Vigésimo Tercer Día:
"Confíe en ti..." "Te quería...¡aún te sigo amando!" "¿cómo he podido arrastrarme?" "Eres lo peor que he conocido en mi vida" "Vete, ama a esa Rose, yo iré a donde se me quiera..." "¡Damon y tu sois unos desgraciados!" "Ni siquiera él se merece lo que planea esa zorra" "¡Eso tiene un nombre!" "Podría seguir así todo el día, y aún no sería suficiente..."
"Te Odio"
Katherine estaba blanca, le fallaba las piernas, nada la sostenía, todo le empujaba a un vacío emocional, se había pasado casi todo el mes alejando a Elena de Damon, creyendo que ese era el problema, y ella se había autoconvencido que había aprendido a protegerse, y lo único que había hecho era cegarse a lo evidente, negando con la cabeza, y manteniéndose con el orgullo por los suelos se atrevió a enfrentarse a Mason.
-Confíe en ti...-negó con la cabeza, evitando mirar a Stefan a su lado-y mira como me lo has hecho pagar, ¡hijo de puta! Vete, vamos, ama a esa Rose, yo iré a donde se me quiera...aún.
-¡Kath no!-intentó alcanzarla pero la risa descontrolada de Trevor le impidió el camino-¡tu será mejor que te calles!
-¡No le mandes a callar a él! ¡Tu solito has metido la pata!-le escupió con asco-¡Eso tiene un nombre! ¡Cobarde!
-Katherine te quiero...
-¡No, no, no...! Llevo toda la semana queriendo alejar a Elena de Damon, y tu solo evadiendo el problema, ¡ahora lo entiendo! ¡Es que ni siquiera lo haces por Damon!-sollozó, resultando todo aún peor, se abrazó a Stefan, intentando retener así sus lágrimas, tarea imposible-Te quería...¡aún te sigo amando!
Se lanzó contra Mason, posó sus labios ferozmente sobre los suyos, no fue un beso normal, ni apasionado ni dulce, sino feroz, el chico lo profundizó lo máximo posible pero la chica no estaba a la labor tiró del labio inferior, provocándole un dolor insoportable, la chica se apartó escupiéndole su propia sangre a la cara-¡Me costará pero te olvidaré!
-¿¡Cómo se olvida al amor!?-le golpeó en el corazón, la chica resistió las ganas de soltar una carcajada irónica-Dime, ¿¡cómo lo haces!?
-¿¡Y tú!?-el chico frunció el ceño-¡Digo, si me amas es porque la has olvidado! ¿¡Por qué coño estás conmigo!? ¡Pensé que era por Damon pero llegué a creer que era por mi, pero no, es por esa zorra! ¿¡qué es lo siguiente!?-le faltaba el aire, estaba agotada, tenía ganas de volver a casa y no salir nunca más-Mira, que te den, me largo con mi amiga...
-¡No!-la retuvo, pero su mirada provocó un escalofrío que le obligó a soltarla.
-¿Por qué? ¿para entretenerme un poco más? No gracias...
-Déjame que te explica el porqué...es lo único que tengo-le suplicó, se dejó caer a su lado, arrastrando sus manos con las de ella, la chica abrió la boca para replicar, pero hasta Stefan necesitaba escuchar sus palabras, apartándose de él le dejó continuar-gracias-musitó.
-No, no me las des, dáselas a Stefan que aún no ha aprendido la lección-dijo secamente, después fulminó con la mirada a Trevor, el cual dudaba en que hacer en ese instante-¿y tú?
-Tengo muy claro cual es mi lugar, como nos delates-le amenazó, después encogiéndose de hombros se dio media vuelta-a fin de cuentas estás cumpliendo con tu deber.
Mason se pasó la primera media hora contando su encuentro con Rose, como se quedó prendado de su inocencia y su valentía, como las cosas se habían complicado con el tema del dinero, el dolor interior que sentía la chica contra su familia, y lo desdichada que estaba siendo la vida con ella.
-Me parece muy dramático, todos lo pasamos mal alguna vez en la vida pero no cogemos la venganza de esa manera, solo la gente que no esté bien se comporta así.
-¡No lo entiendes!-le gritó con pena, casi convenciéndose de sus mismas palabras-ella...ella...no tenía otra opción...
-No te lo crees ni tú, todos tenemos más opciones, y Rose no es menos, ella ha decidido ir por el camino fácil, Giuseppe no tiene la culpa de sus problemas económicas, ¡ni siquiera es su hija!-le aclaró, como si de un niño chico se tratase, el cual no quería abrir los ojos, se agachó a su lado, sosteniéndole la cabeza-Mason...ni siquiera Damon se merece lo que Rose quiere hacerle, ¿no lo ves?
El chico sorbió los mocos, sus nervios estaban a flor de piel, todo le afectaba, él estaba convencido de los motivos de la chica por eso no entendía porque le costaba tanto explicarselo a Katherine.
-Kath...Rose, no es su hija, si, pero es el deber de Giuseppe de darle todo lo que pide...
-No tiene sentido-negó-ella no tiene su sangre, ¡no es una Salvatore! El no tiene porque mantenerla...
-Si que tiene...ella...¡va a ser una Salvatore!
-¿Cómo?-se ofuscó-¿¡engañando a Damon!?
-No...si...-se restregó los ojos, sentía que todo le molestaba.
-¿Crees que es natural tener un hijo obligada solo para atar a los Salvatore? ¿y después qué? ¿una manutención? ¿crees que se va a conformar con ese? Damon no es idiota no se casaría nunca con ella...
-Aún sigues sin comprenderlo-rió nervioso-ella no quiere eso, quiere amenazar a los Salvatore, casarse con Damon, quedarse con el negocio...
-Eso nunca podrá hacerlo, ¿y los análisis? Creeme Damon hará cualquier cosa para librarse...
-Nunca podrá-sonrió con malicia, y con un deje de pena-estará tan hundido en su mierda que hará lo que Rose quiera, ella ya sabe como manejarlo, no sería la primera vez...
-¿y según tú por qué iba a estar tan destrozada?-dijo suspicaz-¿cuándo ha estado Damon tan hecho mierda?
-Pues cuando se enamoró por primera vez-la chica frunció el ceño-¿en serio? ¿no te has dado cuenta? Damon está enamorado de Elena, y ella va a destrozarle el corazón...
-¡Oh!
~Damon & Elena~
Elena se dejó guiar por Damon por los bosques de Mystic Falls hasta la zona del lago más alejada del pueblo, era un gran contraste con el pueblo turístico y fiestero, era una zona mucho más fresca y rural; para muchos seria atravesar un portal a un nuevo mundo donde nuestras mentes quedan al descubierto, eran muy pocas las zonas así en Virginia, y era Mystic Falls las que las almacenaba, la chica le miró de reojo, iba muy concentrado en la carretera, la última vez soltó algún comentario o alguna sonrisa divertida pero esa tarde no hizo nada, solo concentrarse en su objetivo, la chica tragó saliva y por un momento se temió ser descubierta, pero nada. Se aprovechó para observarle, llevaba algo en las manos, solo sobresalía un cordel.
Inconscientemente alzó la mano para tocarlo, y así fue, posó sus dedos sobre el cordel oscuro. El chico no se inmutó, ni se tensó ante su tacto, todo lo contrario deshació el nudo que tenía en la garganta.
-¿Qué es...?-se apartó dándose cuenta por primera vez de lo que había estado haciendo, una vez más Damon sin quererlo la descolocaba por completo.
-¿Cuando...? ¿cuando nos hemos alejado?
-¿y cuando nos hemos acercado tanto?-le miró directamente a los ojos-Oh claro, eso tiene respuesta...cuando decidiste aceptar esa apuesta.
-¡Pues es lo mejor que he hecho en mi vida!-le escupió, la chica abrió la boca alucinada-pues gracias a eso te conocí, realmente.
-Claro-sonrió atontada, pero sus palabras eran duras-pero tus intenciones hasta el último segundo eran de destrozarme.
-No te creas el centro del universo-sonrió pícaro-fue casualidad que entraras por esa puerta...
-Claro si no fuera sido cualquier otra estúpida-se cruzó de brazos-encima tendrás que darle las gracias a Kath...-ironizó-vamos hombre, no te quites merito, eres el único idiota que se dejó llevar.
-Ya, ya...que tu no tienes nada que ver ¿no?-le miró con ojitos de cacharro, la chica le dio un sonoro golpe para que se concentrara en la carretera.
-Guapo que te quede claro que nadie en su sano juicio querría pertenecer a estos juegos macabros-miró al cartel-¡es a la derecha! ¡Damon!
El chico la ignoró y siguió hacia adelante saltándose el otro desvío, la chica estaba alucinando, o de verdad era tan estúpido, o se había dejado engañar por segunda vez consecutiva, tocó el seguro del coche, estaba puesto por lo que no podía abrir la puerta, y saltar sin ver donde iba a caer no era una opción viable. Se mordió el labio.
-Damon-respiró hondo-quiero ser sutil, darte una oportunidad pero es que me lo estás poniendo muy difícil-la sonrisa de Damon aumentó notablemente, ¿se estaba riendo de ella?-¿tu eres gilipollas?
-Menos mal que querías ser sutil-bromeó, la chica le fulminó con la mirada-Tranquila-alzó las manos pidiéndole disculpas con la mirada, pero de un golpe fuerte se situó de nuevo en el volante, tampoco quería recordarle a la chica el accidente de su familia-si quieres que te diga si soy gilipollas, no te diré claramente que no...
-Oh claro...para que vas a decir la verdad...-ironizó-no te estaba preguntando eso.
-Tus palabras exactas eran "¿tu eres gilipollas?" y mi contestación "no", no sé que querías decirme entonces-sonrió de medio lado, derritiendo una vez más sus barreras, se sacudió esa idea, no iba a dejarse encandilar por sus palabras sacadas de la manga.
Damon tomó el tercer desvió estaban ya muy lejos del lago por lo que aún les quedaba un buen tramo de viaje, y Elena no estaba dispuesta a dejarse engañar ni una vez más con Damon,quería jugar, y quería que fuera directa con sus palabras, pues eso iba a ser, sonrió pícara y jugó con la radio buscando la emisora correcta, la canción oportuna, y el momento incómodo. Dando vueltas con la rueda dio con la canción perfecta, o imperfecta E.T de Katty Perry. "Incomodarle iba a ser mi arma"
-¿En serio?-sonrió-no sabía que te gustase Katty Perry, no es tu estilo...
-¿y cual es mi estilo Damon?-sonó seductora, pero Damon borró esa idea de su cabeza, ella no era así, era su cabeza el que le hacía esas malas jugadas, pero la chica, ajena a sus pensamientos posó su mano sobre su rodilla, subiéndola y bajándola, fijando sus ojos en los de Damon.
-Esto no-la apartó secamente, ese contacto le había quemado la piel, pero no había sido de la misma manera que cuando la tocó hacía unos días, o cuando el la tocaba, es como si su estado se viese más afectado por la relación que había tenido con Rebeckah, Elena era espectadora de su lucha interna.
-Lo siento-bajó el volumen-no soy así, no soy...Rose...-puntualizó-¿alguna vez me contarás que te sucedió?
-Ya lo sabes...
-¿toda la historia?-ya se le había olvidado que tocaba el turno de las preguntas claras, le miró fijamente, comprobando por ella misma el dolor que sufría el chico, tenía los nudillos rojos, por lo que posó su mano tiernamente para relajarle-no soy una zorra, siento...bueno no tendría...
-Basta-le rogó-dejemos esto, me afecta demasiado...te lo contaré-la chica le miró directamente, más allá de ese azul celeste hipnotizador y supo que decía la verdad, que era sincero-pero esta noche quiero que seamos solo tu y yo, vos y yo, you and me...
-Vale, lo he captado...-miró la carretera-pero como no nos demos prisa no llegamos hasta las doce.
Ambos rieron y por una vez el silencio reinó entre ellos, eran muchas las cosas que tenían que decirse, pero esta vez sobraban las palabras y las explicaciones, solo unas miradas, la simple presencia del otro, era suficiente para calmar los miedos de ambos, aunque a veces las cosas no son tan fáciles...
Llegar a la entrada de la propiedad, atravesar ese pequeño jardín no era tan simple como Elena esperaba, la chica había superado entrar al Grill, a la clínica y a la comisaria, pero eso, simplemente era superior a ella, muchos dirían que si se atrevió a montarse en un coche se atrevería a entrar a esa casa, pero los momentos vividos eran superiores a todo el tiempo que llevara superándolo, Damon se adelantó a ella, sin percatarse del dolor que la chica sentía cada vez que daba un paso o respiraba.
Damon cogió las llaves que le había arrebatado a Elena y mientras murmuraba algo para si se percató de la falta de la presencia de la chica, tras maldecirse así mismo su torpeza recorrió los metros que había recorrido con su propia sombra, estaba justo a su lado, y la chica ni se había dado cuenta: luchaba contra sus recuerdos.
-Elena...-murmuró con dulzura, había sido una estupidez llevarla allí-estoy contigo, dime que eso es suficiente...
-¿para qué?-murmuró sorbiendo.
-Para calmar tus miedos...entramos juntos al Grill...
-Ya había entrado antes...-se excusó-más o menos-rectificó, agachando si cabía más la cabeza.
-Elena...todos tenemos nuestros demonios-la chica gruñó-bueno no tienen punto de comparación-sonrió, cogiendo sus manos-pero aún así se superan de la misma forma-la chica le miró sin comprender realmente el significado de sus palabras-con amor...
-¿amor?
-Claro, muchos piensan que encarándolos te proteges, pero no es así, llámame cobarde pero sin tu amor no fuera salido de mi casa, o me fuera atrevido a enfrentarme a Rose, fuera acabado dejándome destruir...
-¿destruir?
-¿Vas a seguir con los monosílabos mucho tiempo?-bromeó, la chica le golpeó tiernamente-Auh, ahora dejame mostrarte mi amor, y entremos juntos allí...-le señaló la caso, el chico se acercó a su oído-no te va a comer.
-Estúpido-pero su sonrisa iluminaba todo su rostro, le tendió la mano y por una vez la chica no dudó, se dejó arrastrar hasta la casa, sin darse cuenta de las palabras de Damon.
~Damon & Elena~
La luz era tenue, agradable, casi acogedora, Elena se pasó gran parte del rato observando la luz que emanaba la vela aromática, no era capaz de concentrarse en otra cosa, pues los recuerdos volvían y la inundaban de una nostalgia dolorosa, Damon posó sus brazos rodeando a la chica, y encajándose detrás de ella.
-No he encontrado el aparato de la luz, ¿dónde anda?-le preguntó besando su oreja para llamar así su atención-vale, y tampoco he encontrado velas normales-le señaló con la cabeza la sala, bufó al darse cuenta que la vela era más importante que sus palabras-y menos un condón, ¿a apelo?
Era inútil hablar con ella, estaba encerrada, una vez más en su propio mundo, era duro pero tenía que superarlo sino acabaría consumiéndola por dentro, un flechazo le hizo pensar que tal vez fuese a causa de esa minusvalía invisible como el la había denominado con miedo la miró de arriba a abajo, sonrió si era eso lo iba a ver tarde o temprano.
-Elena-se agachó a su lado-pensé que lo íbamos a intentar, que habíamos venido a hablar-le rogó con un susurro, cogió sus manos y le dio tiernos besos en la palma-¿por qué no me cuentas que hacíais para divertiros en un lugar sin internet?-bromeó, la chica le lanzó un rápido vistazo, hablaba en serio-Vamos, que no te cuesta nada-miró a su alrededor-me da cosa registrarlo, ¿cual es tu habitación? ¿y la de Stef o Jeremy?-le costó la misma vida pronunciar esas preguntas pues se temía su rechazo.
-¿tanto te interesa?-le miró suspicaz, agarrando con fuerza sus manos-¿o es que necesitas que te dirija la palabra?-se rió, por primera vez en mucho rato-gracias-vocalizó, temiendo decirlo en voz alta-¿qué quieres saber?
Durante gran parte de la noche se la pasaron hablando y comentando detalles de la vida de ambos siempre sin indagar en nada, ya que, aunque no lo dijeran temían las burlas o el rechazo del contrario, pues sus miedos, los de ambos, seguían presentes.
-Elena-había llegado el momento, la chica se arrastró en la alfombra para poder tenerlo más cerca, lo necesitaba, sabiendo lo que iba a pasar, el chico jugó con sus zapatos-siento ser un cobarde-se reprochó así mismo-pero es que no puedo evitarlo, hago daño para evitar mi dolor, y así será siempre, no me siento culpable, tampoco me malinterpretes, si estoy aquí es por algo...
-No lo hago-puso su mano sobre la suya-estoy aquí esperando tu explicación, después ya decidiré...
-No puedo explicar el porqué-se señaló, a ella y a él-pero es así, ha pasado, y ojalá pudiese cambiarlo-"¿qué es lo que ha pasado, Damon? Dilo por favor...y estaré contigo pase lo que pase..."se atrevió a pensar, abrió la boca para pronunciar sus pensamientos en voz alta pero la voz de Rose la hizo retenerse, Damon era malo, eso no iba a cambiar porque ella le quisiese-por eso quiero pedirte, sin palabras, que quiero que estés conmigo, que quiero estar en lo bueno y en lo malo, que pase lo que pase, estarás aquí-se señaló el corazón, la chica se fijó en esa mano y después en sus ojos, estaban vidriosos, la chica no supo si era por la luz de las velas o porque de verdad eran lágrimas, fuese lo que fuese, fue superior a ella, a sus barreras, que acabaron destruídas por completo, olvidando las palabras de Rose se lanzó a sus brazos, a sus labios, al principio fue un mero roce, pero la electricidad les recorrió a ambos, inundándolos de una nueva sensación, totalmente desconocida.
Fue algo desconocido para ellos, ambos eran unos novatos en el tema que estaban tratando, porque no era la unión de dos personas, era su unión, Damon rompió las últimas barreras y la arrastró hasta una de las puertas de la primera planta, sin mirar donde entraban, la dejó caer encima de una cama, las sábanas eran de plumas, por lo que la chica solo pudo sonreír, pues en un segundo estaba concentrada en ser adorada por ese dios griego, por esa figura sobrenatural, por su cuervo, el cual la mimaba con tiernos besos húmedos, por sus caricias punzantes, que la hacía arder en placer; no era consciente de lo que estaba haciendo hasta que Damon la miró a los ojos pidiéndole permiso para seguir amándola, la chica dudó un segundo, pero sus ideas se disiparon cuando sintió las manos de Damon bajando por sus piernas, llevándose consigo su ropa. Estaba casi desnuda, con su ropa interior como un único escudo, pero no se sentía desnuda, sino abrigada, por sus brazos y por su mirada lasciva; la deseaba, solo a ella. Con torpeza cogió el control de la situación, pues inundada como estaba en su propia burbuja no podía hacer nada correctamente.
-Mírame-le rogó, y en sus ojos pudo ver mezclado el deseo con algo más, como amor tal vez, la chica tragó saliva y centró su atención en cada movimiento, que cada vez le costaba más-eres preciosa-le murmuró en italiano, contra el lóbulo de su oreja-realmente hermosa...única...
La chica jadeó de placer, retorciéndose a su alrededor, pues las manos de Damon devoraban sus pechos por encima de su sujetador, el chico captando el mensaje cifrado se desprendió con cuidado, observando cada detalle, del sujetador, después se concentró en darle placer con cada movimiento mientras pronunciaba palabras en italiano y español, aunque la coherencia estaba desapareciendo entre jadeos y gemidos.
-Damon...-le costó pronunciar, ya no podía más, cada partícula de su cuerpo deseaba unirse con el chico, y sentir su erección le hacía desear con más fuerza, se sentía vergonzosa pero ya no le importaba, le daba igual estar tan débil delante de él, pues se sentía amada, querida, y deseada, el chico sonrió contra su boca, devorándola, intensificando el momento, pues no quería acabar ya, le daba igual la presión que ejerciera su miembro, ni lo húmeda que estuviese, no quería parar, no quería que la realidad les diese de golpe: ya no había apuesta para él.
-Ahora...mírame, solo a mi...-la chica negó con la cabeza, tenía los ojos cerrados y aunque deseara mirarle le era imposible-hazlo por nosotros, vamos, te adoro...-era un avance, la chica abrió los ojos, totalmente vidriosos, los labios entreabiertos e hinchados, con el cabello desatado, era la muestra más hermosa de amor que había visto el corazón de Damon, el chico evitando ser descubierto la besó con dulzura, penetrándola despacio, muy despacio, la chica ahogó un grito, con palabras de amor se dejó llevar, pues el dolor dio pasó al placer.
Damon aumentó las embestidas, ambos rabiaban por la poca intensidad que había, pero el chico no quería hacerle daño, no ahora, no ahora que la tenía en sus brazos dando lo mejor de si; Elena enredó sus piernas en sus caderas, rogando más, apretándose con más fuerza, tras una oleada de placer ambos estallaron en una explosión de placer, la chica llegó primera al clímax, Damon la acompañó después, ambos cayeron extasiados en la cama, jadeantes.
-Te quiero...-se giró para observarle mejor, esperaba una contestación, esperaba un "yo también", Damon se giró para besarle, para mostrarle con gestos lo que no se atrevía a decir con palabras, pero como si de un destello se tratase la chica vio una luz reflejada, apartándose de Damon, y ante sus quejas se dirigió a la estantería.
Damon observó su figura semidesnuda, tapada con una pequeña sábana, y sonrió, era lo más hermoso que había tenido en sus brazos, y no iba a dejarla ir nunca más.
Elena estaba atónita, ese placer que había sentido estaba dando paso a la desesperación y al horror, apretando con fuerza el objeto que tenía en sus manos quiso comprobar lo evidente: había grabado todo. Con lágrimas amenazantes se lanzó contra Damon el chico la esperaba con los brazos abiertos y con una sonrisa resplandeciente, pero Elena no, ella estaba roja de furia, con lágrimas cayendo por su rostro y con una vídeo cámara en sus manos.
-¿Qué es eso...?
-¡No te hagas el estúpido!-se la lanzó-¡lo has grabado!-sollozó, pegándose lo máximo a la estantería, Damon alucinaba-¡y vas a destrozarme como a Stef...! ¿¡cómo has podido!? ¡Yo te quiero...!
No sabía que decir, Damon estaba pálido, sin palabras, no entendía nada de lo que estaba pasando, el ni siquiera había puesto esa cámara ahí.
-Confíe en ti...-ya no tenía sentido seguir así, no era correcto darle más vueltas, Damon no tenía corazón, Rose tenía razón, como si de un flash se tratase alzó la cabeza, y con maldad le apuntó con un dedo-¡Vale, hazlo, destruyeme...pero caerás conmigo!-sonrió maliciosa-¡Te odio!
"¡Te Odio!"
"¡Te Odio!"
Damon tardó en captar esas palabras, en procesarlas, para cuando lo hizo la chica había salido corriendo y le había destrozado el alma, con torpeza salió de la cama, corriendo alcanzó la puerta: su coche ya no estaba, dejándose caer en el suelo empezó a llorar, a gritar, la había perdido, la piel le quemaba, todo le ardía, ya nada tenía sentido en su vida.
-¡Bravo!-unos aplausos, el chico se giró bruscamente, con los ojos rojos e hinchados le lanzó una mirada asesina a la castaña-Has vuelto a romper otro corazón...-sacó su móvil-por eso te voy a destruir...
-No quiero jugar...-no entendía sus palabras, le daba igual si se reía de él, o si lanzaba palabras sin sentido, solo quería morirse allí mismo, desaparecer por sus miedos.
-Elena me ayudó...a destruirte...
Damon se levantó gritando, era la segunda vez en toda la noche que despertaba con la misma pesadilla, con los mismos recuerdos y con la misma sensación. Quitando las sábanas del sofá se fue a la ducha, evitando hacer el más mínimo ruido, el agua tampoco le ayudaba a sentirse mejor. Él había sido destruido por Rose una vez, después se había encargado de crear una barrera contra el amor, y por una vez que se había dejado engañar por esa enfermedad había sido destruido, llevaba todo el día en casa de Alaric, triste, desolado en una esquina, recordando, recreando una y otra vez esos veintitrés días, viendo en que se había equivocado, viendo que es lo que ha hecho mal, y con esa cámara en la mano, la cual no conocía, ni sabía como había acabado allí, con el agua helada se dejó caer en la ducha, observando su ropa a la distancia y el aparato.
Rose. Ella fue su primer amor, y la primera mujer que le había destrozado la vida.
Elena. Su enemiga, su aliada y la mujer que rompió sus miedos.
Ambas. Juntas, las dos le habían vuelto a hundir en su misera, sonrió con malicia, si Elena quería ver al rompe corazones, al malvado, al cuervo, lo iba a ver, se iba a vengar, a fin de cuentas ella se lo había echado en cara. Rose. Le iba a demostrar que Elena no era nadie en su vida, que no había vuelto a caer en las redes de esa enfermedad.
Pero, ¿por qué, entonces, se sentía tan mal?
Alaric se asomó por la puerta, con unas toallas y un café en la mano, Damon se dejó arrastrar hasta una de las habitaciones, se dejó hacer, ninguno de los dos había dicho nada en todo el día, y no iba a cambiar las cosas por la noche, Damon ya tenía una cosa clara, iba a ser ese cerdo que todos nombraban, iba a vengarse...
de Elena Gilbert.
Las cosas se ponen feas a partir de aquí comienza una espiral donde más de uno saldrá perjudicado, ¿qué creéis que pasará?
Me gustaría dedicar este episodio a RosarioBennet que tiene ganas de ver a Damon sufrir un poco xD, y a todos los que utilizáis un poco de vuestro tiempo para leerme, una duda, este sábado es mi cumpleaños ¿queréis que suba episodio de OMN el viernes? ¿o continuo con esta para finalizarla?
Besos
