Os dejo con un nuevo episodio!
DecimoTercer Día:
Alaric llegó a casa de los Gilbert por la mañana temprano, Jenna le había llamado muy nerviosa, y el chico quiso ir lo más rápido posible pero la chica le dijo que esperase a la mañana, que era mejor dejar esa noche para reposar las ideas a Stefan y a Elena, el chico no estaba muy de acuerdo, no quería dejar a su novia a moco tendido toda la noche. Llamó a la puerta varias veces y después al timbre, fue Stefan quien le abrió, ni malas caras ni comentarios, solo una mueca de tristeza y ofrecerle entrar. Alaric pasó una mano por su hombro para darle ánimos el chico se dejó hacer. Todo estaba hecho un desastre, Jenna y Elena dormían en el sofá con los ojos húmedos, Alaric se sintió morir.
-No han podido dormir en toda la noche-le explicó tras un bostezo-y yo tampoco pero, no puedo-le confesó-es superior a mi.
-Me hubiera gustado venir ayer pero ella me dijo que necesita estar a solas con vosotros-Stefan le señaló la cocina para estar más tranquilos, el chico le sirvió una taza de café mientras él cerraba los ojos para calmarse.
-Tendrías que haber venido…-bostezó-fuera dormido con Elena y Jenna te fuera tenido a ti…
-Ella os quiere y no va a permitir eso-se bebió de un trago el café-¡encima sois mayores de edad podéis decidir!
-No, hasta los veintiuno no, mis padres los jueces lo decidieron así, mi tío tiene poder y quería nuestra custodia, yo no puedo pedirla...no tengo nada.
-No pueden quitarte a Elena-suspiró-pero ¿a qué ha venido la denuncia?
-Por lo sucedido el otro día, la pelea con esa tal Rose.
-¿¡Qué!?-se levantó de golpe tirando consigo la taza-Tendrías que habermelo dicho antes, ¡maldita Rose…!-salió de la cocina y cogió su chaqueta, Elena y Jenna se estaba desperezando cuando el chico se iba, Jenna corrió a sus brazos necesitaba apoyo y le daba igual parecer una mocosa malcriada-Tranquila se con quien hablar…
-¡No!-gritó seca-No lo hagas Ric…
-Damon puede ayudaros, tiene poder suficiente, y Rose es una mierda en comparación con los abogados de un Salvatore-Ric miró aleatoriamente al rostro esperanzado de Jenna, al de Stefan y al asustado de Elena, no entendía porque la chica reaccionaba así, si tenía entendido Damon estaba saliendo con Elena, y no se iba a negar a ayudarla y más teniendo la apuesta en medio, si se negaba se descubría.
-De verdad Ric, gracias-musitó Jenna, dándole un fugaz beso-Damon puede ayudarnos, ¿no?-miró a Elena, su rostro estaba marcado por las lágrimas y la desesperación, en menos de unas horas la mujer había envejecido unos años.
-Claro.
No podía hacer ni decir otra cosa, era su última oportunidad y si fuera por ella no hablaría con Damon, no quería exponerle a sus dramas familiares, Ric cogió el teléfono le daba igual la hora que fuera sacaría a Damon de la cama si era necesario.
-¿Damon?-le extrañó que el chico contestara con tanta rapidez, en la otra línea un divertido moreno le saludaba-Me extraña que estés de tan buen humor-una idea maléfica se le cruzó por la mente, ¿no sería esto a causa de Damon? Esa hipótesis podía ser cierta, sabía de lo que había sido capaz Damon en el pasado y tenía más que asumido sus locuras pero si esta vez el tenía algo que ver, él mismo se encargaría de hacerselo pagar, apretó con fuerza el móvil, aún con la voz de Damon desde la línea y colgó, antes de hacer nada debía hablar con su amigo personalmente, se giró a las chicas, justo cuando el timbre sonó.
Stefan se disculpó y abrió la puerta, un sonriente Damon con un ramo de rosas blancas entraba por la puerta, se quedó sorprendido, no por ver a su mejor amigo ahí, eso lo tenía asumido, sino por ver la preocupación y las lágrimas en el rostro de Elena, soltó las flores, las cuales cayeron sobre los pies de Stefan, y corrió hacia Elena, solo fueron unos pasos pero fue suficiente para que todo le destrozara por dentro, no entendía, no sabía que era exactamente lo que le pasaba, pero todo le superaba cuando se trataba de esa pequeña castaña.
-¿Elena?-la abrazó con fuerza, la chica se dejó llevar por las sensaciones y emociones acumuladas y empezó a llorar, ella que se había pasado toda la noche consolando a su tía tenía un hombro donde no sentirse culpable por llorar, ninguno dijo nada y aunque fuera sido al contrario, la pareja estaba sumergida en su propia burbuja donde solo ellos dos tenían acceso, el chico pasó su mano por la espalda, de arriba a abajo para calmar sus miedos-Shh, tranquila princesa…-Damon alzó la cabeza del hombro de la chica para mirar a Jenna y a Ric, los cuales estaban cogidos de la mano-ya pasó, siempre estaré aquí...para lo que gustes…
La chica sorbió por la nariz y se abrazó con más fuerza a Damon, alejándose de sus problemas y del mundo exterior, quería contarle todo pero no era capaz de pronunciar palabra, todo le superaba y con creces. Damon necesitaba saber, era su obsesión en ese mismo instante, conocer la angustia de su novia, pero se mordía la lengua, cualquier problema no debía importarle.
-Quieren quitarle la custodia a Jenna-pronunció seco Stefan dejando el ramo con cuidado encima de una mesita auxiliar, la chica se apretó con más fuerza, Damon aumentó su agarre para sentirla cerca-por culpa de una denuncia.
-¿¡Qué denuncia!?-quisó sonar tranquilo pero el odio se reflejó en su voz, en su cuerpo, en su rostro, sorprendiendo tanto a Alaric como a Stefan-¡Habla!-sonó urgente, demasiado.
-La pelea del otro día, tu hermanastra le ha denunciado y mi tío ha aprovechado la oportunidad para pedir el permiso al juez, no podemos hacer nada.
-Damon te llamaba para que nos dejaras a tus abogados, te pagaré si quieres-le aclaró, Damon miró alternativamente a cada uno de los presentes después apartó un poco a Elena, la cual no había dicho ni una palabra, le acarició con ternura el pelo.
-Contad con ellos, removeré tierra y cielo para parar esto-dijo con asco.
-No quiero que lo hagas-se apartó la chica-no quiero que te enfrentes a tu familia.
Damon se quedó boquiabierto, no se esperaba para nada esas palabras, cualquiera en su sano juicio aceptaría esa ofrenda sin importarle las consecuencias pero Elena no, ella se preocupaba más por el hecho de que esto le afectara con su padre, le sonrió.
-Tu eres mi familia Elena…
-Te quiero-la chica le dio un tierno beso, las lágrimas se fundieron entre los labios ardientes de la chica, y los culpables de Damon-gracias…
~Damon & Elena~
Stefan, Damon y Elena llegaron a casa del segundo, el primero no estaba muy convencido, llevaba ya mucho tiempo que no entraba allí y no es que ese lugar le trajera buenos recuerdos, la tercera, bueno ella estaba conforme, estaba con el chico el que amaba, arriesgandose y no dandose con la puerta, Damon la quería tanto como ella a él, aunque no se atreviera a expresarlos con palabras. Damon entró en la casa encontrándose con todos sus abogados presentes, murmurando, el silencio se hizo eco.
-No recuerdo haberles llamado-confesó aturdido, dejando las llaves a un lado y arrastrando a Elena, una mujer, Verónica salió de la multitud clavando sus ojos en su hijo.
-Señor Salvatore-le saludó, el más prestigioso de sus abogados, el cual tenía una carpeta con documentos en la mano.
Damon ignoró la presencia de su madre, temiendo que esto significara lo que más temía, por lo que se acercó al grupo de abogados.
-Ya que están aquí quería pedirles…
-Lo sentimos pero deberá esperar-señaló a Verónica, Damon miró despectivamente a su dirección-la señora nos ha contratado.
-Dudo eso, no tiene ni un dólar-dijo con asco, Elena apretó el agarre para transmitirle calma, de la cual ella escaseaba.
-Lo ha pagado tu Giuseppe-dijo con calma, sentándose en el sofá con una taza humeante de café-no veo el problema de que tu padre quiera ayudarme en un caso.
Todos sabían a qué caso se refería, no sólo los abogados o Elena, también Stefan el cual empezaba a atar cabos silenciosos y Damon el cual estaba a punto de lanzarse a la vena carótida de la que una vez fue su madre. Pero nada sucedió.
-Damon-le llamó Stefan viendo como la tensión iba en aumento, al ver que el chico no solo se tensaba aún más sino que también amenazaba con saltar encima de esa mujer-¡Damon!-se acercó a él y tiró de su brazo hacia atrás-No te rebajes capullo.
Damon se dejó arrastrar, con Elena pegada a su cuerpo, la chica le echó un rápido vistazo a la escena que acababa de presenciar: el chico se la había jugado por ella, sonrió tristemente, en menos de unas horas estaría de camino a Nueva York con su tío John y Isobel, su odiosa tía. Stefan no sabía hasta donde llegar por eso optó por ir al exterior ya que no quería abusar de Damon.
-¿Qué?-preguntó el moreno.
-Ibas a saltarte al cuello-como si con eso lo explicara todo, Damon empezó a reír sarcásticamente, única forma de protegerse de las malas lenguas-no piensas tomártelo en serio ¿verdad? No sé ni para que intento darte otra oportunidad…
-¿¡Darmela tu a mi!? Chaval te la estaba dando yo a ti-se cachondeo-después de violar mi intimidad es lo menos que podía hacer…
-¡Eres un cerdo capullo!-saltó-¡Soy yo el que te la estaba dando maldito niñato! ¿¡sabes lo que te pasa!? ¡que estás más solo que la una, que necesitas algo que de vidilla a tu insufrible vida….!
-Basta por favor-Elena se colocó en medio de ambos, con claras intenciones de empezar a llorar en un momento a otro-por favor-volvió a repetir-ninguno se conoce de verdad-los miró a ambos-tu has vivido riéndote de todos pero tienes razón, Stefan no te conoce…-miró a su hermano-daros una oportunidad mutua si de verdad me queréis…
-Vale-sonrió Stefan-como te quiero le doy una oportunidad-enfatizó en la frase "te quiero" todos sabían en el pueblo que Damon Salvatore no estaba nunca con una chica más de una vez y mucho menos le pronunciaba esas palabras, ya que odiaba la mentira sentimental, le ofreció la mano con una sonrisa falsa esperando su negativa, Elena los miró dubitativa ella tenía el mismo presentimiento, sabía lo que era acercarse a Damon: salir perjudicada pero aún así no resultaba más fácil ni más llevadero, se mordió la lengua. El teléfono sonó.
-Es el mío-se pronunció con voz más calmada-vuelvo enseguida-los tranquilizó, dejando a los dos chicos solos ante el peligro del otro.
~Damon & Elena~
Elena se alejó un poco para contestar, había reconocido el número al instante pero no tenía ganas de escuchar a ninguno de los chicos con respecto a las palabras de Stefan.
-Hola rubia cuanto te he echado de menos-dijo con añoranza, recordando esos momentos en que solo eran unas adolescentes y sus máximos problemas eran el que ponerse el último día de clase, que para ellas significaba todos los días.
-¡Me quiero morir! ¡Me quiero morir…!-repitió sin respirar, era típico en ella hacer esa clase de comentarios ya fuera por teléfono o por skype, o en persona que era lo que más le gustaba, con una sonrisa tonta la dejó gritar un rato más pues era inútil intentar frenarla-Diosss….
-Car amiga, ¿qué pasa?-dijo divertida, secándose una lágrima-hace tanto que no hablamos.
-Pues eso va a cambiar.
-Disculpa…
-Me vuelvo al pueblo-dijo en tono infantil-nadie me quiero aquí.
-¿Qué tonterías dices? Tienes a tu hermano, te adora…
-Mi hermano es un mentiroso y está enfermo.
-¿¡Enfermo!?-se preocupó, Klaus y ella habían sido inseparables, más de uno bromeaba que acabarían juntos como la barbie y ken, pero las cosas se fueron estirando y estirando y nada de eso sucedió, ni Elena le veía como algo más y mucho menos Klaus que con el tema de los negocios andaba más perdido, era por eso que su hermana aceptó la invitación para irse a Nueva Orleans, para tener más tiempo-¿qué le pasa?
-Es horrible, tan horrible que es horrible decirlo en voz alta…-exageró, y seguramente estaría en manos libres-por eso vuelvo a casa, para que le sanes.
-¿Para qué?-le preguntó extrañada, era normal en Caroline gastar bromas sin sentido pero si esto era una broma había pasado de castaño oscuro-Caroline espero que esto sea serio…
-Y lo es, nunca he hablado más en serio-dijo seca-Klaus siempre ha estado enamorado de ti…
-Vamos hombre no empecemos que te veo venir-no pensaba aguantar esa clase de frases ni de ideas locas y mucho menos ahora-tengo problemas de verdad Caro no voy a aguantar tus rabietas.
-Tiempo al tiempo-la ignoró-voy a hacer una de mis rabietas, voy a coger las maletas y me voy a plantar a Mystic Falls con mi hermano y su enfermedad mortal-y colgó, dejando a una alucinada Elena que no comprendía nada de lo que sucedía, si Klaus estaba enfermo ella tenía que enterarse, miró la agenda pero el móvil de su amigo no estaba guardado.
-Mierda.
~Damon & Elena~
-¿No vas a contestar?-se cruzó de brazos-no sé ni por qué no me sorprende-rió-eres un caso perdido Damon, no te guardo rencor, más bien pena.
-No vayas por ahí Stef-le amenazó con una media sonrisa en los labios, alzando el tono de voz-no querrás que Elena tenga que elegir, ¿verdad?
-Ese es tu problema no el mío, solo tengo que esperar ella conoce al verdadero Damon: al cerdo, no tardará en quitarse la venda de la tontería tuya-se rió ante su ocurrencia-Damon no tienes corazón, no amas a nadie.
-¡Te lo estoy advirtiendo a la próxima salto y me va a dar igual lo marica que estés hecho!
-¡Más respeto capullo que con esas no te va a querer ni tu madre!-lo dijo sin pensar, y lo que sucedió a continuación fue exactamente lo mismo, Damon no reaccionó en un intervalo de cero coma segundos, pero su mente trabajaba a más velocidad, las palabras de Rose, de su padre, todo le afectó en un segundo, explotó de rabia y se lanzó contra Stefan, ambos cayeron al suelo, y Damon se esforzó en "mejorar el ceño"
Elena llegó unos segundos después encontrándose a Damon sentado a horcajadas encima de su hermano el cual retenía o por lo menos lo intentaba el puño de su novio, no tuvo tiempo de reaccionar cuando su novio se ciñó con su hermano.
-¡Parad! ¡Damon! ¡Stefan!-intentó separarlos pero fue imposible-¡Por favor parad! ¡Os vais a matar!-utilizar el plural fue muy dulce por su parte aún a sabiendas de que era Stefan la víctima-¡Basta!
Los gritos de Elena y el tiempo que llevan en esa zona del jardín alteró a los presentes de la casa, varios abogados y Verónica se echaron a correr al ver la escena.
-¡Salvatore!-gritó uno, coreado por los demás, pero Damon no paró hasta oír una voz específica.
-¡Para ahora mismo Damon!-gritó agotada Verónica-No puedes dejarme en ridículo, soy tu madre, joder-Damon se apartó de un golpe seco de Stefan, secándose las gotas de sudor y de sangre, se acercó tambaleante a su madre, la cual estaba con los brazos en jarra y el morro subido, el chico río-¡No le veo la gracia en ninguna parte hijo!
-¡Deja. De. Llamarme. Hijo!-le lanzó una mirada fulminante-¡Tu no eres nadie en mi vida, estas muerta! ¿¡me oyes!?-Verónica empezó a hablar a contradecirlo, y Damon a lanzar palabras sin sentido o expresiones incoherentes, pero Elena lo único que veía era lo que iba a suceder, a pasos vacilantes se alejó de su hermano al ver como Damon le levantaba la mano a su madre.
-¡No lo hagas!-Elena se lanzó sobre la espalda de Damon provocando que este perdiera el equilibrio y cayera encima, Verónica se apartó de un respingo, había visto el odio en los ojos de su hijo, la oscuridad, la frialdad que había en ellos, y como todo desaparece con la voz o la cercanía de esa niña, la tormenta en su océano se había convertido en una suave brisa, sin pensarlo se dio la vuelta, tenía que hablar con Rose sobre ese plan tan eficaz que ahora tenía algo más que lagunas.
Elena no se movió de su posición inicial, se encontraba con una pierna por encima de su cadera y rozando una mano, la otra caía sobre la pierna derecha de Damon, su cabeza se situaba en su espalda, hecha un remolino para resumir sobre él, Damon no se movió ni un milímetro, ni siquiera se quejó. Stefan los observaba en silencio mientras uno de los abogados Salvatore le ayudaba a ponerse en pie.
-¿Estas bien?-vocalizó una preocupada Elena a su hermano, el chico asintió en silencio, y por primera vez, visto lo visto, los dejó a solas, literalmente, la chica se removió encima de su novio, si es que seguía siendo eso-Huy lo siento-le dijo al ver que había clavado el codo en su espalda-¿no vas a hablarme? se supone que esa debería ser yo...que me ibas a dejar sin hermano-rió, o por lo menos lo intentó-Vamos hombre que eres tu el que tendrías que estar animándome-le acarició con ternura el cuello y parte de la espalda, depositando un beso en el mismo comienzo del cuello-todo te supera te comprendo, ¿vale?
-No quería romperle la cara a tu hermano.
-Oh si, claro que querías-sonrió-no puedes mentirme Damon, no a mi-el chico se giró curioso, tirando a Elena al suelo, la cual se volvió a sentar a horcajadas encima de él.
-¿Por qué no? ¿por qué estás tan segura?
-Porque te conozco, a las dos versiones-se hizo la remolona-y hasta la tercera versión.
-¿tercera?
-Sip.
-¿Y esa según tú cual es?
-La de "voy de dulce contigo para que confies en mi, parezco cruel pero es mi forma de decirte te quiero…"-intentó imitar su voz con tono rapero, confesando así sus mayores miedos, el chico empezó a reír, y tiró a Elena al suelo para montarse encima de ella-¡Hey!
-Eres…-bufó-dios no te merezco-le acarició la mejilla-ni por un segundo merezco poder verte, tocarte, sentirte, no merezco nada de eso, alguien tuvo que cometer un error ahí arriba cuando te conocí.
-Joder y tanto me hicistes la vida imposible-bromeó.
-No hablo de ese momento, hablo del día de la fiesta, cuando entrastes por esa puerta, gracias al cielo que no fue otra me fuera muerto de ser así-acercó su rostro al de la chica y depositó suavemente sus labios sobre los de ella provocando un deseo en ambos-eres mi perdición…
-Y tu la mía…-la chica se lanzó hacia adelante uniendo así sus labios en un beso mucho más pasional y directo, llevando esta vez las riendas…
~Damon & Elena~
-Señor Gilbert tiene usted una llamada entrante…
-No quiero recibir nada Felicity, olvídate tengo cosas más importantes que hacer-colgó cuando volvió a sonar la alarma-¿¡que te acabo de decir!?
-Es la señorita Sommer-dijo de carrerilla y después colgó sabiendo de antemano que esta vez si quería recibir visitas, John se sentó en su sofá, pensativo, desde que Jenna había cogido la custodia en ningún momento había pisado ese despacho, en realidad no lo había hecho nunca, y ahora no solo lo iba a hacer es que había salido de Mystic Falls para ello, sonrió placentero cuando el ascensor pitó, abriéndose poco a poco, una figura embestida de negro y con rizos miel pasó por su lado-Bienvenida Jen…
Jenna se quedó seca al ver el careto de John desde el juicio, pues en el entierro no estuvo aún siendo su hermano, no le había visto. La mujer se quedó quieta, estaba pensando cual era la mejor manera de asesinarle lenta y dolorosamente sin que nadie del exterior la relacione con el caso, sonrió de satisfacción solo con pensarlo.
-También te he echado de menos, pero prefiero que estés bajo tierra…
-Lo apuntaré entre las cosas que le llevaré al juez de menores, o simplemente a los tribunales, porque conociéndote capaz eres de llevarme allí, a ver quien pierde.
-Eres un cerdo-pegó las manos al escritorio-no sé como te has enterrado pero tendré a los mejores abogados…
-¿Tu? ¿y con qué los vas a pagar?
-Con el mismo dinero que cualquier persona tenga...acepta efectivo…
-¿Venderás tu cuerpo?-rió pícaro-estaría dispuesto a quitar la denuncia con solo pasar un rato entre tus piernas-Jenna sonrió de oreja a oreja.
-Gracias John, acabas de darme buena información-sacó una grabadora-has elegido una noche de placer antes de tus sobrinos, gracias.
Jenna llegó hasta el ascensor con un John echo una furia al abrirse se encontraron con otro hombre, Jenna sonrió al reconocer a Alaric.
-Adiós John, nos veremos en los tribunales…-el aludido golpeó la puerta al cerrarse, le daba asco cada vez que esa mujer le superaba en algo.
Jenna ha jugado su baza...Stefan no piensa rendirse, y ¿nuestra parejita? Ya lo veremos :D Siento no estar muy disponible pero aún así estoy encantada de oír vuestras críticas y demás, me encantan vuestros reviews! Se os quiere muchísimo!
Besos
