¡Hey! ¿Qué tal?

ღHakudoshi Maya los saludaღ

Aquí traigo el segundo capítulo de 'Caída de lirios'. Espero que les guste y lo disfruten.


Advertencia: Se tocará temas fuertes.

Disclaimer: Amour sucré le pertenece a ChiNoMiko, yo sólo los tomo prestados para saciar mi cabeza.


"Un embarazo los unía y ahora ya no tenían nada"

Ninguna madre está preparada para tener que sepultar a su hijo, menos cuando ni siquiera pudiste conocer el color de sus ojitos o el timbre de su voz...

Me ardían los ojos de tanto llorar, los tenía hinchados y además, la amargura de ver a Nathaniel sentado en una esquina de la sala. Sé que él no tenía para nada la culpa de lo que pasó con nuestro hijo, pero en esos momentos no quería verlo; él no lloró en ningún momento, sólo hacía un gesto de tristeza pero no derramó ninguna lágrima por mi bebé. ¿Acaso no le dolía? No podía evitar pensar un montón de cosas totalmente horribles, es que tal vez a él no le dolía la muerte de nuestra criatura; después de todo jamás fue mi pareja y quedé embarazada en un mal momento.

El doctor me dijo que me quedara por los próximos dos días, ya que debían estar al tanto de la cesárea que me habían practicado. Además, me entregarían el cuerpo de mi hijo. Cada vez que sentía el dolor en la parte baja de mi vientre a causa de la herida no podía evitar pensar que ese dolor no se comparaba en nada con todo el dolor del aborto espontáneo que sufrí. Esa punzada, esa sangre en las sábanas, el cuerpo frío de mi hijo... nunca nada me dolió tanto como eso.

Eran cerca de las una de la tarde cuando una enfermera me había llevado una bandeja con el almuerzo, sólo la miré por unos minutos y me di cuenta que lo que menos quería en esos momentos era comer algo. Puse una de mis manos en mi vientre vacío y cerré mis ojos, sólo quería dormir y tal vez en mis sueños poder imaginarme a mi precioso bebé.

—Émi... —Era la voz de Nathaniel— debes comer algo.

Entreabrí mis ojos y le di una mirada de desprecio —No quiero comer. Déjame dormir...

Sólo me miró con seriedad y se sentó junto a mí. Su cara me dio a entender que no me insistiría, cerré mis ojos y lentamente caí en un sueño profundo.

Las noches eran lo peor, despertaba varias veces por todos los demonios que me atormentaban. Se repetía una y otra vez la misma escena, mis piernas totalmente manchadas con mi sangre, mi camisón, el muslo de Nathaniel... todo con ese líquido; pero en otras ocasiones soñaba que mi hijito me miraba y me sonreía, me alzaba sus manitos para que lo tomase y justo cuando iba a hacerlo... despertaba. Lloraba durante la madrugada rogando por poder permanecer dormida, poder disfrutar a mi criatura que seguía viva en mi cabeza.

- . . . -

P O V. NATHANIEL

Al llegar a mi departamento me dirigí a la cocina para abrir la botella de vino que había comprado en el camino. Tomé un vaso y la botella, los llevé al comedor y me serví un poco.

Bebí. Bebí por que no encontraba otra manera de cubrir el dolor que sentía. No quedé satisfecho sólo con un vaso, tomé uno tras otro, tanto que perdí la cuenta de cuanto fue lo que bebí.

Se me vinieron tantas imágenes a mi cabeza, desde que conocí a Émi, hasta la primera vez que la tomé. Aunque no éramos amigos coincidimos en la misma fiesta y ya que nos conocíamos desde el instituto bailamos toda la noche... y luego nos fuimos a mi departamento. Estando ahí nos besamos con tanta pasión, la tomé en mis brazos con sus preciosas piernas nívea rodeando mi cintura y me la llevé así, sin controlarnos, hasta mi habitación. No tardamos mucho en desnudarnos y pude ver su cuerpo. Sus pechos que, en el instituto eran pequeños, habían crecido con el pasar de los años. La besé por todas partes donde pude, no recuerdo haber dejado algún espacio sin besar. El vaivén de nuestros cuerpos, nuestros gemidos, caricias, mordidas.

¿Qué pasó al día siguiente? Hablamos con tanta naturalidad, me agradeció por haberle servido desayuno y continuamos diciendo estupideces. Antes de que ella se fuera dejamos en claro que el tener relaciones no era ninguna atadura para estar juntos, que sólo lo haríamos para liberar tensiones. Es que me comportaba tan natural con ella, aunque aún así no la amaba.

Cuando me dijo que estaba embarazada lo primero que se me vino a la cabeza es que quería dinero, la idea de ser papá me aterrorizaba y prefería que fuera una mentira sólo por ambición. Me arrepiento tanto que en un principio más de una vez me sentí agobiado por el embarazo de Émi y rogaba por que sólo fuera una pesadilla y despertar.

¿Y ahora? Mi hijo ya no estaba...

No me di cuenta y la botella de vino ya estaba vacía. Apreté los puños con fuerza y lancé con fuerza el vaso contra una pared, se hizo añicos... igual que mi corazón cuando recibí la noticia de la muerte de mi bebé. Mordí mis labios y sentía húmedas mis mejillas a causa de unas incontrolables lágrimas que se escaparon.

Antes me disgustaba un poco la idea de que Émi fuese la mamá de mi hijo, pero desde que la vi llorando con el alma tan destrozada, la manera en que besaba el rostro de nuestro hijo y la fuerza con la que me abrazaba cuando se llevaron su cuerpecito; nunca tuve esa sensación de vacío en mi pecho, hasta que vi que no sólo había llevado al pequeño en su vientre... sino que también lo amó con todo su corazón.

- . . . -

Una mano acariciaba mi cabello, fue eso lo que me separó de mis sueños en esa ocasión. Mis ojos brillaron luego de ver a mis dos grandes amigos, Rosalya acariciaba con ternura entre mi frente y mi flequillo, mientras que Alexy me miraba con una enorme sonrisa.

—Buenos días bella durmiente —Dijo Alexy.

Sentí mis ojos llorosos y con las pocas fuerzas que tenía por la herida en la parte baja de mi vientre me senté en la camilla y abracé a mi querida albina. Rosa acarició mi cabello y simplemente no pude evitar comenzar a llorar de nuevo, era un alivio tenerlos conmigo en ese difícil momento.

Esperaron pacientemente hasta que me tranquilizara y luego de eso pudimos hablar, les conté con detalles todo lo que sucedió y en más de un momento volvía a llorar... obviamente no sólo hablamos de mí y de lo que sucedió con mi hijo. Rosalya me contó también acerca de su hija que ya tenía tres años, sin duda el amor que se tenían ella y Leigh era tan puro como el mismo viento. Alexy también estaba feliz, con el tiempo el logró olvidar a Kentin y conoció a un chico en la universidad, ya llevaban cinco años juntos y estaban planeando adoptar un niño. Me alegraba mucho poder escuchar sus anécdotas graciosas, pudieron sacarme más de una sonrisa y por unos momentos poder desconectarme del dolor de mi pecho.

—¿Cómo está tu relación con Nathaniel? —Preguntó Rosa.

—Por el momento es totalmente nula... —Tragué saliva y mordí mi labio inferior— por cierto, ¿No saben de algún departamento?

—¿Qué pasó con el tuyo?

—Llegaron personas ahí, como eran más el dueño no dudó en arrendarles de inmediato... además él creía que me quedaría por mucho más tiempo con Nath.

—¿Nathaniel te ha dicho algo de su departamento? —Preguntó Alexy — Ya sabes, algo como que te fueras...

Negué con mi cabeza.

—¿Y entonces?

—Desde un principio él y yo llegamos al acuerdo de que me quedaría en su departamento por que quería estar al tanto de mi embarazo —Hice una pausa— Mi hijo murió... lo único que nos unía se fue, no hay razón para que yo siga ahí. Por eso les pregunto, ¿No saben de algún departamento?

Ambos se miraron por unos minutos con una expresión algo seria, ya sabía lo que estaban pensando pero aún así me dio igual.

—No sé de ningún departamento, Émi —Dijo Rosalya.

—Yo tampoco, pero en el nuestro hay una habitación desocupada... si quieres puedes quedarte ahí.

Alexy me dio una de esas sonrisas de las que hacía para levantarme los ánimos.

—No... no quiero estorbar. Sólo voy a estar incomodando en tu relación con Joshua.

—¿Cómo crees? Jamás nos estorbarías, Joshua sabe cuanto nos apoyaste en nuestra relación...

Acepté, ya que de otra manera el único lugar que me quedaba era la casa de mis papás y ellos ni siquiera sabían que había perdido a mi hijo. Si llegaba a su casa con maletas y sin pancita quién sabe qué les pasaría, estaban tan entusiasmados con la venida de su primer nieto.

Sólo tenía que esperar a que terminasen los dos días para decírselo a Nathaniel.


Eso es todo, no lo hice tan largo porque estoy falta de tiempo.

Además estoy escribiendo otro proyecto más, pero no lo subiré hasta terminar éste.

¡Gracias por leer!

Espero que les haya gustado.

ღUn saludo y besos de Hakudoshi Mayaღ