Décimo Noveno Día:
Stefan bajó las escaleras de dos en dos, estaba nervioso, demasiado, llevaban ya cuarenta y ocho horas sin saber nada de Elena, suficiente tiempo como para poner una denuncia, y eso era lo que se disponía hacer cuando oyó unos gritos en la cocina, con curiosidad se asomó encontrándose a su tía a punto de hiperventilar, gritando a una preocupada Elena, su hermana.
-¡Lena!-se lanzó, literalmente a sus brazos sin hacer caso a las amenazas de Jenna-¿¡dónde coño has estado!?
-Yo…-no sabía qué decir, había preparado un resumen, una coartada pero visto lo visto no era capaz de pronunciar palabra al respecto, no podía decirles la verdad no por ahora-lo siento...pero…
-¡Pero nada Elena!-volvió a tomar el control Jenna, pegando un golpe seco con el zapato-¡No, nos puedes asustar de esa manera! ¿¡quién te has creído que eres!?
Los gritos aumentaron de tal manera que Ric bajó la escalera como un zombie dispuesto a ver que le había quitado el sueño, al ver a las dos chicas y a Stefan en la cocina supo lo que pasaba, con la mejor de sus sonrisas se dispuso a solucionar el golpe.
-Jenna calmate, Elena sabe que esto ha estado mal-la miró cómplice-y sabe que después del juicio tendría que haberse quedado quieta y a ver dejado los berrinches para otro momento-les suplicó con la mirada-pero tienes que comprenderla está en esa edad, ¡joder hablo como si fuera un viejo!-las dos chicas sonrieron, pero a Jenna se le borró muy rápido, Ric no tenía ningún derecho a intervenir de esa manera.
Pero el sonido de la puerta rompió la tensión…
-Voy a abrir-soltó Elena, sabiéndose más que castigada cuando era lo que menos necesitaba, al abrir se encontró con Bonnie, Katherine y Caroline, acompañadas o escoltadas por Klaus, fue una sorpresa ver a la rubia y a Katherine juntas, sonrió.
-¿¡Elena!?-gritaron las chicas, abalanzándose a ella, no la dejaban respirar pero por lo menos no la atosigaba a una charla, Klaus la saludó con la mano.
-Chicas...chicas...
Las aludidas se separaron un poco pero la mantuvieron rodeada, las sonrisas estaban dibujadas en sus perfectos rostros, pero Elena las conocía bien y los mínimos detalles estaban tan presentes como ese maquillaje.
-¿Os sucede algo?
-¿No es evidente?-preguntó irónica Caroline-nos has tenido en vilo todo este tiempo, ¿dónde andabas?
-Necesitaba alejarme de todo-agachó la cabeza-me estaba superando en sobremanera…
-Damon es un cerdo-fue superior a Caroline pero lo soltó, sabiendo de antemano que eso causaría problemas pues la rubia siempre había adorado a Damon, Elena abrió la boca para preguntar cuando el sonido del teléfono fijo la sobresaltó recordando que llevaba sin saber nada de su móvil desde hacía mucho tiempo. Descolgó.
-Casa Gilbert, ¿diga?-Katherine y Bonnie entraron al interior casi arrastrando a la bocazas de Caroline.
-¿Elena? ¡No me cortes!-sonaba suplicante, tal vez demasiado, a Elena se le revolvió el estómago al escucharle, ¿cómo podía dejar de sentir una cosa para sentir otra muy distinta? Le daba asco-Necesito que hablemos pero bien, por favor…
-Claro-le costó la misma vida pronunciar esas palabras-donde quieras.
-Vale, vale…-se paró a pensar, fue demasiado tiempo para Elena-¿qué tal en el Grill?
-No-dijo seca-no quiero coincidir con nadie y me pregunte "como estoy"
-Bueno...no hay muchos lugares en Mystic Falls…
-Podemos ir a Fell's Church
-¿quieres salir del pueblo conmigo?-bromeó, la chica soltó una risita-Vale, entonces te recojo…
-En mi casa…
-En tu casa-sonrió victorioso-Besos hermosa…
-Besos…
Dejó caer el auricular, y unas lágrimas surcaron su rostro, ¿cómo le podía afectar tanto? ¿cómo podía haberse enamorado de esa manera? Él no la quería, solo esperaba que Rose le mostrase la verdad inmediatamente, pero ¿y si era todo mentira? ¿y si Rose solo quería destruir a Damon a toda costa? Fuese como fuese Elena necesitaba saber la verdad era demasiada gente la que hablaba de una apuesta, no podía ser mentira…
~Damon & Elena~
Alaric recogió los platos que quedaban en el lavavajillas mientras su mente vagaba entre recuerdos de su infancia, de su juventud, y como ataba todo eso al comportamiento de Damon, suspiró al darse cuenta de que era inútil seguir luchando ante lo evidente, tenía que hablar con Elena, contarselo todo, ella se lo merecía, pero antes le daría una última y desesperada oportunidad a Damon.
-Ric-le llamó Elena-¿me ayudas con la venda? Ayer tuve que ir al médico para ver como avanzaba pero como no fui Jenna me ha dicho que puedo quitarmelo…
-¿Esto fue por Rebecka?-la chica asintió sonriente, Alaric con cuidado le desprendió de la venda, el brazo estaba mucho mejor ya no tenía ese color morado de antaño, sonrió y se concentró en su labor, ignorando que la chica no había venido por eso. Carraspeó, era estúpido seguir ignorándola, el chico soltó el trapo y se giró para enfrentarla, solo necesitó mirarla a los ojos para ver que le atormentaba-Lo sabes-se confirmó así mismo, la chica tragó saliva pero mantuvo la compostura-Elena yo…
El silencio se hizo eterno pero para cuando Ric iba a hablar una figura se asomó por la puerta trasera, ambos miraron en esa dirección encontrándose a un Damon sonriente, señalando divertido el pomo. La Puerta estaba cerrada con llave, Ric miró a Elena, la cual tenía la mirada fija en él.
Damon exasperado bufó, haciendo muecas para que alguno de ellos decidiera dar el primer paso, cansado golpeó con los nudillos más fuerte. Elena optó por salir de la cocina, fue Ric quien abrió.
-¡Menos mal!-exageró-Y yo que pensaba que no me ibais a abrir…
-Damon será mejor que te esperes…
-¿Qué me espere a que?-le preguntó curioso pero con tono que dejaba claro que estaba cansado de tanta tontería.
-A mi-sonrió Elena, apareciendo con un bolso y sus cosas-Ric porfa' avisa a Jenna, di que me has levantado el castigo-sonrió de oreja a oreja, agarrándose a Damon-no lo merecemos, ¿verdad?-hizo un pucherito divirtiendo a Damon e intranquilizando a Ric, no hubo quejas, ambos se fueron por la puerta, dejando las cosas aún peor de las que estaban.
~Damon & Elena~
Elena y Damon cruzan la calle cogidos de la mano pero ninguno de los dos se siente cómodo, ni siquiera está la conexión que los unía anteriormente, Damon se tensa al pensar que todo puede ser causa de Ric y de su gran bocaza por lo que decide salir de dudas. Se para en seco, arrastrando a Elena consigo, la cual ni se había dado cuenta del frenazo, la chica le mira extrañado, le ve triste, demasiado.
-Siento no haber sido capaz de decirte lo que siento-apretó más el agarre, agachando levemente la cabeza-pero temo hacerte daño, a ti...y a mi...siento ser egoísta…
La chica le mira extrañado, tiene una ligera idea de lo que planea con eso pero en su interior, en su corazón quiere pensar que es sincero, que siempre lo fue, pero las palabras de sus amigas, las de Rose y las de Ric vuelven a su cabeza como una oleada de bofetadas.
Se obliga a sonreir…
-Damon-sonríe-¿eres tonto?-se acerca a él, agarrando ambas manos, y apoyando su frente contra la suya-esperaré lo que haga falta...unas horas, unos días, unos meses…-estuvo atenta a todas sus reacciones, era demasiado arriesgado-quién sabe, tal vez un par de días más, hasta llegar...a final de mes…¿no?
El chico sonrió, y se soltó de su agarre, cogiendola por la cadera, acercándose mucho más a su cuerpo, sus respiraciones se acompasan al ritmo que ellos marcaban, Elena dejó de pensar con racionalidad al tenerlo tan cerca, al poder perderse en el azul de sus ojos, algo parecido le sucedía a Damon, daba igual la lucha interna que tuviese, era mirarla a esos ojos de chocolate y toda marea llegaba a su fin, ambos estuvieron así de concentrados y perdidos durante unos minutos más, sin saber a ciencia cierta qué era lo que pensaba el otro.
Una chica los observaba desde la distancia, estaba tensa, ofuscada, tras pensarlo unos segundos decidió acercarse con aires de grandeza, sus ondulados cabellos dorados bailaban al son de sus pasos, marcando si cabía, con más fuerza su decisión.
Agarró a Elena con fuerza, tirando de ella para alejarla de un sorprendido Damon.
-¡Car!-se quejó la chica al reconocerla, soltándose de su agarre se acarició el brazo-¡que me haces daño!
La rubia ignoró por completo a su amiga y se centró solamente en Damon, le miró con odio y asco, recordando su último encuentro.
-Tienes la poca vergüenza de acercarte a mi amiga-le dijo con asco, acercándose amenazadora, Damon rio divertido, no iba a aguantar a una descerebrada, agarró a Elena.
-Vámonos-tiró de ella suavemente, intentando que se alejaran por completo de los problemas, pero Elena necesitaba escuchar lo que tuviese que decir su amiga.
-Espera, os he escuchado a todos, se merece que la escuche a ella también…-Damon puso los ojos en blanco-Car, habla…
-Damon es...es…¡argh!
-No tiene ningún sentido escuchar a una loca como esta, con todos los respetos, ¡mirala!-exageró con ambas manos-¡Espera! No…-se asustó-Va a decir algo coherente.
Elena tuvo que reprimir las ganas de reírse, Damon conseguía sacarle una sonrisa en la peor de las situaciones, pero se reprimió porque a fin de cuentas iba a ser reirse de su amiga y eso no estaba bien.
-Vamos hombre no me digas que no te ha hecho gracia…-se enfurruño.
-Quiere que mi hermano acepte su orientación-"Bingo" pensó Damon, tras esa estupidez Elena no quería escuchar nada que dijera la rubia-es horrible…
-Basta ya…-la calló-Car haber si comprendes que Klaus, Stefan o cualquier persona tiene derecho a estar con quien quiera, Damon ha hecho lo correcto diciéndote lo…-negó con la cabeza, y optó por irse con el chico, ambos se perdieron en la esquina.
El viaje por carretera fue tranquilo, Elena observaba el bosque, estaba en calma, aparentaba estarlo, al igual que ella, su mano se posó involuntariamente en su corazón, ese gesto no pasó desapercibido para Damon, todo lo que estuviese relacionado con Elena alteraba a Damon, no le había quitado un ojo de encima en todo el viaje, tenía el corazón encogido cada vez que el rostro de la chica se ennegrecía por algo, tragando saliva frenó de golpe, en mitad de la nada, preocupando a Elena que no comprendía porqué había hecho eso.
-¿¡Se te va la olla!?-le escupió, mientras comprobaba que no viniese ningún coche por detrás-¡Podrías habernos matado!
Damon ignoró por completo sus quejas, salió del camaro, y arrastró a Elena al exterior, la chica empezaba a asustarse de veras, e intentó resistirse lo máximo posible, todas las bromas, las jugadas, todo lo que había hecho Damon contra ella en el pasado volvieron a su mente, esto era parte de ello.
-¡Suéltame!-pataleo-¡Déjame hijo de…!
-¡Elena!-la soltó, asustado se apartó de ella dejando sus manos al descubierto, la chica se tambaleó un poco, pero enseguida se dio cuenta de lo evidente.
-Lo siento...no quería, sólo…-se pasó una mano por el pelo-quería enseñarte un lugar antes-la chica miró a su alrededor, estaban en mitad de la nada, ¿qué quería enseñarle aquí?-pensé que confiabas en mí-acabó por decir-creo que me lo he ganado…¿no?
-¿Por qué te acercastes a mi Damon?-el chico alzó la mirada, sin comprender a que venían tantas dudas-Me odiabas, ¿eso puede cambiar?
-Te odié sin motivo...puedes gustarme sin motivo…
-No-negó con la cabeza-Claro que se puede pasar de uno a otro, pero siempre hay algo que lo propulsa, ¿qué te hizo querer acercarte a mi? Sé sincero…
Damon gruñó para sí mismo, no se podía creer que estuviese en esa situación y que no pudiese, que no quisiese utilizar ninguna de sus armas de seducción, ¿por qué le era tan difícil acercarse a esa chica? Ya hacía tiempo que tendría que habersela llevado a la cama, se acercó decidido a ella.
-Elena no hay palabra que pueda explicar ni describir el porqué, quieres una explicación, no habrá suficiente vocabulario para hacerlo, pero aún así lo intentaré-cerró los ojos para poder olvidarse de esos ojos castaños y utilizar sus artes pero una vez más se sorprendió así mismo, apoyándose en su actual musa: ella-fue casualidad, lo de Rebekah...la playa, todo me hizo pensar que te juzgue mal, si me preguntas porque te odiaba en el pasado, no sabría responderte, solo decirte que era gilipollas, y ahora ambos lo somos por no aprovechar nuestra oportunidad de estar solos en un pueblo donde nos conocen, bueno de nada…
La chica sonríe, mordiéndose el labio inferior, Damon tiene razón, tienen que vivir el momento…
-¿Me prometes que nunca me harás daño?-su última baza, el chico asintió robándole un tierno beso, pidiendo permiso a su boca para poder perderse en ella-Anda, vamos…
-¿a dónde?-preguntó inocente, la chica rió y le golpeó con los nudillos, ambos entre risas y bromas se adentraron en la nada, siguiendo los pasos de sus corazones, siendo tal vez su último aliento de libertad.
Llevaban una media hora andando sin rumbo o eso le parecía a Elena la cual no estaba demasiado en forma, hacía mucho tiempo que no iba a los entrenamientos de las animadoras ni hacía footing ni nada por el estilo por lo que todo eso le estaba pasando factura en ese momento.
-Damon por dios…-el chico sonrió en broma-¿a dónde vamos exactamente?
-Es un secreto-sonrió tranquilamente, tendiéndole una mano para que hiciese un esfuerzo más-Elena estamos andando en llano no quiero verte en una montaña…
-¡Que gracioso!-ironizó-¿ni una pequeña pista? ¿¡nada!?
-Eres demasiado impaciente Elena…-la chica se agarró de la mano para poder continuar, y para poder sentirle con más fuerza, estuvieron andando un rato más, la chica ya estaba reventada pero aún así no se quejó, solo observó el rostro apacible del chico.
Llegaron hasta un valle pequeño, era como si cambiase el entorno que les rodeaba con tan solo pisarlo, la chica se atrevió a mirar a su espalda, el camino por donde habían venido seguía ahí, pero era mirar al frente y ver un nuevo mundo, Damon tiró levemente de ella señalándole unas pequeñas rocas, la chica le siguió sin pestañear, asombrándose de lo mucho que había en un sitio tan pobre. Ambos se metieron en un hueco que había entre las dos rocas, la chica le costó bastante pasar sin hacerse daño, pero Damon la ayudó en todo momento.
-En serio Damon…¿a dónde vamos?-le costó hablar porque una rama le rozó la pierna, la chica se sobresaltó teniéndose que se tratase de un bicho-¡Ah!
-¡Elena…!-ambos cayeron rodando al suelo, Damon dolorido se arrastró fuera del agarre de Elena, la cual estaba entumecida por el golpe.
-¿Estas bien?
-Si…¡argh!-la chica puso mala cara al ver el estado lamentable de Damon pero su pánico anterior y su miedo posterior desapareció al ver el hermoso lugar que los cubría, era una pequeña caverna, con un lago de color azul, el mismo azul que iluminaba los ojos de Damon, la chica se levantó con torpeza, ignorando las quejas de Damon, y alcanzó el borde del lago-¡Gracias! ¿eh?-bromeó, levantándose, y alegrándose por fin de conseguir que la chica volviera a sonreir.
-No conocía este lugar...no sale en los mapas de turismo, ni siquiera en los de mi madre…
-Es que nadie lo conoce-la chica le miró sin comprender-es mi secreto, nuestro secreto…
-¿Nuestro?-se preguntó sin preguntar, la chica se alejó del lago para acercarse a Damon, tenía una pequeña herida en su ceja derecha, la chica posó sus dedos en ella, rozandola levemente-creo que voy acabar matándote un día.
-Sí…-sonrió-primero esta-se señaló la mejilla-y ahora esta-Damon cogió sus dedos para besarlos uno a uno, la chica se sonrojó ante el contacto, y la conexión que había entre ellos se avivó con sus palabras, ambos se quedaron prendados de esa sensación.
Estuvieron un buen rato con los pies bajo el agua, hablando sobre cosas circunstanciales y sin entrar en detalles, pero las horas pasaban y Damon no tenía tiempo que desperdiciar.
-¡Vamos!-se levantó, salpicando a Elena, la chica le miró extrañada-Habíamos quedado para ir al pueblo vecino, ¿o es qué lo has olvidado?
-Yo pensaba...que me ibas contar...no sé, algo de este sitio-la chica alzó una ceja, interesada por saber más de ese misterioso y precioso lugar-¿no quieres hablar?
-Hay cosas que no necesitan ser contadas, este lugar siempre ha estado para mi cuando he necesitado sentirme bien, te estoy enseñando un lugar donde he sido humano…en todos los sentidos…
-Espero que no en todos, "todos"-intentó bromear, pero la oscuridad en los ojos de Damon denotaban miedo y dolor, la chica se disculpó-lo siento, es solo que...me sorprende que me enseñes tu corazón con este lugar-ahora era él el que no comprendía las palabras de la chica-te cierras en banda, has hecho daño, has sido horrible, pero aún así eres un corazón puro que teme sufrir de nuevo...te quiero-se abrazó a él, sin esperar respuesta, y temiendo por encima de todo que desapareciese esa luz que había visto en Damon.
~Damon & Elena~
Elena corrió el camino que le quedaba hasta el camaro, saltó por encima, dejándose caer sobre los asientos, la risa aumentó al ver la torpeza de Damon al llegar hasta el coche, estaba reventando, y le costaba respirar.
-Que torpe estás…-se acercó a él-anda vamos,que bien que ibas con prisas.
-Que graciosa, a ti no se te ha caído una loca encima.
-¡Qué ataque más gratuito!-ambos ríen, la chica le abre la puerta, pero antes de que entre le agarra de la camisa, si está tan dolido tiene que ser por algo.
-Hey, hey...ya sé que me deseas…
-¡Idiota! ¿¡y si tienes algo!?-la chica le levanta la camisa, tiene parte de la piel en un tono morado, le roza con cuidado provocando que el chico se contraiga-deberíamos ir a un médico…
-No hace falta…
-Pero mirate…
-Que de verdad que estoy bien-se quejó, soltándose de Elena se metió en el asiento del piloto para tomar rumbo al pueblo.
-Damon-le llamó-quiero que vayamos al médico, no puedo disfrutar del día si tu estás así.
-Elena es nuestra tarde no la merecemos, no puedo perderla por ir al médico para que luego no sea nada-se quejó-es nuestro día-repitió.
-Me da igual-se cruzó de brazos-no iré a ningún lado si no es al médico.
-¿En serio? ¿de verdad me vas a hacer esto?
-Somos una pareja-le aclaró-y como tal debemos cuidarnos el uno al otro, es lo que estoy haciendo ahora, no veo el problema.
El chico bufó pero al final accedió, tomaron rumbo al hospital de Mystic Falls que estaba a las afueras del pueblo por lo que no tardarían mucho en llegar.
Tras una pequeña revisión el médico no encontró ningún desperfecto, tenía la zona hinchada pero nada que no se pudiera curar con un poco de descanso, la chica salió satisfecha, Damon no tanto.
-¿Ves? No tenía nada, hemos malgastado nuestro valioso tiempo...-le recriminó-ahora solo me quedan unas horas para divertirnos.
-Yo con esto me conformo-sonrió-no te enfades anda, podría haber sido peor y si hubiese sido una irresponsable podrías...
-¡Que si! ¿qué haría sin ti?-dijo con tono de suplica, agarrándola de las manos-Gracias, ¿conforme?
-Sip-sonrió, sus miradas se conectaron, pero una voz conocida provocó que esa burbuja particular desapareciera, la chica al girarse se quedó pálida.
-Chicos-sonrió el doctor Fell-Buenas Elena...
-Hola-saludó triunfante Rose, Elena se apretó aún más a Damon, sentía que la garganta le ardía la sola idea de que la chica estuviese allí para confirmarle su miedo la destruía-debo irme, he venido a ver un amigo...
-No te hemos preguntado-sonrió con asco Damon, pasando una mano por el hombro de Elena remarcando su posición, Rose lo observó con desgana.
-Elena si-tras despedirse desapareció por la puerta, Elena estaba blanca, demasiado.
-¿Estas bien?-le preguntó con tono paternal el doctor, la chica negó con la cabeza, le dolía todo el cuerpo, y no encontraba las palabras para explicarlo.
~Damon & Elena~
Damon cerró la puerta del despacho del doctor para dejarle tranquilidad mientras examinaba a Elena, no estaba muy conformo con dejarla allí sola pero tampoco podía hacer otra cosa, el especialista era Logan no él, tras carraspear y cambiar de peso un pie y otro decidió curiosear la sala de espera.
El doctor Fell como otros especialistas de la gran ciudad tenían dos despachos, uno era como un pasillo repleto de diplomas y fotografías y en el otro estaba los aparatos de consulta, Damon sonrió victorioso Logan tenia todo eso solo por estar en un pueblucho como este.
La puerta se abrió pero no era Elena la que salía.
-¿Bueno?-preguntó extrañado-¿sucede algo?
-No mucho, ¿usted es...?-era algo más que una pregunta, todos en el pueblo incluido a la gente con especialidades conocían a los Salvatore, y más concretamente a Damon y sus hazañas por eso el chico se temió lo peor...
-Es solo un...¿qué coño le pasa?-se ofuscó-Doctor venimos a por un golpe, mío...no de Elena...
-Lo sé, y pensaba que era el estrés, pero...-puso mala cara-eres su novio, ¿o no?
-¿Vamos a dejar los formalismos?-sonrió-Vale, vale...-se paseó por la sala nervioso, frotándose la cara con ambas manos-entonces querido Logan, ¿vas a decirme de una puta vez que le pasa a mi novia?
-Es algo hereditario, nada grave según como se mire, Miranda lo tenía y le iba muy bien.
-No me está ayudando en nada, lo sabe, ¿verdad?
-Es solo una pequeña minusvalía que afecta al cerebro-Damon puso cara de no comprender ni una sola palabra de lo que le estaba contando-no se detecta con facilidad en una revisión normal, tendría que hacerle un tap para cerciorarse del todo...
Logan, esta vez se sentó en una de las sillas quedando por debajo de Damon; quería que el chico se sintiese bien y que no se alterara con tanta facilidad.
-¿un retraso?-comprendió con una sonrisa tonta en los labios-¿y? mucha gente es retrasada...
-Con más delicadeza-le amenazó-y no, no tiene ningún "retraso" es una pequeña minusvalía, que es inofensiva hasta que algo la altera por así decirlo, ni siquiera tendría que contarle nada sin tener pruebas fehacientes.
-Pero...
-Da igual, dejelo...-llamó a la puerta-¡ya puedes salir! Una cosa más-le susurró-no sé si la chica tiene idea de esto, no diga nada hasta que hable con Jenna.
-No puedes decirme esto y quedarte tan tranquilo, dime si es...
Elena salió justo en ese momento, los observó a ambos buscando en ellos un indicio de lo que habían hablado o discutido pero ninguno dijo nada, Damon estaba tenso pero le sonrió y le tendió la mano al salir, el doctor Fell los acompañó a ambos a la salida trasera en la que solo le estaba permitido el paso a las personas que trabajaban allí.
-Elena-le llamó Logan-eres igual a Grayson.
-¿A qué se refiere?
-Una luchadora nata, en tan poco tiempo has vuelto a sonreir.
La chica se quedó pálida, pero tenía razón Damon era la causa de su felicidad, de su recuperación aunque doliese se lo debía todo a él, daba igual lo que pasase esa noche o al día siguiente le debía mucho a ese chico de ojos azules.
~Damon & Elena~
Damon estacionó en el Grill, el viaje había sido silencioso pero no incómodo, el chico se había pasado todo el viaje pensando en las palabras del doctor, y Elena en todo lo que sucedería en esas veinticuatro horas. Ambos se sonrieron, sabían que necesitaban dar un nuevo paso pero no sabían cual ni como.
-Hoy quería que solo estuviésemos tú y yo-señaló a ambos para sacar una sonrisa a la chica-pero ya vez que ha sido imposible, así que tendrás que conformarte con una cena informal rodeada de miradas inquisitorias-la chica sonrió, Damon posó sus dedos sobre sus cabellos ahora más largos-Esas zorras pagaran por esto...
-Damon-le agarró la mano-ya es agua pasada deben aprender que ahora soy tu novia-ambos se dieron un tierno beso-me gusta como suena de tus labios.
-¿A si?-dijo en tono sensual acercándose amenazadormente-¿cómo suena...?
-Mmm...sexy y atrevida...
-Oh, entonces tendré que decirlo más a menudo señorita Gilbert-el chico la besó furtivamente, enlazando su lengua con la suya, sus respiraciones se unieron en una sola, y tuvieron que separarse por la falta de aire, pero Damon no se alejó más de un milímetro-novia...-murmuró-pues a mi me suena exquisito...
-A mi también-le costó pronunciar, sentía un cosquilleo por todo su cuerpo, centrándose en su bajo vientre, tragó saliva, le faltaba el aire y algo más que no conseguía dar nombre-no quiero separarme de ti nunca-fue superior a ella, le salió del alma, dando de lleno en Damon el cual no pudo soportarlo más y arrancó el coche sorprendiendo con locura a la chica que solo pudo soltar una carcajada del asombro-¿qué estas haciendo?
-Ojalá pudiese ser el hombre perfecto para ti-gritó divertido-pero no puedo por más que quiero, pero a cambio quiero complacerte, darte lo que me has pedido...
-¿y cómo se supone que vas a hacer eso?
El chico la miró con fogosidad, era perfecta, rostro hermoso, ojos profundos e hipnotizadores, voz dulce, y cuerpo perfecto, era la viva imagen de sus sueños, de ese amor idílico que hablaban las grandes obras literarias, era su Beatriz, su Dulcinea, su princesa de cuento.
-Haciéndote el amor...
La chica ahogó una exclamación, y la sensación de felicidad desapareció como una bofetada bien dada, seguramente su rostro reflejaría la misma sorpresa pues Damon se tensó al instante.
¡SIENTO MI TARDANZA!
Pero he estado muy ocupada y sin internet, pero prometo que me pondré al día cuanto antes, debo muchos reviews, y he dejado varias historias pendientes pero en este fin de semana intento actualizarme.
Gracias por esperar!
