Trigésimo Día:
[Final Segunda Parte]
El día había transcurrido con normalidad, el juicio había salido a favor de la familia Gilbert y Salvatore, no hubo ningún contratiempo, ni Giuseppe pudo negarse al ver que su hijo había estado a esto de ser estafado por su propia familia, ambas familias salían de los juzgados y fue el padre de Damon el que decidió disculparse públicamente.
-Siento mucho haber estado tan ciego hijo-se sentía mal consigo mismo, había sido su culpa, y no había nadie que le quitara ese peso de encima-intentaré buscar a Verónica para que ella…
-Déjalo padre-Stefan y Jenna se acercaron-lo importante es que esa mujer va a pagar por lo que ha hecho y Verónica, ella solo tiene la culpa de querer más de lo que puede tener, no es una asesina.
-Tiene razón-acertó a decir Stefan-en unos meses saldrá el juicio final pero de unos años no la libra nadie-los dos chicos compartieron una sonrisa cómplice-será mejor que vayamos a descansar.
-¿Cómo está su hermana?-le paró, una vez más, Giuseppe, Damon se sintió mal, el había prometido no tener nada que ver con Elena a partir de ayer pero ahí estaba, esperando como loco una respuesta.
-Esta mañana nos dieron las pruebas-sonrió Jenna, aunque su sonrisa no mostraba nada, ni bueno ni malo-necesitan hacerle una última prueba para cerciorarse pero la cosa va bastante bien.
-Y yo que me alegro, si necesitan algo..esa niña siempre ha iluminado mis días como una hija pequeña a la que mimar.
Damon rodó los ojos, en otra época esas palabras le fueran hervido en el cerebro pero ahora no le tomaba ni la menor importancia. Stefan le observó de reojo. Jenna y Giuseppe continuaron su charla durante unos minutos más, justo sonó el teléfono de la morena.
-Debemos irnos, vente si quieres Damon, Elena ha preguntado por ti-solo un par de frases necesitó para romper esa burbuja, no podía, se lo debía a Bonnie.
-Eh, no puedo...tenemos un viaje en unas horas y yo no he hecho la maleta-Jenna se quedó callada, no sabía nada de eso, y Stefan, bueno a él si que no le cuadró esa estúpida excusa, Giuseppe sonrió y acabó con la frase de Damon.
-Mi hijo quiere acabar los estudios en Chicago, es una bala perdida, ya ve, nosotros nos vamos, espero que la chica mejore.
-Claro, gracias a los dos.
-¡Damon!-le llamó Stefan-¿podemos hablar un momento?
-Si, pero tengo prisa…-le señaló uno de los bancos.
Damon y Stefan se dejaron caer uno al lado del otro, sin dolor, sin rencor, lo sucedido con Rose había enterado el hacha de guerra de ambos, ninguno se echaba en cara ya más nada, o por lo menos eso parecía.
-¿quién te ha hecho alejarte de Elena?
-¿perdón?-sonó con tono de broma, pero ambos sabían que no había nada gracioso en la pregunta-hice un trato deja que lo cumpla.
-¿cual?
-Ya sabes en que consiste.
-Si, más o menos, ahora ¿por qué lo cumples?
-Porque Elena no se merece tener a alguien con el alma tan negra como la mía.
-Buen chiste.
-No bromeo-sonrió con desgana, era incapaz de decir nada racional sin su toque de humor personal-me largo para siempre, nunca coincidiré con Elena, se recuperará.
-Eso pensé hace tiempo, que solo necesitaba tiempo, pero ayer cuando le dijimos que tu le habías salvado el cuello ella supo cual era su elección, ¿quieres saberla?-Damon no contestó solo cerró los ojos para tomar aire-tu, tu eras su elección, no hizo falta palabras, pero todos los presentes nos dimos cuenta del cambio de su actitud, estás en su corazón Damon, y tu pretendes irte.
-Lo siento mucho Stef, os quiero a todos, y a ella…-apretó la mandíbula, no se atrevía a pronunciar esas palabras de nuevo pero necesitaba aclararle a Stefan que no lo estaba haciendo aposta-la amo, pero no puedo plantearme una vida donde ella siempre sufra.
-Tal vez si, tal vez no, nadie sabe lo que nos depara el futuro pero tu no puedes decidir por ella, nadie puede.
-Si Stef si que puedo, porque sé que soy su peor opción, y ya está decidido, no me volveréis a ver el pelo en la vida.
Se levantó y solo dio unos pasos cuando sintió a Stefan tirando de su brazo hasta ponerse a escasos centímetros de su cara, Damon, todo lo contrario a sentirse incómodo se quedó fijado en su mirada.
-Si tu puedes decidir yo también, y te digo que si vas a irte por patas va a ser sabiendo que Elena llorará durante mucho tiempo, y si tienes la idea de volver yo mismo te mataré, ¿¡te queda claro!?-no sonaba ni a amenaza, pero Damon se tragó cada palabra como si lo fuese, tras abrazar al chico salió corriendo, recordando las palabras de Bonnie.
Bonnie se acercó firme a Damon, había dudado por un segundo pero al final accedió, si necesitaba normas para seguir con su plan él como nadie las cumpluría. La chica estaba pegada a él, podía sentir su respiración contra su rostro, pero lejos de sentirse atraído sintió repulsión.
-Si quieres nuestra confianza, ganatela-tragó saliva, Damon no rechisto en ningún segundo, intentó mantener la pose de tío que no le afectaba nada-te ayudaremos con la condición de que cuando todo termine te largues, lejos de Elena, sé que puedes, así que vete a otra ciudad, otro estado, otro país, pero lejos.
Y el había accedido, una prueba más de que amaba a Elena, iba a dejar todo atrás por ella, nada le importaba, solamente que ella fuese feliz, lejos de él. Cogiendo sus cosas se dirigió a su casa, dispuesto a preparar las maletas, pues esa misma noche partía a Chicago.
Damon & Elena
Elena miraba con desilusión las agujas del reloj de enfrente, había contado una por una las horas que pasaban pero en ningún momento Damon pasó por esa puerta, quería llamarle, pedirle que viniese, que ella aún le amaba y estaba dispuesta a esperar lo que fuese necesario; en sus locuras había creído que Damon venía a rescatarla y que pronunciaba con su voz aterciopelada la mejor de las confesiones, y que la amaba, pero era solo eso, sus locuras mentales; jugando con el filo de las sábanas siguió escuchando sin oír los cotilleos de sus amigas, Caroline y Katherine llevaban un buen rato relatando historias sin sentido del comienzo de las clases, ella, en si, no le había prestado la menor atención.
-Y claro…-Caroline dejó su relato a medio camino, al ver como, la supuesta oyente estaba más pendiente del bordado de las sábanas-Elena, ¿no estás escuchando?
-Mmm…-musitó como sexta vez en una hora.
-Claro, y por eso vas a comer hoy puré de garbanzos con migas, ¿verdad?
-Mmm…
-Vale-le dio al botón del médico, y relató con las mismas palabras el pedido-¿quieres o no?
-Mmm…
Katherine se aguantó la risa ante la situación, Caroline no se dejó amedrentar y le pidió expresamente a la enfermera que le trajese tal pedido, que corría de su cuenta si era necesario. Las dos chicas se mantuvieron en silencio hasta que la enfermera llegó tomando así la atención de Elena.
Sin entender muy bien qué hacía esa mujer allí con un plato de comida buscó el apoyo en sus amigas, Katherine se encogió de hombros y Caroline le instó a que comiese.
-Aquí tienen su pedido.
-Gracias-sonrió la rubia-come, a fin de cuentas lo has pedido tú, ¿no?
-¿De qué…?-no terminó la cuestión, pues al quitarle la tapadera un olor horrible llenó todo su ser, dejándola muda del asco-no pienso comerme eso ni loca.
-Pero, si lo has pedido, Elenita, ¿o es que no nos escuchabas?
-Eres cruel…
-No, cruel tú que nos hemos pasado toda la noche y la mañana aquí muertas del asco y solo pretendemos animar y tu solo te encierras en tu propia burbuja, ¡abre los ojos!
-¡Pues dejadme nadie os ha pedido vuestra compasión!-lanzó la comida al suelo, sus constantes se alteraron unas décimas, Katherine llamó al médico pues este la había pedido expresamente que si hubiese un cambio que les avisase, el doctor Fell no tardó en dar señales, sacando a las dos chicas de la sala.
Se quedó observando desde la puerta a Elena, su paciente estaba nerviosa, pero era natural en esos casos, nada había de raro pero debido a su enfermedad debían tener mil ojos con esas pequeñas alteraciones.
-¿Cómo estás?
-Una pregunta estúpida Logan-escupió ella-dímelo tú, ¿cómo estoy?
-Te veo alterada.
-Si, y eso es un peligro de muerte en mi caso, ¿no?
-No he dicho eso-se sentó a los pies de la cama-Elena depende todo de los informes médicos, puede que sea algo neutral como a tu madre y por medio de ejercicios de relajación y la medicación adecuada puedas tener una vida normal, tu madre era policía.
-Sí pero aún así dependía de un régimen, y eso no es vida, un momento sin pastillas y podías morirte de un simple enfado, vaya…¡que bien!
-Elena…
-No quiero esto-negó rotundamente-¿y si es peor?¿¡y si sale en nivel positivo!? ¿¡entonces qué!?
-Calma…
-¡No! ¡Contesta!
-Pues entonces será peor, no te voy a mentir, no hay operaciones para esto, estarás siempre en hospitales porque hasta lo más mínimo te puede llevar a un coma temporal hasta que todo se complete y acabes en uno completo.
La chica sonrió irónica y le apartó la mirada, tenía menos de veinte años, estaba a punto de terminar el instituto y elegir carrera, y ese hombre le estaba diciendo que todo podía irse al traste por culpa de unos resultados, y todo debido a que nadie le había avisado a su debido tiempo.
-Pero no te preocupes, el caso extremo no puede ser…
-¿Cómo está tan seguro?
-Porque ahora mismo estamos hablando-le señaló el gráfico-y si estuvieras en el extremo no estaríamos teniendo esta conversación.
-Y si tocase el mínimo, ¿qué pasaría?
-Nada, solo revisiones médicas mensuales y puede que clases de yoga o pilates-sonrió con entusiasmo, al ver que había conseguido captar buenas vibraciones-y ahora será mejor que comas algo-miró el plato-decente, si algo decente.
La chica sonrió y se dejó caer en la cama, al final no había conseguido hablar con Damon personalmente pero eso no quitaba que no pudiese llamarle.
-Espere-el hombre se quedó en el umbral-¿pueden pasarme mi teléfono?
-Claro, dalo por hecho.
Damon & Elena
Damon ya tenía todas las maletas hechas, listas en su habitación, se quedó observánolas durante unos segundos, y con una sonrisa en los labios sacó todo el contenido fuera, no iba a llevarse nada de eso, ya se compraría ropa en Chicago, mientras sacaba todo se cruzó con esa camiseta, que llevó Elena ese día, y supo que era lo único de lo que no podría desprenderse ni loco. Su teléfono sonó.
Miró la pantalla durante un largo rato, era Elena quien le llamaba, y supo que no podía contestar que sí lo hacía a ella la mataría del todo y él acabará rindiéndose a sus pies, dudando dejó caer el aparato encima de la cama, eso sería otro objeto que se quedaría en casa.
-No tienes que hacer esto por mi-su padre entró en la habitación Damon ni le preguntó cuánto tiempo llevaba allí ni buscó ninguna excusa por el desastre formado en su cuarto, solo se dejó hacer cuando su padre le posó la mano en el hombro-si la quieres no te vayas.
-No puedo quedarme-dijo tajante, cansado de que le soltasen la misma tontería ahora sí y después también-ella se merece alguien mejor.
-No es lo que ella decía-Damon le miró sin comprender-no me puedo creer que con diez años no recuerdes ni eso.
-Tendía a olvidar todo lo relacionado con esa chica.
-¿Por qué tanto odio?
-Era una mujer suficiente para mi-el hombre le miró interrogante, Damon siguió jugando con su camiseta-ella me recordaba a mamá, como nos hizo daño y tu le estabas dando el gusto a una chica como si fuese tu hija o peor…
-Como es la mente humana, el daño que te han hecho hijo-se levantó-querías mucho a esa niña en el pasado, te la pasabas a su alrededor como una mosca.
Ambos rieron, Damon no recordaba nada de esas cosas pero seguramente sería por eso, porque eran mentira pero le gustaba el empeño que tenía su padre porque se quedara con Elena, que estuviese allí, hasta renunciaba a que después de terminar la carrera se fuese con él. Era un buen hombre todo lo contrario a él.
-Lo siento padre pero aunque me duela me recuperaré, y encima hay muchas mujeres-se levantó del suelo-tenemos que irnos, que nuestro vuelo sale pronto.
-¿y tus cosas?
-Con lo puesto padre.
Damon & Elena
A Elena le dieron el alta esa misma tarde, sabía que tenía que esperar a su familia, y ahí estaba, sentada en la sala de espera, esperando a que Jenna firmase el alta y los demás papeles, Stefan estaba fuera con el coche, ella podría ir con él pero su tía le había dicho expresamente que la esperase dentro que quería que ella fuese la primera en recibir la noticia, pero Elena sabía la verdad que lo que su tía temía es que volviese a pasar, con los dedos entrelazados fue paciente.
-Hola enfermita-levantó la cabeza encontrándose con April, ¿qué haría ella allí? se arrodilló a su lado-¿cómo andas?
-¿qué quieres?
-A mi no me engañas, me da igual si Rebe nos ha pedido que no nos metamos tu para mi estas muerta.
-Es mutuo tranquila-Elena quiso levantarse e ignorarla pero la sonrisa cómplice dibujada en su rostro supo que no iba a tener escapatoria.
-¿te dan el alta?
-Ya lo tengo estoy esperando a mi tía, ¿y?
-Mejor porque así puedes ir al aeropuerto de Virginia-miró el reloj-falta una hora..
-¿Por qué quería ir yo al aeropuerto?
-Hay algunos trenes que solo pasan una vez, pero tu ya has perdido el tuyo…-rió cínica-y te pasa por niñata.
-¡Habla claro!-le exigió ya levantada de su asiento, quedando por encima de la morena, April sonriente se alzó a su altura-¿por qué tengo, según tu, que ir al aeropuerto?
-Porque Damon se va lejos, muy lejos…
-Eso no es verdad…
-Entonces, ¿por qué no te ha llamado? ¿por qué todos te miran con pena? Todos lo saben y tu no, yo empezaría a mirar quiénes son tus amigos y quiénes no.
La agarró de los hombros, si eso era una broma no tenía gracia, y si era verdad necesitaba saberlo todo, palabra por palabra aunque fuese en boca de una loca.
-Por favor si es una broma, no es graciosa, vale ya nos hemos reído.
-Damon era demasiado para ti, te lo mereces.
-Por favor…
-Querida-la apartó-no tengo el cuerpo para bromas, solo para cachondearme de un corazón roto, has jugado con fuego, te aplaudo y encima has salido ganando, Damon es buen trofeo pero se te está yendo-imitó a un avión-a kilómetros.
-Tengo que…-miró a su alrededor, tenía ganas de llorar pero era más fuerte el pensamiento de salir de allí y de estar en el aeropuerto en menos de una hora, casi sin pensarlo salió corriendo al exterior en busca de su hermano. Stefan no reparó en Elena hasta que la tuvo dentro del coche, sin entender sus nervios miró hacia el hospital, ni Jenna ni nadie salía tras ella, se montó en el coche antes de que le diese por arrancar.
-¿¡Se te va la cabeza!?
-¿me lo preguntas de verdad o es una expresión?-bromeó, con el mismo tono burlón que Damon-necesito ir a frenar a Damon, no puede, no debe, no quiero…-sollozó, agachando la cabeza y apretando el volante-no...no…
-Elena…
-Llévame con él-se echó hacia atrás, Stefan dudó pero le mandó un mensaje a Ric para que calmase a Jenna por si acaso.
Damon & Elena
Elena y Stefan llegaron con la hora justa según les había indicado April, cualquier cosa podría ser un engaño, casi sin tiempo para aparcar Elena salió disparada al interior, Stefan miró como su hermana desaparece y como con ella se iban sus ilusiones, ya se lo había advertido antes a Damon, cogió el móvil y le llamó, a fin de cuentas ambos necesitaban despedirse.
Elena recorrió la zona con la mirada, intentando ver a alguien entre la multitud, pero nada, no reconoce ningún rostro, desesperada como estaba se dirigió al panel en busca de los vuelos de última hora, había por lo menos diez a distintos destino, pataleo furiosa al ver que no tenía nada fehaciente en sus manos. Mirando a su alrededor subió las escaleras de acceso, varios vigilantes la intentan frenar, sin billete no podía ir por esa zona.
-Por favor, no voy a colarme en ningún avión solo quiero…-otro hombre más robusto la agarró del brazo, la chica miró a su alrededor, ni siquiera su hermano estaba a su lado,pero allí a la distancia le vio, abajo con su típica postura estaba Damon, la chica se quedó observándole unos segundos, mientras los dos hombres la sujetaron para bajarla-¡Damon!-gritó entre lágrimas, el chico agachó la mirada y se fue alejando, como si no la conociera, como si no supiese que era a él a quien llamaba, la chica pataleo y acabó golpeando a uno de los guardias y bajó las escaleras de dos en dos, desesperada se le agarró de la camisa, o por lo menos lo intentó, pues otros dos vigilantes, tal vez los mismos o tal vez no, la agarraron y tiraron de ella.
-Damon…-musitó, dejándose hacer-eres un cobarde, ¡un puto cobarde!-gritó haciéndose oír entre la multitud, la figura de negro se quedó quieta en la distancia, le estaba escuchando-¡te quiero y quiero arriesgarme y tu ni siquiera te atreves a mirarme y decirme que te vas! ¿¡por qué!? ¿¡no me merezco saber..!? ¡Suéltenme! ¿¡saber la verdad!?
Damon empezó a subir las escaleras, su vuelo estaba a punto de partir, no quería mirar atrás, no quería ver el rostro desencajado de Elena, como se la llevaban lejos de él, como le partía el corazón, unas lágrimas surcaron sus ojos, se estaba volviendo una costumbre llorar por ella, llorar por lo perdido, con los puños de la camisa se limpió las lágrimas, y esta vez sí se giró, su Elena ya no estaba allí, y él estaba a punto de partir, la había perdido y no había marcha atrás.
Todo había empezado una misma tarde que la de hoy pero hacía treinta días, debido a unas copas de más, debido a una panda de borrachos como él, por unas palabras, por una apuesta, ahora lo tenía claro, Elena había sido lo mejor que le había pasado en años y puede que lo mejor en toda su vida, era joven, la chica podría volver a enamorarse pero él no, él no podría curar esas heridas que ella había abierto, la conocía de toda la vida, la había odiado y gracias a una apuesta no podía, ni quería vivir lejos de ella. Pero era el momento de cerrar esa historia, de finalizar con ese cuento que nunca empezó, con cortar de raíz con ese amor, porque lo que nace de mentiras es destruído con verdades, porque ninguno de los dos se merecía el dolor y el amor de esa relación. Todo sucedió por una apuesta. Todo la vida de Damon y de Elena cambió por una apuesta.
Porque apostar puede llegar a ser peligroso.
¿Fin?
Queda el epílogo, y más que epílogo es como una especia de one-shot con el verdadero final, bueno, me dejo de pegos, el final lo subiré este domingo o la semana que viene según como me vayan las cosas, ya que no voy a estar del todo presente.
Gracias por leerme, pronto subiré el primer episodio de mi nueva historia, por ahora os dejo la sinopsis, y el porqué de esta historia.
1: Sinopsis:Damon Salvatore, junto a Enzo y a Alaric se pasan la vida en la carretera, buscando aventuras y peligros por allí por donde pasan, pero esta vez, Damon se equivoca de lugar, de momento y de día, decide adentrarse en la casa equivocada, y coincide con la persona equivocada. Elena, vive encerrada bajo cuatro paredes, y ve la oportunidad de vivir su propio cuento de hadas, tal vez no fue el movimiento adecuada, pero su corazón lo dictó de esa forma. Damon ahora tenía que hacerse cargo de una loca, y Elena cargar con su propia estupidez. Estaban enredados en esa locura, y si uno fallaba el otro caía. ¿Qué podían hacer?
2: Viendo la película "Enredados" me imaginé una historia similar, pero en realidad al ritmo que voy no va a tener casi nada que ver, en serio os animo que le echéis un vistazo.
