Vigésimo Primer Día:
Elena con pasos vacilantes recogió la ropa que se había salido de las bolsas, uno de esos vestidos era la blusa que se había probado, y otra prenda era el vestido del probador. Todo lo que había allí era de mujer. Cabreada lanzó las cosas contra Damon el cual se quedó sorprendido por el gesto pero le dio achaque al orgullo de la chica.
-Hey, gracias por ayudar, ¿eh?-bromeó, empezando a recoger las cosas, la chica estaba de espaldas pero tenía los brazos cruzados, el enfado, viniese de donde viniese iba en aumento-Siento haberlo comprado...quería hacerte un regalo...
-Ya-musitó-no es eso, no soy una muñeca, Damon
-Ya-sonrió, imitándola, dejando las bolsas y las cosas en el coche, se acercó a ella pero como de un destello se tratase encontró su diario tirado en el asiento del piloto-Mierda...
Se giró cruzándose con los ojos llorosos de Elena, negó con la cabeza, no sabía exactamente lo que había visto o leído por lo que no tenía argumentos justificados para defenderse.
-Ya vez que no soy tan gilipollas-sonrió con desgana-no pienso esperar a más pruebas, no tienes ninguna excusa, ¿verdad?
-Elena si me dejas...-no le salían las palabras, no era capaz de pronunciar dos palabras que concordasen en su cabeza, sentía que se ahogaba, que el aire le faltaba-¡Maldita sea! Esto no es...es...
-Ya claro-se secó las lágrimas-mira lo que has conseguido: que no tenga ganas ni de discutir, eso es lo único que has logrado, querías destruirme, no lo has conseguido, has hecho algo peor: que odie el amor, como hizo Rose contigo...
-Elena no...
-Eres un cerdo Damon...
La chica se alejó decidida, sin dudar ni un segundo en sus pasos, Damon la vio desaparecer, y cada paso que daba era una apuñalada rapera, todos sus recuerdos, todas esas sonrisas y lágrimas vividas volvían para hacerle factura, las piernas le aflojaban, no podía permanecer de pie, ni mucho menos andar, se dejó caer de rodillas, sintiéndose aún peor que antes, ya daba igual lo buen actor que llegase a ser, ahora mismo ninguna máscara le protegería del dolor que sentía en el corazón. Posó una mano en el pecho, las lágrimas se agolpaban en sus ojos, provocando que estos se tiñeran de un rojo vivaz, estaba destrozado, y no tenía ninguna explicación.
Elena había conseguido mantener la compostura hasta que cruzó las puertas del ascensor, en ese mismo momento todo se desmoronó para ella, el mundo como lo conocía se volvió un lugar oscuro, inescrutable, que le observaba con malos ojos, juzgándola, se dejó caer y hundir en su propia miseria, en esa burbuja que durante veinte días había sido su mundo particular, ahora solo era un lugar más donde era juzgada. Todos la miraban con odio y una sonrisa cínica en los labios, todos incluidos sus amigas, su hermano, y su familia. Todos.
Las puertas se abrieron, dejando paso a más gente que tenía prisa, ya fuese porque trabajaba ese día o simplemente porque cualquier cosa que tuviesen que hacer era más importante que ver a una chica destrozada recostada en el ascensor, solo una persona se agachó a su lado, solo una persona la arrastró fuera de ese cubículo de lágrimas y miradas acusatorias, alguien fuerte, y alto la arrastró hasta un banco del centro comercial.
La miró por lo alto, parecía una zombie. Entonces ella se percató de su presencia.
-¡NO!-se apartó con asco y decepción, Ric no pudo, le rompió el alma verla de esa forma, por lo que en vez de insistirle solo se sentó en la otra esquina, dejando espacio entre ellos.
-Elena, ¿qué ocurre?
-Me engañasteis...cuando te pregunte no me contestaste...
-Lo sabes-supuso, agachando la cabeza-lo siento muchísimo Elena, estábamos borrachos y Mason quería reírse un rato...-se frotó la cabeza nervioso-y yo no le puso remedio, también es mi culpa.
Ric solo soltaba frases o monosílabos sin sentido, Elena había conseguido calmarse pero eso solo provocaba que se sintiese aún más traicionada si cabía.
-Déjalo Ric, quieres cambiar y no quieres perder a Jenna, lo entiendo-sonrió pero solo consiguió una mueca hueca y sin sentido, Ric la miró dubitativo durante unos segundos, Damon era la causa de eso, pero también de su sonrisa-y Damon-tragó saliva-es tu amigo, también lo comprendo...
-No-la paró-una cosa es ser amigos y otra muy distinta es ser su perrito faldero, yo nunca he sido su seguidor incondicional, ¡esta vez se nos fue de las manos!
-Vale, por favor...todos tenemos una parte de culpa-las lágrimas amenazaban con salir una vez más-ahora deja que me calme por favor...te lo ruego...
Y se alejó corriendo...
~Damon & Elena~
Unos brazos la consolaron, en gran parte de la noche, la chica conocía perfectamente ese perfume, sabía que se trataba de Caroline, no hizo nada para apartarla pero tampoco hizo nada para descubrirse, no quería charlas ni dar explicaciones, solo necesitaba llorar, desahogarse con su almohada, y ni eso había podido. La luz amenazaba con entrar por la ventana, y su tapadera de no hacer ni decir nada se veía amenazada con un nuevo día. Casi ahogó una exclamación.
El peso sobre su cuerpo se fue relajando, Caroline se acomodó a su lado, seguía ahí, por el peso del colchón, no tenía intención de irse de su lado.
-Sé que duele...y sé que no has dormido pero si no me quedaba contigo iba a hacerlo Stefan, o Katherine y sé que ellos pueden ser más inoportunos que yo-soltó una risita-y mira que soy inoportuna.
Elena quiso volverse y reír con ella, pero ni eso le permitía su corazón dañado, se acurruco con más fuerza a la almohada, a fin de cuentas daba igual fingir si dormía o no, todo le importaba una mierda, Caroline seguía hablando sin parar, tal vez la noche fuera sido tranquila, sin preguntas pero ahora todo lo que no había dicho en toda la noche lo iba a decir ahora.
-...y fue sorprendente cuando Tyler me dijo...-volvió a desconectar-...y me quedé en estado de "ok no"
La risa inundó la sala, y Elena se hundió más en su miseria, no quería escuchar más nada, pero tampoco era capaz de pronunciar palabra para que su amiga se callase. Caroline la observó de reojo, no le decía nada, si le estaba molestando ni se coscaba para mandarla a callar, cansada de charlar sola, se levantó y tras echarle un rápido vistazo se dirigió al baño.
Elena sola se inundó en sus llantos.
Caroline escuchó los sollozos de su amiga y por un momento quiso romper su promesa y saltarle al cuello para que le contase todo lo que le había pasado en la tarde anterior, pero en vez de eso se mordió la lengua y se dirigió al cuarto de Stefan, ni se molestó en llamar, abrió directamente, encontrándose a Stefan y a Katherine dormidos abrazos, con Klaus sentado mirando por la ventana.
-Hola hermana
-¿Has dormido algo?
-Lo mismo que tú-sonrió-y ellos acaban de cerrar los ojos.
Caroline se sentó en el borde de la cama, alterando por completo a la pareja que intentaba descansar, Katherine tropezó con las sábanas y la pierna de Stefan, el cual gruñó ante el dolor que sintió.
-¿Ha dicho algo? Auh-Stefan se frotó la sien-¿No? Me cansé...
-Stefan no-las dos chicas se lanzaron contra el rubio que se dirigía directamente al baño para llegar hasta el cuarto de Elena y frenar toda esta historia-¡Por favor!-se colocó en medio de la puerta-Espera, hablaremos dentro de un rato, nosotras mismas le tenderemos una trampa a Damon.
-Kath me estás confirmando que se trata de Damon-gruñó-y no voy a esperar a que pase lo peor.
-¡Ni siquiera sabes lo que ha pasado!-le escupió Caroline desde detrás-Si vas allí y no es Damon el culpable quedarás como el malo de la película, ¿¡quieres eso!?
Claro que no quería eso, no necesitó cambiar de opinión pues una destrozada Elena entró por la puerta principal, tenía el pelo revuelto, con el maquillaje corrido, y un pijama de hello kitty, se dejó caer en el suelo, enredando sus pies.
-Quiero...-sorbió por la nariz-que Damon me confirme...-sollozó-lo de la apuesta.
Katherine quiso ir, personalmente, a hacerselas pagar una por una, pero se aguantó las ganas, fue paciente, y esperó que fuera Elena la que hablase primero.
-Elena...-comenzó Caroline dejándose caer a su lado, Klaus se acercó a Stefan, el cual agarraba a Katherine-¿nos has escuchado?
-Para no hacerlo-sonrió, pero solo le salió una mueca sin vida alguna-y quiero que sigáis con vuestro plan...
Stefan y Klaus se lanzaron una rápida mirada, para darse apoyo, el suficiente para ser pacientes, y esperar el plan de las dos amigas que estaban abrazando a Elena en ese mismo momento.
-Pero tenemos que hablar con Rose...-pusieron mala cara-ella fue la primera en darme una prueba fehaciente, ella nos ayudará a hacerle daño...
~Damon & Elena~
Damon suelta la botella con desprecio en la chimenea, desde que se ha ido su padre ha abandonado la caseta del jardín para hacerse con toda la casa, le daba igual si Verónica o Rose estaban por ahí. Había vaciado toda su habitación, a diferencia de las otras veces, esta vez había metido la ropa en una bolsa y la había echado directamente al fuego, sin importarle las consecuencias, tanto la ropa nueva como la antigua, solo se había quedado con la ropa que llevaba puesta el día anterior, pues lo demás le quemaba la piel, pero no por la noche con Rebeckah, sino por el recuerdo de Elena. Cada cosa que cogía le recordaba a ella, a su olor, a su pelo, a su sonrisa, simplemente a esa chica. A Elena. Pero lo que más le dolía era lo importante que era su presencia en su vida. Cogió una nueva botella, pero sin beberla la echó al fuego, avivándolo.
-¿¡Qué haces Damon!?-le regañó Verónica, bajando de las escaleras colocándose unos pendientes-¿Y Giusseppe?
-Ja, ja...-empezó a reírse a carcajada limpia, el sonido era atronador y espeluznante, que provocó en la misma Verónica un escalofrío-suena divertido...ver como te preocupas de tu seguridad, ¡cuando tu y tu puta hija sois las únicas culpables de mi maldad!-rió desesperado, golpeando una de las botellas del suelo, lanzándola directamente al fuego, avivándola aún más si era posible-¿¡y ahora me teméis, cuando lo único que os interesa es el dinero de los Salvatore!? ¡Pues tomadlo no lo quiero no sin...!-se quedó callado, percatándose de que era lo que iba a decir, eso le volvió loco, y lanzó todo lo restante al fuego saliendo disparado de la casa, dejando a Verónica en estado de shock, la mujer apretó los puños.
-No te sientas mal mamá-apareció de la nada, por encima de las escaleras-no sé lo que habrá pasado, pero me voy a divertir destruyendo a Damon con lo que más quiere-se acercó a su madre para besar su mejilla-y tu no te atormentes, en menos de unos días estaremos perdidos en un paraíso tropical, piensa cual.
Damon era un alma en pena, había corrido hasta la piscina, y después se había lanzado en cabeza a ella, no había salido a la superficie hasta que el agua había entrado en sus pulmones, estaba dispuesto a ahogarse para darse cuenta de lo único que realmente le importaba.
Había sido divertido, demasiado entretenido y tal vez, al mismo tiempo, demasiado corto, se había quedado con el mal sabor de boca, necesitaba más, por eso se dirigió hasta su tablet, para colocar la guindilla en su obra de arte, Alaric le siguió de cerca con un San Francisco en la mano, se sentó a su lado.
-¿Qué haces?-bebió de un trago lo que le quedaba de su bebida, para después mangar la de su amigo-¿No deberías estar disfrutando de un corazón roto?-sonaba con reproche, pero Damon no le prestó más atención de la necesaria. Alaric cansado de hablar con la pared se dirigió hasta Mason que reproducía la obra de arte de Damon en su televisor-¡Deja de pavonearte cerdo!
-¿¡y a ti qué coño te pasa!?-le pegó una patada en la rodilla-¡Devuélveme el puto mando!
-¡Ya basta!
-¡Pero tío! ¿¡de qué vas!?-encendió el televisor manualmente-Si esto va a estar en el instituto y en la universidad hasta dentro de un año-rió-ese Matt se lo ha currado.
-¡Dirás que me lo he currado!-se contoneó Damon, dando bailecitos con la tablet hasta donde sus amigos-pero para mi no es suficiente, esto si lo es-les enseñó su maniobra.
Iba a reirse de Elena hackeando correos falsos para enviarle a la chica cada cinco minutos fragmentos del vídeo con frases dichas por ella, que después se borrarían al instante.
El chico dio una bocanada de aire, saliendo a la superficie, ocultando su impotencia con el agua de la piscina, que ahora le resultaba de todos menos relajante, pegando aletazos se volvió a enterrar en el agua, hasta que sintiera que no podía más.
Damon salió pronto ese día de la universidad, con la moto atravesó las calles nubladas-por primera vez-de Mystic Falls con un único objetivo, llegar al instituto antes que tocara la campana. Sabía de mano de April que ese día su clase salía una hora antes a causa de la obra de teatro de los de último curso, y ellos tenían clase con el encargado.
Llegó antes que sonara, justo a tiempo para llegar hasta la clase de Elena, la cual estaba recogiendo las cosas disimuladamente mientras una mujer regordeta, la señora Smith, daba los últimos detalles de la lección, cogió su móvil para mandarle un mensaje a April.
"Estoy aquí, da la señal ;)"
No necesito la respuesta, pues la misma April, que estaba sentada a unas sillas más atrás de la despistada Elena le mandó un papelito en cadena, Elena lo abrió con disimulo, evitando la mirada de Bonnie. El mensaje era el correcto pues la misma Elena alzó la cabeza en su dirección. Era la primera vez que sus miradas se encontraban, y Damon sintió un flechazo en el estómago, como si de una señal se tratase, había visto algo en los ojos de Elena que le provocó dudar, pero solo fue eso, unos segundos, pues en seguida reaccionó y con una mirada de desprecio le señaló la pantalla que estaba al lado de la pizarra. Damon tenía un programa para encender y apagar, hackeando los proyectores. Lo utilizó en ese mismo momento, y todos los alumnos que esperaban impacientes la señal se quedaron absortos en la pantalla, que se encendió con unas diapositivas, la señora Smith empezó a quejarse pero fue imposible, pues para apagarlo había que subirse a una silla y ningún alumno estaba dispuesto, excepto Bonnie que empujó a sus compañeros para alcanzarlo.
Las diapositivas solo eran fotos normales de la pareja, de Elena y Matt, no era nada asqueroso ni peligroso, pero si lo suficiente para alterar a la gente que supiese la verdadera historia. La única castigada fue Elena.
Damon volvió a salir al exterior, esta vez por los pelos, pues empezó a toser y escupir agua, sentía su cuerpo demasiado pesado, a punto de explotarle, se arrastró con torpeza a las escaleras, ahora le podía poner nombre a esa punzada: culpa, pero ¿y lo que sentía en el pecho, o cuando cerraba los ojos? Eso no tenía nombre, mejor dicho no era capaz de pronunciar o de darle nombre. Era superior a él.
Salió al exterior completamente húmedo y molesto consigo mismo, cogió una toalla y si la pasó por la cabeza, unos pasos le alentaron a seguir con su trabajo, ignorando por completo quien pudiera ser, pero una parte de él, quiso pensar, que tal vez se trataría de ella. Cuando unas manos se posaron en su espalda, abrazándolo lo supo, tenía que ser ella, con una sonrisa suplicante se giró para besarla pero lo que se encontró le dejó más chocado que antes: Rebeckah y su sequito de estúpidas, con mala cara las ignoró.
-¿Qué pasa Damon? ¿te ha dejado la zorrita?-le picó-ya me he enterado por un pajarito que ya no estás más con ella-rió, con su coro particular-Elena era poca cosa para ti, pero es degradante que ella haya sido la que te dejara.
Damon siguió su camino pero entonces se dio cuenta de una cosa, ¿cómo sabían ellas lo sucedido? Ni siquiera se lo había contado a Alaric, no podían saberlo. Como no hubiese sido...
Se giró dándose de bruces con la realidad.
-¿¡Rose!?-les gritó, sorprendiendo a ambas por la repentina furia, Rebeckah dibujó una sonrisa triunfante, pero Damon no era capaz de sumar sin alterarse por lo que se lanzó contra la rubia-¡Atrévete a reirte de mi! ¿¡se te ha olvidado quien te hizo como eres!?
La tenía agarrada de los brazos, la chica estaba bastante nerviosa, sus dos amigas se lanzaron a ayudarla.
-¡Tu-u...!-pudo escupir, y Damon la soltó-Tu me has hecho lo que soy, te debo a ti ser una zorra manipuladora-le sonrió, colocándose la camiseta-¿es que se te ha olvidado?
-Exacto Damon-le dijo Hailey-eres tú el que no se comporta extraño, no estaríamos en contra tuya si nos apoyaras cuando hacemos las cosas bien
-Si-sonrió-como cuando bebemos y nos reímos de los novatos,o cuando...-miró a las otras chicas-le cortamos el pelo a esa estúpida.
Damon alzó la cabeza, como si fuese consciente en ese momento de la realidad, era cierto esas chicas tenían razón, así era él, siempre había sido así, y estaba cambiando por culpa de una apuesta, apretó los puños, y con una sonrisa diabólica las miró.
-Fuisteis vosotras...-las chicas sonrieron-y tenéis razón, soy como soy, y como no puedo ser de otra forma, aplicaré mis normas como debe ser-se acercó a ellas desafiante-esta noche haré una fiesta, se encargaran los de siempre, vosotras seréis la corte principal-los ojos de las chicas se iluminaron, excepto los de Rebeckah, era audaz, tal vez fuese rubia pero no tenía ni un pelo de tonta, con una mueca de disgusto analizó a Damon de arriba a abajo, el chico se percató de la confusión-es por abrirme los ojos, estar cerca de una panoli me ha hecho perder la cabeza-les sonrió, y le tendió la mano-¿me ayudarás con la ropa? Tengo cosas nuevas...
-¡Oui!-pronunció en francés, agarrándose a Damon, el cual planeaba su venganza.
~Damon & Elena~
-No se yo chicas...-negó Elena-me parece demasiado...
-Tu nos dijistes que querías acabar con esto radicalmente, es la mejor opción-le aclaró Katherine, contradiciéndose así misma, pues tampoco estaba de acuerdo con el mensaje que había recibido Elena-Y esta es nuestra única oportunidad, así que preparate, destruiremos a Damon esta noche, en su propio territorio...
Caroline le entregó el vestido que había elegido explícitamente para esa ocasión, ella si estaba de acuerdo con la idea de Rose, era la mejor opción para hacerle pagar con la misma moneda.
-Es precioso...-sonrió asombrada Elena, sin atreverse siquiera a cogerlo, era un vestido escotado de color violeta, con un encaje de lazos negros cubriendo la zona de la espalda, cayendo hasta su trasero, dando una sensación de sobreprotección-Casi me da cosa probarmelo...
-Uff, Elena es tuyo, no le des más vueltas...
-¿Estas segura?-le agarró su hermano al salir de la habitación, la chica miró esa mano posada sobre su guante negro, después con una sonrisa cálida asintió.
-Damon se lo merece, es un alma rota, irrecuperable, que solo hace las cosas para su propia satisfacción, lo que voy a hacer esta noche no es un sacrificio, es algo que necesito para poder andar de nuevo-se miró en el espejo, se había rizado el pelo, y se lo había recogido con unos ganchillos con forma de cristal, su pelo aún seguía corto pero eso le dejaba el cuello al aire, dando un sentimiento de lujuria. Sus labios, pintados en rojos, sus ojos brillando, gracias a la sensación del maquillaje, y unos tacones lisos de color negro, le daban una sensación de superioridad. Cogió su ridiculo-Cuando queráis.
~Damon & Elena~
La fiesta estaba en su máximo apogeo, Damon ignoraba por completo a todos sus invitados, solo estaba pendiente de esas chicas, la de la Corte, con una sonrisa de satisfacción se dirigió a una zona apartada, justo cuando Alaric y Mason cruzaban el pasillo principal, se vio en la obligación de saludar.
-Buenas colegas, os daba por perdidos-bromeó, Mason le escupió en la cara, literalmente-¡¿Tu eres imbécil?!
-¡Por lo menos podrías estar un poco afectado!-le agarró de la camisa-¡Si Kath me deja...!
-¡Qué estúpidos os habéis vuelto! ¿¡se os ha freído el cerebro!?-rió, soltándose de un golpe seco del rubio-vamos Ric, diselo, soy un actor espectacular...
-Si, pero no has cumplido con la apuesta-le contraatacó-tendrás que estar un año sin sexo-se mofó-¿qué creías que se me iba a olvidar?
Damon se tragó sus palabras, y tras saludarlos subió las escaleras, evitando por completo las habitaciones de las dos zorras que tenía que aguantar una semana y pico más llegó hasta el altillo, con cuidado sacó las provisiones.
~Damon & Elena~
Elena y Katherine consiguieron colarse en la fiesta, la primera se despidió con un gesto de la mano, y sintiéndose peor por haberles engañado a todos. Con cuidado se adentró hasta el interior, evitando miradas acusatorias, pero nadie se percató de su presencia, una mano la asustó.
-¿Estás lista?
-Si, ¿lo tienes todo?-la castaña asintió-¿dónde me...?
-En su cuarto...
Y se largó, sin darle ninguna explicación más, Elena tragó saliva y se dispuso a subir las escaleras, pero cada peldaño que subía era una punzada en su estómago, no estaba bien, ella lo sabía, pero tampoco estaba bien lo que Damon había hecho con su corazón o lo que pensaba hacer con ella después, entonces, ¿por qué se sentía tan mal?
Unos gritos la sobresaltaron, y las risas que le acompañaron se sintió aún peor, pensando que todo era para ella, pero al girarse y ver lo que vio todo cambió.
Scarlette, April, Hailey y principalmente Rebekah estaban tiradas en el suelo, repletas de pintura, ¿o pegamento? y plumas, la gente se mofaba de ellas, mientras Damon las observaba triunfante desde el sofá. Elena no se podía creer lo que estaba viendo.
-¿A qué es gracioso?-sonrió con asco-Ver como todo desaparece en un plis plas, pues ya veis soy vengativo, y necesitaba desahogarme...
-¿Por qué...?-preguntó desesperada April, pero el codazo que le dio la rubia provocó que se callara, Damon hizo un mohín, y con ternura se acercó a la hija del pastor.
-Pobrecita...a ver si esto te hace recordar-acarició con cariño su pelo, tirando después de él, la chica rabió-¿¡te suena ya!?
Todos empezaron a reírse por segunda vez consecutiva. Elena odiaba ese comportamiento, que todos se rieran sin saber el motivo, solo por divertirse. Se tensó. Ella sabía perfectamente porque estaba haciendo eso Damon, pero aún así no se sentía bien, a pasos agigantados, justo cuando Damon iba a decir otra estupidez, se puso en medio, recibiendo ella el tartazo, y los dulces de los demás. Damon se quedó blanco, cuando el objetivo de la lanzadera era ella, Elena.
Tenía que ser divertido pero no lo era. La rabia creció desde su interior, y se lanzó contra el primer cerdo que encontró, las risas se acallaron al ver a quien defendía Damon.
-¡Damon no!-intentó pararle Elena, pero las chicas que habían sido el punto de mira la agarraron del vestido rompiéndolo al tirar-¡Hijas de...!
Intentó taparse, Alaric se lanzó a ayudar a la pareja, golpeando al tío que intentaba aprovecharse de Elena, Damon se lo agradeció con la mirada. Tras veinte minutos de lucha y de descontrol todo se calmó, Mason había llamado a la policía, y todos se largaron al oír la sirena. Solo quedaron Elena, Mason, Damon y Alaric. Mason y Alaric empezaron a recoger los desastres, mientras Damon observaba, con nuevos ojos, el destrozo. El había provocado que Elena fuese el centro de atención, algo que tendría que sentirle bien, pero no era el caso. Cerró los ojos, sonrió, le dolía mostrarlo pero estaba claro que ya no podía ocultar más lo que sentía, le gustaba de veras.
-Elena...
-Damon-se lanzó a sus brazos, acurrucándose en su pecho, sintiendo su aroma, ambos se perdieron en la piel del otro, Alaric no quería dejarlos solos, pero el brillo en los ojos de su amigo le confirmaron lo evidente, aunque temía que Damon se sobre protegiera e hiriera a la chica por no aclararse.
Otro episodio más, espero que este fin de semana os compense, ya falta menos para que termine, y a partir de este lunes subiré cada poco para poder terminar esta historia antes de que acabe marzo, o por lo menos antes de que avance mucho abril.
Damon se está dando cuenta de lo que está sintiendo, pero el plan de venganza de Rose ya está en marcha, veremos que fuerza tienen ambas cosas; dos chicas y un chico xD
Besos
