Vigésimo Segundo Día:

Los rayos de la mañana despejaron la cabeza de la castaña que no había podido dormir ni un poco en toda la noche, ni siquiera sabía a que estaba esperando. Cuando todo empezó, cuando se pusieron a luchar como en una batalla de globos de agua todo dejó de tener sentido, Elena ni siquiera era consciente a ciencia cierta si era capaz de realizar su venganza, se dejó arrastrar hasta la cama, no había pasado, literalmente nada, ni siquiera hablar, ni Damon ni ella habían dormido la noche anterior, y esa noche le pasó factura al muchacho, pero no a ella.

Elena necesitaba aclararse, y cada vez que posaba sus ojos en ese chico se sentía aún peor si cabía, estaba haciendo lo correcto, sino empezaba a actuar la gente no dejaría de reirse de ella, pero...

El chico se removió inquieto, bostezó y se acurrucó a Elena, calmando así sus sueños perturbados, tal vez por una estupidez, con ese gesto Elena dejó de pensar, y se dejó llevar por los latidos de su corazón, se arremolinó, despertando así a Damon, el cual sonrió, una sonrisa dulce e intensa, que reflejaba muchas cosas para un buen observador, pero muy pocas para alguien que solo tenía una imagen de ese chico.

-Buenos días, princesa-quiso besarla, pero se quedó en eso, en un gesto, pues agachó la cabeza ocultándose entre las sábanas, Elena abrió la boca para relatar pero se calló al darse cuenta de lo que provocaba en su interior-¿has dormido...bien?

-No-"¿¡por qué narices le decía eso!?"-llevo, con esta, dos noches sin dormir bien, para que te voy a engañar...

-Pues yo...he dormido mejor...que nunca-le confesó, la chica le miró irritada, tenía que vengarse, engañarle pero no era fácil, la chica se acurrucó lejos de él.

A Damon le costaba mil demonios no ir a abrazarla, y consolarla con besos dulces acompañados con caricias, diciéndole que todo estaba bien, que no creyera en esas palabras ni en las malas lenguas, pero no era así, todo era cierto y el tenía que culminar con su apuesta. Bofetada mental. ¿¡Por que cojones le costaba tanto completarla!?

-A un sigues enfadada...-si quería jugar iba a jugar, eso Damon lo tenía muy claro, tirando de la sábana, recibiendo las quejas de la chica se dirigió a la ducha, pero a mitad de camino lo recordó, Rebeckah había estado en esa cama, en esa habitación, en ese baño...las piernas le aflojaron, se llevó una mano a la cabeza, realmente tenía un problema.

-¡Damon!-le lanzó un cojín, detrás de otro y otro, espabilando así las neuronas del chico, el cual se los devolvió todos, lo fuese hecho o no aposta le había ayudado a olvidarse por un momento de sus problemas-¡NO vuelvas a quitarme las sábanas! ¡Cerdo!

-¡Vale ya, podríamos hablar como personas!-la chica bufó y tropezando cogió una de las almohadas y protegiéndose con ella se lanzó contra Damon.

-¡No es posible hablar con alguien que actúa hasta en sueños!

-¿¡Qué!? ¡No digas bobadas! ¡Y baja de ahí!-le amenazó al verla de pie encima de su cama, le señaló con el dedo enfatizando sus palabras, pero una sonrisa pícara se le dibujó-¿o quieres que te baje yo?-susurró sensual, el color le subió por todo el cuerpo, echándose para atrás se bajó de la cama, la pesadez de dos noches vinieron de golpe, se tambaleó, pero el chico la sostuvo antes de que cayese.

~Damon & Elena~

Jenna recibió el llamado a primera hora, tras arreglarse un poco se dirigió hasta la universidad con la cabeza bien alta, las fiestas de los fundadores estaban llegando a su fin y la semana que viene tendría que empezar las clases, por lo que era ahora o nunca. Llegó a la oficina del rector, tras tocar la puerta varias veces entró, seguía con el ceño fruncido.

-¿Quería verme?-preguntó, siendo algo evidente, el hombre la miró de arriba a abajo y negó con la cabeza, tras eso se volvió hacia la ventana-Señor, no tengo todo el día.

-Lo sé-esta vez la invitó a sentarse-señorita Sommer es una de mis mejores alumnas, y puede que la única que permanezca en Mystic Falls por obligación-la mujer alzó la ceja incrédula.

-¿He venido para que me diga algo evidente?-sonó sarcástica y enfadada, hizo ademán de irse pero se quedó en el umbral al ver que no se movía-¿qué quiere?

-En realidad nada, es lo que tu quieres, ¿qué es lo quieres?-ahora si que no entendía nada, Jenna, extrañada se acercó al decano-Hablo en serio Jenna-extendió los brazos, con el puño cerrado y otra con el puño abierto-puedes tenerlo todo-le mostró el cerrado-o nada...

-Pero...

-No digas nada-se guardó las manos, para después sacar un pen drive del bolsillo-contéstame mañana, es una gran oportunidad, no la deperdicies, no tienes nada que te ate a este pueblo más que tus inseguridades-la chica iba a replicar-y ahora recuerde que soy su superior, buenos día señorita Sommer.

~Damon & Elena~

Tras revisar los archivos se cruzó de brazos en la isla de la cocina, cerró la tablet con un golpe seco, y una sonrisa bobalicona se le dibujó en el rostro, tras sopesarlo unos segundos empezó a dar saltos de alegría, un Stefan adormilado lleno de apuntes se quedó atontado observándola, y tras soltar los apuntes empezó a imitarla pero sacarle así información.

-¿Por qué saltamos tía Jenna?-y como si de un interruptor se tratase, la palabra "tía" le había hecho pisar la realidad, la mujer se sentó de nuevo recogiendo los papeles que había tirado con las prisas-Jenna...

-Nada, déjalo...yo y mis paranoias-empezó a recoger-Ah, una cosa, ¿y Elena?

El chico frunció el ceño, y su mirada se posó en la escalera, no recordaba que Elena llegase temprano a casa pero si que la fiesta se acabase rápido, había salido en todos lados: Damon se había reído de su propia corte. Tras pensarselo bien decidió comprobarlo con sus propios ojos.

-¿Sabes Jen? Me voy a hacer footing...-la mujer musitó un simple "ajá" mientras rebuscaba en la nevera, no le había prestado ni la más mínima atención-Adiós.

Stefan salió corriendo colocando el manos libres para poder llamar así a las chicas, llevaba ya mucho tiempo sin entrenar por lo que al primer cruce ya llevaba los pulmones por el suelo, ni de broma iba a llegar vivo a la mansión Salvatore, el timbre del móvil le indicó una llamada...

-¿Si-i?

-¿Por qué parece que te he pillado en un orgasmo?-bromeó Katherine.

-Vete a la mierda...¿dime dónde andas?

-Pues...-dudó, y el sonido de una voz ruda le confirmó con quien estaba, Stefan negó con la cabeza.

-Ya me lo imagino, ¿sabes? si esto te hace bien, pues felicidades-ambos sonrieron, y miraron a la nada, habían estado muy unidos en el pasado y esa unión se había fomentado en la actualidad-Una cosa, ¿Elena volvió?

-Pensé que estaba en casa, eso...es lo que me dijo...-Katherine se levantó de un golpe de la cama, sobresaltando al chico que la acompañaba-¡esa zorra me ha engañado!-rió y al mismo tiempo se enfadó, su amiga había aprendido de ella-¡Voy en su busca, vamos en su busca!-tiró de Mason-¿¡dónde coño te recogemos!?

-Kath no hace falta...

-¡NO me digas lo que me hace falta o lo que no! ¡Tu dime donde estás!

-En la calle de las calabazas, ¿sabes donde es?

La chica asintió y colgó. Mason se vistió corriendo sin comprender que pasaba pero no rechistó, tenía a Katherine de su lado, eso bastaba para ser feliz, despreocupado se visitó y se lanzó contra la castaña huidiza, la chica replicó sonoramente pero se dejó llevar, solo por unos segundos.

-Mason...no podemos...-sonrió contra su boca, dejándose besar-mi amiga me necesita...

-Joder-se frustó-dijistes que cuando ella descubriera la verdad todo acabaría...

-Y es así-se cruzó de brazos-pero aún no ha abierto los ojos, y eso me toca hacerlo a mi, para no variar-le lanzó los pantalones-y ahora vístete, que nos vamos...

El chico bufó, mientras se hacía el remolón, Katherine salió fuera de la habitación para buscar las llaves de su coche, Mason la oyó bajar, tras vestirse corriendo, cogió su móvil.

-No puedo seguir así, Katherine se va a interponer Tyler, pasa el mandado-colgó y borró la llamada del historial, con una sonrisa resplandeciente fue en su busca.

~Damon & Elena~

-Ya lo has oído-soltó el teléfono-la castaña es dura de roer-se cruzó de brazos, recostándose en el respaldo de la silla, la castaña le miró desafiante-¿qué quieres que haga?

-No tengo a nadie que sea útil ¡maldita sea!-lanzó la lap al suelo, revotando, y cayendo de un golpe seco-¡Joder con Katherine! ¿¡Por qué tiene que interponerse!? ¿Y es que Mason no puede hacer una a derechas? ¡Que solo tenía que ser un caliente bragas! ¿¡tanto cuesta!?

Tyler soltó una carcajada que acabó de desatar los nervios de Rose que se lanzó contra el moreno.

-¡Haber si te entra en la cabeza que no os necesito a ninguno!-le clavó las uñas en la mejilla, llevándose carne con el movimiento-¡Que puedo hacer todo esto solita!

-Si es así...¡argh! ¿¡por qué coño haces tanto paripé!?

Le soltó, como aún trapo sucio.

-Porque está enamorado de esa chica.

-¿Quién? ¿Damon? ¡Eso si que es gracioso!

-¿No te das cuenta de cómo la mira, de cómo la trata? ni siquiera de qué es a la única persona que le consiente todo, ¿¡de verdad crees que va a arriesgar todo lo que ha conseguido en años por una mierda apuesta!? ¡Que ingenuo eres!

Se dio la vuelta, y pegó los brazos en la pared para recoger fuerzas de donde no las había, tras unos monosílabos insignificantes desapareció, dejando sola a una mujer sin límites.

Todo este tiempo buscando una forma de conseguir el dinero y el prestigio de los Salvatore, destruyendo principalmente la imagen de Damon, se iba a ir a la mierda por la intervención de terceros, y ahora que tenía a Elena de su lado todo era peor.

Rose paseaba por las calles de Nueva Orleans, sintiéndose una reina, la reina del mundo, cuando se percató de la mirada acusatoria de un chico, lo miró de reojo, era Damon Salvatore, el hijo de Giuseppe Salvatore, puso mala cara, hacía mucho tiempo que no le veía, ignorándole por completo siguió su camino sin darse cuenta que no sería la última vez que lo vería.

Llegó al hotel, soltando sus cosas se adentró hasta la gran cama, donde le acompañaba el chico perfecto, de ojos perfectos, de cabello resplandeciente, su razón de vivir, tras lanzarse a sus brazos supo que algo iba mal.

-¿Qué pasa...?-se sentó a horcajadas encima de su torso desnudo, acariciándolo sensualmente-¿no quieres jugar?

-No es eso Rose...-la abrazó-es que después de que te diga esto no vas a querer divertirte...

-¿Ha pasado algo?-se alteró, levantándose de golpe-¡En serio!

-Es tu madre, me ha llamado y me ha dicho que le han dado un nuevo ultimátum...-Rose se tensó-lo siento mucho si pudiera te prestaba dinero...

-No puedo vivir de la caridad-recogió sus cosas nerviosa como si eso fuese lo más importante del mundo, como si su vida dependiese de ello-no es mi caso, ni loca, no acepto caridad, yo quiero dinero de por vida...para vivir con todo-rió nerviosa-no quiero caridad, no quiero...no...-se repitió varias veces.

-Pero tengo un amigo que está en Nueva Orleans con unos chavales-rió sabiendo perfectamente lo que estaría haciendo en estos momentos-el nos prestará dinero, y será el momento en que te presente a mi "familia".

La chica sonrió con ternura, lanzándose a sus labios con pasión y con determinación, provocando chispas con ese pequeño e intenso roce, separándose unos centímetros le miró con intensidad, cambiando la ternura por el odio.

-No. Quiero. La. Caridad. De. Unos. Niñatos-le sonrió de vuelta, apartándose para salir de la habitación.

-Pero Damon nos ayudaría...-la chica se quedó blanca, y una sonrisa triunfal se le dibujó en el rostro, se giró para averiguar...

-¿Qué Damon?

-Damon Salvatore...

-Perfecto...pero no quiero caridad...

-¿Y qué crees que va a hacer? ¿darte un sueldo de por vida?

-Tampoco, quiero el grifo abierto...por y para siempre...

El chico negó con la cabeza, sin comprender a que se estaba refiriendo, la chica le besó con ternura rompiendo de nuevo la tensión del ambiente.

-¿Me quieres?

-Claro.

-¿quieres estar conmigo pase lo que pase?

-Eso ni lo dudes...

-¿Haga lo que haga?

-¿qué planeas?

-Tener a mi hermanastro atado a mi...-sonrió con picardía-destruirle, y estar contigo eternamente...resumiendo: ser como mi madre pero triunfando...

-¿Hermanastro?-se apartó con asco-¿¡eres Rose Salvatore...!?

-Bueno, técnicamente no, pero lo seré, lo seremos...Damon no tiene hermanos, solo tengo que conseguirle y después desheredarle...

-¿Te acercaste a mi por esto?

-¿Qué?-alucinó-¡NO claro que no!-intentó acercarse-ni siquiera sabía que le conocías...te conocí de casualidad, y me enamoré por casualidad...

-No lo siento...-se levantó-esto es superior a mi-sonrió con amargura-lo siento...

Salió de allí con rapidez, dejando una ola de amargura, Rose en el pasado tuvo razón, amar es una enfermedad, y ella se había contagiado, pero a diferencia de los demás: ella era una zorra mala.

~Damon & Elena~

Damon le colocó una tirita de hello kitty en el dedo gordo del pie, la chica no dejaba de reírse y patalear para librarse de su agarre.

-Me da mucha vergüenza...-rió-suelta por favor-el chico la soltó con una sonrisa bobalicona dibujada en el rostro, dejando prendada, una vez más, a Elena-¿Hello Kitty?

-"Caro"-musitó, como un niño feliz, sonriendo con más intensidad-¿no te gusta?-sonó inocente, cautivador, dulce y atrayente-Elena...¿podemos hablar?

-Damon...

-Elena-la agarró las manos-me importas, y mucho, ya me da igual la apuesta o el qué dirán, quiero estar contigo-le dijo serio, pero con ese brillo en sus ojos que destruye cada barrera de su ser.

-Damon-intentó soltarse, el chico se dejó pero al final fue la misma Elena la que se lanzó a sus brazos, colocándose en su pecho, evitando las ganas de llorar que tan atormentada le tenía-no puedo confiar en ti, no sé si esto es verdad o es otro de tus trucos...

-¿Quieres qué te lo demuestre? ¿es eso?-el chico se entusiasmó pero había algo más en sus ojos que Elena no pudo descifrar-pues eso haré, sin truco ni cartón, estarás delante, no será lo más romántico pero vista mi situación lo comprenderé.

-¿De qué hablas?

La chica no le podía seguir el ritmo, Damon era él, una máquina sin límites y ahora no estaba preparando nada contra ella, todo lo contrario quería que ella misma le ayudase, que estuviese a su lado, vigilándolo, que le diese una oportunidad, cada vez que quería alejarse, que veía algo malo, el chico conseguía demostrarle lo contrario, apretó los puños, recordando las palabras de Rose. Pero ahora no podía escucharlas con claridad, eran un borroso recuerdo comparado con lo que iba a vivir a continuación.

El chico la arrastró escaleras abajo con una sonrisa resplandeciente dibujada en su rostro pero se quedó quieto antes de llegar al final, la chica se dio de bruces con Damon, contagiada por su entusiasmo comprobó que le había frenado.

El chico se giró, quedando a unos centímetros de distancias, ambas miradas se desviaron a sus labios, el chico tragó saliva para recuperarse.

-Quiero ganarme tu corazón, y antes tu confianza-la chica le miró suspicaz-y es por eso que quiero que pongas el lugar, ¿no teníais una casa del lago?

Elena se tensó al recordarlo.

-Si-dijo seca, quería crear una barrera en su corazón-la última vez que fui, fue antes del accidente-dijo con un deje de tristeza, se apartó para no enfrentarse a la mirada de Damon, pero el chico no la juzgó, sino que la abrazó.

-Superastes tu tristeza, volvistes a sonreir de verdad-la chica suspiró-pudistes ir al Grill, el lugar de trabajo de Jeremy, no solo eso, has podido entrar al cuarto de tu hermano.

-Obligada...

-Espera-le riñó-a los lugares de trabajo de tus padres, la comisaria...y al hospital, lo has conseguido, esto solo es una barrera más para superar...

-Claro-sonrió-¡que fácil lo ves!

-No lo veo fácil, soy el primero que evita los problemas cuando de verdad me afectan, solo necesito a alguien especial a mi lado para atreverme, y si no recuerdo mal has estado a mi lado cuando te he necesitado, y yo también.

-Eres un cerdo-rió derrotada, girándose a él-has hecho todo esto, lo has revuelto todo para que vayamos a la casa juntos, muy bien, te felicito eres un crack.

-¡Gracias!-hizo una reverencia-de parte de irresistible y soy un crack, ¿crees que no lo sabía?

-Déjame terminar-le advirtió-esto también me confirma que no puedo confiar en ti, pues si puedes poner esto a tu favor, ¿quién me dice que no estás poniendo el descubrimiento de la apuesta a tu favor?

-Tu-la chica le miró extrañada-tu te lo dices a ti misma-le señaló su corazón-solo tienes que ver como late cuando estoy cerca tuyo.

-Pues ponle nombre-se cruzó de brazos.

-No, no puedo...

Se negó así mismo dañarse de esa forma tan estúpida, Elena sonrió satisfecha había conseguido alcanzarle, había derribado por un momento sus barreras, tal vez las palabras de Damon no fuesen tan falsas, se acercó a él, y alzándose un poco posó sus labios en sus cabellos.

-Te quiero...

~Damon & Elena~

Katherine no entraba a razones, era una mujer muy tozuda, liberal, y sin límites, a Mason le costaba y mucho seguirle el paso, justo cuando iban a cruzar la calle para alcanzar a Stefan, un chico se les pasó por delante, un grito y un frenazo de la chica consiguieron alterar a Mason.

No pasó nada. Mason abrazó a su novia para calmarla justo cuando reconoció a Trevor, maldijo en silencio mientras un Stefan preocupado llegaba hasta ellos. Trevor desapareció corriendo.

-¡Chicos!-abrió la puerta del piloto-¡Kathy!

-¡Stef, oh dios mío!

Aprovechando la confusión salió al exterior a descubrir el mensaje enviado por Rose, sin mirar atrás cruzó la calle, Trevor, apoyado en el árbol le sonrió victorioso.

-¿¡Tu estás loco!?-se llevó a la mano a la sien-¡se os va la pinza! ¡podría haberte matado!

-Solo he hecho lo que tu no eres capaz de hacer: acatar las ordenes.

-Ya le dije a la loca de Rose que no quiero tener nada que ver con sus locuras.

-¡Pero bien que la ayudas!-le atacó satisfecho-¿por qué lo haces entonces?

-Porque...porque...-no encontraba las palabras adecuados, ni siquiera le encontraba un significado a todo lo que le estaba pasando, tenía un buen lío en su corazón, y no sabía ponerle nombre-Se lo debo...la quiero...no, no, ya no amo a Rose...

-¿Qué has dicho?-Katherine y Stefan estaban justo a su espalda, Mason no se movió ni un centímetro, oír su voz fue una punzada en el corazón-¿me has manipulado?

-No...-se giró pero fue aún peor, ver el rostro descompuesto de Katherine fue un detonante para su corazón, agachó la cabeza, rindiéndose a lo evidente...

-¡Todo esto lo has hecho por Rose!-no era una pregunta, era una acusación-¡Todo! ¡Me has hecho creer que Damon era lo peor, pero lo peor es Rose! Ya da igual para quien trabajes, me has utilizado...-el dolor se veía reflejado en sus palabras-¡te odio!


Otro episodio y otro personaje en la sombra que hace su aparición como aliado de Rose, ¿qué pensáis? Tanta tontería, y al final Mason es igual o peor que Damon, ¿o no? veremos como salen de esto los demás, ¿qué creéis que pasará en la casa del lago?

Chao!

PD: se que estáis en una situación de amor-odio con Damon, y no con esto quiero defenderle, pero hay que decir que el capullo quiere evitar a toda costa parecer débil ante ese sentimiento que no quiere reconocer.