.

. .

. . .

-4-

Firma Del Contrato

. . .

En la línea esperaba en silencio, hasta que Draco lo rompió.

-Dana sigues ahí.

-Sí. -Fue su respuesta

-¿Y porque tan callada?

-Es que no se si esta sea una buena idea

-¿Por qué no? Sera divertido siempre y cuando mantengamos en anonimato. No me digas que no te resulta interesante poder decir todo lo que piensas sin miedo a que te juzguen.

-Tú me juzgaste ayer. -Dijo seria.

-Quizás tengas razón, pero eso fue al principio. Creo que después pudimos llegar a un punto medio y respetar las ideas del otro.

-Bueno admito que al final así fue.

-Entonces porque lo piensas tanto.

-Es que no se si sea conveniente, no te conozco, no me conoces.

-Eso es lo interesante, dime cuantas veces has tenido la oportunidad de ser tu misma, sin miedo a lo que los demás puedan pensar de ti, ¿Cuándo fue la última vez que fuiste libre de expresarte? ¿Cuándo hablaste con tanta sinceridad como ayer? No se tu, pero al menos yo nunca lo había hecho y es agradable la sensación de libertad al hablar sin tapujos de lo que realmente crees y piensas, sin tener que fingir una imagen o alguien quien no eres en realidad por temor a ser juzgado.

Hermione sopesaba las palabras, ese muchacho sin importar quién era tenía razón, ella era de naturaleza reservada jamás expresaba lo que sentía o pensaba ni en sus años en el colegio con sus mejores amigos, le apenaba hablar en voz alta de ese tipo de cosas, por eso cuando se trataba de exponer meros conocimientos en el aula de clases no se limitaba, era una manera de expresarse aunque solo fuera la información en los gruesos libros que leía tan ávidamente. Pensaba que si ella hubiera tenido esa libertad de expresarse no hubiera pasado tantos años enamorada de Ron, sin ser capaz de decirlo, había desperdiciado tanto tiempo al punto que terminaron enfriándose sus sentimientos.

Y ahora tenía la oportunidad en sus manos por primera vez en su vida de hablar con libertad, hablar sin los límites impuestos, hablar resguardada por el anonimato que le proporcionaba el nombre de Dana. Resulto satisfactorio esa sensación que describía Harry, entonces ¿Por qué no permitirse esa única oportunidad?

-Tienes razón. -Admitió la chica. -Porque no intentarlo. -Dijo mas para si misma

Hola chicos ya estoy de nuevo con ustedes. -Escucharon la voz de Zulle.

-Pues creo que estamos de acuerdo en hacer el programa, siempre y cuando se respete el anonimato de nuestra identidad. -Hablo con seguridad el rubio.

Eso lo podemos arreglar por medio de un contrato de confidencialidad.

-No debemos conocernos ni entre nosotros. -Pidió la castaña.

-Eso será complicado al hacer el programa tendrían que estar juntos.

-Yo estoy de acuerdo con Dana, podemos transmitir de lugares diferentes.

-Pero al menos yo debo verlos en persona para la firma del contrato e istalar el equipo necesario donde me indiquen para realizar las emisiones.

-Pero solo tu nos conocería, nadie más. -Aclaro la castaña.

Eso es mucho misterio no creen.

-No. -Contestaron Draco y Hermione a la vez.

De acuerdo, bueno a grandes rasgos será un programa de dos horas, a partir de las 11 de la noche, después de mi programa. Darán respuesta a las preguntas que les manden los radioescuchas y a partir de eso darán consejos y sugerencias. ¿Están de acuerdo?

-Si. -Aceptaron los dos.

-¿En cuanto al nombre del programa? -Pregunto el rubio

-¿Ustedes lo deciden o nosotros? -Termino preguntando la castaña

Tenemos algunas propuestas que el mismo publico ha dado, pero ustedes pueden decidir cual prefieren. Tengo que dejarlos porque está por terminar la música, pero mándenme una lechuza con el lugar, día y hora en que los puedo ver por separado para finiquitar los detalles.

-De acuerdo. -Acepto el rubio y colgó.

-Muy bien, entonces hasta luego. -Se despidió la castaña de Zulle.

Zulle por su parte estaba intrigada por el misterio de esos dos peculiares personajes, no era común que algún locutor ocultara su identidad de esa manera, algunos usaban nombres falsos para mantener su vida privada al margen, pero eso de que ni entre ellos se quisieran conocer era algo muy extraño, que no lograba entender.

La lechuza que envió Hermione llego primero, la cito en una cafetería del centro no muy concurrida al día siguiente por la tarde. La de Draco llego un par de horas después la cito en una restaurant muggle dos horas más tarde.

Zulle era una chica morena de cabello corto rizado y ojos almendrados, era delgada pero a pesar de ello tenía una silueta definida, tenía apenas 16 años y había entrado al medio gracias a su tío, el dueño de la estación radial, pero a pesar de su juventud tenía un gran talento para la conducción, era aficionada a la música muggle por su madre y tenía una carrera prometedora. Ella misma había checado los contratos que les llevaría a los nuevos conductores, eran por un año y establecían las clausulas de confidencialidad que habían pedido, solo ella era la única que conocería sus verdaderas identidades y estaba obligada a guardar el secreto.

Llego puntual a su primera cita, donde Hermione ya la esperaba, había tomado la precaución de cambiar su apariencia por medio de un sencillo hechizo de transformación el color de su cabello a rubio y su piel era mucho más blanca, usaba lentes y se había pintado un poco más de lo que acostumbraba para complementar su imagen.

-Buena tardes, tu debes de ser Dana.

-Hola Zulle un gusto conocerte, pero siéntate por favor.

-Gracias. -Dijo tomando asiente y observando con curiosidad a la chica frente a ella.

El mesero llego para ofrecer el menú. Pronto pidieron y se marcho trayendo en poco minutos dos tasa de café y dos rebanadas de pastel para acompañarlo.

-Te molestaría que usara algunos hechizos como el fidelius y el atalengua.

-No es parte del convenio.

Hermione saco su varita de manera discreta para que nadie la viera y realizo una floritura para realizar los hechizos en silencio.

-Listo, ahora si me vas a decir quién eres para discutir lo del contrato.

-Soy Hermione Granger. -Dijo con timidez

-¿QUIEN? -Grito emocionada

-No grites. -La reprendió, lo bueno era que el lugar estaba casi vacio.

-Perdón, es que no puedo creer que seas tú.

-Pues lo soy. -Afirmo quitando por un par de segundos el hechizo y hacer que se mostrara su verdadera apariencia.

-Es sorprendente, eres un gran honor conocerte en persona.

-Gracias. -Dijo apenada volviendo a ocultar su apariencia.

-Ya entiendo entonces porque deseabas mantener tu identidad en el anonimato. -Dijo comprensiva.

-Bueno ya hechas las presentaciones veamos el contrato.

-Claro. -Dijo sacando los documentos de una carpeta.

Todo estaba en orden por lo que no tardo en firmar el contrato. Después estuvieron platicando animadamente, solo se despidió porque Zulle tenia la cita con Draco.

-Bueno Hermione hasta pronto, ire mañana mismo a instalar el equipo para que transmitas desde tu casa, ya tengo todos los datos.

-De acuerdo, nos vemos mañana.

La morena estaba feliz de haber conocido a Hermione Granger uno de los miembros del trió de oro, y era más su emoción al saber que solo ella lo sabría y nadie más. Lo que no sabía que las sorpresas todavía no terminaban.

Llego al restaurant que le había indicado Draco, la mesa que había reservado estaba al fondo del lugar cubierta por un biombo que los ocultaría de las miradas curiosas. Se quedo sin aliento cuando vio al hombre que se levanto solo para darle la bienvenida.

El rubio no tuvo la cortesía de preguntar o pedir permiso, solo realizo los mismos hechizos para evitar que la morena revelara su identidad.

-¿Draco Malfoy? -Pregunto atónita, sin protestar por ser hechizada sin su consentimiento.

-Creo que me conoces.

-He escuchado hablar mucho de ti, para ser sincera.

-Ahora que sabes quién soy, aun quieres que participe en el programa.

-No veo por qué no. Todo ha cambiado desde última guerra y al parecer tu también.

El rubio sonrió con el comentario.

-Eso supongo.

-Este es el contrato. -Dijo ofreciéndole los papeles, la firma de Hermione estaba oculta por un hechizo para que nadie pudiera ver su nombre ni en los documentos. Después de leerlos los firmo.

-El cheque de sus honorarios quiere que se los transfieran a alguna cuenta.

-No necesito dinero.

-Si me imagino. Dana tampoco lo acepto me pidió se transfiriera a una casa hogar.

Draco se sorprendió. -Pues entonces has lo mismo con el mio

-Está bien. -Acepto. -Donde quieres que se instale el equipo para que transmitas.

-Esta es la dirección. -Le ofreciéndole una tarjera con la dirección. -Sobra decir que debes de ser discreta.

-Claro, bueno ya aclarado todo creo que me retiro para preparar lo necesario para instalar todo mañana temprano, el programa empezara a las 11 en punto, les mandare a cada uno las cartas que hasta ahora les han enviado a la estación.

-Perfecto.

-Es un gusto conocerte Draco Malfoy. -Dijo coqueta la morena, no podia negar que era en verdad un bombon.

Zulle salió de ese lugar pensando en la enorme coincidencia que era que Granger y Malfoy condujeran juntos un programa sin saberlo, después del turbio pasado que habían tenido. La chica conocía muy bien su historia ya que su tío Lee Jordan al que le debía su segundo nombre, había participado en la guerra y el le había contado todo al respecto, de hecho el era el dueño de la estación de radio.

Sería interesante saber como funcionaria el programa a partir del día siguiente.