¿Cuánto tiempo había pasado desde despertaste en esa fría cama de hospital? No sabías. Lo único que te comunicaba con el resto del mundo eran las enfermeras, tu mamá y tus amigos. Habían sido tantas las veces que te llegaban a visitar que no tenías una cuenta exacta del número de visitas de ellos. Calculabas que había pasado al menos un mes. Ya sabías que acontecía en la escuela pero ¿Cómo se encontraban los hermanos italianos? Un sinfín de intentos habías hecho para que tus amigos contestaran esa pequeña pregunta, sin embargo, siempre obtenías la misma respuesta: "Deja eso para más tarde, ahora tienes que preocuparte solamente por ti."
~~~~~ á ~~~~~
Despertaste, te quejaste del mismo dolor que aquejaba todas las mañanas, ya estabas acostumbrada, se había vuelto parte de tu rutina sufrir.
- ¿Cómo te sientes chiquita?- Preguntó tu mamá.
- Mal, aunque admito que he mejorado bastante. Sigo teniendo dolencias pero en menor cantidad, solo espero que no vayan a ser permanentes.-
- Jejeje.- Rio la señora de manera baja.- Verás que no, el doctor dijo que sufriste demasiados golpes y por eso es que estás tardando en recuperarte, pero según él pronto podrás regresar a casa así como a la escuela.- Hiciste una mueca, no estabas del todo feliz, ya querías irte de ahí pero exactamente a casa o a la escuela, querías ir a otro sitio, de preferencia que estuviera lejos, tenía semanas que no respirabas aire fresco y que tampoco te tocaba el sol.
De repente entró un hombre con bata blanca, era el doctor.
- ¿Cómo estás jovencita?- Preguntó con una gran sonrisa. Hiciste una mueca dándole a entender que no te agradaba su expresión.
- ¿Acaso cree qué estoy para bromas? Bien. Creo… ¿Por qué pregunta?- El hombre se rio un poco, a lo que tu contestaste con una expresión seria.
- Recuerda que soy tu doctor, además estamos pensando en darte de alta. Aparentemente estás bien pero quiero comprobarlo ahora mismo.- Esto lo dijo acompañado de una sonrisa que te daba miedo. Solo porque estabas con tu mamá te sentías algo tranquila, eso te daba cierta seguridad. Asentiste.- Bajarás con cuidado de la cama, afortunadamente no estás lesionada de tus piernas, es un milagro, lástima que no pueda decir lo mismo de tu brazo.-
- Prefiero tener que usar yeso en uno de mis brazos a una de mis piernas, por lo menos podré caminar "libremente".- Con ayuda de tu mamá bajaste de la cama, comenzaste a caminar, tenías las piernas entumidas y sentías un dolor en ellas, era normal, llevabas días sin caminar. Te habían indicado reposo absoluto pues, a pesar de que tus piernas no estaban del todo lastimadas, otras partes de tu cuerpo si se encontraban en ese estado.- Es incómodo tener que usar collarín. ¿Hasta cuándo tendré que usarlo?-
- Hasta que lo indique. No es bueno precipitarse, puedes tener secuelas graves. Sé que no quieres eso, es demasiado incómodo y te evitará hacer ciertas actividades, pero te prometo que no será por mucho tiempo.- Hiciste puchero al escuchar eso, odiabas tener que llevarlo puesto durante más días. Era obvio, nunca antes te habías lastimado de semejante manera.
- Solo quiero que pase rápido el tiempo…-
~~~~~ á ~~~~~
Tu padre abrió la puerta de tu casa, el camino desde el hospital estuvo lleno de silencio, ni uno de tus padres había logrado iniciar conversación contigo, eso les preocupaba. El lugar estaba limpio y había varias cosas en diferentes lugares, tu madre era experta en hacer cambios. Estabas algo molesta, no te agradaba que cambiaran el orden de tus cosas… en fin, era tu mamá y no querías pelear, era la primera vez que visitabas tu hogar en cuatro semanas. Al entrar dejaste salir un gran suspiro, sin decir algo subiste directo a tu habitación. No te percataste de que tus padres te estaban siguiendo, entraste a tu cuarto y cerraste la puerta con seguro dejando a tus papás afuera preocupados.
- Tranquila amor, estará bien, solo dale tiempo.- La mujer sonrió nerviosamente, no quería dejarte sola, tenía miedo de que fueras a cometer alguna tontería.
Rápidamente cerraste las cortinas, te sentaste en tu cama y comenzaste a recordar aquél trágico día, tu mente trabajó para que volvieras a sentir aquél dolor, instantáneamente comenzaste a llorar, intentaste hacer el menor ruido posible.
- Dios… ¿Por qué sigo viva?- Lanzaste mirando hacía el techo. Te recostaste de manera en que tu brazo lastimado no se sintiera incómodo, cerraste los ojos y te quedaste profundamente dormida.
~~~~~ á ~~~~~
- Toc toc.- Repentinamente llamaban a la puerta. El ruido te despertó, sin ánimos caminaste hasta para abrirla, era tu mamá. Estabas de mal humor, pero al menos agradecías no haber tenido pesadillas como frecuentemente sucedía en el hospital.
- ¿Cómo te sientes?- Preguntó con una sonrisa y con un tono tierno.
- ¿Física o mentalmente?- Contestaste sin ánimos.
- Ambas…- Simplemente bajaste la mirada.- Sé que pasas por un momento sumamente difícil, no será tan sencillo para ti reponerte de esto. Ese hombre pretendía abusar de ti y matarte después… Fue un milagro que alguien te auxiliara.-
- No sé si agradecerle a ese extraño salvador, quizá debió dejarme morir. No lo sé. Ya no sé nada, no tengo idea de que pensar.-
- Piensa en que el hombre que te causó daño debe de ir a la cárcel.-
- ¿Y eso en que me va ayudar? Ya me golpeó, ya me lastimó. ¿Qué va a cambiar?- Tu mamá se tomó unos segundos, respiró de manera tranquilizar, cerró los ojos y después de un rato los volvió a abrir.
- Puedes ayudar a otras jóvenes. Sí lo culpas, sí testificas en su contra, ese hombre va a pasar mucho tiempo encerrado.-
- Ajá y ¿luego qué?- No querías tener nada que ver con aquél desalmado nunca más en tu vida.
- Luego pagará su cometido en la cárcel. Es un peligro para la sociedad, no debe de pasearse por las calles.- Ella intentaba hacerte entrar en razón pero tu mente se negaba, estaba completamente cerrada, solo podías pensar en nada.
- Y… ¿Por lo menos me dirás quién me salvó?-
- Eso lo sabrás a su debido tiempo.- Guardaste silencio, estabas desesperada por enterarte y harías lo que fuera para saberlo.- Ahora quiero que bajes y que hables con el policía encargado de tu caso. Lleva un buen rato esperando y no te vas a negar a hablar con él.- No te dejó seguir pensando, te interrumpió, sin más contestaste:
- Bajaré solo sí contestas la pregunta anterior…- Le lanzaste a tu mamá una mirada llena de seriedad, lo cual no le agradó en lo más mínimo, la estabas retando.
- Que terca.-
