y estaba satisfecho con ello, pero al ver ahora a Kuroko con su hijo no le parecía tan mala idea, tal vez había llegado la hora de ir considerándolo.
:::
:::
Residencia Kuroko~
Cerca de las 8 pm, el lujoso auto del empresario Akashi Seijuro se detenía enfrente de la humilde casa del sexto hombre de la generación milagrosa. Habían pasado una tarde de lo más agradable y aunque los había invitado a pasar la noche en su casa después de tan animada cena, los viajeros se negaron, alegando que al siguiente día debían ir al hospital al ver a los abuelos y era mejor ir desde el hogar de ellos.
El primero en bajar del auto fue Tetsuya, quien en cuanto puso en la acera noto un bulto en las escaleras, al acercarse se sorprendió al ver a un rubio dormido. ¿Qué hacia Kise ahí y a esas horas? Pero sobretodo ¿Por qué dormía tan profundamente a las afueras de su casa? Al menos se sentía aliviado y se alegraba de verlo bien, aunque intento no darle muchas vueltas al asunto durante el día, internamente estaba preocupado por si algo le había pasado al aviador.
Se acercó al durmiente mientras escuchaba a Akashi bajar del auto pero sin moverse de la puerta, además alcanzo a escuchar cómo le pedía a su hijo que se quedara en el auto. Al estar junto a Kise le toco el hombro moviéndolo para que despertara.
― ¿Kise-kun? ―llamo dulcemente pero el chico no despertaba. ― Kise-kun despierta por favor… Kise-kun… ¡Hey!...
Llamo más fuerte pero sin resultado nuevamente por lo que no le quedo más que una opción. Usaría la misma técnica que usaba con Ryou cuando el pequeño se negaba a despertar, había una posibilidad del 50% de que funcionara y otro que no. Se la jugaría. Tosió un poco para aclararse la garganta.
― ¡Kise Ryouta despierta en este instante o te las veras conmigo!
― ¡Sí, mamá! ―grito el rubio levantándose de golpe de su lugar.
Tanto Akashi como Kuroko no pudieron evitar reír por tal reacción. El peli-celeste esperaba asustarlo cuando grito la advertencia, no el que el más alto reaccionara igual que su pequeño, los genes eran aterradores.
― ¿Kurokocchi? ―dijo desorientado, acoplándose a su entorno después de aquella siesta.― ¡¿Te estuve esperando varias horas?! ―se exalto al notar que el cielo ya había oscurecido de nuevo.
―No sé desde que hora…
― ¡¿Dónde te habías metido que me hiciste esperarte tanto tiempo?! ―interrumpió con un grito.
―Haaa…―exhalo antes de responder o de lo contario el también gritaría― Soy yo quien debería hacer las preguntas. ¿Dónde estabas tú? ―Kise enmudeció al percibir un poco de molestia en la voz y mirada del fotógrafo.― Me dejaste plantado en el parque, no te iba a estar esperando por toda la eternidad.
A Tetsuya no le parecía justo que el chico le reclamara, él había llegado puntual al encuentro e incluso le había esperado dos horas. Lo que hiciera después no debía importar. Kise apretó sus puños al no poder negar nada, sintiéndose mal a descubrir que el contrario si estaba enfadado y no lo culpaba, por lo que no tenía derecho a reclamarle.
―Lo siento. ―se disculpó agachando la mirada.
Kuroko se froto la cien con una mano, extrañamente se había alterado enfrente de alguien que no era su hijo, Taiga y Satsuki, a quienes les mostraba más de sus reacciones después de tantos años y la gran confianza que existía. Permanecieron en silencio unos segundos hasta que Ryou alzo la voz llamando la atención.
― ¡Papi!
Cuando Kise alzo la mirada para ver al dueño de tan cándida voz, le sorprendió al ver detrás de Tetsuya como el infante bajaba de la puerta trasera del auto con ayuda de un tercero al que conocía de sobra.
―Ryou quédate ahí. ―pidió el padre a su retoño.
― ¿Akashi? ―Pregunto confuso el rubio por la presencia del pelirrojo junto a la familia Kuroko.― ¿Por qué están juntos?
―Fui a visitarlo al recibir una llamada suya esta tarde. ―contesto mientras observaba mejor al piloto.
Cierto nivel de celos creció dentro del aviador por tal respuesta. Mientras que él sufría por su hija y por fallarle al peli-celeste, ¿el contrario se divertía con Akashi? Ejerció más fuerza en sus puños intentando controlar aquel malestar, que no tenía ninguno derecho a sentir.
En el tiempo en que el Kise se mantuvo callado, el chico fantasma noto la palidez en el rostro ajeno, así como las ojeras que aún permanecían debajo de aquellos ojos dorados que tanto le gustaban… debido a la oscuridad de la noche no lo noto hasta que lo tuvo un poco más cerca y que las luces de la vía pública se encendieron, verlo en tal estado le preocupo.
― ¿Estas bien? ―la pregunta de Tetsuya lo saco de sus pensamientos.― Tienes pésimo aspecto.
―Estoy bien…―desvió la mirada al ser consciente que su voz sonó rara por tratar de no demostrar su malestar.― Nada de qué preocuparse…―Nada le salía bien ese día; primero su hija, luego el olvidar la cita y al final ni siquiera podía mostrarse decentemente enfrente del chico que amaba.
―Pues no lo parece. ¿Qué estás haciendo aquí? ―pregunto esta vez el pelirrojo acercándose con un pequeño oculto detrás de sus pies.
―Vine a buscar a Kurokocchi pero no estaba, me quede esperándole y al final parece que me quede dormido. ―explico con un poco de sequedad el rubio.― No llevo mucho en realidad.
― ¿Qué ha pasado? ―pregunto nuevamente de manera directa Akashi, sabía que algo le pasaba a su antiguo jugador y lo conocía suficiente para saber que no le diría nada por voluntad propia al peli-celeste.
El piloto guardo silencio un momento, no quería decir nada para no preocupar a otras personas pero aun así quería tener un poco de apoyo de Kuroko.
―Habla. ―ordeno demandantemente el pelirrojo.
―Mi hija está hospitalizada. ―contesto con tardanza y una leve mueca de molestia porque a pesar de los años aun no podía evitar obedecer a su viejo capitán, además de que había pensado si decirlo o no pero al final necesitaba algo de apoyo. ― Por eso no llegue a tiempo a nuestra salida. ―miro fijamente los ojos celeste que estaban dilatados por a sorpresa. ―Siento haberte fallado…
―Eso no importa. ―interrumpió Tetsuya sinceramente preocupado. ― ¿Está bien? ¿Ya la llevaste al médico? ¿Qué le ha ocurrido?
― Esta en el hospital y se mantiene estable. Necesita un trasplante y en estos momentos estamos esperando los resultados de unos análisis para ver si Yumiko o yo somos compatibles con ella.―contesto las preguntas.
― ¿Tu como etas? ―pregunto Tetsuya tomando inconscientemente su mano para brindarle apoyo.
― Yo no importo por el momento…
― Claro que importas. ―interrumpió haciendo que el corazón del rubio incrementara sus latidos y sintiera un calor en el pecho. ¡Kuroko se preocupaba por él! ― Debes mantenerte fuerte para tu hija y tu esposa…
Ante la mención de su cónyuge, Kise sintió que cualquier ilusión había terminado antes de siquiera empezar.
―…Y no te preocupes por tu hija, estará bien. Te tiene a su lado. ―aseguro el oji-azul cargando a su hijo para que no se ocultara más.
―Si necesitas cualquier tipo de ayuda…―agrego Akashi dispuesto a apoyar a un viejo amigo.
―Gracias. Aunque por el momento estamos bien. ―aclaro Ryouta, mirando de reojo al hijo de su amado, quien lo veía fijamente.
Les explico un poco mejor la situación a petición de Akashi pero sin entrar a la casa debido a que él se iría de un momento a otro, había pasado todo el día lejos de su hija y necesitaba ver que estaba bien.
― Creo que es mejor que vuelva. ―le dolía decir adiós ya que deseaba permear más tiempo al lado del chico fantasma.― ¿Quieres acompañarme para ver a Yumiko? ―pregunto con la esperanza de alargar el tiempo. ― Ustedes dos se llevaban muy bien antes de que se fueran.
― ¿Eh? ―exclamo Kuroko perplejo por la situación.― No creo que sea bueno…
Kuroko no podía salir de la confusión que sentía, ¿en qué momento él fue tan amigo de aquella mujer? No la odiaba eso era claro, de hecho sentía que le debía pero no por ello deseaba verla. Deseaba negarse pero notaba en la voz y mirada de Kise la necesidad de apoyo. Por su parte, Akashi miro al rubio preguntándose qué tan tonto podía ser.
―Está bien, así puedo presentarte a mi hija aunque sea en este estado. ―insistía Kise.
―…―suspiro con pesadez por aquella mirada de cachorro desamparado del más alto― De acuerdo pero solamente las saludare.
Akashi suspiro y negó levemente con la cabeza al oír la aceptación de su amigo. ¿Acaso Kuroko Tetsuya había desarrollado el gusto por el sufrimiento? ¿Se había vuelto masoquista? Conocía la respuesta y era muy simple, Tetsuya no podía negarle nada a Ryouta.
―Suban, les doy un aventón. ―dijo Seijuro señalando su auto, no podía dejar solo al peli-celeste.
Kise pensaba negarse ya que su plan era abordar un auto con Kuroko y de ese modo no contar con la presencia del pelirrojo, sin embargo el contrario no pensaba igual por lo que Kuroko aceptó el ofrecimiento y no dudo en subir con su hijo en brazos. Kuroko trato de mantener una conversación con Akashi sobre su carrera de fotógrafo independiente, plática en la que de vez en cuando Kise interfería.
Ryou notaba que su papi esta algo alterado por lo que se mantenía callado, algo que hacia cuando su padre mantenía alguna charla importante de negocios. Se limitaba a observar al no tan nuevo personaje -ya que lo recordaba del aeropuerto y las fotografías- que se encontraba sentado en el asiento de copiloto, sintiendo mucha curiosidad por aquel hombre al que atrapaba en ocasiones viéndolo y no podía evitar sonreírle, gesto que le era devuelto por el rubio. Se sentía como si mantuvieran alguna complicidad a escondidas de su papi.
Kise no sabía cómo explicar lo que sentía por aquel chiquillo, a quien le dedicaba una mirada de camaradería como si fuera algo natural, escuchaba atentamente la plática de sus amigos para enterarse de la vida de Kuroko en E.U pero también le sonreía al pequeño
.
Al llegar al hospital Akashi se adentró al estacionamiento interno, viendo como tanto Kise como Kuroko bajaban del auto e impidiendo que el pequeño les siguiera. Los niños no eran permitidos del todo en esos lugares, además de que no quería que el pequeño se expusiera.
―Nosotros te esperamos aquí Tetsuya. No te preocupes, que yo cuido del bebé. ―dijo burlón el pelirrojo.
― ¡No soy un bebé! ―se defendió el pequeño Ryou con un puchero al no poder abrir la puerta del auto por el seguro.
― ¿Cuántos años tienes? ―le pregunto en forma de reto al niño.
― Cinco años. ―presumió el menor, incluso enseñando sus deditos para remarcar su edad.
―Ya vez, eres un bebé. ―dijo con una sonrisa el pelirrojo molestando al pequeño.
― ¡Papá, Sei me está molestando! ―acuso el pequeño Kuroko, señalando al adulto que traía una gran sonrisa por molestarlo.
Tetsuya coloco una mano en su boca para ocultar la sonrisa que le provocaba ver al gran Akashi Seijuro pelear y molestar a un menor.
―No le hagas caso, él es el bebé por burlarse de un hermoso niño como tú. ―dijo repentinamente Kise, silenciando el lugar.
Kuroko no supo que decir o que hacer, nunca espero que Ryouta interviniera para defender a su hijo, sintiendo un calor de felicidad inundar su pecho… incluso creyó que podría llorar por ver como su hijo le sonrió agradeciéndole por defenderlo a su otro padre, sin saber que lo era.
―Gracias por el cumplido. ―ironizo el pelirrojo después salir de la sorpresa.
―No hay de qué. ―respondió el piloto con una leve sonrisa, molestando aún más al emperador.
Ryouta reconocía que ni el mismo sabia porque había intervenido en aquella riña sin sentido. Fue un impulso el que lo llevo a apoyar al pequeño mini-Kuroko y del cual no se arrepentía.
―Esta vez te ganaron. ―dijo Kuroko burlándose también del conductor.
Se despidieron momentáneamente de ellos y se adentraron al hospital, subiendo por el elevador hasta el piso donde permanecía la pequeña Sayumi. El primer en entrar al cuarto que exhibía una pequeña placa con el nombre "Kise Sayumi" fue el rubio.
―He regresado. ―anuncio adentrándose.
Kuroko se había quedado estático afuera temeroso de lo que encontraría al cruzar aquella puerta. No quería ver como Yumiko recibía a su esposo con un beso o alguna palabra carnosa que le era correspondida.
―Bienve…
―Adivina quién regreso, Yumiko. ―interrumpí Ryouta a su mujer con una gran sonrisa, haciéndose a un lado.
― ¿Quién? ―pregunto a pelinegra sonriendo por ver a su esposo hacerlo.
― ¿Are? ―El piloto se giró para encontrarse que detrás de él no había nadie.― ¿Dónde…?
El rubio salió nuevamente justo a tiempo para evitar que Kuroko retrocediera por tercera vez para alejarse de aquel lugar.
―Vamos entra…―escuchaba Yumiko a su marido que discutía con alguien que se negaba a entrar.
La risa que se le escapó a la pelinegra por oír a su esposo un poco más feliz de cómo se había ido, desapareció al ver como entraba a la habitación nuevamente jalando de la mano a la persona que nunca pensó volver a ver es pues de años.
―Buenas noches Yumiko-san. Tiempo sin vernos. ―saludo educadamente Tetsuya, ocultando muy bien su incomodidad detrás de su inexpresividad.
― ¿Qué haces aquí? ¿En Japón? ―fue lo primero que pudo decir sin ocultar su sorpresa, preocupación y nerviosismo.
― ¿Eh? Ah, mis padres me pidieron que viniera de visita. ―respondió seriamente.
Para los recién llegados fue muy claro que la visita no era bienvenida, por lo que el ambiente se hizo aún más incómodo.
―Ya… Ya veo. ―tartamudeo al comprender que fue su culpa― ¿Necesitas algo en este hospital?
―Yo lo traje para que pudiera saludarte y presentarle a Sayumi, aunque estuviera en esta situación. ―esta vez fue Kise quien respondió, molesto por el comportamiento tan descortés de su esposa.― Recuerda que él ya no estaba cuando ella nació.
―Sí, lo recuerdo. ―respondió cortante la mujer.
―Mira Kurokocchi, ella es mi pequeña. ―el rubio jalo nuevamente al contrario hasta la camilla donde estaba su pequeña.
―Es muy linda. ―comento el peli-celeste con una sonrisa sincera. ― ¿Puedo?
Pidió permiso para tocar la mejilla de la pequeña… para Kuroko el solo hecho de ser hija de su amado significaba que era una parte de él y por tanto la quería.
―Por…
―Sería mejor que no. ―interrumpió la chica impidiendo que su esposo aceptara.― Perdona pero no quisiera que su sueño se interrumpiera, hace un rato que le quitaron el sedante y podría despertar.
― ¿Por qué hicieron eso? Creí que la mantendrían sedada para evitar el dolor…
― Al parecer piensan ponerle otro.
―Yumiko, ¿te sucede algo? ―pregunto el rubio con el ceño fruncido por la actitud de la chica, no creyendo lo que decía.
―No, nada.
―Bueno, creo que es mejor que me vaya. ―interrumpió Kuroko la pelea unilateral de miradas que mantenía Kise, y es que la chica le desviaba la mirada.― Solamente vine a saludarla Yumiko-san, "después de tantos años". ―Nunca fue su deseo ser la manzana de la discordia amistosa.
Como supuso su llegada no era bienvenida por la mujer, a que para empezar nunca habían congeniado realmente. Kise pensaba que lo habían hecho debido a que tiempo atrás la mujer solo se mostraba interesada en su persona cuando el rubio estaba presente
― ¿Tan pronto? ―se quejó el rubio mirando a su amigo con claros deseos de que no se fuera, algo que molesto a la chica.
―Tengo que cuidar de mi hijo. ―menciono Kuroko de manera tranquila, provocando que la mujer se tensara.― Recuerda que solo acepte porque sería rápido.
―Ryouta…―llamo la atención la ex-modelo―…Si Kuroko-san tiene cosas que hacer déjalo ir. Luego podrás quedar con él.
El aviador se abstuvo de fruncir el ceño por la clara invitación de su esposa para que el contrario se retirara, aun así acepto de mala gana porque Kuroko tenía razón, debía estar con su hijo.
―Nos vemos y espero que su hija se recupere pronto. ―dijo saliendo nuevamente de la habitación después de hacer una reverencia.
Fue tan rápida la partida de Tetsuya que Ryouta no pudo ni siquiera impedirlo. Tras su partida dejo solamente al matrimonio, el cual se inundó en un silencio tenso.
― ¿Por qué lo trajiste? ―pregunto al fin rompiendo el ambiente.
―Pensé que te alegraría su llegada, por eso lo traje. ―respondió Kise en el mismo tono molesto que la contraria.― Se llevaban bien anteriormente. ―le recordó.― Aunque ahora parece que me equivoque. ¿Por qué estas molesta?
―No lo estoy…―mintió―…No lo vuelvas a traer. En estos momentos solo tienes que preocuparte por Sayumi y ninguna otra cosa debería de obtener tu atención. No es como si no pudieras ver de nuevo a Kuroko-san más adelante.
―Lo sé.
Toc, Toc.
Unos golpes a la puerta detuvieron la pelea en murmullos que mantenían, se miraron ambos con reproche una última vez antes de darle permiso a quien llamaba. La persona que entro fue el doctor asignado al caso de su hija por lo que ambos recordaron totalmente la situación ahí y la prioridad.
―Doctor, ¿qué sucedió? ¿Ya están los resultados? ―pregunto inmediatamente Kise.
―Sí, los análisis están listos. ―respondió seriamente e hombre con bata.
― ¿Y bien? ―insistió en saber la chica ante el silencio del doctor.
―Los estudios indican que usted señora, es compatible con su hija. ―informo con una leve sonrisa.
Ambos suspiraron aliviados ahora solo debían hacer el trasplante y toda aquella situación horrorosa quedaría atrás. Yumiko se sentido doblemente agradecida ya que al menos era ella la que donaría su órgano.
―Programaremos la cirugía para dentro de dos días, ya que haremos unos últimos estudios antes de la cirugía…
― ¿Por qué tanto tiempo? ―interrumpió Kise preocupado.― ¿Hay algo malo?
―No, solo es protocolo para prevenir cualquier cosa a futuro. ―continúo el doctor.― Y asegurar el bienestar de la pequeña Sayumi…
― ¿Hay probabilidad de que no pueda donar? ―pregunto la mujer angustiada.
―En ocasiones sucede que el trasplante no es viable ya que su órgano es afectado por algo…
― ¿En ese caso podría yo hacerlo sin ser compatible?
―Me temo que no…―respondió el doctor negando con su cabeza.― De hecho, debido al tipo de sangre que posee le es imposible donar algo a su hija. Usted es A, su esposa O mientras que su hija es B…
― ¿A dónde quiere llegar? ―pregunto Kise no entendiendo muy bien.
― Lo que quiero decir que como padre no biológico de la niña y con un tipo de sangre muy diferente no puede donar para ella…
.
Contestando RW:
A-san: Me alegro que te gustara
Yukihana: Ok, capitulo nuevo, siento la demora… No soy médico ni mucho menos estudio medicina, por lo que pido disculpas si algunas cosas resulta algo extraño, como en esta última del médico… dudo que uno lo diga de ese modo pero así me gusto como quedo… pido perdón por ser tan egoísta XD
Los Comentarios son bienvenidos.
Se cuidan~
Bye~ Bye~
