Disclaimer: Los personajes no me pertencen, son propiedad de Masashi Kishimoto. Asi como la historia original, no puedo decir quien es el autor ya que esta historia la tome de otra adaptación la cual tampoco daba el nombre del autor real.
Advertencias: AU. Yaoi. Kokoros rotos.
Save Me
II
Mi mirada fija en el espejo del baño, viendo como un gran moretón comenzaba a formarse sobre mi pómulo. Manchas color rojo, morado e incluso verdes rodeaban mi ojo inyectado en sangre a un lado. Odio a Sasuke, lo odio.
—¿Por qué esto me tiene que pasar a mi? —sollocé, mientras las lágrimas comenzaban a caer por mis ojos.
Abrí la llave del agua fría y, juntándola en mis manos, me mojé el lugar dónde Sasuke me había golpeado. Tiene la mano dura, pero no le llega ni a los talones a mi padre. Pensé. Dolía y ardía de una forma horrible. Lo malo, es que no había traído la crema que ocupaba para ocultar otras heridas y que lograba esconder moretones o manchas provocadas por los golpes que recibía. Bien, tendría que inventar una excusa por si alguien me pregunta.
''No miraba por donde iba y me golpee con un ventanal''
''Iba distraido y choqué contra una pared''
Si, podría funcionar.
La campana del receso sonó por los pasillos, y yo me apresuré a salir, intentando que mi corto cabello rojo creara una cortina que apartara las miradas de otros estudiantes hacía mi rostro. Cada vez que pasaba al lado de alguna persona recibía insultos o empujones.
''Hola rarito''
''¿Qué te sucedió en el ojo?''
''Creo que Sasuke te dio un buen golpe''
Ignorando el dolor que sentía en mi pecho, caminé más rápido, yendo hacía mi casillero para sacar el libro que necesitaba para la siguiente clase. Al llegar, lo abrí y saqué el libro de historia junto con una agenda y un lápiz para tomar apuntes. Después de cerrarlo, caminé hacía el aula. Cuando ya iba entrando, sonó nuevamente la campana que anunciaba el fin del receso, por lo que estaba asegurado que ésta estaba vacía. Me senté en uno de los asientos de al frente, al lado de la pared y ventana como siempre. Nadie tomaba el asiento a mi lado, ya que éramos pocos y sobraban al menos dos o tres asientos más en toda la clase. Era mejor para mi. A los pocos segundos, el aula comenzó a llenarse de a poco, primero entraron los inteligentes de la clase que eran dos chicos. Luego entraron los chicos de la 'clase media'' de la escuela que era un grupo como de diez chicos y entre ellos, chicas. Luego los populares que entraban casi siempre de los últimos, Lee era el compañero de crimenes de Sasuke. Neji y Kiba iban atrás. Entraron cinco chicos más que formaban parte del equipo de la escuela, luego de ellos, entró el Sensei Yamato, cerrando la puerta tras de si.
—Buenos días, alumnos — dijo, mientras hacía su camino hasta su escritorio dejando sobre él los libros e informes —Bien, antes de comenzar… —fue interrumpido por la puerta que se había abierto.
De allí, entró un chico de cabellos rubios, ojos azules y piel blanca. Llevaba puesto unos jeans ajustados de un color naranja, una camisa a del mismo color que los jeans y sobre los hombros una chaqueta de color azul. En una mano tenía varios papeles, lo que me daba a entender que era nuevo. Él caminó hasta el profesor y le entregó un papel. Intercambiaron unas cuantas palabras antes de que Yamato volviera a hablar:
—Este es su compañero nuevo. Vino desde EUA a estudiar aquí en Japon. ¿Cuál es tu nombre, muchacho? — preguntó Yamato.
—Uzumaki Naruto.
—Bien, Naruto, siéntate donde gustes —le dijo antes de ir a su escritorio y comenzar a leer unos papeles.
Naruto miró distraídamente todos los puestos, hasta que su mirada calló firmemente hasta donde me encontraba yo, lograba verlo a través de mi cabello. Él caminó despreocupadamente hasta el lugar donde estaba sentado, para detenerse frente a él.
—¿Está ocupado? — preguntó, su voz era suave, nada comparado a la mia ronca y gruesa. Negué, mientras agachaba más la cabeza para que así el velo que formaba mi cabello fuera más largo. El se dejó caer a mi lado, mientras colocaba sus cosas sobre su mesa. Miré hacía los lados de mi cabeza, los jugadores se reían mientras me miraban, otro par reía por algo que había dicho Sasuke, seguramente contando lo que me había echo. Quizás él también quería ser parte de este juego, y, ¿porqué no?
—Bien, como decía, antes de comenzar entregaré los pases libres para el almuerzo, ¿bien?
Oh, no
—¿Sakura?
La chica pelirrosa levantó la cabeza y lo miró
—¿Podrías entregarlas?
Sakura asintió y se levantó. Tomó los papeles y, leyendo el nombre que aparecía en la boleta, comenzó a repartirlos. Entregó la primera a Chouji, todos de la escuela sabían que él era de clase baja, pero no lo molestaban como a mi. El siguiente fui yo. Sakura rió al ver como yo bajaba sumisamente la cabeza e intentaba esconderme en mi lugar.
—Bien, rarito, no te escondas de la realidad — rió y miró a Naruto a mi lado, como esperando a que riera con ella. Yo también lo esperaba, pero no lo hizo. En cambio, le dio la espalda a Sakura, obligándola a volver a sentarse en su lugar. Durante el resto de la clase, lograba sentir la mirada de él sobre el lado derecho de mi rostro. Supongo que estaba deduciendo el daño en mi ojo, ya que estaba a la vista de él. Yo solo intentaba hundirme en mi asiento y prestarle atención a las palabras de Yamato-sensei, pero no podía. ¿Sería él el siguiente en burlarse de mi?, ¿o golpearme? Pensar en eso me ponía enfermo.
La hora pasó y sonó la campana. Me levanté apresuradamente, recogiendo mis cosas a tiempo record. Salí antes que todos a pasos apresurados y me dirigí a mi casillero, sin importarme a quien empujaba o los insultos que recibía. Lo abrí y dejé mis libros allí. Caminé con sigilo a la cafetería para ir por mi almuerzo. Al llegar, vi que la fila era pequeña, no larga como luego de unos minutos así que me formé allí. Al llegar mi turno, enseñé a la cocinera mi pase para no pagar por mi almuerzo, esta asintió y me dio algo de arroz, pollo y ensalada junto con una fruta y un jugo. Tomé la bandeja y caminé a la mesa que siempre ocupaba. Siempre me sentaba solo en aquella mesa, ya que Sasuke comenzó a decir que esta mesa era solo para el ''rarito'', y de allí todos le hicieron caso. Las puertas se abrieron, dejando ver a Naruto de pie junto con tres miembros del equipo de Tae Kwon Do de la escuela, Sakura, Sai y Kakashi. Los cuatro reían al unísono, mientras se formaban para conseguir su almuerzo. Me concentré en mi comida, ya que suponía que sería lo único que podría comer en el día. Los almuerzos siempre los aprovechaba, ya que la mayoría de las veces papá me dejaba sin cenar. De esta forma no amanecía famélico al día siguiente. Me llevaba la fruta para la cabaña, así igual tendría algo para comer a la noche.
Mientras comía, sentí como unas sillas de la mesa que estaba frente a la mía se corrían. Alcé la mirada para ver como Naruto, Sakura, Sai y Kakashi se sentaban allí, mientras hablaban animadamente. La mayoría de las veces esa mesa también quedaba desocupada, o la ocupaban los nerds de la escuela. No les presté mucha atención. Me pasé una mano por mi frente, tocándome los moretones que tenía allí, gimiendo de dolor y maldiciendo por mi estupidez. Sentí la mirada de Sai sobre mi, pero no vi ninguna mueca de gracia o que le causara risa lo que había pasado. Me sentí intimidado de inmediato.
''No, no los dejes manipularte''
Naruto miró hacía mi lado derecho fijamente, acechando algo. Volví a encogerme para ver de reojo a mi derecha. Kiba se acercaba a mi con una pose felina, como esperando a que su presa esté distraída, en su rostro una sonrisa cínica. Me miraba atentamente, sabía sus intenciones y solo comencé a prepararme mentalmente para lo que venía. Él tomó el lugar a mi lado.
—Hola rarito —dijo en mi oído. Me aparté de él.
—Oh, no tengas miedo, cariño —rió, mientras posaba una de sus manos en mi rodilla. Corrí la cara, intentando no verle. El rió aún más fuerte mientras me tocaba mi mejilla dañada, haciéndome gemir del dolor.
''Ouch, duele, para, por favor''
—Te duele, ¿eh? —dijo cínico. Comenzó a subir su mano hacía arriba por mi muslo. Me aparté de un empujón.
—No me toques… yo no soy una chica. —le dije.
—Oh, cariño, ¿y eso que importa? Nos divertiremos aun asi.
Siguió riendo mientras volvía a apretar mi mejilla, provocando que cerrara los ojos con fuerza para evitar aullar de dolor. Dolía demasiado para ser unos moretones.
—El dijo que lo sueltes.
Abrí mis ojos ante esa voz masculina, y me encontré a Naruto de pie detrás de Kiba. Su expresión fría, calculadora y seria. Kiba le dirigió una mirada cómplice.
—Oh, vamos, nos estamos divirtiendo. ¿No es así cariño? —me soltó la mejilla. De inmediato llevé mi mano allí y la froté con suavidad sobre las contusiones. Negué para mi mismo. Naruto agarró del hombro de la chaqueta a Kiba y lo alejó de mi.
—No te vuelvas a acercar a el. Estás advertido, imbécil.
Kiba lo miró furiosamente. Se soltó de un movimiento brusco y caminó hasta donde estaban sus amigos. Le dirigí una mirada apenada y avergonzada a él, quien me miró y, sin decir ninguna palabra, se alejó hasta salir de la cafetería. En cuanto desapareció de mi vista, noté que todo el mundo estaba en silencio y su atención estaba sobre mi. Algunos hablaban en susurros entre ellos, claro, ¿Quién me defendería de esa forma? Sintiéndome extrañamente enfermo, me levanté agarrando la manzana y salí de allí prácticamente corriendo.
Revisado ✓✓
