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Interludio
15 de Mayo
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Lynn arremetió contra la puerta de su habitación, y la cerró aun con más fuerza. Todavía podía escuchar a sus padres llamándola desde abajo, pero a ella no podría importarle menos en ese momento. Le puso el seguro a la puerta y después de eso comenzó a golpear la pared junto a su cama con fuerza. La pared estaba repleta de boquetes y marcas de puños, pero a Lynn no le importaba, lo único que quería era descargar su furia por la noticia que le habían dado.
Lori regresaría a casa.
Esa perra traidora iba a regresar a casa después de tanto tiempo, y lo haría sólo para pasar la purga en familia. Que chiste. Todo lo que Lori quería era un lugar seguro donde ocultarse. Lynn apenas pudo contenerse de destrozar toda la mesa cuando sus padres lo anunciaron con una sonrisa en sus rostros, y lo peor de todo es que Leni había estado igual de emocionada que ellos por el regreso de Lori.
-Uf, claro que esa estúpida estaría emocionada por el regreso de Lori. –Lynn murmuró mientras volvía a sentir como su puño atravesaba un poco más aquellos delgados muros. La única en la mesa que no se veía sorprendida por esa noticia era Luan, ella continuó con su rostro en su comida mientras suspiraba. Seguramente sabía algo desde antes. ¿Por qué no lo había hablado con ellas? Dudaba que fuera para mantener la agradable sorpresa.
Lynn dio una fuerte patada en la pared y se dejó caer de espaldas en la cama. Si veía a Lori estaba segura de que lo primero que haría sería romperle los dientes a aquella chica. Lori no sólo las había dejado solas en su peor momento, sino que también las había traicionado. Le había dicho la verdad de lo ocurrido a ese idiota de Santiago.
Bobby la había amenazado con decir la verdad sobre como terminó Lincoln en la purga, y si eso pasaba, jamás se les permitiría acercarse a él otra vez. Al final, Lynn tuvo que retirar los cargos contra Ronnie Anne, pero al menos las cámaras filmaron el momento del ataque, por lo que la perra de Santiago ya no tenía permitido volver al asilo. Lynn no pudo evitar sonreír cuando recordó el rostro de Ronnie Anne al recibir la noticia; ella estaba ahí, todos estaban ahí. Fue el momento en que retiró los cargos. Sólo porque Lynn no los levantara, no significaba que el asilo permitiera la presencia de alguien que podría alterar tanto a los pacientes.
En cierta forma fue una victoria, de ese modo impidió que Lincoln pudiera cruzarse con aquella chica.
Lincoln.
La sonrisa desapareció de su cara. Siempre que pensaba en Lincoln su humor decaía, y cuando recordaba las palabras que Lori dijo en el hospital sobre sus heridas, lo único que quería era destruir algo o lastimar a alguien. Lo peor llegó cuando se les informó que el estado de Lincoln era mucho más grave de lo habían pensado en un primer momento. En ese momento Lynn sólo quería destrozar a los doctores que trataron a Lincoln por no hacer bien su trabajo.
Y después de eso… nada.
Lynn no volvió a ver a Lincoln. No, ni siquiera pudo verlo en el hospital. Después de aquel incidente donde se dice que Lincoln atacó a una enfermera, la única que pudo verlo fue Luan, y lo hizo metiéndose a escondidas. Luan no les dijo mucho sobre eso, y Lynn sintió que podría estrangularla en busca de la verdad, fue cuando Luan se encerró en su cuarto.
Las cosas fueron peores cuando a Lincoln lo trasladaron a un asilo, en esos momentos Lynn sintió su vida cayéndose a pedazos. Su hermanito menor no regresaría a casa después del hospital. Trató de protestar, pero de nada servía.
Lincoln fue internado en un lugar donde sólo sus padres podrían verlo cuando su estado mejorara.
-Lincoln. –Dijo con tristeza.
Se miró las manos lastimadas por los golpes. Con esas mismas manos había arrojado a su único hermano a la purga. Quizás Lori manejó el auto, pero fue ella la que arrastró a Lincoln mientras rogaba y lo tiró en el asiento. Ella era tan culpable como Lori, incluso más. Su trabajo era proteger a su hermano menor, y en lugar de eso había contribuido a lastimarlo de formas horribles. Las palabras de Lori sobre el daño que Lincoln sufrió todavía resonaban en su cabeza.
Dio un golpe en la pared mientras presionaba los dientes al recordar ese momento. Y muchos más al recordar todas las cosas que dijo mientras Lincoln estaba fuera en la purga. En esos momentos había confiado, o al menos querido creer que Lincoln, al ser un niño, podría estar bien. Pero se equivocó. Lincoln fue considerado una de las peores victimas de la purga.
Comenzó agolpear más la pared mientras estaba acostada.
Desde entonces se había esforzado por verlo en el asilo, pero desde que Lincoln mejoró lo suficiente para escoger sus visitas, las había negado todas. Lynn sintió que todo el peso del mundo se le caía encima cuando aquella mujer arrugada le dijo que Lincoln no quería recibir visitas. Pero eso sería lo común, ella fue quien lo arrojó a la purga en primer lugar.
-Con estas manos lastimé a Lincoln. –Dijo mientras volvía a mirar sus manos: estaban repletas de callos, pero estos eran de las peleas en las que se había metido desde entonces. No sólo lo había arrojado a la purga con esas manos, sino que lo había golpeado y abusado físicamente de él durante todo un mes. Todavía recordaba las cosas que le dijo y le hizo aquel último día.
Todo por un video.
Era tan obvio ahora que su antiguo equipo estaba buscando una excusa para sacarla desde antes. Posiblemente por su carácter competitivo y violento, pero en lugar de ver lo que cualquiera podría, se apoyó en la idea de que todo fue por el video. Y lo peor de todo, atacó al responsable con todo lo que tenía.
Todavía no podía creer que las últimas palabras que le había dicho a Lincoln fueran tan crueles. Se vio a si misma sonreír con crueldad mientras veía a un pequeño niño asustado bajar por las escaleras hacia lo que sería el final de todo aquello que conocía.
Lynn dio un último golpe en la pared sin mirarla, y pudo sentir como su puño formaba otro boquete en la pared. Esas paredes realmente eran muy frágiles y delgadas, tendría que tener cuidado de no llegar a la otra habitación.
Pero por ahora no le importaba, se había perdido en los dolorosos recuerdos de aquel día. El día en que además de arrojar a Lincoln a la purga, lo había insultado aun estando en ella. Luan tenía todo el derecho de golpearla ese día, y cuando vio su bicicleta destrozada, lo único que había hecho fue enfadarse más con Lincoln.
¿Qué tipo de hermana era ella?
Se suponía que Lincoln y ella tenían una conexión. Lynn realmente no podía verla, pero sabía que la relación entre los dos era cercana, más que con sus otras hermanas. Además de ser hermanos eran amigos, se suponía que debía apoyarlo, y en lugar de eso actuó como un matón durante un mes. Y finalmente como un verdugo.
La pierna de Lincoln había sido lastimada.
Un siete había sido grabado a fuego en su cuerpo.
Tenía heridas internas que amenazaban su vida.
Lincoln había sido violado.
Todo eso por un mísero video que ya no existía.
Lo echó a perder. Lynn sabía que lo había arruinado totalmente con Lincoln cuando escuchó ese diagnostico. Su hermano jamás se los perdonaría, maldición, ella misma jamás se lo perdonaría. Eternamente viviría sabiendo que cualquier cosa que pasara con Lincoln desde ese momento sería totalmente su culpa.
No pudo evitar ponerse a llorar mientras recordaba el pasado.
Además de todo eso, su antiguo equipo la buscó casi un mes después rogándole por volver. Las cosas no eran las mismas, no habían ganado ni un solo partido sin ella. Ese día Lynn obtuvo su primera suspensión al partirle los dientes a más de una chica.
Pero no fue la última vez, no cuando comenzó a escuchar los rumores de como Lincoln había terminado en un lugar para los locos. Algunos dicen que era de esperarse al ser el único chico en una casa repleta de chicas, otros iban hasta el punto de decir que había intentado purgar a sus hermanas después de que lo volvieron loco. Lo menos que podía hacer Lynn por Lincoln era callar todos esos rumores, aun con la violencia.
Alguien tocó su puerta.
-¿Lynn? ¿Te encuentras bien? –La voz preocupada de Rita sonó del otro lado. –Te dejaré la cena cubierta sobre la mesa, cuando tengas hambre solo tienes que calentarla. –Hizo una pausa antes de decir algo más. –Lori tenía que seguir con su vida, Lynn. Espero que puedan arreglar un poco las cosas cuando regrese.
Lynn casi sintió deseos de reír. ¿Arreglar las cosas? Las cosas nunca podrían volver a ser lo que eran.
No sin Lincoln.
Esa casa necesitaba a Lincoln.
Ella necesitaba a Lincoln.
Luan comió en silencio mientras Leni casi gritaba por la emoción de que Lori regresaría. Hasta ahora, Leni parecía ser la única de las hermanas que se mantenía en contacto con Lori. Sólo esperaba que no se dejara controlar a distancia por ella, se suponía que Leni se había propuesto a ser más independiente.
Aunque eso parecía causar muchos más problemas que antes. Leni se mentía en muchos líos al querer ser la hermana alfa. Pero al menos era buena con Lily, ellas dos ahora eran compañeras de habitación, y Leni se esforzaba por cuidarla con cariño. Quizás era una forma de compenzar la ausencia de Lori, o la falta de atención hacia Lincoln. O quizás un poco de ambas. El caso es que Leni y Lily parecían inseparables.
Luan no pudo evitar ver el lugar vacío de Luna. Hace tiempo que no cenaba en casa, y cuando por fin lo hace, le sueltan la noticia de que Lori regresa. No tardó mucho en excusarse y regresar a su habitación. Luan supuso que la encontraría bebiendo cervezas tibias de debajo de su cama cuando regresara, realmente no quería ver eso.
-Yo tampoco tengo mucha hambre, mamá. –Hizo aun lado la comida y se levantó de la silla.
Rita parecía un poco herida por eso, se había esforzado por cocinar algo delicioso para dar la feliz noticia de que Lori regresaría, y en lugar de sonrisas simplemente obtuvo seños fruncidos.
-Comeré más tarde, ¿Esta bien? –Trató de sonreír un poco para no lastimarla tanto, pero la sonrisa era demasiado forzada para significar algo, y la de su madre fue aun peor. Eso la hizo sentir realmente mal, pero ya no había vuelta atrás.
Mientras subía vio bajar a Luna con su chaqueta y enviando un mensaje por su celular. No se perdió las pastillas que guardaba en su bolsillo con la otra mano, pero estas se veían un poco diferentes a sus anticonceptivos.
-Luna, ¿Te encuentras bien? –No le pareció una buena pregunta. Luna no había estado bien en más de un año, pero al menos quería estar segura de que no haría nada precipitado.
-Hey, sis. No creo que pueda dormir aquí esta noche. –Luna le sonrió, la sonrisa se veía algo suave, pero Luan no pudo dejar de notar algo raro en sus ojos. –Saldré con unos amigos para levantar un poco los ánimos. Realmente no puedo creer que Lori regrese después de que nos dejó así.
-Lo sé. Y es sólo porque no tiene otro lugar donde ocultarse de la purga. –Luan se cruzó de brazos mientras pensaba en eso. Lori era una cobarde como ninguna otra. Y aquel doctor se había atrevido a compararla con ella.
-Sí. –Luna asintió con la cabeza, se le veía algo somnolienta.
-¿Luna? ¿Realmente estás bien? Te ves algo decaída. –Luan trató alzó una mano, Luna parecía apunto de caer por las escaleras mientras hablaban.
-No te preocupes, hermana. Estoy perfecta. –Levantó sus dos dedos pulgares mientras pasaba junto a Luan. –Sólo necesito algo de aire. Esto es… demasiado para mí.
-Luna, creo que deberías quedarte. –Puso una mano sobre el hombro de Luna.
-¡Déjame! –Luna la sacó de un golpe. –¡No necesito tú lastima! ¡O que me juzgues! ¿Quién te crees? ¿El reemplazo de Lori? ¡HA! No eres nada, Luan. Sólo una estúpida ex–comediante fracasada. Ahora déjame en paz. Me iré a tener una linda orgía con unos chicos, en la parte trasera de su camioneta. –Le sacó el dedo medio mientras se reía.
Luan se quedó con la boca abierta ante las palabras de Luna. ¿Qué estaba diciendo?
Luna bajo el dedo y se puso a llorar.
-Lo siento hermana. Sólo… sólo… no me siento muy bien. Me duele la cabeza, y me siento mareada. ¡No estoy embarazada! ¡Lo sé! –Su cuerpo comenzó a temblar un poco mientras movía las manos con algo de dudas. –Sólo necesito estar sola, y… y… –Rozó el bolsillo donde Luan había visto aquellas pastillas.
-Luna… ¿Podrías mostrarme que tienes en el bolsillo por favor? –Luan preguntó con calma.
Luna la miró con duda, pero sus ojos volvieron a parecer molestos.
-¿Por qué? ¿Quieres un poco para ti? ¡Vete a la mierda Luan! ¡Tú y tus enormes pechos pueden irse a coger a otra parte! –Se dio la vuelta y salió por la puerta principal mientras la cerraba de un azote.
-¡Luna! –Luan trató de llamarla. Luna nunca antes se había comportado de esa forma antes, generalmente descargaba sus frustraciones con la botella cuando estaba en casa. Un terrible miedo la invadió al pensar en las pastillas que vio en su bolsillo. Definitivamente no eran anticonceptivos. -¡Luna espera!
Cuando por fin pudo moverse y salir de la casa, Luna ya había encendido el motor de su moto. Luan pudo ver algunas lágrimas cayendo de su rostro antes de ponerse el casco y acelerar. Luan corrió tras ella y gritó su nombre, pero no consiguió nada. Sólo pudo ver como Luna se alejaba a toda velocidad.
-Luna.
En la mesa de los pequeños la noticia aun no había llegado, pero las cosas parecían estar igual de tensas. En la mesa eran sólo cuatro: Lucy, Lana, Lola, y la pequeña Lily en su silla para bebé. La pequeña de dos años parecía ser la única que parecía estar teniendo una comida divertida al jugar con su papilla con sus dedos. A sus dos años su cabello rubio ya había crecido lo suficiente para ser reconocida como una linda niña.
En cuanto al lugar extra, Lisa no había comido junto a ellos en mucho tiempo. A veces se preguntaban si la niña genio aun vivía en la casa, ya que rara vez podían ver a la pequeña de ahora cinco años de edad. La última de ellas que la vio fue Lucy, e incluso ella tenía que admitir que sintió escalofríos cuando sus miradas se cruzaron. Le recordó un poco a la mirada que Luan le mandó a Lynn en aquella noche de la purga hace un año. Ese fue el mismo día que se había mudado a la habitación de Lincoln. Lisa había salido por un segundo, la había visto y se había encerrado otra vez. Lo que duró un segundo le pareció algo eterno a la niña gótica.
Fue casi el mismo sentimiento que estaba sintiendo ahora.
Lucy se había sentado entre Lana y Lola con lo que ella esperaba fuera una sonrisa amable hacia Lola y a la vez una amenazadora para Lana. A Lola no pareció importarle mucho que se sentara entre ellas, de hecho casi parecía aliviada, pero Lana…
Lucy estaba segura de que la vería temblar un poco como antes, pero en lugar de eso se había quedado callada con la mano en uno de los bolsillos de su overol y la miraba fijamente con una expresión en blanco. Lucy tenía que admitir que incluso ella se sentía un poco incomoda por eso. Trató de obtener fuerzas de su bestia interna para parecer amenazante y peligrosa, pero no pareció obtener nada de ella.
-¿No comerás tu comida, Lana? –Trató de sonreírle a Lana y hablar con una suavidad amenazante.
Lana la miró con la misma expresión en blanco, ahora que lo notaba parecía haber algo de maquillaje en sus ojos. No recordaba que Lana fuera fanática del maquillaje, pero siendo hermana de Lola quizás habían estado jugado un poco al salón de belleza o algo así.
Lana tomó uno de los nuggets de pollo del plato con una mano y se lo comió lentamente sin dejar de ver a Lucy.
Esto no iba precisamente como lo tenía planeado. Lucy regresó la vista a su plato y continuó comiendo en silencio mientras Lana le lanzaba la misma mirada en blanco. Podía sentir los ojos de Lana como pequeñas cuchillas sobre su cuello. Quizás realmente había exagerado un poco con esto de asustarla, pero realmente se sentía bien tener tanto control. Todo lo que hacía era alimentar a su bestia interna un poco.
Y después de un año no creyó que Lana dijera nada sobre la bicicleta, tampoco que alguien fuera a tomarla enserio, no tenía pruebas y sólo diría que es una niña que extraña a su hermano y busca un culpable. Quizás su cómplice también trate de hablar, pero dudaba que alguien le creyera, no en su estado al menos.
Toda la tensión en la mesa pareció perderse cuando se escuchó un portazo en la puerta. Lana pareció apunto de sacar algo de su bolsillo, pero se contuvo y miró hacia la puerta antes de volver a mirar a Lucy de forma amenazante. Lucy pudo escuchar a Luan gritar algo, pero eso fue todo.
-¿Qué habrá pasado? –Lola preguntó con sus ojos dirigiéndose hacia el pasillo de la entrada. –¿Una pelea? Últimamente se pelan mucho en casa.
-Las bestias que rugen por su liberación en esta fecha oscura, todos ellos sólo quieren salir de la prisión que es el alma mortal y dejar salir toda su rabia y odio. –Sonrió un poco ante la visión de los demonios danzantes la noche de la purga. –El oscuro vals que se celebra cada año va a inicia-¡ah!
Lola le dio una pequeña patada a Lucy y volteó el rostro con molestia. ¿Por qué nadie podía dejarla hablar de lo maravillosa que era la purga? Estaba segura de que si alguna de ellas se molestaba en escucharla aunque sea un minuto entonces entenderían. Perno no era así. Nadie nunca la escuchaba.
Nadie más que Lincoln. Él al menos estaba dispuesto a escucharla. Se preguntó por qué aun no había regresado. Ya casi pasó un año, de haber sabido que estaría fuera de casa tanto tiempo entonces quizás no hubiera saboteado la cadena para empezar. Pero ya no se podía hacer nada, y al menos se reconfortaba al pensar que cuando su hermano regresara lo haría con una nueva perspectiva. Un nuevo Lincoln.
Aunque a ella no le importaría si seguía siendo el mismo viejo Lincoln de siempre. Realmente necesitaba a alguien que escuchara sus poemas y hablara con ella aunque sea un poco.
-Ninguna de ustedes entienden lo que-
Esta vez fue callada por una buena cantidad de puré de manzana cortesía de Lily. La pequeña niña había comenzado a arrojar su comida de un lado a otro mientras balbuceaba y reía. Lola se rio un poco aunque trató de disimularlo cubriendo su boca con elegancia, Lana aun la estaba mirando fijamente, pero una pequeña sonrisa escapó de su boca. Lucy se sentía como si se hubiera convertido en el chiste de la mesa. Se limpió el puré de manzana y se levantó de la mesa, ya no tenía hambre.
Antes de irse trató de mandarle una de aquellas miradas amenazantes que tanto había hecho temblar a Lana antes, pero todo lo que la niña hizo fue quitar su sonrisa y afilar su mirada mientras presionaba algo en su bolsillo.
Lucy estaba tan molesta que casi entra en el cuarto de Lynn olvidando que ya no dormían juntas. Eso hubiera sido un error fatal, ya que la deportista parecía estar desquitándose con las paredes otra vez. A veces Lucy se imaginaba a Lynn llegando hacia la otra habitación con un golpe bien conectado, otra que se rompería la mano si seguía así. A veces Lucy se encontraba deseando que se rompiera una mano, personalmente la mano con el que le dio ese golpe hace tiempo.
Entró a su cuarto. A veces le costaba pensar en ese pequeño y oscuro lugar como su cuarto, ya que parte de ella lo seguía viendo como el cuarto de Lincoln, lo que le traía una extraña sensación en el pecho cada vez que entraba por esa puerta, pero trataba de controlarse. Su cama estaba en la esquina donde había estado la cama de Lincoln, y los posters de su hermano fueron reemplazados por posters de Edwin, y otras criaturas de la noche. Las paredes también habían sido repintadas de negro. Encendió una pequeña radio y una tonada oscura y retorcida comenzó a escucharse.
Se quitó su usual vestimenta y con cuidado lo reemplazó por un camisón oscuro de seda.
Sacó con cuidado una pequeña caja de debajo de la cama y miró a ambos lados antes de abrirla. A primera vista parecía haber una gran cantidad de libros de hechizos y novelas de vampiros, pero si los levantaba todos entonces vería una colección de los libros de Princesa Pony. Se escabulló bajo sus cobijas con una linterna y comenzó a leer.
Esos libros eran realmente un escape del tenso ambiente familiar. Incluso a su edad podía ver como las cosas estaban tensas entre las mayores, especialmente con Luna. A Lucy comenzaba a incomodarle estar cerca de ella, por lo que siempre la evitaba si tenía oportunidad. Era una lastima, por que después de Lincoln era realmente alguien con quien podía hablar. Ahora la decepcionaba en que se había convertido.
Si tan sólo saliera a purgar sus demonios en la noche venidera, pero sabía que nadie la escucharía.
Si tan sólo todos salieran a purgar. Sería una purga familiar donde todos podrían dejar salir a su bestia interna. Si todos lo hicieran una vez al año, Lucy estaba segura de que la familia podría solucionar todos sus problemas. Quizás cuando Lincoln regresara y contara sus experiencias las cosas podrían ser mejores. Incluso podría regresar con Lynn, o quedarse con Lincoln. Después de ser golpeada por Lynn, no estaba segura de querer volver a compartir un cuarto con ella por un tiempo.
Se tocó la mejilla por el lugar donde había sido golpeada. Aun podía recordar la hinchazón y el dolor que sintió durante todo el día. Desde entonces Lynn y ella apenas habían hablado, y Lynn no parecía estar dispuesta a disculparse por ello. Pero Lucy sólo quería ayudarla. Si saliera a purgar toda esa ira, y la llevara con ella, las cosas mejorarían.
-¿Por qué nadie entiende?
La purga era el momento donde todos podrían dejar salir la oscuridad y al otro día volver a sus vidas comunes. Era algo maravilloso. ¿Realmente era la única en aquella casa que podía entenderlo?
Nuevamente pensó en su hermano y se preguntó que pudo haber pasado para que le tomara tanto tiempo regresar. Todo lo que sus padres hacían era sonreír de forma forzada y decirles que Lincoln estaba haciendo mejoras, pero que tomaría tiempo para sanar completamente. Y cuando trataron de ir a verlo todas parece que estaba en sesión, o simplemente no aceptó la visita.
Lucy no estuvo segura de como se sintió cuando se enteró de eso, ella había estado esperando poder ir con ellas y hablar con Lincoln sobre la purga, pero también quería volver a verlo.
Así que un día fue ella sola, esperando que Lincoln quisiera verla, pero se fue corriendo cuando se topó con un tipo de traje bastante desagradable que la miró fijamente y se relamió los labios antes de decirle cosas muy raras: " ¿Sabías que la subcultura gótica inició sólo como una moda del rock, pequeña? O que ahora es una excusa para que los jóvenes vayan por los cementerios desenterrando cadáveres y celebrando orgías donde a las jóvenes se les promete sacrificar a sus bebés por los poderes de la oscuridad. Si me dieran un centavo por cada estúpida que creyó que su bebé nacería con colmillos y garras sólo porque un chico con exceso de vello facial que decía ser hombre lobo se la tiró detrás del estacionamiento, ten por seguro que no estaría aquí tratando con mudos que me mandan al diablo cada vez que les das un pedazo de papel y lápiz. En fin, nos veremos ennnn cinco años, ya sabes, cuando aquel emo que se aleja del sol y te habla como alma torturada entre dos mundos te rompa el cacahuate en algún callejón".
Lucy estaba segura de que tenía que ser algún paciente prófugo, y desde entonces no había vuelto. Tuvo que esperar a saber sobre Lincoln de sus padres y sus hermanas, eso y las exploraciones por los ductos de ventilación, pero ya no escuchaba mucho sobre Lincoln.
Era como si hablar de Lincoln estuviera prohibido, aun cuando todos en la casa pensaran en él casi nunca mencionaban su nombre.
Lucy cerró el libro de Princesa Pony, ya no tenía ganas de leer.
Lisa dio un mordisco a su bocadillo de queso y lo tiró aun lado, tendría que revisar mejor las fechas de caducidad, pero últimamente no estaba muy concentrada en las cosas a su alrededor. Tendría que tomar otra de sus pastillas controladas y algo de café para mantenerse atenta y alerta, eso y una o dos horas de sueño para poder controlar un poco mejor sus pensamientos.
Pero no podía apartar los ojos de la pantalla, no cuando el protagonista detrás de la pantalla era su propio hermano. Lincoln seguía atado en aquella cama y recibiendo inyecciones diarias de día y de noche. Lisa no podía dejar de ver algo turbio en ese asilo, había pensado en retirar a Lincoln del sistema y ordenar su traslado, pero cuando experimentó esa posible solución con otro de los niños de aislamiento, aquel niño simplemente desapareció.
Lisa tecleó más comandos para meterse más al fondo de todo aquello, pero todo estaba encriptado en un extraño idioma de programación que parecía centrado en el simbolismo. Aquellos programas parecían haber sido creados desde cero utilizando ese extraño código de programación. Tenía que admitir que la criatura responsable de tal hazaña demostraba tener una mente sobre el promedio, pero Lisa no tardaría más de uno o dos días en descifrarlo. Quizás una hora si sus facultades mentales estuvieran al máximo, pero ya llevaba una buena cantidad de días sin dormir. Tendría que tomarse esa noche para descansar un poco, pero la sensación de despertar y no volver a ver a Lincoln era algo que la mantenía despierta.
Lo mejor que podía hacer era limpiar su sistema de toxinas y consumir algunos somníferos para asegurar una noche de sueño que le permitiera regresar al máximo sus facultades mentales.
Miró de reojo otro monitor alejado en la pared, ese estaba conectado a un callejón que una de sus hermanas solía frecuentar para ciertas actividades sexuales. Sonrió un poco cuando vio como Luna se rebajaba a si misma al practicar una felación a un hombre mayor con un puñado de pastillas en una mano. Negó con la cabeza mientras se reía un poco. La rockera de la familia se había convertido en la puta de la familia. Luna había caído lo suficientemente bajo para hacer ese tipo de cosas con cualquier chico, e incluso más. Todo lo que Luna debía desear ahora era emborracharse y completar la actividad sexual con una o más parejas implicadas.
Luna ya no tenía salvación, y si aun había una salida para ella, entonces Lisa la cerraría totalmente. Luna todavía podía caer más bajo, Lisa se aseguraría de ello.
Pero, aunque la destrucción de su hermana mayor era algo satisfactoria, también era algo secundario.
Su principal prioridad es y sería siempre Lincoln, como una buena hermana pequeña.
Albert podría ser una buena oportunidad para apoyar a Lincoln desde dentro del asilo. Lisa lo había puesto directamente en el caso de Lincoln mediante la manipulación y el soborno, aunque de haber sabido como era aquel hombre posiblemente lo habría reconsiderado. Ella había buscado al mejor psiquiatra de toda Royal Woods, y se encontró con un supuesto genio al que todos consideraban un lunático. A ella también la habían llamado lunática en más de una ocasión, por lo que creyó que quizás lo de loco estuviera de más.
Oh, como se equivocó. De haber sabido el número de demandas que tenía aquel hombre detrás, pero en ese tiempo había tenido que actuar rápido. Y si Lincoln no hubiera demostrado signos de mejora entonces lo hubiera reemplazado, y posiblemente destruido toda su vida hasta que no le quedara un agujero donde caer muerto.
Albert parecía estar haciendo su propia investigación, Lisa podría facilitarle un poco la búsqueda cuando descifrara toda la información, pero hasta entonces sólo podía impedir que alguien se enterara que estaba entrando al sistema del asilo, o que había comenzado a investigar casos sospechosos del pasado del asilo.
Le mandó los datos referentes al director del asilo, o mejor dicho, los ocultó en un lugar donde Albert pudiera encontrarlos. No tenía porque saber sobre ella.
Mientras sus ordenadores se encargaban de compilar toda la información, Lisa le dio una segunda mirada a otro de los monitores. Lana parecía casi totalmente desecha. Tenía que darla crédito a la niña por soportar tanto tiempo sin las medidas adecuadas, pero ya estaba en sus límites, no podría aguantar mucho tiempo sin romperse. Ya la había visto hablar con su propio reflejo confundiéndolo con Lola, o confundir su ropa con la de su gemela en ocasiones. Supuso que parte de esta confusión podía deberse a envidia hacia su gemela, aunque no estaba segura que podría envidiar Lana de Lola, tendría investigarla un poco más. Lisa no podía negar su interés y curiosidad por como culminaría la situación de Lana, quizás por fin se decidiera a utilizar el punzón que tanto presionaba en los bolsillos de su overol, o sucumbiría y perdería totalmente la cabeza. A su escasa edad y con su bajo cociente sin lugar a dudas el daño podría ser permanente si no era tratado con urgencia.
Lisa tomó otra bolsa de bocadillos, esta vez revisó la fecha de caducidad y la abrió al cerciorarse de que estaba bien. Lo mejor que podía hacer ahora era al menos intentar dormir una hora, necesitaba recuperar al menos un cinco porciento de sus capacidades mentales si quería ser más útil para Lincoln.
-Sólo aguanta, mi hermano. –Le dijo a la imagen de Lincoln en el monitor. Por un segundo le pareció volver a ver a Lincoln en la mesa del hospital mientras hombres vestidos de blanco destrozaban su cuerpo y se reían al ver como su sangre caía en grandes cantidades de la mesa. –Me aseguraré de que sanes, pero más que nada, me aseguraré de que retornes a un ambiente seguro.
Otro de los monitores mostraba a otra de sus hermanas mayores: Lucy. Parecía estar tratando de leer uno de esos libros de Princesa Pony que tanto creía mantener en secreto, pero entonces lo guardó y trató de dormir. Aquella niña se había convencido de que tenía una verdadera bestia en su interior desando por escapar, y que llevarla de paseo en la purga sería el único modo de saciarla.
Lisa había esperado que después de tanto tiempo la actitud de Lucy cambiara un poco, pero parecía haberse vuelto peor. Quizás la falta de atención familiar era un factor clave, pero no es como si alguien en esa casa estuviera desesperado por estar con alguien con ideas tan equivocadas sobre la purga, especialmente con un hermano sufriendo las consecuencias de ese día.
Lucy tendría que comenzar a cambiar, o Lisa se aseguraría de que su sueño de salir a la purga se hiciera realidad.
Lana miró fijamente el punzón en su mano mientras se acercaba a la habitación de Lincoln, no, ahora era de Lucy. Lucy se la había quitado a Lincoln después de lastimarlo. Lincoln, el amable hermano que perdió por un simple video que jamás le interesó desde un inicio. Lola creía que Lincoln las odiaba por no regresar a casa, o por no querer verlas, y lo peor de todo es que Lana no podía estar segura de que no fuera así.
Lincoln tenía todo el derecho de odiarlas. Ser arrojado a su peor pesadilla sólo por un video, ¿De quien había sido la idea al final? Lana no podía recordar quien había sido la primera en sacar la idea en la reunión. Al principio creyó que fue de Lucy, pero luego recordó que ella había apoyado la idea, así que tuvo que ser alguien más. Su cabeza le dolía mucho cuando trataba de recordar aquel día hace mucho tiempo.
-Yo digo, que lo dejemos en la purga para que aprenda.
Se sujetó la cabeza. ¿Quién había dicho esas palabras? Con esas simples palabras se había desarrollado uno de los peores planes que pudieron imaginar. Esas palabras habían destrozado a la familia.
¿Quién las había dicho? ¿Quién lo había iniciado? No creyó que alguien realmente quisiera lastimar a Lincoln con esas palabras, pero sin lugar a dudas lo había hecho. Apoyó la cabeza contra la puerta de Lincoln mientras sentía como algo caliente salía por su nariz. Por un segundo creyó que sería un moco, hacia tiempo que no los sentía caer por su nariz, pero al limpiarse se dio cuenta de que era una gota de sangre. Se limpió con la manga y se dirigió al baño. ¿Por qué había estado frente a la habitación de Lucy ahora? No quería nada que ver con ella. Ya estaba cansada de sus amenazas e indirectas.
Se miró en el espejo y vio los restos de sangre sobre su mejilla, otra pequeña gota estaba cayendo hacia sus labios. Lana la sintió cruzar su boca y llegar hasta su barbilla antes de caer sobre el lavamanos; el pequeño sonido que hizo al estallar contra el mármol duro llenó toda su cabeza. Hubo dos más antes de que abriera la canilla y se limpiara la sangre. Un poco más de sangre cayó de su nariz, Lana la tomó con un dedo y la pasó por sus labios. ¿Ese rojo realmente le quedaría? En el último certamen de belleza aconsejaron un rojo escarlata para resaltar sus ojos y… No, esa fue a Lola. ¿O era a ella?
¿Quién era ella ahora?
-¿Lana? ¿Estas en el baño? –La voz de Lola la trajo a la realidad otra vez. Se dio cuenta de lo que estaba haciendo y escupió la sangre que se había filtrado en su boca, tenía un sabor metálico asqueroso.
-Lo siento… Lola. Ya estoy terminando. –Se limpió la sangre de la nariz y usó un poco de papel para bloquear la salida de la sangre. –Me hurgué demasiado la nariz y tuve un accidente. –Se rio un poco para disimular.
-Que asco. ¡Te dije que dejaras de hacer eso, Lana! –Lola se quejó detrás de la puerta.
-Sí… lo hice. No, lo hiciste. Yo estaba… hurgándome la nariz.
-¿Lana?
Lana agitó su cabeza y se arrojó una buena cantidad de agua fría para centrarse. Entonces salió por la puerta con una sonrisa mientras miraba el rostro confundido de Lola, ella ya tenía puesta su piyama de seda rosa y bordes blancos. Eran tan parecidas ahora que la veía, ¿Por qué no lo había notado antes?
-Todo tuyo, Lola.
Pasó de junto a ella y pudo sentir la suave seda contra su piel. Sintió algo extraño agitándose dentro de ella mientras se imaginaba a ella misma usándolo mientras se preocupaba por su imagen, pero de nada más. Totalmente ingenua de lo que estaba pasando a su alrededor. Tener el privilegio de no saber nada de lo que realmente pasaba dentro de su casa, de lo que Lucy podría ser capaz de hacerle.
Las cosa molestas de niña eran tolerables, así que… ¿Qué? ¿Qué estaba pensando? Estaba cansada, eso era todo. Miró la habitación de Lucy con molestia antes de encerrarse en la suya. Ahora era mejor para Lucy que se mantuviera alejada de ella. Quizás nadie le creyera que ella fue quien lastimó a Lincoln y causó todo esto, quizás nadie le creyera que la había amenazado con lastimar a Lola, pero definitivamente se aseguraría de que no pudiera lastimar a nadie más si la obligaba.
Estaba cansada, y no iba a tolera más a Lucy y su estúpida "bestia" interior.
-Yo digo, que lo dejemos en la purga para que aprenda.
Sintió como si su cuerpo estuviera cayendo en picada mientras recordaba nuevamente ese día. Fue sólo algo que se filtró mientras se dirigía a su cama, no fue hasta que lo sacó totalmente de su mente que se dio cuenta de que nuevamente se había acostado en la cama de Lola. A Lola ya no le gustaba que durmieran juntas, tenía que recordar eso. ¿Pero de que otra forma la mantendría a salvo? ¡Esa niña no entendía el peligro en el que estaba! O lo mucho que se había esforzado por protegerla.
Pero estaba bien, que no supiera nada. Era mejor así.
Podía ser feliz así.
Pero no era feliz.
Aunque Lana se esforzaba porque Lola fuera feliz, todavía no lo era. No cuando Lincoln estaba lejos de casa, y quizás odiándolas. Se arrojó contra su cama y dio dos vueltas mientras se sujetaba la cabeza con fuerza y respiraba de forma errática por la boca. Lincoln tenía que regresar si querían ser una familia otra vez.
Pero Lucy seguramente lo arruinaría.
A menos que fuera ella la que se fuera. Nadie la quería de todas formas. ¿Por qué tenían que seguir soportando a alguien así? Sintió nuevamente el punzón en su bolsillo. ¿Por qué tenían que soportar a Lucy y sus estúpidos poemas? ¿Por qué tenía que soportar sus amenazas? ¿Por qué tenía que ser ella la que temiera a ese día que ya estaba cada vez más cerca? ¿Por qué no podía aprovecharlo de la misma forma que Lucy la había asustado en voz baja?
-Sí, ¿Por qué no?
Acarició el punzón suavemente mientras escuchaba a Lola entrar en su cuarto.
La purga se acercaba cada vez más.
NA: Hubo algo en este capitulo que simplemente no me agradó, creo que fue la sensación de que fue más un relleno. No avancé mucho con la historia, pero espero que algunas de las dudas sobre la casa Loud pudieran ser contestadas. Aun así, no me convence.
Habrá un tercer y último interludio antes del final, y espero poder hacerlo mejor en ese momento.
PS: En cuanto a la relación de Ronnie Anne y Lincoln en este universo, no deben olvidar que la relación se formó gracias a las metidas de sus hermanas, pero en ese tiempo seguían molestas por el asunto del video por lo que no les importó mucho que Lincoln fuera intimidado, o simplemente no se dieron cuenta. Así que Lincoln nunca besó a Ronnie Anne, y sí, su primer beso terminó siendo con el castrado.
Nos vemos.
