Una vez más he estado fuera mucho tiempo, pero finalmente conseguí terminar este capitulo, que me sorprende porque es bastante más largo que el promedio que suelo escribir, todo lo que quede sin concluir aquí lo iré resolviendo en los capítulos siguientes antes de Saten y Kuroko den el siguiente paso. Como se darán cuenta, en este capítulo estará enfocado no solo en Mikoto. Y sin más, espero que les guste.
Capítulo VIII
La desesperación de la Railgun
—¡Espera! —Una voz femenina se dejó escuchar con firmeza y decisión sobre el callejón al mismo tiempo que zumbaron por el aire unas chispas eléctricas que amenazaban con electrocutar a aquel chico con peinado de puntas que se encontró finalmente arrinconado en ese callejón sin salida.
Kamijou Touma miró con desesperación hacia todos lados, buscando en vano alguna oportunidad de escapar de aquellas chispas que amenazaban con rostizarlo. Agitado y cansado, el desafortunado chico pensaba con rapidez la causa que había hecho que Misaka Mikoto lo persiguiera prácticamente por todo el Distrito 7. ¿La había ofendido? ¿Le había hecho algo imperdonable? Hasta donde él sabía, no se encontraba con alguna otra chica en una situación incómoda en el momento en el que ella apareció, si no que estaba haciendo sus compras de productos en oferta. A partir de ese momento, ella lo persiguió gritando que la esperara y lanzando chispas eléctricas.
—Por favor, espera —Mencionó Mikoto bajando gradualmente su voz. Por primera vez, Touma notó que había algo más en la voz de la chica: angustia. Eso hizo que el chico buscara por primera vez la mirada de Mikoto pero sin atreverse a decir nada.
Mientras tanto, Mikoto estaba por fin terminando una lucha interna en la cual la parte de ella que se negaba a pedir ayuda era subyugada por la parte que estaba convencida de que el chico no se negaría en ayudar. Apretó con fuerza ambos puños, llevando en uno un pedazo de papel con lo que parecía ser notas, provocando que Touma se pusiera en alerta, pero de inmediato aflojó los puños, disponiéndose a encarar de frente al chico que una vez la ayudara a detener el desquiciado experimento que estaba matando una a una a todas las sisters.
—Por favor, ayúdame… —Finalmente se atrevió a confesar la chica al borde de las lágrimas. —Mis amigas llevan tres días desaparecidas, están en un peligro mortal.
Kamijou apretó su puño derecho.
Un día antes, Mikoto ya se encontraba demasiado preocupada por el paradero de sus dos amigas. Desde ese momento, ya habían pasado dos días más desde que Kuroko y Saten hubieran ido a encargarse de la manifestación de campos AIM que había estado causando problemas en el Distrito 3, desapareciendo sin dejar rastro alguno. ¿Cómo era posible que dos personas se hubieran esfumado así nada más? Mikoto no creía posible que algo así sucediera, mucho menos si se trataba de dos estudiantes de Tokiwadai, una de las 3 escuelas top de la ciudad, por las cuales los altos mandos ya hubieran hecho todo lo posible por localizarlas
Pero no lo habían hecho. Y eso es algo que le preocupaba. La pasividad con la que las autoridades se habían tomado la desaparición de Ruiko y Kuroko no le daba muy buena espina a Mikoto, mucho menos desde que es consciente de la existencia de la oscuridad dentro de Ciudad Academia y de todas las actividades de las que son capaces con tal de lograr sus objetivos. Cada vez que pensaba en eso, sentía un vuelco en el estómago, temiendo por la seguridad de las chicas. ¿Y si se habían involucrado en alguna actividad de esos grupos clandestinos? A Mikoto se le helaba la sangre al pensar en la simple idea, ya que a su amiga Saten se le daba bastante bien meterse en problemas por asomar la nariz en donde no debe. Aunque también se formulaba otra pregunta ¿Y si ambas son parte de algún proyecto retorcido? Sabía que ambas se estaban involucrando con el asunto de los campos AIM residuales, un tema del que apenas se estaba revelando información y en el cual Saten estaba muy involucrada también dada la naturaleza de su poder esper. Sea cual sea su suposición, una cosa le quedaba cada vez más claro a la numero 3: sus amigas están en un grave peligro.
Pero no sabe dónde comenzar a buscar. A la mañana siguiente, estuvo muy puntual en la oficina de la rama 177 del Judgement, en donde ya la esperaba su amiga Uiharu Kazari. Lo primero que notó Mikoto es que Uiharu no había dormido toda la noche y las ojeras en sus parpados la delataban. Se encontraba frente al monitor de computadora revisando toda clase de información que le fuera útil, desde informes de Anti-skill hasta grabaciones de video de la zona en donde estuvieron sus amigas hasta su desaparición. Pero no había absolutamente nada que le diera una pista de la ubicación de ambas chicas.
—Misaka-san… —Uiharu se volteó para ver a su amiga Misaka ponerse a lado de ella.
—¿Aún no has recibido noticias de Anti-skill? —La voz de Mikoto denotaba la preocupación que sentía. Hasta ese momento, la chica trataba de mantener una calma sobrehumana, aunque por dentro sentía la necesidad de salir a buscarlas por ella misma en ese preciso instante.
—Ninguna… —La voz se le quebró a la chica —Es como si se las hubiera tragado la tierra… ¿Qué vamos a hacer, Misaka-san? —Uiharu miró a los ojos a su amiga al mismo tiempo que sus propios ojos e le anegaban en lágrimas.
—Tener paciencia un poco más, de no ser así, quizá podríamos empeorar la situación de Saten-san y Kuroko. Hasta el momento no han pedido un rescate, ¿cierto? Pero tampoco se han puesto en contacto contigo, conmigo o con sus familias. Me inclino a pensar a que tal vez alguien las quiere utilizar para algo, tal vez un experimento clandestino… —La ira poco a poco afloraba en las palabras de Mikoto, mientras que Uiharu no comprendía del todo las últimas palabras de la electromaster.
—Exp… ¿experimento? —La sorpresa de Uiharu se opacaba por la preocupación y el casi llanto que la embargaba.
—Tal vez no estés al tanto de esto, pero Ciudad Academia ya ha hecho algo parecido antes, aunque no lo creas… en ese caso, ni el propio Anti-skill puede hacer demasiado al respecto, ¿No recuerdas el caso de Febri y Jany? Pudiera ser algo parecido, o algo incluso más oscuro si tenemos en cuenta la habilidad de Saten-san.
—AIM Ghost… —Uiharu se volvió a concentrar en el monitor, buscando en el Banco de Datos la información relacionada con la habilidad de Saten. Al intentar acceder a la ficha de su amiga, se encontró con que era información clasificada, aunque era algo que ya había descubierto durante la noche; la novedad que se presentaba era que la ficha de Kuroko también había sido puesta en la misma clasificación, y eso es exactamente lo que le quería mostrar a Misaka.
—¿Qué significa esto? —Mikoto se consternó al ver ese movimiento de datos; las fichas de sus amigas tenían el mismo nivel de seguridad que las de los niveles 5 —Creo hacerme una idea… —Tragó saliva, echándose hacia atrás de forma brusca.
—Por favor Uiharu, sigue buscando información, pero primero trata de desencriptar la información de las chicas, eso podría darnos una pista.
—He estado tratando de hacer eso durante toda la noche, pero aún no he tenido éxito, lo que voy a hacer también es revisar todas las grabaciones de las cámaras del Distrito 3 —Guardó un breve silencio, mirando de reojo la expresión sombría de Mikoto. ¿Y qué vas a hacer tu por lo mientras, Misaka-san?
—Trataré de buscar información en las calles, puedo ser muy persuasiva si me lo propongo —Mikoto miró su mano derecha, de la cual saltaron unos arcos eléctricos.
Eran cerca de las 6 de la tarde, y las sombras de los rascacielos ya ensombrecen los ya de por si sombríos callejones del Distrito 3. Había está preguntando uno a uno a todos los skill-outs de la zona acerca de sus amigas, muchas veces haciendo uso de la fuerza ruda y en el caso de aquellos demasiado obstinados para hablar, se había atrevido a usar sus poderes eléctricos para obtener la información directamente del cerebro de aquellas personas, pero lo único que lograba era hacer que su frustración y desesperación fuera en aumento ante los viles delitos que habían hecho casi todo ellos relacionados a crímenes sexuales, otros más eran simples asaltos, aunque algunas excepciones eran la participación de esos criminales con el lado oscuro de la ciudad; aun así eran nulas las respuestas que obtenía acerca de sus amigas. La única cosa de relevancia que había averiguado era que durante la noche en la que desaparecieron sus amigas se dejó sentir una explosión en el centro del distrito, aunque ninguno supo decirle de que se trató exactamente.
—Maldición… —Mikoto golpeó con fuerza e ira una sólida pared sin importarle si se lastimaba la mano. Se recargó en dicha pared, dejándose caer lentamente hasta quedar sentada con la espalda apoyada en la estructura. —Que es lo que voy a hacer… ¡No las puedo encontrar! —gritó —Es como si hubieran desaparecido, no dejaron ningún rastro —se puso en cuclillas e hundió la cabeza entre sus rodillas, dejando que las lágrimas brotaran. —Y Uiharu-san aun no debe de haber encontrado algo, de ser así, ya me hubiera llamado por teléfono…
De pronto escuchó voces al otro lado del callejón, aunque la chica no hizo ningún ademán de haberse dado cuenta de su existencia hasta que una de esas voces estuvo a unos metros de ella.
—¡Pero miren que tenemos aquí! —Dijo una de las voces.
—Señorita, ¿Qué hace sola en un callejón como este al atardecer? —Otra voz pareció acercársele aún más que la primera
—Ya se, ¿estabas esperando por nosotros? ¿Has escuchado de nuestras fiestas privadas? ¡Seguro eso es lo que es! —Una tercera voz mantenía un poco la distancia —¡Hey, Yokozuka! ¿Qué te parece esta? No lo sé, aún es muy joven.
Mikoto levantó la vista y observo a tres siluetas cerniéndose sobre ella como lobos a punto de devorar a su presa. Uno de esos delincuentes la tomó con brusquedad del brazo levantándola para verla mejor, quedando suspendida en el aire mientras el resto comenzaba a reírse.
—Aún es una niña, y no queremos tener problemas con Anti-skill o con ese molesto número 7 que ya suficiente problema nos da como para que ahora se nos acuse de estupro —Una cuarta voz se dejó oír, y agregó cansinamente —Recuerden que hace dos días el número 7 le dio una buena tunda al jefe cerca de aquí.
Mikoto se había mantenido al margen de la conversación de esos delincuentes ya que no le interesaba demasiado lo que pudieran hacer o decir ¡total! Ella podía quitárselos de encima con facilidad si quisieran propasarse. Pero esas ultimas palabras lograron avivar el interés de la chica. —¿Qué fue lo que dijeron? —Finalmente habló, encarando a aquellas cuatro personas mirándolos desafiante —Me pareció interesante lo que comentaron —Tenía una sonrisa que casi se transformaba en una mueca.
—¡Oye, niña! ¡Por qué nos hablas de esa manera! —El hombre que sostenía en el aire a Mikoto palideció al momento en que se percató del uniforme que usaba y del escudo de su escuela.
—¡Qué te pasa! Por qué de pronto te quedaste petrificado… ¡no puede ser!
—¿qué pasa?
—Una esper, pero no cualquier esper… ¡No puede ser! ¡Huyamos!
—Por qué vamos a huir
—No te das cuenta, ella es… ella es…
—¡La número 3! ¡Es Misaka Mikoto! La tercera nivel 5
—No puede ser, ¡Esto tiene que ser una puta broma! —Una quinta voz hablaba con temor detrás de los cuatro matones. Aquel debía de ser su jefe —Ya me bastaba con sobrevivir al número 7 como para que ahora aparezca la numero 3.
Mikoto comenzó a reír ligeramente casi como burla. Por primera vez disfrutó del miedo que les podía infundir como una nivel 5.
—Si ya te disté cuenta, por favor suéltame —Pero ni siquiera les dio tiempo para eso cuando una descarga eléctrica los dejó inconscientes a los cuatro, dejando al quinto listo para poder hablar. —Y bien, esos de ahí dijeron algo muy interesante, mencionaron que el número 7 estuvo por aquí hace dos días, ¿qué fue lo que paso? —Avanzó lentamente lanzando arcos eléctricos a su paso, luciendo amenazadora —Creo que te conviene hablar, si no lo haces, de cualquier manera, obtendré lo que necesito, así que, ¡dime!
—No puedo decir mucho, ese maldito numero 7 me dejo inconsciente muy rápido, pero eso es algo que suele hacer con todos, le gusta pelear para demostrar que tiene agallas, lo último que recuerdo fue una explosión que le llamó su atención y entonces, fue a investigar…
—¿Nada más? —La electricidad salió disparada de sus dedos impactando justo a los pies de Yokozuka —Esta bien, me has dicho más de lo que el resto de estos delincuentes —Se dio la vuelta, dándole la espalda al skill-out, deteniéndose por un momento —Por cierto, solo otra cosa más; el número 7, ¿Está involucrado con el lado escuro de la ciudad?
La pregunta hizo al delincuente dudar. De hecho, él mismo nunca se lo había cuestionado. Quizá el número 6 pudiera tener algún nexo con la parte más retorcida de la ciudad, ¿Pero pensar eso del séptimo nivel 5?
—Ese tipo sería capaz de desafiar ese lado con tal de demostrar sus agallas —Finalmente contestó Yokozuka mordazmente. Mikoto lo miró de soslayo antes de internarse en la oscuridad de ese callejón y perderse de vista
Aquella información podría no conducirla a ningún lado, pero ahora tenía una pista que seguir. Era un reto saber en dónde encontrar al número 7 a no ser que pueda encontrárselo de casualidad rodando los callejones del Distrito 3 esa noche. Pero esa noche no fue así, de lo contrario, tarde o temprano aparecería frente a ella preguntando por todos esos delincuentes a los que había dejado inconscientes.
—Pronto las encontraré —Se dijo en voz baja, con un tono de optimismo. Sacó su teléfono del bolsillo, llamando al instante. —¿Uiharu-san? ¿Podrías buscar toda la información que encuentres sobre el séptimo nivel 5? Voy para allá, te lo explicaré todo cuando llegue, mientras recaba todo lo que puedas encontrar —Dicho esto colgó, sin darle tiempo a su amiga de hacer siquiera una pregunta.
Caminó todo el trayecto hasta la parada de autobuses que la llevarían directo al School Garden y que pasaba también por la oficina 177 del judgement. El toque de queda ya había comenzado para esa hora, pero a Misaka eso no le preocupaba ya que tenía un permiso para poder estar a esa hora fuera de su dormitorio, aunque, a decir verdad, no le hubiera importado tenerlo o no ya que de todos modos estaría fuera hasta poder saber algo de sus amigas.
El trayecto desde el Distrito 3 al Distrito 7 llevaría cerca de 15 o 20 minutos, tiempo en el cual Mikoto comenzó a recordar todos los acontecimientos sobre el proyecto Level 6 Shift. El primer encuentro con aquella sister con número de serie 9982, el día que pasaron juntas y la sensación de que en verdad aquella clon podía convertirse en una hermana menor para ella de no haber sido porque aquella noche fue asesinada a manos de Accelerator; el primer encuentro que tuvo con aquel monstruo que se encuentra en la cima de todos los nivel 5, encuentro del cual apenas salió con vida y humillada porque sus poderes eléctricos no tenían la mínima oportunidad de ganar ante la manipulación de vectores del número 1; su posterior lucha contra todas aquellas instalaciones que hacían posible el experimento que terminaría con una pelea en contra de la número 4 Mugino Shizuri. Todos aquello intentos la llevaron a una dirección: sacrificarse para evitar la muerte de más sisters. Lo hubiera logrado de no ser porque una persona e tendió la mano para rescatarla de su destino.
—"Es verdad, aquella vez Touma se ofreció a ayudarme a pesar de la manera en que lo traté." —Se dijo mentalmente, recargando la cabeza en el cristal de la ventana, observando a través los edificios que le parecieron de lo más monótono —"Si le vuelvo a pedir ayuda lo más seguro es que me la ofrezca, pero, esta vez no puedo ser egoísta y lanzarlo a un lugar del que no estoy segura que es lo que vamos a encontrar. Lo más seguro es que tengamos que internarnos en el lado oscuro de Ciudad Academia, pero antes de eso quiero agotar todos los recursos de los que dispongo."
La joven sabía que si podría encontrar alguna otra pista sería precisamente ahí, en la oscuridad de la ciudad, pero no se lanzaría ahí hasta haber tenido una charla con el número 7 del cual tenía una vaga imagen de su aspecto, como si ya se lo hubiera visto antes y encontrado en alguna parte.
—"Necesito descansar, mañana será un día igual de largo" —Con estas palabras en su mente, la chica descendió del autobús, a una cuadra del judgement. La noche era combatida por las luces que iluminaban la calle, dándole una sensación de seguridad cuando comenzó a dar unos pasos para llegar a su destino. Pero cuando estuvo a la mitad de su camino, comenzó a sentir un frío que recorrió todo su cuerpo, provocando que se detuviera en seco. De pronto sintió que era observada desde distintos ángulos: detrás, adelante, a sus costados, arriba e incluso desde abajo. Por un momento pensó que se trataba de alguna perturbación de su propio campo electromagnético parecido a lo que había experimentado durante el verano cuando se sentía observada por culpa de un dispositivo creado específicamente para electromasters, pero esta vez era completamente diferente. Sentía tres presencias que no era capaz de ver, y de pronto, la percepción que tenía de la realidad también se distorsionó: el cielo pasó de un tono negro azabache a un ligero tono sepia que envolvía incluso a los edificios contiguos. No podía ver a sus depredadores, pero los sentía ahí, así que se decidió a utilizar su percepción electromagnética para poder dar con los sospechosos. Lo que vio a través de ese método la dejó sin habla. Había mucha perturbación en los campos magnéticos a su alrededor, aunque había tres puntos donde había una mayor distorsión, y esos puntos estaban a menos de medio metro de ella. Mikoto comenzó a preocuparse seriamente. Esos fenómenos solo los podía explicar mediante poderes esper, y, si había alguien en realidad, entonces un choque eléctrico los dejaría fuera de combate. Una corriente de cerca de medio millón de voltos fue liberada a su alrededor, esperando poder revelar la presencia de esos espers, pero no dio resultado. Entonces apareció algo frente a ella: fuego. Y del fuego se materializó una caja la cual tenía escrito su nombre. Después de eso, todo regresó a la normalidad, quedando únicamente a caja frente a la joven. Retrocedió con un poco de miedo, como si de aquella caja de cartón fuera a salir alguna especie de calamidad. Miró a su alrededor, donde todo parecía transcurrir de la misma manera de siempre; incluso el suelo ennegrecido que esperaba encontrar después de usar esa descarga eléctrica se encontraba intacto.
—¿Qué demonios pasó? —Se acercó lentamente a la caja. No iba a tomar riesgos, así que uso su habilidad de radar para poder ver dentro de la caja. Lo que vio la dejo confundida. Había ropa, y debajo de ella, en el fondo de la caja, lo que parecía ser un reproductor multimedia y una memoria usb. Pero no había nada más que fuera un peligro.
Le temblaba la mano en el momento en que abrió la caja, y su cuerpo se estremeció cuando vio que las ropas eran uniformes de invierno de Tokiwadai, ambos manchados de sangre. No tuvo que pensar mucho para deducir de quien era esa ropa. El pánico la invadió cuando tuvo que sacar la memoria usb de la caja. No utilizó el reproductor que venía en ella, sino que utilizó su propia PDA para ver el contenido. Solo había un video con el título: Ayuda, Misaka-san. Lo reprodujo, y lo que vio fue suficiente para hacerla llorar.
No muy lejos de ahí, dos figuras encapuchadas (un hombre y una mujer) iban saltando de edificio en edificio hasta detenerse a una distancia prudente de donde se encontraba Mikoto.
—¿Crees que haya sido una buena idea? —Preguntó la mujer, mirando con recelo hacia donde habían dejado el paquete.
—No podemos exponernos demasiado frente a ella de forma descuidada, esa chica es peligrosa; si no te diste cuenta, ella se percató de la presencia de nuestros tres sirvientes en el momento que aparecieron. Sin embargo, si alguien puede encontrar a Saten Ruiko es ella, puede guiarnos hasta donde sea que la estén escondiendo, a ella y a su amiga Shirai Kuroko
—En el momento en el que las encuentre, nosotros atacaremos, ¿cierto?
—Ese es el plan, pero debemos de ir con mucho cuidado, recuerda que te enfrentas a una nivel 5, y ya vimos de lo que es capaz de hacer un esper de ese nivel
—Lo dices por la derrota que tuvieron los del equipo A… ¿no es así?
—Efectivamente. Ellos ya habían acorralado a Ruiko y a su amiga cuando apareció ese esper que según los informes es el séptimo nivel 5, el más débil de todos, entonces, ¿Qué crees que pueda hacer ella siendo la tercera?
—Debemos ir con todo en el momento en el que las encuentre, pero, ¿y si no es capaz de hallarlas?
—Entonces capturaremos a la tercera y haremos exactamente lo mismo, pero ahora el mensaje será dirigido a ellas, y para eso podemos usar a Emi Asakura como intermediaria.
—El séptimo nivel 5… veamos… —Uiharu finalmente había conseguido información sobre ese chico y estaba ordenándola para poder presentársela a su amiga, sin embargo, aún no había decodificado la información del Banco de Datos y seguía intentando. Habían pasado cerca de 40 minutos cuando la puerta de la oficina se abrió, y en el umbral vio de reojo la familiar silueta de Misaka que sostenía una caja
—Misaka-san, ya he encontrado un poco de información sobre el número 7, pero aún no he podido… —Uiharu se había girado sobre su silla para poder ver bien a su amiga, sin embargo, el sombrío semblante de Misaka hizo que su mente pensara en las peores situaciones.
—Uiharu-san… —Mikoto respiró profundamente, sintiendo como el miedo se agolpaba en su pecho —A Saten-san… la están… torturando y Kuroko… Kuroko está… está… —No pudo contener las lágrimas, terminando la ominosa frase entre gimoteos —Muerta… por mi culpa…
Mikoto calló de rodillas, llorando. Uiharu no quiso creer las palabras de su amiga, y negaba con la cabeza también al borde de las lágrimas.
—Dime que no es verdad, Misaka-san… —Se acercó a su amiga, poniéndose de rodillas frente a ella y sosteniéndola por los hombros —Debe de ser una broma… —esbozó una sonrisa de incredulidad, pensando en que fuera una mala broma por parte de Misaka. Pero muy en el fondo sabe que no sería capaz de algo tan ruin solo por diversión.
—Quisiera… que fuera una broma… pero… pero… —Mikoto sacó la usb de su bolsillo y se lo dio a su amiga para que viera por sí misma la prueba de sus palabras. Uiharu no demoró en buscar un adaptador usb que le permitiera conectar esa memoria del exterior a su equipo de cómputo, y una vez que lo logró, accedió al único archivo que había: un video. Vio el título del archivo y puso el cursor sobre el icono, con la mano temblorosa en el mouse. Mikoto alzó la vista tratando de recobrar un poco la compostura porque sabía que la iba a necesitar para apoyar a su amiga que sabe es demasiado sensible; por un momento quiso detenerla de ver el video, pero sabía que era la única manera de que se diera cuenta de la realidad, una realidad que caía demasiado en ella misma porque sabe que fue su culpa que Saten estuviera sufriendo y Kuroko muerta. Nunca se lo iba a perdonar.
Uiharu abrió el video el cual comenzó con una escena en penumbras para después iluminarse un poco y ver un par de siluetas que supo de inmediato de quien eran: Saten y Kuroko se encontraban amordazadas y forcejeando para liberarse en vano. Y delante de ellas se encontraba un encapuchado que se dirigía hacia la cámara.
—Hola, Misaka-chan, tal vez tu no me conoces, pero nosotros si te conocemos, antes que nada, te daremos una pista para que resuelvas este juego que se llama "solo salvarás a una" bien, entonces, sigue la cámara hasta el final…
El archivo había terminado de reproducirse, y Uiharu se derrumbó sobre su silla. Aún podía escuchar en su cabeza los gritos de sufrimiento de su querida amiga Saten y también de los de Kuroko. Nada de lo que había visto anteriormente se comparaba con eso, era la primera vez que se encontraba de frente con la vida real de una manera que afectaba directamente lo que ella más apreciaba.
—Es mi culpa… —Mikoto habló en voz baja, sin atreverse a mirar a su amiga. —Viste lo que les hicieron… y esta ropa… lo prueba… —Sacó de la caja ambos uniformes, tendiéndolos ambos sobre un escritorio que se encontraba libre; el primero tenía las rasgaduras hechas por la garra que vieron en el video tanto en la chaqueta como en la blusa y los rastros de sangre que tenían alrededor, ese uniforme le pertenecía a Saten; el segundo tenía rastros de quemaduras en un costado, pero era más llamativo el corte que atravesaba de lado a lado tanto la chaqueta como la blusa y la sangre que manchaba lo que debió de estar alrededor de la herida.
—No es cierto… no es tu culpa, Misaka-san —Uiharu había reunido toda su fuerza de voluntad para poder levantare de su asiento e ir a donde Mikoto para abrazarla. Ambas lloraron, pero fue Uiharu la que se armó de valor para seguir hablando
—Siempre nos has ayudado, y nunca has dudado en arriesgarte por nosotras o cualquiera que te necesite, así que… no te culpes…
—Pero Saten… y Kuroko… fueron muy claros… Solo puedo salvar a Saten ahora…
Uiharu se separó de Misaka, caminando decaída hacia la ropa que había sido extendida sobre la mesa. Ahí estaba la prueba de lo que habían visto en el video: los rastros de sangre que quedaron después de las heridas que les fueron infringido a las chicas.
—Tal vez si las puedas salvar a ambas… —De pronto Uiharu sonrió, aunque pareció una mueca por la aun desesperación que también sentía, pero a pesar de esos sentimientos, la chica aún tenía el suficiente temple como para notar los detalles que la mayoría pasaría por alto. Mikoto tampoco dejó pasa la extraña sonrisa de su amiga.
—Que… ¿Qué quieres decir? —Dijo en voz baja, aún se notaba en si timbre el llanto
—Tal vez… todo esto haya sido un montaje… —Limpiandose los ojos, Uiharu volvió hacia la computadora, con la idea de que todo era falso fue capaz devolver a reproducir el video sin derrumbarse psicológicamente, adelantando la escena hasta el momento en que se muestra a Saten ser herida en el costado con aquella garra de metal. El grito de sufrimiento que se escuchó hizo que las dos amigas volvieran a estremecerse y hacer que las lágrimas surgieran, pero tuvieron el suficiente valor para mirar la escena con detenimiento y fijarse específicamente en como brotaba la sangre, sin duda algo muy difícil para ambas pero que era necesario; en el video, la sangre fluye sobre el costado al estar Saten colgada de manos, mientras que el uniforme que suponen que es el de ella tiene una gran mancha en todo el costado y ninguna huella que indicara que la sangre recorrió todo su camino hasta sus pies, como si hubiera estado recostada o hubiera caído cuando fue herida. El uniforme de Kuroko presenta las rasgaduras que se esperarían de una espada atravesar el cuerpo completo, impregnando toda la parte frontal del uniforme, de igual manera como si hubiera caído de frente al ser herida, cosa que en el video no se muestra, únicamente se ve la sangre fluir de la herida, manchando incluso sus calcetas y zapatos, marcas que no presenta la ropa que tienen como prueba de la veracidad del video.
—Un montaje muy bien hecho —Mikoto habló con voz fría, sopesando todas las pruebas que le decía Uiharu. —Pero eso no quita el hecho de que ambas están en peligro, tal vez aun las quieran vivas, o tal vez las usen para que me entregue… sea como sea, en este mismo momento voy a buscarlas. Me dieron una pista, ¿no? Sigue las cámaras.
—Pero revisé todas las cámaras de área y no encontré nada
—Eso es cierto, pero esta vez voy a revisarlas personalmente in situ. —Misaka caminó hacia la puerta, suspirando en el momento en que tomó el pomo, se limpió las lágrimas de su rostro y esbozó una sonrisa —Te prometo que las encontraré sin importar que pase.
—Gracias, Misaka-san, y perdóname por no poder ser de utilidad —Respondió Uiharu, aun triste.
—Descuida, ya has hecho bastante, me gustaría tener tu temple para reaccionar aún en situaciones como esta… nos has traído un poco de esperanza. Voy a encontrarlas, y si descubro que les han hecho algo, ¡me las van a pagar! —Comentó con enojo, liberado arcos eléctricos en el acto —Mientras tanto, ¿podrías vigilar las cámaras del Distrito 3 y ver si ocurre algo extraño? —No esperó la respuesta de la chica.
Salió de aquellas oficinas, aún sumida en sus pensamientos. Uiharu podía tener razón en sus suposiciones, pero había algo que la inquietaba. Esos uniformes si pertenecían a Saten y a Kuroko y la sangre que tenían era real (lo sabía porque la falda del uniforme de Saten se la había prestado el día que desapareció, y ella misma ya había visto como luce la sangre seca en la ropa). Era cierto que había inconsistencias como lo había señalado Uiharu, pero no podía creer que estuvieran completamente a salvo. Y eso era algo que no le quiso decir a su amiga para evitar que se alterara, quería impedir que su amiga se sintiera igual o peor de lo que se siente ella misma.
—No quisiera hacer esto, pero creo que le pediré ayuda —Finalmente se dijo, corriendo con rumbo fijo hacia el interior del Distrito 7. ¿Qué le diría? ¿Cómo le haría para encontrarlo? Sabe que eso lo decidirá en el momento que esté ante él.
Dentro de una bodega en el Distrito 3, Emi Asakura maldecía por el error que había cometido.
—Saben que estaban aquí pero que han sido trasladadas a otro sitio. Lo único que dejamos atrás fueron sus uniformes, pero cuando regresé por ellos, estos ya no estaban en donde los pusimos, ni en ningún otro lado de este lugar, lo que quiere decir que han tomado esas prendas
—¿Qué cree que hagan con esa ropa, mi señora?
—Eso es lo que me he estado preguntando. Son sólo uniformes estropeados, pero son la única pista que dejamos sobre la presencia de esas chicas… —La shaman suspiro con pesadez, recargándose en una pared, pensando en las consecuencias de su descuido.
—Tal vez… han sido las mismas autoridades de la ciudad las que han tomado esa ropa, ¿no lo cree? —El espíritu del caballero medieval se puso a lado de Emi, tratando de reconfortarla de alguna manera.
—Puede ser… después de todo, las políticas de la ciudad son muy estrictas en cuanto al reguardo de su información... y puedes considerar la sangre en sus ropas como una valiosa fuente de ADN con el cual puedes obtener información sobre esas dos espers, cualquiera estaría interesado en el mapa genético de una teleporter nivel 4 y de una aerohand nivel 0, sin embargo… me temo que eso no es lo que pasó. ¿Puedes percibirlo? Trataron de ocultarlo, pero aún quedan algunos rastros de furyoku en el ambiente, usaron energía espiritual para entrar aquí y robar los uniformes. Eso quiere decir que no les tomó demasiado tiempo para saber dónde estábamos, por suerte las cambiamos de ubicación casi de inmediato por recomendación del doctor con cara de rana.
—¿Y es segura esa nueva ubicación, mi señora?
—Sólo el doctor y yo tenemos la autorización para entrar a ese lugar —Emi miró la palma de su mano —Pero solo por si acaso tengo mis propios métodos para saber si el lugar aún está aún seguro y, además, yo misma iré a vigilar en periodos regulares así que, ¿por qué no ser seguro? ¡Es más! Vamos de una vez allá, sir. De cualquier manera, tarde o temprano darán con el lugar y no me gustaría dejarlas a su suerte mientras estén indefensas.
Agitada, Mikoto corría de regreso hacia el Distrito 3. Tenía en mente comenzar a buscar en todas las cámaras del Distrito si era necesario y, si encontraba una pista, llamaría de inmediato a Touma para que entre los dos pudieran enfrentar lo que sea que pretende atraer a Mikoto. La chica sabe que conforme pase el tiempo, menores son las posibilidades de que sus amigas sobrevivan, y ya ha gastado cerca de hora y media desde que dejó a Uiharu hasta su retorno al Distrito 3.
—Veamos… dónde comenzar a buscar… —Mikoto miraba a todos lados. De acuerdo con Uiharu, no había nada extraño reportado en dichas cámaras salvo un par de incidentes menores. Por suerte, al menos pudo encontrar los posibles lugares en los que se encontraban antes de desaparecer. Mikoto, con esa pista, fue más allá, directo a la terminal de seguridad de ese distrito, pero sin lograr encontrar información más allá de lo que ya sabían.
Deambuló un rato más por toda la zona entre los callejones del distrito, revisando cada cosa que le pudiera parecer sospechosa, hasta que se encontró por pura casualidad con aquel chico de uniforme blanco que hacía su labor heroica de todos los días: golpear delincuentes en nombre de la justicia. Alguna vez ya se había enfrentado a él sin poderle ganar y sin saber quién era exactamente.
No se sintió con ánimos de hablar con ese chico, así que mejor seguiría de largo. Pero el número 7 la notó, dejando a su presa por un momento y dirigiéndose hacia Mikoto con una sonrisa en el rostro, saludándola de un modo muy alegre.
—Ya recuerdo de donde te conozco, ¡con razón sentí que nuestras agallas ya se habían enfrentado! —Sogiita Gunha se emocionó —En ese momento no sabía que tu fueras la Railgun, así que me siento honrado de haber podido medir agallas con la numero 3. En aquella ocasión no pude presentarme, mucho menos hace dos días, así que me presento. Soy Sogiita Gunha, el número 7.
"¿El numero 7? ¿En serio? ¿Él?" —Pensó Mikoto mirando al chico sin creerlo. Recordó que le había pedido a Uiharu que buscara información sobre él aunque no hubo la oportunidad de que se la dieran por culpa del video. Pero no se esperaba que fuera a encontrárselo de esta manera, por lo que lo miró con desconfianza, deduciendo que él sabría algo al respecto por la forma tan casual en que dijo que no se presentó hace dos días.
—Mira… Gunha-san, es un placer conocerte… pero este no es el momento de presentaciones… necesito saber algo.
—¡Ya veo! Vas a visitar a tus amigas al hospital, ¿cierto? —El chico se cruzó de brazos, asintiendo —También he querido irlas a visitar, pero no sé en qué hospital las hayan internado, supondría que han de estar en algún hospital del Distrito 7 o de este distrito, pero no sabría decirlo… —La forma tan casual de hablar de Gunha solo hizo que Mikoto se sintiera más inquieta y angustiada. ¿Cómo era posible que él supiera que estaban en un hospital, cuando la información que reunió junto con Uiharu indicaba que no estaban en ningún lugar público?
—Espera un momento, ¿Cómo puedes saber que están en el hospital?
—Eh, ¿acaso no es claro? ¿Ya no recuerdas que le pateé el trasero a ese hombre que las dejó en el suelo? Le sugerí a esa chica de coletas que llamara una ambulancia, y antes de que me fuera llegó, así como un grupo de hombres de Anti-skill a asegurar el lugar. Sin duda ese sujeto sin agallas era un esper del exterior que usaba un poder bastante extraño. Solo alcancé a ver que subían a la de pelo negro en una camilla; tu, la de coletas y la chica rubia de las espadas de madera subieron por sí mismas y después se fueron. —Llevó su mano derecha hacia su mentón, pensativo —Aunque ahora que lo pienso, fue raro que vinieran Anti-skill vestidos como un comando de operaciones encubiertas… Por otra parte, esa vez usabas unos googles al igual que lo hacían tus mellizas a las que otro tipo con agallas retorcidas venció hace algún tiempo. —Mikoto estaba desconcertada por lo que escuchaba, y no dejaba de pensar en las palabras dichas por el numero 7 ¿Acaso conocía a las sisters? Y por lo que dejaba saber el chico, Saten y Kuroko estaban acompañadas por una sister ese día, así como por una persona desconocida. Apretó las manos con fuerza, dejando salir unas chispas por unos instantes, pensando en los posibles experimentos en los que se pudieron haber involucrado sus amigas con o sin conocimiento de ello, pero después de analizarlo un poco más, se tranquilizó, recordando que esas dos chicas no harían algo tan peligroso sin contarle a ella primero, o por lo menos, Kuroko no lo haría.
—No te preguntaré más detalles, esa que viste era una de mis mellizas a la que tampoco encuentro —Mintió —Yo no estaba ese día, y no sé en qué hospital fueron internadas si ese fue el caso, pero parece que tú tienes una pista, ¿me podrías decir en donde estaban en el momento que fueron recogidas por la ambulancia?
—¡Seguro, sígueme! —El numero 7 caminó un par de cuadras antes de meterse a los callejones, mientras que Mikoto lo seguía. No tardaron mucho en llegar a la escena donde hubiera peleado un día antes. Mikoto veía el grado de destrucción que había en unas paredes y en un contenedor de basura, sin saber que todo eso fue obra del chico que tiene a lado. —Pero que fue lo que sucedió aquí… —Susurró Mikoto.
—Esto fue el resultado de una lucha con agallas y… —Gunha comenzó a caminar por el lugar mirando con calma su obra de arte, Mikoto por su parte estaba intentando encontrar alguna cámara de vigilancia próxima. Por suerte la encontró en la parte alta de un muro de uno de los edificios. Sin tardanza la chica utilizó sus habilidades eléctricas para adherirse a la pared que por suerte tenía algo de hierro en ella, y alcanzar el aparato. Gunha miraba asombrado la habilidad de la numero 3 y como es que estaba sacaba una PDA de su bolsillo y lo conectaba directo a la cámara.
—Oye, no deberías de hacer eso, estas violando las normas de seguridad de la ciudad…
—¡Al diablo con la seguridad! Necesito saber qué es lo que esta cámara grabó, ya pedimos información con las personas competentes y no nos han dado respuesta, así que vengo a obtener las respuestas por mí misma.
Gunha se cruzó de brazos mirando acusadoramente a la chica eléctrica. Comenzaba a nacer dentro de él la intención de detenerla bajo pena de convertirse en cómplice de vandalismo, pero por una vez en su vida se estaba conteniendo y dejando que pasara tal acto frente a sus ojos, ya que también a él le pareció extraña la forma en la que actuaron los Anti-skill durante esa noche.
—¡Listo! —Exclamó Mikoto cuando comenzaron a transmitirse imágenes a su PDA. Por un momento no apareció nada extraño en la imagen, sin embargo, una chispa eléctrica saltó del flequillo de la electromaster como señal de que estaba hackeando el sistema de vigilancia. —Sin duda hay algo muy extraño aquí, ¿Quién se molestaría en ocultar la grabación si no estuviera tramando algo? —Se dijo a sí misma, mientras que finalmente obtuvo acceso a las imágenes reales en las cuales, aparecen Saten y Kuroko llegando a la escena, sin duda nada extraño de no ser por las repentinas explosiones que aparecen en el lugar, sin embargo, nunca se ve qué es lo que lo causa a pesar de que pareciera que sus dos amigas hablan con alguien. Sin duda Mikoto no es capaz de comprender que está pasando.
—Eso es extraño — Tanto Gunha como Mikoto dijeron al unísono cuando este último se puso a la altura de Mikoto sujetándose de una grieta en la pared en al que la chica estaba adherida —Puedo jurar que había alguien en ese momento, ¡ah no! Ese alguien fue aquel sujeto sin agallas al que le pateé el trasero y… ¡sí! Ahí está, y supongo que es en ese momento en el que ataca a tus amigas y, ¡uy! Eso tiene que doler cuando no tienes el poder de las agallas. Por suerte ahí es donde llego yo y ¡ahí está! ¡Puras agallas! No importaba el poder esper que tenía ese maldito, no fue rival para el puño increíble —Comentaba emocionado el chico, mientras que Mikoto comenzaba a fastidiarse de tan ruidoso acompañante — ¡Espera! ¡Aquí hay algo raro! Claramente recuerdo haber visto a una chica rubia tirada en el suelo, y en la grabación no está, y también recuerdo a tu gemela que siempre estuvo de pie a lado de la pelinegra pero ahí tampoco está, eso es raro…
Ahora que lo mencionaba el chico, tenía razón. Además de la corta pelea del número 7 no vio nada más salvo a Saten en el suelo sangrando y a Kuroko confundida en el suelo por culpa de esa persona, pero en ningún momento vio a una sister como afirmó el chico. Pero hubo más. La llegada de una chica que se sostenía precariamente con unas espadas y que hablaba familiarmente con Kuroko. Después la llegada del Anti-skill con uniformes negros, la ambulancia y ellas tres subiendo al vehículo tal y como dijera Gunha.
—Así fue como fue herida Saten-san —Dijo en voz baja, recordando las marcas en el uniforme. Pero eso no la hacía sentirse mejor, sino que hacía que tuviera más dudas
—Esa fue la última vez que las vi, y se fueron justo por ese callejón —Señaló hacia su derecha. Mikoto saltó del muro, aterrizando de cuclillas en el suelo.
—Ya veo… —Comentó Mikoto pensativa —Gracias por tu ayuda Gunha-san, desde aquí puedo hacer esto sola —Se guardó la PDA en el bolsillo, comenzando a caminar rápido en busca de una nueva cámara. Sogiita iba detrás de ella. No dejaría que la chica hiciera algo temerario sola si él podía evitarlo, no importaba que ella fuera la numero 3, una chica seguía siendo una chica.
—Sabes, no me parece correcta la forma en la que estás haciendo las cosas, pero, ¡no tendría agallas si te dejo ir sola!
—Entiendo, pero… —Mikoto alzó la vista, detectado una nueva cámara y repitiendo toda la acción de hackear los sistemas de seguridad. Pero esta vez fue más allá. A partir de esa cámara accedió a las imágenes de las demás, logrando así marcar una ruta por la cual pasara la ambulancia y el vehículo de Anti-skill. —Esto no es algo que te deba de importar.
—Tal vez no, pero un héroe de la justicia no dejará de ayudar si puede hacerlo, además, me siento responsable por su desaparición, debí de haberme asegurado que llegaran al hospital, aunque esos Anti-skill me dijeron que ellos se encargarían de… —De pronto el número 7 se puso totalmente serio, y sin previo aviso tomó a Mikoto del brazo y la empujo hacia atrás. La chica soltó un grito de exclamación.
—¡Qué se supone que ha… ¡
—¡Puño increíble! —El chico dio un golpe al frente justo cuando una lanza de luz estuvo a una distancia de un brazo de él, desvaneciéndola en medio de una cegadora luz.
—Ese poder me parece familiar —Ahora el chico mantuvo una posición de guardia mientras que Mikoto se mostró confundida — ¡Cuidado! —Exclamó el chico, pero Mikoto ya estaba preparada, esquivando sin mucho problema una lanza de luz.
—¿espers? —Susurró Mikoto, cerrando los ojos por un momento para poder percibir todo lo que se encontraba a su alrededor usando ondas electromagnéticas.
—Espers del exterior, al parecer son gemestones —respondió Gunha con seriedad — lo puedo decir ya que yo soy uno; no sé qué es lo que quieran, pero sé que personas con la misma habilidad estaban detrás de tus amigas la noche pasada. Debes tener cuidado, no sé de qué más son capaces estos sujetos con pocas agallas, pero podían entretenerme un poco ya que quizá sean de nivel 4.
—¿Con que nivel 4? Tal vez no sean mucho problema para dos niveles 5 como nosotros —Susurró Mikoto sin sonar confiada. Era consiente que espers de ese nivel podían ser muy problemáticos incluso para la élite de la ciudad.
Por otra parte, dos chicas aparecieron justo enfrente de ellos. Ambas llevaban una especie de armadura medieval la cual estaba cubierta de un resplandor amarillo, así como arcos con el mismo brillo. Sentían mucha confianza de sus habilidades, aunque estaban sorprendidas que aquel chico de uniforme blanco hubiera detenido uno de sus ataques a puño limpio.
—¿Así que estos son los famosos espers? —Dijo una de las chicas, ella era de tez blanca por lo que se alcanzaba a distinguir.
—Pero hay algo extraño en ellos, sobretodo en el de blanco. Según lo poco que pudieron obtener de información de los espíritus acompañantes de los miembros del equipo A, ese chico es uno de los 7 niveles 5 y fue capaz de destruir una posesión de objetos usando únicamente sus fuerzas físicas… no, más bien usando su poder esper, y es algo que acabamos de comprobar. Ahora queda la incógnita de la chica sobre qué es capaz de hacer, si escuché bien lo que dijeron hace un momento, ambos son niveles 5, lo que quiere decir que son los más fuertes de la ciudad.
—Y a quién le importa cuál es su poder o lo que pueda hacer con él, ¿porque no simplemente los matamos?, tomamos sus almas, buscamos a la traidora de Emi y a esa niña Ruiko, hacemos nuestro trabajo y nos largamos de esta maldita ciudad de una vez por todas, hay algo aquí que no me agrada, Mina —Respondió la de tez blanca a su compañera.
—Hagámoslo, Rita —Mina se mostró confiada, lanzándose al ataque junto con su compañera.
—Así que están hablando de matarnos, ¿eh? Si quieren hacer eso, primero deberán de derrotar nuestras agallas —Gunha soltó un golpe al aire mientras daba su grito de guerra. Mikoto, por su parte se quedó pensativa por un momento repasando las palabras que dijeran esas chicas en un japonés decente para unas extranjeras.
"Buscamos a la traidora de Emi y a esa niña Ruiko, hacemos nuestro trabajo…" —Mikoto hizo una mueca mostrándose molesta. La ira que se había apaciguado un poco volvió a aflorar.
—Que hablen de matarnos a nosotros es una cosa, pero si se atreven a hacerle algo a mi amiga, la pagarán —Una fuerte descarga eléctrica se dirigió hacia las chicas pasando justo a lado del hombro del número 7 que miró primero confundido y después con asombro el ataque.
—¡Así se habla, Misaka-san!
En algún lugar del Distrito 13, Emi Asakura abrió los ojos. Se encontraba acostada en una cama junto a una ventana en lo alto de un edificio. Aquel lugar lucía clandestino, o por lo menos, sin ningún uso aparente salvo el de bodegas. Habría pasado un día completo desde que hubiera decidido iniciar su plan, y apena cerca de 30 minutos desde que dejara su ultimo escondite dispuesta a cuidar de sus aprendices.
—Esta jugada no me logró conseguir mucho tiempo. —Susurró la chica aparentemente a nadie, sin embargo, una figura masculina apareció a su lado.
—Pero si fue el suficiente para lograr ocultar a Lady Ruiko y a Lady Kuroko —Aquel espíritu perteneciente a un caballero medieval le dijo con solemnidad —Y también el suficiente para lograr su cometido.
—¡ah! Así es —Emi comentó en voz baja —Sólo espero que no me haya ganado el odio de esas dos chicas, sobretodo el de Kuroko-chan, sin embargo, esto era necesario. De haber sabido el plan desde el principio, ellas no lograrían el mismo resultado que espero que logren en este momento. Esto es parte de su entrenamiento.
—¿Cómo puede ser un entrenamiento matarlas? —El caballero le reprochó.
—Es fácil de explicar. Verás, usualmente cuando una persona muere su alma pasa a formar parte de los grandes espíritus, en donde mora de acuerdo a las acciones que tuvo en vida sin posibilidades de volver salvo si se es invocado de nueva cuenta por una itako o por algún otro medio. Pero si de alguna manera puede regresar a este plano, solo regresará como espíritu. Sin embargo, si de alguna manera encuentra la forma de revivir, su furyoku llega a incrementarse de una manera dramática. Hay varias condiciones que se tienen que cumplir, y la más importante es que conserven su esencia, sus recuerdos, y la segunda es que deben de tener un cuerpo donde regresar, usualmente si es el propio es mucho mejor, aunque, tomando el ejemplo de Hao, él logró reencarnar después de 500 años en un neonato de la tribu apache y más tarde dentro del seno de la rama principal de la familia Asakura, lo que le valió un aumento de poder exagerado, es por eso que en esta última pelea de shamanes él no tenía comparación y lo llevó a convertirse en el dios shaman. El lapso de tiempo ayudo a ese incremento; otra manera de lograr el mismo resultado sería el número de experiencias de muerte que vivan sus almas, y bueno, es aquí donde entra mi plan. ¿Recuerdas que te dije que había descubierto la razón por la que Imouto-chan es un espíritu realmente fuerte para ser el alma de una esper clonada? Eso es porque ella experimentó la muerte 9981 veces antes de que muriera definitivamente. Lo que hice fue una técnica que se podría considerar prohibida, pero logré hacer que las almas de esas dos chicas experimenten las muertes que sufrió Imouto, y cuando regresen, podremos ver el resultado.
—¿Cuánto tiempo tardarán en completar ese entrenamiento?
—Ya llevan una noche y un día completo, esta es la segunda noche, estimo que ya deben de haber terminado esas vivencias —Comentó pensativa Emi —Juntas, vivirán las 9980 muertes que tuvieron las sisters, pero cada una experimentará la numero 9981 de manera diferente, y después de eso, tendrán que buscar algo en el más allá, algo que ni ellas ni yo sabemos exactamente que es, pero que les será útil de cualquier manera.
—¿Por qué?
—Ya lo verás, sir, ya lo verás —La chica miró a su espíritu con una sonrisa mientras se asomaba por la ventana de la habitación —Lo único que sé es que eso que encuentren las ayudará en las necesidades que cada una tenga. Mientras tanto, debemos de estar pendientes de lo que ocurra afuera, en este momento esos shamanes de la Asamblea siguen tratando de matar a Ruiko y supongo que a mí también, aunque he de creer que se han encontrado con alguna clase de problema, lo sé porque puedo sentir furyoku cerca. Han de estar combatiendo contra agentes de Ciudad Academia, o por lo menos eso me dio a entender Aleister cuando dijo que no nos iba a dejar a nuestra suerte.
En ese momento, Emi y su espíritu acompañante vieron una luz brillante provenir de un par de callejones más adelante seguido del estruendo de una explosión no muy fuerte.
Al parecer Gunha no tenía ningún problema para enfrentar a su enemigo, esquivaba con relativa facilidad cada ataque de su enemiga, contraatacando con su puño increíble en un claro combate cuerpo a cuerpo.
Sin embargo, la historia es distinta para Misaka. Ella es capaz de luchar cuerpo a cuerpo combinando técnicas de artes marciales con su electricidad, sin embargo, como pudo comprobar en el primer ataque producto de su arranque de ira, su oponente está usando alguna especie de poder extraño que actúa como una jaula de Faraday anulando cualquier carga eléctrica que intente atravesar esa armadura brillante que cubre su cuerpo, y los ataques físicos sencillamente no tenían ningún efecto. Podía usar el railgun pero no arriesgaría a lastimar a esa persona sin antes sacarle toda la información que tiene. Es por eso que ha optado por la espada de arena férrica. Pero aun así no era muy efectiva ante los ataques rápidos a media y larga distancia que su enemiga podía lanzar
—Maldición… —Dijo mientras esquivaba una lanza de luz —No me estas dejando otra alternativa… —De pronto se vio sorprendida por la velocidad de su oponente que acortó la distancia en un instante.
—Te tengo… —Dijo triunfante la shaman, lanzando una estocada con una espada de luz, sin darle tiempo a Mikoto de reaccionar lo suficientemente rápido para esquivar, siendo herida en el brazo derecho a la altura del hombro, aunque tuvo suerte de lograr evadir lo suficiente como para evitar que esa lanza fuera clavada directo en su corazón. Fue natural que gritara por el dolor y la sensación de que era quemada con la hoja de la espada de luz que no se desvanecía, sino que hacía todo el esfuerzo para rasgar la carne del brazo de la chica; Mikoto quiso hacer algo al respecto, pero un rápido golpe en el tórax lo suficientemente fuerte para romperle unas cuantas costillas y hacer que el dolor aumentara más. Finalmente se desvaneció la lanza, dejándole el brazo a Misaka ensangretado.
Gunha alcanzó a ver toda la escena mientras que él mismo estaba aún luchando con su enemiga.
—¡Misaka-san! —Gritó el esper descuidándose por un momento.
—¡No te distraigas mocoso! —Le dijo su oponente, lanzándole una estocada con una espada de luz semejante a la que hirió a Mikoto. Pero para sorpresa de la shaman, la espada se "rompió" centímetros antes de alcanzar el cuerpo del número 7.
—Atacar por la espalda es de cobardes y sin ningún tipo de agalla —Se giró el chico mirándola con furia antes de la lanzar una patada giratoria — ¡Patada increíble! —Tal poder concentrado en su pie fue más que suficiente para destruir la posesión de objetos y dejar a su oponente inconsciente y con algunos huesos rotos.
Mientras tanto y a pesar del dolor que sentía, Mikoto recupero algo de concentración mientras miraba desafiante a su agresora que se disponía a darle el golpe final con otra espada de luz que materializó.
—¿Alguna última palabra que tengas, esper?
—No me subestimes —Alzó el brazo izquierdo y chasqueó los dedos de la mano, saltando unas chispas eléctricas como preludio de una explosión que se produjo en el lugar donde estaba su enemiga, misma que tomó por sorpresa no solo a la shaman sino también a Gunha que se acercó hacia ellas. De entre el humo, Misaka se tambaleo sujetándose con fuerza el brazo derecho que sangraba, en un intento vano de detener la hemorragia
—¿Estás bien, Misaka-san?
—Podría estar peor —Respondió la chica
—¿Qué fue lo que sucedió?
—Oh ¿eso? Simplemente detoné el aire… jejeje… nunca creí que llegara a hacer algo así. Alguna vez conocí a una pretenciosa electromaster nivel 4 que le gustaba detonar el aire, así que pensé que sería buena idea, no lo vuelvo a hacer estando tan cerca de la explosión.
—¡Me sorprende que estés viva! Veo que también tienes el poder de las agallas
— No lo creo, simplemente cree una pared de ozono que sirvió como amortiguador en el momento que hice explotar el aire, necesitas mucha más electricidad para hacer explotar al ozono… "Sin embargo, la onda de choque aun fue lo bastante fuerte para lastimarme, por fortuna pude disipar el calor de último momento"
—Ya veo, pero este no es el momento para seguir haciendo preguntas, ¡estás herida! Debo de llevarte a un hospital de inmediato.
Misaka simplemente dejó salir un suspiro, notando el dolor que sentía en el hombro y en el tórax, comenzaba a hacerse insoportable y sin considerar que seguía perdiendo sangre, por fortuna no le habían cortado alguna vena o arteria importante, de lo contrario estaría al borde de la inconciencia. —Descuida, no soy tan débil para dejar que esto me detenga. "Por lo menos no parecen poder reflejar mis poderes como Accelerator o anularlos como ese idiota."
El humo y el fuego se extinguieron rápidamente dejando ver el cuerpo inconsciente de esa shaman. No se veía quemado, por lo que ambos espers supusieron que esa armadura que usaba la protegió bastante bien de un ataque debió ser mortal.
—Bien, me gustaría poder hacerles un par de preguntas a estas dos… ¿Dónde está la chica que estabas enfrentando? —Mikoto dijo con dificultad. Era obvio que ese ataque de último recurso la había herido de todos modos. ¿Qué tan malherida estaba? Ella solo era conciente de las heridas visibles, pero de las demás, lo averiguaría después de terminar con sus asuntos pendientes.
—Está por allá, la mandé a soñar por no mostrar agallas —Gunha señaló hacia su derecha, hacia una pared donde quedó impresa la silueta de su oponente que yacía inconsciente en el suelo —No sé qué clase de poder esper posean, pero esas armaduras que materializaron son lo suficientemente resistentes para soportar una descarga eléctrica, una explosión o mi patada increíble, aunque no lo suficiente para ser derrotadas…
—Debemos esperar a que despierten y preguntarles al respecto antes de entregarlos a Anti-skill, después de todos mencionaron que iban detrás de mis amigas —Suspiró una vez más, notándosele en el rostro el dolor que invade todo su cuerpo comenzando con su brazo herido. Sin duda era una sensación desagradable por la que haría lo que fuera con tal de que desapareciera. En ese momento llegó la luz a su mente. "Pero si tengo forma de desaparecer el dolor e incluso detener la hemorragia, es algo complejo y delicado, pero debería ser capaz de hacerlo en mi nivel, no quisiera hacerlo por lo peligroso que puede ser, pero no tengo otra alternativa". El plan en si es sencillo: inhibiría los impulsos nerviosos del dolor utilizando sus poderes y contraería los vasos sanguíneos de su brazo para detener la sangre. Todo esto la dejaría insensible al dolor, aunque también debe de poner especial énfasis en no interferir con los impulsos nerviosos que permiten el movimiento de los músculos de su cuerpo y más importante, evitar interferir con las señales eléctricas de su sistema nervioso autónomo que controla el funcionamiento de todos sus órganos. (Alguna vez había hecho algo similar para poder moverse a pesar de estar paralizada por culpa de un fármaco). Sin duda ese es un cálculo complejo de sus habilidades como electromaster que la dejarían con las fuerzas equivalentes a un nive (Prácticamente el nivel de una sister) Un pequeño precio a pagar para seguir adelante.
—¿Y cómo piensas obtener la información? Están inconscientes y dudo que uno de tus shocks eléctricos las pueda despertar. —El número 7 se acercó hacia la chica que mando a volar, hincándose frente a ella, picándole las costillas como si eso fuera a despertarla. —No creo que tengas tiempo para esperar a que despierten.
—Tienes razón, y en este momento no puedo tampoco sacarles la información directamente usando mis poderes —La chica movió el brazo derecho, mirándose la palma de esa mano mientras saltaban chispas de sus dedos. No había sentido dolor, aunque si un cosquilleo cuando aparecieron las chispas. Sonrió un poco, satisfecha de ya no sentir ese dolor, aunque también comprobó que sus habilidades ahora estaban restringidas. "Hice bien en pedir ayuda a Touma, y también en dejar que Sogiita-san se quedara conmigo a pesar de lo fastidioso que es con sus agallas"
—Aunque, debo de decir que es probable que haya más como ellos esperando cerca —Comentó Gunha mirando de soslayo a ambos lados.
—En ese caso, ¿Puedo pedirte un favor? —Lo dijo con facilidad, pero por dentro Mikoto había dado una lucha salvaje contra su tsundere interna —Podrías llevarme al Distrito 7, hay una persona a la que le pedí ayuda para este asunto
—¿Más aliados? ¡Perfecto! Esto se está volviendo más interesante ¿Puedo saber de quién se trata? Sabes, no puedo sentirme a gusto si no se si esa persona tiene agallas o no.
—No es que sea el tipo con más agallas, pero tiene las suficientes para ayudar a cualquier chica que esté en peligro… —Se detuvo en seco, como si su tsundere interna hubiera hecho un contraataque devastador.
—¡Genial! Un aliado de la justicia —Sonrió mostrado su brillante dentadura —Y bien… ¿cómo se llama?
La pregunta dejó paralizada a Mikoto por un momento, poniéndose colorada. Un par de segundos fueron suficientes para que pudiera articular las palabras correctas —K-kami-jou To-touma. —Cerró los ojos y por un momento perdió la concentración en sus cálculos regresándole por un momento el dolor. De inmediato corrigió eso.
Los ojos del número 7 brillaron por la respuesta —Lo recuerdo, es un tipo con muchas agallas, ¡ya he luchado a su lado! ¡Bien! Te llevaré con él, ¿O no preferirías que lo trajera mientras tú buscas a tus amigas? Aunque eso no sería lo correcto porque te quedarías sola contra alguna amenaza.
—Me gusta tu segunda idea —Una vez más Mikoto sacó su PDA, observando la ruta que siguió la furgoneta hasta llegar a unos almacenes cercanos —Prometo no hacer nada peligroso mientras llegan, por cierto, ¿En qué tiempo llegarían?
—Veamos, si voy saltando entre los edificios a toda velocidad, seguramente en unos 10 minutos, debes de saber que con agallas todo es posible
—Sí, entiendo —Dijo con una sonrisa nerviosa.
—Entonces es hora de irme —El chico de pronto desapareció de un salto, dejando a una sorprendida Mikoto atrás.
—Con que el número 7… puede que sea más fuerte que yo.
Había sentido el repentino despliegue de energía espiritual cerca de donde se encontraban, lo que solo alertó a Emi Asakura que de inmediato se dirigió hacia un cuarto secreto que se encontraba en el sótano del edificio en donde, por la intervención de cierto doctor, habían sido instalados un par de equipos de soporte de vida en los cuales flotaban en un líquido anaranjado los cuerpos desnudos de Ruiko y de Kuroko respectivamente. Entre ambos tubos se encontraba una pantalla holográfica en donde se mostraba los signos vitales de las chicas, aparentemente normales si se tomaba en referencia el ritmo cardiaco y la presión sanguínea, pero no podía decirse lo mismo con las ondas cerebrales las cuales mostraban una línea recta, lo cual sin duda indicaba una muerte cerebral.
—Se ven tan tranquilas en ese estado —Comentó el espíritu medieval que acompaña a Emi.
—Lo sé, y es una maravilla lo que puede hacer la ciencia médica de esta ciudad: mantener dos cuerpos con vida con mucha facilidad y en óptimas condiciones a pesar de no poseer ya un alma. —La chica tocó el vidrio del tubo donde se encuentra Saten. —Ya no deben de tardar mucho en terminar su última misión en el más allá, y cuando terminen, ¿Les puedo pedir que traigan de vuelta a esas dos? —Aparentemente habló a la nada, aunque sabía muy bien que era escuchada. —El tiempo que transcurre en el otro lado es diferente al que transcurre aquí. Estos treinta minutos que les quedan como límite deberían ser suficientes para que aprendan un par de cosas si saben dónde buscar, y finalmente regresar. Mientras tanto, voy a detener a esos enviados de la Asamblea, parece ser que finalmente se enteraron en donde estamos, lo puedo saber porque siento sus poderes acercarse —Desenfundo ambas espadas que lleva consigo y se dirigió a la calle en donde esperaría pacientemente —Sé que no soy muy fuerte, pero por lo menos espero poder detenerlos por 30 minutos contando desde ahora —Dijo con pesar, dándose la vuelta al tiempo que realizaba una posesión de objetos con ambas espadas.
Con mucha precaución abandonó el edificio donde se encontraba, internándose en la oscuridad del callejón adyacente con ambas espadas en sus manos, esperando la llegada inminente del enemigo con cierto temor. Era consiente que esta vez enviarían shamanes más fuertes y mejor preparados que los del día pasado para dar fin a la existencia de Ruiko y a la propia.
"Las personas que tengan que venir tienen que estar preparados no solo para nosotros, también deber estar listos para enfrentar a los espers nive lo que sea que haya usado esta ciudad para derrotar a Rutherford, si ese es el caso no tendremos mucha oportunidad de ganar… pero puedo hacer lo mejor que pueda" La chica sonrió, afianzando el agarre sobre la empuñadura de sus espadas, iniciando con ello su posesión de objetos.
Entonces sucedió. Llegaron varios ataques en forma de luces de diversos colores tanto por delante como por detrás, mismos que pudo esquivar con dificultad. Pero no hubo tiempo para reaccionar. Aquellos dos recién llegados se lanzaban contra Emi con una ferocidad y rapidez que no podía describir y contra la cual no podía hacer mucho.
"Ataques rápidos, un furyoku denso y además…" —Emi se movía lo más rápido que podía, aunque los ataques enemigos hechos ya la habían alcanzado un par de veces, debilitándola —"Técnicas que debilitan el poder espiritual... no cabe de duda, ellos son los Ejecutores. La Asamblea debió concluir que somos una amenaza mucho mayor de lo que esperaba. Ahora ni yo soy capaz de derrotarlos, mucho menos espero que Ruiko y Kuroko puedan. Estas personas son igual de fuertes que los seguidores que Hao tuvo durante la pelea de shamanes"
Mientras tanto, Mikoto finalmente llegaba hacia el callejón dónde de acuerdo a su PDA, debía de estar el lugar donde tienen a sus amigas. Sin embargo, lo que ve es algo que no esperaba: una pelea. Dos figuras rodeadas en un aura oscura peleaban contra una chica rubia que usaba dos espadas en una pelea injusta que iba perdiendo. La reconoció en el instante: se trataba de la misma chica que aparecía en la grabación. Por su propia seguridad Mikoto se escondió en el callejón, consiente que no podía irla a ayudar, al menos no en el estado en el que se encuentra. Así que lo mejor que podía hacer era esperar a que llegara Gunha junto con Touma para poder hacer algo al respecto y mientras tanto observaría para comprender las habilidades de esas tres personas las cuales sospecha que son parecidas a las de esas dos mujeres que los enfrentaron hace como media hora.
Mikoto cerró los ojos, comenzando a percibir su alrededor usando ondas electromagnéticas. Vio en su mente una especie de radar tridimensional todo lo que se encontraba a su alrededor y algo que le sorprendió fueron las siluetas de esos tres extraños. Podía percibir una perturbación en los campos electromagnéticos que emiten que se extendía por sus cuerpos y sobre las armas que utilizaban (La chica utilizaba un par de espadas mientras que los otros dos utilizaban una especie de garra metálica). La perturbación parece mantenerse constante por momentos y parecía debilitarse cuando se atacaban. No comprendía del todo eso, pero estaba explicándoselo en base a los poderes esper que conoce.
Ignorantes de la presencia de la esper a escasos pasos, los tres shamanes peleaban sin cuartel. Los zarpazos que daban contra Emi estaban gastando rápidamente su furyoku mientras que ella apenas si podía oponerse interponiendo sus espadas y las garras. Era claro para ella que solo sería cuestión de tiempo antes de que le dieran un golpe fatal y lo que sucedería a continuación…
—No, no voy a dejar que eso suceda —Tomó un ligero impulso, ejecutando un ataque que enfrió el aire lo suficiente para cubrir de escarcha a los dos shamanes y alejarlos un par de pasos. Emi sabía que no iban a hablar, mucho menos a intentar persuadirla. Ese par se dedicaban únicamente a su labor, y entre sus deberes estaba el matarla y eliminar su propio espíritu así como el de todos aquellos que estuvieran en la mira. Sin duda eso le daba mucho miedo, el suficiente como para continuar hasta las últimas consecuencias; sabía que cualquier cosa que hiciera no serviría. Las órdenes eran absolutas. Así que solo le quedaba una alternativa: vencer. Y tenía una forma de hacerlo mediante una técnica que sólo ella conocía y que de acuerdo a su padre sólo debía usarse en caso de extrema urgencia.
La situación lo amerita.
En teoría se trataba de un pulso de furyoku emitido a cierta frecuencia que es capaz de desestabilizar habilidades espirituales, pero ella lo había llevado un paso más allá convirtiendo dicho pulso en un que es capaz de anular cualquier furyoku.
Y así lo hizo, aunque con muchas dificultades por la condición en la que se encontraba. Con ambas espadas, giró sobre su eje, liberando un flujo de energía rápido mismo que dejó a sus atacantes fuera de combate por un momento anulando por completo sus posesiones de objetos y cualquier tipo de energía espiritual en un rango de 5 metros, aunque eso la incluía a sí misma. Podrá ser que Emi Asakura no sea una shaman muy fuerte, pero en ese momento, los tres estaban en las mismas condiciones, y ella tenía la ventaja de poseer un arma de fuego escondida.
O eso fue lo que pensó ella.
Uno de aquellos hombres le apuntó con la mano, disparándole un pequeño dardo oculto dentro de las mangas de la capa que usaba, hiriéndola en el abdomen. Acto seguido la chica cayó al suelo incapaz de moverse, comprendiendo que aquel dardo poseía alguna clase de paralizante.
—Maldición… —Masculló Emi, mirando hacia arriba a aquellos hombres que se acercaban lentamente a ella apuntándole con la mano derecha aparentemente con las armas que llevan escondidas —¿Con que este es mi final? ¡Patético! No puedo creer que termine mi existencia de esta manera… por lo menos no puedo permitir que termines igual que yo, Sir, así que te ordeno que te vayas —A lado de Emi, el espíritu medieval apareció arrodillado a un lado de ella mostrándose preocupado por el destino de su ama. Él no sabía que ocurriría ya que ella nunca le comentó nada al respecto, sin embargo, el sentimiento que es capaz de sentir de ella le permite saber que no es nada bueno.
—Mi señora, permítame quedarme con usted hasta….
— ¡NO! Tienes que irte ¡Ahora! Si no te vas, todo por lo que hemos luchado será en vano. ¡Debes de ayudar a Ruiko y a Kuroko! Esa es la orden que te doy si es que en verdad tienes lealtad hacia mí. No te preocupes, al final de cuentas ya cumplí con mi deber, y con mi deuda de honor… lo único que me decepciona es que mi existencia va a terminar de este modo… —Miró a su espíritu con tristeza, y después a sus agresores con desafío.
Toda aquella acción la estaba observando Misaka oculta en un punto ciego del callejón. No podía entender toda aquello que decía esa chica rubia que parecía hablar con alguien, sin embargo, los nombres de sus amigas salieron a relucir por lo que supo que finalmente había llegado el momento de que actuara a pesar de que sus refuerzos aún no están presentes. Así que caminó mostrándose segura a pesar de sentirse un poco confundida de la situación.
—Así que son ustedes los que están detrás de mis amigas, ¿no? —Mikoto se plantó frente a aquellos dos hombres misteriosos con una actitud desafiante. Su estado no es el mejor y eso se podía ver en la mancha de sangre de su brazo derecho y en unos cuantos rapones en sus piernas y brazos, pero gracias a sus poderes eléctricos había sido capaz de suprimir el dolor e incluso exigirle a su cuerpo un poco más de fuerza —¡Respondan! —Chispas eléctricas aparecieron en su flequillo iluminando tenuemente el lugar.
Emi, al igual que su espíritu alzaron la vista hacia la recién llegada. —¿Imouto-chan? No, no es ella, ¿Misaka Mikoto? —Emi se sorprendió de ver a aquella chica en ese lugar. Pero de la sorpresa pasó al desconcierto. Aquellos dos hombres aún estaban de pie frente a ella, pero pusieron su atención en la esper recién llegada. La shaman supo que la atacarían. Y sucedió demasiado rápido.
Aquellos dardos que paralizaron a Emi se incrustaron en las piernas de la electromaster la cual por un momento flaqueó, retrocediendo un par de pasos, para después simplemente quitárselos con la mano, mirando desafiante a los hombres.
—He estado mirando todo este tiempo, sé que esos dardos tienen alguna clase de paralizantes, pero no les funcionara conmigo —Mikoto alzó la mano, disparando una descarga eléctrica que golpeó en el pecho a uno de esos hombres derribándolo. —De verdad no puedo entender cómo funciona su habilidad, tengo una ligera idea, pero no es el momento de arriesgarme, así que, me dirán todo lo que saben, o lo tendré que obtener por mí misma —De sus manos comenzaron a brotar chispas en el momento que el hombre que aún quedaba de pie corrió hacia ella. Mikoto no sabía que era lo que iba a hacer, pero sintió de nuevo esa perturbación electromagnética en las manos del individuo; Emi por su parte observó reunirse furyoku listo para volver a hacer su posesión de objetos.
—Por qué siempre es de la manera difícil —Susurró Mikoto con fastidio, chasqueando los dedos. De pronto surgió una explosión frente al shaman, y después otra al volver a chasquear los dedos. El sonido del aire ser detonado se escuchó a varias manzanas a la redonda haciendo cimbrar el callejón donde se encontraban. Agradeciendo que estaba tirada en el piso en el momento de la explosión, Emi no podía creer lo que veía.
"Los espers no podemos tener dos poderes a la vez." Emi recordó las palabras que Imouto le dijo la vez que puso a prueba a Kuroko. Sabía que al igual que Imouto, Mikoto es una electromaster y la más fuerte de todos, pero no concebía que sus poderes incluyeran también fuego ya que eso no encaja con el perfil de esa clase de espers conocidos como electromasters.
—Tu eres una de las personas que se encontraban la noche en que desaparecieron mis amigas, y escuché que las mencionaste hace rato, así que dime, ¿En dónde se encuentran? —Mikoto dejaba atrás los cuerpos inconscientes de sus enemigos para plantarse frente a la rubia.
Antes de que cualquiera de las dos pudiera hacer algo, escucharon un estruendo seguido de un estremecimiento en el suelo. Ambas supieron que el origen se encontraba cerca de ahí y que se iba acercando.
—Si en verdad no tienes intención de dañar a mis amigas, podemos hacer una tregua —Dijo Mikoto. Emi asintió. Las dos chicas se prepararon para lo que fuera que apareciera cuando de pronto las dos escucharon un grito que les sonó familiar.
Quince minutos antes, Kamijou Touma había abierto los ojos. El lejano ruido de una explosión hizo que sus sentidos se pusieran en alerta, recordando la petición que le había hecho Mikoto hacía unas horas antes.
"Por favor, ayúdame…" El chico había escuchado la voz de Mikoto quebrarse junto a su orgullo, y él de inmediato comprendió que en verdad se trataba de algo igual de serio que todo el asunto de las sisters y el proyecto Level 6 Shift.
De acuerdo a Mikoto, él debía de esperar a que encontrara la pista correcta para dar con sus amigas y solo entonces regresaría para pedirle ayuda, así que debía de estar alerta. Pero esa explosión a la distancia lo hizo sentir intranquilo.
—Espero que no hayas hecho algo imprudente, biri-biri —Dijo por lo bajo, levantándose de la bañera que tenía por cama. Tenía el presentimiento que esa era la señal que estaba esperando, por lo que tomó su ropa que tenía a un lado de la bañera, se la puso lo más rápido que pudo y salió del cuarto de baño, directo hacia el balcón, en donde las luces de los edificios bañaban la panorámica con sus usuales tonos azules. Por un momento volteó hacia atrás para observar a una Index bastante dormida. No creyó que nada pudiera pasar en esa noche tranquila en el Distrito 7.
De pronto, un ruido seco volvió a alerta a Touma, girándose en seco hacia el balcón. Ahí se encontró una figura blanca que lo contemplaba con singular satisfacción.
—Kamijou-kun, ¡cuánto tiempo sin vernos! —Haciendo uso de un gran equilibrio, Sogiita Gunha estaba de cuclillas sobre el borde del barandal del balcón a siete pisos de altura, mostrando su blanca dentadura al chico de la mala suerte
—Pero ¡qué estás haciendo aquí, Gunha-san! –Exclamó Touma, dando un paso atrás
—Solo vine a llevarte allá a donde son necesarias nuestras agallas —El chico señaló hacia el norte —Verás, Misaka-san me pidió que te llevara hasta allá, al parecer ella pidió tu ayuda
—Eso es cierto… pero si ella no pudo venir, ¿quiere decir que está en dificultades?
—Surgieron algunos contratiempos, nada que nuestras agallas como niveles 5 puedan superar, sin embargo, ella espera por tu ayuda, seguro que es algo que solo tu puedes hacer con esa mano derecha y que yo ni nadie más puede hacer, te he visto en acción y créeme, ¡quisiera enfrentar nuestras agallas algún día de estos!
—Espera un momento, mencionaste dos niveles 5, biri-biri es la numero tres, entonces tu…
—Soy el séptimo, pero este no es momento de ponernos a ver nuestra clasificación, así que ¡vamos! —Sin previo aviso, Gunha cargó a Touma en brazos y saltó hacia el vacío.
En medio de los gritos de Touma, Gunha saltaba entre las azoteas de los edificios a una gran velocidad, acercándose al Distrit donde debía de esperar Mikoto. Gunha supo llevar bien la situación y no mencionó lo de la herida que había recibido la electromaster para evitar preocupar de más al chico, aunque él mismo está preocupado de lo que pudiera encontrar o a lo que pudiera enfrentarse Mikoto durante su ausencia.
—Me remuerde haberla dejado sola —Murmuró Gunha casi en silencio. —Bien, ya solo debemos de ir por aquí y entonces…
Una figura apareció de pronto junto a ellos, moviéndose a la misma velocidad que Gunha y sosteniendo una katana que parecía estar hecha de una luz violeta. Sólo basto un ligero movimiento de la hoja para que una proyección de luz se dirigiera hacia ellos. A tan corta distancia, moviéndose a esa velocidad y sosteniendo a Touma con los brazos, Sogiita no podía hacer mucho salvo resistir el impacto y esperar que sus agallas no le fallaran, pero por fortuna (irónicamente), Kamijou tenía libre la mano derecha, asi que por instinto movió dicha extremidad para tocar la luz y desvanecerla en medio del ruido de cristales siendo rotos. A la figura le sorprendió ver su ataque ser desvanecido como si nada, mientras que finalmente Gunha detenía su marcha, aterrizando en un callejón muy cercano de donde supone se encuentra Mikoto, bajando al suelo a su compañero que estaba sorprendido de lo rápido que estaba entrando en combate.
—¿Nulificación de furyoku? —Masculló la figura, mientras veía a los dos chicos detenerse frente suyo. A alguien como él le sorprendía ver como uno de sus ataques era no solo detenido, también desvanecido con esa facilidad, algo que le preocupó y le hizo ver la razón que tenían los ancianos de la Asamblea para quitar del camino a Saten Ruiko. No podía creer lo mucho que había avanzado Ciudad Academia desde su fundación hacía un par de décadas atrás, para poder crear espers capaces de enfrentarlo a él, el líder de los Ejecutores, un grupo de shamanes dedicados a silenciar a todos aquello que revelen su existencia ante el mundo.
—¿Magia? —Susurró Kamijou Touma, mirando a aquel hombre fornido y encapuchado que sujetaba aún esa katana con la que disparó ese rayo de luz.
—No estoy seguro a que te refieres con magia, Kamujou-kun, pero este es el poder que usan aquellos a los que se enfrenta Misaka-san, tal vez te parezca extraño ese poder y te parezca magia ya que al parecer son espers del exterior, pero por lo que he visto, no parecen ser más fuertes que un nivel 4, sea cual sea el poder que tengan les falta el poder de las agallas, pero, aun así, me da mucho de que pensar si Misaka-san no salió ilesa después de nuestro primer enfrentamiento…
—Sogiita-san, que sean niveles 4 no me hace sentir mejor, mucho menos si me dices que biri-biri ha salido herida—Touma adoptó una postura de ataque, esperado lo inminente. —¡Cómo pudiste dejarla sabiendo que fue herida!
—Eso aún me remuerde la conciencia, pero, ella también es una nivel 5 y me demostró que es capaz de manejar la situación aún estando herida, además, fue ella la que me lo pidió cuando pudo irte a recoger por si misma —Con una mirada seria, Gunha avanzó hacia aquel hombre con el brazo al aire, y sin previo aviso acortó la distancia que había entre ambos al grito de "puño increíble".
El hombre cruzó los brazos cuando recibió el golpe del número 7, siendo echado hacia atrás unos cuantos metros, pero sin perder la postura. Gunha se sorprendió al ver que ahora su enemigo estaba rodeado de un aura violeta que parecía formar una armadura estilo samurai en todo su cuerpo y esta no se había desecho como las de sus anteriores enemigos.
—Esto va a ser un duelo con agallas —Sonrió dando otro puño increíble que también fue soportado sin dificultad.
Retrocedía unos cuantos metros con cada ataque que bloqueaba, sintiendo cada golpe que le daba el chico de uniforme blanco recorrer parte de sus brazos. Podía disipar gran parte del poder del chico gracias a su posesión de objetos tipo armadura, pero aun así algo del impacto llegaba hasta su ser causándole un ligero dolor, sin saber cómo determinar que tanto estaba siendo lastimado por ese chico el cual sabe que es uno de los 7 más fuertes de la ciudad. Sea como sea, ahora entendía cómo es que ese esper había derrotado a sus subordinados con relativa facilidad, sencillamente era demasiado poderoso para ser controlado por ellos. Pero como cualquier persona, él debía de tener un punto débil, y ese debía de ser en ese momento el chico con los pelos de punta que no había hecho nada para pelear. Así que pensó en tomarlo como rehén, o mejor aún, usarlo como un médium para una posesión de objetos y así hacerlo pelear contra el esper y hacer que abriera una brecha para eliminarlo de un golpe. Pero necesitaba dejar inconsciente al del pelo de punta, así que, esquivando el último golpe de Gunha, se dirigió hacia Kamiju con el puño en alto dispuesto a noquearlo. Lo que sucedió a continuación lo dejó sin habla.
Touma apenas logró esquivar el golpe, y al segundo siguiente golpeó el estómago del hombre con su puño derecho, logrando desvanecer con eso la armadura que lo cubría. Suficiente fue para que Gunha utilizara otro de sus puños dándole en el costado y finalmente hacerlo caer.
—Pero… como fue que… —masculló el hombre, derrumbándose en el suelo con un gran dolor en su rostro que fue causado por el puño increíble de Gunha.
—Eso es lo que yo mismo me pregunto —Mencionó Gunha, mirándolo con insatisfacción, aún sin creer que lo que él no pudo hacer con varios de sus golpes, Touma lo hubiera hecho con uno solo —Pero lo que si se, es que un día quiero enfrentarme a tus agallas, Kamijou-kun
—Tal vez debas pensar en eso otro día, ese hombre se está poniendo de pie —Touma señaló a su enemigo, poniéndose en guardia. Gunha hizo lo mismo, reiniciando una batalla contra un enemigo que no parecía tener un límite definido.
—Esto es como pelear contra Acqua… —Masculló el chico, recordando la paliza que le dio el susodicho miembro del Asiento a la Derecha de Dios.
—No sé de quién me estés hablando, pero esto me recuerda un poco a ese tipo llamado Ollerus, tenía agallas retorcidas y debo reconocer que me dio una paliza, ¡pero no volverá a ocurrir!
Touma fue el primero en atacar, tocando la armadura del tipo lográndola hacer desaparecer por unos momentos antes de volver a formarse, sorprendiéndolo. Gunha usó su puño increíble logrando hacerlo retroceder. Y así, ambos se turnaban para atacar, haciéndolo retroceder hasta una zona que le es familiar el número 7: el lugar donde se separó de Mikoto para ir a buscar al chico pelos de erizo.
Se escucharon sonidos extraños, gritos y sobre todo destrozos. Algunas voces gritando se hacían cada vez más fuertes y discernibles, lo que provocó que la atención tanto de Emi como de Mikoto se dirigiera hacia un callejón que tenían justo a sus espaldas.
Finalmente, ambas chicas pudieron entender dos palabras, muy familiares para Mikoto.
—¡Puño increíble! —Una figura retrocedía por culpa de ese ataque, apareciendo en el campo de visión de ambas chicas. Frente a ellas, aparecieron Sogiita Gunha y Kamijou Touma peleando a golpes contra esa especie de armadura brillante de dos metros de alto. Los dos chicos se encontraban agitados mientras que su enemigo no parecía demasiado cansado, aunque sí muy confundido porque no había podido hacer nada más que defenderse de las extrañas habilidades de esos dos chicos.
Quien también miró la escena con la misma confusión fue Emi
—No…no lo puedo creer… —Comenzó a balbucear la chica —Ese es… el líder de los Ejecutores.
Mikoto se volteó confundida al escuchar la voz estupefacta de la shaman
—¿Algo está mal? —Preguntó Mikoto.
—Lo sigo diciendo, no sé qué clase de cosas hagan con los espers de esta ciudad que me es muy difícil de entender… —Mencionaba Emi lentamente, con un ligero temblar en sus labios —Para la gente como yo, la posibilidad de lograr aunque sea escapar de esa persona es cercana a cero a no ser que tu fuerza sea comparable a la de él, y me estoy refiriendo a cantidades de furyoku cercanas a los 40000, muy pocos de nosotros llegamos a alcanzar ni siquiera arriba de los 9000, mi fuerza es de 7500, mientras que el furyoku de tus amigas es aún muy bajo según mis cálculos: el poder de Ruiko es de alrededor de 1000 y la de Kuroko de 890… y sin embargo, esos dos chicos de ahí enfrente, sin tener ninguna clase de poder espiritual, lo están haciendo retroceder…
Mikoto no entendió todo lo que dijo Emi, mucho menos a que se refería con furyoku y poder espiritual, y se confundió con los números que dijo. En cuanto a poder, sabe que Saten es una nivel 0 mientras que Kuroko es una nivel 4, aunque, como bien sabía, había excepciones como aquellos chicos que están peleando en ese momento: su idiota que siendo un nivel 0, nunca había sido capaz de ganarle una pelea y además había derrotado al número 1, y ni hablar de Gunha quien a pesar de ser el séptimo nivel 5, quizá era más fuerte que ella misma que es la tercera nivel 5.
Ambas miraron como Touma golpeaba aquella armadura brillante, abriéndose una brecha que era aprovechada por Gunha que lanzaba uno de sus potentes ataques.
—Nunca pensé que hubiera alguien capaz de resistir tantos de mis puños llenos de agallas… — Gunha se hizo a un lado mientras que Touma volvía a golpear una vez más esa armadura misma que era disipada parcialmente en medio del sonido del cristal siendo roto —¡Super Patada increíble!
Siguieron haciendo retroceder a su enemigo hasta que se fueron acercando sin saberlo a las dos chicas. Mikoto no lo pensó dos veces y volvió a ejecutar su truco recién dominado: detonar el aire frente a aquel enemigo, haciéndolo retroceder y sorprendiendo a los dos chicos que se echaron atrás en el momento en el que una corriente eléctrica atravesó el espacio instantes antes de explotar.
—Mi-misaka —Touma dijo sorprendido.
— ¡Esas sí que son agallas! —Gunha hizo un gento aprobatorio para Mikoto, y de inmediato entró al fuego volviendo a dar un golpe increíble que disipó lo que quedaba de la explosión.
Mikoto se echó a correr para ponerse a lado de Touma, mirando con recelo al hombre que había finalmente caído. Gunha, por su parte, no bajó la guardia y se mantuvo a la expectativa de lo que pudiera pasar. Emi miraba ahora estupefacta algo que no creyó posible: la derrota del líder de los Ejecutores.
—Eh… espera… no está muerto, ¿verdad? —Mikoto se acercó cautelosa, al igual que Touma —Porque tengo un par de asuntos que tratar con él
Aquel hombre se levantaba lentamente, comenzando a juntar todo su poder alrededor de su cuerpo de forma desconmensurada. Emi sabía que eso no es bueno, algo que no podían saber los tres espers que ya comenzaban a sentirse cansados (incluso Mikoto que seguía utilizando sus habilidades para ignorar todas las heridas de su cuerpo y el dolor que le deberían de suponer). El hombre comenzó a juntar energía en sus manos, dispuesto a dispararla en cualquier momento. Touma levanto la mano derecha, preparado para negar o en su caso desviar el ataque.
Sin previo aviso, un haz de luz apareció de la nada, golpeándolo, destruyendo la posesión tipo armadura e hiriéndolo. El sorpresivo ataque los tomo a todos por sorpresa, y Mikoto fue la más sorprendida al identificar el ataque.
—¿Railgun? —Pronunció sin aliento. No podía estar equivocada. La electricidad residual y la velocidad del ataque se lo confirmaban. Pero eso es ilógico, ya que para dicho ataque se necesita ser una nivel 5, incluso ella misma en ese momento era incapaz siquiera de utilizar el cañón de Gauss con el que Misaka Worst es capaz de disparar clavos.
—¿Están bien? —La voz tranquila de Saten hizo que todos miraran hacia donde estaba. Para su sorpresa, se encontraba rodeada de un aura color azul eléctrico que formaba alrededor de ella una armadura parecida a los trajes de poder típicos de la ciudad. En su mano derecha llevaba el fusil de asalto predilecto de las Sisters cubierto del mismo tipo de energía. Touma y Gunha asintieron, mientras que Mikoto sonrió sintiéndose por fin aliviada de ver a su amiga y eso era todo lo que le importaba, ni siquiera le importó en ese momento la armadura que vestía. Si Saten se encontraba bien, quería decir que Kuroko también debía de estarlo.
—Saten-san —Misaka avanzó un poco hacia ella cuando de pronto el hombre se volvió a levantar, amenazante y dispuesto a golpear a la pelicastaña. Entonces, una serie de pequeñas explosiones aparecieron frente al shaman, volviéndolo a derribar. Tanto Mikoto, Gunha como Tpuma por un momento pensaron que iban a quedar atrapados en medio del fuego, pero para su sorpresa, tanto el calor como la onda expansiva y la mayor parte del sonido fueron dirigidos hacia el shaman, sin siquiera sentir ellos nada del efecto de la explosión. Eso los dejó muy sorprendidos
—¡Onee-sama! ¿Estás bien? —De la nada, apareció Kuroko a lado de su amada, la miró y corrió a abrazarla.
—Espera Kuroko… no me abra… —Fue demasiado tarde para advertirle a su amiga que recibió una moderada descarga eléctrica en el momento que la tocó. Kuroko gritó por un momento, separándose de su amiga.
—¡Pensé que estarías feliz de verme! —Mencionó la chica haciendo puchero
—Y lo estoy, es solo que en este momento… se puede decir que soy como una batería… ya lo he hecho en otra ocación, ¿lo recuerdas?
—Como olvidarlo, cuando te dejarste atrapar por esos malvados que se aprovecharon de Febri. ¡Pero me alegra ver que estás bien! —De pronto la chica iró el brazo herido de su amada.
—He estado mejor —Mikoto se percató de que su amiga miraba su herida. Pero a pesar de todo, finalmente podía sentirse en paz —Pero podremos estár mejor una vez que derrotemos a este sujeto.
—¡Cierto! Tienes toda la razón onee-sama… Saten-san, simios, terminemos con esto de una vez por todas.
—Por supuesto —Dijo Saten, apuntando su arma hacia el hombre.
— ¿Me dijo simio? —Gunha se señaló a si mismo sin entender la razón de la ofensa.
—Seguro cree que estás detrás de biri-biri… o no le agradas, a mí siempre me dice así —Un cansado Kamijou Touma le respondió, preparando su puño.
—¡A quien llamas biri-biri! —Mikoto le gritó a Touma —No importa, ahora debemos de detener a este tipo —Dijo confiada, echando un poco de chispas.
El efecto del paralizante finalmente desaparecía del cuerpo de Emi, al igual que el efecto del ataque espiritual que había hecho hace rato, por lo que se levantó con algo de dificultad, mirando sorprendida el ataque combinado de los espers. Pudo ver al chico de pelos erizos golpear al hombre, deshaciendo momentáneamente la posesión de objetos, al número 7 propinar su puño increíble en el estómago, haciéndolo retroceder, Mikoto una vez más detonó aire en una explosión centrada en los pies del individuo, pero la sorpresa serían sus dos alumnas; Kuroko hizo aparecer de debajo de su falda unos misiles que lanzó contra el enemigo, explotando con una intensidad incluso mayor que el ataque de Mikoto, mientras que Saten materializo un bate de brillo azul eléctrico mismo que utilizó para lanzarse y golpear al enemigo y terminar de destruir esa armadura que utilizaba y dejarlo inconsciente.
Finalmente, todo había acabado.
Tanto Kamijou como Sogiita suspiraron de alivio, mientras que Mikoto se dejó caer al suelo, dejando de utilizar por completo sus habilidades eléctricas. Fue entonces que el verdadero dolor se apodero de su cuerpo. Un ardor agudo recorrió su espina hasta su cerebro proveniente no solo de su brazo herido y de su abdomen, sino de todos sus músculos en general. Comenzó a gritar, reprimiéndose a los escasos segundos. Siendo la orgullosa que es, no dejaría que nadie la viera en un estado tan vulnerable, sin embargo, el daño estaba hecho. No se imaginó nunca que sobre esforzar su cuerpo de esa manera podía terminar de esa manera, por lo que no podía evitar quejarse y comenzar a llorar por culpa del dolor
—Onee-sama, estas bien —Dijo Kuroko apareciendo a su lado.
—¡Misaka! —Touma estaba asustado de ver la condición de la chica de secundaria, por lo que no dudo en sacar su teléfono celular y llamar a su dolor de cabecera. Gunha también se le acercó.
—Misaka-san, resiste, ¡yo sé que puedes! Tuviste muchas agallas para pelear con tu cuerpo malherido, ¡puedes soportar esto!
—Misaka-san… —Saten bajó la cabeza. Comenzó a sentirse culpable por el estado de su amiga. Sabía muy bien que Mikoto seguramente se había enfrentado a varios enemigos que la habían dejado en un estado en el que se encontraba sobre esforzando su cuerpo, y lo entendía muy bien gracias a la habilidad de Imouto. Por un momento, pensó en utilizar sus propias habilidades para ayudar a su amiga a mitigar el dolor, en embargo, una advertencia resonó en su cabeza.
—No lo hagas, Saten-sama. Onee-sama no podría soportar una vez más que sus impulsos eléctricos sean bloqueados, podría quedar paralítica de por vida, sus nervios y músculos están al borde del colapso, por no mencionar su corazón, expresa Misaka impotente de no poder hacer nada para ayudar a Onee-sama; eso que hizo es una habilidad que ningún electromaster debería intentar porque las consecuencias pueden ser catastróficas, por eso, esta Misaka no permitirá que Saten-sama haga algo así en un futuro.
—¿Entonces qué podemos hacer? No poseemos ninguna habilidad de curación, y supongo que tampoco Kuroko-san, sino ya lo estuviera haciendo.
—¿Y qué tal de Emi? Pregunta Misaka
—En este momento mi poder está al límite, apenas si me puedo mover, en embargo, lo que si puedo hacer es dormirla… Sir, ya sabes que hacer
—A sus órdenes, mi señora — Las manos de Emi se cubrieron de un resplandor azul cian, y estas pasaron a lado de las sienes de Mikoto, logrando con esto hacerla caer en un profundo estado de sueño del cual no sería consciente del dolor que aqueja su cuerpo entero, al menos hasta que pudieran llegar al hospital.
—Es un alivio —Mencionó Kamijou Touma, sintiéndose más tranquilo una vez que observó a Mikoto sumergirse en un profundo sueño —Ahora debemos de llevarla al hospital y… —Comenzó a sentir un ligero hormigueo en el bolsillo de su pantalón, obligándolo a mirar hacia abajo. Del bolsillo apareció como si fuera un pequeño canguro recién nacido una chica de 15 cm vestida como una bruja.
—¿O-Othinus? ¿Qué es lo que haces aquí? —Dijo sorprendido el chico...
