Capítulo VII
Experiencias después de la muerte_[Girl's hopelessness]
¿cómo es que todo había terminado de esa manera? Saten no se encuentra muy segura. De hecho, ahora que se ponía pensarlo, sentía que hubiera pasado toda una vida desde que fue rechazada su solicitud para ingresar a estudiar a Ciudad Academia. Y peor aún, apenas si recordaba que es lo que había pasado en las últimas horas, que había hecho o mejor aún, en donde se encontraba. De lo único que era consiente su aturdida mente es que se encontraba en el suelo vistiendo apenas su ropa interior ya que el resto… bueno, no se encontraba a la vista. Apenas si podía distinguir las voces que se escuchaban más adelante, y las sombras que se alzaban más allá.
Trató de incorporarse, pero sus piernas flaquearon haciendo que cayera en seco hacia adelante. La chica se quejó débilmente, llamando la atención de uno de los hombres que se encontraban delante de ella mismo que fue hasta donde yacía.
—Sé que quieres esto —Aquel hombre sacó de la chaqueta una pequeña bolsa llena de un polvo blanco parecido a la harina —Descuida, te lo daré, pero antes tenemos que encargarnos de unos asuntos antes de pasar a lo nuestro —Le dedicó una mirada lasciva antes de volverse a dar la vuelta y dirigirse hacia donde estaban otros dos sujetos.
Dicen que caer en las adicciones es bastante sencillo. Una baja autoestima sumada a un escape de la realidad basta para dirigirse hacia ese camino de perdición. Saten lo sabía y aun así tomó la salida fácil, olvidándose de todos los problemas que enfrentaba: sus calificaciones que apenas si eran aprobatorias, las constantes burlas y bullying que sufrió durante su primer año de secundaria. Así fue como la chica terminó en dentro de aquella casa abandonada, esperando que le dieran la siguiente dosis. ¿A cambio de qué? Ella ya no tenía dinero, y lo único que podía ofrecer era su cuerpo. La chica se incorporó con lentitud, tenía todos los sentidos embotados gracias a la pequeña dosis de aquel polvo que pudo comprar con los últimos yenes que tenía. Se quedó sentada, con una expresión de ensimismamiento, observando a los tres sujetos que rodeaban a un chico que apenas debería de empezar la adolescencia. Les escuchaba decir algo, pero no era capaz de entenderlos.
—"Ya veo, el fuerte siempre oprime al débil" —Pensó la chica, dibujando en su rostro una sonrisa trémula —"Si no tienes la capacidad de oponerte, lo mejor es seguir de lado, evadir esa amenaza… pero, ¿para qué? Al final, aunque logres evadirlos, pronto te alcanzarán… y si se es débil… no importa lo que hagas, el resultado es el mismo…" Saten estaba demasiado entrada en sus pensamientos que no se percató de lo que sucedía frente a ella.
Estaba comenzando una pelea la cual, desde la vista de cualquiera, estaba destinada a perder aquel chico. Sin embargo, el muchacho parecía tener una buena técnica, como si hubiera estudiado alguna clase de arte marcial más no fue suficiente. Únicamente había noqueado a uno cuando fue sorprendido por detrás, recibiendo un fuerte golpe en la cabeza que le hizo perder el equilibrio, pero no cayó al ser tomado de las muñecas y alzado, quedando en el aire.
—Pero que es lo que tenemos aquí, ¡parece que tenemos una especie de héroe!
Se escucharon risas y los forcejeos del niño que miraba desafiante a su agresor.
—Solo vengo por mi hermana… —Mencionó el niño, mirando hacia donde se encontraba Saten, sin tomarle importancia al hecho de que se encuentra en ropa interior.
—Con que tu hermana, ¡eh! Bueno, tenemos un asunto pendiente entre tu hermana y nosotros
—¡Hermana! ¡Por favor, escúchame! —Gritaba el chico —Recuerda quien eres en realidad, ¡debes de recordar! ¡Si no lo haces tu alma no podrá volver y quedarás atrapada aquí para siempre!
Las palabras del chico fueron calladas por un fuerte golpe en el estómago que lo hicieron perder el aire. Saten miraba la escena, sin entender por completo a que se refería el chico.
"Quedarme aquí para siempre… no sería mala idea"
—Escucha, hermana. No puedo permitir que una shaman… con un futuro prometedor termine en este lugar, ¿recuerdas… cuando quisiste ir a Ciudad Academia… a pesar de que los científicos te dijeron… que no pasarías de ser una nivel 0? —El chico habló entrecortadamente, aún no había recuperado el aliento.
Aquellas palabras lograron hacerse paso en la confundida mente de Saten, resonando como si fuera un eco. Las palabras "shaman", "Ciudad Academia" y "Nivel 0" le comenzaron a hacer recordar algo que se encontraba muy escondido en su subconsciente.
—Sabes… siempre admiré tu coraje por querer seguir adelante a pesar de los obstáculos y querer probarles a todos que no eres una inútil… ¡recuérdalo! ¡acuérdate de todo lo que has hecho a pesar de tu supuesta debilidad!... He observado todo desde que llegaste a este lugar y sé que lo que experimentado durante tu estancia en este lugar ha sido demasiado para ti, pero, tienes que superarlo, si no, este lugar reclamará tu alma y no podrás volver a donde te esperan tus amigas.
"Desde que llegué aquí… cierto, este último año ha sido muy difícil para mí. No recuerdo que antes de eso hubiera pasado por tantas cosas desagradables" —Saten miraba como aquellos dos sujetos que seguían golpeando a su hermano, sin llegar aun a reaccionar por eso —"Pero siempre he sentido que todo esto está mal, como si esto no fuera la realidad…" —De pronto se dio cuenta de la verdad, y a su mente comenzaron a llegar imágenes difusas de su vida anterior, aquella en donde tenía amigas que la valoraban a pesar de sus excentricidades —"¿En serio esta soy yo?" —Por primera vez se notó desnuda, mirándose únicamente la ropa interior y, para su sorpresa, llevaba unos grilletes que la ataban con unas cadenas directamente hacia el suelo. ¿De dónde habían salido esas ataduras? Tenía la impresión de que llevaba esas cadenas ya un tiempo porque ya habían comenzado a dejar marcas sobre su piel, pero nunca las había notado hasta ahora. Sin embargo, esa era la menor de sus preocupaciones; su hermano se encontraba ahí enfrente de ella siendo víctima de esas personas.
Reunió coraje, levantándose lentamente sin importar que ahora sentía el peso de las cadenas, y miró a esos dos sujetos, desafiante. El efecto de aquella droga desaparecía en el mismo momento en que ella reunió el coraje suficiente para poder defender a su hermano.
—¡Deja a mi hermano en paz! —Gritó Saten, corriendo hacia donde estaban aquellos delincuentes. Estaba desarmada, lo sabía muy bien, pero eso no le importó en lo absoluto. En ese momento solo tenía un objetivo: rescatar a su hermano a costa de lo que le pudiera pasar a ella. Aún sentía el remanente del efecto de la droga, y también sentía cargar el peso de aquellas cadenas que parecían no tener un punto de origen, pero no le importó, ella simplemente se abalanzó hacia esos hombres que se mostraron un poco sorprendidos por las acciones de la chica.
—¡Hermana, no lo hagas! Las palabras del chico únicamente hicieron que Ruiko se envalentonara aún más. No, no solo fue eso. Aquella era la primera vez que recordaba luchar por alguien más, una persona que durante todo este tiempo la había necesitado, pero ella egoístamente se había negado a percibir por haberse sentido una completa inútil desde que había sido rechazada en Ciudad Academia y dejarse intimidar por aquellos compañeros de clases desde que entró a secundaria.
Alzó la mano, y lanzó un golpe, y luego otro con una destreza digna de un maestro en artes marciales, como si aquellos movimientos ya los hubiera hecho demasiadas veces que su cuerpo ya los hubiera incluso memorizado. Las patadas que dio fueron más que suficientes para derribar, neutralizar a aquellos delincuentes y liberar a su hermano. De inmediato lo abrazó con fuerza, llorando como pocas veces lo había hecho.
—¡Perdóname! —Alcanzaba a decir Ruiko entre sollozos.
El chico miró comprensivo a su hermana antes de darle unas palmadas en la espalda a señal de empatía, dejando que su hermana desahogara todas sus lágrimas. Ya no había nada que temer; aquellos delincuentes simplemente se esfumaron sin dejar ningún rastro de su existencia.
—No hay nada que perdonar —Le dijo el chico con un tono de alivio —Al contrario, la que me debe de perdonar eres tu; desde el momento en el que llegaste aquí, siempre he sabido que estabas viviendo una ilusión como parte de una prueba, y yo participé en ella pero no tenía permitido intervenir, al menos no hasta ahora en el que estabas en un peligro inminente, tal vez haya echado todo a perder, pero me importa más tu alma que esta estúpida prueba... —Habló con determinación, abrazando con más firmeza a Ruiko por la cintura. La chica, por su parte, escuchó pero no comprendió del todo las palabras de su hermano. ¿A qué se refería con "prueba"?
Pasaron muchos minutos antes de que finalmente Ruiko se calmara y se atreviera a ver a los ojos a su hermano. No encontraba las palabras adecuadas para expresarse por lo que le tembló el labio hasta que finalmente pudo articular una oración. Ahora todo comenzaba a serle más claro
—Por fin lo recuerdo… —Apartó la mirada de su hermano mientras este finalmente soltaba su abrazó y retrocedía un par de pasos apartando la mirada de Ruiko.
—En aquel callejón del Distrito 3... en aquella pelea… fui derrotada… antes de perder el conocimiento vi a un chico de uniforme blanco que intentó salvarnos… pero es obvio que no pudo, porque estoy muerta ya, ¿cierto?
—De cierta manera es verdad, estás muerta... —El chico se detuvo en seco. Esa oración definía claramente la situación de su hermana, sin embargo, también sabe que la presencia del alma de Ruiko en el lugar donde se encuentran solo es temporal —Pero tu cuerpo aún está vivo; medicamente hablando tuviste muerte cerebral pero eso tampoco es del todo cierto. Tu alma está aquí, pero gracias a una tecnica secreta de Emi Asakura, aún posees una conexión con tu cuerpo, es decir, que eres capaz de regresar... todo es parte del plan de Emi para fortalecer sus habilidades, y el abuelo no cuestionó ni por un segundo ese hecho, es más, parece que él también sabe es posible; la manera por la cual pasará eso la desconozco pero el abuelo y Emi si lo saben. Cuando consigas regresar puedes preguntarle a tu maestra todas tus dudas.
—Ya veo, si hay forma de regresar —Se animó por unos momentos, pero nuevamente volvió a preocuparse por no saber que había sido de Kuroko y de aquel chico de uniforme blanco, pero podía deducir por las palabras de su hermano que tal vez Emi había logrado recatarlos a tiempo, pero, necesitaba escucharlo. —¿Y que pasó con mi amiga Shirai-san y el otro chico que fue a ayudarnos?
—La chica de coletas también fue sometida al mismo entrenamiento que tu, mientras que ese otro chico que mencionas fue el derrotó a ese shaman de la Asamblea con facilidad —el chico habló con pena —En verdad son increíbles las habilidades de un nivel 5.
—Una de mis mejores amigas también es una nivel 5 —Le dijo con un entusiasmo que se apagó casi al instante, entonces una de aquellas cadenas que la ataban se tensó y la atrajo hacia el suelo.
—¡Espera! Hermana, no pienses en cosas negativas estando en este lugar, sólo lograrás que tu alma quede atada en este nivel de los Grandes Espíritus —El chico de inmediato se fijó en las cuatro cadenas que estaban unidas a grilletes en las muñecas y tobillos de Ruiko —Déjame ayudarte con eso.
—Gracias, Keita —Sonrió Ruiko, mostrando una sonrisa amable
El chico sacó una especie de amuleto con el cual materializó una especie de espada misma que utilizó para cortar las cadenas. Cuando hubo cortado todas las ataduras, los restos que quedaron se esfumaron en medio de una neblina.
—Esas cadenas trataron de hacer que tu alma se quedara atada a este nivel de los Grandes Espíritus, ellos saben que tu no perteneces completamente a este lugar. Aún tienes un cuerpo al cual regresar y con el que aun posees una conexión. Esas cadenas trataron de romper la conexión para reclamar tu esencia. Estuve observándote todo este tiempo, con la esperanza de que pudieras darte cuenta a tiempo
Aquellas palabras la dejaron pensando por unos momentos.
—¿cómo fue que llegué aquí? —Finalmente dijo Ruiko —¿y cual es la razón para que esté aquí? ¿Estos son los grandes espíritus?
—Entrenamiento, deben de entrenar en este lugar sus mentes y su espíritu, o por lo menos eso fue lo que le dijo Emi al abuelo —Keita hizo un ligero movimiento de hombros. —Creí habértelo dicho hace un momento
—¡Oh, cierto! Lo siento, me siento un poco confundida y no te puse mucha atención. —Se sonrojó, recordando las palabras de su hermano— Pero si esto es un entrenamiento, ¿Por qué no me lo dijo antes?
—Se suponía que debías de averiguarlo por tu cuenta, yo solamente tenía que vigilarte, pero cuando menos me di cuenta, ya habías sucumbido ante este lugar, fue entonces que entré a darte un pequeño empujoncito.
—Entonces… fallé, ¿no es así?
—Eso no es cierto del todo. Al final lograste liberarte y recordar quien eres en realidad, y lo hiciste estando ya atada a este lugar, y eso no es algo que cualquiera pueda hacer. Si no hubieras sido capaz de hacerlo por tu propia fuerza de voluntad, entonces si hubieras fallado.
Ruiko se sorprendió con la revelación que le dijo su hermano. Pero, a decir verdad, ella lo único que deseó en ese momento fue salvarlo a como diera lugar y sin importar que debía de hacer. No le importó en lo absoluto estar atada con grilletes y cadenas. Supo que lo que debía de hacer era lo correcto.
—Hermana, debes de ir con mucho cuidado a partir de ahora, este lugar es bastante peligroso, estuviste a casi nada de perderte aquí para siempre, no, más bien, ya estabas en un punto sin retorno, ¿Recuerdas esas drogas que ingeriste? Supongo que debieron de hacerte sentir como si todos tus problemas y preocupaciones desaparecieran, pero en realidad estaban haciendo algo más, te estaban atando a este nivel dentro de los grandes espíritus; no sé qué es lo que debiste de haber sentido, supongo que alegría o euforia… cualquiera que sea la sensación que sentiste, en realidad era una adaptación a este lugar, para que no pudieras distinguir de entre esta y tu existencia previa.
Saten escuchaba las palabras de su hermano, mientras pensaba en todo lo que había experimentado
—Por lo que sé, no suele pasar que intenten atar el alma de alguien después de muerto porque al lugar a donde lleguen es el que les corresponde, sin embargo, en tu caso, no sufriste una muerte "completa" por así decirlo, aunque tengo que decirte que para cualquiera que te vea en el plano terrenal, estás bien muerta, sin embargo, tú y tu amiga aún tienen un cuerpo al cual regresar y al cual están atadas, pero como todo tiene un orden natural, este plano trata de reclamarlas y hacer que dejen de una vez el plano físico.
—Entonces, ¿también hiciste lo mismo tú, Keita?
—Más o menos, más bien diría que estás hablando con una proyección astral mía, si algo saliera mal puedo regresar a mi cuerpo, aunque eso no signifique que no corra riesgo, solo a diferencia de ti, yo tengo más práctica y control.
—¿Desde cuándo…? —No alcanzó a completar la oración. Ruiko estaba sorprendida de que su hermano pudiera hacer algo así sin que ella lo supoera.
—Creo que un par de años antes de que te fueras a Ciudad Academia. De hecho, pensé que se trataba de un poder esper ya que he leído que hay ciertas habilidades que te permiten algo similar, pero no fue así. Y no quise decirte nada para no hacerte sentir mal, sabía que deseabas más que nada convertirte en una esper, y sin embargo…
—Soy una shaman —Mencionó Ruiko melancólica
—Me da envidia, hermana —Keita se atrevió a confesar —Yo solo puedo hacer esto, no puedo hacerme con el control de espíritus de la naturaleza.
—Quizá con un poco de práctica puedas hacerlo —Ruiko puso su mano en la cabeza del chico, revolviéndole el cabello antes de comenzar a caminar, pero su hermano no se movió, se quedó inmóvil, bajando la cabeza intentando ocultar su expresión.
—Hermana… —dijo en voz baja —Hay algo que he querido decirte desde hace rato…
—¿Qué es lo que sucede? —Le preguntó mostrándose comprensiva, dándole a entender que estaba abierta a cualquier crítica
—Por favor… ponte tu ropa… me siento extraño viéndote en bragas únicamente…
Ruiko bajó la mirada. Dándose cuenta una vez más de su casi desnudez. Llevó ambas manos hacia su pecho y entrepierna no in antes darle una cachetada a su hermano misma que lo mando directo al suelo. —¡No mires! —La chica, recuperando su pudor, se fue directo a donde estaba su ropa tirada, vistiéndose apresuradamente.
Kuroko se detuvo, recargándose en un poste de luz. Estaba cansada y su respiración era irregular. Temía que su amiga no fuera capaz de darse cuenta a tiempo de que estaba viviendo una ilusión. A la propia Kuroko le había costado bastante reconocer que se encontraba dentro de una ilusión bastante elaborada digna de alguien como Shokuhou Misaki, y había vivido cosas realmente terribles que, de haber sido verdaderas, hubiera perdido todas las ganas de vivir.
—Si no podemos controlar nuestra mente no podremos continuar, ¿no es así? —Kuroko habló al aire. Por supuesto que para ella eso no había sido demasiado difícil ese aspecto gracias a su condición como una esper nivel 4 cuyo poder, el teleporter, le exigía tener mucha disciplina mental cuando era utilizado para tareas complejas más allá del simple movimiento del punto A al punto B; por otro lado, Saten siempre había sido una nivel 0, y eso es lo que le preocupa, que no sea capaz escapar de esa ilusión, y entonces, según lo poco que sabía, quedaría atrapada para siempre.
—Estamos muertas, eso lo comprendo bastante bien ahora, y aun así, sigo conservando mi propia esencia, ¿Esto es lo que significa estar muerto? Si es así, no me importaría quedarme aquí, no es tan malo, incluso puedo decir que es placentero —Por un momento sintió que su mente comenzaba a divagar peligrosamente en un nuevo reino de ilusiones, sin embargo, tan pronto se dio cuenta de eso, agitó fuertemente la cabeza — de no ser porque aquí no es a donde pertenezco, sin duda me quedaría… ¡maldición! Este lugar sigue tratando de reclamar mi alma.
Debo de apresurarme a encontrar a Saten-san, pero este lugar es demasiado grande, por no decir que peligroso —Sin perder el tiempo, Kuroko desapareció usando la teletransportación.
Aparecía y desaparecía en cada cuadra, fijándose hacia todos lados con la esperanza de encontrar a su amiga. Y no tardo demasiado en lograrlo.
La encontró a unos metros más delante de ella caminando con un niño. Ambos parecían hablar tranquilamente y en una atmosfera de confianza. Por unos momentos pensó que no sería buena idea interrumpirlos, sin embargo, no podía dejar de pensar en la seguridad de su amiga.
—¡Saten-san! —Dijo en voz alta, quedándose parada por unos breves instantes antes de que su amiga y el niño voltearan.
—¡Shirai-san! —Exclamó Ruiko, corriendo para abrazar a su amiga. Keita únicamente se limitó a observarlas, sonriendo.
—Creo que mi misión aquí ya ha terminado —Dijo este último, cruzándose de brazos al mismo tiempo que aparecía a su lado una pequeña esfera luminosa. Ambas chicas lo escucharon, pero la única que abrió la boca fue Ruiko, separándose de Kuroko para encarar a su hermano menor
—Espera un momento Keita, ¿Qué quieres decir con que tu misión ya ha terminado?
—Quisiera poder ayudarte un poco más, pero ya hace tiempo que superé mis límites —El niño suspiró, notándose un poco cansado —Solamente he podido permanecer aquí durante todo este tiempo gracias al abuelo que ha estado usando algún tipo de técnica especial, pero ya es hora de volver. A partir de este momento, se encuentran ustedes dos solas para enfrentar la siguiente prueba… no, no me lo preguntes porque no me dijeron que es lo que debías de enfrentar a continuación, únicamente sé que a su debido tiempo se encontrarán con "ellas"
—¿Ellas? —Exclamó Kuroko, sin hacerse una idea de a quienes se refería el niño.
—Ya lo sabrán —Keita comenzaba a difuminarse en el aire. Sonreía, así que eso debía de ser una buena señal —Esfuérzate, hermana, y cuando vuelvas, no olvides visitarnos…
El hermano de Ruiko había desaparecido, dejando solas a Ruiko y Kuroko. Pero no se quedaron así por mucho tiempo. De la nada aparecieron frente a ellas un par de chicas con cabello corto castaño vistiendo el uniforme de verano y de invierno de Tokiwadai. Kuroko dio un fuerte suspiro tratando de ocultar una recién recuperada lujuria hacia Mikoto o cualquier persona con su ADN. Se llevó las manos hacia el pecho, ruborizándose conforme más y más Misakas aparecían. Llegó un momento en el que la chica de coletas no aguanto más y brincó hacia ese mar de chicas con su grito característico de loca pervertida —¡Oneeee-samaaaaa!.
Como era de esperarse, Saten la quiso detener sin éxito, mientras que Kuroko comenzaba a babear sobre la primera sister que atrapó entre sus brazos. Este ultima, miraba como adoptando una expresión de sorpresa, pero no hizo ningún intento de apartarla.
—Onee-sama… ¿¡Esto quiere decir que aceptas por fin mi amor?! —Kuroko hundió su cara en el escaso pecho de esa sister que se ruborizaba. Pero otra sister la tomó de sorpresa intentando separarla de la primera. Kuroko lo malinterpretó como una muestra de afecto, estirando el brazo derecho con tal de abrazar a esa sister, sin duda tomó una actitud que una buena descarga de unos 10000 voltios hecha por las 10030 Misakas ahí presentes pudieran arreglar (la primera Misaka que abrazó Kuroko no participó en ese ritual que las demás suponían era lo que hacía la original para quitarse a esa pequeña súcubo de encima.) Ruiko cerró los ojos ante la intensa luz que brilló por escasos segundos antes de revelar a una Kuroko bastante bronceada.
—Creo que esto arregla este pequeño inconveniente por el momento, expresa Misaka #9982 con pesadez —La sister en cuestión se abrió camino hasta Saten, quien no entendía lo que estaba ocurriendo.
—¿Qué está pasando? —Preguntó Saten confundida. Apenas hace unos veinte minutos que había logrado escapar de esa ilusión con ayuda de su hermano y ahora aparece todo un ejército de chicas parecidas a Misaka Mikoto.
—No tienes que preocuparte, Saten-sama. Esto es parte de su entrenamiento, explica Misaka sintiéndose importante sobre el resto de las Misakas. Emi me pidió que reuniera a todas las 10030 Misakas ya que van a continuar con su entrenamiento…
—¡Espera un momento, Imouto-chan! —Saten acababa de recordar algo con respecto a las Misakas —Son 10030 y contigo hacen 10031, pero… ¿¡No se supone que esa fantasma de pelo rubio se comió a dos de ustedes!?
—Ahora que lo pienso, eso es cierto, también escuché lo mismo. —Kuroko llevó su mano hacia su mentón, pensativa.
#9982 no supo que responder. Era cierto, y ella también lo había escuchado y había relacionado ese acto antinatural con el miedo que le tuvo a esa fantasma rubia llamada Frenda. Entonces, dos de aquellas sisters se pusieron al frente de las demás. Eran la #1 y la #10031, y ambas hablaron al mismo tiempo
—Nosotras fuimos parte de un experimento muy diferente del Level 6 Shift. No lo recordamos muy bien, pero, justo en el momento de nuestra muerte, nuestras almas fueron atrapadas por algo de lo que desconocemos su origen, y entonces, lo más seguro es que replicaran nuestras habilidades, o nuestra misma alma para después obligar a esa chica Frenda que se posesionara de esos duplicados.
—Eso quiere decir que ella… —Saten comenzó a tartamudear —¿que ella no devoró la esencia de ninguna de ustedes?
—Esta Misaka apenas se enteró de eso —Intervino #9982 —Fue un alivio para Misaka saber que ninguna de nosotras estuvo en peligro realmente
—Pero… —Terció Kuroko —Eso deja aún más preguntas que respuestas, y eso en realidad me preocupa mucho. Aún no conozco mucho sobre espiritismo, pero, ¿acaso es posible recrear el alma misma con todas sus cualidades y defectos? Y si es así, ¿Quién podría ser capaz de hacer algo semejante y sus motivos para hacerlo?
Saten reflexionó acerca de las dudas de Kuroko. Al igual que su amiga, tampoco posee demasiado conocimiento salvo el que Emi le enseñó durante el poco tiempo que estuvo en compañía de ella. Pero ese conocimiento no le decía demasiado salvo que un alma es una parte integra por si misma que es enviada al mundo terrenal para cumplir con la Ley de la Vida; antes y después de estar en el plano terrenal formaba parte de los Grandes Espíritus. La gran mayoría de las personas y seres vivos en general siguen la Ley de la Vida sin ser concientes, sin embargo, aquellos que se hacen llamar shamanes han logrado interferir en dicha Ley para interceder entre los vivos y los muertos, o también para cumplir sus propias aspiraciones.
—Lo más seguro es que se trate de alguna organización de shamanes como la Asamblea que busca quitarme del camino; ellos son los únicos que podrían poseer el conocimiento necesario para hacer algo así… realizar alteraciones en almas o… —tragó saliva, sin querer creer lo que estaba a punto de decir —incluso crear duplicados.
—Me decanto por esa opción que planteas, Saten-san, pero… —Kuroko agachó la cabeza, con los ojos cerrados. Ella había pensado en otra posibilidad, una que debería de ser imposible desde cualquier punto que se vea. ¡Sin duda debía de ser algo disparatado! Había aceptado la existencia del shamanismo porque lo había visto con sus propios ojos y experimentado en carne propia, sin embargo, aún residía dentro de ella una chispa de escepticismo que reluce cuando no es consistente con lo que ella considera la verdad. —Puede haber una segunda opción; considera lo que acaban de decir estas dos onee-samas; ellas fueron parte de un experimento diferente al Level 6 Shift justo después de morir… ¿Están seguras de que se trató de un experimento? —Kuroko miró con seriedad a las sisters #1 y #10031. Ambas sisters se miraron entre si y después a las restantes Misakas que formaban hileras cual pelotón de ejército se trataran.
—Ninguna de las demás Misakas han experimentado lo que las Misakas #1 y #10031 sentimos después de morir, expresa Misaka #1 con sinceridad
—No sabemos decirlo con certeza, pero algo dentro de nuestras mentes nos dictan que fuimos sometidas a alguna clase de intervención en el momento de morir, expresa #10031 recordando la horrible sensación que pensamos que es la muerte.
—Frío, oscuridad, como si Misaka se hundiera en un lago de aguas frías hacia el frío y oscuro fondo… —Misaka #1 se detuvo en seco, llevando sus manos hacia su pecho —No supe cuánto tiempo paso, y de pronto, estuve sola en una sala blanca que fue cambiando hasta convertirse en una ciudad donde pronto fui encontrándome con el resto de las sisters, expresa Misaka #1 conteniendo un profundo suspiro.
—De lo que esta Misaka está segura, es que se trató de algún experimento llevado a cabo por…
—Algún centro de investigación avanzada de Ciudad Academia ¿tal vez? —Afirmó Saten, interrumpiendo a #10031, llevándose la mano hacia el mentón.
—No quiero creer en esa opción, prácticamente es imposible que algo así sea concebido por los científicos de Ciudad Academia y llevado a la práctica. —Kuroko comentó con una voz cansina.
Saten tampoco quería creer lo que se había atrevido a decir, sin embargo, las ideas se fueron formando durante la breve intervención de las dos sisters, y dichas ideas llevaron sus recuerdos hacia la noche en la que Kuroko había sido posesionada por el espíritu de Michio Atsuki en aquel callejón. Era demasiado atrevido lo que iba a decir a continuación, pero, a decir verdad, todo comenzaba a encajar poco a poco.
—Shirai-san, Tal vez recuerdes la noche en que el espíritu de Atsuki se apoderó de tu cuerpo… antes de que aparecieras, esa fantasma me reveló la existencia de un proyecto llevado a cabo en Ciudad Academia hace catorce años y que tenía la total autorización de la Mesa Directiva: el Shinseiki Keikaku, En aquella ocasión, Atsuki me acusó de poseer una habilidad esper que los científicos buscaban en espers del exterior: la habilidad de ver y comunicarme con los muertos.
Kuroko, #9982 y el resto de las sisters escucharon con atención, sin lograr comprender del todo las palabras de Saten.
—Y no solo eso. Por lo que me enteré, Atsuki comentó que enviaron a su amiga Kayami a enfrentarse a esos "espers" del exterior. Ahora comprendo que en realidad eran shamanes las personas que tendría que enfrentar Kayami, mientras que a Atsuki la mataron esa misma noche para poder utilizar su "campo AIM" que en realidad se referían a su alma. No quisiera pensar en esto, pero quizá Ciudad Academia ya tiene los medios para hacer algo así desde hace catorce años y que han perfeccionado los métodos para lograr capturar almas; y únicamente necesitaban a alguien que les pudiera servir de… —Saten calló de pronto, girando lentamente a ver a Kuroko. —conejillo de indias—
Acababa de comprenderlo, y esperaba que su amiga también lo hubiera hecho.
—A Kayami y a Atsuki las inscribieron en Tokiwadai en su día… y a mí también…
—Fue lo mismo que pasó contigo —Intervino Kuroko —¡Ya decía yo que algo no estaba bien! ¡oh no! ¡Estamos en peligro! —Comenzó a sentir que su corazón comenzaba a latir más rápido, llenándose de adrenalina como consecuencia del creciente temor que surgía en su ser, un temor que no estaba tanto relacionado con la seguridad de ella misma, pero si por el de las personas que son cercanas a ellas. —Onee-sama
—Uiharu —agregó Saten —Ambas podrían estar en peligro, ¡Y nosotras aquí sin siquiera poder regresar!
—Es por eso que estamos aquí, explica Misaka #9982 tratando de hacer notar la presencia de las Sisters. Nosotras les ayudaremos a entrenar y después regresar de nuevo al reino de los vivos, dice Misaka tratando de sonar optimista. Si siguen nuestras instrucciones al pie de la letra, les aseguro que tendrán la fuerza suficiente para oponerse incluso a la Mesa Directiva o a esa Asamblea de shamanes que quieren matarlas. Ya tendrán tiempo de averiguar más cuando estén de vuelta, mientras tanto, las Misakas les pedimos que si nos acompañan a dar el siguiente paso —La sister les hizo un gesto con la mano invitando a las shamanes a que la siguieran.
