hola a todos, se que hoy prometí cuádruple actualización pero me va a ser imposible, el final de "Jugadas del destino" me está saliendo más largo de lo que en un principio tenia planeado, así que sólo tengo acabados los dos oneshoots y estoy apurando las últimas líneas de "No te enamores..." Para al menos tener listos 3 de cuatro. En fin gracias por las reviews y espero que este oneshoot os guste.


Titulo: what if iI fall in love with my teacher

Rating: M {ya suponéis el motivo ;) }

Tema: AU

Cancion: (no cantada) One more night- Maroon 5[ me inspiré en ella para el oneshoot]

Quinn Pov

Hoy ha terminado mi senior year y salgo del Mckinley con una sonrisa de oreja a oreja. No porque haya sacado matrícula en todas mis asignaturas y Yale me espere con los brazos abiertos.

No, estoy feliz porque hoy me libero de las ataduras, posiblemente la peor atadura que he tenido en mi vida. Una atadura llamada "relación profesor-alumno" seguida de la palabra "prohibida".

Durante los doce últimos meses he estado enamorada de mi profesora de español y anteriormente de la mejor amiga de mi hermana Frannie, en definitiva toda mi vida enamorada de la misma mujer, porque ambas mujeres son la misma.

Recuerdo perfectamente el primer día que la vi. Acabábamos de mudarnos a Lima desde Savannah unos días antes. Yo empezaba 7 grado en el Mckinley y mi hermana estaba en su año senior. Nada más llegar ambas hicimos las pruebas para el equipo de animadoras, pero sólo mi hermana entró, yo tuve que esperar un año más para hacerlo.

Un día, tan sólo una semana después de llegar, alguien llamó a la puerta y fui a abrir. Nada más abrir la puerta, al otro lado estaba ella, con su impecable traje de animadora y una carpeta del equipo en la mano.

-Hola, soy Santana, ¿está Frannie?

Yo sólo atiné a asentir y dejarla pasar. Desde ese día se pasó todo el curso viniendo a casa y cada día que la veía, las mariposas revoloteaban en mi estómago.

Lo más duro fue verla irse a Stanford a estudiar cuando me había decidido a contarle lo que sentía. Durante los siguientes años, estuve intentado por todas las maneras sacármela de la cabeza, al menos una vez salí del armario.

Salí con diferentes chicas, pero con ninguna pasé de lo básico. No quería que mi primera vez fuese con alguien de quién no estuviese enamorada y desde Santana nadie había ocupado mi corazón.

Por eso cuando volvió como la señorita López, la sustituta del profesor de español, supe que mi destino era ella. Así que planeé todo hasta el mínimo detalle. Molestaba en clase o gastaba bromas, algo impropio de mi, sólo para quedarme con ella en la sala de castigos después de clase, le tenía demasiado cariño a mi madre como para mandarme al despacho del director y que ella se enterase de que su hija no paraba de molestar en clase.

Recuerdo que siempre me preguntaba lo mismo, día tras día, ella me preguntaba

-¿Por qué sólo te portas mal en mis clases, Quinn?

Nunca le contestaba, sólo sonreía y no dejaba de mirarla. Cada pequeño movimiento, cada pequeña manía, cada sonrisa. Todo me hacia suspirar por ella.

Por eso cuando asistí a su última clase, hice algo diferente. Por una vez me comporté como lo hacía en el resto de clases y cuando acabó y todos se fueron puse en marcha el segundo paso de mi plan.

-San...

-Quinn, te recuerdo que en clase soy Santana, tu profesora.

-Bueno, de hecho está es mi última clase, mañana me gradúo y mi madre me ha pedido que te diga que estas invitada a la fiesta que dará pasado mañana para celebrar que me he graduado y todo ese rollo.

-No creo que sea buena idea, te has pasado este año molestando en mi clase y creo que ha sido porque no te caigo bien.

-No es así.-dije poniendo una de mis manos sobre las suyas, que descansaban juntas, encima del libro de español-Además a mi madre le dolería mucho que no aparecieses.

-¿no? ¿entonces me dirás de una vez, porqué lo has hecho?-dijo alzando sus ojos hasta los míos y esbozando una leve sonrisa que provocó que las mariposas de mi estómago revoloteasen con más fuerza.

-Ven a la fiesta y te lo diré. Es a las 8 en nuestra casa-dije antes de salir de la clase, con una enorme sonrisa en mi rostro.

Todo estaba preparado, mis padres se habían marchado esta semana de vacaciones a New Heaven en parte para buscarme un piso donde vivir y para conocer la ciudad en la que viviría su hijita. Yo me había quedado con la escusa de preparar mis cosas para cuando ellos volviesen y comenzásemos mi mudanza. Así que en la fiesta sólo estaríamos Santana y yo.

Eran las 6 cuando comencé a preparar todo. Puse la mesa, decoré el salón y calenté la comida preparada que había encargado esta mañana.

Subí a mi dormitorio y prepare todo, velas, incienso y la lista de reproducción en la cadena de música, preparada para cuando fuese el momento. Me quité la ropa, me puse el conjunto de lencería de encaje negro que había comprado un par de días antes, me puse una gabardina por encima, me maquille un poco y bajé las escaleras.

Un par de minutos después alguien llamó a la puerta,miré por la mirilla y al otro lado estaba Santana. Llevaba un vestido rojo, escotado, ajustado y que terminaba unos diez centímetros por debajo de su trasero.

Abrí la puerta y pude contemplar toda su belleza con más facilidad.

-Bienvenida-dije sonriendo.

-¿Que es lo que te propones Quinn? Está mañana me he encontrado con tus padres y se que no hay tal fiesta-dijo entrando en la casa. Se giró y me examinó de arriba a abajo.

-¿ibas a algún lado o esta es sólo otra de tus bromitas? -se giró y se llevó las manos a la cara-Claro que es otra de tus bromas, no se como he podido ser tan estúpida.

Yo me reí y ella me miró furiosa.

-¿Que te he hecho para que me odies tanto?- dijo acorralándome contra la pared.

-Te lo dije, no te odio-dije acariciando su rostro con mis dedos-Sólo quería que te fijases en mi.

-¿Que me fijase en ti?-me miró sorprendida- Eres sólo una niña manipuladora y desquiciante.

Yo le sonreí, tomé su rostro entre mis manos y la besé. Sus labios eran más suaves y cálidos de lo que me había imaginado. Correspondió a mi beso con intensidad y cuando nos quedamos sin aire nos separamos.

-Quinn, yo...-le temblaba la voz y sus ojos brillaban con intensidad

-Llevo enamorada de ti desde que entraste por primera vez en esta casa-admito

-Quinn, no me hagas esto más difícil. Eres mi alumna.

-Era tu alumna, ya no lo soy y se que me deseas tanto como yo a ti

-Eres la hermana de Frannie.

-Ya no sois amigas.

Ella iba a quejarse cuando volví a besarla con intensidad y lamí su labio inferior, antes de que me permitiese la entrada a su boca. Ella llevó sus manos a mis caderas y desabrochó mi gabardina. Se alejó y su boca formó una O de puro asombro.

-Bonita forma de recibirme-dijo mirándome de arriba a abajo sin ningún tipo de vergüenza- Estas segura? -Preguntó

Yo asentí y ella volvió a besarme mientras sus manos pasaban por mi abdomen y lentamente iban hacia mi espalda, bajaron hasta mi culo y ella susurro a mi oído.

-Creo que es hora de conocer tu habitación.

Me aferré a su cuello y ella subió las escaleras conmigo en brazos. Abrió la puerta de mi habitación y las velas iluminaban todo el lugar, dotándolo de cierto romanticismo.

-Veo que lo habías preparado todo concienzudamente.

-También te había preparado una cena, pero has pasado de ella-dije antes de volver a besarla.

Ella me empujo hasta la cama, me quitó la gabardina y la tiró por el suelo. Mis manos fueron a su vestido, busqué la cremallera, la baje y lentamente se lo quité.

Sus labios han ido a parar a mi cuello, donde deja un rastro de besos y algún que otro mordisco, mi espalda se curva ante la cantidad de sensaciones que me invaden. Sabe perfectamente que hacer para encenderme y por primera vez maldigo ser virgen.

Una vez me he librado de su vestido, ella me empuja sobre la cama y se sube encima de mi, rodeando mi cadera con sus rodillas. Me da un corto beso y luego vuelve a mi cuello donde perfila mi carótida con su lengua, haciéndome gemir. Sus manos atrapan a las mías y en ese momento me doy cuenta de sus intenciones

-Déjame tocarte-le gruño y ella se ríe.

Ella se separa un poco sin soltarme las muñecas y me observa detalladamente, haciendo que por primera vez sienta vergüenza de mi cuerpo semi-desnudo.

-Mis sueños no te hacían ninguna justicia, eres mucho más hermosa.

La miró a los ojos sin ser consciente del todo del significado de sus palabras. Intento levantarme para besarla, pero ella se resiste, así que hago lo único que puedo hacer, levanto mi rodilla y la presionó contra su centro.

Ella cierra los ojos y de su garganta se escapa un gemido.

-Con las manos libre puedo ser mucho más eficiente.

Abre los ojos y me sonríe con un matiz de perversión.

Me libera las manos y aprovecho para desabrocharle el sujetador, lo arrojo fuera de la cama y llevo mis manos a los huesos de su cadera, donde descansa la goma de su tanga, pero ella me frena, me obliga a inclinarme y me desabrocha mi sujetador.

Una vez libre de esa prenda, ella besa mi cuello,mi clavícula y llega a mi pecho desnudo. Donde captura uno de mis pezones entre sus labios, mientras con su mano derecha acaricia el otro y con su otra mano comienza a bajarme el tanga. Se me escapa un gemido y ella sonríe con cierta arrogancia, deja el pezón que estaba chupando y mordiendo suavemente y repite el procedimiento con el otro. No se como lo ha hecho, pero sin darme cuenta estoy desnuda bajo ella.

Sin ningún tipo de pudor me libro de la última prenda que la cubre y mis dedos acarician su centro con cierto nerviosismo.

Me vuelve a besar y su lengua lucha con la mía por el control del beso, pero cuando parece que voy a ganar, ella besa mi cuello nuevamente y su lengua va bañando toda la piel que se encuentra a su paso, sigue bajando sin pudor alguno y de repente ante ella está la parte más sensible de mi anatomía, en otras palabras terreno sin explorar.

-A ver sí sabes tan bien como en mis sueños.

De nuevo esas palabras, me reafirman lo que yo pensaba, me desea desde hace mucho, quizás no hace tanto como yo a ella, pero me basta.

Se desliza entre mis piernas, que abre suavemente y su boca atrapa mi clítoris con su lengua. Un gemido se escapa de mi garganta y ella con lentos movimientos juega con mi parte más sensible.

-Otra vez mis sueños no te hacen justicia.

-Lo dices como si fueran muy recurrentes. ¿Tienes a menudo sueños mojados con tus alumnas?

-No, sólo tengo sueños mojados contigo y desde hace un par de años, cuando fui a verte al nacional de animadoras en LA. Nunca me excitó tanto un traje de animadoras, como aquel día.

-He llevado ese traje todo el curso.

-Lo sé, he tenido que esforzarme mucho para no hacer nada en nuestras horas a solas diarias.

-Una pena, me hubiera encantado que lo hubiese hecho- gimo en su oído.

Segundos después un par de dedos me acarician el clítoris mientras ella me muerde le labio inferior, sin previo aviso introduce uno de sus dedos en mi interior y un par de segundos después se le une otro.

-Mucha tensión ahí abajo, relájate- me dice ella con una sonrisa.

A duras penas consigo sonreirle, ya que notó un dolor punzante que a medida que sus dedos entran y salen de mi y con el tiempo desaparece.

Ella lleva esos dedos a su boca, cuando de repente se percata de algo que ignoraba.

-Quinn...

-Te he dado lo único puro que había en mi.

Ella me miró con un sin fin de emociones reflejadas en su rostro.

-¿Por qué no me lo dijiste?

-¿Te habrías acostado conmigo si te lo dijese?

-Si, pero no así. No dejándome cegar por la lujuria. La primera vez tiene que ser algo bonito, con la persona más importante para ti.

-Lo ha sido, ha sido bonito por ser contigo, aunque me da pena que esto sólo sea un polvo más para ti-dije apartando mi mirada de la suya.

Me obliga a mirarla y me acaricia con los dedos las mejillas, con delicadeza y cariño, como si me fuese a romper.

-Estas muy equivocada- dice seria- no suelo tener sueños eróticos con cualquiera, a decir verdad sólo con una mujer más a parte de ti.

-¿Eso que quiere decir?- pregunto

-Quiere decir que tantas horas contigo me han hecho caer en algo que sólo conocí una vez anteriormente, quiere decir que tus constantes intentos por llamar mi atención lograban su intención y que a más de una de las chicas que has besado frente a mi para ponerme celosas, se han ganado más de un castigo vagamente justificado.

-No te gusta que me bese con nadie.

-No me gusta que te bese y te toque nadie que no sea yo.

-Eso es muy posesivo, señorita López-dije antes de dejarle un bonito chupetón en el cuello.

-Eres mía, ahora más que nunca.

Le doy un corto beso en los labios y le sonrió.

-¿Te dolió mucho?

-Un poco.

-Si vuelve a dolerte avísame.

-Me vas a dejarte devolverte el favor?- preguntó con una sonrisa pícara.

-Por supuesto.