Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto. Asi como la historia original, no puedo decir quién es el autor ya que esta historia la tome de otra adaptación la cual tampoco daba el nombre del autor real.

Advertencias: AU. Yaoi. Kokoros rotos.


Save Me

XXI

Todos nos miraron cuando entraron. Naruto me guió hasta un sofá y me hizo sentarme allí, mientras que él se sentaba en el brazo de éste a mi lado. Junto a mi estaba Itachi, quien suspiró y se frotó las sienes.

—¿Alguna idea?
—Deberíamos seguir su rastro para ver donde se quedan, primero que nada —señaló Sasori, desde una esquina de la habitación.
—Eso primero que nada. En segundo lugar, deberíamos buscar a más gente y contratar guardias para todos nosotros solo por si acaso. Las amenazas debemos tomarlas en cuenta —dijo Itachi mientras se levantaba. Se paseo por toda la sala hasta lograr encontrar su celular entre algunas bolsas de plástico de comida rápida. Comenzó a teclear algunas cosas y, luego de mirarnos a todos, salió de allí justo después de comenzar a hablar con la persona de la otra línea.

Comencé a sentirme incómodo, estando yo allí, un chico muy delgado y bajo, entre muchos músculos y chicos de alta estatura. Me encogí repentinamente, mientras intentaba quedarme al lado de Naruto.

|PDV de Naruto|

Sentí como Gaara se pegaba más a mi pierna. Lo miré de reojo.

El estaba con la cabeza gacha y evitando todo contacto visual con los chicos. Tenía la espalda encorvada, haciendo así que levantase los hombros para esconder de el todo lo posible.

Suspiré frustrado. ''¿Qué puedo hacer para quitarle el miedo?'' me pregunté. Gaara le temía a todo lo que se movía, obviamente todo por culpa del imbécil de su padre. Levanté un brazo y lo pasé por los hombros de el, mientras que inconscientemente acariciaba su hombro con el pulgar.

Notaba lo tenso que estaba, entonces me incliné hasta pegar mis labios a su oreja y susurrarle: —No temas.

El me miró con la inseguridad reflejada en sus ojos, entonces asintió con la cabeza.

—Y… Bueno, ¿cómo te sientes, Gaara? Naruto nos dijo lo que te había sucedido hace unos pocos días —dijo Shikamaru.

Dirigió su mirada a el y se tocó la cabeza, donde aún descansaban pegados y enterrados en su piel los puntos.

—Bien, supongo…

Shikamaru le sonrió.

—Me alegro.

Rechiné los dientes. El muy hijo de puta. Besé la cabeza de Gaara donde estaban los puntos con cariño y demostrándole a Shikamaru y a los demás que el era solo mío.

Noté como sus mejillas tornaban un color más rosa que antes, mientras sonreía tímidamente.

Itachi volvió a los pocos minutos, guardando su móvil en el bolsillo de su pantalón.

—Contacté con Aburame. Me dijo que estaría de acuerdo en buscar a Yahiko y a los otros a cambio de algo. Aún no me lo dice, solo sé que lo sabré cuando todo esté listo. Solo es cosa de esperar hasta que me llame para que me de la dirección —hizo una pausa— ¿Naruto? —levanté la cabeza ante la mención de mi nombre— Hay un par de guardias fuera de tu casa por ahora. Solo es por precaución, ya sabes, ahora no solo debemos cuidar de ti —señaló con un movimiento de mentón a Gaara— Debemos cuidarlo a el también.


Sigue leyendo la siguiente parte…