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-6-
En Busca del Amor y la Pasión
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-Como demonios quieres que me calme. Serás estúpido.
-Controla tu vocabulario que tanta finura de tu parte me sorprende.
-Hablas como si tuviera sentido lo que dices, que no escuchaste toda la sarta de tonterías que dijiste
-¿Tonterías? Tontería es pensar que tu sabes algo de lo que hablas, tontería es no querer aceptar que tienes una manera bastante sosa de pensar y estas equivocada.
-¿Estoy equivocada porque no pienso como tú? -Acoto ya fuera de sus cabales,
Hermione sentía su sangre a punto de ebullición, su rostro estaba enrojecido por la ira y la vergüenza, se preguntaba cómo se atrevía ese tipo al otro lado de la línea a hablar de la manera en que lo hacía sin pudor alguno.
-No, estas equivocada porque crees que los demás somos como tú, y tu eres una rara especie extinta desde hace década.
-Pues me importa una calabaza lo que creas o no creas de mi, a mi me da igual que sigas pensando que todo gira a tu alrededor.
-Todo gira a mi alrededor preciosa. -Dijo arrogante.
-Deja de decirme preciosa. -Reclamo exasperada.
-Dana tu problema es que pretendes que todos se porten como santos y eso no es posible.
-Yo no digo pido que sean santos pero todo acción tiene consecuencias y tu solo pretendes que tomen ventaja aprovechándose de los sentimientos de los demás y eso no es correcto.
-Quizás no sea correcto, pero es verdad, la vida no es justa y para triunfar hay que tomar ventaja.
-Como digas, ya me canse de discutir, además ya termino el programa desde hace una hora y tu y yo seguimos discutiendo, a este paso no lograremos terminar la semana sin matarnos.
-Es que eres demasiado susceptible.
-Piensa lo que quieras.
-Vamos a hacer una cosa, tienes razón si seguimos así nada bueno saldrá de esto.
-Vaya al fin me das la razón en algo. -Le dijo con sorna.
-Si dejas de estar a la defensiva podremos hacer algo. -Reprocho.
-Está bien. -Contesto tratando de calmarse un poco.
-Hay que evaluarnos a nosotros mismos y reconocer con sinceridad en que nos equivocamos y en que tenemos razon.
Hermione al otro lado de la línea se quedo en silencio un momento para pensar con detenimiento, suspiro abatida, por mucho que le desagradara tenía que poner su mente en claro y aceptar que no todas sus teorías eran del todo ciertas, ella solo lo suponía pero sin mas experiencia sentimental que sus frustrantes relaciones amorosas con Vicktor y Ron, no sabia nada.
-Sigue ahí. -Pregunto Draco al no escuchar la voz irritada de la chica.
-Si. -Dijo. -Solo estaba pensando.
-¿En qué piensas?
-Que tienes razón, soy una sosa que no sabe de lo que habla, pero aun así no estoy de acuerdo en tomar ventaja a costa de los demás, eso no es correcto.
-Bueno eso ya es una gran ventaja Dana. Yo también te doy parte de razón quizás sea un tanto egoísta pero según mi experiencia que es bastante si no eres de esa manera les das a los demás el poder de aprovecharse de ti.
-Pero dime no te frustra ocultar lo que realmente quieres, es decir no es pesado protegerte en tu caparazón para que no te dañen, de esa manera cómo vas a enamorarte, como podrás encontrar el amor de alguien si nunca te entregas.
-Quizás tienes razón, pero ahora tú piensa en lo mucho que debes de haber hecho sufrido al exponerte a que te rechacen, a que te utilicen o que simplemente no te correspondan.
-Duele mucho si he de ser sincera, pero no me arrepiento de nada, te aseguro que todo valió la pena.
-Eso no lo creo, a quien le gusta sufrir a menos que te guste el masoquismo.
-No seas tonto, no es que me guste sufrir, es simplemente que tienes que ver todo el panorama no solo una parte.
-¿Todo el panorama?
-Es decir, cuando termina duele mucho y se sufre otro tanto, pero es increíble estar enamorado, la felicidad que se agolpa en tu pecho cuando ves su rostro o cuando estas a su lado, los momentos, los recuerdos que comparten, todo se vuelve invaluable.
-Pero el final es el mismo.
-Pero vale la pena Dante, quizás no lo comprendas porque no has experimentado un amor verdadero. No te ofendas no pretendo juzgarte, ¿Pero dime que buscan en una chica?
-Que sea bonita, de buen cuerpo, elegante, de buen porte y que tenga modales, entre otras cosas.
-En pocas palabras una modelo de pasarela.
-Algo asi.
-¿Has sentido algo especial con alguna de tus muchas conquistas? Que no sea pasión o deseo carnal.
-He sentido muchas cosas Dana, pero no esas boberías de mariposas en el estomago y palpitaciones.
-Mira yo no tengo mucha experiencia sentimental, pero en mi corta lista puedo decirte que he sentido eso que te niegas a aceptar y creo que si tu no lo has sentido se debe a que buscas algo muy diferente a lo que necesitas.
-A que te refieres.
-Que lejos de necesitar una modelo sin alma, necesitas a alguien más humano que te haga descubrir esos sentimientos que desconoces.
-Te propongo algo Dana.
-¿Qué?
-Yo voy a buscar el amor del que tanto me hablas, si tu buscas la pasión que te falta y dejas de ser la sosa que eres.
Hermione lo pensó por un momento y al final acepto. -Está bien.
-Es una promesa.
-Una promesa Dante. -Confirmo. -Pero necesito pedirte otra cosa.
-Tan pronto te vuelves atrevida como para pedirme algo tentador.
-No seas tonto no es lo que piensas. -Dijo sonrojada aunque no lo noto el rubio.
-Entonces que vas a pedirme.
-Una tregua, se que somos muy diferentes pero creo que no es necesario estarnos peleando, claro que defenderemos nuestros puntos de vista pero no deseo ser agredida como en este primer programa.
-Está bien Dana es un trato, mañana hablamos de los progresos del día. A ver quien logra encontrar primero lo que buscamos, tú la pasión y yo el amor.
-De acuerdo Dante, me despido descansa.
-Tu igual Dana.
Ambos colgaron el teléfono con cierta satisfacción. Para ser el primer programa al aire y no tener experiencia no les había ido nada mal. Se habían peleado bastante pero al final se acoplaron entre riñas y desacuerdos, asiendo el espacio divertido y entretenido.
A la mañana siguiente Zulle se contacto por teléfono con ambos, para informarles que habían roto todas las marcas de la estación, las cartas no paraban de llegar y los teléfonos sonaban enloquecidos.
Draco estaba especialmente satisfecho, no recordaba cuando había sido la última vez que se había sentido de esa manera, pero se sentía pleno y realizado, y ya en carrera había decidido hacer algo respecto a su vida. Había llegado el momento de tomar las riendas de los negocios de la familia y ya que le agradaba el lugar donde estaba ahora, establecería unas oficinas para dirigir desde ahí sus empresas.
Hermione por otro lado también se sentía motivada, representaba para ella un gran reto el programa y algo en Dante le atraía y repelía al mismo tiempo haciendo que explorara sentimientos que tenía mucho escondidos. Siempre le había costado mucho trabajo reconocer sus errores, y ahora cada que se enfrentaba con el chico reconocía que no tenía todas las respuestas que quisiera. Las relaciones con las personas eran mas complicadas que leer los libros que devoraba con entusiasmo, estaba aprendiendo muchas cosas respecto a ella misma, sobre sus miedos y los limites que ella misma se había marcado y que ahora la dejaban fuera de balance.
Ya fuera destino o solo casualidad en la tarde se encontraron comiendo Hermione y Draco en el mismo lugar. La chica había llegado primero cuando el rubio hizo su glacial entrada y sin preámbulos se acerco a la mesa de la ex Gryffindor.
-Granger. -Dijo a modo de saludo.
-Malfoy. -Contesto del mismo modo, apartando su mirada del menú para encontrarse con la mirada grisácea del chico.
-¿Puedo sentarme contigo? -Pregunto galante.
La primera intención de Hermione era negarse pero recordó a Dante y su promesa, tenía que dejar de ser la sosa que era y la pasión implicaba riesgos que nunca tomaría y ahora frente a ella con una sonrisa un tanto malévola esta un gran riesgo. Pero venciendo sus reservas acepto.
-Puedes. -Contesto y señalo la silla frente a ella.
-Gracias. -Galante el rubio le brindo otra media sonrisa.
-Qué casualidad encontrarte de nuevo. -Intento romper el silencio incomodo que se había formado entre ambos.
-Si Granger mucha casualidad.
-Lo que me sorprende es que hables cuando antes me repelías, que a cambiado desde nuestros años de escuela.
-Muchas cosas, pero creo que la principal es que ya no estamos en guerra.
-Tienes razón. -Sonrió sinceramente la castaña por primera vez.
Esa sonrisa le parecía encantadora al rubio.
-Aunque siendo sincera no creo que podamos ser los grandes amigos.
-Tienes razón, pero creo que me conformo con no ser enemigos.
-Ese es un buen punto. -Dijo sonriente. -Que te apetece comer para festejar que ya no somos enemigos. -Comento con diversión.
-Rompamos los esquemas y tú decide que comeremos. -Dijo el rubio siguiendo el juego.
Draco se sorprendió mucho de la manera en que se desenvolvía la castaña, estaba acostumbrado a verla siempre a la defensiva, a la espera de sus insultos. Y verla ahora sonriente hablando con tranquilidad, con actitud abierta y relajada le hacía ver algo que antes no había encontrado en la castaña.
Nunca había considerado a Hermione especialmente bonita ya que no lo era, al menos no a sus ojos, pero no podía negar que tenía su encanto especial, el brillo en sus ojos de un común color caramelo los hacían especiales y únicos, su sonrisa franca mostrando dos hileras de blancos dientes, las mejillas de un saludable color rosado y una pequeña nariz salpicada de pecas que generalmente consideraría feas, le daban un aire inocente a la chica.
-Bueno a sido una comida peculiar, por decirlo de alguna manera, pero tengo que irme.
-Vamos Granger quédate un rato mas.
-Malfoy se que tienes tiempo libre, pero yo me temo que tengo que regresar a trabajar un par de horas más. Pero gracias por la comida ya que no me permitiste pagar.
-Ya te tocara la próxima vez. -Le sugirió el rubio
-Cuenta con ello, la próxima vez que nos encontremos, aunque no seamos grandes amigos, ni enemigos a muerte. -Sonrió y se despidió con un movimiento de mano.
Draco la vio alejarse y pensaba en lo que había hablado con Dana la noche anterior, y tenía que darle un poco de crédito por sus consejos, en su vida nunca hubiera imaginado o aceptado que Granger podría ser alguien agradable, y aunque estaba lejos de entrar en los parámetros que ponía a las mujeres con las que salía encontró que la castaña era por mucho una mujer que se debía admirar, lejos de un físico escultural o una sofisticada y encantadora presencia, era autentica, inteligente e interesante dejando de un lado sus defensas de sabelotodo.
