Yukihana. Aquí les traigo el nuevo capítulo. Espero la disfruten.
KUROKO NO BASKET NO ES DE MI PERTENENCIA
Título: Arrepentimientos.
Autora: Yukihana-Hime (Y-H)
Resumen: Hay un proverbio que dice: "Vive tu vida sin arrepentimientos..."
Una vida así sería genial, pero siendo realistas... ¿Quién no se arrepiente de haber hecho o no haber hecho algo en su vida?
KiKuro
Géneros: Romántico, Drama
Advertencias: Mpreg
.
Padre e hijo…
.
Un nuevo día comenzó y él en cuanto los rayos del sol dieron en su rostro se levantó con más ánimo. El día anterior después de pasar un rato muy agradable con sus viejos amigos, fue al hospital para ver a su hija, y aunque era casi de madrugada las enfermeras le permitieron verla por unos minutos, incluso le ayudaron a que Yumiko se saliera de la habitación durante el tiempo que duro su visita.
Al menos el hecho de que los ángeles de blanco estuvieran al tanto de su situación sentimental con su futura ex-esposa le era beneficioso; por lo que habían oído, lo consideraban la víctima y un gran padre al seguir al tanto de la salud de la pequeña a pesar de no tener relación sanguínea, por ello los ángeles de blanco estaban dispuestas a ayudarlo para que visitara a su pequeña en las mañanas y noches por al menos unos minutos, sin riesgo a encontrarse con la pelinegra.
Reviso el celular, encontrándose un mensaje de la enfermera anunciándole que por ese día no podría ir a ver a Sayumi debido a que le harían unos estudios por su mejora al medicamento que comenzaron a administrarle. Resignado a esperar hasta la noche para ver a su hija, termino por cambiarse de ropa y con los nervios un poco alterados se preparó para bajar a desayunar.
Por suerte para él, Kuroko había aceptado su petición de que le permitiera quedarse por un tiempo con ellos; había usado la excusa de que no podía ir a casa por Yumiko pero el peli-celeste lo descubrió en su mentira, por lo que al final termino confesando que quería pasar tiempo con Ryou, aunque si logro reservarse su deseo de estar también con él.
Después de asearse un poco, salió del cuarto. Esperaba poder acercarse al pequeño Ryou aún más. Quería estar cerca de su segundo hijo y del cual había desconocido su existencia por 6 años, ahora que sabía la verdad no lo dejaría ir tan fácil. Así como esperaba que una vez todo se arreglara con Yumiko, poder tener un acercamiento con Kuroko, al menos quería retomar la vieja amistad que tuvieron tiempo atrás.
Al llegar al comedor se topó con Satsuki, Tetsuya y con su hijo ya sentados en sus lugares correspondientes, mientras que Taiga entraba con varios platos pertenecientes al desayuno. Tomo asiento al lado de su hijo, quien había señalado justo esa silla para que se sentara y estar cerca. El pequeño oji-dorado no tardó en hacerle plática.
Desayunaron acompañados de una charla amena, donde el más pequeño se encargó de contarle a su nuevo padre sobre su vida estudiantil y los pequeños viajes en que acompañaba a su papá a las campañas fotográficas cuando tardaría casi un mes en regresar, también le conto sobre las tardes en que llegaba a ir a la empresa de su tía Satsuki y se divertía corriendo entre los rollos de las telas que usaban para crear los diseños de la chica y lo que más le divirtió al pequeño, fue contarle sobre los numerosos partidos de basquetbol a los que había asistido para apoyar a su tío Taiga.
― ¿Quieren ir a algún lado? ―pregunto Kise al término de la comida.
― Lo siento, tengo que ir a ver a mis padres. ―contesto Kuroko levantándose y tomando algunos platos para llevarlos al fregadero.
― Ya veo. ―el rubio dejo escapar un suspiro de decepción.
― Yo tengo que ir a ver a los míos. ―informo Satsuki ayudando a su querido amigo a recoger la mesa. ― Sola.
― ¿Eh? Yo no sabía eso. ¿Cuándo pensabas decirme? ―se quejó el pelirrojo mirando a su esposa.
― Lo siento, se me olvido decirte con todo lo que ha pasado. ―la chica le enseño la lengua y coloco una mano detrás de su nuca en un gesto infantil.
― Mmm... ¿Entonces solo quedamos Kagamicchi y yo?
― ¡Yo también! ―reclamo el menor con un puchero por no ser contado por su padre.
― ¿No iras con tu papi? ―el rubio arqueo una ceja mirando a su retoño.
― Claro que ira conmigo ―aclaro Tetsuya.
― No quiero. Quiero estar con mi tío Taiga y mi papá. ―el menor se cruzó de bracitos.
Kise se estremeció de ternura ante la versión obstinada de un mini-Kuroko y su variedad de expresiones, además de sentir el calor que se generaba en su pecho al por oír al pequeño remarcar su parentesco.
― Ryou...―llamo Tetsuya mirando severamente a su hijo, el cual olvidaba el motivo de ir a Japón en primer lugar.
― Puedo visitar después al abuelito y abuelita. ―alego el infante tratando de no intimidarse por la mirada de su papi.
― Venga Ryou, tienes que ir a visitar a tus abuelos. ―intento apoyar Kise, atrayendo la atención del mini peli-celeste hacia él.
― No quiero. ―negó con su cabeza de manera enérgica― Quiero jugar con el tío Taiga y papá.
― Pero…
― ¿No puedo?
La voz llena de tristeza y los ojitos suplicantes con algunas pequeñas lagrimas escapando, fue lo único que necesito Kise para derretirse por completo ante los encantos de su hijo. ¡Por dios! ¿Había en el mundo un niño más tierno y hermoso que su pequeño Ryou? Lo dudaba.
― Está bien, Kuroko. ―hablo el Kagami sacando de su ensoñación al rubio― Puedes dejarlo con nosotros por hoy.
― Piénsalo de este modo. Puedes tener tiempo para ti y tus padres después de tantos años. ―apoyo Kise.
Tetsuya miro al padre de su hijo, sintiendo pena por él, Kise ya había caído bajo los encantos del pequeño diablillo que ambos engendraron… aunque tampoco podía culparlo, ya que ninguno de los presentes era inmune. Después dirigió su azulina mirada al menor, evaluando si era una buena o mala idea dejarlo al cuidado de Kagami y Kise, los cuales tenían un carácter igual de infantil y en ocasiones irresponsables. No pasó desapercibida la mirada de los varones, pidiéndole mudamente; "Confía en mí". Eran tan fáciles de leer.
Sonrió levemente, tenía que aceptar que ambos se veían tiernos a pesar de su edad, sin embargo, segundos después los miro seriamente. ¿Y si hacían un caos los tres juntos? Taiga y Ryou siempre lo hacían en cuanto les quitaba los ojos de encima, si ahora le sumaba un tercero...
El pequeño Ryou heredo varias mañas de su padre rubio. Lo único que heredado de su aparte fue el poco interés que mostraba hacia las cosas que no le interesaban y su leve obsesión por la lectura, de allí en fuera, todo lo demás provenía de Ryouta. Manías que al lado de Taiga solo se solidificaron con la convivencia diaria. Recapacito. Aun con todos los contras, el poder de convencimiento de los tres hombres que suplicaban enfrente de él era poderoso.
― De acuerdo. ―suspiro derrotado segundos después― Pero no vayan a hacer algo peligroso.
―Confía en nosotros. ―respondieron con gran alegría Kise y Ryou.
― Porque no lo hace es que se los dice. ―comento Taiga con una sonrisa.
― Tampoco confía en ti Taiga. ―aclaro la única chica.
― ¡Eso dolió! ―lloriquearon los adultos al ver como Tetsuya asentía a las palabras de su amiga.
― En cualquier caso, es hora de que me vaya. Nos vemos. ―dijo la pelirosa dándole un leve beso a su esposo.
― iiiuuu…―exclamo Ryou al ver la muestra de cariño de sus tíos.
La acción del pequeño provocando una sonrisa en sus padres, los cuales desviaron su rostro sonrojado al lado contrario por un pensamiento fugaz e igual. *¿Esa expresión haría Ryou si nosotros…?*
― ¿No debería mejor acompañarte? ―le pregunto el pelirrojo a su esposa, sonriendo por las expresiones de su sobrino.
― Sabes que mis padres te odian, así que será mejor que no te vean. ―Contesto tomando su bolsa de mano.― No te preocupes, no me quedare a dormir con ellos. Nos vemos~
Los demás se despidieron a su manera de la chica, quien muy sonriente salió de la casa de su mejor amigo. Aunque le hubiera gustado ir con su esposo, la verdad era que sería muy problemático si él se reunía con su familia.
― ¿Aun te odian? ―pregunto Kise con cierto tono de burla.
― Actualmente me odian más de lo que lo hacían hace 6 años. ―respondió el pelirrojo suspirando.― Haberme llevado a su única hija a un país muy lejos de ellos, no les fue una muy gratificante noticia. ―Se encogió de hombros― Soy el maldito bastardo que se robó a su más valioso tesoro.
― ¿Taiga es un ladrón? ―pregunto el menor ladeando su cabecita.
― Claro que no. Satsuki vino a mí por voluntad propia, porque me ama más que nada en el mundo. ―aclaro alterado y orgullo de lo que decía.
― No es cierto, Satsuki me ama más a mí. ―alego Ryou.
― El amor que Satsuki siente por ti es diferente al que siente por mí. ―corrigió el pelirrojo con gran arrogancia.
― ¿Hay diferentes tipos de amor, papá? ―le pregunto al rubio.
― Por supuesto que los hay.
― Entonces les dejo encargado a Ryou. ―dijo Kuroko tomando su mochila con presura.
― Claro, no te preocupes por nosotros y disfruta de la compañía de tus padres.
Sería muy cansado y tedioso explicarle a su pequeño las diferentes formas de amar. Su hijo era muy curioso por naturaleza, por lo que no dejaría de preguntar hasta estar satisfecho con una respuesta, y es que para su pequeña mente infantil solo estaba presente el amor familiar, el cual lo rodeo desde que nació. Ryou no lograba entender cuál podía ser la diferencia entre querer y amar al que se refería su tío Taiga, pues todas las personas que estaban a su lado desde que nació siempre le expresaban cuanto lo amaban.
― ¿Qué tipo de amor…?
Kuroko le dio un beso en la frente al pequeño que tenía el ceño fruncido ante la duda y callo para despedirse de su padre con un beso. El peli-celeste mayor se alejó, lanzándole una discreta mirada a Kise de que fuera él, quien se encargara del asunto. El rubio sonrió nervioso, ese sería el primer tema que trataría con su hijo. ¿Y si lo hacía mal? Creía que ya había pasado la etapa del "porque" con su pequeña Sayumi, ahora tendría que regresar a responder preguntas con el pequeño Ryou.
―Me voy, no hagas travesuras Ryou.
―Claro papi. Saludas a los abuelos. ―se despidió agitando su manita.
Los adultos acompañaron a Tetsuya hasta la puerta de entrada, donde lo despidieron después de un gran discurso sobre los cuidados que debían tener con un menor de edad. Kagami estaba acostumbrado a padecer de esas pláticas, pero para Kise era la primera vez en que veía a su amado en su faceta de maternal, y al final, ninguno de los más altos presto atención a las advertencias por estar distraídos en otras cosas.
―Al fin. ―el pelirrojo exhalo cansado― Siempre se pone de ese modo cuando me deja al cuidado de Ryou, ni que fuera la primera vez.
―Jajaja... Es solo el instinto maternal. ―defendió el rubio con una sonrisa.
El aviador intentaba no prestar atención al pinchazo de envidia que sintió hacia la antigua luz de Seirin, debido a que él había visto con anterioridad una faceta tan tierna de Tetsuya. Una faceta que apenas conocía y hubiera deseado solo ser quien la viviera; un Tetsuya preocupado por el fruto de un amor mutuo. A pesar de no haber querido hacerlo tampoco pudo evitar el pensar como hubiera sido su vida al lado de Tetsu y Ryou, una vida familiar con ellos dos a su lado.
Ante el silencio repentino de la sala, el pequeño dejo de hurgar por algún postre en el refrigerador y se asomó a la sala, haciéndose notar haciendo una pregunta a sus guardianes, que sonrieron al verlo a la par de que Kise se acercaba y se hincaba para estar a su altura.
― ¿Qué haremos?
― ¿Qué es lo que quieres hacer hoy? ―le pregunto mientras le revolvía cariñosamente su cabello celeste. ― Haremos e iremos a donde tú quieras.
― ¿A dónde yo quiera ir? ―cuestiono con una sonrisa traviesa.
― Tú decide. ―le alentó su padre.
― ¡Al parque! ―dio un salto de alegría― ¡Juguemos de nuevo!
― ¿Eh? ―el rubio se sorprendió― ¿El parque? ¿Quieres seguir jugando?
― ¿Está mal? ―el menor se preocupó.
― No es que este mal. Pero…
Kise miro rápidamente a Kagami en busca de ayuda pero el contrario solo se encogió de hombros, sin ningún interés en el tema, acostumbrado a que el pequeño de la familia prefiriera jugar básquet a hacer otras cosas.
― Pero…―insto el menor.
― ¿No quisieras mejor ir a un parque de diversiones, el cine o Akibahara?
El aviador había pensado que al igual que la pequeña Sayumi, Ryou le pediría que lo llevara a otros lugares más llamativos, aunque no se sentía de ánimos de ir a esos sitios debido a que le preocupaba que en cualquier momento lo llamaran del hospital, quería consentir a su pequeño.
― No. El parque está bien. ―sentencio el infante.
― ¿Que más puedes esperar del hijo de dos amantes de ese deporte? Y te recuerdo que creció viéndome a mí en las grandes canchas de la NBA. ―alardeo el pelirrojo― Soy su modelo a seguir.
― De acuerdo. ―suspiro derrotado al ver como su hijo asentía más que de acuerdo.― Haremos lo que quieras.
Kise oculto los celos paternales que sentía porque Kagami fuera el ejemplo de su pequeño. ¿Y si dejaba la aviación y volvía a las canchas de baloncesto? ¿Sería buena idea intentarlo en un equipo rival de pelirrojo? Confiaba en que aún tenía las habilidades para permanecer en ese mundo.
― ¡Qué bien! ―grito Ryou alzando los brazos, por un momento pensó que su papá no gustaba de jugar.― Iré por mi mochila.
― Supongo que tendré que ponerme ropa deportiva. ―comento Kagami subiendo las escaleras para ir al cuarto que Kuroko le presto a él y su esposa.
― Papá, ¿me ayudas a cambiarme? ―pidió el menor con ojos esperanzados.
Kise no pudo negarse, por lo que no tardaron en subir al cuarto de Tetsuya, en donde ayudo al pequeño a escoger entre varios trajes deportivos. Cuando su hijo le dijo de quien era la habitación, no pudo quedarse quieto y comenzó a pasear su mirada por ahí, sentía curiosidad por lo que rodeaba a su amado. Era la primera vez que entraba al cuarto del sexto hombre fantasma.
Su papá peli-celeste le había enseñado todo lo que debía llevar cuando planeaba pasar un gran rato en el parque jugando su deporte favorito, por lo que guardo tranquilamente algunas toallas, un cambio de ropa y otras cosas en su mochila. Debía estar preparado porque dudaba que su tío taiga llevara algo y su padre rubio no tenía cosas en la casa.
Mientras detallaba la habitación, se topó con varias fotografías de Tetsuya con viejos amigos e incluso con la fotografía que se tomaron cuando "la generación milagrosa" y otros amigos celebraron su cumpleaños en el departamento de Kagami, no obstante, todo quedo atrás cuando sintió su ritmo cardiaco acelerarse al toparse con una fotografía de ellos dos solos. Una imagen en donde el peli-celeste sonreía al ser abrazado por el rubio. Tomo en manos aquel retrato en el que parecían una linda pareja.
Recordaba claramente cuando fue tomada, durante su segundo año de preparatoria. Aquel día había ido a Seirin a buscar a Tetsu para invitarlo a salir, jugando incluso menciono de que sería una como una "cita", pero el especialista en pases se había negado. No fue hasta que Kise menciono que era su cumpleaños, que Tetsuya recordó las fechas y se maldijo mentalmente por olvidarse de un día importante; acepto y como disculpa por la falta de regalo, paso todo el día con Kise, aceptando y haciendo lo que el cumpleañero deseaba.
La fotografía era de hecho un pedido del rubio, quien quería una muestra de aquella "cita". Ahora, Kise se preguntaba donde había quedado su copia de aquel recuerdo. Recordaba que la había guardado en un libro que había sido un regalo de parte de Kuroko, pero no recordaba en donde había quedado. Era probable que estuviera entre sus cosas que aún quedaban en casa de sus padres. Después de graduarse de preparatoria había rentado un apartamento cerca de la universidad y se había mudado a otro más grande cuando se casó con Yumiko.
Al final, tras tantos cambios, no recordaba el paradero de aquel libro. Esperaba que estuviera a salvo y pudiera recuperarlo más adelante.
― Esa fotografía se ha convertido en mi favorita.
― ¿Ehh?
El comentario de su hijo lo había sacado de sus pensamientos, atrayendo su atención a él. Ryou le sonreía a su padre mientras cerraba la mochila que llevaría.
― Cuando llegamos a Japón y la vi, me pareció muy bonita. Papá casi nunca sonríe en las fotos y solo lo hace cuando esta con personas que le importan. ―el pequeño tomo la mano del rubio.― Y en esta foto él sonríe. ― Kise le entrego el marco al pequeño que con sus dedos acariciaba el rostro de su papá peli-celeste― Y ahora qué sé que eres mi papá, me gusta más.
― ¡Ryoucchi! ―el conmovido padre apreso a su pequeño en un fuerte abrazo.
― Jajaja.
Kagami se abstuvo de tocar la puerta al oír la risa de su amado sobrino, decidiendo esperarlos en la parte de abajo. Pensaba prestarle un conjunto y un par de tenis deportivos a Kise pero no quiso interrumpir lo que estuvieran conviviendo los dos oji-dorados. Mientras los esperaba en la sala, mantuvo un intercambio de miradas con Nigou, quien intentaba acercarse a él; en ocasiones así, Kagami se preguntaba si el perro de la familia no aprendía que le temía o en caso de saberlo solo lo hacía para molestarlo.
― ¡Taiga, estamos listos! ―grito Ryou al bajar las escaleras.
― ¡No corras! ―Le grito el pelirrojo pero fue demasiado tarde, el pequeño tropezó con sus propias piernas, perdiendo el equilibrio. ― ¡Cuidado!
― ¡Ryou!
Kagami agradeció a los cielos que Kise fuera rápido reaccionando y que estuviera justamente detrás del pequeño, impidiendo que cayera casi la mitad de las escaleras. El jugador profesional estaba seguro de que no hubiera podido evitar que el pequeño se golpeara un poco antes de poder llegar hasta él.
― Uff... Eso estuvo cerca. ―Kise dejo escapar un poco del aire que retuvo cuando vio a su hijo perder el equilibrio.
― Si... Eso estuvo cerca...
― ¡Nada de que estuvo cerca! ―grito el pelirrojo golpeando con la palma de su mano al menor. ― ¿Cuantas veces tu padre y yo te hemos dicho que no corras por las escaleras?
― Lo siento. ―murmuro el pequeño sobando la parte golpeada.
― Más vale que así sea. ―el pelirrojo sentía un gran alivio de que el menor no parecía haber sufrido algún golpe.― De no ser por Kise, no quiero imaginar lo que te hubiera pasado, ¿con que cara vería más tarde a tu papá?
― Lo siento...
― Venga ya, Kagamicchi. ―interrumpió Kise con una sonrisa― Cálmate. Entiendo lo mal que actuó Ryoucchi, pero ha dicho que lo siente. Perdónalo…―rogo.
El más pequeño miro a su tío con ojitos arrepentidos al oír como su padre lo ayudaba para no seguir siendo regañado. Kagami desvió la mirada y se cruzó de brazos, él al igual que Satsuki y Tetsuya no era inmune ante la mirada del infante, no podían estar mucho tiempo enojados con él y siempre terminaban perdonándole cualquier cosa. Eran conscientes que lo malcriarían de seguir así, por lo que hacían todo para resistirse pero no siempre era fácil. También agradecían que Ryou era un buen niño, solo eran momentos esporádicos cuando no obedecía y tenían que llamarle la atención.
Aprendía la lección… Un punto más que heredó de su padre peli-celeste, no se imaginaban que tan difícil seria criarlo si hubiera heredado demasiado la hiperactividad del rubio. Era probable que se enfrentaran a un pequeño demonio, al cual no pudieran dejar solo ni un segundo por temor a que ya hubiera quemado la casa. Al menos Ryou mantenía la sensatez y la tranquilidad de Tetsuya la mayor parte del tiempo.
― Como sea. Solamente no lo hagas más adelante. ―ordeno regresando al sillón para tomar el conjunto.
― Sí. ―el pequeño asintió y miro a su padre que aún lo abrazaba. ― Jejeje...
― Bien por ti, Ryoucchi. ―le regreso la sonrisa a su hijo.
― Gracias por salvarme, papá.
El pequeño rio más fuerte cuando su padre lo abrazo y froto su mejilla con la suya. Kagami regreso al lado de ambos y en esta ocasión si interrumpió el momento familiar para entregarle el conjunto deportivo a su viejo rival. Kise acepto la ropa y agradeció el detalle, no había pensado en el hecho de que nuevamente tendría que jugar con un traje y zapatos de oficina, el día anterior cayo en dos ocasiones por culpa del calzado. Decidió que iría a su casa por algo de ropa en la noche, después de su visita al hospital.
― Oh, se me acaba de ocurrir una gran idea. ―exclamo el rubio mientras se cambiaba.
― ¿Qué cosa? ―pregunto curioso el menor.
Kagami miro al rubio con desconfianza, las ideas de Ryouta siempre tenían un toque infantil que para los adultos podría ser vergonzoso.
― Ryoucchi, ¿te gustaría conocer a mis amigos con los que jugué basquetbol en secundaria? Mis amigos son los amigos de tu papá también.
― Oh, gran idea. ―expreso Kagami de acuerdo con la idea, no sonaba tan descabellada.― Sera bueno ver nuevamente a los de la generación milagrosa.
― ¿Generación milagrosa? ―se unió el pequeño con sus ojitos dorados brillando de emoción.― ¿Los que la tía Satsuki menciona siempre?
― ¿Entonces eso es un sí? ―Kise le sonrió al pequeño, tomando su celular en mano.
― ¡Sí! ¡Yo quiero! ¡Quiero conocerlos! ―gritaba el pequeño dando brinquitos.
― En ese caso los llamare.
― ¿Pero crees que puedan? ―pregunto Kagami repentinamente. ― Después de todo es muy repentino.
― Asistirán sin ningún problema cuando les diga que ustedes volvieron. ―aseguro el rubio.
― Jajá, no imaginaba que todos me extrañaran tanto.
― Extrañan mucho a Kurokocchi y Momocchi. A ti desean lincharte por llevártelos.
― En ese caso sería mejor no verlos...―murmuro el pelirrojo.
― ¡No! ¡Yo quiero conocerlos!
― Ryou, ellos quieren matarme...
Tanto tío como sobrino comenzaron a discutir sobre lo bueno y malo de la idea, a la vez que el rubio llamaba a sus viejos compañeros para preguntarles si podían quedar un rato para jugar. Sorpresivamente y después de poner varios contras por la repentina invitación, todos aceptaron al saber que Kuroko y Kagami estaban de vuelta en Japón, quedando de verse en el parque que se encontraba cerca de la secundaria Teito.
El rubio no se contuvo y les anuncio que llevaría una sorpresa extra, planeaba presentarles y presumir a su hermoso segundo hijo. Mientras esperaban un poco para darles tiempo a los demás de ordenar sus prioridades, Kagami aprovecho para llamar a sus superiores de Seirin para anunciarles su regreso. Los mayores le dijeron que deberían quedar para conversar y el pelirrojo les menciono que iría al parque a jugar un poco, por lo que los ex-jugadores se unieron al pequeño convivio.
::::::
Cuando los tres llegaron al punto de encuentro, ya se encontraban todos reunidos, igual que ellos portando ropa deportiva. Fueron recibidos de manera efusiva en cuanto se hicieron notar. Rápidamente los ex-jugadores de Seirin se le lanzaron encima de Kagami, aplastándolo en el proceso en que le hacían pregunta tras pregunta por su repentino viaje a Japón, así como la ausencia de Kuroko, a quien buscaron alrededor pensando que tal vez como antes, lo no notaban por su falta de presencia.
Por su parte, Kise fue rodeado por sus viejos compañeros quienes no se contuvieron a insultarlo o golpearlo por reunirlos sin un aviso previo. Midorima no tardo en insultar su falta de consideración al no reparar en que podrían haber estado muy ocupados. Aomine respiro tranquilo al no ver a su vieja amiga al lado de su esposo, había aceptado ir pero no fue hasta que vio al pelirrojo que sintió nervios. Mientras que Murasakibara le informaba al organizador que le debería algunos dulces por hacerlo salir en su día libre y hacerlo enfrentare a Aomine fuera de las cancha profesionales.
Ryou miraba todo con curiosidad, emocionado de ver la gran variedad de amigos de sus tíos y papás, todos tan diferentes y llamativos. Así como la alegría de su tío Taiga al ser rodeado por sus compañeros con los que gano un campeonato. Ninguno de los adultos había reparado en la pequeña presencia debido a que se encontraban centrados en Kagami y Kise, algo que agradecía Ryou debido a que era tímido cuando recién conocía a las personas.
― ¿Cómo estas Ryou?
El pequeño peli-azul miro a su lado derecho al escuchar aquella voz, encontrándose con un pelirrojo a su altura -estaba hincado- que le sonreía levemente y con un toque de arrogancia.
― ¡Akashi! ―grito feliz de ver un conocido al fin.
― ¿Y Tetsuya? ―pregunto el emperador tomando en brazos al pequeño.
― Fue a ver a los abuelitos.
― Ya veo. ¿Y tú porque no has ido con él? ―toda actividad alrededor se detuvo para ver al pelirrojo con el niño
― Quería jugar…
― Mmm… Pensé que vendría Momoi con ustedes.
―Fue a ver a sus padres. Estoy bajo el cuidado de Taiga y mí...
― Akashi, ¿quién es ese niño? ―pregunto Midorima dejando de molestar a Kise e interrumpiendo la revelación.
― Ah, sobre eso...
― Es el hijo de Tetsuya. ―respondió Seijuro, ignorando a Kise.
1 segundo de silencio… Kagami respiro aliviado que no revelara más.
2 segundos… Akashi bajo al pequeño al suelo.
3 segundos… todos salieron del shock inicial.
― ¡¿Qué?! ―gritaron a coro los presentes.
― Mi nombre es Kuroko Ryou. ―se presentó con una reverencia.
― ¡¿Es enserio?! ―todos se acercaron al pequeño.
No podían creerlo pero les era difícil negarlo con el parecido físico del infante. Takao -quien se invitó solo al saber que Midorima se reuniría con sus viejos amigos-, Koganei y Riko eran los más entusiasmados a la hora de hacerle preguntas al menor, que al no sentirse en peligro no dudo en hablar, siendo cargado por su padre rubio mientras era rodeado por todos.
― Cuanto tiempo sin verte. ―le dijo Kagami a Akashi al ponerse a su lado.― Gracias por la ayuda con el vuelo.
― No fue nada. ―dijo el pelirrojo menor.― ¿En verdad Tetsuya dejo a su hijo como si nada con ustedes dos?
― ¡Oye! Para tu información cuido muy seguido de él. ―se ofendió el más alto.― Aunque en esta ocasión fue Ryou, quien quiso quedarse con nosotros.
― Mmm...
― Estoy diciendo la verdad. ―exclamo Kagami ante la clara desconfianza del emperador.
― ¡Pero qué lindo! ―grito Riko arrebatando al pequeño de brazos de su padre.
La mujer comenzó a girar, alzando al peli-celeste en el aire. Si bien no era un niño tan pequeño tampoco es que pesara mucho debido a su complexión. Ryou reía pero al cruzar miradas con la entrenadora la diversión termino, Riko se detuvo. Kagami sentía que veía un deja vu cuando sus senpai´s se colocaron detrás de la chica para ver lo mismo que ella. Todos pasaban su mirada de los ojos de Ryou hacia los de Ryouta, quien sonreía nervioso in comprender que buscaban.
Primero Ryou y luego Ryouta, de ese modo pasaban su mirada por ellos dos. Kagami iba a hablar justo cuando ambos oji-dorados ladearon su rostro, confundidos, un gesto tan igual que los jugadores quedaron mudos. No podía ser lo que creían, ¿o sí? Se suponía que el pequeño era hijo de Kuroko.
― ¿No les parece que son...?
― ¿Entrenadora? ―llamo Kagami, atrayendo la atención de todos e interrumpiendo a la única chica presente― ¿Sucede algo?
― Nada, solo alucinaciones nuestras. ―dijo Hyuga al ver la expresión de su viejo kohai.
Kagami parecía aterrado, por lo que comprendió que el tema era algo complicado y era mejor no involucrarse a la fuerza, sino esperar el momento en que les fuera explicado por voluntad.
― Más importante, Kagami, debes contarnos sobre tu equipo. ―dijo Kiyoshi, dándole unas palmadas bastantes fuertes en la espalda al pelirrojo.
― Bueno…
Tanto Kise como Kagami intercambiaron miradas discretamente, suspirando aliviados cuando sus amigos se centraron en otras cosas, algunos en la charla del pelirrojo y otros regresaron su atención al pequeño, interrogándolo sobre su edad, sus gustos, así como se sorprendían de ver el crecimiento de Nigou, que no se separaba de su protegido.
El basquetbolista americano le había pedido a Kise que por el momento guardaran el secreto de que era el otro padre de Ryou, y aunque al principio al aviador no le agrado tal petición, entendió que Kagami lo hacía por Kuroko, ya que ninguno en realidad conocía los deseos del ex-jugador fantasma y sus planes cuando sus amigos conocieran a su hijo. No sabían que es lo que Kuroko les diría o como les explicaría a sus amigos sobre el hecho de que compartía un hijo con un hombre casado, razón por la que guardarían silencio, dejando que el peli-celeste se reuniera con ellos y diera explicaciones como deseara.
Cuando se pusieron de acuerdo en ese punto, le pidieron al pequeño Ryou que guardara también el secreto y que llamara a su padre por su apellido. El infante no entendía porque no podía llamar "papá" a su padre pero acepto callar, cuando le prometieron llevarlo más adelante a donde él quisiera y como un bonus le comprarían por un mes, malteadas de vainilla.
Viendo a su hijo en medio de sus amigos, el jugador copia se acercó a su viejo capitán que estaba un poco más alejado. Akashi le sonrió levemente cuando se puso a su lado y le expuso su creencia en voz baja para que nadie más los escuchara.
― Tu ya sabias todo cuando te vi en casa de Kurokocchi, ¿verdad? Sobre que Ryou es mi hijo...
― Si lo que quieres saber es si siempre he sabido de Ryou, la respuesta es no. ―aclaro Akashi cruzado los brazos. ― No conocía su existencia hasta que vi a Tetsuya a su regreso al país y ese mismo día me entere de que eras su padre.
― ¿Kurokocchi te lo dijo? ―pregunto curioso.
― No hubo necesidad, fue fácil descubrirlo al ver sus ojos iguales a los tuyos. Tetsuya solo me lo confirmo. ―el pelirrojo se encogió de hombros. ― Pero ¿cómo fue que tú te enteraste? Creía que él guardaría silencio y no te diría nada.
― En realidad no me dijo nada y parece que en verdad no me lo diría. ―contesto con honestidad con una mano detrás de su nuca.― Lo escuche por accidente.
― ¿Y qué harás ahora que lo sabes? ¿Cómo crees que reaccione Yumiko cuando sepa que tienes otro hijo? ―miro al rubio, quien rápidamente se puso serio al escuchar el nombre de su esposa.
― No te preocupes por ella, no dirá nada. ―contesto secamente, observando como todos mimaban a su pequeño.
― ¿Que está pasando en realidad con tu vida? ―pregunto serio.
Kise guardo silencio, sabía que tarde o temprano tendría que hablar con los demás, ahora que ya se había desahogado con alguien sentía que era más fácil hacerlo pero no estaba seguro de que el pelirrojo fuera la mejor opción. Observo a su viejo capitán, que a pesar de no mirarlo esperaba tranquilamente su respuesta. Suspiro, de no decirlo, Akashi simplemente podría averiguarlo con sus contactos, era mejor que se enterara por él.
― Me divorciare de Yumiko. ―Akashi dejo de ver al grupo reunido y platicador, para fijar sus ojos en su viejo jugador.
― ¿Es por...?
― La llegada de Kurokocchi no tiene que ver con esta decisión ―le aclaro antes de que pensara que abandonaba a su familia por otra.― El secreto oscuro que ella me ocultaba, fue revelado ahora que Sayumi está en el hospital.
― ¿Secreto oscuro? ―pregunto confundido.
― Sayumi no es mi hija, es hija de Yumiko con Haizaki. ―revelo suspirando hondo.
― ¿Qué? ―no pudo evitar exclamar realmente sorprendido, no se esperaba tal respuesta.
Cuando conoció a Yumiko no sintió que fuera una persona capaz de hacer algo así, tal vez la considero demasiado frívola y una chica superficial, ¿pero qué vieja novia de Kise no era así? Aunque la creyó mejor candidata que otras al verla siempre atenta a todo lo que Kise quisiera e incluso siendo atenta con otras personas cercanas al rubio. Cuando convivio con ella después de su boda, siempre la vio feliz, una mujer que solo vivía para su familia, especialmente para su hija a la que cuida con gran amor.
― Me lo confeso cuando no tuvo opción. Nos hicimos una prueba para ver si éramos compatibles con Sayumi, y el doctor menciono que yo era incompatible con ella debido a que no era su padre biológico. Él pensaba que yo la había adoptado o algo así. ―explico el rubio, un poco incómodo porque aquel día era borroso en su memoria debido al shock.
― ¡Hey Kise! ¡¿Dónde está Yumiko?! ―pregunto Takao impidiendo que Akashi continuara con la conversación.
Para algunos de los presentes les era raro no ver a la pelinegra al lado de su esposo, Yumiko siempre iba a donde Kise fuera, así que les extrañaba no verla reunida con ahí. Kise se acercó al grupo con una sonrisa digna de un actor profesional, nadie noto que era forzada y falsa.
― Le fue imposible venir por lo repentino de la reunión.
Los que sabían la verdad de lo que estaba sucediendo se sorprendieron de lo creíble que sonaban las respuestas del rubio, pero no intervinieron ya que no era su asunto. Si Kise quería ocultar a los demás lo que sucedía, ellos no dirían nada.
― ¿Y la pequeña Sayumi?
― Yumiko la llevo a visitar a sus padres, el plan era que las acompañara pero me topé con Kurokocchi en el aeropuerto y luego con Kagamicchi, hace mucho que no los veía, así que me quede para convivir con ellos antes de que se fueran.
Sentía un nudo en la garganta al hablar, pero ya no sufría de la necesidad de llorar. Desde su charla con Aomine, había podido asimilar un poco más la situación y la sentía más real. Habiendo aceptando ese hecho, el sentimiento de hundirse se había detenido. Ahora solo quería pensar en lo que haría desde ese punto de partida.
Conviviendo con Ryou se dio cuenta de que no quería perderse el crecimiento de Sayumi una vez saliera de la operación, no dejaría que su relación con su hija cambiara por los problemas que tenía con Yumiko. Se divorciaría pero lo haría después de hablar correctamente con su esposa, no podía reprocharle demasiado ya que en parte, entendía su temor de criar una niña sola. Deseaba terminar una relación de años, en buenos términos.
― ¿Yumiko? ¿Sayumi? ―la dulce voz de Ryou atrajo la atención de todos los adultos.
― Son la esposa e hija de Kise. ―contesto Riko acariciando su cabello.
― ¿Esposa e hija? ―el pequeño dirigió su mirada a su padre. ― ¿Estás casado como Taiga y Satsuki?
― Etto… veras…
― ¿Qué les parece si mejor comenzamos unos pequeños encuentros? ―interrumpió Aomine con la intención de que el pequeño no tomara mucha conciencia de un asunto que a él le incomodaba.
― ¡Sí! ―gritaron algunos emocionados, incluyendo al pequeño.
Ambos niñeros sintieron un gran alivio cuando el tema se alejó, ninguno había pensado en explicarle aquel detalle. Kise había planeado contarle más adelante si se veía en la necesidad, le explicarían a modo de que el menor entendiera la situación a la que se enfrentaban sus padres. Pero eso lo haría en la privacidad de la casa y con ambos progenitores a cargo.
Los jugadores comenzaron a dividirse de manera equitativa, Ryou quedo en el equipo de su padre rubio junto con Kagami, Hyuga, Koganei y Mitobe. Los cinco se enfrentarían al equipo conformado por Akashi, Izuki, Takao, Furihata y Himuro -que acompañaba a Murasakibara-. El juego comenzó y todos se divertían como en los viejos tiempos.
Los chicos de Japón se sorprendieron al ver las grandes habilidades del infante, quien a pesar de enfrentarse a ellos no dudaba a la hora de tener el balón o de lanzarlo. No es que pudieran enfrentarlo con todo pero al menos no se la dejaban fácil y aun así tenia grande jugadas. Notaron que el pequeño tenía una gran sincronía con Kagami, lo cual comprendían debido a que el pelirrojo estuvo siempre a su lado, además de que era hijo de Kuroko, la vieja sombra de la luz de Seirin.
Lo que les sorprendió, fue que el peli-celeste poseía mejores habilidades que Tetsuya y una sorpresiva armonía a la hora de jugar también con Kise, a pesar de que se acabaran de conocer.
:::
El tiempo paso de forma alegre entre los diferentes encuentros que se dieron, los comentarios y algunas burlas hacia Kise, así como contando anécdotas sobre sus vidas después de bastante tiempo de no verse. El tema principal o al menos que producía mas interés, era la existencia de Ryou, principalmente entre los graduados de Seirin, quienes en su mayoría habían asistido a la boda de Kagami y Momoi en tierra americana, viendo en el evento incluso a Kuroko pero sin que mencionaran al más pequeño.
El pelirrojo jugador les explico -mintió un poco al verse acorralado- que en aquel entonces debido a su carrera de fotógrafo y reportero independiente, Kuroko se había involucrado en asuntos peligros y por bienestar del menor lo mantenían oculto. Era una mentira a medias ya que si bien Tetsuya se ocupó de varios reportajes de personas peligrosas en sus inicios como fotógrafo, la verdad de porque no conocieron antes al menor, se debía a que no sabían cómo explicar su procedencia.
Cerca del anochecer fue cuando todos se quedaron sin energía suficiente para continuar con los encuentros. Se encontraban descansando en el suelo mientras que Takao y Koganei que aun poseían energía, jugaban con el pequeño.
El timbre de su celular interrumpió el descanso de Kagami, el cual contesto con gran cansancio a la hora de intercambiar unas palabras y colgando pocos segundos después. Se recostó mejor sobre el pavimento, mirando el tono anaranjado que tenía el cielo.
― No sé cómo puede seguir jugando... ―murmuro al ver a su sobrino.
― Estás viejo. ―escucho la voz de Kise a un lado.
― ¿Y tú no?
― Pero tú deberías durar más al ser jugador profesional.
― Supongo que tienes razón. ―acepto el pelirrojo.― Pero en verdad estoy can… ¡Ouch! ―grito al sentir un peso extra sobre su estómago que incluso lo dejo sin aire.
― Jajá, Taiga está cansado. ―reía Ryou.
― Pequeño demonio. ―tomo al pequeño peli-celeste, alzándolo para quitárselo de encima.
― Jajá, más alto. Levántate. ―pidió cuando noto que Kagami solo lo alzaba la extensión de sus brazos aun recostado en el suelo.
― Nooo… estoy cansado. ―con cuidado, Kagami bajo al pequeño, recostándolo sobre su torso mientras cerraba los ojos para fingir dormir.
― Vamos, levántate. ―demando el pequeño, moviendo a su tío para que abriera los ojos.
Kagami sonrió de lado pero no abrió los ojos en ningún momento mientras sentía como Ryou lo sacudía con todas sus fuerzas. El infante realizo un puchero cuando su flojo tío giro de lado, tirándolo al pavimento -sin rudeza-, mostrándole su espalda. El rubio tenía una leve sonrisa al observar como su pequeño no podía contra el pelirrojo.
― Mejor molesta a Kise. ―dijo Kagami― Él no está cansado.
― ¿Ehh? ―el rubio sonrió nervioso, él estaba cansado.
― Mmm...―Ryou centro su mirada en su padre, que estaba a unos pasos de ellos. ― Ok
Una vez acepto, el pequeño dejo al pobre tigre abandonado, yéndose tras su padre que resignado se levantó y lo cargo en brazos, alzándolo como había pedido al cansado jugador. Kagami que vio todo, solo pudo sentirse traicionado y llorar internamente en una esquina de su mente, en realidad nunca espero que Ryou se fuera tan rápido ante su rechazo, pensó que el menor le rogaría como siempre lo hacía cuando se negaba a hacer algo.
― Parece que se divierten...―una nueva voz se hizo presente, atrayendo la atención de todos ahí reunidos.
Los viejos conocidos sonrieron y se levantaron de sus lugares al ver quienes se unían a su reunión improvisada. No dudaron al correr a su lado, ya fuera para saludarlos o lanzarse sobre ellos en un abrazo afectuoso, demostrando cuanto los habían extrañado.
― ¡Kuroko! ¡Momoi!
― Buenas tardes. ―saludaron los mencionados.
― Dai-chan, cuánto tiempo. ―saludo la chica abrazando a su amigo de infancia por el cuello.
― ¡Satsuki, maldita! ―se quejó el moreno al caer al suelo por perder el equilibrio.
Después de reír un poco por ver el reencuentro de los amigos de infancia, los recién llegados se vieron atacados por un montón de preguntas que en ocasiones no podían contestar debido a que las hacían muy seguidas. Kise y Ryou dejaron de jugar, el pequeño aun en brazos de su padre rubio observo la interacción de su otro padre mientras hablaba con sus compañeros.
Todos parecían felices de verlo y el sentimiento era correspondido por el sexto hombre, quien tenía en su rostro una leve sonrisa. Para el infante era algo nuevo, ver como su progenitor era rodeado de esa manera, siendo el centro de atención.
El menor sonrió feliz, su padre parecía contento, nunca se lo pregunto pero Ryou en ocasiones al hablar con Tetsuya sobre su vida en Japón, sentía que lo hacía con un deje de tristeza y añoranza. Kise deposito a su pequeño en el suelo, el cual no tardo en salir corriendo hacia su papá recién llegado, interrumpiendo los interrogatorios.
― ¡Papi! ―los adultos abrieron un camino para el menor, quien fue cargado ahora por el peli-celeste mayor― ¿Cómo están los abuelos?
― Bien, pero preguntaron por ti.
― Lo siento, pero quería estar con Pa... con Kise. ―se corrigió a sí mismo, extrañando al adulto por su sonrisa forzada y el modo en que llamaba al rubio.
― No te preocupes, le dije a los abuelos que estas con amigos. ―continuo intentando descifrar que pasaba.
― No le hicieron nada a mi lindo Ryou-chan, ¿verdad? ―demando saber Satsuki, dirigiéndose a sus singulares compañeros de generación.
― Oye, confía en nosotros. ―dijo Kise con un puchero.
― Es obvio que no le hemos hecho nada. ―secundo Midorima un poco ofendido al acomodarse sus gafas.
― ¿Estas bien Ryou? ―cuestiono Tetsuya no confiando en las palabras de los chicos.
― ¡¿Tú también Tetsu?! ―pregunto Aomine.
Los ajenos a la generación milagrosa rompieron en risa, sintiéndose como en viejos tiempos. Viendo a padre e hijo juntos, era innegable que compartían genes.
― Sí, Taiga y Kise me han cuidado bien. ―respondió el pequeño. ― Me he divertido jugando con todos.
― ¿Ven? Confíen más en nosotros. ―pidió Aomine.
― Nee~ Satsuki, Taiga, quiero mostrarles mi nuevo ataque. ―el pequeño llamo la atención de sus tíos.― El tío Takao me lo enseño.
― ¿Eh? ¿En serio?
Tetsuya dejo a su pequeño en el suelo, quien se encamino rápidamente con sus tíos a la cancha. Los viejos amigos no tardaron en continuar hablando con el peli-celeste mayor, intrigados por la vida del fotógrafo. Después de unas preguntas más, algunos se retiraron con la promesa de reunirse en los días cercanos para conversar más profundamente y otros acompañaron a los viajeros a un restaurante donde saciarían su hambre mientras continuaban con la convivencia. No todos los días podían reunirse de ese modo.
:::
Cuando llegaron de su encuentro con sus amigos, les anuncio a Kagami y compañía que iría al hospital a visitar a su pequeña, y que por esa noche era probable que se quedara en un hotel ya que desconocía la hora de su llegada y no quería molestarlos si es que dormían.
Kuroko que había permitido que se quedara mientras lo considerara necesario, le dijo que no había necesidad de que gastara en un hotel y le entrego una copia de la llave de entrada, así mismo le dijo que él le explicaría al pequeño Ryou sobre las famosas "Sayumi" y "Yumiko", de quienes escucho hablar por los amigos de sus padres. Ninguno sabia como se lo tomaría el pequeño enterarse de que tenía una hermana, después de todo, siempre fue hijo único.
Durante su visita al hospital, le fue notificado que su hija se encontraba al fin completamente estable por lo que la operación se realizaría la noche siguiente durante la madrugada. Sintió un peso más al saberlo. No era que no le agradara la noticia de saber que su hija estaba mejor y al fin saldrían de aquel problema, sino porque el doctor le informo que a pesar de que era una operación menor, había riesgo de que algo saliera mal y que debía tenerlo presente.
Hasta ese momento se dio cuenta de que era un iluso, por no decir estúpido, ingenuamente había pensado que una vez la cirugía se llevara a cabo, todo se solucionaría; tanto su hija como esposa saldrían sanas, se recuperarían prontamente y él hablaría con Yumiko sobre el divorcio, así como también le explicaría a Sayumi sobre su hermano menor y su separación matrimonial, poco después hablaría con Kuroko para pedirle una oportunidad y haría todo lo posible para conquistarlo desde cero de ser necesario.
Que ingenuo...
Lo dicho por el doctor le hizo comprender que no sería sencillo y había riesgo de que su familia corriera peligro a pesar de todo. Aun así no perdía la esperanza de que a cirugía saliera bien. Rogaba por ello. En el camino a su casa decidió que a pesar de todo, una vez que Sayumi y Yumiko salieran del hospital, por el bien de la pequeña mantendría el teatro de un matrimonio feliz, al menos para poder mantenerse a su lado para ayudarla en su recuperación. Tendría que posponer la petición de divorcio, no quería que su hija se enfrentara a dos problemas grandes en tan poco tiempo.
Y como consecuencia a ello, su relación con Kuroko se veía aún más lejana. No podía evitar pensar que durante ese lapso Tetsuya encontraría a alguien con quien compartir su vida y la de su pequeño, o incluso existía la posibilidad de que aquella persona ya existiera en la vida del fotógrafo. No había mantenido una plática tan profunda con su amado, principalmente porque todo había sucedido tan rápido pero también porque temía saber la respuesta. Kuroko era una persona hermosa en muchos sentidos, así que lo más extraño es que no hubiera alguien interesado en él.
Kise dejó escapar un suspiro de frustración ante sus pensamientos. Pasaba de la media noche cuando regresaba a la residencia Kuroko, incluso había pasado a su casa para recoger unos cambios de ropa. Con gran cuidado abrió la puerta con el duplicado que el peli-celeste le facilito, siempre procurando no hacer ruido. Como espero, el interior se encontraba a oscuras, los habitantes del lugar seguramente dormían plácidamente en el interior. Con todo el lio en su cabeza estaba seguro de no poder conciliar el sueño, por lo que opto por mantenerse al aire libre en el jardín.
:
Su intención original había sido esperar a que Kise regresara, pero después de pensarlo un poco, no estaba seguro de que fuera una buena idea, por lo que se retiró a su recamara, en donde aunque se recostó en su cama no podía conciliar el sueño. No confiaba en sí mismo y temía que no pudiera evitar confesarle al rubio que aún lo amaba, que lo había extrañado cada día y a cada hora durante todos esos años, que a pesar de saber que hizo mal en aquel tiempo, no se arrepentía de haberlo seducido cuando se encontraba tomado, sobre todo porque la consecuencia de aquella noche pasional, en la cual por primera vez dejo que sus sentimientos actuaran, fue su pequeño Ryou, quien le ha brindado consuelo y felicidad con su sola existencia.
Por supuesto que a lo largo de esa separación había intentado rehacer su vida, intento mantener una relación con diferentes y buenas personas, quienes incluso se encariñaban con su pequeño... pero él no pudo llegar a amarlas. Cuando creía haber superado su amor por Kise, algo terminaba por recordárselo; ya fuera un recuerdo, alguien similar al ex-modelo, así como una noticia de él, cualquier cosa por mínima que fuera lo hacía añorar su presencia, terminando su relación al comparar al padre de su hijo y la persona con la que salía.
Cerca de la una de la mañana comenzaba a preocuparse de que el rubio no regresara, no había escuchado el crujir de la madera de las escaleras o que abrieran la puerta de la habitación de enfrente, la cual le ofreció al rubio para que durmiera durante su estadía en esa casa.
Debido al estado en que se encontraba Kise cuando llego a su casa días atrás, le había permitido que viviera con ellos, no deseaba que pasara algo similar y no estar a su lado al menos para cuidar que no sufriera un accidente, sin embargo comenzaba a creer que no fue la mejor opción, era muy tentador tenerlo tan cerca.
Desconocía lo que vivía en esos momentos el jugador copia, pero no pensaba involucrarse. Kise era un hombre casado con una hija de por medio, y él no pensaba interferir de ningún modo; su plan era regresar a E.U en cuanto su padre fuera dado de alta -algo que pasaría dentro de unos días- y en caso de que sus progenitores lo quisieran, pensaba invitarlos a pasar una temporada en américa. Una vez que estuviera alejado de la tentación, pensaría una manera para que Ryou tuviera contacto con su padre sin que él estuviera en medio. Había prometido al rubio que lo dejaría ser parte de la vida del pequeño pero esa promesa no lo incluía a él.
Cansado de hundirse en sus pensamientos que no hacían más que atormentarlo, bajo hacia la cocina por un vaso de agua. Mientras servía el líquido en un vaso, noto que la puerta trasera que daba al jardín, estaba entreabierta. Recordaba haberla cerrado. Busco rápidamente algún objeto con el cual defenderse en caso de que se tratara de un ladrón, encontrando a la mano solamente un sartén, no era lo más aterrador pero serviría, al menos podría aturdir al intruso con un golpe en la cabeza el tiempo suficiente para llamar a la policía.
Buen momento para que Kagami y Satsuki decidieran reserva una habitación en un hotel para no incomodar a la madre de Kuroko, la cual había regresado por esa noche del hospital por petición del médico para que descansara adecuadamente. En esos momentos Ryou dormía con su abuela en la recámara principal.
― ¿Quien anda ahí?
La noche sin luna no permitía ver mucho del exterior, por lo que opto por alzar un poco la voz, mostro el sartén al ver una sombra moverse cerca de la mesa.
― ¿Quien...?
― ¿Kurokocchi?
La sombra desconocida se acercó un poco más, permitiéndole reconocerlo; se trataba de Kise, que tenía las manos en alto para mostrar que no tenía nada en manos.
― ¿Kise-kun? ―dejo escapar el aire de sus pulmones que retuvo por culpa del suspenso.― Me asustaste.
― Perdón.
― ¿Cuándo llegaste? ―pregunto Tetsuya acercándose más a él― ¿Que estás haciendo aquí?
― Jajaja… veras… en realidad no sé cuánto llevo aquí. ―tomo asiento en donde estaba anteriormente ― Solo quería un poco de aire fresco al no poder dormir.
― ¿Sayumi-chan está bien? ―se sentó junto al rubio.
― Sí. La operación será hoy en la madrugada... No, más bien, ¿mañana en la madrugada? ―respondió un poco confundido debido a que desconocía la hora.
― ¿Y porque no estas con... con Yumiko-san? ―pregunto evitando tener contacto visual― Perdón. ―agrego al notar la tensión en el cuerpo contrario.
―No te preocupes por ello. ―no fue su intención sonar tan seco, por lo que intento relajarse antes de volver hablar― Por ahora es mejor que no estemos juntos.
Ambos se mantuvieron en silencio durante un rato, rodeados de un ambiente tenso e incómodo. Temían que al intentar cambiar de tema, sus deseos salieran a la luz o que la conversación los llevara a un punto donde revelarían más de la cuenta.
― ¿Cómo te fue con Ryoucchi? ―Kise fue el primero en romper el ambiente.
― Bien. ―respondió Tetsuya aliviado de salir de aquel mal momento― No entiende del todo como es que tienes otra hija con alguien más pero está feliz de tener una hermana. ―se sonrojo levemente.
― Pido que Sayumi despierte pronto para poder presentarlos. ―Kise sonrió, colocando sus brazos sobre la mesa del jardín.― Sé que ella también será feliz por tener un hermanito.
― Ryou también está feliz por haberte conocido a ti. ―agrego Kuroko sin poder mirarlo fijamente.
― Y yo igual. Estoy feliz por saber de él... de ti... ―intento tomar la mano del contrario pero Kuroko no se lo permitió al evadir el contacto.
―…Lo sien…
― No te disculpes. ―lo interrumpió― No hay razón para que lo hagas, creía que ya te lo había dicho.
― Pero yo...
― El único responsable de todo este caos que se ha formado... el único culpable, soy yo...―el rubio se recostó sobre sus brazos, observando el perfil de la persona a su lado― Si en el pasado hubiera sido más decidido, es probable que nada de esto estuviera ocurriendo. ―al fin el contacto visual se realizó cuando Tetsuya giro a verlo― Me arrepiento de tantas cosas... Si me hubiera dado cuenta de mis sentimientos por ti desde antes no habría salido con ninguna chica, hubiera luchado porque me aceptaras...
― No deberías decir algo así. ―interrumpió severamente el peli-celeste.― Es por ese pasado que ahora tienes a Sayumi-chan a tu lado y que Ryou esté con nosotros.
Kise enmudeció y desvió la mirada avergonzado. Realizo un puchero al no poder contradecir aquellas palabras, era verdad de que sin ese pasado era probable que no hubiera convivido con su hija, con la cual vivió demasiadas cosas. Se reprendió mentalmente por pensarlo, se había dejado llevar por el momento.
Nuevamente el silencio se hizo presente, solo que en esta ocasión fue Kuroko quien lo rompió al levantarse de la silla que ocupaba.
― Creo que será mejor que me vaya a dormir. Tú deberías hacer lo mismo.
― Sayumi no es mi hija…―revelo para sorpresa del menor, que quedo estático a medio levantarse.
― ¿Cómo que no es tu hija? ―pregunto incrédulo.
Si no fuera porque conocía lo suficientemente a Kise, diría que le estaba haciendo una broma de mal gusto pero no era así por la expresión de dolor del contrario. Era una dolorosa verdad que estaba rompiendo poco a poco al rubio desde el interior, podía saberlo con tan solo verlo.
― Yumiko me mintió estos 7 años, haciéndome creer que Sayumi es mi hija.
~No separes a mi hija de su padre...~ Kuroko sujeto su cabeza, recordando la afirmación de la chica tiempo atrás. ¿Le había mentido también? ~Si te arrepientes por lo que me hiciste al involucrarte con mi prometido, al menos respeta a mi familia...~
― ¿Estás seguro? ―le pregunto casi en suplica.
― Sí. Ella misma me lo dijo. ―respondió confundido por la expresión del peli-celeste.
― ¿Cuándo lo hizo? ―preguntó con el ceño fruncido― ¿Exactamente cómo te lo dijo? ¿Le crees?
― Los exámenes de sangre revelaron aquello. Me entere en el hospital por el doctor. ―Kise no entendía porque Kuroko parecía tan conmocionado― Me conto sus razones por haberme mentido. La verdad es que no la puedo culpar del todo, la mitad de sus razones fueron culpa mía. ―acepto con la sonrisa rota, sintiéndose un poco confortado porque Tetsuya se interesara en sus problemas.
Kuroko reacciono y salió de sus recuerdos al ver como el rubio se iba rompiendo cada vez más, con esfuerzos se mantenía firme, pero pronto se derrumbaría, cosa que no permitiría, su rubio no podía romperse.
― ¿Qué pasara entonces? ―pregunto― ¿Qué es lo que harás?
― Lo he pensado mucho y no quiero alejarme de Sayumi, es mi hija aunque no sea de sangre. Estaré a su lado mientras se recupera de la cirugía...
Tetsuya asintió levemente, más que de acuerdo que esas acciones eran propias del rubio. A pesar de lo frívolo que Kise pudiera ser en algunos aspectos, cuando se trataba de personas importantes para él, era lo contrario.
― ¿Que harás con Yumiko-san?
― Ella dijo que no me alejaría de mi hija. Que podía visitarla cuando gustara hacerlo. Siempre voy en las madrugadas que ella no está.
― Me refería a que pasara entre tú y Yumiko-san.
―…Le pedí el divorcio, me ha dicho que me lo dará una vez que Sayumi se recupere, no quiere más problemas en su cabeza ahora. Con el problema de Sayumi es suficiente y estoy de acuerdo.
― ¿La custodia?
Solo preguntaba de manera automática, pensando en las palabras de la peli-negra que se repetían en su cabeza. No importaba que pasara en la vida de Kise, dudaba que algo entre ellos cambiara de todos modos.
― Todavía no hablamos sobre eso, pero me gustaría que fuera una custodia compartida, no quiero exponer a mi hija a procedimientos legales. Aunque eso será más tarde, seguiré con Yumiko durante la recuperación de Sayumi.
― Seguro que Yumiko-san aceptara eso. ―acepto el peli-celeste, no sabiendo como sentirse hacia aquella mujer― No sé sus razones pero no creo que sea tan mala persona…
― Lo sé.
― Y tú, ¿cómo te sientes?
― No voy a decir que ya lo supere. La niña a la que vi crecer, ayude a caminar, con la que jugué, a la que lleve a su primer día de escuela, a la que le enseñe andar en bici…―sintió un nudo en la garganta ― Me duele saber que esa niña no lleva mi sangre, pero la verdad es que mi amor por ella no disminuyo nada. ―jugaba con sus manos.
Guardaron silencio mientras se veía a los ojos. Kuroko tenía controlado su deseo por abrazar a Kise, situación que el contrario no hacía. El rubio se acercó al peli-celeste, envolviéndolo en un cálido abrazo sorpresivamente.
― Gracias por preocuparte por mí.
― Es normal que me preocupe por el padre de mi hijo. ―contesto Kuroko de manera inconsciente.
El sexto hombre se ruborizo a los pocos segundos, dándose cuenta que no hizo nada por alejarse de los brazos que lo aprisionaban. Kise ejerció más fuerza en el abrazo cuando sintió que el más bajo comenzaba a removerse, no quería soltarlo. Sonriendo un poco, incapaz de ocultar que aquellas palabras le habían hecho muy feliz. Se mordió el labio inferior, juntando todo su valor para tocar un tema que no fue tocado por el contrario.
― Kurokocchi, ¿crees que tú y yo...?
― Me voy a dormir. ―empujo al rubio con as fuerza, logrando que lo soltara. Impidiendo que la pregunta fuera completada, no conocía la respuesta correcta a esa pregunta. ― Descansa.
― Pero...―no continuo ante la obvia evasión.― Por cierto, gracias por aceptarme en tu casa mientras resuelvo todo esto.
― No hay problema. ―detuvo su huida, girando para ver a su invitado.
Tetsuya se arrepintió de no huir cuando pudo, la mirada dorada fija sobre su persona estremeció su interior, poniéndolo nervioso. Rompió el contacto visual, dándole nuevamente la espalda pero sin retomar el paso. Ryouta dio unos pasos hacia adelante para acercarse al peli-celeste, queriendo deshacerse de la distancia.
― ¿Kurokocchi? ―llamo, colocando una mano sobre el hombro del más bajo para hacerlo voltear.
― ¿Sí?
No quería hacer contacto visual pero la mano del rubio sobre su mentón lo hizo verlo directamente. Experimentando descargas eléctricas de pies a cabeza ante el contacto de sus pieles.
― Te amo. ―confesó nuevamente con una sonrisa.
Tetsuya abrió los ojos debido a la sorpresa, su rostro poco a poco adquirió un tono rojizo sin apartar su mirada de la contraria, muy impactado como para hacer otra cosa que no fuera boquear, incapaz de encontrar las palabras correctas. Había tomado una decisión, mantendría una relación cordial con Kise; dos adultos con un hijo en común... pero la intensa mirada del aviador y su semblante serio le indicaba que no mentía y tampoco dudaba, eso solo le complicaba las cosas. Lo seducía a aceptar sus deseos ocultos, de soñar con una vida al lado de Kise como algo más que conocidos.
― ¿Q... Qué... di... jiste? ―tartamudeo.
― No lo volveré a repetir. ―dijo el rubio con una sonrisa de lado.
*Al menos no lo volveré a decir por un tiempo…* no fue su intención que Kuroko hiciera una expresión que indicaba "el fin del mundo".
― Pero…
― Si no escuchaste, ni modo. ―jugueteo.
El rubio comenzó su camino hacia la casa, como espero, era demasiado pronto para tocar un tema así. Primero debía arreglar los problemas en su vida, no quería arrastrar a Kuroko y su hijo con él.
― Pero…―corrió detrás del contrario, deteniéndolo al jalar su camisa.
― Buenas noches, Kurokocchi.
Bien podría irse al no hacer caso al peli-celeste, pero decidió dar media vuelta para darle un beso en la mejilla y aprovechar la perplejidad ajena para retirarse, le aguardaba un día muy ajetreado.
.
.
Yukihana: Bueno, no sé qué decir… Jajaja… Creo que empezare con una disculpa por la larga ausencia. Gomenasai~ no fue intencional. Para abreviar la explicación del porque he fallado, me lastime la mano dominante y hasta hace poco me quitaron el yeso. -Más detalles en la página de face- Motivo por el que no prometo volver a actualizaciones regulares pero lo intentare y como compensación este es el capítulo más largo de esta historia. "Arrepentimientos" es una historia que desde un comienzo planee que fuera rápida y corta pero debido a inconvenientes durante este año me he retrasado mucho en las actualizaciones, aun así, he llegado hasta gracias a su apoyo. Pienso terminarla e capítulos, los cuales espero subirlos y compartirlos antes del final del año. Como buenas noticias, comenzare a publicar algunas historias que quedaron atascadas cuando me lastime la mano. -Más detalles en la página de face de CLAN-. Espero sus comentarios. Y perdón de ante mano por la irregularidad de las actualizaciones…
Nos vemos~
Bye~ bye~
