Vigésimo Quinto Día:
Damon entró en la zona de informática y redacción de la universidad, dentro de unos días comenzaban de nuevo las clases por lo que solo estarían allí los obsesos del periodismo, y como él mismo comprobó ni esos estaban presentes, disimuladamente cerró la puerta con llave y se concentró en su tarea.
Se había pasado toda la noche tramando su venganza, y ahí estaba su oportunidad entre esas cuatro paredes e internet, al final tendría que darle las gracias a la corte. Miró los informes de la estantería, eran todos datos de contabilización, lo visto, que encima también los de números se pasaban por ahí, con una sonrisa pícara se centró en su tarea.
Llevaba solo una hora, eran las seis de la mañana, y no había encontrado nada, cansado de mirar papeles sin sentido miró a la zona de ordenadores, tres de mesa, dos portátiles y una tablet.
-Vale-se encogió de hombros-no pienso perder más mi tiempo, pito pito, gorgorito…-y siguió tarareando la canción mientras pasaba el dedo entre los ordenadores-y el elegido será quien digo, uno...dos, y ¡tres!-abrió los ojos, encontrándose de lleno con el portátil blanco, mordiéndose el labio rezó porque no tuviese contraseña, que sería lo más correcto.
Se sentó de frente y tocó el botón, el ordenador estaba encendido, y el usuario conectado, la torpeza de uno era un punto para él, sin prestarle atención a los datos se fue a la base del periódico, para editar el documento de ese usuario anónimo…
Borrador 230
En este día de hoy, y en los veinticuatro anterior me doy cuenta que he vivido la mejor de las tentaciones posibles y al mismo tiempo de la peor experiencia de mi vida, no sé como reaccionar, mi cabeza me pide una cosa y mi corazón otra, ayer hice algo horrible…
Vuelvo a comenzar…
-
¡esto es el colmo! otro borrador a la mierda! ¡Que frustración…!
Borrador 245
En la vida recibimos muchos golpes pero siempre nos auto convencemos de que todo lo malo tiene su recompensa, hoy me he dado cuenta que no he encontrado mi recompensa, muchos piensan que el mejor regalo es hacer daño, pero ¿entonces no continuaría el bucle de maldad y dolor? No sé ni por donde empezar, ni por donde terminar, os aseguro que es mejor no leer mi entrada hoy…
Esta mañana, a las tres en punto me he dicho que era suficiente, que necesitaba ponerme al día con mi corazón y aquí estoy liandoos a vosotros…
Damon releyó sin asimilar nada cada una de las palabras, miró los demás documentos, eran todos de hoy, ¿desde cuando había estado escribiendo? Casi sin darle tiempo a responder a sus dudas, una Elena agotada y con una humeante taza de café entró por la puerta. Ambos se observaron durante un segundo con pensamientos totalmente diferentes, uno fue deseando no haber tocado ese ordenador, y otro pensando que ojalá todo fuese un sueño.
-¿Qué coño estás haciendo?-fue clara, y se notaba dolida-¿destruirme del todo?-señaló con la cabeza su portátil.
-Solo quería…-se dio una torta mental-Elena quería joder a Rose.
-No la veo por ningún lado.
"Ni yo tu humanidad", pensó Damon pero solo fue eso un pensamiento ya que no tenía ningún derecho a replicarle, aunque ya se estaba pasando y bastante, se separó de la mesa para poder acercarse a ella, y lo único que hizo fue entregarle su taza.
-No más-le aclaró, pasando de largo-¿querías algo más?-sonrió complaciente, Damon la miró con odio.
-Elena, te estás pasando.
-Eso mismo te dije yo en el pasado…-chascó la lengua-pero no me hicistes caso.
-Yo no estoy jugando, voy en serio, ayer…
-Ayer fue ayer y hoy es hoy-le cortó tajante, centrándose de nuevo en su cometido, Damon la observó escribir y se dio cuenta de que era inútil que ya no estaba allí la chica de la que se había enamorado y que todo era por su culpa, apretó los puños, no iba a sentirse así de nuevo, no estaba, no con ella, golpeó la mesa, sobresaltando a la chica que le miró sin conceder tregua.
-Yo no estoy jugando-repitió con una sonrisa cínica-pero no me hagas que comience la partida porque puedo ser tu peor pesadilla-le escupió-adiós Elena.
El chico salió, golpeando la puerta a su paso, Elena miró esa puerta durante unos segundos y después se hundió en su trabajo, dándose cuenta por fin que lo único que había escrito era "Damon"
Se llevó las manos a la cabeza, y por fin vio la carpeta a su derecha, antes no estaba allí, la revisó por encima.
-Oh...ya sé lo que voy a escribir…
Damon & Elena
Klaus salió de la casa temprano, la gente estaba llegando con sus cosas para instalarse cuanto antes, miró al cielo, el día comenzaba de una forma maravillosa, unos brazos le rodearon, y Klaus lo supo, el día solo acababa de comenzar para él, se giró y le besó, sin mirarle, solo sintiendo. El beso duró solo unos minutos, hasta que alguien carraspeó detrás de Stefan, Klaus abrió los ojos, encontrándose con Katherine y Caroline, su hermana.
-Lo siento…-se limpió la boca-no os había visto.
-No, ¿cómo ibas a vernos?-bromeó Katherine-si te has lanzado a su boca de lleno…
Las dos chicas rieron a carcajadas, Stefan se sentía bastante incómodo por la situación pero Klaus estaba en su salsa, por un vez su hermana estaba aceptando su sexualidad y no ponía ninguna queja, se agarró a ella, abrazándola con fuerza.
-¿¡Qué..!?
-Te quiero mucho.
-Tienes las hormonas revolucionadas-se apartó-no te me acerques.
-Ay Carol…-la cogió Katherine-cuanto te queda por aprender…
-Oye, ¿qué pasó con Caleb?-se adelantó Klaus-me enteré anoche pero no llamé me daba cosa…
-No mucho, Bonnie está con él, no he hablado con ella desde entonces…
-Luego nos pasamos todos con algo para comer, ¿qué os parece?-les enseñó la entrada de la casa, era espaciosa, repleta de cuadros y de cajas sin desenvolver-está bonita, ¿eh?
-Por lo menos abandonamos el hotel mugriento-todos se rieron menos Klaus que estaba enamorado de su propia labor y no estaba pendiente de nada más, Stefan le dio un ligero golpe en su trasero ahora que ninguna estaba pendiente de ellos dos, Klaus le pasó un brazo por los hombros mientras le enseñaba el resto de la casa.
Se pasaron gran parte de la mañana recogiendo y charlando sobre las novedades, Katherine fue la primera en excusarse, ya que tenía que ir a ver a Elena, que no estaba del todo bien, Stefan quiso ir con ella pero se lo impidió.
-Stef guapo-le aclaró Kath-me voy a llevar a la rubia en veinte segundos, ¿y tu quieres acompañarme? eres tonto, ¿o qué?-le dio un leve empujón-¡adiós chicos!-gritó, mientras sacaba el móvil para preparar su siguiente movimiento.
-¿Comemos algo?-ajena a todo Caroline les sonrió a ambos.
Pasó una hora y cuarto cuando Caroline tuvo que despedirse hecha una furia, habían cancelado su propuesta de entrada al instituto con la excusa de que estaban a mitad de semestre y que no podían meter a ningún antiguo ex alumno, Stefan no le prestó mucha atención pero dudaba de que el culpable fuese Katherine.
-Nos hemos quedado solos-sonrió inocente Klaus, Stefan negó con la cabeza, no podía resistirse a la tentación-¿qué podemos hacer?
-El amor-le aclaró, rompiendo cualquier tontería que tuviesen en mente, porque a fin de cuentas iban a acabar en la cama, Klaus le acarició con el pulgar.
-Eres demasiado atrevido, te estoy llevando al lado oscuro…
-Nunca he estado en un lugar mejor.
Damon & Elena
Klaus tumbado boca arriba se dejaba manosear por Stefan, estaban en completo silencio, no se oía ni una mosca, no estaban en absoluto incómodos ya que cada uno estaba sumido en su propio mundo. Habían pasado uno de los mejores momentos de sus vidas pero cada uno tenía la cabeza en otra parte, Stefan no podía dejar de pensar en su hermana y en Damon, en las cosas que habían vivido en tan poco tiempo y en lo que había pasado en menos de unos días, una apuesta, de treinta días para destruir a su hermana, ¿no era suficiente motivo para desearle lo peor a Damon? Pues no, porque al final quien lo estaba pasando peor era el mismo Damon, apretó con demasiado fuerza el masaje ganándose un quejido de Klaus.
-Lo siento-Klaus negó y volvió a cerrar los ojos concentrándose en esas manos de seda-¿crees que Damon se ha enamorado de Elena?
-¿Qué…?-se levantó, dejando caer a Stefan a su lado-¿¡de dónde cojones sacas eso!?
-De su comportamiento…
-No te entiendo, eres el primero que ponías a Damon de patas arriba y ahora me vienes con esto-negó con la cabeza-y luego me preguntan que te he visto.
-Vete un poquito a freír espárragos…
-No te enfades, es solo que me parece un poco hipócrita por tu parte.
-Que si, que si, arregla-intentó levantarse pero no encontró sus calzoncillos por ningún lado-¿dónde..?
-Pero, ¿vas a ayudarlos?-se apoyó en el respaldo de la cama-¡Me apunto!-empezó a dar saltitos-¿qué buscas?
-Mi ropa interior…
-Ah-sonrió-me da a mi que la he roto antes…
La cara de Stefan era un retrato, la risa de Klaus inundó la habitación mientras salía directo al baño con las quejas de su novio a sus espaldas.
Stefan, con la ropa limpia, bajó las escaleras para prepararse un refrigerio mientras Klaus se arreglaba, cogió su teléfono para llamar a su hermana, eran las diez, ya estaría más que despierta.
-¿Elena?-el bostezo de fondo le confirmó que aún seguía durmiendo-¿te he despertado?
-No tranquilo-se oía el tecleo-estaba escribiendo, llevo unos cuantos borradores.
-¿Cuantos?
-No tiene importancia, ¿qué querías?
-¿Hablastes con Bonnie?
-Sí-dijo seca-¿solo querías eso?
-No, y también preguntarte cómo ibas.
-Bien.
-Ya.
-¿Algo más? ¿o vamos a seguir con simples monosílabos?
-Dime lo tu, Elena, ¿le sigues queriendo?
-Adiós Stefan-y colgó, dejándole con la palabra en la boca, el chico miró el auricular durante unos segundos, claro que le seguía queriendo, se le veía a una legua, con desesperación volvió a pulsar las teclas pero esta vez los números eran completamente diferentes.
Dos tonos, tres, no se lo iba a coger, cuatro, cinco, y en el momento en que iba a colgar una voz ronca de oyó de fondo.
-¿Qué quieres Stefan?
-Hablar, ¿podemos quedar?
Se hizo el silencio, Damon estaba cavilando sus posibilidades.
-Si claro, ¿en el Grill?
-No-negó rotundamente-no quiero que a Elena le de por ir allí a desayunar, vayamos a mi casa, estaremos solos.
-Claro-ni un chiste-en, mm, ¿diez minutos?
-Si perfecto.
Colgó y se sentó en el sofá para poder desayunar con tranquilidad, en el coche llegaría a tiempo, y podría hablar con calma con Damon y así sacarle la verdad a base de tortas, sonrió, era lo que estaba desayunando.
Damon & Elena
Damon llevaba cinco minutos esperando a Stefan en la entrada de su casa, había llamado y nadie le había abierto pero no se iba a ir con tanta facilidad, estaba dispuesto a todo para recuperar a Elena o para destruirla del todo, ambas opciones eran factibles. Stefan llegó agotado.
-Lo siento me falló el chofer-rió en broma, Damon solo pudo mostrarle una mueca de fastidio-pasa anda.
Ambos chicos entraron en la casa, todo estaba ordenado pero había claras muestras de que no había nadie en la casa desde hacía varias horas.
-Mi tía estará con Ric seguro-le confirmó a su pregunta no formulada-y Elena, bueno ella no sé donde estará pero aquí nunca escribe así que…
-Ya-"me la he encontrado antes, así que…"
-Siéntate donde quieras, voy por unos cafés, enciende la televisión si quieres-le gritó, seguramente desde la cocina, Damon se dejó caer en el sofá, donde había jugado con Elena hacía menos de un mes, sonrió con desgana y pasó las manos entre los cojines-Aquí ti-tienes…
-Gracias-lo cogió, y le dio un ligero sorbo, cerrando los ojos para saborearlo con mayor paz-no me había tomado ninguno antes.
-Ya se ve-le sonrió-si quieres más…-le señaló la cafetera.
-No gracias, con uno me basta-el silencio se adueñó de ellos, era bastante incómoda la situación y ninguno se atrevía a pronunciar palabra.
-Va a ser bastante difícil que Elena te perdone-atajó la situación-pero no imposible, solo tienes que aclararle una cosa.
-Ya lo he hecho-Stefan entrecerró los ojos sin comprender lo que le estaba diciendo, Damon soltó la taza y se cruzó de brazos-le he dicho que me estoy enamorando de ella, ¿sabes qué? Que le da igual, que me la va a devolver-sonrió con maldad.
Stefan tenía la boca abierta, no se estaba creyendo que su hermana pudiese ser tan cruel, cerró la boca tragando saliva, y le apartó la mirada a su invitado, ya no sabía qué hacer ni que decir, estaba pálido.
-No...no me lo creo…
-¿Por qué iba a mentirte a estas alturas?
-No lo sé, tu eres el cerdo.
-Ese es el problema, que solo miráis mi pasado…
-Pero Elena no sabe hacer daño.
-Pues por ahora le va bien-cogió la cafetera-más bien diría que nació hasta para eso, pero ahora te digo que no pienso permitir que me haga daño, si ella me da, yo golpeó más fuerte.
-No vais a conseguir nada así.
-Tal vez, pero no seré el que caiga primero-se echó otra taza, a ambos-¿algo más?
-Hablaré con ella esta noche, no hagas nada que le perjudique.
-No-se levantó bebiéndose su taza-no haré nada hasta que ella no de el primer paso, gracias por el café-le dio un golpe en el hombro-y siento todo lo que te he hecho…
Damon & Elena
Damon salió de la casa dando un portazo, se enfundó su chaqueta, se sentía bien, habiéndole dejado claro a Stefan que su hermanita no era para nada una santa, salió de la entrada dándose de bruces con esa misma chica, con Elena, ambos se quedaron observándose y por un segundo esas ideas desaparecieron de la cabeza de Damon, y una sonrisa tonta se le dibujó en el rostro.
-Hola
-Hola-intentó pasar, pero Damon colocó un brazo entre medias, la chica le observó-creo que había quedado claro la conversación de esta mañana…
El chico se apartó.
-Si, tan claro que estoy esperando tu primera puñalada.
Elena se quedó quieta, y respirando con fuerza contó hasta diez antes de enfrentarse a esos ojos azules que la destruían y la desarmaban por completo.
-Toma-le dio de bruces con una carpeta-leelo, si te gusta lo subo, si no dime que edito…
-¿Qué es esto…?
-Lo que ibas a hacer en la universidad, ¿no?-se cruzó de brazos-pues eso es lo que he hecho, si me disculpas…
Elena se dirigió al interior de la casa, manteniendo la compostura en todo momento, tras cerrar la puerta y el vínculo con la realidad, se dejó caer al suelo, con lágrimas flotando de su cuerpo, le había costado mucho levantarse esa mañana, le había costado una eternidad no soñar con Damon, pero no le había costado nada escribir esas palabras a su favor, eso no, eso le había salido como por arte de magia, eso era lo que provocaba Damon en ella, fuego, puro fuego.
Damon observó la puerta cerrada y se dejó caer en ella para poder revisar esos papeles que le habían teniendo en ascuas, los miró por encima y se quedó blanco al leerlo.
Con torpeza se levantó, estuvo a punto de llamar a la puerta pero sabía que no le iban a abrir, que Elena no quería verle a solas, con pasos firmes se dirigió a la parte trasera para poder escalar hasta esa habitación como hizo con anterioridad.
Y así lo hizo, la ventana estaba abierta como esperando su entrada, se dejó caer en la habitación y esperó a que Elena apareciese.
La chica salió del baño, como si le estuviese esperando se cruza de brazos.
-Te esperaba.
-Y yo a ti-le señaló el pijama-echaba de menos sonreir por esto.
-Y yo echaba de menos tu sonrisa-se acercó a él-pero así seguirá,¿te ha gustado?
-Gustarme es poco, eres una gran escritora, pero ¿estas segura?
-¿De querer desenmascarar a una zorra? Siempre-se sentó en la cama-no veo el problema.
-¿Por qué lo haces?
-No es por ti, ni por mi, si no por todos, nadie se merece que le destruyan con una cosa así, solo dime si tengo tu consentimiento.
-Si, claro que si-se sentó a su lado-y el de Mason.
-¿Mason?
-Era su novio-la chica asintió-también querrá destrozarla, espero.
-No puede ser obligado, lo publicaré ahora en la página web, y mañana saldrá en todas las tiendas de la universidad, y si tenemos suerte también en el pueblo pero eso depende del señor Salvatore-sonrió-¿qué me dice?
-Que estoy totalmente de acuerdo señorita Gilbert, ¿dónde hay que firmar?
Ambos sonríen, perdiéndose en la mirada del otro, en la profundidad del azul y del castaño, podrían pasarse horas así pero el tiempo y el dolor siguen presentes, y Elena no está dispuesta a dejarse engañar con tanta facilidad.
-Será mejor que te vayas-carraspeó-lo profesional se ha terminado.
-Pero…-intentó frenarla-no quiero que terminemos así…
-Ni yo tampoco-se soltó-pero es que vamos a terminar peor, pienso destruirte como lo voy a hacer con Rose, solo espera…
-Hazlo-le dijo con asco-hazlo, y te destruiré a ti…
-Entonces esto es la guerra-sonó como reproche.
-Por que tu lo has querido.
-Porque tu lo has empezado-ambos unieron sus manos, estrechándolas, uniendo así la época de venganza, alejando cualquier voz que les dijese cómo era esa conexión que sentían cada vez que se rozaban, apartando cualquier idea de amor o de sentimientos, y centrándose solamente en la ira y en el odio.
Damon se dirigió a la ventana, reteniendo unos segundos más la delicada mano de Elena, la chica no quería soltarse, pero el contacto ya le estaba quemando, con asco se soltó, llevándose los dedos a la nariz, para retener su olor.
Damon desapareció. Y con ello los resquicios de la paz.
La chica se dejó caer en la cama, no quería llorar, no se lo merecía, pero las palabras de Damon y sus gestos cada vez le afectaban más y más, abrió el cajón de su derecha y sacó su diario, suspiró con frustración, se iba a arrepentir, pero era lo que iba a hacer, destruir a Damon aunque con ello cayera ella también.
Abrió el grupo del whatssap
"Te necesito para destruir a Damon", EG
"¡Cuenta conmigo!", KP
"¡Conmigo también, :(!", BB
"Ok, venid a mi casa, va a ser una tarde muy larga, PD: siento lo de Caleb", EG
Y cerró el chat, hasta Bonnie se había unido en su decisión de destruir la imagen pública y personal de Damon, el sonido de un nuevo whatssapp la desconcertó, y más al leer el mensaje. Con pasos decididos bajó las escaleras para enfrentarse a su hermano y a Ric.
-¿¡Qué coño es esto!?-les lanzó el teléfono, hacía cinco minutos que Ric había venido con Jenna, y no había pasado ni un segundo cuando había recibido un mensaje de Damon.
Jenna sonrió cómplice y dejó a los hombres para que explicaran la situación mientras ella subía para hacer las maletas, Elena quiso ir tras ella, enfrentarse a esa locura con su propia tía pero sabía que iba a ser inútil.
-¿Me lo vais a explicar vosotros?
-Lo haré yo-se acercó a ella-me han invitado unos días a California, y tu tía necesita aceptar una propuesta de la universidad, así que he decidido llevaros conmigo a pasar unos días con la tranquilidad de las playas y las fiestas de ese gran lugar.
-Si eso me parece perfecto-coincidió ella, olvidando las palabras de Ric sobre su tía-pero, ¿¡y qué pinta Damon!?
-Es mi amigo-se encogió de hombros-no veo el problema
-Yo si lo veo, que le odio con toda mi alma.
-Es mutuo por parte de él, pero tu eres parte de mi familia, y el es como de la familia-se cruzó de brazos con una sonrisa dibujada-sigo sin ver el problema
Elena bufó pero desapareció escaleras arriba, Stefan negó con la cabeza, pero ambos chocaron las manos, había sido una gran idea solo faltaba la última parte del plan.
-Llamaré a Damon-sonrió con desgana-no le va a hacer ninguna gracia.
-Sip-coincidió él-pero vas a tener que convencerle, una cosa es hackear un móvil y otra muy distinta es hackear su cabeza.
-Que ya, que ya, espero que funcione, porque si no van a rodar cabezas...
Gracias por leer. Ya falta menos, no he podido resistirme ha subir, sé que iba a acabar con esta historia en esta semana que ha pasado pero he estado bastante ocupada, por eso os dejo esto hoy, ya estoy deseando leer vuestras locuras, ya véis que Damon y Elena son muy contradictorios. Espero vuestros reviews :)
