Siento haber tardado en subir, bueno os recuerdo que hasta diciembre-enero no tendrá fecha exacta, pero igual intentaré subir más seguido. Las clases me van bien, empecé el lunes y ya tengo que estudiar economía y CMC. Espero os guste, dejen su opinión. Besos

Segundo Día

Katherine llevaba toda la noche pensando en las palabras de Damon, no había podido hacer otra cosa desde la tarde anterior, miró su reloj, solamente eran las diez de la mañana, y dentro de una hora tendría que estar en clase, sonrió, tendría que estar en clase desde las ocho, y el sonido de su teléfono le confirmó de que sus amigas la buscaban, con torpeza recogió su móvil y se sorprendió al no reconocer el número, y supuso que se trataría de Damon, estuvo a punto de colgarle en las narices pero le debía una a su amiga…

-Vete a tomar por culo salido de mierda-y colgó, había escuchado una risa pero no le prestó atención, se recostó en la cama, pensando que lo mejor sería era entrar a las doce, pero el timbre quería que hiciese lo contrario, maldiciendo en voz alta fue a abrir, echa un desastre, pero ese detalle no le importó.

Seguramente sería la vecina, pues cuando su madre se iba a trabajar le obligaba a que pasara por casa para comprobar si su hija había ido a clase y después iría directamente a contarselo, una vez intentó no abrirla y fue a peor porque tenía llaves de la casa.

Abrió la puerta justo cuando oyó el teléfono, y se quedó pálida, un reluciente Mason cortaba la llamada con una sonrisa.

-Algo es algo-se metió las manos en los bolsillos-siento haberte ignorado la otra vez, ahora puedes devolvermela o dejarme pasar, tu eliges-le sonrió de vuelta-me gustaría conocerte más.

Katherine apretó con fuerza el pomo, quería cerrarle la puerta en las narices pero su tembleque y su sonrisa tonta le decían todo lo contrario, no podía pensar en nada, ni siquiera en esa extraña conversación con Damon ni lo sucedido en la fiesta, solo podía pensar que tenía justo enfrente el chico que le volvía loca desde el curso anterior.

Katherine iba de un lado a otro para ver la mejor forma de colarse en el instituto, se había saltado las tres primeras horas, cuando lo permitido sin explicaciones es solo la primera hora, ahora no solo tenía que dar explicaciones es que si le pillaba el director o el encargado tendría que llamar a su madre y a dios sabe quien, y eso solo significarían problemas, y más problemas.

Con cuidado fue directamente a la zona de los contenedores, comprobó una vez más la hora, tenía que estar a punto de cambiarlos, con torpeza y maldiciendo por haber cogido esos zapatos para venir se metió dentro de uno de ellos, estaba limpio, más o menos, pero por lo menos no estaba lleno de basura. Estuvo allí largo rato, no sabría decir cuanto fue exactamente pues Katherine no se atrevía a coger el móvil, ya que el material era bastante malo, y ya la habían pillado una vez por intentarlo. El cajón empezó a moverse, y con cuidado se agarró para no tropezar. El camino fue más largo de lo normal, y eso acabó preocupándola, miles de ideas se le pasaron por la cabeza: robo, secuestro, gamberrada, todo menos lo más normal. Oyó ruidos a su alrededor, voces diría, con paciencia esperó a que estas desaparecieran, cuando llevaba ya un buen rato saltó del contenedor, quedándose blanca al ver donde estaba y con quien.

No conocía a nadie, bueno si, pero solo de vistas, estaba rodeada por tres personas, dos chicas y un chico, su mirada se poso en los tres, y se quedó paralizada al ver al chico que tenía justo en frente…

-¿Te ayudamos?-preguntó divertido, mientras la ayudaba a salir del contenedor, Katherine miró mejor la zona, si no se equivocaba estaba en una de las zonas de la universidad, la dedicada a las investigaciones residuales, o por lo menos eso es lo que decía el cartel-¿qué hacías ahí dentro?

-Hoy no llego a clase-le ignoró-siento, ¿¡no había otro contenedor!?

-No te pongas a la defensiva, Hayley querida iros un rato afuera mientras charlo con la de las "pellas"-las dos chicas se fueron con una sonrisa en los labios, Katherine las observó de reojo, y tras decidirse, intentó escabullirse del chico, pero este no estaba para la labor y la frenó-No te vayas aún, ¿o piensas volver a intentarlo? El instituto queda lejos de la universidad…

-Es tu culpa, tendrías que mirar dentro…

-Eso mismo le diré al concerge, que mire dentro cada vez que entre o saque el cajón, porque me da a mi que también lo utilizas para salir-le sonrió-me llamo Mason.

-¿Qué quieres?

-Ya veo que hoy también haces pellas, aún recuerdo nuestro encuentro, como si fuera sido ayer…-dio un paso hacia el interior, esperando que la chica se apartase o lo mandase a su casa, pero fue lo primero, la chica le dejó entrar insegura, y maldijo no haber limpiado su salón, aunque su madre siempre lo tenía en condiciones.

Mason observó la estancia, era acogedora, nada fuera de lo normal, un salón, que ocupaba el centro de la casa, con dos escaleras de caracol, que seguramente llevarían a las habitaciones, y Mason fuera apostado su cabeza a que la puerta que estaba al lado de una de las escaleras era un baño, y el pasillo llevaría a la cocina, rió ante su discursión mental, sin darse cuenta que la castaña le esperaba justo en su espalda. Al girarse, ambos se quedaron cautivados en los ojos del otro, Mason tragó saliva, no le agradaba para nada sentirse así por una chica y menos siendo un pedido de Damon.

-¿Tomas algo?

-Agua estaría bien, pero-la paró-no se lo digas a nadie, debo mantener mi estatus.

Katherine tornó los ojos, era típico en los fundadores comportarse como cerdos, o fingir ser personas que no eran, pero tal vez era una oportunidad para conocerse mejor, pero la idea de que fuera un truco seguía latente en su corazón.

Preparó un plato lleno de patatas campesinas y dos vasos de agua, no era un buen desayuno pero visto la hora no iba a preparar otra cosa, de todos modos ayer no hubo fiestas y Mason tendría que haberse levantado temprano para ir a la universidad.

-¿No has ido a clase?-era una pregunta estúpida vista la situación pero lo dejó estar-Disculpa, ibas a entrar a otra hora, ¿no?

-Eso iba a hacer, pero ya ves que es muy tarde para esa locura, no querría acabar en un experimento-el chico rió con ella-¿y tú?

-Hoy libraba, estoy en mi último año y soy de los mejores me puedo tomar un descanso, tal vez estudie algo más, Mystic Fall me gusta demasiado-"las fiestas te gustan demasiado" le fuera gustado corregir a Katherine, pero lo único que hizo fue sonreir y soltar las cosas en la mesita.

Estuvieron charlando sobre sus estudios, la carrera de él, su futuro y lo que ella quería en el suyo, el tiempo pasó rápido para ellos, demasiado para Mason, pues eso no era una buena señal.

~Damon & Elena~

Elena repasó una vez más su artículo antes de enviarselo a su hermano para que se lo editara, no le agradaba en absoluto nada, ni una sola palabra, ni siquiera las comas o los puntos, furiosa dio "deshacer" miró el reloj, la hora libre estaba a punto de finalizar, y visto lo visto Katherine no tenía ninguna intención de venir, resopló, era una pena que Bonnie no fuera caído en las mismas clases, tras coger de nuevo el portátil buscó una manera, más bien un hilo del cual tirar, cuando una sombra le tapó la vista, cansada miró al frente, encontrándose con Rebeckah y su pequeña corte-ya que la mayoría que faltaba era porque están en la universidad-Elena cerró el portátil y la miró sin una pizca de ilusión y sin ocultar su odio.

-¿Escribías? Claro vas a estudiar literatura…-sonrió-¿o era…?

-Vete a la mierda-le dijo sin rodeos, iba a estudiar literatura, era su proyecto pero desde la muerte de sus padres esa idea le resultaba cuanto menos aceptable.

-¿Por qué? Era lo que querías cuando eras pequeña, y no tan pequeña-frunció el ceño, y colocó una de sus manos en el pecho de Elena estrujándolo-Si, son pequeñas.

-Pero ¡Bueno! ¿¡de qué vas!?-soltó el portátil en el suelo y se lanzó contra Rebeckah, unas de la corte la frenaron, mientras otra le cerraba las pestañas borrando así los documentos-¡eres una zorra!

-¡Señorita Gilbert y Mikaelson! ¿qué sucede aquí?

-Nada señora-contestó la rubia, colocándose mejor el peinado-solo que no le ha sentado muy bien no tener un hermano drogata al que educar.

Elena cansada se lanzó contra ella, sorprendiendo a la profesora y a la corte en si, nadie pensó que se atrevería a hacer nada delante de la autoridad, pero estaba claro que no, cuando consiguieron separarlas, Rebeckah salió mal parada, con una nariz rota, un ojo morado, y unos rasguños, Elena en cambio, con solo unos rasguños y un dolor horrible en la muñeca. La profesora se vio en la obligación de llamar a Liz, la sherif y mejor amiga de la madre de Elena, ya que no era buena idea llamar ni a Stefan ni a Jenna, ya que sería preocuparles innecesariamente.

-Elena-la llamó Liz con cariñó, ayudándola con sus cosas-no puedes hacer esto, tu no…

-¿Por qué no? Ella empezó-tenía los ojos hinchados, se agarró la muñeca-Creo que me la he roto.

-No lo parece, tal vez sea un esguince-le recogió la muñeca-llamaremos al médico, ¿dónde te llevo?

-A mi casa no, no quiero que sepan nada aún.

-Es un pueblo pequeño-"di más bien que es un pueblo dirigido por Salvatore y sus fiestas, y siendo una de la corte poco iban a tardar en salir los rumores"-y los rumores corren como la polvora.

-Lo sé, creeme lo sé-tragó saliva, una vez la imagen de Matt apareció en su cabeza, tragó saliva, le odiaba pero más odiaba al causante de todos los problemas-¿estoy detenida?

-No-negó ella con una sonrisa, adentrándola en la comisaría, donde varios agentes se acercaron al reconocer a la chica, eso fue un duro golpe, su madre era policía y ver a sus compañeros, o su mesa oculta le hacía sentirse mucho peor, y la cosa no mejoró cuando vio al médico de guardia, claro que le conocía, no existía la casualidad pero si los malos días o las malas semanas, y esta pintaba por ser una muy mala.

-Hola Elena, ¿qué tal por casa?-la chica solo musitó unos cuantos monosílabos y algunos asentimientos hasta que las personas de su alrededor se dieron cuenta de que no estaba en disposición para hablar, tras comprobar que solo era un leve esguince, que solo necesitaría unos días de reposo, le colocaron una venda, y Liz la acompañó a su casa.

Elena se dejó caer en el isla de la cocina, pero la incomodidad pudo con ella, por lo que se dejó caer hasta el suelo, de ahí no se movió hasta que oyó unos pasos, Stefan se sentó a su lado, y por su poco ánimo supo que lo sabía.

-Se lo merecía-susurró Elena.

-Nadie se merece que le den una paliza-se removió inquieto, nunca pensó que su hermana fuese capaz de algo así-de todos modos no venía a hablar de eso, sino del artículo, esperaba que me lo enviaras…

-Si espera, te doy el borrador, es una mierda pero algo es algo…-fue a buscar su lap, tenía un bloqueo por lo que no se apagaba automáticamente, pero al abrirla no había ninguna pestaña cerrada, era imposible ya que cuando se bloquea hay que ponerle contraseña-¡Hija de puta!

-¿quién?

Elena se levantó corriendo, sabía que ir a la casa de los Mikaelson era una locura, primero porque Rebeckah seguiría en clase o no estaría directamente y su hermano mayor tampoco daría señales de vida, sabía a donde debía ir, aunque le doliese en el alma pisar esa zona una vez más…

~Damon & Elena~

Rebeckah atravesó el salón de los Salvatore como alma que lleva el diablo, acompañada por un sonriente Kol, que había disfrutado como un condenado viendo a su hermanita sufriendo por una nariz, agradeció que en su momento no hubiese elegido medicina porque entonces se encontraría en el futuro a chicas tan exageradas como su hermana. Damon los había escuchado llegar, cualquiera lo fuera hecho en un radio de dos kilómetros a la redonda, los gritos eran escandalosos.

En cuanto escuchó la puerta abrirse se colocó los cascos e hizo caso omiso de lo que fuera pasado en el exterior.

-¡Damon!-le gritó justo en el oído, el chico se sobresaltó, y maldijo en voz alta, y pudo ver la pequeña y exagerada escayola de la nariz, y la risa fue superior que su enfado-¡No tiene gracia cabrones!

-¡Oh, si que la tiene…!-tras unos minutos de diversión se puso serio, provocando que Kol le imitara, y dejando ver su pequeña cicatriz-Tiene gracia hasta cierto punto, eso estropea mi marketing, necesitamos a chicas impecables sino fuera porque eres la principal de esas chicas te daba la baja, pero no puedo, dime quien te ha hecho eso…

-¿Y a ti?-preguntó divertido, haciéndose una idea de la cara que pondría su amigo cuando se enteresa de que era la misma persona, Damon le miró extraño-Lo digo porque creo que es la misma chica…

-¿¡La niñata!?-saltó Damon, agarrando de un brazo a Rebeckah-¿Elena?

-La misma zorra-se soltó-me pegó sin motivo alguno, yo estaba siendo buena…

-Eso último no me lo creo-le aclaró para que dejara de hacerse la sentimental, y empezó a dar vueltas pensativo, sabía que quien tocara a su gente lo pagaba caro pero también estaba metido la apuesta, ahora entendía el cachondeo de Kol, no era por su hermana sino por su situación, en la maldita situación que no dejaba de empeorar, y solo había pasado un día de su apuesta, suspiró-Me encargo yo…

El sonido de la puerta los sorprendió a todos, nadie llamaba a la puerta, si no directamente al móvil o al busca, por lo que tendría que ser alguien del pueblo, con pasos ligeros, ya que Kol no se movió fue directo a abrir, encontrándose de cara con más problemas.

Una Elena con la mano vendada y vestida con vaqueros y blusa blanca le esperaba pegada a su puerta, Damon echó una rápida mirada a Kol, el cual estaba tan despistado que ni se dio cuenta, tras maldecir, cerró la puerta tras de si, para que nadie les molestase.

-Tranquilo no te voy a hacer nada-le dijo al ver lo nervioso que estaba-nunca pensé que tendrías miedo-sonrió, y casi por una vez Damon pudo ver un atisbo de luz en sus ojos pero solo fue eso, un reflejo-vengo a decirte que tu amiga de la corte se ha pasado hoy, hablando de Jeremy.

-Eso no me lo ha contado-miró la puerta.

-¿Está aquí?-retrocedió asustada, y Damon supo que si alguien decía la verdad era Elena, por lo que sin rodeos tiró de ella camino abajo sin dejar ninguna opción viable-¿¡Qué haces!? ¡No…!

-Callate ya, si Bec te ve me voy a ver en la obligación de elegir-la castaña frunció el ceño a su espalda-y creeme que la eligiré a ella, es mi deber-se giró para contemplarla, estaba claro que Elena no entendía nada de lo que sucedía, bufó-Elena, te voy a sacar de aquí.

-No necesito tu ayuda-dijo desconcertada-nunca la he necesitado, solo venía a cantarte las cuarenta por lo que me ha hecho esa capulla tuya, no necesito príncipes azules…

Damon soltó una carcajada, y Elena se soltó por fin de su agarre, alejándose lo máximo posible de Damon, si en un momento dudó de sus intenciones ahora las tenía claras: solo quería divertirse un rato y ella había llamado justo en el momento adecuado, Damon corrió hasta alcanzarla, aún seguía riendo pero parecía más calmado.

-Espera por favor…-colocó sus manos en sus muslos para coger aire-tengo que volver al gimnasio-le sonrió-¿te acompaño a algún lado?

-No quiero que me vean cerca de ti, tengo una reputación que mantener-dijo en tono burlón repitiendo las mismas palabras que él le dijo en antaño, el chico sonrió-No me voy a perder, conozco Mystic Falls.

-Lo sé, hay que tener mucha paciencia contigo-la chica puso mala cara-era broma-miró a su alrededor-vamos, no me cuesta nada.

-A mi la misma vida…-miró su reloj-Mierda…

-Déjame adivinar, ¿a qué tu tía tiene que ir a recogerte al instituto por qué a ti se te hacia muy tarde? ¿sabe ella lo de que te han echado?

-No, pero se enterará por ti, ¿verdad?-casi parecía un sollozo, Damon sin pensarlo recogió su rostro, Elena no pudo hacer otra cosa que perderse en los ojos del chico.

-No, prometo calmar esto, nadie se enterará, no por nosotros-Damon dejó reposar su frente sobre la suya, esa conversación había sido la más agotadora del año, y podía apostar, cosa que no debería ni pensar, a que también le sucedía lo mismo a la chica.

-¿Mal día?-preguntó sabiendo la respuesta.

-Mal año-la chica asintió contra su frente, le sucedía exactamente lo mismo, pero no le agradaba en absoluto sentirse como se sentía estando así con Damon-¿dónde te llevo?-preguntó con un puchero, la chica rió.

-Al gimnasio estaría bien.

-¿Y Jenna?

-Si tu no vas a decir nada le diré que me recoge Bonnie-el chico asintió, y tras un gesto de victoria cogió a Elena a volantas y salió corriendo en dirección a su coche, la chica pesaba, pero no le importaba ya que sentía un subidón de energía en todo el cuerpo, la risa de Elena era su combustible.

No hubo incomodidad en el viaje, ni tampoco ningún gesto malicioso por parte de ninguno pero en cierto modo es como si los dos estuviesen en otro lugar, en otro momento, adentrados en sus pensamientos más íntimos.

Damon aparcó el coche en el parking, Elena, extrañada al ver que se dirigían al paseo marítimo frenó a Damon.

-¿No íbamos al gimnasio?-el chico asintió y siguió andando-Damon, esto es la playa…

-Hago gimnasia en la playa, no veo el problema-se encogió de hombros y agarró a Elena de la mano para que dejara de pararse cada cinco minutos, ya estaban llegando a la arena cuando sintió el sudor de la mano de la castaña-hace calor pero no para tanto-rió-y no te voy a matar y tirar el cuerpo al agua…

-Ya…

La chica no estaba nerviosa porque Damon fuera a hacer una de las suyas, ni por el simple hecho de que hacía calor o que se estaban colocando en la zona más apartada. Lo que le preocupaba era la idea de tener que bañarse con Damon y que otro secreto quedara al descubierto.

El chico la soltó y empezó a desnudarse, Elena enmudeció al instante, pero una idea se le cruzó por la cabeza, con cuidado se dejó caer también en la arena, apartando la mirada del cuerpo de Damon. No entendía por qué se comportaba de esa forma pero tampoco iba a ponerle en bandeja que se mofara de ella.

-¿Vienes?-se giró, se había quedado en mayas-¿Por qué sigues así?-la chica seguía vestida y miraba para otro lado, no podía mirarle directamente a los ojos ya que se perdía en ellos y tampoco podía mirarle el pecho porque entonces quedaría descubierta-¡Elena!-se agachó para cogerla, la chica negó.

-No llevo bañador-se excusó-y no me voy a bañar en ropa interior.

-¿Por qué no? La gente lo hace.

-Porque eres tú-el chico se mordió el labio, claro que era él, seguramente la chica estaría pensando en el porqué del comportamiento del chico, hasta puede que pensara que era bipolar o que planeaba algo gordo, sonrió-No me fío de ti Damon, y eso no va a cambiar, no se ni porqué estoy aquí.

-Elena no te voy a hacer nada, no me voy a reir, te lo prometo…-juntó sus manos en forma de rezo, y para acabar con todo hizo uno de sus típicos pucheros, la chica negó rotunda-¿me vas a hacer que me bañe solo?

Si-y cogió su portátil-yo mientras me entretengo con otra cosa…

Damon dudó, miró el agua y después a Elena, tenía que ganarsela, por lo menos había conseguido que estuviese a su lado sin pullas, eso era algo para solo llevar dos días, bueno un día y medio. Tras pensarlo mucho, Damon corrió hasta el agua, lanzándole la ropa directamente a Elena, la cual bufó por sus molestias.

La chica estuvo un rato observándole con la tabla de surf, casi no se dio cuenta hasta que acabó el artículo, lo releyó varias veces y convencida se lo envió a su hermano, esta tarde estaría ya en la editorial para mañana.

~Damon & Elena~

Bonnie, junto a Katherine entraron en el Grill muy animadas, Bonnie porque había aprobado la asignatura pendiente y se había librado de sus padres durante unos días, y Katherine, bueno ella por su no cita con Mason, de la cual no le había hablado aún a Bonnie, pues las dos esperaban a la que faltaba.

El Grill no estaba muy lleno, solo eran las siete de la tarde de un lunes, por lo que la gente, la mayoría estaban trabajando todavía ó estaban en casa, y los jóvenes preparando las clases para el día siguiente o esperando a que fuera más tarde.

Bonnie vio a Jenna y corrió hasta ella, sentándose justo a su lado, la morena estaba tan concentrada en su tablet que no la oyó llegar, pero si cuando Katherine ocupó otro asiento.

-Hola chicas…-miró a su alrededor-¿y Elena?

-Ni idea-contestaron al unísono.

-Bonnie, ¿no estaba contigo?

-No-Katherine le hizo ceñas-Si, si, si, que tonta-buscó ayuda en Katherine-Pasa que se ha quedado en la biblioteca para repasar algo de matemáticas, creo.

-¿Ah sí? ¿tenéis otro examen?-esta vez miró a Katherine, la aludida se dio cuenta de lo que pasaba, el viernes pasado habían tenido uno donde Elena sacó una de las mejores notas.

-No es oficial, es de repaso, pero ya sabes como es Elena, muy responsable-las dos chicas querían huir de ahí rápidamente, Bonnie hizo como si la llamaran.

Tenemos que irnos-aclaró-lo siento Jenna, ahora nos pasamos a recogerla.

-Claro-siguió concentrada en sus cosas, otra persona se sentó a su lado, el chico de ayer-Hola Alaric…

-¿Me recuerdas?-se sorprendió, pues visto lo sucedido no esperaba ni que le reconociera-Puedes llamarme Ric.

-Un placer Ric…-le saludó-¿Una copa?

~Damon & Elena~

-Voy a matar a Elena-dijo la morena al leer el mensaje, Katherine le quitó el móvil-y también a este aparato por no avisar.

-¿¡Un puñetazo!? Alucino…-empezó a dar saltos-Mañana vengo a primera sin falta, necesito verle la cara a esa pija desquiciada-Bonnie rió con ella-¿y dónde está?

-Ni idea, será mejor que la llamemos, su tía sospecha y le va a caer una…

-Y ya me siento mal por la que le cayó por mi culpa-se cruzó de brazos-Te que contaros algo…

-Ya el porqué de tu falta a clase, ya hablaremos tú y yo-dijo con una sonrisita tonta, desde que su amiga la recogió de clase supo que pasaba algo, que había un motivo mayor que el simple hecho de no tener ganas de ver las mismas caras, mientras se encaminaban intentaron contactar con Elena, no era un pueblo muy grande pero la falta de cobertura era normal en zonas bastante alejadas, por lo que se temieron lo peor-¿¡pero bueno!?

-¿Y si le ha pasado algo?

-No seas pesimista, se habrá quedado dormida, ve a su casa, yo pasearé por la playa, ya sabes que le gusta concentrarse en sus cosas en la arena.

-Vale, si la encuentras venid para acá-Katherine salió corriendo en dirección a la casa de Elena, Bonnie tardó bastante en dar su primer paso ya que estaba intentando contactar con ella por teléfono, era inútil.

~Damon & Elena~

Damon salió del agua como nuevo, había perdido la noción del tiempo, pero mirando el cielo supuso que era bastante tarde, pero se calmó al ver a la chica recostada en el suelo junto a su ropa en más de una ocasión pensó que la castaña podría largarse con sus cosas, se había pasado todo el tiempo pensando en eso y en la chica en si, no se la podía quitar de la cabeza, ni a ella ni a sus gestos, aroma y demás, estaba claro que la apuesta le estaba empezando a enloquecer.

Llegó hasta donde estaba, y comprobó con sus propios ojos que se había quedado dormida, sonrió, y al ver el portátil optó por cotillear un poco, pero necesitaba contraseña.

-Elena-susurró en su oído, las gotas de agua caían por su torso desnudo hasta el de la chica-es hora de irnos, despierta preciosa…

-Mmm…-se removió al sentir la humedad.

-Vamos o te tiro de boca al agua-la chica volvió a emitir el mismo monosílabo, Damon tras comprobar que no había nadie cerca, que las cosas de ambos iban a estar a salvo la recogió en volantas y corrió hasta el agua, por el camino la chica se fue desvelando-Menos mal, pero ya no puedo parar-dijo inocente, la chica seguía bastante perdida-¡Vamos al agua!

-¡No, Damon no…!-se agarró fuerte a él en cuanto sintió el agua, rogó que el chico no la llevase hasta más de la orilla, pero estaba claro que era imposible.

-¡Uno...dos…!

-¡No!

-¡Tres!-le costó bastante soltarla pero consiguió lanzarla al agua, la chica empezó a dar golpes de ciego y a hundirse, a Damon le pareció una cucada ver como la chica intentaba golpearle, aunque le pareció un tanto extraño que no empezara a nadar-¡Vamos Elenita no hagas el tonto!

-¡D-Damon…!-tragó agua, casi no se le veía.

-¡E. L. E. N. A!-rió, pero la risa acabó desapareciendo viendo como la chica ya no estaba al alcance de su vista, casi ahogando una maldición se lanzó a su rescate, pensando en cada segundo que pasaba en como había sido tan estúpido de no atar cabos, ella en el pasado tampoco se bañaba, lo recordaba muy bien.

El calor en Mystic Falls era natural, todos sus habitantes lo sabían pero en verano era mucho peor por la cantidad de turistas que llegaban, daba igual que estuviese Hawai, Miami, Venecia, cualquier zona turística no llegaba a alcanzar el mismo auge que este pueblicito perdido de la mano de Dios, Damon lo sabía, y por eso evitaba a toda costa ir a la playa en horas puntas, por lo que siempre iba a las seis o siete de la mañana, y eso estaba haciendo, se encaminaba sin camiseta por el paseo, cuando oyó unas risas, con cuidado de no ser descubierto se encontró con una rubia, que conocía muy bien, Caroline junto a su hermano Klaus, no estaban solos también estaban Bonnie y Elena, puso mala cara al reconocer a la última la odiaba con todas sus fuerzas, pero le pareció sorprendente verla solo tumbada en la orilla, mientras sus amigos se divertían con una pelota en el agua, rió, esta vez no tendría su baño matutino pero si unas buenas risas.

Bajó hasta donde estaban, nadie se percató en su presencia, excepto la rubia que dejó tirada a su hermano con la otra chica para lanzarse a sus brazos, Damon la ignoró con la mejor de sus sonrisas, y se colocó justo detrás de Elena, para taparle la poca luz que había, en cuanto le vio se apartó corriendo.

-No muerdo, creo-sonrió, y se colocó justo donde había estado la chica, recostandose con cuidado-Ahora iros a otra parte…

-¿¡Cómo!?-gritó Elena desde la distancia, en la arena, protegida por Bonnie y Klaus-Estabamos primero, vete a otro lado, la playa es muy grande…

-Lo sé, por eso os estoy pidiendo amablemente que os vayáis, ¿o prefieres que nos bañemos juntos?-se giró para lanzarle una mirada asesina, dejándole en claro que lo que quería era matarla en el agua-¿y vosotras?-les miró picaro, las dos chicas negaron, Bonnie tuvo que agarrar a Caroline para que no se lanzara a sus brazos, el chico se encogió de hombros y se fue directo al agua.

El chico consiguió alcanzar a la chica, la arrastró hasta la arena, su corazón seguía latiendo, pero no respiraba, y si era así él no lo notaba con los nervios, colocó sus manos sobre su pecho para que expulsara el agua pero era imposible, nervioso le tapó la nariz y le inyectó aire directamente desde sus pulmones, lo tuvo que hacer varias veces hasta que la chica reaccionó, dandole una sonora bofetada, Damon rió con los ojos húmedos, no era agua de mar, eran lágrimas, la chica empezó a escupir, olvidando por completo el comportamiento de Damon, el chico solo la acobijó entre sus brazos mientras se calmaba, recordando lo que fuera pasado si ese verano él fuera cumplido su amenaza.