Vigésimo Día:
Ese día era crucial para Elena, se había levantado muy temprano-tal vez demasiado-para solucionar todos sus problemas, pues ya era hora de ponerle punto y final. Se sentía sucia pero a noche no pudo hacer otra cosa que acatar a su cabecita que le decía que no era buena idea entregarse a alguien que no era de fiar, y ¿entonces? ¿¡por qué se sentía así!? Pues porque le quería, no había más que hablar, ese era el problema: el amor que le procesaba.
Llegó hasta la Mansión Salvatore en menos de media hora, aparcó el coche de su tía en la entrada, bien escondido entre los matorrales, no quería que nadie percatase en su presencia, y menos Damon.
Entró por la puerta trasera, no había ni un alma en la cocina, la chica se tomó un segundo para admirarla, era grandísima, y seguramente su tía en sus malos intentos en cocinar la acabaría destrozando, sonrió de solo pensarlo. Tras comprobar que nadie la había oído siguió su camino por la zona del servicio, era una de las casas más lujosas del pueblo por lo tanto casi todo el mundo se conocía de memoria el recorrido pues en antaño había sido un museo del renacimiento.
Subió las escaleras y alcanzó el pasillo frontal de las habitaciones, comprobó que no hubiese nadie y se dejó arrastrar por la hilera de puertas, conocía de ante mano la de Damon y seguramente la de al lado sería la habitación contigua, ahí seguro que no estaría la castaña, sonrió, en la más lejana con seguridad.
No quiso llamar a la puerta, pero tampoco podía interrumpir así sin más, por lo que optó por golpear levemente, y avisar con anterioridad.
-¿Rose-se?-pálida, sorprendida no eran nada en comparación con lo que sintió al ver dos cuerpos, de hombre, completamente desnudos alrededor de una figura femenina empequeñecida, se llevó ambos manos a la boca-Mierda...-musitó, y no tardó ni un segundo en atravesar la salida.
Lo que menos necesitaba era montar un espectáculo, al oír ruidos se adentró en la habitación contigua, encerrándose en esta, un carraspeó la hizo reaccionar, una mujer, de unos treinta y pico la miraba asombrada; era bastante guapa y le resultaba familiar pero no la conseguía cuadrar en ningún lado.
-Lo siento es que...-"¿de qué me sirve explicarme?"-...yo...
-¿Amiguita de Damon?-sus palabras fueron duras pero el tono que utilizó era de comprensión la chica no quiso sacarla de su duda, no era capaz de pronunciar palabra-son muchas las chicas que pasan por aquí, desde que estoy aquí ya van diez-Elena se quedó boquiabierta, y una furia creció desde su interior-es una pena...
Estuvo a punto de salir corriendo pero entonces recordó las palabras de Ric, las de Kol y las del mismo Damon "asco" "repulsión" "quemar o tirar ropa" sonrió.
-Disculpe si la he inoportuno, soy la novia de Damon-la otra no dijo nada al respecto-me he equivocado de habitación, tras disculparse salió cerrando de un portazo, apoyó la cabeza en la puerta.
-¿Elena?
-Trevor-le saludó sin nada de sorpresa en su voz-¿está sola Rose?
-Si-tras despedirse el chico desapareció escaleras abajo, Elena se negaba a ver al otro chico allí adentro pero tenía que hablar cuanto antes con esa zorra para poder salir de la casa sin ser vista.
~Damon & Elena~
Unas manos le acariciaron la espalda con ternura, el chico sonrió atontado al sentir ese contacto tan dulce y apetitoso, con torpeza, pues le ardía todo el cuerpo se giró para atrapar esas manos que le devoraban, pero al ver la dueña de esa manos se sintió sucio y utilizado, con asco se cayó de la cama, ante la sorpresa inicial se percató de que su propia casa en la que se encontraba, esa rubia estaba bajo sus sábanas, esta vez sintió como una oleada de vomito le recorría toda la garganta pidiéndole salir.
Ajena a todo esto la chica se removió hasta alcanzarle.
-Ya veo que estás demasiado borracho para saludarme...-Rebeckah le miró con deseo, lamiéndose los labios recordando seguramente la noche anterior.
El chico negó con la cabeza, buscando algo con lo que taparse le lanzó las cosas a la chica.
-¡Desaparece puta, ahora!-le escupió con asco, al ver que la chica no tenía ninguna intención de moverse fue el que se acercó para sacarla de allí, agarrándola por los pelos, con los quejidos de la chica la sacó arrastras de la cama.
-¡Estas mal Damon!-le pegó una patada para que la soltase, pero al chico le daba igual el dolor físico lo único que quería era sacarse la sensación de asco de su cuerpo, tiró de la rubia con las pocas fuerzas que tenía al exterior de la habitación, sorprendiendo a medio pasillo, solo su madre se asomó al oír el estruendo, Damon estaba dispuesto a todo menos a oírla quejarse por lo que, con una sonrisa suficiente cerró de un portazo no sin antes lanzar las pertenencias de la chica por la ventana junto a las suyas, que olían a alcohol puro, se juro así mismos no volver a salir solo de copas.
Tras quedarse en frío, fue a buscar algo de ropa en el armario pero todo le resultaba asqueroso, tras comprobar que se sentía así con toda su ropa empezó a lanzarla por la ventana, todo le estaba superando, las imágenes de Rose volvían a su cabeza, las de sus amigos y la de Elena, pero estaba esa dulce chica no conseguía calmarle, pues en sus recuerdos ella se negaba a pasar una noche con él, y el sabía la respuesta: le tenía asco, con los ojos rojos y negándose a llorar se dejó caer al suelo, completamente desnudo, pues era la única salida que encontraba.
~Damon & Elena~
-Buenas Elena, eres madrugadora-dijo, retirándose al baño para poder retocarse el maquillaje, Elena sentía una gran repulsión sobre si misma por estar allí-me imagino que habrás venido...
-A saber la verdad-le dijo rápida y decidida, la tensión aumentó a su alrededor, Rose disfrutaba como una condenada de la situación, lo que no entendía era las prisas de la chica.
Rose salió del baño casi lista, pues aún necesitaba cambiarse de ropa, Elena la siguió de cerca, manteniendo una distancia prudente.
-No entiendo tus prisas guapa, te dije que te avisaría.
-Necesito las pruebas ya-contestó seca-si es verdad no te costará decírmelo.
Sonrió.
-Cierto-se giró para enfrentarla-pero ¿qué más te da esperar? No pierdes nada, solo te estás riendo de él, le haces creer que tiene el control, yo lo veo bien.
-Tu si pero yo no-escupió, Rose la miró incrédula esperando una respuesta a una pregunta no formulada, Elena frunció el ceño-no soy tan cruel.
-Ah...
La chica se dirigió al armario y tras desprenderse de su camisón, quedando completamente desnuda se puso a buscar algo adecuado que ponerse, Elena se quedó boquiabierta ante su atrevimiento y desvió la mirada avergonzada. Envidiaba su facilidad de ser y de actuar, pero no su comportamiento.
La chica optó por un vestido fino de color frambuesa, que dejaba entre ver parte de sus inglés, Elena se quedó alucinada, pero no le sorprendió para nada, se lo colocó como un guante sin siquiera ponerse ropa interior, tras colocarse unos tacones de aguja se giró para enfrentarse a Elena.
-Soy tu aliada, me necesitas, tanto como yo a ti...-le remarcó sus palabras señalándola con un dedo amenazante pero con esa sonrisa sarcástica que daba escalofríos-y deberías confiar de la misma forma que lo hago yo.
-Lo sé-tragó saliva-es lo que hago.
-No lo parece-se extrañó-digo, me estás interrogando pero no contestas a mis miradas.
-Pues sé clara-se arrepintió al instante pues pudo observar como la sensación en el ambiente cambiaba por completo-solo pregunta, con palabras.
-¿Qué sucede con Damon?
Puso mala cara, intentó evadir la pregunta gesticulando, como dejando claro que no entendía esa pregunta, que la respuesta era algo más que evidente, Rose la agarró por los hombros para calmarla.
-¡Basta! ¡Solo responde!-Elena le miró sin mirarla realmente, tenía los ojos hinchados, ella sabía la respuesta pero le era duro responder en voz alta sabiéndose destrozada-confía en mi...
-Le amo, y ayer estuve a punto de entregarme a él-Rose ahogó una exclamación y la abrazó con fuerza, dándole confianza, una confianza inexistente, Elena se dejó consolar por ellos, durante unos largos minutos-no sé que hacer-absorbió por la nariz.
-Si te soy sincera yo tampoco-sonrió sabiéndose vencedora, era cuestión de tiempo-espera, se paciente.
-No puedo más, hoy son los veinte días...
-No calcules...no lo hagas, no es bueno, solo esta tarde y te diré lo que tienes que hacer...
La chica asintió como si fuese un robot, y salió por la puerta sin mirar atrás, estaba a punto de bajar por las escaleras cuando oyó unas risas en la habitación de Damon, se asomó con cuidado viendo a un Kol tapando a Damon con su chaqueta, la chica puso mala cara y agudizó el oído.
-Tío necesitas ayuda...-bromeó-¿te la has tirado en tu cama? ¿y qué piensas hacer ahora? ¿quemar media casa?
-Tu hermana es una zorra.
-¿¡Qué!?-se apartó alucinado, observando con nuevos ojos los destrozos-¿¡te has follado a mi hermana!?
-Técnicamente ella me ha follado, no me acuerdo de nada-se encogió de hombros-pero ahora me siento más sucio...avergonzado, ¡joder que nunca me acuesto con la misma mujer!
-¿y Andie?-Damon volteó los ojos, y ni le contestó-Vale, vale ya sé que ella es una tapadera...
-Déjame, si la rubia se chiva perderé a Elena...
-Dirás que perderás...
Elena tropezó con uno de los zapatos que Damon abría lanzado, o que Kol habría traído hasta arriba, al hacerlo llamó la atención de los chicos del interior, el primero en darse cuenta fue Damon que se lanzó a buscarla pero al tropezar cayó al suelo.
-¡Joder!-se quejó-Elena, espera...
La chica no salio corriendo, pero si tenía los ojos rojos, a punto de llorar, Damon se sintió morir allí mismo, Kol estaba a punto de echarse a reír pero al ver el brillo en los ojos de Damon supo lo que pasaba, y se sintió incómodo.
-Chicos-les avisó-me largó.
Damon agachó la cabeza, sintiéndose una mierda, Elena no se fue, solo empezó a recoger sus cosas del suelo, y después lanzándole su propia chaqueta para que se tapase aún más, se dejó caer en su espalda.
-Lo siento...-musitó el chico, sin atreverse a comprobar la reacción de la chica, la cual seguía apoyada en él-no te merezco pero es que de verdad no recuerdo nada...
-Déjalo...-intentó quitarle importancia-sé lo que es Rebeckah te creo-no le costó decirlo, pero en su interior se nublaban todos sus sentimientos y emociones, era un nudo del cual no conseguía zafarse.
-No, no vale-se giró bruscamente, atrapando a Elena con sus brazos, olvidando por completo su desnudez-he sido un estúpido, tanto ayer como el día en que te conocí, y ahora mismo...
-Como en este momento-se sonrojó, cogiendo una camiseta del montón-anda tapate, tenemos una charla...
El chico sonrió triunfante pero eso no quitaba las ganas de ir a matar a Rebeckah y compañía; se vistió sin darse cuenta de que lo hacía con la misma ropa que antes había despreciado, Elena lo observaba con admiración, era hermoso, atractivo, y dulce, ella conocía todas las facetas de Damon, desde la más oscura hasta la más brillante, y estaba enamorada de todas ellas sin dudarlo.
-¿me espiabas?-se sorprendió, acercándose insinuante con la camisa en la mano-¿y te gusta lo que ves?
-Si-enredó sus manos por su cuello, atrayéndolo con más intensidad-me encanta-y le besó, uniendo sus labios en un intenso beso, deslizando su lengua contra sus dientes, por una vez, pidiendo permiso para entrar-te quiero-murmuró, inundándole de la sensación de ese beso tan deseado.
~Damon & Elena~
Katherine repasaba mentalmente sus ideas que cada vez eran menos claras según iba avanzando el día, llevaba toda la mañana allí, en el gimnasio del instituto dándole vueltas a todo y a nada. El sonido de unos tacones la desconcertó y más aún viendo quien era la que se sentaba a su lado, su melena rubia tapaba por completo su rostro.
-Amaba este lugar, Elena, Bonnie y yo éramos inseparables-sonrió, hundiéndose, si era posible más en si misma-siempre estábamos allí para protegernos, al ser mayor que ellas era como su madre-rió-y ahora me siento como si fuese la última mierda en el mundo para ellas, mi pequeña Bonnie tiene novio y ya no es tan pequeña, y Elena, ¡dios Elena!-tiritó de la impotencia, Katherine se mordió la lengua para no abrazarla, Caroline se alzó, sus ojos estaban hinchados, rojizos-No te odio.
-Es bueno saberlo-bromeó para quitarle hierro al asunto-Car yo tampoco...
-Pensé que me habías quitado mi lugar, no lo has hecho, es que ya no tengo lugar.
-No digas eso, Elena y Bon te quieren..
-¿Y?-la enfrentó, agarrándola por los hombros-¿¡de qué me sirve eso si ni las reconozco!?
-No te entiendo...
-¡Hablo de que ya no me necesitan!-se abrazó a Katherine-ni mi hermano...ni Stefan...¡joder que Damon ha tenido que abrirme los ojos!
-¿¡Qué cojones acabas de decir!?-tiró de ella-¡No puedes escuchar las anormalidades de Damon!-se negó por completo-por más que tengan razón...o ¡mierda!
Katherine se apartó nerviosa, su odio por Damon le había hecho cegarse por completo. El chico le había dado un buen concejo a Caroline y ella estaba censurando algo coherente. Se pasó las manos por el cabello nerviosa, iba a acabar explotando, tenía que solucionar esto ahora. Se giró bruscamente ante Caroline.
-Necesito tu ayuda...
-¿Para qué...?
-Para tenderle una trampa a Damon-sonrió con suficiencia, separándose de la rubia miró con maldad a la nada-esta vez voy a ganar yo, Damon Salvatore...
~Damon & Elena~
Klaus le robó un beso a Stefan con rapidez, molestando por completo al muchacho de ojos verdes que estaba muy concentrado en su último trabajo del mes, le quedaban unos diez días para entregarlo y ni siquiera había tenido tiempo para, no sé, empezarlo.
-Vale ya-se quejó por quinta vez consecutiva no dejaba de lanzarle una queja cuando volvía a intentar besarle-estoy ocupado, ¿es que no lo ves?
-El que no ve eres tú-se quejó, cruzándose de brazos-¿¡en qué se supone que piensas cuando tu novio te está besando en una casa completamente vacía!?
-¿quieres que te sea sincero?-el chico soltó el aire acumulado asintiendo-En. Acabar. Mi. Trabajo, para no suspender...-se encogió de hombros-no quiero repetir este año, ni este ni nunca...
-No digas nunca...
Stefan le fulminó con la mirada, y se alejó con su portátil hasta la otra punta del sofá, marcando distancia entre ambos, y se sumergió, de nuevo, en su burbuja, alejándose de todas las sensaciones anteriores. Klaus se paseó silbando por la estancia, observando detalladamente la habitación más que conocida para él, solo para fastidiar o llamar la atención de su novio. Tras media hora malgastada se dejó caer en el suelo.
-¡Me aburro!
Stefan le lanzó una fugaz mirada asesina y siguió a lo suyo, esta vez colocándose los cascos, eso fue demasiado para Klaus, que empezó a hacerle cosquillas en los pies desnudos.
-¡Joder!-le golpeó con el pie, Klaus se apartó a tiempo-¿¡no puedes hacer otra cosa!? ¿dibujar?
El rostro se le nubló por completo, hacía mucho tiempo que no cogía un pincel,era tanto el tiempo que ya ni se acordaba de la sensación que eso ocasionaba en él, se apartó decidido a irse.
-Me voy a buscar a Car...
Stefan, que había sido espectador del cambio de Klaus soltó el ordenador para ir en su busca, parándole justo cuando iba a salir del umbral de su casa.
-¿Estás bien?
Hundió los hombros como única respuesta capaz de pronunciar.
-Anda entra, el trabajo puede esperar...
El rostro de Klaus se iluminó por completo y en menos de cero coma empezó a realizar planes para toda la tarde restante, Stefan solo pudo sonreír y seguirle el juego, anotando mentalmente que tenía que hacerle un interrogatorio exhaustivo a Caroline, si es que la chica quería hablarle.
Llevaban dos horas jugando a la consola, cuando sonó el timbre, ninguno quería abrir, pero Stefan, dándole a los botones tiró del mando, observando la pantalla, hasta la puerta, sabiéndose perdedor. Caroline y Katherine le esperaban con varias cajas en las manos.
-¿A dónde vais con eso?
-Tu no te preocupes-sonrió cómplice Katherine-déjanos meter esto en casa...
-Yo no me hago cargo de ningún asesinato-gritó Klaus desde la entrada, había cortado la partida al oír a Katherine hablar-que quede clarito.
Su hermana y Stefan pusieron los ojos en blanco mientras Katherine soltaba una carcajada dejando las cajas a los pies de Klaus.
-¿Y bien? ¿vais a ayudarnos?
~Damon & Elena~
Elena y Damon se habían pasado el día de tiendas, renovando el vestuario de ambos, el chico picándose por la ropa de marca, y Elena riéndose de él por cada cosa que elegía y negándose en rotundo a que le comprara nada a ella.
-Esto es carísimo-murmuró al ver el precio de la blusa celeste que se había probado, era una locura en mayúsculas-ni de coña-se giró para soltar la blusa cuando vio salir de Damon del probador con una peluca Afro, la carcajada fue superior a ella-¿¡de dónde has sacado eso aquí!?
Damon la había obligado a entrar a su tienda favorita, más que tienda era una suite de moda, totalmente de alta cuna, pues el precio más asequible era de 900$, y aún así ella no podía permitirse ni lo más barato, pero Damon conseguía que se sintiese cómoda hasta con 50$
-Quería que la sonrisa volviese a tu rostro-se encogió de hombros mientras se desprendía de la peluca, para colocársela directamente a Elena, rozando su cabello-¿no te gusta?-señaló la blusa, la chica dibujó una mueca de disgusto en sus labios.
-No es eso...
-¿el color?-recogió la prenda, como si fuese un papel, cuando Elena tenía mil ojos con todo lo que veía, incluido la tela de los probadores-podemos llamar a la dependiente...
-No hace falta-le cortó-es solo...La blusa es perfecta, el color precioso pero...
El chico alzó una ceja interrogante, si le gustaba no comprendía porque se negaba a comprarla, era hermosa y le daba un color especial a su piel, no entendía el problema.
-¿Pero?
La chica iba a contestar pero varias chicas pasaron por delante señalando a Elena con los ojos, ahí tenía la respuesta Damon, Elena no pertenecía a ese mundo y Damon la estaba exponiendo al peligro. El chico frunció el ceño.
-¡Hey Guapísimas!-las llamó, sorprendiendo e incomodando más a Elena, las aludidas se giraron al oír la voz de Damon-¿Sabéis lo que os sentiría de muerte?-las atrajo hacia él para susurrarle algo al oído, como si de un secreto se tratase-Ir limpias a todos lados-las chicas lo miraron con cara de interrogante-como volváis a mirar a mi novia así vais a desear tener una bolsa de basura cerca, ¿para qué? ¡Para poder esconderos de lo mal que estaréis!
Las chicas salieron huyendo no sin antes saludar a una estupefacta Elena que no sabía exactamente que acababa de pasar, Damon la rodeó con sus brazos.
-¿te gusta algo más?-metió la blusa en la cesta-¿cómo ese vestido?-se separó de ella para recoger una suave prenda de vestir de una sola pieza, con la espalda al aire-me encantaría poder besar tu espalda, besos húmedos...largos y cortos...-dijo sensual, posando su vestido por su cuerpo, la chica negó con la cabeza, pero era cierto que le encantaba-y con esto puedo invitarte a cenar-hizo un mohín para remarcar sus palabras-¡Anda vamos!
Le lanzó el vestido y la chica se lanzó para recogerlo, no quería tener que pagarlo por ensuciarlo, con la insistente voz de Damon se encerró en el probador.
Se miró en el espejo, y lo único que vio era una chica, vestida prácticamente con ropa de mercadillo, que no llegaría ni a cien dólares, fingiendo ser una princesa hasta la media noche, a diferencia de cenicienta su media noche era más larga e iba a ser más dolorosa, resistiéndose a llorar salió con el vestido en la mano, Damon estaba observando con deseo unos tacones que seguro pegarían con el vestido.
-No me va-le dijo seca, soltando el vestido con cuidado, y recogiendo sus cosas de "mercadillo"
Damon se mordió la lengua, y miró, de nuevo la blusa pero esta vez con nuevos ojos, el precio: 1200$, ahora cogió el vestido 6789$, estaba claro lo que le sucedía a Elena: no se sentía cómoda.
Tras un rato más entre bromas y cambio de ropa para Damon se dirigieron al mostrador, el chico observaba con detenimiento las miradas y reacciones de Elena con lo que había a su alrededor, y tras cerciorarse de que todo iba bien se dirigió a Elena.
-¿Por qué no vas hasta el parking?-la chica puso una mueca de disgusto mientras dejaba unas sandalias en su sitio, sandalias que no pasaron desapercibidas para Damon-Por fa...
La chica asintió, tras recibir un casto beso y las llaves salió de la suite, pudiendo respirar aire fresco en toda la tarde, pues realmente se había sentido pez fuera del agua. Damon tras el cristal sonrió pero su dulzura dio pasó a una oscuridad y maldad inexplicables.
-¡Ustedes! Soy Damon Salvatore, ¿es qué tenéis un síndrome de perdida temporal de memoria?-se mofó, todos negaron con la cabeza-Entonces, ¿¡cómo se me trata!?
~Damon & Elena~
Elena esperaba impaciente en el asiento trasero del camaro, se había pasado los primeros diez minutos escuchando la emisora de radio, tras aburrirse se había puesto a registrar el coche, y así seguía hasta que abrió la guantera, no había nada del otro mundo, monedas, papeles y un libro, que ya había visto antes cuando estuvo en casa de Damon. Lo miro con mala cara, era un diario. Algo le impidió soltarlo, la curiosidad por saber la verdad, lo hojeó por encima sintiéndose culpable a cada paso, hasta que algo le llamó la atención.
"Estoy cansado, esta apuesta me va a matar"
Siguió pasando las hojas y otra frase en grande le hizo frenar su búsqueda, tragando saliva lo leyó en voz alta.
"¡Mason es insoportable, y Ric no me deja en paz...¡No siento nada por esa zorra!"
Las lágrimas se agolpaban en sus ojos, no quería llorar, pero era lo único que podía hacer, sentía la garganta seca, como le faltaba el aire cada vez que leía una frase o unas palabras, no había nada que le confirmase que hablaba de ella, pero si no era ella, ¿de quién hablaba?
Cuarto Día... Decimosexto Día...Décimo...Décimo...Décimo...
Lanzó el diario contra el volante, el cual pitó por el choque, la chica se enjugó las lágrimas traidoras, todos habían tenido razón, no necesitaba más pruebas, eso era más que suficiente. Recogiendose en un ovillo se dejó consolar por las lágrimas y la desesperación sin darse cuenta de que Damon se acercaba cargado de bolsas y cajas. No se percató hasta oír un golpe seco. La chica se sobresaltó, un Damon repleto de ropa y zapatos estaba reposando en el suelo del parking. Con toda la furia del mundo la chica salió del coche para enfrentarse a él. Pero sus ojos se dirigieron hasta las bolsas...
Las cosas se ponen feas...bueno ya lo estaban antes pero hasta ahora no habían explotado, veremos como salen de esta estos dos. Espero vuestras opiniones, durante este fin de semana subiré más para compensaros por estar casi dos semanas desconectada del mundo.
Besos
