En el capítulo anterior: "Bienvenido, Harry... nunca es fácil volver de la muerte" fue el saludo de Dumbledor al Istar cuando sus recuerdos volvieron a él. Los recuerdos de ella más claros que el agua estrujaban su corazón. Y nuevamente sentir la camaradería de sus dos más grandes amigos le aliviaba el alma. Harry durmió de nuevo en el Castillo de Hogwarts, tratando de asimilar todos los recuerdos de su vida ahí. Nuevamente se entrevistó con Dumbledor, ahora recordando claramente quien era y porqué estaba ahí. El mundo mágico estaba en sus más críticos momentos y solo había algo en su pensamiento y Dumbledor distinguió en la esmeralda de su mirada la determinación para lograrlo: restaurar el mundo mágico a su correcto orden y matar a Lord Voldemort.
CAPÍTULO XXIII. LEGADO
Everybody's looking for that something,
One thing that makes it all complete,
You find it in the strangest places,
Places you never knew it could be...
El sol estaba escondido tras las nubes del horizonte, la brisa suave del viento mecía las hojas de los árboles de ese bosque misterioso y la bruma de la mañana cubría el vasto camino de regreso a la villa de Hogsmead. Tres figuras encapuchadas se movían sigilosas por ese camino cubierto de niebla a tempranas horas de la mañana. Harry, Ron y Hermione al fin llegaron a la orilla de los terrenos del castillo, donde la barrera mágica finalmente les permitiría desaparecer. Los tres amigos se miraron ante de de tomar la mano de Hermione y desaparecieron con ella.
Reaparecieron en un amplio claro, donde se podía visualizar en la lejanía una casa chueca. Desde lejos, el joven Istar pudo distinguir lo que parecía una vieja cabaña retorcida, llena de habitaciones adheridas en diferentes épocas, pero parecía abandonada. Entonces Ron le dio a Harry un pequeño papelito con algo escrito. Una vez que Harry vio esas palabras supo de lo que se trataba. Las pronunció en su mente y luego destruyó el papel quemándolo hasta las cenizas con un pequeño encantamiento. De pronto, entre la casa y el cobertizo del jardín de la misma se abrió un hueco que dejó ver un pequeño chalet de dos pisos y un diminuto patio rodeado de arbustos. Comenzaron a dirigirse hacia allí, pero en el camino Harry decidió preguntar lo que rondaba su mente desde que aparecieron ahí.
- ¿Dónde están tus padres, Ron?
El pelirrojo se tensó y permaneció callado alentando el paso un poco, así que fue Hermione quien tomó la palabra.
- Ellos ya no están aquí, Harry. La madriguera fue atacada hace algunos años y ellos perecieron defendiéndola.
-¿Ambos? - preguntó el Istar, completamente sorprendido.
- Fue un ataque sorpresa. La casa no estaba bajo el encantamiento fidelio en ese momento, pues el guardián secreto acababa de fallecer. Ron se disponía a renovarlo, pero fue demasiado tarde.
- De verdad lo siento, Ron - explicó Harry, que estaba aún en shock por la noticia.
Entonces el Istar se detuvo de pronto y tomó a su amigo por el hombro para hacerlo detener y mirarlo directamente a la cara con una expresión sombría pero determinada.
- Ellos fueron como mis padres también y yo los apreciaba como tal. Esto no se quedará así amigo... te lo prometo.
Ron lo miró fijamente por unos momentos y sus ojos brillaron un poco más. Una leve sonrisa se dibujó en sus labios y aceptó la mano que le ofreció Harry como apoyo y asintió con la cabeza. Ya no hubo necesidad de palabras.
Finalmente accedieron al pequeño jardín detrás de la casa.
- Cuando ellos murieron - comenzó Ron de pronto, ahora más confiado para hablar sobre el tema, - yo me hice cargo del terreno, ya no podíamos vivir ahí, no solo por los recuerdos, sino porque era el punto a donde nos buscaría primero.
- Eso lo entiendo Ron, pero... ¿porqué poner tu casa justo en seguida si este es un blanco fácil?
- Esta casa la ha venido a registrar el enemigo incontables veces, pero no ha encontrado nada. Finalmente se dieron por vencidos y fue entonces que regresamos. La madriguera nos sirve de fachada, pues cada vez que el enemigo ronda por estos lares, ya ni se molestan en venir, pues saben que lo destruyeron todo. Sin embargo, eso nos ha permito crear el encantamento y proteger nuestro propio hogar, el cual ya estaba aquí incluso antes de que la madriguera fuera destruida y que nunca se dieron cuenta - explicó Hermione.
- Además ya sabes lo que dicen, "entre más cerca del peligro, más lejos del daño" - agregó Ron.
- Ya veo. Pasan completamente desapercibidos.
- Sí, y nosotros somos los que necesitamos la mayor protección actualmente.
- Pero aún me queda una duda. Dumbledor me dijo que el Sr. y la Sra. Weasley serían de gran ayuda... Él se refería a...
- Si, nosotros...
- Entonces ustedes...
- Así es Harry. Pero mejor hablemos de esto dentro de la casa.
El Istar se percató de que ya estaban en el umbral de la casa. Los tres entraron a una pequeña salita acogedora y Harry se maravilló al sentir ese calor de hogar, el cual solo existe cuando vive una familia llena de amor, característica que siempre había estado en la madriguera desde la primera vez que puso un pie en ella.
- Iré a ver como están los chicos - exclamó Hermione de pronto, subiendo las escaleras y desapareciendo en el rellano superior.
Harry la siguió con la mirada para luego pasar su vista a las repisas frente a la chimenea, donde había una fotografía de Ron y Hermione en lo que parecía ser el día de su boda, junto a esa había otra fotografía en movimiento de un par de niños pequeños jugando en el jardín.
- ¿Son tus hijos? - preguntó el Istar.
- Sí, Rose y Hugo.
- Vaya, ahora sí que me doy cuenta que ha pasado mucho tiempo.
- Tú ibas a ser nuestro padrino. - Exclamó Hermione mientras bajaba la escalera, llamando la atención de los dos amigos. - Y, honestamente, no pensábamos en casarnos tan jóvenes, pero cuando te creímos muerto, fue como un golpe que nos hizo entender el porqué tú lo hiciste con Veranna.
- No sabíamos si íbamos a salir vivos de esa habitación, pero en cuanto escapamos se lo propuse a Hermione. Deseaba no perder un segundo más de mi vida separado de ella, por eso formalicé mi compromiso y nos casamos al año después - cometó Ron, para luego agregar con una risita triste - Mi madre estaba histérica diciendo que nos estábamos apresurando. Pero al ver la situación del mundo luego de ese día en que aparentemente te perdimos, no fue difícil convencerla de lo contrario. - Ron se volvió a su esposa - ¿Cómo están?
- Profundamente dormidos. Tonks estaba agotada, así que la dejé dormir en la habitación de huéspedes, ni siquiera se percató de nuestra llegada.
Harry aprovechó la pausa de sus amigos y regresó la vista a las fotografías sobre el estante de la chimenea. En su mente reflexionaba sobre lo que pudo haber sido su vida si Anny aún estuviera con vida a su lado, como cuando la desposó... había sido unos de los momentos más felices de su vida. Pero sus recuerdos aún continuaban abrumando su mente y no quería que sus amigos se dieran cuenta de eso, pues solo generaría preocupaciones.
- Te vez muy diferente Harry - dijo Hermione de repente - mucho más templado pero a la vez más taciturno.
El Istar solo la miró un instante con una media sonrisa amarga, para luego sentarse en un sillón y mirar el fuego, las llamas crepitantes reflejándose en el cristal de sus anteojos.
- ¿Cómo fue tu vida en ese extraño mundo? - preguntó su amiga.
Pasaron varios minutos antes de que el Istar se decidiera a responder.
- Fue muy diferente de aquí, como si hubiera retrocedido en el tiempo. Era extraño tener esa sensación de tener cosas pendientes y no recordar. Fui acogido por un viejo mago, increíblemente poderoso, que se dio a la tarea de entrenarme. Por él domine muchas de las cosas de la magia antigua que estábamos aprendiendo en 7º grado, ¿lo recuerdan?, esos conjuros que nadie lograba hacer, finalmente pude dominarlos y magia mucho más avanzada que esa, o más antigua, ya no lo sé. Lo importante es que me dio las herramientas para acabar con Tom. Además tuve varios años de práctica con brujas maléficas y bandidos tramposos.
- ¿Brujas maléficas?
- Me enfrenté en un duelo de magia con una poderosa hechicera, dueña del Portal por donde llegué. Si yo ganaba, ella me enviaba de vuelta; si perdía, aceptaría quedarme con ella como su prisionero, para siempre.
- Esa fue una apuesta muy arriesgada, Harry - comentó Hermione - ¿Cómo la venciste?
- Sí, ¿cómo lograste derrotarla?, ¿acaso no hizo trampa?
- Oh, claro que hizo trampa, y trató por todos los medio de hacerme caer, usando todo tipo de magia prohibida y oscura, pero mi deseo de regresar era más fuerte.
- ¿Y si no hubiera cumplido su palabra?
- La hubiera obligado de alguna forma. Ella sabía muchas cosas de mí y de este mundo, tanto que me hace pensar que tuvo algo que ver en aquella batalla cuando pasé el Portal.
- Bueno - exclamó Ron estirando los brazos, - como sea que haya sido, esa bruja cumplió su palabra. Aquí estás, más vivo que nunca y más fuerte, espero, que antes. En estos tiempo ya no podemos confiar ni en nuestras sombras. Nos hacía falta un incentivo como tú.
- Es curioso que lo menciones, Ron, ya que tengo una pregunta. En ningún momento dudaron de mis palabras ni de mi credibilidad. ¿Cómo supieron que no era un impostor?
- Sencillo - contestó Hermione, - nadie se atrevería a utilizar tu imagen en contra de nosotros, ni siquiera el enemigo. Lo menos que desea 'quien tú sabes' es que te recordemos de alguna manera.
- Todos estos años que no estuviste, bastaba con mencionar tu nombre para despertar nuevamente la llama de la esperanza en las situaciones más oscuras. No importa en qué lío estuviéramos metidos, recordarte nos daba fuerza para continuar - agregó Ron.
- El enemigo hizo hasta lo imposible por borrar cada cosa que te representara, desde eliminar el quidditch en el país hasta atacar a Hogwarts mismo. Intentó borrar tu nombre de todo registro y memoria. Y seguro que si supiera de tu legado, haría hasta lo imposible por destruirlo.
-¿Mi legado?
Ron y Hermione intercambiaron miradas significativas. Entonces la chica miró a su amigo con determinación y un brillo en sus ojos que hizo saltar el corazón del Istar. Se acercó a él y le tomó firmemente de las manos.
- Así es, Harry. Hay algo muy importante que debes saber…
Harry clavó su vista en Ron y Hermione con una expresión confundida y un tanto ansiosa…
- …tú, Harry Potter – comenzó Hermione con solemnidad, – cuando creímos que habías muerto, nos dejaste una evocación de tu espíritu y tu voluntad, un legado de esperanza para estos tiempos oscuros. Sin embargo, ha estado oculto por su propia seguridad y solo los más allegados a la orden saben de su existencia. Nos ayuda a inspirar a los demás, ya que sigue firmemente tus pasos en todos los sentido.
- ¿De qué estás hablando, Hermione? - inquirió Harry cada vez más tenso.
- Hablo de una parte de ti que se quedó con nosotros y ha mantenido tu recuerdo vivo cada vez que lo miramos… hablo del reflejo de tu alma y corazón…y tu amor por ella… hablo de tu hijo...
Some find it in the face of their children,
Some find it in their lover's eyes,
Who can deny the joy it brings,
When you've found that special thing,
You're flying without wings
- fin del capítulo -
Los comentarios son muy bien recibidos, siempre que sean constructivos =) GRACIAS POR SEGUIR LA HISTORIA. Personajes pertenecen a JK Rowling y esto se hace con fines de diversión más no de lucro. Gracias =)
