Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto. Asi como la historia original, no puedo decir quién es el autor ya que esta historia la tome de otra adaptación la cual tampoco daba el nombre del autor real.

Advertencias: AU. Yaoi. Kokoros rotos, Lemon 7u7.


Save Me

XXXI

Sonrio.

Bajo su mirada hasta mis labios y se acerco a besarme. Pase mis manos alrededor de su cuello acercándolo mas a mi. Sentir su calor en mi cuerpo me hacia sentir protegido, amado.

Naruto llevo sus manos hasta el elástico de mis boxers bajándolos con lentitud, Me tense inmediatamente y sentí mis mejillas arder con vergüenza. Sin ningún pudor. Naruto llevo su mano hasta mi miembro y comenzo a masajearlo de arriba abajo constantemente. Descargas eléctricas comenzaron a recorrerme y jadeos se escapaban de mi boca ante sus caricias las cuales se hacían mas rapidas a cada momento haciéndome apretar el agarre en su cuello aunque tratando de no ser molesto. Sus labios aun estaban en los mios callando cualquier sonido que pudiera salir de mi boca en ese momento.

Cuando sentía que mi pene se ponía demasiado caliente y a punto de explotar, Naruto se detuvo. Se separo de mi boca y llevo dos de sus dedos a la suya lamiéndolos y llenándolos de saliva. Su acción me hizo sentir escalofrios..

—Quiero que te relajes ¿de acuerdo? —me pidió en un susurro al cual solo pude asentir. Los dedos que había estado ensalivando los llevo hasta mi trasero e introdujo uno de ellos lentamente. Mi expresión se contorsiono. No dolia pero se sentía muy extraño. Cerre mis ojos con fuerza cuando introdujo el segundo dedo, empezó a sacarlos y meterlos una y otra vez haciendo que mordiera mi labio inferior para no hacer ningún sonido vergonzoso. Luego de un rato los saco y me miró fijamente los ojos antes de inclinarse sobre mi para poder abrir el cajón de su cómoda y poder así sacar un preservativo que se colocó luego de terminar de desnudarse. Naruto volvió a verme a los ojos, conectando ambos pares y se posicionó entre mis piernas. Llevó sus manos a mis mejillas antes de hablar.
—Si te hago daño… Solo dime y me detendré, ¿vale?
—Vale… —respondí.
El besó mis labios, haciéndome cerrar los ojos antes de entrar en mí con suavidad. Una punzada me hizo gemir fuerte, apartando mi rostro de él. Naruto se detuvo y me miró preocupado.
—Me… duele… —logré articular.
—Siempre duele la primera vez, pequeño… —me susurró— Nunca haz hablado de esto con alguien, ¿verdad?
Asentí, mientras inspiraba profundamente.
—Falté la semana en la que hablamos de como dos hombres podían tener relaciones, en biología. —dije con sarcasmo. Naruto solo rio.
Me corrió el cabello de mi sudoroso rostro y me besó la frente, justo antes de salir de mi y volver a entrar. Lo escuché jadear en mi oído. Esta vez no dolió mucho, pero de igual forma sentí algo de dolor. Ya en la tercera entrada el dolor había desaparecido casi por completo. Fue ahí cuando Naruto aumentó la velocidad de las embestidas. Acallaba mis fuertes gemidos y gritos con besos, devorando mi boca por completo.

Bajo su mano hasta mi entrepierna y comenzó a masturbar mi pene a ritmo con sus movimientos haciendo sentir en el cielo donde lo único que podía hacer era gemir audiblemente.
—Naruto… —jadee en su oído, mientras me aferraba a su cuerpo como si fuera a caer.
—Gaara … Te amo —lo escuché suspirar, siguiendo con sus movimientos.
¿Qué? No logré escucharlo bien, mis respiraciones acallaban sus palabras. Cerre los ojos al sentir que sus movimientos se incrementaban y su mano se deslizaba con rapidez sobre mi miembro. Fue entonces cuando sucedió.

Llegue al climax con un sonoro gemido mientras manchaba la mano de Naruto con mi semen. Se movio durante unos segundos mas antes de gruñir fuertemente y terminar el tambien. Sentia como me llenaba por completo y caia rendido sobre mi. Este momento era único y especial. Jamás lo cambiaría por nada.

(…)

Naruto estaba dormido junto a mi en su cama. Mantenía sus brazos a mi alrededor, apretándome aún en sueños. No podía dormir recordando lo que habíamos hecho hace una hora atrás. Él se había dormido justo antes de que sus padres hubiesen vuelto de su cita. Solo los escuché entrar e ir a su cuarto, sin revisar ninguna de las habitaciones.
Observé a Naruto. Tenía el cabello revuelto, con los labios entreabiertos y con los ojos suavemente cerrados. Se veía como un niño cuando dormía. Cuando me moví para poder irme, él me apretó contra su cuerpo murmurando cosas en sueños. Pensé que estaba despierto, pero cuando vi su rostro estaba serenamente dormido.
La noche estaba más oscura que antes, las nubes cubriendo el cielo impidiendo poder ver las estrellas y la luna. Naruto suspiró en sueños, moviéndose un poco. No puedo salir, él atrapó mis piernas entre las suyas. Suspiré frustrado y allí me quedé hasta que dieron las 9 am. La alarma de Naruto sonó, haciendo un molesto ruido. Espantoso. Estaba a espaldas de él, lo único que me pude mover durante la noche y aún me abrazaba contra su cuerpo. Sentí su respiración en mi oído, cerca de mi cuello. Se revolvió en su lugar antes de hablar.
—¿Gaara?
—¿Uhm?
—Nada, solo quería ver si estabas despierto —sentí su sonrisa antes de que besara mi mejilla, inclinándose sobre mi.
—Emm… bien —sonreí.
El se sentó sobre la cama, pasando la mano por su cabello dejándolo de punta y dejándome ver que aún seguía desnudo. Solté una pequeña risa al ver su aspecto. Él me miró y se acercó a mi para besar mis labios suavemente, haciéndome ruborizar. Aquel beso me recordó por lo que habíamos pasado anoche, mientras sus padres no estaban y su hermana dormía. Le seguí el beso antes de apartarme de él y sonreírle. Las sábanas y colchas escondían mi cuerpo desnudo de su mirada. Él me devolvió la sonrisa antes de apartar su rostro del mío y levantarse. Recogió sus bóxers del suelo, los que ocupaba ayer y se los colocó, lo imite e hice lo mismo con los mios. Sacó una camisa de su armario y me la dio.
—Para que te cubras y vayas a tu habitación a darte un baño para poder ir a la escuela —mencionó, antes de desaparecer dentro de su baño personal. Me coloqué la camisa cobre mi cabeza y recogí toda mi ropa, prenda por prenda. La camisa de Naruto me llegaba a mitad del muslo… Pero que camisa más grande, pensé. Salí de su habitación, dando las gracias por no encontrarme con nadie. Caminé –corrí– a mi habitación y cerré la puerta tras mío. Entré al baño para poder darme una ducha.

Faltaban diez minutos para que las clases comenzaran. Estaba guardando los libros en mi casillero y dejando solo los que usaría cuando sentí una mano tocar mi hombro suavemente. Salté en mi lugar y me di vuelta para ver a un chico que no había visto nunca en la escuela, y por los papeles deduje que era nuevo. Era alto y fornido, de piel morena y tenía los ojos de un verde precioso. Su cabello, del mas obscuro color café, era largo hasta debajo de sus hombros. Sonrió amablemente hacía mi.
—Hola. Soy Kakuzu Okane y soy nuevo.
No le quité la vista de encima.
—Uhm… Hola, soy Gaara… —logré pronunciar. Voltee mi mirada hacía otro lado.
—Gaara … Qué bonito nombre —dijo, mientras abría el casillero que estaba al lado mío y guardaba libros y cuadernos— Oye, ¿qué clase tienes ahora?
—Emm… Biología —murmuré.
—¿Qué tal si vamos juntos? —sugirió.


Sigue leyendo la siguiente parte…