Yukihana. Aquí les traigo el nuevo capítulo. Espero la disfruten.

KUROKO NO BASKET NO ES DE MI PERTENENCIA

Titulo: Arrepentimientos.

Autora: Yukihana-Hime (Y-H)

Resumen:

Hay un proverbio que dice:

"Vive tu vida sin arrepentimientos..."

Una vida así sería genial, pero siendo realistas... ¿Quién no se arrepiente de haber hecho o no haber hecho algo en su vida?

KiKuro

Géneros: Romántico, Drama

Advertencias: Mpreg


-Capitulo 4 - Concepción -


.

(Sin gorrito no debería haber fiesta)

.

— Tetsu, ¿no has pensado en Ryou? —continuo la pelirosa intentando convencer a su viejo amigo, todo era por su bien aunque a su esposo le costara estar de acuerdo. — ¿No crees que merezca conocer al menos a su otro padre? Kise también merece saber que tiene otro hijo. Merece saber que Ryou es su hijo, el cual tuvo contigo.

Para el rubio que escuchaba la conversación a hurtadillas, la noticia fue demasiada, congelándolo en el lugar en el que estaba. Su mente estaba intentando procesar la nueva revelación, así como sobrellevar la anterior conmoción sobre Sayumi, a la vez que comenzaba a cuestionarse su vida, ¿por qué nadie parecía confiar en él? ¿Por qué las personas que consideraba importantes eran las que le ocultaban o mentían en asuntos importantes?

Pero sobre todo, cierto sentimiento de felicidad lo inundaba, ¿Ryou era su hijo? ¿Ese dulce niño que conoció hace poco tenia su sangre y la persona que ha amado todo el tiempo? Quería gritar, celebrar, pero sobre todo, aclarar la pregunta que tal vez por morbo o por considerarla casi imposible rondaba su mente en ese momento; ¿Cómo es posible que Kuroko y él, siendo hombres, hubieran tenido un hijo?

—Claro que he pensado en mi hijo. Sin embargo no sé cómo decirle a Ryou sin perjudicar a Kise-kun. Si Ryou quiere tratarlo, conocerlo… eso sería un problema para él…—contesto Kuroko de manera seria— Además, ¿te imaginas lo que diría Kise-kun si se entera que soy un hombre con la capacidad de engendrar vida? No quiero que él se entere de algo como eso, aun a pesar de los años y de haber tenido a Ryou me cuesta asimilarlo a mí mismo…

—Pero eso no es…

Las palabras de Satsuki quedaron suspendidas en el aire cuando se escuchó el sonido de algo cayendo, rompiéndose en el proceso. Los tres se miraron entre si al escuchar el sonido proveniente de la sala de al lado, se suponía que estaban solamente ellos en la planta baja, el más pequeño de la familia se encontraba en la alcoba de su padre durmiendo plácidamente.

—Diablos…—mascullo Kise.

Cuando Kuroko había dicho que era capaz de engendrar vida, se había alterado golpeando por accidente con el pie una mesa cercana, generando que se tambaleara y cayera un florero rompiéndose en varios pedazos, regando las flores y el agua sobre el suelo. Por instinto se movió para intentar agarrarlo y lo hubiera logrado si es que estuviera en mejores condiciones, estaba tan cansado que el objeto se le resbalo de las manos como si fuera mantequilla.

El sonido alerto a las personas que conversaban sobresaltándolos, temerosos de que se tratara del pequeño de la familia que se hubiera despertado para ir a buscar a su padre al no encontrarlo a su lado. El primero en reaccionar fue Kagami, quien no perdió ni un segundo más en salir de la cocina en busca del origen del golpe, abriendo los ojos al toparse con unos ojos color dorado iguales a los de su sobrino pero más grandes y abrumados de emociones.

—Kise…

Ambos hombres se miraron fijamente en completo silencio, mientras que por su parte Kuroko no sabía qué hacer, repentinamente al oír el murmullo del pelirrojo las piernas le fallaron, sintiendo como el piso se movía y tuvo que apoyarse en su amiga para poder mantenerse en pie. Kise apareció en el campo de visión de los rezagados, con una mano en su cuello debido al incomodo momento que estaban viviendo.

—Kise veras… / Kuroko sobre…—los padres del pequeño enmudecieron al hablar al unísono.

—Sobre Ryou…—intento hablar el rubio nuevamente ignorando lo demás, razón por la que no vio el puñetazo que le fue dado por el más alto sin contenerse en la fuerza.

— ¡Taiga! —gritaron el peli-celeste y la pelirosa más que asustados por el arranque violento del pelirrojo.

Lo último que vio el piloto fue como el rostro siempre inexpresivo de su amado, en esta ocasión mostraba una expresión de horror al tiempo que corría hacia él, quien caía directamente hacia el suelo. El golpe había contenido la fuerza suficiente como para noquearlo. Kagami sostuvo el cuerpo del rubio antes de que se estrellara contra el suelo, acomodándolo poco después ahí.

—Kise…—Kuroko se colocó en cuclillas junto al rubio, examinando la parte golpeada. — ¡¿Por qué demonios hiciste eso Taiga?!

—Fue instintivo…—se explicó el pelirrojo con vergüenza— Cuando menciono a Ryou, simplemente mi cuerpo reacciono.

— ¿Cómo se encuentra? —La mujer se colocó en el suelo

—No creo que despierte nuevamente por un rato. —soltó un suspiro el peli-celeste.

—Lo siento…—dijo el pelirrojo con una mano en su nuca.

Aunque no lo diría, ni le agradecería a Kagami por el método que utilizo, Kuroko internamente estaba aliviado un poco de que no tendría que dar explicaciones por esa noche. Era consciente que ahora no habría escapatoria de darle explicaciones a Kise, aunque antes de hablar primero averiguaría exactamente qué fue lo que escucho, no le diría nada más de lo necesario. Se levantó del suelo dejando caer la cabeza del rubio al suelo nuevamente, y observo el reloj de la estancia, el cual marcaba las cuatro de la mañana.

—Bueno, ya ha dormido un día entero, no creo que dormir unas horas más le hagan daño. —Dijo la chica al ponerse de pie. — Además, fue nuestra culpa por hablar de algo tan importante sin considerar que él se encontraba aquí.

Los chicos asintieron de acuerdo con lo dicho por la chica, ingenuamente se habían puesto a hablar de un tema tan importante con un invitado al cual querían ocultarle justamente lo que termino por enterarse. Kuroko miro el cuerpo recostado en el suelo, sujetando una de sus manos con la otra ejerciendo gran fuerza, todo debido a que quería tocar al rubio, quería acariciar el rostro de Kise el cual a pesar de estar inconsciente tenía una expresión de estar sufriendo.

— ¿Taiga, puedes llevarlo al cuarto? —Simplemente escucho la afirmación de su amigo y termino por alejarse de ahí— Buenas noches.

—Buenas noches. —desearon el matrimonio, guardando silencio unos segundos.

Una vez Kuroko desapareció de su campo de visión, pudieron dejar escapar un gran suspiro, la situación inesperadamente se había salido de sus manos. Cuando Akashi les había comentado por teléfono que se habían topado con Kise e incluso lo acompañaron al hospital para ver a la familia, no dudaron ni perdieron el tiempo, dejando de lado el trabajo -ya pedirían perdón después- salieron en dirección al aeropuerto, decididos a tomar el primer vuelo a Japón para estar al lado de su amigo que vivía en esos momento algo importante. No podían decir si para bien o para mal pero aquel reencuentro significaría mucho en la vida de Kuroko… porque lo sabían, ambos sabían que el peli-celeste seguía enamorado del rubio y el verlo nuevamente después de años sería perturbador.

Cuando estaban comprando los boletos y la encargada les informaba que el próximo vuelo saldría hasta dentro de dos horas, se sintieron ansiosos; sentían que era mucho tiempo al sumarle las 14 horas del vuelo. Sin embargo, gracias a dios… No, gracias a Akashi-sama eso tuvo solución. Habían llamado nuevamente al pelirrojo de Japón para informarle que tardarían, por lo que le pedían que cuidara a su dos peli-celestes, no obstante, el empresario después de regañarles porque lo dejaron hablando solo en la línea, les informo que había preparado un avión privado a la par que les contaba lo sucedido, pero al cortarle la llamada no pudo decirles.

El vuelo había sido más rápido que uno comercial, por lo que no tardaron en llegar tanto como lo supusieron. Se dirigieron con prisa a la casa de la familia Kuroko y lo que se encontraron al llegar los tranquilizo, sus chicos se encontraban regresando de la visita a los abuelos en el hospital. Al entrar a la casa mientras le contaban a Tetsuya sobre sus grandes deseos de volver a verlos, razón por la que supuestamente habían adelantado el vuelo, el pequeño Ryou les sorprendió anunciándoles que había un invitado durmiendo en los cuartos de arriba.

No hubo necesidad de preguntar de quien se trataba al ver el sonrojo en las mejillas del adulto, fingieron no interesarse en el tema y mejor interrogaron al pequeño sobre sus abuelos. Esperaron hasta que Ryou se fue a dormir para interrogar a Tetsuya, el cual conto como se encontraron durante el vuelo a Japón, el plantón en el parque para encontrárselo después enfrente de la casa, el viaje al hospital y conocer a la pequeña Sayumi, finalizando el relato con la inesperada llegada del rubio un día anterior en un estado sin vida.

Kise había pasado ya un día dormido en el cuarto de invitados y no parecía despertar pronto, por lo que después de llamar nuevamente al hospital para preguntar por el estado de la pequeña Sayumi en donde se les informo que se encontraba bien, Tetsuya y el matrimonio comenzaron a hablar sobre la paternidad del rubio…

…Así fue como llegaron a ese punto, en donde el durmiente había regresado a ese estado por culpa de un golpe de parte de Kagami al enterarse de la verdad sobre el nacimiento de Ryou… la pregunta más preocupante era sobre lo que haría de ahora en adelante Ryouta al saber sobre su lazo sanguíneo con el pequeño Ryou.

—Si tan solo se hubiera mantenido durmiendo un poco más…—murmuro al fin Kagami, tomando un brazo del rubio para comenzar a levantarlo.

—Por algo pasan las cosas. —Dijo Satsuki con una sonrisa. — Además no existe el "hubiera".

Aunque no era el método en que deseaba que su viejo amigo rubio se enterara, Momoi no podía evitar sentirse feliz de que al fin el secreto se había terminado. Su pensar siempre había sido que el rubio tenía derecho de saber -aunque fuera años después- sobre la existencia de un segundo hijo, y que por sí mismo tomara una decisión de lo que haría con esa información. Todo lo contrario a lo que pensaba su esposo, quien opinaba que no había necesidad de que Kise lo supiera y apoyaba en esa idea a Kuroko.

—Como sea… Ya lo sabe, y no hay nada que podamos hacer más que esperar a que vuelva a despertar. —respondió el pelirrojo subiendo los primeros escalones.

— ¿Para qué lo vuelvas a noquear cuando mencione a Ryou-chan? —pregunto en broma la chica siguiéndole el paso.

—Ya dije que fue involuntario. —se defendió con un leve rubor en sus mejillas.

—Jajaja… Pero lo hiciste… Jajaja…—intentaba reír en voz baja. — Tendremos que amarrarte las manos cuando hablemos con él.

—Satsuki, maldita. — Kagami negó con la cabeza varias veces, de haber estado libre la hubiera jalado del brazo para robarle un beso demandante y acallarla.

Entraron al cuarto que ocupaba el rubio desde un día atrás y el pelirrojo lo deposito en la cama sin delicadeza alguna, mientras tanto la pelirosa miraba el cuarto y lo que había ahí, brincando en vez de gritar al toparse con algunas fotografías de Tetsuya de pequeño. Ninguno de los dos pudo negar que Ryou, es la viva imagen de su papá a esa edad, a excepción de los ojos y la personalidad que mostraba cuando entraba en confianza, esos eran claramente rasgos de Ryouta.

Satsuki se retiró del cuarto una vez que se adueñó de unas cuantas fotografías para añadirlas a su álbum de "Kuroko Kawaii", dejando dentro a su esposo que se encargaba de quitarle los zapatos al rubio, así como levantándolo un poco para tomar las cobijas y colocarlas correctamente.

—Lo siento Kise, pero hay cosas que tienen prioridad…—murmuro el pelirrojo arropando el cuerpo inconsciente. — Y para nosotros la prioridad siempre fue y serán, la felicidad de Tetsu y ese pequeño…

Kagami salió de la habitación, apagando la luz y cerrando la puerta dejando a su viejo rival descansando de nuevo en el mundo de los sueños…

...

...

POV Kise

Parpadee y en un segundo el fondo negro en el que me encontraba había cambiado por uno más colorido. Reconozco el lugar, me encuentro en uno de los pasillos de mi antigua universidad. Me siento diferente, por lo que miro mis manos y toco mi cara intentado comprender que está pasando. Giro hacia un lado mi rostro y me topo con el reflejo que me brinda una ventana; soy diferente, o al menos puedo decir que… ¿he rejuvenecido? ¿Qué estaba haciendo?

—Ki-chan…—reconozco la voz, es Momoi, por lo que regreso mi atención hacia el frente. — Moo~ Ki-chan ¿has escuchado?

Me encuentro en compañía de unas versiones jóvenes de Momoi, Kagami y Yumiko… pero todo se pierde de mi mente al ver a mi lado también a Kuroko, quien mantiene su inexpresividad mientras me mira al tiempo que bebe una de sus tan amadas malteadas… *¿Qué está pasando? ¿Qué estábamos haciendo?*

— ¿Kise-kun? —Por alguna razón que no entiendo, siento que no había escuchado su voz hace mucho tiempo. — ¿Te encuentras bien? ¿Nece…?

—Amor, ¿en que estabas pensando? —Yumiko interrumpe a Kuroko y atrae mi atención a ella cuando se abraza a mi brazo.

—Lo siento. Lo siento. —Me disculpo seguidamente, riendo un poco y viendo de reojo como Kuroko desvía la mirada *¿hice algo mal?* — ¿Qué decían?

—Moo~ eres todo un caso Ki-chan…—se queja mi vieja manager. — Te preguntaba, ¿si quieres reunirte con los demás el domingo para juntarnos y jugar un rato?

— ¿Kurokocchi y Kagamicchi asistirán? —les pregunto al mirarlos a los ojos.

En realidad solo deseo jugar un rato con Kuroko, hace mucho que no pasamos tiempo nosotros dos, siempre esta con Kagami o alguien más. Sé que él nunca ha sido tan cercano a mí como me gustaría pero desde la graduación de la preparatoria siento que me aleja más de la cuenta.

—Akashi-kun me invito y no he podido negarme. —me responde de manera indiferente.

—Momoi y Kuroko irán, así que no hay razón para faltar.

Al saber que nuevamente Kagami estaría al lado de Kuroko, algo dentro de mí se negó a faltar aquel día, no importaba si había algo que tuviera que hacer, no faltaría.

— ¡Iré! ¡Déjenme participar! ―por la manera en que me ven, creo que exagere al gritar.

— ¿El domingo? —pregunta Yumiko mirándome. — Pero…

— ¿Sucede algo el domingo? —le pregunto solo por curiosidad, no importa el evento, no faltare al encuentro con mis viejos amigos.

Yumiko me mira con sus hermosos ojos azules como si intentara que recordara algo sin la necesidad de decirme, pero no funciona, porque yo no recuerdo tener ningún plan para ese día y el perderme en ese azul hermoso de sus ojos no ayuda. Como me gustan esos ojos azules.

—Quería darte una noticia…―apenas alcanzo a escuchar su murmullo.

— ¡Tetsu, vamos a jugar!

Dejo de prestarle atención a Yumiko al escuchar la voz de la amiga de Kuroko, la famosa Himeko, con la que se rumora que está saliendo y eso me molesta. Me molesta porque al tener novia me presta menos atención de lo que ya hace. Lo veo sonreír levemente al verla acercarse, y sin que me dé cuenta no quito mi atención de ellos dos. Mis amigos la saludan como si fuera normal su presencia entre nosotros y ella se aferra al brazo de Kuroko mientras nos cuenta por qué esta aquí.

— Entonces, ¿cuento con ustedes? —pregunta la chica a todos nosotros después de invitarnos a una fiesta el domingo por la noche.

—Sabes que odio ese tipo de eventos…—le responde Kuroko después de que Kagami y Momoi aceptaron.

— ¡Vamos! ¡Vamos, por favor! ¡Acompáñame! —Suplica ella mientras la veo abrazarlo casi por completo. — ¡Sera divertido! ¡Es de disfraces! ¡Por favor acompáñame! ¡Sera de mis pocos eventos ahora!

— ¿Lo aceptaste? —pregunta repentinamente Kuroko, y noto en su voz un deje de tristeza.

Él, el chico que casi nunca me muestra algo más que su inexpresividad y su indiferencia, expresa ante nosotros de manera indirecta emociones por esa chica.

— ¿Qué sucede? —Interviene Momoi con una sonrisa. — ¿De qué me perdí?

— He aceptado una beca para seguir mis estudios en una universidad en Nueva York, por lo que en unas semanas me iré. —explica Himeko con un sonrojo en las mejillas.

—Felicidades Hime-chan… / Felicitaciones, será una buena experiencia…

—Gracias, Momoi-san, Kagami-san…

No entiendo porque se sonroja al hablarle a Momoi, pero supongo que se debe a lo que veo ahora, Kuroko la tiene abrazada de la cintura y oculta su rostro en el hueco de su cuello. Me molesta, así que desvió el rostro, observando como Yumiko tiene una sonrisa ladina mientras ve a ese par.

—Iré…—escucho el murmullo de Kuroko y regreso mi atención a él. — Te hare compañía hasta el último minuto…

Y una vez más, contra mi pronóstico, ha aceptado asistir a algo impropio de él. Kuroko siempre hace cosas inesperadas por Himeko. Me moleta que por ella haga cosas que no hace por los demás, por mí, que he sido su amigo desde hace tiempo.

— ¡Tetsu, te quiero! —se abalanza sobre él, provocando que caigan al suelo juntos. — ¡No te preocupes por lo demás, yo ya he escogido tu atuendo!

—Eso hace que me preocupe más…—no puedo creer al verlo hacer una burla a la chica, haciendo reír a los demás.

Ella se va después de darnos los datos del lugar en donde se va realizar la famosa fiesta y de que le aseguremos que iremos sin falta después de nuestro encuentro de básquet, ella parece saber todo lo relacionado con la agenda de Kuroko. Al verla marchar y recordar lo que acaba de decir, me siento mal por pensarlo pero me alegro que se vaya, eso significa que Kuroko tendrá tiempo libre nuevamente y podría invitarlo a salir a pasar el rato después de dejar a Yumiko en el estacionamiento de la universidad para que se vaya a hacer su trabajo de modelo.

El día de ayer Yumiko me ha dado la noticia de que está embarazada y no sé cómo sentirme al respecto, no estaba en mis planes que algo así pasara, no al menos en este momento de mi vida, donde solo quiero divertirme, graduarme de la escuela y trabajar como piloto, además de pasar tiempo con mis amigos y cumplir mi meta de hacer sonreír a Kuroko al menos una vez, una sonrisa dedicada solamente para mí... tonto sueño tal vez, pero por alguna razón es algo que deseo desde la secundaria.

Sin embargo todo eso ha cambiado, sé que debo hacerme responsable y lo hare, pero tengo sentimientos encontrados… Necesito apoyo, por lo que esta mañana al juntarme con mis amigos de Teiko les he contado; algunos me felicitaron y otros me regañaron, pero de quien me importaba más saber su opinión se había marchado. Kuroko se fue con Kagami en algún momento mientras les contaba.

Cuando Akashi les llamo por celular dijeron que nos verían en la fiesta, que la tal Himeko había llamado para pedirle a Kuroko que se presentara antes para probarle el disfraz. Todos nos despedimos de momento para ir a casa y prepararnos para la fiesta. Cuando pase por Yumiko me dijo que no podría asistir por culpa de un trabajo de último momento para una revista, me pidió acompañarla pero le pedí que me diera tiempo, que me dejara pensar un poco las cosas, por lo que aprovecharía ir a la fiesta a despejarme…

Y ahora me encuentro aquí tomando una cerveza en mi primera fiesta a la que asisto desde que ingrese a la universidad, por lo regular evito asistir para no ser acosado por las chicas por mi trabajo como modelo pero hoy es diferente, quiero olvidarme de lo que sucede con Yumiko y pasarla bien un rato con mis amigos.

Al llegar me he topado con varios conocidos y aunque he buscado a Kuroko no lo he encontrado, me preocupa que no pueda resistir este ambiente, una fiesta de disfraces de universitarios ebrios e intoxicados por el ambiente festivo no es lo más recomendable para una primera fiesta, no para alguien tan tierno, amable y educado como Kuroko. Al menos Aomine parece de acuerdo conmigo en eso y me ha ayudado a buscarlo, pero solo hemos encontrado a Kagami quien nos asegura que está bien. Que lo dejo al lado de Himeko y unos compañeros de su facultad.

Estoy rodeado de varias chicas que me emboscaron cuando menos me di cuenta, aun así me mantengo buscando de manera insistente una cabellera celeste entre los invitados pero no hay resultados. Frustrado por ello chasqueo la lengua y observo mi reloj en la muñeca, ha pasado una hora desde que llegue y recién soy consciente de que sin darme cuenta he estado tomando una cerveza tras otra.

Maldigo mentalmente por quinceava vez a esa chica llamada Himeko y a su muy inoportuna invitación… Aomine que disfruta a mi lado de las chicas que se reúnen a nuestro alrededor. Me tomo una cerveza más que me entrega una de las chicas, la cual claramente se está pegando a mí con intenciones de ligar, me dice algo sobre que me reconoció de una revista de modelo y que quiere pasar un rato conmigo… pero por más que haga algo, no me siento atraído hacia ella por lo que la separo de mí.

No le encuentro nada atractivo, aunque Aomine me dice que esta hermosa

Me alejo de ahí sin importarme que vea un poco borroso, que arrastre algunas palabras al hablar o que me tambalee, ahora recuerdo que no soy bueno con el alcohol. Salgo al jardín de la casona, el aire me da en la cara y siento deseos de vomitar por lo que me apoyo en una pared cercana, intentando recuperarme de mis malestares. Ya no se ni que es lo que quería olvidar…

— ¿Kise-kun? ¿Te encuentras bien?

Por arriba de la música escucho la voz de Kuroko, así que levanto poco a poco la vista topándome con los ojos de color azul que me gustan. Un tono azul celeste tan transparente y puro que no creo que haya otros iguales, ni los de Yumiko son tan transparentes. El recordarla a ella hace que me recupere de mi perdida momentánea de atención.

— ¿Kurokossshi~? —Parpadeo varias veces, intentando dejar de ver tres kuroko´s enfrente de mí. — Jajajaja... Hay musshoss…—me rio, al parecer estoy más borracho de lo que creí.

— ¿Kise-kun, estas bien? —alguno de los tantos Kurokocchi´s me pregunta, pero no logro saber cuál es.

— ¿Mmmmmm? —Ladeo la cabeza al sentir que me pesa, así como mis parpados piden cerrarse— Ah, shhi... shholo eshhtoy felishh...— *¿Estoy feliz? ¿Porque estoy feliz?* En realidad no tengo respuesta para eso, pero en verdad me siento feliz y tranquilo durante todo este maldito día.

— ¿Feliz? —su tierna voz me provoca sensaciones placenteras, las mismas que siempre me ha provocado pero ahora creo que las siento aún más por el alcohol.

—Shhi. —el movimiento exagerado de mi cabeza me provoco ahorcadas.

— ¿En verdad estas bien? —insiste.

—Sí, eshh shholo que eshhtoy muy feliz... al fin en… enconté a Kurokocchhi~

Me abalanzo sobre él, ahora sé porque estoy feliz. Al fin lo encontré o ¿él me encontró?... Nah, eso ya no importa. Ahora lo tengo junto a mí, a mi mejor amigo de la secundaria. Aquella persona que sé, siempre estará para mí. La misma que me ha enseñado muchas cosas.

Al momento de sentir aquel pequeño cuerpo entre mis brazos toda a incomodidad, angustia, tristeza, miedo… todo desapareció. Aquel delicado y frágil cuerpo que me brinda calor al estar cerca de mí es lo único que me hace sentir completo pero de lo que no puedo disfrutar tanto como me gustaría, ya que yo, no soy especial para él…

…Al sentir los delgados brazos de Kuroko rodearme, todo quedo en blanco… me inunda la paz completa y la relajación. Mi mundo se ha vuelto oscuro… el sueño me ha ganado.

Todo a mí alrededor se encuentra oscuro, pero creo que eso se debe a que aún mantengo los ojos cerrados. Un sonido poco común se escapa de mis labios y, es por el calor y placer que siento que recorre mi cuerpo entero pero que si me concentro creo que proviene por debajo de mi cadera.

― ¡Ahhh! ―nuevamente un gemido se escapa de mi boca.

Y aun en contra de mi voluntad al sentirme tan cansado, comienzo a palmear mi alrededor, negándome a abrir los ojos. Se siente suave y esponjoso, por lo que creo reconocer que estoy sobre una cama… me abre desmayado en algún punto de la fiesta y Aomine me habrá traído aquí. Mi conjetura se vio interrumpida por una nueva oleada de placer, inconscientemente envío mis manos hacia mi entrepierna.

Abro mis ojos abruptamente al sentir claramente la nuca y cabellera de alguien, en donde se supone debía encontrar una parte fundamental de mi cuerpo. Mis ojos se encuentran con un techo ajeno, no reconozco el lugar, el cual se mantiene con una luz tenue, apenas visible.

― ¡Ahhh! Mmmght…

Al sentir algo húmedo recorrer mi anatomía recuerdo lo que era importante. Me incorporo solo un poco al estar aún muy cansado, apoyándome en mis codos para levantar mi torso y observar lo que me perturba de una manera sexual. Y a pesar de que la luz no me habría podido permitir ver aquel tono de ojos, me es imposible no verlos con claridad.

Aquel tono azul tan hermoso como los ojos de Kuroko… supongo que me han traído a casa de Yumiko, y con tan solo recordarla, me he arruinado mi humor. Aun así no puedo evitar acariciar el rostro a quien pertenecen esos ojos… si tan solo pertenecieran a Kuroko… *Espera, ¿Por qué deseo que sean de Kuroko? ¿Por qué nuevamente me veo envuelto por ese tipo de pensamiento?*

―Ahh… Kise-kun…

Dejo de divagar al oír aquella voz, reconociéndola a pesar de mi estado fatal. *¿Kurokocchi? ¿En verdad es él?*

― ¿Qué? ¿Por qué?

Sin creer lo que tengo enfrente de mí, suelto un quejido cuando la mano que mantenía prisionero en un calor abrazador mi miembro se aleja, porque el dueño se ha incorporado para enfrentarme. Y nuevamente de manera tardía me doy cuenta de algo. Mi compañía es quien me brindaba aquel placentero tacto, así como me brinda la mejor vista. Nunca me imaginé ver a Kuroko vistiendo un traje de enfermera. *¿Estoy soñando o en verdad está pasando esto?*

―Kise-kun…

Definitivamente es un sueño, dudo que en la realidad algo así pasara. Dudo que alguna vez llegase a ver algo tan tentativo y sugerente. Un Kuroko sobre mi regazo, observándome de una manera indescifrable, con las mejillas sonrojadas y su frente con algunos mechones de su hermoso cabello… el cual trae ¿largo? Inconscientemente mi mano jala un mechón, descubriendo que es una peluca.

― ¿Kurokocchi? ―se me dificulta hablar. ― ¿Qué… que estás haciendo?

No puedo pensar si me falla al hablar es por el alcohol o porque la vista es deleitable, apetecible, tanto que me hace olvidar formar frases coherentes. Sé que está mal, sé que un amigo no debe pensar en otro de esta manera, pero nunca he podido evitar esto. Desde hace años he tenido esporádicamente sueños húmedos con él, pero nunca habían sido tan realistas. Una corriente eléctrica me recorre el cuerpo entero al sentir como él se acomoda aún más cerca de mí, colocando su trasero sobre mi pelvis.

― Kise-kun, Perdóname…

― ¿A qué te…?

Se abalanzo sobre mí, besándome de una manera desesperada, siento como su lengua roza mis labios que inconscientemente he apretado. Trato de detenerlo, pero ¿a quién engaño? La sensación me brindaba un gran gozo. Solo bastaron unos segundos sintiendo sus labios contra los míos fue suficiente para no poder resistirse, por lo que rápidamente le estaba correspondiendo, llevaba días sin tocar aquella piel acanelada.

Mis manos se aferran a su cintura ayudándolo a mantener la menor distancia pero sin poder evitarlo, olvido lo que hacían ahí y comienzo a acariciar sus muslos. Ahora entiendo de donde proviene esa sensación tan placentera, tan maravillosa. Aun siento el alcohol recorrer mi sistema sanguíneo por lo que no dudo que sea una más de las fantasías que he llegado a tener con Kuroko en mis sueños tiempo atrás…

…Esto no es nada más que un sueño… Me repito a mí mismo al ver lo realista que parece el hecho de tener aquel ángel frente a mí… Es la única manera de pensar en que me siento seguro…

…Es un sueño…

…Uno del cual me arrepentiré al despertar por volver a traicionar a un gran amigo por pensar de él de esta manera, pero un sueño que pensó disfrutar como los demás. Un sueño en el que se cumple mi deseo más egoísta. Mi deseo de que la sonrisa de Kuroko sea para mí, solo para mí y por mí.

Durante el beso, me veo en la necesidad de recostarme nuevamente sobre la cama mientras Kuroko me empuja utilizando sus fuerzas para posarse sobre mí. Mis manos recorren todo cuanto tienen a su alcance. Desde sus delgadas y suaves piernas hasta su cintura, su espalda y cuello, donde aferro una para profundizar el beso.

― ¡Ahh! ¡Kise-kun! ―él intenta separarse, supongo que para respirar pero no dejo que se aleje demasiado antes de volver a besarlo.

Si es un sueño, no me contendré. Con mi mano libre apretó su trasero, sonriendo entre el beso cuando él gime y aprieta mi camisa con sus puños.

No soy muy consciente de en qué momento me desabrochó la camisa de mi disfraz de vampiro, así como yo le he quitado su ropa interior solamente, porque me niego a que sé que quite ese traje que solo resalta su hermosa figura y que me ha enloquecido.

Al escuchar sus suspiros y jadeos paso mí lengua sobre su blanco cuello. Al tenerlo aun sobre mí, moviendo sus caderas sobre las mías, me siento tan excitado. Quiero más. Deseo más. Los besos y las caricias que nos hemos dado ya no son suficientes. Sin embargo no sé hasta dónde puedo llegar con este sueño.

―Ahh… Kurokocchi…

No pude evitar gemir, mi compañero comenzó a repartir pequeñas mordidas, algunas más fuertes que otras sobre mi cuello y clavícula. Jamás había visto a Kuroko comportarse de esta manera, sus ojos azules me transmiten la lujuria y el fuego abrasador que yo también estoy sintiendo.

—Kise-kun, de… deseo sentirte dentro de mí…―el aire me falto al oír su voz suplicante.― Por favor, lléname, tómame.

Un ronco gruñido se escapó de mi garganta. Estaba en mi límite. No había nada de racionalidad en mi cuerpo desde el inicio. Aquella petición había marcado la línea que nunca había cruzado en mis sueños. Siempre término despertando antes de que cuele uno de mis dedos en aquella entrada como estoy a punto de hacer.

—Kurokocchi… Soy… Soy incapaz de no cumplir tu pedido. ―Me costaba hablar de manera corrida.― Pe… Pero no quiero… no quiero lastimarte… déjame prepararte…

Volví a besarlo vorazmente. Enredando mi lengua con la suya para que lucharan entre ellas. Con sus manos temblorosas me quitó toda la ropa restante -mi pantalón y mi bóxer-, dejándome desnudo enfrente de aquellos ojos azules siempre inexpresivos pero que ahora me transmiten tantas cosas. No pierdo ningún detalle de lo que sucede, aunque dudo que pueda recordarlo correctamente después.

Una vez que deje varias marcas en su cuello, intercambie posiciones, colocándome ahora yo sobre él. Deleitándome con la imagen de él sobre aquella cama, debajo de mi cuerpo, puedo sentir claramente el calor de su cuerpo mientras intenta regular la respiración. Él me observa fijamente y sus mejillas sonrojadas se me hacen apetecibles.

―Eres perfecto…―susurro en su oído, mordiendo su lóbulo después.

―Kise-kun…

Relamo mis labios antes de recorrer su cuerpo con mi lengua. Recorro su cuerpo con ms manos, desabotonando el traje de enfermera porque deseo vérselo puesto aun. Desciendo por su cuello, hombros, pecho, pezones, abdomen, ombligo y más adelante… lo escucho gemir y mientras mis manos juegan con sus pezones, he llegado a su hombría despierta, la cual no puedo evitar morder levemente.

― ¡Ahhh! ¡No…!

―Shhh… tu solo disfruta…―le digo al momento de apartar sus manos de la parte que comenzaba a disfrutar.

Las había colocado al momento de gritar. Sonrió de medio lado al ver que no pone resistencia cuando aparto sus manos. Recorro su virilidad con m lengua, al inicio despacio, saboreando y disfrutando de aquel singular sabor. Aumento la velocidad al escucharlo gemir y jadear cada vez más, lo que me incentiva a meter su pene en mi boca.

― ¡Aahh…! ―gimió tan alto y de manera tan satisfactoria.

Su mano que antes estaba enredada en mis cabellos se ha ido, por lo que estoy seguro que se habrá cubierto el rostro con ellas. Me estremezco al sentir mi propio pene palpitar, mi limite a sido sobrepasado. Tomo un poco de líquido pre seminal que escurría de su miembro y lo uso como lubricante, acerco mis dedos a su entrada para comenzar a dilatarlo. Primero uno…

―Ahh… Ki… Kise-kun…―Abro los ojos y dirijo mí mirada hacia arriba, tras escuchar su voz llena de éxtasis.― Kise-kun…―Me incorporo sin detener mi mano.

Verlo en ese estado era un manjar para mis ojos; con el rostro rojo, su piel perlada en sudor, una erección completamente dura, mi mano ensanchando su entrada provocando que entre abriera su boca emitiendo algunos sonidos indecentes y aquellos ojos azules nublados por el placer, casi me provoca un ataque al corazón. Aquello solo provoco que mis ganas por comenzar a penetrarlo bestialmente aumentaran. Pero aun no podía, no podía hacer aquello al no estar preparado correctamente.

―Po… Por favor… Apúrate…

Sus movimientos de cadera buscando más profundidad y su pedido jadeante llego a mi mente como un cuchillo filoso que cortó mi hilo de raciocinio en su totalidad. Por ello, lo único que se me ocurrió fue introducir dos de mis dedos de un solo golpe. Provocando que gritara aún más fuerte que antes e incluso unas lagrimillas se escaparan de sus ojos, las cuales limpie con mis labios.

Cuando lo sentí lo suficientemente dilatado, retire mis dedos a la vez que liberaba su hombría que en ningún momento había dejado de masajear con mi otra mano después de mi impulsivo ataque anterior. Me acomode cerca de sus piernas, dudoso de lo que haría, no por mí, sino por él.

― ¿Estás… listo? ―le pregunte― ¿Seguro de que…?

No pude continuar al tener uno de sus dedos sobre mis labios, él solo me sonrió y asintió, incapaz de articular palabra alguna. Suspire para tranquilizarme, estaba totalmente excitado y deseoso de tomarlo, marcarlo como de mi propiedad sin la delicadeza alguna sin embargo aunque se tratara de un sueño no quería ser brusco, sino complaciente.

Ante su permiso, alce su pierna derecha besando su muslo interno, colocándolo después sobre mi hombro para acomodarme justo en medio de sus piernas y de frente a la zona que prepare con cautela. Comencé a adentrarme en su cuerpo.

― ¡Ahhh! ―gemimos los dos al tiempo en que me empujaba y poco a poco me introducía en su cálida entrada.

Pensé que le dolería, estaba preparado para detenerme ante cualquier gesto de molestia en su rostro, pero él nuevamente me sorprendió al ser quien termino por unir nuestros cuerpos. Creo que mi idea de ir lento solo lo impaciento. Ambos gritamos nuevamente ante el éxtasis que nos provocó la acción... él al sentirme por completo en su interior y yo al sentir como su cálida entrada me apretaba.

El mundo podía acabarse en ese instante, sin embargo lo único que me importaba era que siguiera besándome de aquella manera tan dulce y entregada. Me mantuve quieto un rato para dejar que se acostumbrara, limpie las lágrimas que se escaparon de sus hermosos ojos y seguí con el beso.

En medio del beso, él bajó su pierna de mi hombro y aunque yo quise regresarla a ahí, mi cadera fue rodeada por sus dos piernas, pegándome aún más a su cuerpo. Esa fue su señal para que continúe. Primero fue un empujón suave y lento con el que comencé reclamarlo, como mío. Uní mi mano derecha con la de él, mientras que con la otra acariciaba su pierna.

Mis embestidas cuidadosas al principio, empezaron a ser más fuertes y frecuentes conforme lo escuchaba gemir mi nombre y pidiéndome mas. Sus manos se aferraban con fuerza a mi espalda con cada empujón en el buscaba ir más profundo dentro suyo… aunque era imposible… nuestros cuerpos se movían al mismo compás de la musca que ahora que razonaba vagamente nos haba acompañado desde el principio… como si fuera de aquel cuarto hubiera una fiesta… ¿fiesta? Siento que olvido algo muy importante…

Pero es que era como si nuestros cuerpos estuvieran hechos el uno para el otro, que lo demás carecía de importancia. El sonido que hacía mi miembro al entrar y salir de su entero, así como los gemidos que intentábamos acallar eran una combinación sin igual. Continúe con las embestidas a un ritmo frenético mientras nuestras lenguas luchaban incontables veces en medio de los profundos besos que seguimos dándonos.

―Kurokocch… ahhh… te… te qui…―el placer que él me brinda me deja sin palabras

―Ahh… Ki… Kise-kun… estoy… me… me vengo…

―Esta ben… yo… también estoy…

Ambos llegamos a la liberación al mismo tiempo. Al sentir mi miembro aprisionado por su entrada y el agarre de boa constrictora alrededor de mis caderas, me hizo venirme en su interior, a la par que un ronco gruñido de satisfacción se escapaba de mi garganta.

Ambos respirábamos de manera agitada, y todavía sintiendo los espasmos del orgasmo recién vivido, me deje caer a su lado para no aplastarlo. Sorpresivamente cambio su postura bocarriba, para darme a espalda.

―Kuro…

―Tengo sueño…―me interrumpió sin cambar su postura, ahora que lo ha mencionado yo también.

―Ok. Descansa. ―acaricie perezosamente su brazo, acercándolo poco después a mi cuerpo.

Mientras lo mantenía abrazado cerca de mi pecho, el sueño me invadió por completo… lo sentí voltearse, colocando su cabeza en el hueco de m cuello. Antes de caer rendido creo haberle escuchado hablar…

―Kise-kun… perdóname… te amo…

...

...

El rubio se despertó exaltado, tomando entre sus manos su cabeza. Aquel sueño no había sido eso… Era un recuerdo de lo ocurrido en aquella fiesta… había tenido en varias ocasiones desde hacía años aquel sueño,

.


Contestando RW -

michele4: Woow! nueva lectora, siempre me hace feliz que mas personas lean lo que escribo... no importa como sea llamado... Que gran felicidad saber que te gustara, en verdad me hace feliz cuando mis historias son del gusto de alguien mas... Perdona por tardar tanto, no era mi intencion pero sucedieron cosas que me mantuvieron fuera de la actualizacion... Yo tambien adoro esta pareja, seguida despues del AkaKuro, son las unicas personas que les permito tener a Kuroko, jajaja, aunque si la historia gusta en realidad me es indiferente con quien salga Kurokocchi... Por lo regular mis capitulos son de ese tamaño, o al menos intento que sean largos debido a que no actualizo tan seguido como me gustaria... Te cuidas~ Bye~ Bye~


Yukihana: Hola! Después de casi -casi- dos meses de no actualizar, AL FIN LO HE LOGRADO! Para quienes deseen saber la razón, en la página de Facebook de CLAN AFY está el porqué de mi ausencia, para los que no… solo puedo decir… DEBERIA DE INTERESARLES XD jajaja No, broma… pido perdón a todos mis lectores por la larga ausencia, pero he vuelto… Tal vez falle en ocasiones con las actualizaciones pero poco a poco recuperare el ritmo… Pido su paciencia y apoyo… En fin espero hayan disfrutado el capítulo. Sus comentarios son bienvenidos… GRACIAS POR SU APOYO.