He estado desaparecida y pido disculpas a todos, tengo que actualizarme con todas vosotras y así lo haré, solo sed pacientes.

Espero vuestros reviews.

Séptimo Día

Los rayos del Sol iluminaron su rostro, con torpeza quiso ocultar sus ojos de dicha tortura, pero al mover la mano una oleada de arena manchó su rostro, con asco quiso levantarse, cosa que tampoco pudo pues tenía un peso muerto encima de su brazo derecho, con cuidado miró en esa dirección cruzándose con el rostro dormido de Elena, sonrió con ternura, esa chica daba luz a su existencia. Ya no podía negarlo, no era bueno ni sano para él, aún podía recordar como si acabara de suceder, todo lo que había pasado la noche anterior...

Se acurrucó a su lado...

Damon se dejó arrastrar fuera de la vista de los demás chicos que los acompañaba, Damon conocía de sobra la reacción de la mayoría, Stefan no tardaría en aparecer, Mason tendría una sonrisa de oreja a oreja, Katherine y Bonnie estarían alucinadas, el chico que las acompañaba, no tenia ni idea de como iba o no a reaccionar, dudaba de que se fuera percatado de la situación. Pero una cosa estaba clara, Rose no iba a reaccionar bien, tendría que tener a Elena a kilómetros para protegerla, esa mujer era peligrosa, sus pensamientos lo tenían alejado de tal manera que se dio de bruces con la espalda de la castaña que le acompañaba, se había quedado quieta, Damon buscó el problema con la mirada. Matt.

El chico los observaba a ambos, no podía descifrar el rostro, no se sabía si los gestos eran de sorpresa o de enfado. Damon se adelantó a cualquiera de las dos reacciones, y pasó de largo con Elena agarrada y pegada a él, no hubo comentario, no hubo error visible, tras alejarse de la multitud y encerrarse en su escondite Damon se dejó caer en la arena, las lágrimas llamaban para salir, pero el chico no dejaba que eso sucediese. Elena le observaba en silencio, con el ceño fruncido y aún alucinada por lo sucedido se sentó a su lado, y acarició con sus dedos sus cabellos alborotados. Ninguno de los dos entendía sus propias reacciones, Elena no tendría que estar ahí, y Damon, Damon simplemente nunca fuera mostrado sus emociones delante de nadie y menos de ella.

-Llora, yo lo hago, me sienta bien...-le confesó-hoy he llorado con Ric, no sé porqué lo hice tal vez por sus palabras o por la confianza que emitía su cuerpo, me sentó bien-Damon no iba a contestar y Elena lo sabía-guardar tus emociones no es bueno, hay formas de liberar tu alma, escribiendo, o hablando con alguien-suspiró-yo escribo, seguro has leído algo mío-Damon se tensó, él no había leído nada suyo y no entendía a que venía toda esa tontería, la chica rió-soy la del periódico universitario, oh si Damon es verdad, soy la tonta de las confesiones...-Damon estaba alucinando, ni siquiera se lo había imaginado, no era una cosa que leyese a menudo, pero a veces le gustaba leer a esa persona-ya tienes otra cosa que utilizar en mi contra-dijo divertida-Lo que quiero decirte Damon es que es bueno hablar, y estoy dispuesta a hacerlo contigo...-le acarició con más certeza, se tumbó a su lado, en el cielo una luz iluminó la noche, el cometa estaba a punto de pasar, y los fuegos de bienvenida daban el aviso-pide un deseo-el chico sonrió-Vale, lo sé, no es una estrella fugaz pero bueno pasa cada ciento cincuenta años, no tendremos otra oportunidad-gruñó como una niña chica, después buscó la mano de Damon-pues lo pediré para ambos.

Los minutos pasaron, y el cometa rodó por el cielo, iluminando a la gente de esa playa, Elena cerró los ojos y por una vez tuvo claro su deseo: amor

Damon levantó la cabeza con cuidado, observando la sonrisa que se formó en el rostro de la chica, sonrió, le gustaba verla así, era agradable, con cuidado la rodeó con los brazos y se dejó llevar por la esencia de paz que irradiaba Elena.

-No sé lo que has pedido pero me gusta-Elena sonrió más ampliamente pero ninguno se movió, los fuegos artificiales volvieron a aparecer iluminando su silueta, la brisa removía el agua y las olas, la arena se mojaba a sus pies-es mi hermanastra-la chica no se inmutó-y mi primer amor, pero no creas que es como en las películas o en los animes-rió-se acercó a traición sin conocerla el mismo día en que la conocí, ella no me hizo un cabrón, yo era mujeriego, quería conocer algún día la mujer perfecta y pensé que Rose lo era, por su traición supe que no existía dicho sentimiento, que todo lo que una mujer tocase debía ser quemado...-Elena se giró y con cuidado cogió la camisa que reposaba en el suelo y se la puso, juzgada o no por Damon se acurrucó de nuevo a él con dicha camisa, el chico sonrió-no me hagas esto...

-¿Lo quemarás después?-preguntó curiosa-quemarías cualquier cosa pero aún así mantuvistes tu camiseta, la que me puse, ¿por qué?-sonó inocente, tal vez curiosa pero con ninguna maldad.

-No, no la quemé, y no, no sé el porqué-hacerse esas preguntas mentalmente era doloroso que se la hicieran a él era aún peor, estaba tenso, Elena lo notó, y con una sonrisa en los labios se levantó, ofreciéndole la mano.

-¿me enseñas a nadar?-preguntó imitando sus pucheros, Damon rió a carcajadas, Elena se sintió estúpida y utilizada, la mano alzado le tembló.

-Gracias-murmuró con una sonrisa-claro que te enseño.

Los dos se metieron en el agua con cuidado, estaba fría, no era agradable con la temperatura que refrescaba sus cuerpos pero aún así se mojaron al completo, Damon se lanzó a la profundidad, Elena se conformó con meter la cabeza bajo el agua durante unos segundos, cuando la alzó se dio de bruces con el rostro inmaculado de Damon, ni rastro de sus lágrimas ni de sus ojos rojos, tal vez siguiera llorando pero ahora parecía feliz, tras limpiarse un poco los ojos se dejó guiar por Damon, no se adentraron mucho, lo suficiente para que el agua cubriera hasta cubrir al completo su pecho pero lo suficiente para ella sentirse segura. Elena le agarraba los brazos con miedo a que el chico la abandonara.

-Deberíamos esperar a mañana-comenzó pero la chica negó con la cabeza rotundamente se había decidido a que los dos debían abandonar sus problemas esa noche y lo mejor era nadar, ya habría tiempo para preocuparse-Vale, comenzaremos con aguantar la respiración por si algún día te pasa algo que seas rápida reaccionando...

Elena no parecía muy convencida, pero entre risas, chapuzones, ahogadillas e intentos de nadar la noche se cernió sobre ellos, las únicas luces eran las de la luna y las fogatas que había a unos metros de distancia, pero al estar en una zona protegida por las rocas nadie los veía. Damon ayudó a Elena salir del agua, le ofreció su camisa, por vez primera Damon cogía esa camisa, la chica se dejó acurrucar entre unas rocas mientras Damon colocaba unos troncos, esa zona no estaba preparada para una fogata pero aún así Damon consiguió hacerla, los dos se calentaron con la cercanía de las llamas y de sus cuerpos. Elena sentía un cosquilleo cada vez que Damon la miraba con ternura, y su piel se erizaba al notar su cercanía, al principio se negaba a reconocerlo, pero Damon se estaba metiendo bajo su piel e iba a ser muy dificil sacarlo, solo hacía un día que le había dicho que lo quería a kilómetros por miedo a enamorarse y ahí estaba ella rompiendo su promesa.

El estómago de Damon rugió. La chica soltó una carcajada.

-Lo siento pero la comida la tiene Stefan...mierda, tenía que hablar con él sobre Jenna y Ric...

-¿Jenna y Ric?-eso era lo que su amigo quería decirle, que tonto había sido había estado tan pendiente de la mierda apuesta que ni había pensado en preguntarle a Ric por sus huidas nocturnas-no lo sabía.

-No ni yo, estaba más pendiente de alejarte de mi existencia-reconoció en voz alta, el chico se removió inquieto-y aún sigo queriendo-mintió.

-Pues no lo haces muy bien-intentó bromear, la chica rió ante su comentario-se te está dando de miedo-ironizó, la chica le golpeó-Ouch.

-Eso te pasa por reirte de mi-se hizo la ofendida, el estómago le volvió a rugir, la chica puso mala cara y se dejó caer sobre la arena, aún tenía la camisa puesta, por lo que la tierra no le molestaba tanto-odio la arena.

-Yo más-apoyó su cabeza sobre su barriga, la chica se quejó pero lo dejó estar, estuvieron así largo rato, sumidos en sus propios pensamientos pero con la compañía de alguien que no tenía nada que ver con sus problemas, tal vez fuera eso lo que hacía que pudieran estar juntos, tal vez las cosas fueran más fáciles así, el chico se levantó al mismo tiempo que la chica alzaba la cabeza, estaban a escasos centímetros, podían sentir el latir del corazón del otro, y su respiración…-Elena…-ronroneó, mientras tocaba con ternura y cuidado su mejilla con miedo a que todo acabara, la chica apoyó la cabeza en esa mano, sumiéndose en esas sensaciones.

-No, Damon...no quiero...tengo miedo…-abrió los ojos-a amarte…

-Yo también-le confesó, apoyando su frente contra la suya-no quiero ser como mi madre, no quiero, por favor, ayúdame…

Observarla era lo más gratificante de la mañana, podría pasarse horas y horas mirando cada detalle de su rostro, cada mueca, las arruguitas que se le formaban en la frente cuando estaba preocupada, extrañada o simplemente enfadada. Escuchar su respiración, ver sus labios entreabiertos, sentir sus latidos; podría pasar meses, años, décadas, que él nunca estaría conforme, con una gran sonrisa, se dejó caer, una vez más, en el suelo, acariciando con ternura sus cabellos, la chica se removió y murmuró alguna queja inaudible pero no se despertó, con una sonrisa aún más grande aumentó sus caricias, consiguiendo una nueva queja de la chica, acabaría despertándose, y él no tenía nada que ofrecerle, se habían pasado casi toda la noche mirando el cielo y charlando sobre cosas sin sentido, evitando por completo el tema del instituto o de la universidad, pero Damon sabía que Elena nunca le perdonaría por lo que hizo en el pasado contra ella.

Elena abrió los ojos, el calor que sentía en su cuerpo la estaba matando, hasta podía notar que estaba empezando a sudar, con cuidado se deshizo del agarre, y se levantó, al girarse se encontró con un Damon dormido, sonrió con ternura, y pasó sus dedos con cuidado por su mejilla derecha como él había hecho la noche anterior, un tono rosado se apoderó de sus mejillas, se apartó con cuidado para no despertarle y miró al cielo, después al agua, un baño acabaría espavilándola del todo. Se quitó la camisa, la cual dejó a un lado, no quería que el chico se sintiese mal por ello, y con grandes zancadas se adentró al agua, la noche anterior habían practicado, pero la chica era demasiado miedica para conseguir hacer nada en condiciones por lo que al final habían optado por dejarlo a otro día, se recostó sobre la orilla, para que el agua despejara sus ideas.

-No me puedes hacer esto Damon-se apartó-quiero ayudarte, pero no quiero ser un daño colateral-el chico la observaba sin verla, Elena se alejó unos pasos para poder recapacitar sin intervenciones-¿no ves lo que consigues con esto?

-Elena ya te he dicho que me gustas…

-¡Eso no es suficiente!-le gritó-¡No quiero amarte, no quiero sentir nada por ti! ¿¡es qué no puedes entenderlo!?

-No es culpa mía-intentó justificarse-no puedo estar con una mujer más de unas horas...pero tu sabes el porqué.

-¿Y eso me hace diferente?-se puso a su lado-¿y si pasa algo entre nosotros? ¿también me dejarás tirada o cambiara?-el chico se quedó en silencio, eso era el pilar de su apuesta, en cuanto la tuviera en privado y en público dejarla tirada, era lo que iba a hacer pasase lo que pasase, la chica sonrió con asco-¿Ves? Damon si me acerco a ti me quemare...no quiero quemarme…

Elena empezó a recoger arena y a esparcirla en el agua, no quería sufrir y sabía que eso era lo que iba a suceder, iba a acabar enamorándose de Damon, si es que no lo estaba haciendo ya, e iba a sufrir en consecutivo, eso no era vida, y menos la que ella quería vivir. Damon la observó, verla con el reflejo de la luna era hermoso, un pecado, una tentación. Sabía a ciencia cierta que dentro de un año se iría a Europa a trabajar, que no tendría tiempo para nada ni para nadie, también sabía que ese sueño se iba a acabar en un mes, y que lo que sentía por Elena no era real, solo era un sentimiento de soledad y de necesidad, pero que todo acabaría con la apuesta. Sonrió, tenía que ganarse a Elena, no perderla.

Se acercó a ella con cuidado.

-Hagamos una cosa-la chica le miró extrañada-tú me ayudas a ver lo bueno del amor, y yo te enseño a que no te afecte una relación cuando no se merece dicho sentimiento.

-No juegues…

-No estoy jugando, solo quiero recibir y dar ayuda-sonrió-no me veo en un psicólogo la verdad-la chica rió con él.

-Tal vez exagere en el amor-miró al cielo-¿por qué no? A las malas me pasaré un tiempo llorando-el chico la abrazó por la cintura, y los dos se quedaron observando los últimos fuegos de la noche.

Elena se giró por impulso encontrándose a Damon con los ojos clavados en su nuca, la chica sonrió y corrió a sus brazos, ambos mojados fueron directos al mar, a despejar sus ideas y sus recuerdos. Habían llegado a un trato, Elena le enseñaría que no todas las mujeres son iguales que se puede aprender del amor, y que se puede amar con todas las de la ley, Damon en cambio le enseñaría a disfrutar del momento de estar con alguien que te guste sin ser perjudicada por los sentimientos; ambos sabían que eso era un poco contradictorio pero lo necesitaban para no volver a sufrir

~Damon & Elena~

Stefan se levantó con un dolor de cabeza horrible, tenía a su lado a Bonnie y a Katherine acurrucadas sobre su pecho, sonrió de mala gana, cualquier chico estaría encantado de esto pero él no, la noche había sido la peor de su vida, y no porque no ligara, ni porque no se divirtiera era porque su hermana se había ido con el capullo que destrozaba la vida de cualquier mujer, cansado tiró a las dos chicas al suelo, las cuales gruñeron y le lanzaron arena. Todos, absolutamente todos los jóvenes de Mystic Falls dormían sobre la arena, bueno, dormir algunos, otros seguían con la fiesta hasta que sus cuerpos no podían más y otros, bueno se divertían de otra forma.

-¡Joder Stef!-le gritó Kath-¿¡mira lo que me has hecho!?

-No, yo no tengo nada que ver con eso-sonrió-fueron tus padres quien te crearon-Bonnie y él rieron, Katherine imitó sus palabras para reirse de él.

-¿Y Caleb?-preguntó Bonnie, pero su móvil le mandó la respuesta, tras releerlo un par de veces empezó a recoger sus cosas con la atenta mirada de la pareja-No sé nada, solo que me acaba de mandar un aviso urgente para el Grill, adiós chicos-salió corriendo sin dejar ni una explicación coherente, Stefan lo dejó estar, y recogió la bolsa de su hermana, donde se encontraba su teléfono móvil tras bufar salió de allí sin despedirse de Katherine, la cual negó con la cabeza.

Era cierto que tenía que pedirle unas cuantas explicaciones a su amiga, no tenía sentido irse con el lobo, pero eso había hecho, a diferencia de los demás ella no la juzgaría hasta tener la versión completo, una sombra apareció a su lado, con churros y chocolate.

-¿Desayunamos?-la sonrisa de Mason era elegante y resplandeciente, Katherine desconfiada accedió pues era eso o caminar hasta su casa, y a las ocho de la mañana lo que más apetecía era desayunar en la playa, con el fresquito, la chica le quitó la bolsa con mala gana, pero Mason se sintió bien, era un paso superado.

Estuvieron charlando sobre la fiesta, y el deseo que cada uno pidió, ninguno de los dos dijo nada concreto sobre lo que habían deseado, pero aún así hablaban como si supieran el deseo de cada uno para el futuro o el presente.

-Esto no quiere decir que confíe en ti-le aclaró, el chico sonrió, pero estaba claro que la chica mentía, claro que confiaba-pero estaba muy rica la comida…

-Esta tarde se celebra la afterparty, ¿vas a venir?

-Primero que no es esta tarde, sino mañana-le aclaró, el chico se hizo el ofendido pero para sus adentros quería matar a Kol por no haberle dejado claro el día-y segundo no vayas tan rápido, si quieres que confie contestame a una cosa con sinceridad…

-S-Si…-se cruzó de brazos-lo que quieras.

-¿Qué quiere Damon de Elena?-esa pregunta le pillo con la guardia baja, no se esperaba en absoluto eso-Sé sincero Mason, o me perderás.

-Enamorarla-no era mentira pero tampoco era la verdad completa-no veo el problema.

-¿Para qué?

-Has dicho una pregunta-le sonrió pero estaba claro que no servía-Joder, pues porque le gusta.

-¿y después qué? Conocemos a Damon-como si con eso confirmara todas sus sospechas-Habla si quieres que crea que es sincero.

-Dejarla tirada públicamente y en privado, destrozar su corazón por una apuesta, ahora, ¿podemos quedar?-la chica abrió mucho la boca y empezó a balbucear, era demasiado información en muy poco tiempo, Mason se dio cuenta de lo que había dicho, y que lo había hecho en voz alta, empezó a reirse-¡que es broma, esto es demasiado hasta para Damon!-la chica le escrutó con la mirada-En serio, sé que Elena le gusta, no sé más nada, de veras…

-¿Y por qué has dicho eso entonces?

-Para echarnos unas risas pero está claro que la reputación de Damon le precede…-sonrió y le tendió la mano, rogó al Infierno mismo que su información fuera creíble, la chica accedió no muy convencida, con una única idea en la cabeza: investigar la veracidad de esas palabras, pues Damon era capaz de eso y mucho más.

~Damon & Elena~

Tres cuerpos desnudos adornaban las sábanas color caoba, la sábana tapaba parte del cuerpo de los tres implicados, pero dejando entrever parte de lo que había sucedido esa misma noche, el chico rubiasco se remueve al sentir los rayos del sol bañando su piel, al abrir los ojos se encuentra con el cuerpo desnudo de una chica castaña, sonríe, hacía mucho tiempo que no estaba con ella, un ronquido le deja claro que el otro chico, el otro cómplice también los acompaña, con torpeza se levanta, dejando ver su perfecto culo, abre las ventanas de par en par, despertando a los dos bellos durmientes, el chico se queja, y la chica se levanta cubriéndose por completo con la sábana, de nuevo el mismo chico se queja al ser desnudado.

-Gracias por levantarnos Silas-se fue directa al baño pero volvió a asomar la cabeza-tenemos una mañana y tarde muy largas-los dos chicos la miraban desconcertados-Damon está enamorado-sonríen-no de mi, si no de una chica...

-¿Cómo?-dijeron al unísono, Silas tomó el control-Eso no era lo que nos dijistes hace una semana...

-Que coño, ni cuando le conocistes...

-Le perdí ese día, mi madre se me adelantó, la cita tendría que haber sido por la noche pero ahora nos jodemos-cerró la puerta, cuando volvió a salir, esta vez vestida se sentó en una de las sillas-tenemos una oportunidad.

-Creí que habías dicho que estaba enamorado, no se va a acostar contigo teniendo un coño para el solo-le aclaró con mala gana-te he echado de menos Rose pero no va a servir de nada que te quedes sin Damon.

-No me voy a rendir Trevor-se levantó y tiró de ellos hasta la cama-solo tengo que follarme a Damon lo demás será obra vuestra o suya, según como vaya la cosa-sonrió picarona.

-Mejor si somos nosotros los que damos la puntilla, es tu hermanastro.

-Lo sé, y créeme que solo quiero el dinero que conseguiré y la fama para mi madre-sonrió-después perderé cualquier rastro del problema-se lanzó a la cama, después los miró con deseo-quiero que investigues a esa chica Trevor, y tú Silas serás nuestro "as" por si te necesitamos.

-No me hace gracia quedarme en el margen-se cruzó de brazos-me puedo acercar mejor a esa chica.

-No, no, no-negó sensual-a ti te quiero aquí, protegido, eres muy sexy, pero no necesito competencia para Damon solo "un amigo" que se acerque a la chica, ya entrarás tú-se abrió de piernas, mostrando por completo su desnudez-ahora hacedme vuestra...

~Damon & Elena~

Damon acompañó a Elena a su casa, la chica le había dicho un montón de veces, a lo largo del camino, que no era necesario pero el chico se había mantenido en sus trece, de tal manera que en muchas ocasiones se había hecho el sordo, Elena temía un segundo encontronazo con Stefan, a ver quería que todo se solucionara entre ellos, no quería que su hermano le perdonase pero si que no intentaran matarse cada cinco segundos, prefería hablar antes con él. Llegaron a la calle donde vivía y Elena frenó a Damon, el chico bufó.

-Merezco otra paliza, pero no me voy a dejar ni a defenderme-le aclaró-es demasiado temprano para matarme, no soy un suicida.

-No es eso-"más o menos"-es solo que quería aclarar nuestra quedada.

-Cita.

-Quedada.

-Cita

-¡Damon!-le gritó-es una quedada, no hay cita alguna, solo quería aclararla.

El chico se encogió de hombros, no había pensado el lugar ni la hora solo que tenía que ser cuanto antes, llevaba siete días, y seguramente no podría acercarse con ella por la tarde.

-Mañana te paso a recoger, no me toca organizar nada de la "afterparty" de eso se encarga Kol-hizo una mueca con los labios recordando a su hermanita-en mi casa no puede ser.

-¿Y...?-la chica comprendió lo que pasaba y empezó a negar con la cabeza-¡no, no, no! ¿estas loco? no eres un suicida, eres gilipollas, ¿con mi hermano y mi tía?

-Me traigo a Ric.

-Y mi hermano se muere-esa referencia fue mortal para ella misma, no se había dado cuenta hasta que se escuchó decirla, las piernas le temblaron, intentó serenarse pero fue imposible-Vale...-musitó, e intentó sonreir pero solo le salió una mueca, Damon no era idiota.

-¿Estas...?

-Elena-la voz de Caleb y el abrazo de Bonnie la desconcertó, la amiga miró a Damon de reojo el cual se despedía con un gesto-adiós chicas, Caleb.

Caleb le saluó con un movimiento de cabeza ya que llevaba las manos ocupadas con bolsas de comida casera y algo más que Elena no pudo descifrar, Bonnie empezó a hablarle de la fiesta y de lo que planeaban hacer para animar la cosa, Elena le agradeció en silencio que no preguntara sobre Damon, los tres desayunaron junto a Jenna, y al rato se les unió Katherine, la cual no tenía hambre, y Stefan. Ninguno comentó nada. Las tres amigas se perdieron por las escaleras y prepararon las cosas para al día siguiente, mientras Bonnie contaba todo sobre Caleb y Elena hacía su entrada para el periódico. Katherine no nombró a Damon en lo que quedaba de día. Ni siquiera Stefan el cual las invitó al cine.