Capítulo III
Espíritus en los callejones [Una ventana al pasado]
Habían pasado cerca de dos semanas desde que comenzaran a ocurrir aquellos ataques extraños en el Distrito 7. Hasta el momento, llevaban cerca de 25 reportes de sucesos que ocurrían desde la puesta del sol hasta entrando el amanecer, y nunca durante pleno día. Las victimas siempre eran espers de nivel 0, aquellos conocidos como "Skill-outs" que siempre andan deambulando en los callejones a la espera de incautos estudiantes de su mismo nivel a quienes poder atracar, lugares donde siempre se han reportado los incidentes. Pero no sabían quién o quienes están perpetrando esos ataques, sólo ocurrían de manera tan aleatoria que no se ha podido establecer un simple patrón de áreas salvo que era en callejones. Tal vez esos casos debieron haber sido transferidos a Anti-skill, pero por alguna razón el Judgement se ha estado haciendo responsable de una investigación hasta el momento infructuosa.
Eso era un dolor de cabeza para Uiharu Kazari, quien estaba a cargo de la investigación. Había obtenido un permiso para obtener las grabaciones de las cámaras de seguridad de todo el Distrito 7, pasando toda la mañana reuniendo la escasa información que habían logrado reunir, como nombres de las víctimas, edad, sexo, estudios y nivel; también buscaba las condiciones en las que se llevaron a cabo las agresiones, la hora y el lugar. Pero lo más importante eran las imágenes: Uiharu observaba que en ocasiones eran utilizados algunos objetos alrededor del lugar para arrojarlos hacia la victima mientras que en otras veces simplemente sucumbían ante algo invisible. Un día antes junto con Kuroko y Konori habían llegado a la conclusión de que algún esper telepático o telequinético podría estar detrás de todo, pero no habían logrado captar ni una sola imagen del sospechoso.
—Si esto no fuera Ciudad Academia, probablemente pensaría que se trata de fantasmas, pero, lo más probable es que se trate de telépatas o telequinéticos… o tal vez alguna habilidad de camuflaje que tenga que ver con los fenómenos de luz, manipulación de la percepción…—Susurró Uiharu mientras comenzaba a hacer una búsqueda minuciosa en la base de datos acerca de ese tipo de habilidades. Por supuesto sabía que para lograr algo así debían de ser por lo menos de nivel 3 —Tal vez sean dos personas, pero, ¿con qué motivo harían algo así? —Miraba los monitores que desplegaban información a gran velocidad, pareciendo increíble que ella fuera capaz de comprender toda la información que aparecía, pero ella lo lograba con mucha facilidad —Telépata, telequinetico, Mental Stringer, Mental Out, Dummy Check, AIM Stalker, Aero Hand, Electromaster, Float Dial, Gravity Traction, Accelerator, AIM Ghost —Leía con rapidez, deteniéndose cuando leyó esa última habilidad que era la de su amiga Saten. Por curiosidad abrió esa ficha, revelando información que su amiga ya le había dicho, incluyendo aquella referente a los campos AIM residuales. —Si no hubiera llegando echando chispas, no lo creería del todo, además, está este artículo recién publicado que habla sobre esos campos —Bostezó. Llevaba ahí prácticamente toda la mañana. De pronto se abrió la puerta, entrando por ella Kuroko.
—Shirai-san, ¡tardaste en llegar! —Comenzó a reprochar Uiharu
—Necesitaba un poco de tiempo para pensar… ¿desde cuándo sabías que Saten iría a Tokiwadai?
—El mismo día que me dijo de su habilidad —Emocionada, Uiharu comenzó a relatar todo lo que sabía. Kuroko estaba estupefacta y prácticamente congelada por las palabras de Uiharu.
—¿No es increíble, Shirai-san? Cuando regresó de las unidades móviles, Saten-san estaba echando chispas eléctricas por todo su cuerpo, emocionada porque iba a ser transferida a Tokiwadai. Me mostró un poco de sus poderes, podía disparar rayos, atraer metales y crear débiles campos electromagnéticos, e incluso pudo atraer un poco de arena férrica —Uiharu estaba emocionada y le brillaban los ojos —Me alegro por ella, siempre se sintió inferior a los demás por ser una nivel 0, pero ahora ya no debe de sentirse de esa manera. De cierta manera la envidio, y también me hace sentir mal que ya no va a estar conmigo durante clases.
Kuroko recuperó un poco su semblante. —Lo que describes son los poderes de onee-sama.
—Así es Shirai-san. Saten-san estaba usando el electromaster gracias a su habilidad AIM Ghost.
—Es una habilidad muy inverosímil… ¿usar campos AIM que dejan los estudiantes después de morir?
—Esa es información que tuvieron que desclasificar gracias a Saten-san. De acuerdo con las investigaciones, hace menos de un año se descubrió que un esper al morir puede dejar rastros de su campo AIM. Las razones para que esto sucedan aún se están investigando pero todo apunta a las alteraciones que sufre el microuniverso por la manifestación de las realidades personales de los espers; aunque parezca increíble, es cierta, mira —Uiharu volteó el monitor de su computadora para que pudiera Kuroko ver la información.
—Sigo creyendo que es extraño —La pequeña pervertida miró la información, que era exactamente lo que le dijera su amiga —Saten-san se presentó ante todas como una nivel 0.
—Al parecer, esa es la base de su poder, de hecho, es como si ella fuera una especie de contenedor lista a recibir y amplificar lo poco que queda de los campos AIM, de acuerdo con la poca información que la base de datos da sobre nuestra amiga. —Unos cuantos clicks con el ratón y se desplegó la información de Ruiko —Pero… se me hace extraño que exista más información de su poder que esté codificada en rango S, sólo he visto esa clase de seguridad en las fichas de los niveles 5, un par de niveles 4 y en un nivel 0, he querido saber de que se trata pero no lo he podido hackear, ponen especial énfasis con esa información
—¡A eso es a lo que me refiero! —Casi grito Kuroko —¡Hay algo más al respecto de Saten-san! Me preocupa que esté involucrada con algo peligroso, ¡ya sabes la facilidad para meterse en problemas que tiene! Pero es muy pronto para sacar conclusiones.
—Tranquila Shirai-san, ¿No estás exagerando con todo esto? Si, puede ser extraño, pero seguramente no pueden hacer público algo que aún no pueden entender ¿Cierto? Además, que Saten-san haya logrado una hazaña como esa no le quita mérito, al contrario, debemos apoyarla, no criticarla.
—Hay mucho que explicar, pero ya encontraremos tiempo para eso —Dijo tajantemente Kuroko —Ahora bien, ¿Cuál es la razón para que me llamaran tan temprano?
—¡oh! ¡Cierto! —Comenzó Uiharu cerrando todas las ventanas de su monitor y empezando a abrir unas nuevas —Es acerca de esos extraños incidentes que hemos estado investigando, sucede que volvió a ocurrir ayer ahora dentro del School Garden, la víctima fue una chica de segundo año de Tokiwadai, siendo un cambio radical a los anteriores incidentes que involucraban niveles 0 de diversas escuelas del distrito 7…
—Y no olvidemos a esos trabajadores del distrito 23
—Bien, hasta ahora sólo se trataron de personas sin poderes que fueron dejadas inconscientes, pero esta chica es diferente, su nombre es Tsuchida Reiko, una Terra Hand nivel 3 que vio todo y estuvo todo el tiempo consiente hasta que llegó a la enfermería de Tokiwadai. Lo que quiero que hagas es que encuentres a esa chica y que te diga todo lo que sabe, tal vez podamos encontrar una pista importante —Dijo seriamente Uiharu —Desearía que pudiéramos captar algo con las cámaras de seguridad, por desgracia no hay nada grabado.
—¿Y para eso hiciste que viniera hasta acá? Pudiste decírmelo por telefono—Kuroko mencionó seriamente
—¡Vámos, Shirai-san! Si no te hubiera llamado, no te habrías salvado de la supervisora de dormitorios —Le enseñó la imagen precisa del encuentro entre ambas mujeres.
—¡Cómo fue que accediste a las cámaras de seguridad de la escuela!
—Conseguí un permiso especial para eso —Y con permiso especial se refería a que hackeó el sistema de Tokiwadai
—Bueno, no importa, entonces, me encontraré con esa chica para que me diga todo lo que sabe —Se dio la vuelta y camino a la puerta —Y gracias Uiharu, por salvarme el cuello… literalmente —dicho esto se teletransportó.
El sol comenzaba a ocultarse tornando el cielo de colores ocres, y las clases del día ya habían terminado. La mayoría de las chicas se habían retirado a sus dormitorios para hacer sus tareas, excepto Saten Ruiko. Se encontraba en la explanada el edificio principal de Tokiwadai, caminando hacia la puerta de salida de la escuela.
—Me pregunto quién será mi compañera de habitación —Mencionaba despreocupadamente la pelinegra. A su lado se encontraba Imouto que observaba con una mirada perdida todo el lugar. —En fin, lo averiguaremos cuando lleguemos —Se llevó ambas manos a la nuca, adoptando una posición de relajación misma que mantuvo hasta llagar a la acera. Fue entonces que pasó un carro a toda velocidad, provocando que su falda se alzara. La corriente de aire recorrió lugares que muy rara vez alcanzaba en la anatomía de Ruiko, provocándole escalofríos y llevándose ambas manos a la falda, bajándola, ruborizándose en el acto. —"Mis bragas solo se las debo enseñar a Uiharu" —Pensó —"Por cierto, debo conseguir una falda más larga… o podría optar por usar pantaloncillos como Misaka-san… ahora entiendo porque los usa, pero es algo antiestético a decir verdad". —Con tantas emociones durante el día había olvidado el detalle de la falda que es demasiado corta para su gusto.
Comenzó a caminar por la acera, mirando de vez en cuando algunas de las construcciones que parecían haber sido traídas de Paris, Viena y Berlin con el fin de adornar toda School Garden. Todo eso era nuevo para ella, al igual que lo era para la sister que la acompañaba. Y como apenas si conocía, sentía una gran necesidad de ir por ahí intentando buscar algunos misterios que pudieran estar guardados en esa exclusiva zona de estudiantes. Aunque también pensaba en la sister, así que le comentó de pronto. —Imouto-san, dime, ¿te gustaría beber un poco de té antes de ir a nuestro dormitorio?
—Sí, dice Misaka ocultando su emoción de probar tan maravillosa bebida. Y mientras vamos hacia la cafetería, ¿intentarás encontrar el alma de alguien que te pueda ayudar a demostrar que tu falsa habilidad esper es verdadera?, pregunta Misaka antes de sugerir que caminemos por los callejones
—No veo porque no hacerlo, quizá podamos poner en acción un poco mis habilidades.
Ambas chicas caminaron por la acera antes de desviarse y entrar en un callejón que las conduciría a la otra calle donde encontrarían la cafetería en la que habían estado horas antes junto con Mikoto, Mitsuko, Wannai y Awatsuki.
Un par de horas antes del término de las clases, Kuroko se encontraba en la enfermería de Tokiwadai, sentada en un banquito a lado de la cama de Tsuchida Reiko, la víctima más reciente de los misteriosos ataques. Escuchaba atentamente a la afectada.
—Estaba caminando por un callejón para acortar camino hacia una cafetería donde me encontraría con unas amigas, ya había tomado ese atajo antes así que no debía tener problemas, sin embargo, cuando estaba a la mitad de ese callejón, de pronto, escuché ruidos extraños así como un ligero descenso de la temperatura, y entonces, sentí de pronto que estaba atrapada en un vacío, como si de pronto ese estrecho callejón se convirtiera en un gran espacio… y entonces, unas cajas se elevaron del suelo como si fuera obra de telekinesis, y me las arrojaron. Por supuesto que me defendí, levanté un muro de piedra desde el suelo, cortando el camino del agresor, pero entonces, vinieron hacia mi varios objetos como si hubieran sido lanzadas con mucha fuerza, apenas si pude esquivarlas, pero vino lo peor, cuando no pude mover mi cuerpo…
—A que te refieres con que no lo podías mover —Interrumpió Kuroko
—No era capaz de moverme a mi voluntad, sentía como si alguien quisiera controlarlo…
—¿Telepatía? Eso suena como a Shokuhou Misaki…
—No, te aseguro que no se trataba de Shokuhou-sama, esto era totalmente diferente, algo que no puedo explicar lógicamente, era como si una persona hubiera entrado a mi cuerpo y quisiera adueñarse de él. Reuní todas mis fuerzas y entonces pude correr con mucha dificultad, cada paso era muy pesado pero no me importó, utilicé mi habilidad sobre, intenté alejarme lo más que pude tratado de alcanzar la avenida, y fue entonces una voz extraña parecida a la de una chica de mi edad me dijo: Puedes intentar correr, quizá escapes de mi, pero pronto alguien más pasara. No me detendré hasta lograr mi venganza…. Perdí por un momento el control de mis poderes, el suelo se agrietó un poco por eso, y mi talón quedó atrapado en la grieta fracturándomelo durante la caída. Recuerdo el dolor, y cómo fue que esa presencia abandonó sus intentos de usar mi cuerpo. —La chica desvió su mirada de Kuroko hacia la ventana de la habitación.
—Si, eso fue exactamente lo que captaron las cámaras de seguridad, pero en ningún momento hubo algun esper telekinetico o telépata cerca… Hemos estado investigando esa línea de acción, pero hasta el momento no hemos encontrado nada contundente, bueno, gracias por tu tiempo, seguro que encontraremos al culpable de estos ataques pronto… tus palabras son de gran importancia —Kuroko se levantó del lugar y se teletransportó fuera de la habitación.
Comenzaba a caer el ocaso para ese momento, y Kuroko se encontraba en la azotea del edificio principal de Tokiwadai. Por supuesto que pensaba sobre el caso de los ataques misteriosos, pero no solo era eso. También pensaba en su pasado, en la ocasión en la que se había involucrado con algo desconocido.
—Maldición… ¿por qué tengo que pensar en eso nuevamente? –No es que ella quisiera pensar en ese incidente por su propia voluntad pero hubo algo en la narración de la chica llamada Tsuchida Reiko que despertó algo muy profundamente dormido en su subconsciente. De hecho, ella era consiente que algo había sido movido dentro de su mente hace tiempo para olvidar la mayor parte de lo que vivió en esa ocasión. Sin embargo, conforme pasaron los años recordaba poco a poco algunos hechos que la principio eran nubosos y que poco a poco tomaban nitidez. ¿Alguna habilidad para borrar la mente? Kuroko sabía que era posible con algunos fármacos como las benzodiacepinas disponibles en el exterior, y en Ciudad Academia existían potentes fármacos que tenían un mejor efecto, sin olvidar a los espers telepatas como Shokuhou Misaki, la quinta nivel 5 y más poderosa telepata de la ciudad. A pesar de esos recuerdos relacionados con lo sobrenatural que había vivido, ella se seguía resistiendo a creer en algo que no tenía una explicación científica.
Se vio a sí misma a los 7 años, rodeada de una oscuridad casi perpetua apenas rota por un destello de color purpura salido de una alucinación con narcóticos. A sus pies se encontraban los círculos arcanos que acababa de dibujar brillando del mismo tono violeta que el entorno que la rodeaba y emanando un extraño vapor negro que poco a poco parecía tomar forma, una que sólo creería posible en los cuentos de terror. Kuroko retrocedió. Podía no saber en qué estaba metida, pero si podía sentir la maldad pura que la rodeaba.
No hubo ningún intercambio de palabras, simplemente la sombra recién formada se abalanzó hacia la niña, rodeándola y tratando de poseer su cuerpo. Entonces sintió que esa presencia misteriosa trataba de apoderarse de su ser. Lo que sucedió a continuación no lo recuerda bien. Todo era oscuridad, miedo, y una sensación de calor que recorría todo su cuerpo, si eso continuaba así terminaría enloqueciendo. De pronto todo terminó, cayendo al suelo, observando antes de perder el conocimiento una hoja de papel que había aparecido entre los círculos arcanos ahora divididos en dos.
Se sobresaltó,—Otra vez esa visión, ¿por qué ahora? —Se sintió débil por ese instante, y su visión se encontraba borrosa. Entonces fue que vio salir a Saten del edificio principal de Tokiwadai, y a lado de ella iba su… ¿onee-sama? Se talló los ojos, solo para ver que su amiga iba completamente sola.
—Debo de estar volviéndome loca, juro que acabo de ver a onee-sama, o lo que parecía ser ella. —Tomó su teléfono e hizo una llamada —Uiharu, necesito que investigues algo… —No sabía explicarlo, pero tenía un mal presentimiento.
Ya llevaban cerca de quince minutos caminando por aquel estrecho callejón oscuro.
—Segura que este es el camino, pregunta Misaka notando tu confusión
—Puedo estar segura, lo vi en un mapa antes la vez primera vez que vine a visitar a Misaka-san y a Shirai-san —Se detuvo por un momento. Hacía diez minutos podía haber jurado que conocía el camino y que no tendrían ningún problema, pero ahora sabe que debe darse por vencida, por lo que suspiró y bajó la cabeza deprimida —Lo acepto, nos hemos perdido… pero podemos seguir hasta encontrar una salida, esto no puede ser un laberinto, ¿o si? Además, en todo caso, creo que podríamos subir a las azoteas usando tu habilidad —Miró hacia arriba, en donde el cielo poco a poco comenzaba a oscurecer —Necesitamos salir pronto, antes del toque de queda, de lo contrario… —comenzó a temblar; no quería que su primer día en Tokiwadai terminase con una llave al cuello.
—Necesitamos salir de aquí, sino, el destino de Saten-sama estará sellado y no podré ayudarte, dice Misaka recordándote tu triste realidad, jejeje —Imouto apenas si guardó para si esa sonrisa dándole la espalda a Saten.
—No me ayudas mucho con tus palabras Imouto-san… —De pronto escucharon un sonido extraño, como si un contenedor de basura hubiera sido derribado, poniendo en alerta a ambas chicas. —Espero que aquí si me puedas ayudar, Imouto-san —Caminó con sigilo, por para encontrarse con una sensación extraña, como si el tiempo y el espacio se distorsionara ligeramente. Y entonces vio como un par de cajas de cartón comenzaron a levitar momentos antes de ser arrojados hacia ella. No tuvo tiempo de reaccionar, las cajas impactaron contra Saten derribándola.
—Pero qué demonios… —Exclamó Saten poniéndose de pie lentamente. Se había hecho un par de raspones en la pierna derecha
—Saten-sama —la sister se puso frente a ella, alzando la mano derecha para protegerla. Frente a ambas, podían observar la clara silueta del espíritu de una chica de secundaria que se acercaba flotando.
—Un espíritu… —susurró Saten, observando la figura intangible de una chica de cabello negro largo, vestida con el uniforme de Tokiwadai, el cual se mostraba manchado de sangre a la altura del torso. El espíritu de la chica hizo levitar un bote de basura y lo lanzó nuevamente a Saten. Sin perder el tiempo utilizó la posesión de almas, logrando desviar el bote usando un campo electromagnético. —¡Espera! ¡Espera! Deja de atacar, queremos hablar contigo, no vamos a hacerte daño —Le dijo al espíritu de esa chica aunque no pareció que escucharla, más bien se mostraba bastante molesta y no dejaba de arrojarle cualquier cosa que se encontrara a su alcance. Saten podía arreglárselas con los objetos de metal, pero algunos otros que no lo eran alcanzaban a golpearla, y uno de ellos le dio de lleno en el abdomen, haciendo que callera de rodillas, tosiendo. —Parece que no vas a escuchar lo que digo… —La miró desafiante
—Primero debemos de tranquilizarla, explica Misaka mientras piensa en la forma de hacerlo. —Saten escuchaba en su mente la voz de la sister que se encontraba dentro de su cuerpo.
—Pero ¿cómo? Ahora que lo pienso, ella es un espíritu así que no podemos hacerle nada con nuestras habilidades esper —Se levantó con dificultad, sin dejar de ver la forma etérea de la otra fantasma.
—Tus poderes como shaman deben de funcionar contra ella… —La sister salió del cuerpo de Saten —Tu poder te hace capaz de tocar un fantasma a pesar de que seamos incorpóreos, así que, si Misaka está en lo correcto, tu solo tacto debería ser capaz de traer una parte de ellos a una especie de existencia física terrenal temporal, y entonces, debes de atacar usando cualquier ataque…
—Saten volvió a esquivar una botella que fue lanzada contra ella, misma que se hizo añicos al impactar en el suelo. —Podría funcionar, o tal vez podemos intentar lo contrario, llevar un ataque físico al plano espiritual, aunque sigo pensando en cómo hacerlo… a no ser que… la posesión de objetos —Dijo sin muchas ganas, ella apenas si soportó esa habilidad la primera vez que la utilizó y desde entonces no la había vuelto a hacer
—Misaka ya había considerado utilizarla, pero debo preguntar, ¿Estás lista para eso? Saten-sama debe recordar lo que pasó la última vez que usaste ese poder…
—Pude disparar el railgun a costa de todas mis fuerzas. —Miró fijamente al espíritu de esa chica de Tokiwadai —Tal vez no esté preparada aún para usar ese poder, pero ese es nuestro último recurso; antes de eso quisiera intentar razonar con ella, mira, parece ser que se ha tranquilizado un poco —Señaló. Imouto se percató de que esa chica las estaba observando con un poco de confusión en su rostro y rabia, mucha rabia, como si se hubiera encontrado con algo que detestara
—Ustedes dos… ¿también son de Tokiwadai? —El espíritu habló en voz baja. Tanto Imouto como Saten se miraron entre si confundidas —¡RESPONDAN! ¡¿O VINIERON A TERMINAR EL TRABAJO?! —Una caja de madera se alzó del suelo controlada por el alma de esa chica.
—Q-que trabajo… ¿De qué nos estás hablando? —Saten respondió segura y a la vez sin entender realmente lo que pasaba
—¡que! ¡Me vas a decir que no lo sabes! —La caja fue arrojada contra Saten, quien apenas si la pudo esquivar
—No tenemos idea de lo que estás hablando.
—¿No? Entonces dime, ¿Por qué está el alma de esa chica contigo? —Señaló hacia la sister —¿esta siendo utilizada por ti? ¡Responde! ¿Por qué puedes verme? Si ya estoy muerta —De pronto se le quebró la voz.
—Por favor tranquilízate… No es lo que parece… —Decidida, Ruiko dio un paso hacia el frente consiente del estado anímico de esa chica fantasma —Nosotras no venimos a hacerte daño, al contrario, de ser posible te podemos ayudar siempre y cuando nos expliques que fue lo que te pasó —Ruiko sonrió. Por un momento el espíritu de esa chica se tranquilizó. Al parecer, no era tan agresiva como aparentaba —Te puedo ver porque esa es mi habilidad…
—Entonces tú debes de ser una de esos espers del exterior que la mesa de directores quiso obtener. No hace falta que digas nada. El que puedas verme y hablar conmigo lo demuestra. —Dijo esa chica
—Momento, ¿quieres decir que la mesa directiva ya sabía de mi existencia? —Saten se quedó perpleja.
—No sé si sabían que existías, pero sí sé que buscaban espers con tu habilidad hace doce años. Lo sé porque fui parte de ese proyecto: el Shinseiki Keikaku. El objetivo era simple: capturar a uno de esos espers y tratar de reproducir sus habilidades, y por lo que veo, finalmente tuvieron éxito.
—Yo no soy una esper, soy una shaman —Saten le comentó aunque ella misma no sonaba muy convencida de su afirmación —"Por lo menos eso me dijeron." —Agregó como nota mental.
—Shaman… —Susurró el espíritu de esa chica —Si, recuerdo haber escuchado ese término. Mandaron a Kayami-chan a enfrentar a un par de esos espers en el Distrito 23 pero algo salió mal y terminó muerta, y después… —Comenzó a sollozar —Vinieron por mi… no me refiero a esos espers, sino a los científicos. Ese día había descubierto que si tenían éxito en capturar a un esper del exterior, me matarían y tratarían de usar mi campo AIM en algún experimento. Me sentí triste por la muerte de esa chica a la que apenas comenzaba a conocer, pero no quise compartir su destino, así que escapé y entre a este callejón, en donde lo último que vi en vida fue a una chica de Tokiwadai con un par de bolígrafos en su mano. No lo tome como una amenaza hasta que de pronto sentí un dolor agudo en mi torso y el cálido flujo de sangre que pronto manchó mi uniforme. Comprendí que se trataba de una teletransportadora justo en el momento que un bolígrafo apareció dentro de mi corazón… así fue como morí.
Saten Ruiko caminó un poco más hasta quedar frente a frente con la chica, observando como precisamente su espíritu mostraba esas heridas mortales —Moriste pero no has logrado encontrar el descanso eterno, dime ¿Qué es lo que has dejado pendiente en este mundo? Si te ayudo a solucionar ese problema, seguramente debes de ir al mas allá.
—Sólo una cosa: venganza. Venganza en contra de los Kihara, venganza contra la mesa directiva de la ciudad, contra el director general que permitió que esto ocurriera ¿Acaso crees que ser utilizada y ser desechada es algo que desearía? Yo no lo pedí así, simplemente un día llegaron y me inscribieron en Tokiwadai para desarrollar mi habilidad y de la nada, simplemente me asesinaron, ¿crees que es justo?
Saten se quedó pensativa por un momento —No, no lo es, pero tampoco es bueno que te aferres a ese sentimiento negativo que es la venganza. No te puedo ayudar a llevarla a cabo, pero, lo que si puedo hacer es evitar que sigan ocurriendo más tragedias como esa…
—Evitarlas… ¡eso de que me sirve! ¿¡Has visto la oscuridad de esta ciudad!? ¡Tu sola no podrás combatirla!
—No he visto la oscuridad de la ciudad, pero, Imouto-san si lo ha visto, ella también sufrió, fue tratada por los científicos de la misma manera que tu sin que pudiera hacer nada al respecto…
—Misaka sabe que es muy difícil y tal vez imposible detener la oscuridad de Ciudad Academia, pero si de algo está segura esta Misaka, es que tenemos que hacer el esfuerzo por combatirla, expresa Misaka desde lo profundo de su corazón. Misaka también deseó venganza, pero también desea proteger a alguien muy importante, y para lograrlo quiero cambiar la ciudad desde adentro —Imouto apareció a lado de Saten. Ambas observaron al espíritu de esa chica.
—¿Cómo te llamas? —Ruiko le tendió la mano.
—Michio Atsuki
—Atsuki-san… tal vez tengas razón, pero Imouto y yo vamos a dejar de intentarlo
—Me gustaría poder creer eso…
De pronto las tres sintieron una extraña presión en el aire. Atsuki retrocedió y cayó al suelo, haciendo una mueca de dolor.
—Q-que está pasando —Saten susurró. A su lado, Imouto también estaba sintiendo esa misma sensación; Saten se percató de que algo intentaba dañar a su compañera. —Imouto… ¡rápido! —La forzó a la clon a entrar dentro de su cuerpo, lo que sirvió para que dejara de sentir esa sensación de desesperación. Pero con Atsuki fue completamente diferente. Un grito fantasmal se dejó escuchar, y después de eso, una calma tétrica. Delante de ellas dos se encontraba una Atsuki que pareciera haber perdido su cordura.
—Misaka cree que algo o alguien quiso hacernos perder el control —Nuevamente la voz de Imouto resonó en la mente de Ruiko —…o controlarnos al evocar nuestras experiencias amargas, dice Misaka con una lagrima en el ojo; por otro lado, parece que Atsuki está bajo su control… —Saten esquivó una nueva serie de ataques de la ahora enfurecida chica gracias a las habilidades de combate de Imouto.
—Ahora sí parece que no podemos hacer nada más, así que, hagamos esa posesión de objetos —Dijo decidida a liberar a la chica del sentimiento negativo que parecía ahora recorrerla, buscando a su alrededor algo que pudiera utilizar como médium. De acuerdo con su experiencia previa, debía de utilizar algún objeto familiar para su espíritu para poder canalizar su furyoku como el fusil de asalto de Imouto aunque por desgracia no lo tenía. Entonces vio un tubo en el suelo tan largo como un bate de beisbol, algo que le era familiar a la propia Saten, que aunque no fuera lo ideal era lo único que sabía utilizar. Lo recogió antes de que una nueva tanda de objetos saliera disparada hacia ella. —¡Ahora, Imouto-san! —Aún tenía sus dudas, pero Saten hizo que Imouto posesionara el tubo de hierro, quedando este envuelto en un aura color azul eléctrico.
—Estamos listas… —Tomó el tubo a dos manos, tomando la pose de un bateador que espera a que llegue la próxima bola.
Llevaba ya un rato ahí desde que llegó a ese callejón usando su teleporter, con la intención de seguir a Saten a donde fuera que se dirigiera. Momentos antes, cuando la vio irse de la escuela, había jurado ver la silueta de su onee-sama a lado de ella para posteriormente desvanecerse. Por un momento pensó que se trataba del poder de la pelinegra, o más seguramente una alucinación. Y tal vez fuera lo segundo de no ser por una conexión que saltaba a la vista: la habilidad electromaster que veía en ese momento. Desde la esquina del callejón, miraba como su amiga batía un tubo de metal al aire el cual estaba rodeado de un aura color azul eléctrico. De vez en cuando veía chispas eléctricas saltar de ese tubo e ir hacia el frente, impactando contra el suelo. A pesar de que quizá su amiga pareciera estar algo loca al decir cosas sin sentido al aire, no dejaba de sorprenderse por ver la habilidad de Saten en acción y su uso poco convencional de los poderes propios de la tercera nivel 5.
Fue justo en ese momento tuvo el impulso de salir a detenerla usando su autoridad como miembro del Judgement, pero no se atrevió, no sabía que era lo que podía esperar exactamente de su amiga, ni mucho menos si estaba ante el autor intelectual de los ataques ocurridos en los últimos días. Sabía que debía ser paciente y esperar el momento más propicio y entonces hacer algo y rápido, pero ¿Qué iba a hacer si no sabía a quién se enfrentaba si este enemigo estaba oculto entre las sombras? Por el momento se limitó a escucharle decir palabras como ¡cálmate! ¡No te quiero hacer daño! Y otras más que hacían creer que estuviera hablando con alguien más a su lado. Pero había algo que le pareció aún más increíble y eran los objetos que se levantaban del suelo y eran arrojados hacia la pelinegra.
Ruiko comenzaba a sentir la fatiga por usar la posesión de objetos y aún no había logrado acercarse al espíritu de esa chica lo suficiente. El plan era sencillo: acercarse lo suficiente para evitar que se protegiera con cualquier cosa del relámpago generado con su posesión, pero en la realidad, le estaba costando mucho mantener la posesión de objetos y ya ni decir el disparar los rayos hacia la chica.
—¿En serio esto es lo que quieres? —Le dijo Saten una vez que ya no hubo más objetos que le fueran lanzados. Mientras, el espíritu de esa chica de Tokiwadai la miró con una expresión de asco.
—Tu eres el resultado final de ese retorcido experimento, ¡el esper que sería capaz de manipular los espíritus! ¡Para tu creación tuve que morir, y también Kayami-chan! —Se disponía a arrojarse directamente a Saten cuando de pronto se escuchó el ruido de una lata, entonces, tanto Atsuki como Saten e Imouto vieron a una estudiante más de Tokiwadai. Saten se sorprendió al ver que se trataba de Kuroko, mientras que Atsuki cambió su estrategia y se abalanzó sobre la chica de coletas.
Kuroko se encontró en el momento y lugar equivocados. Sabía que había llamado la atención al no percatarse de que había una lata de soda sobre un contenedor hasta que la tiró de un movimiento de manos, pero desconocía lo que sucedería a continuación. No lo vio llegar, ni tampoco lo sintió hasta que fue demasiado tarde. En su conciencia solo vio a Saten correr hacia ella mientras gritaba ¡No lo hagas! Después de eso todo se tornó oscuro, como si su existencia fuera arrojada a un oscuro rincón dentro de su propia mente mientras alguien más se hacía cargo del resto de su ser. —¿Esto es… Mental Out? No… aún tengo conciencia de mi… pero por poco tiempo por lo que parece… espera… ¿Quién eres tu? —Preguntó al ver a una chica vestida con el mismo uniforme de Tokiwadai frente a ella; esa chica miró a Kuroko con una mirada agresiva y se limitó a decir —Me prestarás tu cuerpo el tiempo que sea necesario
Saten entendió lo que acababa de suceder. Miró como su amiga daba unos pasos hacia atrás como lo haría un ebrio que ya no controla sus movimientos, con la espalda encorvada y los brazos colgando. Acto seguido se enderezo y miró a su alrededor como si estuviera descubriendo un nuevo mundo… no, más bien, como si redescubriera sensaciones olvidadas.
—Se siente genial… —Kuroko susurró y comenzó a reir —¡En verdad de siente genial volver a sentir esto!.
La pelinegra aún no entendía a la perfección aquel fenómeno, pero todo indicaba que el espíritu de esa chica posesionó el cuerpo de Kuroko de la misma manera que Imouto hace con el suyo, pero entendía que hay una diferencia fundamental: Saten puede controlar todas sus acciones en ese estado pero al parecer Kuroko no es capaz.
—Ya conseguiste un cuerpo… ¿y ahora que es lo que harás? —Le mencionó desafiante Saten
—Lo que he querido hacer: vengarme, vengarme de todos en esta ciudad ¡y comenzaré contigo! —Ahora con el control del cuerpo de Shirai, levantó su mano derecha. Saten de pronto se sintió más liviana, como si pesara cada vez menos hasta que comenzó a flotar un par de centimetros del suelo. Estaba sorprendida y miró hacia todos lados mientras se elevaba cada vez más.
—¿Esto es… telepatía? —De pronto llevó su mano izquierda hacia su falda que también se elevara como si estuviera bajo un efecto de ingravidez.
—¿telepatía? Quisiste decir telequinesis, pero, olvidate de eso, esto es mi Gravity Traction, el control de la gravedad, puedo decidir si un objeto o persona se encuentra fuera de sus efectos, o… sucumbir a una gravedad mucho más fuerte —El espíritu de esa chica hizo que Saten cayera al suelo con fuerza, y se sintió ahora muy pesada. La shaman grito al sentir que una fuerza poderosa la atrajera al suelo, soltando irremediablemente su tubo, perdiéndose la posesión de objetos.
—Saten-sama —Mencionó Imouto a su lado. A pesar de ser un espíritu, también era capaz de sentir los efectos de la gravedad aumentada alrededor de la pelinegra.
…
Aquella pelea terminó muy rápido. Desde el suelo, Ruiko alcanzó a ver el filo de un mandoble que debía de ser medio metro más alto que ella y a la chica que lo empuñaba posicionarse por detrás de Kuroko. Emi Asakura propinó una estocada que atravesó el cuerpo de Shirai Kuroko limpiamente. Aquella visión dejó anonadada a Ruiko, no podía creer lo que ocurría. De verdad Emi empuñó su arma sin dudar matando a su amiga. En ese momento dejó de sentir los efectos anormales de la gravedad sobre su cuerpo sólo para dar paso a un sentimiento profundo: rabia y odio. Sin pensarlo volvió a realizar la posesión de objetos sobre el tubo que había estado usando y se abalanzó sobre la recién llegada. Emi, por su parte, sacó lentamente su espada del cuerpo de Kuroko y lo sostuvo brevemente, dejándolo caer con suavidad, entonces se preparó para detener el embate de su discípula. Interpuso el lado plano de su mandoble justo cuando Saten golpeaba con el tubo, creando un impacto que liberó una cantidad considerable de energía manifestada en forma de viento. Emi se sorprendió por la ferocidad y el repentino despliegue de poder de Ruiko, pero no por eso dejaría que actuara de esa manera. Empuñó su arma, y lanzó una nueva estocada que fue desviada por Ruiko, aunque esta última bajó la guardia, siendo aprovechada por Emi, dándole un puñetazo en la boca del estómago. Aquel golpe no fue algo normal, aparte de hacerle perder el aliento, también interrumpió el flujo de furyoku que tenía, hacienda perder su posesión.
—Detente, Ruiko-chan, y observa bien a tu alrededor antes de atacar —Emi señaló con la punta de su arma hacia donde yacía Kuroko. Indudablemente cualquier persona estaría muerta al recibir un ataque como ese, pero, al percatarse mejor, Saten notó la ausencia de sangre en donde Kuroko había sido herida; a un lado de ella, estaba de rodillas el espíritu de la chica con la que estaba peleando. —Lo único que hice fue separar al espíritu del cuerpo de esta chica, si no lo hubiera hecho, tal vez no hubieran soportado más de 5 minutos antes de que la energía vital de esta chica fuera consumida y muriera.
—Entonces… quieres decir que… ¿no mataste de Shirai-san? —Se levantó con dificultad, tosiendo y con ambas manos en el estómago.
—Le salvé la vida… y ahora, voy a continuar con el espíritu de esta chica.
—¿Qué vas a hacer?
—Darle el descanso eterno —Sonrió Emi.
Saten Ruiko solo observó lo que le pareció un ritual mágico en el que una luz dorada brilló por unos cuantos segundos antes de que el espíritu de esa chica de Tokiwadai finalmente desapareciera con una ligera sonrisa que parecía ser dedicada a Saten y a Imouto.
—Con esto podemos dar por terminado tu entrenamiento de hoy —Emi dijo con una satisfacción notoria en su voz.
—¿Todo esto fue obra tuya? —Una dolida Saten le lanzó una mirada culposa.
—No del todo. Verás, te iba a buscar para darte un entrenamiento, y cuando te encontré, estabas combatiendo contra el espíritu de esa chica, generalmente un espíritu no debe de suponer ningún problema pero este en particular estaba cegado por una gran ira y el deseo de venganza, y sumado al hecho de que en vida fue una esper cuyo poder estaba relacionado con la gravedad, al final había tomado un gran fuerza, algo que nosotros llamamos reiryoku, el poder propio que tiene un espíritu. Un shaman experimentado sabe utilizar el furyoku y el reiryoku como uno solo. En tu caso, tu furyoku aún es muy bajo por lo que dudo que seas capaz de mantener bajo control a un espíritu como el de esa chica que acabo de darle el descanso eterno; por otro lado, noto que tus energías se ven compensadas por el reiryoku que tu espíritu te permite usar sin restricción; Imouto es particularmente fuerte, incluso más fuerte de lo que uno podría esperar de una chica esper que es el producto de la clonación…
—Con un corazón artificial y un cuerpo artificial, cada una de nosotras cuesta 180,000 yenes, agrega Misaka para añadir algo de dramatismo.
Emi se talló la cabeza con fuerza, sintiéndose algo confundida —¡Rayos! Entender lo que pasa en esta ciudad y como afecta a los espíritus es un dolor de cabeza… ¡en fin! La aparición de esa chica fue un buen entrenamiento para ti, personalmente la iba a dejar que actuara un poco más de no ser porque esta chica se descuidó. De todo esto, quiero que entiendas que es parte de lo que te esperará más adelante.
Saten escuchó toda la explicación, al igual que Imouto hasta que esta terminó.
—E-Emi… ¿Qué es lo que pasará con Shirai-san? —Preguntó con duda
—Descuida, ella estará bien, probablemente se sentirá mal un par de días por culpa de la posesión del espíritu, en este momento está inconsciente por lo que supone la separación forzada de un espíritu del cuerpo que posesiona, lo que me sorprende es la gran resistencia que mostró.
—Pero va a ser un gran problema si se queda aquí en el piso inconsciente, después de todo, parece que observó algo de nuestra pelea, explica Misaka señalando lo evidente, y si despierta, v a pedir muchas explicaciones… ¿No hay algo que puedas hacer al respecto? Tal vez puedas hacerle olvidar estos recuerdos, pide Misaka un favor que ayude a la novia de onee-sama.
—Sssh —Ruiko le tapó la boca a Imouto —No digas eso delante de ella —Señaló a Kuroko.
—Eso que me estás pidiendo va más allá de mis posibilidades, la manipulación de mentes solo la puede hacer un shaman poderoso y bien entrenado… Creo que no nos queda otra opción más que llamar al Anti-skill —Emi sacó un celular dispuesta a marcar —Ellos sabrán que hacer para ayudarla.
—Pero eso no resuelve el problema sobre lo que ella pudiera haber visto... Bueno, ¡déjamelo a mi!, también es mi amiga, me encargaré de llevarla de regreso a los dormitorios y tratar de explicarle lo que pasó —avanzó con dificultad —Imouto-san, ¿podrías ayudarme con esto? Hagamos una vez más la posesión de almas —La joven clon aceptó sin poner ningún pretexto, y una vez juntas, Saten le dijo a Emi —Será mejor que te vayas, después de lo que haré, no es conveniente que te descubra... tal vez quiera arrestarte por ser alguien del exterior.
—¿Qué es lo que harás? —Emi estaba sorprendida por la nueva determinación de Ruiko, dándole la vuelta para salir de ese callejón
—Déjamelo a mí, conociendo a esta chica, sé que esto servirá al menos para regresarle la conciencia. —Ruiko esperó a que Emi se fuera, y entonces, juntó todo el poder que le quedaba para dispararle una descarga eléctrica a Kuroko. Tal vez parecería extraña esa acción, pero Saten sabe que esa es la mejor forma de devolverle la conciencia, además que supone que Mikoto le debe de dar descargas aún más fuertes estando ella aún más herida- La chica de coletas gritó y dijo —onee-sama~ más, más, ¡castígame con tu látigo del amor! ¡oh, si! Te estás conteniendo para demostrarme lo que me tienes reservado~…
Saten miró con extrañeza a Kuroko mientras esta exhibía en el suelo un bronceado envidiable —¿No fue suficiente con eso? Vaya, entonces es más resistente de lo que creí —Suspiró Ruiko mientras que Kuroko se levantaba del suelo rascándose la cabeza recuperándose lentamente del placer que le suponen las descargas eléctricas
—Que fue lo que… sucedió… —Se quedó sentada en el suelo —Onee-sama, gracias por ayudarme —Se teletransportó para aparecer a un lado de Saten, en un intento de abrazarla y besarla. La pelinegra intentó forcejear hasta que le volvió a dar una descarga esta vez más débil que la anterior.
—Onee-sama tendrá que hacer algo más que esto para romper mi… —Entonces cayó en cuenta de que abrazaba a Saten, separándose de ella al instante —Q-q-q-que es lo que estás haciendo…. "Creí haber visto a onee-sama"—pensó, haciendo un puchero.
—Lo mismo te pregunto Shirai-san, solo intenté despertarte y casi abusas de mi… pero algo más importante, ¿Estás bien?
—Me siento un poco mareada y débil… dime, ¡qué pasó! Te vi peleando contra algo invisible a la distancia, y cuando me acerqué, sentí que alguien tomó el control de mi cuerpo y me dejó inconsciente… ¿Tu viste quien hizo esto?
Ruiko meditó por un momento esa pregunta. ¿Qué debía responderle? Está muy segura que si le explicara lo de los espíritus ella no sería capaz de comprenderlo, aunque, por otro lado, si le explicara las cosas de un modo más científico, tal vez pudiera darle una breve explicación a Shirai.
—No es un quien, es un qué. Se trataba de un campo AIM residual. Al parecer, también guardan un poco de conciencia y el rencor que pudieran sentir los espers cuando estaban con vida —Dijo de una manera monótona típica de una sister —Gracias por esta, Imouto-san.
—¿Rencor? —Kuroko se recargó sobre una pared
—Tal vez por la forma en la que murió. Ese campo AIM se trataba del de una chica llamada Michio Atsuki, su habilidad era llamada Gravity Traction, debía ser mínimo una nivel 3 si estudiaba en Tokiwadai. Murió en una emboscada, al parecer estaba involucrada en algo extraño… lo hizo una teletransportadora.
—¿cómo puedes saber eso? —Dijo Kuroko incrédula
—Es parte de mi habilidad —Respondió Saten que en ese momento comenzó a caminar —Tal vez no lo creas.
Kuroko se quedó pensativa por un momento, al final, solamente dijo —Te creo —Bajó la mirada —A decir verdad, hay algo que… —Dudó por un momento —he estado ocultando todos estos años y no lo he querido aceptar hasta hoy que me volví a encontrar con eso; esta no es la primera vez que me sucede…
Saten se detuvo en seco, volteando a ver a su amiga.
—Lo que dijiste hace rato me llamó la atención. Te escuché hablar con alguien, y le dijiste que eras una shamán, ¿cierto?
—Shirai-san… ¿Desde cuándo…? —Saten trataba en encontrar las palabas más adecuadas para expresar su sorpresa.
—Un año antes de que fuera enviada a Ciudad Academia. No lo puedo decir con certeza, pero estoy segura que la primera vez que entré en contacto con lo sobrenatural casi termino muerta, aunque también fue la primera vez que despertó mi habilidad esper. Después de eso, no recuerdo mucho salvo un par de conceptos, como el de shaman, que es vínculo entre este mundo y el más allá, ¿me equivoco? —Kuroko hablaba en voz baja —No te preocupes, si no me quieres decir nada lo entenderé, al final de cuentas he estado actuando como una idiota durante todo el día… pero, solo dime una cosa ¿Esos campos AIM que supuestamente puedes ver son en realidad las almas de los fallecidos, de aquellos espers que han muerto en situaciones misteriosas? ¿Son ellos quienes han estado atacando a los vivos durante la noche?
Ruiko no supo que pensar. Delante de ella se encontraba la última persona de la que uno podría esperar que aceptara lo sobrenatural, y más aún, que aceptara haber vivido algo inexplicable a la ciencia. Al final, solamente le asintió ligeramente.
—Aún me cuesta trabajo aceptarlo —Kuroko respondió con voz apagada —Después de esto…
—Descuida Shirai-san, hablaremos después, primero tenemos que llegar a los dormitorios —Pasó la mano derecha de Kuroko sobre el cuello para apoyarse mutuamente al caminar, saliendo de aquel callejón oscuro bajo las ultimas luces del ocaso.
Esa noche ambas habían llegado tarde a su dormitorio. Shirai se sentía muy cansada que no podía teletransportarse, y Saten apenas podía mantenerse de pie. Milagrosamente llegaron a su dormitorio pero por desgracia se encontraron en la entrada de los dormitorios con el demonio en persona.
—Supervisora de dormitorios… —A pesar del cansancio, la voz le tembló a Kuroko cuando las manos de la mayor cayeron sobre su cuello, sintió un escalofrío y eso fue todo lo que la pequeña lesbiana pervertida supo de la realidad, siendo enviada a su mundo de fantasías donde la esperaba su onee-sama con los brazos abiertos.
Saten escuchó ese característico sonido, lo que la llenó de auténtico terror al encarar su trágico e inevitable final. Miró hacia un lado, evitando la mirada de la supervisora, para encontrarse con la mirada de #9982. La fantasma movió ligeramente su mano derecha, en señal de despedida.
—Ayúdame— Pensó satén con lágrimas en los ojos mientras hacía una expresión de cachorrito. Casi se mojó cuando las frías manos de la supervisora calleron como hierro sobre sus hombros, haciendo lentamente presión finalmente sobre su cuello, y entonces...
—No puedo hacer nada, rompiste las reglas, dice Misaka mientras le recuerda a Saten-sama que la escuela tiene reglas —Cerró los ojos cuando escuchó un extraño sonido provenir del cuello de Ruiko.
Mikoto únicamente escuchó la puerta abrirse de forma violenta antes de que la supervisora de dormitorios arrojara a una inconsciente Shirai Kuroko hacia la cama con una facilidad tal que pareciera que la chica de coletas no pesara nada.
—Las reglas fueron hechas para respetarse, ¿no es así, Misaka? —La luz brilló de una forma tétrica cuando fue reflejada en los anteojos que la supervisora acomodaba
—S-si —Mikoto estaba temblando. No había transgredido ninguna regla, pero en esa ocasión parecía ser una advertencia hecha especialmente para ella que acostumbraba llegar tarde.
—Y no importa que sean amigas tuyas o de Shokuhou, eso no les da derecho a hacer lo que quieran—Tenía una voz fría —Quiero que se lo digas a ambas esta mañana cuando despierten —Salió de la habitación solo para regresar con una desmayada Saten Ruiko a quien cargaba en el hombro como si fuera un costal de papas —¿Entendiste, Misaka?
—e-entendido. —La puerta se cerró con suavidad una vez que la verdugo salió cargando a Ruiko, mientras que una confundida Misaka volteó a ver a su compañera noqueada.
En el fondo de una habitación oscura en alguna instalación secreta, solo una computadora estaba encendida. Algunas ventanas se encontraban abiertas, entre ellas, una que contenía una serie de comandos que están englobadas en un diagrama de flujo realmente sencillo que seguía un orden lineal hasta llegar a la primera decisión. La primera decisión desencadenaba otra secuencia lineal, pero la segunda decisión era la que estaba marcada, y a continuación, el diagrama comenzaba a ramificarse
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Nota final
Ya ha pasado cerca de un mes desde la ultima actualización de esto, y, aunque en su momento dije que ya llevaba escrito el 90%, al final terminó convertido en un 40% que finalmente he completado (creo que es el capitulo mas largo que he escrito hasta ahora). Nuevamente gracias por su paciencia a todos los que leen este fic. Me gustaría poder escribir con más regularidad pero por culpa del trabajo no me es posible, espero que no pase el mes antes de una nueva actualización.
Y ya para terminar, la respuesta de Lord Arthas sobre la naturaleza de los poderes de los shamanes: No es magia como tal, si no una tercera habilidad que está en medio de la magia y los poderes esper y es perfectamente negable por nuestro héroe favorito Touman. Espero poder incluir esto mucho mas a fondo en un proximo capitulo. Por el momento eso es todo xD
