Vigésimo Séptimo Día:

Damon llamó varias veces a la puerta, estaba cansado de tanto esperar, sabía perfectamente lo que iba a pasar y su presa lo sabía tan bien como él, Rose abrió vestida totalmente de negro, con unas ojeras horrible y el maquillaje corrido por todo su rostro, Damon dibujó una mueca de asco y diversión, e hizo aspavientos al notar el olor a alcohol.

-¿Qué ha pasado aquí…? ¿un tornado de vómitos?

-¿Qué quieres Damon? ¿has venido a darme el dinero? Quedan...menos de un dia…

-Guapa, tiene treinta y un días este mes, no te hagas la lista, he venido a hablar contigo, a llegar un trato.

-Creí que con lo clarito que lo habías dejado esta mañana bastaba para saber que no me vas a dar nada.

-Eso era...improvisar.

-Pues se te da muy mal, Elena y yo te hemos creído, ella más.

-Aún la quiero-susurró-pero mi odio hacia ti es superior-la fulminó con la mirada-y es por eso que quiero llegar a un pacto…

-¿Me vas a dar el dinero después de haber expuesto tu el vídeo?

-No, te voy a dar dinero para que te largues de América corriendo, y que no te vuelva a ver el pellejo en mi existencia, ni en la de mis hijos o familiares.

-No te entiendo, ¿por qué?

-Porque ya no puedo perder a más nadie-se sinceró-porque ya me has demostrado la verdad.

-¿Cual?

-Que puedo creer en el amor-sonrió con desgana-aunque haya tardado mucho en darme cuenta.

-¿Sabes que ya es imposible que la recuperes?

-Nada es imposible-mintió-la recuperaré con mis artes-otra mentira-¿qué más te da? Ya has conseguido lo que querías: destruirme.

-A ti no te he destruido lo has hecho tu solito, al final hasta he salido perdiendo, no quiero tu dinero, no quiero nada más que mi sueldo mensual.

-Deberías conformarte con que quite la denuncia contra ti, y pague tus deudas-se cruzó de brazos-ya estoy haciendo demasiado por ti.

-No estás haciendo nada, no sabes lo que no es tener nada en este mundo y es lo que te voy a demostrar, que no tienes nada.

Damon sonrió con desgana, era increíble la fortaleza de Rose, como podía resistir aún habiendo perdido.

-Te estoy ofreciendo oro en paño y tu me estás amenazando, ¿en serio? Podría sacarte con la ley en la mano, ¿qué quieres?

-El prestigio de los Salvatore.

-Vale, nos veremos en los tribunales-y salió de la habitación, dando un sonoro portazo, había vuelto a perder, Rose se adentró en la habitación hecha una furia, tenía que haber huido, haber aceptado el trato pero ella siempre sería superior a todos.

Silas le observó un largo rato, era hora de desaparecer, tenían todas las de perder y no iban a conseguir nada yendo a juicio.

-Te has vuelto loca-le aclaró-estás como una puta cabra, ¿no te das cuenta que no vas a tener una oportunidad así en la vida?

-Ese no es el plan…

-Ya no hay plan, que se quede Trevor contigo tan mal no estoy como para caer en ese pozo negro.

-¡Tu de aquí no te mueves hijo de puta!-le lanzó lo primero que pillo a mano, Silas esquiva el libro pero no la lámpara que le dio en toda la cabeza, tampoco pudo esquivar el siguiente libro ni el otro, Rose estaba descontrolada y continuó lanzando diversos libros y objetos sin darse cuenta de que ya no había réplica alguna, cuando las lágrimas pudieron más que su furia se percató de que Silas había caído al suelo, corrió a su lado, comprobando que aún tenía pulso pero la sangre que emanaba de su frente no era una buena señal-hijo...de puta….-sollozó, derrumbándose allí mismo, pero una idea cruzó su cabeza-es todo culpa de ella, todo, Silas amor…-acarició con ternura su pecho semidesnudo-es culpa de ella, tus heridas, sus heridas, mis heridas, y tu muerte, ¿no querías un plan? pues aquí lo tienes, ella será la culpable…-sonrió con malicia, soltando una sonora carcajada-ella, ¡ELLA!

Damon cerró los ojos con fuerza, cogió aire varias veces antes de enfrentarse de nuevo a su rostro desencajado, Elena seguía semiincorporada en el suelo, con una mueca de desconcierto, esperando, simplemente, una disculpa que nunca llegaría, apretando los puños se agachó a su lado.

-Esto es lo que provocas en mi Elena-tuvo el ademán de acariciarle la mejilla, pero su mano se quedó en el aire al ver la mueca de dolor que le devolvía-veneno-sonrió-ahora te toca a ti tener la ponzoña en tus manos, ¡largo!

Ni siquiera miró cuando oyó los pasos de la chica, ni cuando oyó sus sollozos, ni siquiera cuando notó la pérdida, pues con eso la había perdido para siempre, apretó los puños y se dirigió a terminar el arreglo cuando se dio cuenta que era incapaz de hacer nada, lanzando la llave lo más lejos posible se dirigió a grandes zancadas a la piscina, lanzándose de boca en el agua, le daba igual si estaba helada o si acababan de echar el cloro, solo quería olvidar, y esa era su única forma, salió al exterior cuando sus pulmones le dieron el ultimátum, encontrándose con su padre que le observaba desde la escalinata, sin protestar salió del agua.

-¿Sucede algo padre?

-No nada hijo-se rascó la cabeza-es solo que me había parecido oír a Lena, la hija de los Gilbert.

-Si ha estado aquí-dijo con un deje de pena, intentando apartar cualquier pensamiento que le recordase que la había alejado aún más.

-Ya, me había dado cuenta solo-le pasó la toalla-¿es bueno bañarse con ropa y grasa? no lo sabía, será relajante, espero.

Damon abrió la boca, no se había dado cuenta de que estaba repleto de grasa y que había llenado la piscina con esos restos, miró avergonzado a su padre.

-No te preocupes hijo, mal de amores lo tiene cualquiera.

-Menos yo-dibujó una fina línea con sus labios.

-Todos Damon, sin excepción.

-El amor es una mierda padre, lo he intentado y me he vuelto a dar cuenta.

-¿Lo has intentado bien? Damon nunca dejes de intentarlo, si ella siente lo mismo nunca dejes de probar baza.

-Pero…

-Haz lo correcto, no un acto egoísta-se limpió la chaqueta-ahora debo volver a dentro tengo cosas que hacer.

-Si, siento molestarte.

-En todo caso te he molestado yo-sonrió-soy un hombre viejo pero no ciego hijo, y sé que la presencia de Rose no te causa ninguna gracia.

-La odio papá aunque no me creas no soy el monstruo de la familia-el hombre asintió pero unas gotas de agua cayeron por su frente, sudor.

-Debo irme dentro, ya sabes que no me sienta nada bien esta calor, marzo es un mes devastador.

El chico sonrió y dejó que su padre se adentrarse en la casa, le doliese o no le había dado un gran consejo, no podía seguir siendo egoísta, debía actuar a favor de Elena y no al suyo, con desgana se dirigió al interior para poder calmarse y darse una ducha fría.

Damon & Elena

Damon salió de la ducha con un cepillo de dientes en la boca, una esponja en una mano y con la otra, mano, tapándose su miembro, no había ni una sola toalla a la vista, rebuscó entre sus cosas algo para secarse pero no encontró nada, al volver al interior del baño se cruzó con una Rebekah muy enfadada, Damon la miró sin mirarla, preguntándose que coño haría ahora.

-¿Qué haces aquí Beckah? ¿ya te has recuperado?

-Unos días fuera me han venido que ni pintados, y mira vuelvo y ya me tienen un regalo preparado-se acercó sensual, Damon puso los ojos en blanco, esto le confirmaba que tenía que cambiar la cerradura de la casa y poner una en su cuarto.

-Apártate, no te voy a utilizar de toalla.

-No es que me ofrezca-Damon soltó una carcajada mientras rebuscaba en su armario sin una pizca de vergüenza.

-Entonces qué haces aquí.

-Venía a disculparme-el chico se giró dándose un golpe con la puerta, se llevó una mano a la zona afectada.

-¿En serio?

-Si, obligada por mi hermano pero si.

-A claro, Kol-ahora le cuadraba todo-mira Bec me da igual tus palabras es a Elena a quien deberías decírselo, no a mi.

-Lo sé, y es lo que voy a hacer.

-¿Entonces por qué me haces perder el tiempo bebé?-le dijo en tono socarrón-¿no ves que estoy ocupado?

-Solo venía a decirte que le he preparado una pequeña fiesta a Elena.

El rostro de Damon cambió completamente, le daba igual estar muriéndose de frío se lanzó contra la rubia, agarrandola de los hombros, la chica dibujó una sonrisa cínica.

-¡Como se te ocurra…!

-Por eso vengo porque no quiero que montes un espectáculo, estoy obligada a pedirle disculpas no puedo hacer una de las mías si quiero mantener mi estatus en lo alto.

-No me fio.

-Por eso-movió la cabeza-quiero que vengas conmigo y lo supervises todo, ¿tanto te cuesta?

-Sigo sin fiarme-la soltó-pero si, voy a vigilar tu "disculpa"

Damon comprobó personalmente lo que sucedía en el Grill, no es que estuviesen montando la fiesta del año, simplemente habían cerrado el local para una fiesta privada que se componían por un par de bebidas y montaditos, más un poco de música, el chico se estaba arrepintiendo de haber venido, solo media hora ahí y se había dado cuenta que era una tortura con Beckah dirigiendolo todo.

-¿y esa pantalla?-la señaló con el mentón-¿no me digas que para recuerdos? Nos conocemos Rubia.

-Solo es música, compruebalo, solo me he interesado por sus grupos favoritos, tampoco he hecho nada malo…

-Ya, ya…

Damon apartó a los encargados del sonido para comprobarlo el mismo, el primer disco que cogió era el de Bruno Mars, sonrió, era pasable, cogió otro, y otro, cerciorándose en cada caso de que el contenido era el adecuado.

-¿No te vas a enterar que todo esto lo ha preparado Kol? Aunque quisiera no podría hacer nada malo.

-Porque más que me lo repitas no va a sonar más creíble-miró los discos en sus manos, y una idea se le cruzó por la cabeza-ya me encargo de esto, ¿va a estar todo el pueblo?

-No-negó-ni loca.

-Pues cambio de planes-le entregó los CDs-quiero que este hasta el gato.

-Esto no me gusta nada.

-Avisa a mi hermanita, ella es la primera que debe estar…

-¿Tu hermana?

Damon salió del local como alma que lleva el diablo, justo cuando entraban Alaric y Stefan, ambos miraron el alboroto y a la causante. Rebekah negó con la cabeza, nadie podía entrar aún, se dirigió hacia ellos para echarlos.

-Hasta dentro de una hora, fiesta privada-los empujó al exterior, cerrando las puertas tras de sí.

Damon & Elena

Elena y Katherine paseaban por las calles cuando oyeron a unos chicos hablar sobre una fiesta en el Grill, las chicas dudaron pero fue Katherine la que decidió dar ese paso, Elena llevaba una tarde de locos y necesitaba relajarse un poco, por lo que decidió arrastrarla hasta allí, a fin de cuentas llevaba un buen rato hablando sola.

Al entrar al Grill se arrepintieron al instante, era una fiesta, sí pero de Rebekah, Elena puso mala cara, y Katherine decidió darse media vuelta.

-¡Ahí esta la anfitriona!-la voz peculiar de Rebekah las sorprendió a ambas cuando fueron arrastradas al interior.

-¡Rubia suéltanos!

-Quería-ignorando las quejas de la chica-disculparme personalmente, he sido una estúpida-Elena alucinaba, y paseando su mirada por la estancia se dio cuenta que medio pueblo estaba allí presente, inclusive Alaric y su hermano-me he comportado como una mala chica, ya sabéis para echarme unas risas pero esta última vez me he pasado, y mucho, insulte a su hermano que en paz descanse, a ella y a Damon.

Oír el nombre de Damon le hizo atragantarse con su propia saliva, y el dolor que creía hundido volvió a salir, nublando la vista, respiró hondo para recuperarse, se estaban volviendo muy normales esos golpes. Hacía bastante que había dejado de escuchar a Rebekah por lo que no se percató de que la televisión se había encendido y que lo primero que se escuchaba era una melodía conocida, abrió los ojos cuando se dio cuenta de lo que se estaba emitiendo.

Era su noche de sexo con Damon, todo el mundo lo estaba viendo, paralizada buscó con la mirada a Rose, la cual entraba por la puerta principal, sus ojos, se posaron entonces en la zona de montaje, cruzándose con Damon, el cual sonreía con suficiencia ignorante de su descubrimiento.

Las risas comenzaron y también las malas caras, pero Elena no podía ver nada, la cabeza le daba vueltas y las risas se incrustaban en su cabeza como cuchillos, se llevó ambas manos a los oídos para callar ese malestar, las piernas le temblaban pero no podía moverse, ni tampoco apartar la vista, todo estaba cayéndose encima de ella, como un peso muerto y sin quererlo se dejó caer con ello.

Damon oyó el golpe seco, y como todos iban a ver lo que había sucedido, el quería comprobar que Elena estuviese bien pero entonces nadie creería sus palabras. Rose le observaba con odio.

-Has perdido-musitó él, ignorante de lo que le sucedía a Elena, salió del local pero antes de hacerlo pegó un portazo quería que todos supiesen quién era Damon Salvatore, porque una vez más había demostrado ser un monstruo de la naturaleza-

Alaric sacó a Elena arrastras del local mandando a la mierda a cada uno de los encargados de la fiesta porque el se negaba a creer que había sido Damon el que lo hubiese hecho, al salir Stefan le frenó.

-¿Ves?-gritó-¡A Damon no le importa nadie!

-Cálmate puede haber sido cualquiera-la chica estaba abrazada a Ric con las lágrimas corriendo por sus mejillas-no podemos echarle la culpa…

-Él y Rose eran los únicos…

-¡Rose!-soltaron, Ric suspiró aliviado, pero Stefan no estaba muy convencido, y Elena menos, la chica sabía que eso no le convenía Rose, se despegó de Ric.

-Chicos...puedo sola…

-Voy a buscar a esa zorra-soltó Stefan con los puños apretados, y se adentró en el bar para frenar y romper ese CD.

Elena agarró a Ric.

-Ha sido Damon, a Rose no le conviene…

-Pero…¿por qué le defiendes?

-Porque no quiero que mi hermano pelee por mi, no quiero-sollozó-llévame a casa Ric, por favor…

Damon & Elena

La noche se avecinaba tormentosa, ya había caído el primer rayo, Elena contó los segundos, no estaba cerca pero se avecinaba al pueblo, eran muy pocas las veces que llovía y menos en primavera pero si lo hacía no pararía en varios días, sonrió destrozada, le daba igual si llovía ella no saldría de casa nunca más. Estaba encogía, escondida entre las sábanas en una esquina de su habitación, con un pijama verde de flores lleno de lágrimas y mocos, con el pelo revuelto y el maquillaje corrido, llevaba desde la anterior noche ahí, y allí seguiría hasta que sus ojos se secasen para siempre.

Se limpió los ojos cuando creía que ya no veía más que sus pestañas, y lo mismo sucedía con su nariz y su cuerpo, no entraba al baño si no era realmente necesario, se enredó más en las sábanas cuando un nuevo rayo cayó justo a su lado. Su teléfono empezó a sonar, lo ignoró, así durante un largo rato hasta que sonó el de abajo, era el fijo pero nadie contestaba, arrastrándose hasta la mesilla fue a colgar pero el contestador saltó antes de lo previsto.

"¡Elena…! Socorro...no sé a quien más llamar por favor…

Se oyó un estruendo, y se perdió la llamada, Elena se quedó blanca, era la voz de Rose pero no reconocía el otro sonido, o no quería reconocerlo, con torpeza salió de la habitación, con la voz ronca llamó a voces a su hermano y a su tía pero nadie le contestaba, sin pararse a llamar cogió las llaves del coche, contó, la tormenta estaba casi debajo del pueblo, sin importarle salió al exterior, se metió en la carretera principal de salida del pueblo, recorrió unos metros hasta que divisó una figura en la distancia, un nuevo rayo cayó esta vez justo a la derecha de la carretera, Elena frenó o por lo menos lo intentó pues tuvo que derrapar unos metros, dándole a un árbol, el seguro saltó, protegiéndose del impacto, pero su cabeza ya llevaba molestando desde hacía rato, se llevó una mano a la frente, estaba ardiendo, miró con cuidado al exterior en busca de Rose, o de esa figura misteriosa, no había rastro, sintió unas manos tirando de ella al exterior...y solo pudo ver sangre


Os dejo este mini episodio, que más que capítulo es solo un medio de avanzar a lo gordo, ya falta menos.