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Interludio

21 de mayo

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Lori aparcó el coche en la esquina de la calle. Aquel auto usado y de un color verde mate lo había obtenido después de hacerle ojillos al vendedor, tenía una pequeña abolladura y hacia un ruido extraño al encender, pero al menos cumplía bien su trabajo. Ya podía ver su casa desde ahí, no parecía haber cambiado mucho, al menos no desde esa distancia. Bajó la cabeza hasta que sintió como chocaba contra el volante y la mantuvo ahí. Cerró los ojos y trató de respirar con calma. Colocó una de sus manos contra su estómago. Las "piedras" habían vuelto desde el momento en que regresó a Royal Woods.

Cuando se fue, hace ya meses, había sentido como las piedras parecían disminuir su peso. Lo supo en el instante en que comenzó a alejarse de su hogar, que entre más lejos estuviera, menor sería su dolor. Ya no tendría que seguir viviendo una mentira, o soportar las miradas de sus hermanas, o preocuparse de Bobby, o… o pensar en él.

Lincoln.

Su hermano pequeño. Ahora debía de tener doce años, y los había cumplido encerrado en un asilo por culpa de ellas. Lori se dio un golpecito en la frente con el volante mientras recordaba a aquel pequeño niño de cabello blanco. Lincoln podría no ser el hermanito perfecto, pero era un niño sonriente, alegre y siempre dispuesto a ayudar a sus hermanas. Pero ahora se ha ido, encerrado en un lugar reservado para niños con problemas mentales.

Lori miró nuevamente la casa al final de la calle. Parte de ella realmente quería regresar y ver a sus hermanas, hablar con sus padres, quizás incluso volver a ver a Bobby. Pero también estaba asustada. Había tenido que bloquear la mayoría de los números de sus hermanas sólo para no tener que escuchar sus gritos, protestas y amenazas. Todas ellas debían odiarla ahora por escapar.

-Que saben ellas… –Masculló mientras se daba otro golpecito en la frente con el volante. Lo cierto es que ellas no sabían nada, ¿Sabían lo que era tener que mentir a sus padres o a la policía? ¿Ser la primera en ver a Lincoln para enterarse lo que tuvo que sufrir en aquella noche? ¿Ser la última que lo vio?

Lori todavía recordaba el rostro aterrado de su hermanito pequeño cuando lo dejó sólo. Ella simplemente había bajado la bicicleta, le había dado su mensaje y… y se había ido. Ni siquiera volteó, y se arrepentirá hasta el día de su muerte por no haberlo hecho, porque sabía que de haber volteado entonces no hubiera podido continuar. Sabía que con sólo mirar el espejo retrovisor entonces entendería que todo era una tontería. ¿Un video? ¿Todo esto por un video estúpido?

Lori se limpió algunas lágrimas de sus ojos y miró nuevamente la casa que la vio crecer. ¿Qué ellas no habían estado de acuerdo con todo esto para empezar? Todas menos Luan, ¿Pero había hecho algo para impedirlo? ¿Y qué hay de Lynn? Su hermana deportista se había visto muy feliz cuando Lincoln bajó las escaleras hacia lo que sería el último viaje que darían juntos.

Golpeó fuertemente el volante con ambas manos. ¿Por qué actuaban como si la culpa fuera sólo de ella? La miraban como si fuera un sucio monstruo. Sí, ella fue una perra con su único hermanito. Sí, ella lo dejó sólo en la purga sin mirar atrás. Y sí, ella escapó cuando no pudo aguantar más las mentiras, las miradas, y la culpa. Tomó la única oportunidad que encontró de tener algo de libertad y se fue. ¿Qué tenía eso de malo? No es como si se hubiera olvidado de la familia, se mantenía en contacto con sus padres y con Leni, pero las demás jamás la dejarían en paz. Y siempre se aseguraba de preguntar por el estado de Lincoln. Su madre decía que mejoraba, pero Lori sabía que no era cierto. Porque de ser así, entonces su madre jamás estaría feliz de hablar con ella, ya que Lincoln hubiera revelado la verdad de lo que realmente pasó.

Lincoln no estaba bien. Lori sabía todo aquello que su madre quería ocultar a sus hermanas. Sabía en que pabellón estaba encerrado, los traumas y fobias que había desarrollado, y el mutismo que le impedía poder hablar. Todo porque no pudo mirar atrás. Porque no tomó las riendas y gritó ¡Basta! cundo las cosas dentro de casa habían llegado demasiado lejos.

Lori simplemente no pudo soportarlo.

Se limpió una lágrima y se miró en el espejo del auto, parecía haberse descorrido algo de su maquillaje, tendría que arreglar eso antes de regresar. Sacó un pequeño juego de maquillaje y algunas toallas para limpiarse. Era mejor regresar presentable, poner su mejor sonrisa falsa y fingir que realmente estaba feliz de regresar.

Algunas de sus hermanas podrían estar verdaderamente felices de que regresara, supuso que Leni, pero las demás seguramente estarían esperando para gritarle, y Lynn quizás la golpeara. Pero no creyó que ninguna de ellas tratara de matarla. Así que si sobrevivía hasta la mañana siguiente, entonces volvería a irse.

-Realmente soy una cobarde.


Lucy miró el cielo oscuro sobre su cabeza. Según la radio se aproximaba una terrible tormenta, quizás una de las más grandes que Royal Woods hubiera sufrido. No pudo evitar sacar una pequeña sonrisa. En aquella noche tan oscura, incluso los cielos dejarían salir toda su furia contra la tierra. Ya podía escuchar los truenos rugiendo por la llegada de la oscuridad.

Ya podía ver a las bestias bailando su danza macabra en medio del agua y los rayos. El cielo que rugía mientras la oscuridad recorría las calles de Royal Woods ocultando a los terribles monstruos que acecharían a los mortales. Pudo verse a si misma caminando dentro de esa oscuridad mientras su bestia interna salía al mundo y contemplaban juntos aquel hermoso espectáculo.

Participar en la purga anual era un privilegio que se les dio a los mortales, ¿Por qué su familia no podía ver eso? Este era el momento en que todos podrían arreglar sus vidas. El momento en que Lynn pudiera volver a ser la hermana protectora y amante de los deportes que siempre trataba de convencerla de hacer deportes. O que Luna por fin corrigiera su vida repleta de cerveza, sexo y esas pastillas tan raras que le había visto tomar por los conductos de ventilación. Ella era la que más le estaba preocupando, si había comenzado a consumir cosas raras entonces tenía que salir a purgar urgentemente.

La familia entera podría solucionar todos sus problemas con la purga. Incluso Lincoln, ya que fue testigo de algo tan hermoso, posiblemente ahora sólo podría pensar en participar. Quizás la llamada de la purga lo haga mejorar más rápido, y los dos pudieran salir el próximo año. O tal vez regresara ese mismo día, y podrían fugarse juntos para participar en la purga. Esa era una linda fantasía. Poder volver a salir con su hermano y en una noche como aquella.

Pero era sólo una fantasía. Lucy sabía que no había forma de que pudiera escapar de la vigilancia de sus hermanas, y mucho menos sus padres. Por esa fecha todos se ponían muy paranoicos de donde estaba ella. No la dejarían salir más allá del jardín, e incluso ahora sólo tenía que mirar atrás para ver el rostro preocupado de su madre mirándola por la ventana.

Lucy volteó y se encontró con la cara de Rita detrás del vidrio, su madre la saludó con una sonrisa y Lucy le devolvió el saludo por cortesía. Suspiró con verdadero cansancio, tanta atención en ese día realmente la agotaban.

Y dudaba que Lincoln regresara ese día.

-Un año. –Miró nuevamente hacia el cielo. –Hoy se cumple un año.

Hoy se cumple un año desde la última vez que vio a su hermano. La última vez le dijo algunas cosas oscuras antes de encerrarse y dejar que el plan siguiera su curso. Si las cosas hubieran ido bien entonces todo podría haber quedado en pasado, pero las cosas habían ido mal. Lincoln fue lastimado, y encerrado. Después de un año, sus acciones contra su hermano ya no le parecían una buena idea, pero no es como si la bicicleta tuviera que haberse averiado tan lejos de casa, eso sólo pasaría si era usada bruscamente. Posiblemente un error que Lincoln cometió en la desesperación. Ninguna de las dos contó con eso.

Sólo querían darle un susto aun más grande a Lincoln si la cadena llegara a romperse, eso era todo.

Lucy se encogió de hombros. Ya no se podía hacer nada de todas formas, al menos Lincoln pudo ser testigo de la purga. Y quizás podría volver a verlo después de la purga, quizás para entonces Lincoln ya aceptara visitas y todo se arreglaría poco a poco.

Y para el próximo año Lincoln estaría en casa y saldrían a purgar juntos. Sería el momento en que sus fantasías se volverían reales. Saldría a la purga con su mejor vestido negro, su paraguas y su cuaderno. Vería a las bestias dejar salir toda su rabia y la inspiración acudiría a ella. Después de tantos años retenida, seguramente su bestia interna eclipsaría a todas las demás y seria la que rugiera más fuerte en esa noche.

Lucy ya tenía preparado su vestido y un cuaderno en blanco, todo para el momento en que por fin pudiera salir.

Pero tenía que ser paciente y esperar.


-¿Lola?

Lucy se extrañó un poco al ver a Lola con la ropa de Lana, parecía estar caminando hacia la cocina cuando la vio pasar. Lola le regresó la mirada e hizo una mueca mientras su ojo pareció temblar un poco. Ese pequeño tic fue suficiente para que Lucy la reconociera.

-¿Lana?

Era Lana. Tenía el cabello suelto y parecía haberse dado un baño. Pero todo lo demás seguía igual, debió haberlo adivinado, Lola jamás usaría ropa tan sucia. Aun así, se sorprendió de lo parecidas que eran la una de la otra, de no ser por la ropa, posiblemente nadie podría diferenciarlas. Incluso su voz se había vuelto muy parecida este año.

Lucy recuperó el control de la situación y dejó salir una pequeña sonrisa. Si no podía salir a la purga, entonces quizás podría divertirse un poco. Casi pudo escuchar como su bestia interior se reía un poco ante la anticipación, ese día era perfecto para molestar un poco a Lana. Lucy se acercó a ella con pasos suaves y abrió lentamente la boca…

Sintió un fuerte impacto en la nariz y cayó al piso de espaldas. Por un segundo Lucy no supo que pasó, en un momento estaba apunto de asustar a Lana como tanto había extrañado hacerlo y al siguiente estaba tirada en el piso. Se acarició la nariz y vio pequeñas manchas rojas que parecían estar cayendo de ella.

Lana aun tenía el puño extendido frente a ella. Uno de los ojos de Lucy había quedado al descubierto por el golpe y miró fijamente como Lana bajaba el puño y la miraba con una sonrisa.

-Me golpeaste. –No fue una pregunta, sería ridículo preguntar eso. Lucy sólo tenía que decirlo para tratar de entender un poco lo que había pasado. Pero no podía, ¿Lana la había golpeado? Ridículo. No el que Lana se atreviera a golpearla a "ella" justamente, pero el que Lana golpeara a cualquier persona era lo verdaderamente imposible. –Me golpeaste. –Lucy repitió, pero aun no podía entender.

Lana se acercó a ella y le dio un pisotón en el estomago que le sacó todo el aire. Para tener sólo siete años, Lana parecía tener mucha fuerza. Al menos lo suficiente para quitarle el aire a Lucy con su golpe. Por un segundo Lucy se quedó totalmente paralizada al ver los ojos de Lana, había algo en ellos que no había visto antes. Sea lo que sea, Lucy se quedó sin palabras mientras la veía.

Lana se agachó un poco mientras sonreía y acercaba su rostro al de Lucy, Lucy no pudo evitar notar el maquillaje alrededor de sus ojos, algo que no debería interesar mucho en esa posición, pero que no pudo evitar. Lana extendió su mano e hizo aun lado el cabello que cubría el segundo ojos de Lucy para mirarla directamente a los ojos.

-Se acabó. –Susurró. Nadie que no estuviera tan cerca de ella como lo estaba Lucy hubiera podido escucharla. En ese momento sacó su pie del estomago de Lucy y se alejó.

Lucy se quedó en el piso sin palabras mientras veía a Lana ir directo a la cocina. ¿Era realmente Lana, o ella y Lola habían intercambiado roles de nuevo? Lucy no lo entendía, sólo sabía que le dolía un poco el estomago y que sus ojos estaban al descubierto.

La puerta detrás de ella se abrió en ese momento.

-¿Lucy? ¿Qué haces en el piso? –Luan le preguntó mientras alzaba una ceja.

Esa llamada llamó la atención de Lucy y se dio cuenta de la posición en la que estaba. Arregló su cabello para volver a cubrir sus ojos y se levantó rápidamente. Vio una pequeña marca de polvo que casi parecía un zapato y la limpió con prisa. ¿Eso realmente acababa de pasar?

-Tus ojos son bastante bonitos, ¿Sabias? –Luan no pudo evitar decirlo. Su relación con Lucy no era la mejor, pero no iba a martirizar a una niña de nueve años. No iba a cometer el mismo error dos veces.

Lucy se olvidó un poco del ataque de Lana y dejó salir una mueca mientras desviva su mirada de Luan. Era precisamente por ser bonitos que ella los mantenía ocultos. Lucy era un ser que pertenecía a la noche, a la oscuridad incomprendida que nadie podría terminar de entender completamente. Las cosas bonitas no tenían cavidad en la oscuridad lúgubre que era su vida.

Luan pareció darse cuenta de la sangre bajo la mano que cubría su nariz y sus ojos parecieron tener un matiz de preocupación. –Lucy, ¿Estas bien? ¿Qué pasó? –Se acercó a ella mientras sacaba un pañuelo. –Ten, cúbrete con esto y-

-¡Déjame! –Lucy apartó el pañuelo con un manotazo un poco brusco y subió por las escaleras.

-Lucy, espera. Al menos dime que pasó. –Luan la llamó desde abajo, pero Lucy hizo caso omiso de sus llamados y siguió su camino.

Masculló una molestia cuando estuvo apunto de entrar a la habitación de Lynn otra vez, y siguió hacia su propio cuarto. Al entrar puso el seguro en la puerta y se fue directo al espejo.

Encendió un pequeño foco pegado sobre el espejo y apartó un poco su cabello para revisar mejor su nariz. El daño no parecía ser muy grande, pero le sangraba un poco. Lucy ahogó un pequeño sollozo por el dolor, no tenía que llorar. El golpe de una simple niña mortal no sería lo suficiente para hacerla llorar. Pero le dolía mucho.

Buscó un poco de algodón en la mesa y se lo puso en la nariz. No le gustaba como se veía, la hacia sentirse ridícula y le daba cosquillas dentro de la nariz. Lucy buscó algunas toallitas húmedas y comenzó a limpiarse la sangre.

¿Lana realmente la había golpeado? Quizás fuera Lola, pero ni siquiera Lola la golpearía de ese modo, y menos sin razón alguna. Lana posiblemente las tenía, tal vez había exagerado un poco con eso de asustarla, ¿Pero golpearla así? Lucy vio como un poco de sangre teñía el algodón y decidió cambiarlo. Lana había exagerado mucho con el golpe.

Mientras cambiaba el algodón, alguien tocó la puerta.

-¿Lucy? ¿Estás bien?

Luan habló desde el otro lado, parecía verdaderamente preocupada. Últimamente se preocupaba más de todo, Lucy supuso que era por esta fecha del año, especialmente hoy.

-Estoy bien. –Lucy dijo lo mejor que pudo desde dentro, pero su voz salió un poco ahogada.

-Lucy, ¿Lynn te lastimó de nuevo? ¿Necesitas ayuda?

Lucy sollozó otra vez, pero trató de ocultarlo. Por supuesto que Luan culparía a Lynn, ella era la única que ahora era capaz de lastimar a sus hermanas de esa forma. Lo había demostrado cuando la golpeó en la cara. Pero no había sido ella.

-Lynn no hizo nada, déjame sola, Luan.

-Escucha Lucy, no tienes porque tener miedo. Si Lynn te lastimó entonces-

-¡Que no fue Lynn! ¡Déjame en paz, Luan! –Lucy gritó lo más fuerte que pudo mientras dejaba escapar un sollozo más grande. Tenía que esforzarse por no llorar, sólo era un golpe en la nariz. Edwin ni siquiera había pestañeado cuando una maza de acero con picas golpeó directamente su rostro. ¿Por qué ella tendría que llorar por el golpe de una niña?

Lucy escuchó un pequeño golpe en su puerta y a Luan tratando de abrirla, pero el seguro se lo impidió.

-Sólo quiero que las cosas estén bien, al menos por esta noche. ¿Esta bien Lucy? No quiero… No quiero que pase algo como el año pasado.

-¿Me dejarán en medio de la purga? –Lucy estaba tan alterada que trató de sonar burlona. Un pequeño error que la molestó, tenía que mantener la calma.

Detrás de la puerta sólo hubo silencio, Lucy creyó que Luan ya se había ido, así que continuó tratando su nariz. Le dolía más cuando la tocaba, pero tenía que ponerse el algodón hasta que dejara de sangrar. Sólo serían unos minutos.

-No permitiré que vuelva a ocurrir. –La voz decidida de Luan la interrumpió. –Lucy, se que crees que la purga es algo maravilloso. Pero no es así. En la purga sólo hay personas que tratan de matarse la una a la otra, y a veces incluso cosas peores. ¿No ves todas las noticias? ¿O la destrucción que dejan? ¿Cuántas personas crees que mueren en esta fecha? Lucy, la purga es el peor error que este mundo pueda haber cometido. –Luan dio un golpe fuerte a la puerta. –¡Por culpa de ese maldito día perdimos a nuestro hermano! ¿Tienes alguna idea de todo el daño que sufrió? Lo que le hicieron- Se interrumpió en ese momento. Esa no era una charla que quisiera tener con una niña de nueve años. –Ese día cometimos un error, y Lincoln lo pagó muy caro. La purga no es buena Lucy, la purga es mala.

Mala. Típico de los mortales con mentes cerradas. Tachan de malo algo que es incomprendido. La purga no era mala, simplemente no podían entenderla, y posiblemente nunca lo hicieran. Lucy tendría que esperar mucho tiempo para poder salir a la purga, pero estaba bien. Dejaría que su bestia interna cobrara fuerzas, entre más esperara más grande ser haría.

Miró su nariz tapada con algodón y se dio cuenta de que había dejado salir unas cuantas lágrimas. –Edwin estaría decepcionado. –Pensó con amargura. Aun le costaba creer que el daño fue provocado por Lana. Quizás realmente la había arrastrado hasta ese punto, pero un golpe ya era demasiado. Lucy tendría que encontrar una forma de devolvérselo, quizás con un último susto en medio de la purga. Así al menos le enseñaría a no meterse con ella nunca más.

-Lucy, por esta noche, por favor, no menciones nada sobre la purga. –Luan habló con mucha seriedad. Algo que ya comenzaba a hacer habitualmente. –Quiero que tratemos de pasarla en familia. Se que es inútil que nos abracemos como los viejos tiempos, no sería nada sin nuestro pilar… Pero sé que Lincoln querría que siguiéramos siendo una familia cuando regresara.

Lo que sea que iba a decir Lucy se perdió cuando Luan mencionó a Lincoln. Era un poco difícil hablar cuando su nombre salía al tema, especialmente con Lynn, ella siempre se ponía más violenta cuando el tema salía. Lucy tenía un problema similar, pero para ella era quedarse en blanco y no saber que decir, por lo que generalmente se quedaba callada o salía del cuarto. Pero ahora estaba atrapada en la antigua habitación de Lincoln mientras Luan dejaba salir su nombre detrás de la puerta.

Así que guardó silencio y esperó a que se fuera.

-Realmente no sé si nos perdonará…–Luan sonó abatida con esas palabras. –Yo no lo haría si fuera él. Lo más seguro es que nos odie, y sea por eso que no quiera vernos.

Lucy hizo una mueca. La idea de que Lincoln pudiera odiarlas pasó por su mente más de una vez, pero siempre trataba de evitarla y pensar que al final todo se solucionaría. Todo siempre se solucionaba al final, ¿Por qué ahora iba a ser diferente?

Luan parecía haber apoyado la espalda en la puerta mientras hablaba. –Lucy, no le he dicho esto a las otras, principalmente por miedo a lo que puedan hacer, y te pediré que no se los digas a ellas, pero hablé con el doctor a cargo de su caso. –Hubo una pausa antes de hablar. –Un hombre desagradable llamado Albert Stimbelton. –Lucy detectó la verdadera molestia en su voz, pero había atrapado su interés. Se separó del espejo y se acercó a la puerta.

-¿Qué dijo? –Preguntó con cuidado, y sólo esperaba que Luan no se diera cuenta de su voz alterada por el algodón.

-Lincoln está mal, Lucy. –Luan le respondió después de una pequeña pausa. –Y no creo que ese hombre esté haciendo algo para ayudarlo.

Lucy sabía que Lincoln estaba mal, no era tan idiota como la mayoría de sus hermanas. Pero le gustaría saber que tan mal, y que le pasaba exactamente. Lo que Luan le dijo no era suficiente, y lo último estuvo de más.

-Lucy, Lincoln… él…

Lucy se acercó hasta tener su oreja directamente contra la puerta.

-Lincol-

Un gritó desde la planta baja la interrumpió y Luan salió corriendo. Lucy casi la siguió para poder saber lo que sabía de Lincoln, pero se detuvo al record el estado en el que estaba. Se vería ridícula si salía con algodones tapando su nariz de esa forma. Tendría que esperar.


Lori suspiró mientras se tocaba la mejilla, ya había esperado esto, pero no creyó que llegaría tan pronto. Tampoco que Lynn sería la primera en abrir la puerta cuando llegara, quizás tendría que haber llamado a casa antes y pedirle a su madre que la esperara en la entrara. Pero ya era tarde. Lynn la miraba en la entrada de la casa con los ojos rojos de furia y sus puños fuertemente cerrados.

Para Lori ser golpeada por una de sus hermanas, o ser golpeada en absoluto era una experiencia nueva. Los puños de Lynn eran realmente duros y callosos, podía saborear la sangre dentro de su boca después de haberse cortado con sus dientes.

-Hola, Lynn. –Alcanzó a decir antes de que su hermana volviera a lanzarse sobre ella. La tomó por el pecho de su camisa azul y volvió a golpearla en la cara. Lori sintió como sus dietes se aflojaban en el mismo momento del golpe y todo su mundo dio vueltas.

-Lori, ¿Qué haces aquí? –Lynn presionó aun más fuerte su camisa y la levantó un poco más alto, uno de los botones se soltó y rodó por el piso de madera de la entrada. –Maldita cobarde, ¡Sólo vienes a esconderte para que no te maten! –Le dio otro golpe en la mejilla, y esta vez el daño fue un poco más visible.

-¡Suficiente! –Luan sujetó el brazo de Lynn antes de que pudiera volver a dar otro golpe. –Acordamos mantener la calma cuando Lori regresar, Lynn. ¿Ya lo olvidaste? Por el bien de mamá y los pequeños.

-¡¿Quieres que mantenga la calma con ella, Luan?! –Lynn se soltó de Luan con un pequeño forcejeo y soltó a Loir antes de darle cara. –La perra nos abandonó.

Lori se levantó con cuidado, arregló su ropa y sacó un pequeño espejo de mano. Su cara tenía una marca roja y un pequeño hilo de sangre salía de su boca. Se lo limpió con un pañuelo y volvió su atención a Lynn y a Luan. Las dos se miraban como si quisieran matarse mutuamente, por lo que las dos seguramente no se habían arreglado desde la última vez que las vio.

-Mamá está en casa, Lynn. –Luan finalmente dijo mientras bajaba la vista derrotada, no parecía tener ánimos para pelear. –¿Quieres explicarle todo esto? No creo que hoy sea un buen día para tener una pelea.

Lynn presionó sus dientes fuertemente y volvió a mirarla. Lori pudo ver el odio de su hermana y todos sus deseos de hacerle daño en esa simple mirada. Finalmente gruñó y subió a las escaleras con pasos pesados y ruidosos. Lori supuso que dentro de poco escucharía una gran cantidad de golpes desde su habitación.

-…Gracias, Luan. –Alcanzó a decirle mientras se pasaba la mano por el golpe, ya se estaba hinchando. Mamá seguramente se daría cuenta y pediría una explicación.

-No me lo agradezcas, tengo problemas para no hacer lo mismo, Loir. –Ni siquiera la vio cuando lo dijo. Luan se dio la vuelta y subió las escaleras. –Le diré a mamá que estás aquí. –Hizo una pausa y se quedó quieta en las escaleras. –…Y bienvenida a casa, Loir.

-Es bueno estar en casa… –Murmuró mientras la veía irse.

Aunque sólo habían pasado unos meses, se sentía un tanto dudosa sobre si debía dar un paso adentro o esperar a que alguien la invitara a pasar. Trató de liberarse de esos sentimientos mientras daba un paso adentro, y en el momento de hacerlo pudo sentir como una tonelada de piedras le caía encima. Se sujetó el estomago mientras se encorvaba un poco en el lugar y creyó que vomitaría en ese mismo momento.

-Realmente regresaste, estoy feliz de verte de nuevo, Lori.

Lori se enderezó un poco y miró hacia adelante. Por un segundo se olvidó del dolor al ver a la niña frente a ella, se veía muy diferente a como la recordaba. ¿Por qué estaba usando un overol?

-Lola, también me alegra verte. ¿Por qué llevas la ropa de Lana?

El rostro de Lana perdió la sonrisa y sus ojos parecieron fijarse en la nada. Todo su cuerpo quedó totalmente quieto mientras lentamente abría su boca, su ojo tembló un poco mientras bajaba su vista y miraba su ropa.

-Sí, ¿Por qué estoy usando la ropa de Lana? –Miró a Lori y sonrió dulcemente. –Iré a cambiarme ahora mismo, Loir. –Subió a las escaleras sin decir nada más.

Lori no supo que decir en ese momento. La actitud de la niña si que había sido rara. Tendría que hablar con su madre sobre eso cuando la viera. Pero antes… Sacó un pequeño frasco del bolsillo de su falda y colocó con cuidado dos pastillas en su mano y se las tragó. El sabor fue bastante amargo y desagradable, era difícil volver a acostumbrarse a ese sabor. Lori tendría que aguantar un poco antes de que su estomago se calmara.

-¡Lori! –Su madre la abrazó con fuerza en ese momento. Rita la presionó fuertemente contra su pecho y la meció de un lado al otro.

-Hola mamá, me alegra que estés bien. –Dijo con algo de dificultad.

-Lori, mira como has crecido y- ¿Qué pasó con tú mejilla, cariño? –La matriarca de la casa la vio con preocupación y extendió la mano para tocar la mejilla de Lori, entonces frunció su ceño. –¡Lynn! –Gritó sobre las escaleras.

-Mamá, esta bien… yo… me caí antes de venir y…

-Nada de eso cariño, Lynn está fuera de control. –Su madre acarició su mano. –Esa chica no entiende que tienes que seguir con tu vida, y después de lo de Lincoln… –Bajó la mirada y suspiró. Lori pudo ver todo el cansancio de su madre en esa simple acción, y sintió como más piedras bajaban directo a su estomago por cada cana nueva que encontraba en el cabello de aquella mujer.

-Lincoln… ¿Cómo está él mamá?

Rita se quedó en silencio mientras su boca temblaba un poco y entonces volvió a sacar aquella sonrisa que Lori ya reconocía como fingida.

-Lincoln está bien, cariño. El doctor Albert a sido muy amable con él y con nosotros, ese hombre parece caído del cielo. –Su sonrisa tembló un poco al decir eso. –Se asegura de que Lincoln esté bien cuidado y ya está demostrando grandes signos de mejora, Lori.

Lori había escuchado que ese tal Albert era un imbécil. Pero seguramente se decía eso de todos los doctores dedicados a hurgar en la mente de las personas, no podía ser tan malo si su madre lo defendía de esa forma. Pero eso no cambiaba el hecho de que su madre estuviera mintiendo.

-Vamos, tenemos que buscar hielo para ese golpe antes de que se hinche. –Tomó a Lori suavemente de la mano y la dirigió hacia la cocina. –Después tendré que hablar con Lynn, su comportamiento se está saliendo cada vez más de control, Lori. Ya la han suspendido de la escuela muchas veces, a este ritmo temo que pueda repetir el año escolar. –Las notas de Lynn habían bajado mucho por las suspensiones, y había dejado todos los clubes escolares. El único deporte que parecía practicar ahora era la lucha callejera.

Lori saboreó su herida desde el interior de su labio, no le sorprendía que pudiera golpear tan duro, seguramente tenía mucha experiencia.

-En realidad, esperaba que pudieras ayudarme un poco con ella ya que estas aquí, Lori. –Rita sacó un poco de hielo y lo puso contra la mejilla de Lori.

-¿Ayuda? –Lori sintió un poco de miedo al escuchar esas palabras. No estaba segura de si estaba en la posición para ayudar a ninguna de sus hermanas con cualquier cosa. Sólo llevaba unos minutos en casa y ya se sentía totalmente perdida. No tenía ni idea de que hacer o como actuar, y cualquier respeto que sus hermanas tuvieran por ella parecía haberse perdido. –Yo… no sé como podría ser de ayuda.

Rita dudó un momento antes de hablar. –Veras, las últimas suspensiones de Lynn han sido por peleas con una chica en específico… Ronnie Anne. –Lori no entendía a que veía el nombre de la chica con la que se pelea Lynn, pero le resultaba algo familiar. –Ronnie Anne Santiago.

-¿Santiago…? –Los ojos de Lori se abrieron y sujetó más fuerte la bolsa de hielo. Ahora lo recordaba, Bobby siempre le hablaba de su querida hermanita menor, una chica que le gustaba actuar dura, pero que en el fondo era bastante dulce, o eso pensaba él al menos. Su hermanita se llamaba Ronnie Anne.

Lori se sentó en una silla mientras trataba de comprender esto. ¿Su hermana menor se peleaba con la hermana menor de su ex–novio? ¿Cómo pasó eso?

-No entiendo, ¿Ronnie Anne Santiago? ¿La hermana de Bobby? –Le preguntó a su madre otra vez, teniendo esperanzas de que hubiera escuchado mal.

Pero Rita asintió.

-¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué?

-¿Recuerdas aquella chica de la que te hablé? ¿La que se peleó con Lynn en el asilo juvenil? –Le preguntó con cuidado.

Lori lo recordaba, en ese tiempo pensó en regresar, pero cuando su madre le dijo que todo ya estaba arreglando entonces lo había dejado pasar con un culpable sentimiento de alivio.

-Oh, Dios. No me digas que esa chica era Ronnie Anne. –Lori se levantó de la silla y negó con la cabeza.

-Sí. –Rita asintió. –Lynn quería levantar cargos contra ella, pero luego se retractó. Aunque a la chica le prohibieron volver al asilo por miedo a que alterara a los pacientes. –Su mirada se endureció cuando lo dijo. –Y me parece perfecto, esa chica había pedido ver a Lincoln. ¿Te imaginas que hubiera pasado si alguien así viera a mí Lincoln? No quiero ni imaginar como hubiera reaccionado.

-¿Ronnie Anne pidió ver a Lincoln? –¿Qué podía querer Ronnie Anne con Lincol? No, Bobby le dijo que lo que pasó con Lincoln la había alterado, y los dos tenían la misma edad, por lo que quizás hubieran sido amigos en la escuela. Tenía sentido que quisiera verlo, Clyde los estuvo acosando mucho por el asunto de Lincoln cuando regresó.

¿Pero pelearse con Lynn?

-Mierda. Ah, lo siento mamá.

-No hay problema, yo también lo he dicho mucho últimamente. –Rita se sentó en otra silla, se le veía muy cansada.

-Así que quieres que hable con… con Bobby sobre su hermanita y la mía.

-Se le veía como un chico comprensivo cuando salían juntos, quizás podrían lograr que esas dos hagan las paces. Quizás incluso pudieran volver a-

-No. –Lori la interrumpió. Sabía que iba a decir. –Eso ya no pasará mamá. Nunca más. –Los ojos de Bobby cuando le dijo la verdad aun la perseguían por la noche. –Bobby y yo no volveremos a estar juntos.

-Hacían buena pareja, cariño.

Sí, hasta que lo hecho a perder lanzando a su hermanito en la purga. No pudo evitar sujetar su estomago mientras lo recordaba. Su madre lo notó y no pareció querer tocar más el tema.

-Supongo que no podrás hablar con él sobre Ronnie Anne.

-Lo siento. No creo que me escuche tampoco. –Ni siquiera creyó que quisiera volver a verla. Realmente lo extrañaba.

Rita pareció abatida por eso. Lori supuso que parte de ella esperaba que las chispas regresaran entre ella y Bobby, pero no era algo que podría volver a ser jamás.

-Lo siento. –Volvió a disculparse. –No creo que pueda ser de mucha utilidad en la casa, o que me sigan respetando como antes. –El golpe de Lynn era prueba suficiente de eso.

-Tonterías. Ya veras como dentro de nada todo volverá a ser como antes.

No. No sería así. Además de amenazas, los mensajes de Lynn y Luan no dejaban de criticarle por abandonar a Lincoln. Lori no necesitaba que se lo recordaran tan a menudo para saberlo.

-Eso espero mamá. –Se sujetó el estomago mientras trataba de sonreír.

Sería una larga noche.


-Lori está en casa, Luna. –Eso fue lo primero que Luan dijo cuando entró en la habitación. Pero Luna no parecía haberla escuchado, estaba con la vista clavada en el techo mientras tenía puestos sus audífonos.

Luna se había disculpado mucho con ella cuando regresó al día siguiente a esa noche, pero cuando Luan trató de volver a tocar el tema de lo que había ocultado en sus bolsillos se había vuelto loca otra vez. Luan tenía sospechas de que Luna había ido más lejos que la cerveza y el sexo. Intentó encontrar las pastillas de Luna cuando ella no estaba, pero jamás encontró nada. O estaba siendo paranoica, o Luna tenía un escondite en el que ella jamás había buscado.

Aun no desistía, pero últimamente le tomaba más trabajo de lo habitual tratar con Luna. Aquella chica comenzaba a actuar de manera más agresiva, ya no quedaba nada de su hermana favorita y su mejor amiga. Lo peor de todo es que había días en que deseaba que simplemente no regresara a casa, aun sabiendo lo que hacia o podría estar haciendo, Luan realmente se encontraba deseando por una noche sin vómitos o ataques de furia contra ella.

Una pequeña mancha oscura se formó lentamente en la falda de Luna y un olor muy fuerte y como óxido comenzó a alterarla. Luna se había orinado, y no parecía haberse dado cuenta de eso. Eso sólo pasaba cuando estaba muy borracha, pero ahora no precia haber bebido tanto como antes, pero aun así no parecía estar centrada en nada.

-¿Qué te pasa, Luna? Habla conmigo. –Le rogó mientras se acercaba. Luna movió los ojos hacia ella y después los regresó al techo. –Luna, soy tan responsable como tu de lo que pasó, pero destruirte a ti misma no lo traerá de vuelta. –Le quitó los audífonos, ni siquiera había música saliendo de ellos. –Tenemos que mantenernos unidas, Luna. Algún día Lincoln regresará, y tenemos que demostrar que nos hemos convertido en las hermanas que él merece. –Trató de sonreírle un poco. Tratar de darle algo de fuerza.

Luna le quitó los audífonos volvió a ponérselos mientras giraba en la cama y le daba la espalda.

-Luna, sé que todavía hay esperanza.

-¡Deja de soñar, hermana! –Luna se levantó rápidamente, se quitó los audífonos y los tiró al otro lado de la habitación. Parece que realmente no estaban conectados. –¿Esperanza? ¿Esperanza? ¿Qué esperanza hay? Nuestro hermanito fue herido, destrozado, violado y quien sabe que más en la purga. ¿Por qué? Por un jodido video escolar. ¡Sólo un puto video escolar! Tú misma lo dijiste. –Respiró hondo mientras trataba de contener las lágrimas. –Pero no escuchamos. Ninguna de nosotras escuchamos. –Se cubrió la cara con la mano y volvió a sentarse en la cama.

-Luna. –Luan trató de acercarse un poco a ella. Sabía que el dolor de Luna era profundo, y que eso la había hecho caer al alcohol, el sexo, y muy posiblemente, las drogas. –Y yo no hice nada. –Se sentó junto a Luna en la cama. –Me quedé callada, lo evité y dejé que todo pasara, confiando en que después las cosas se solucionarían. Preferí guardar silencio y no hacer nada. Podría haber hecho algo, pero no lo hice, Luna. Y ahora que quiero hacer algo temo que sea muy tarde. –Limpió una lágrima que caía del ojo de Luna. –Incluso mentimos al decir que Lincoln salió por su propio pie de casa, como si todo fuera el resultado de sus propias acciones.

-No merecemos un hermano. –Luna dijo por fin.

-No. No lo hacemos. Pero lo tenemos, y tenemos que demostrarle que lo sentimos y lo amamos. Quizás sea demasiado tarde, pero al menos quiero reparar un poco del daño que sufrió, y devolverle un poco de la vida que perdió en todo este tiempo. –Recordó la imagen destruida de Lincoln en el hospital, y las cosas que Albert le dijo. Lincoln estaba mal, muy mal. Todo por ellas. –Tomará tiempo, y quizás jamás nos perdone, pero-

-¡No hay peros, Luan! –Luna la empujó hacia atrás. Había un poco de espuma saliendo de su boca, la escupió y se levantó de la cama. –¡Lincoln está encerrado con un montón de locos por nuestra culpa! ¡Ni siquiera puede hablar y lo está atendiendo un demente! ¿Cómo podemos arreglar eso?

Luan abrió la boca por la sorpresa mientras miraba a Luna fijamente.

-¿Lo sabías? –Le preguntó con grandes dudas.

Luna sonrió con una sonrisa torcida. –Y tú también, por lo que parece.

-¿Cómo-

-Me acosté con uno de los enfermeros del hospital, y les hice una paja doble a otros dos. –Levantó sus manos y las cerró un poco mientras las agitaba hacia arriba y hacia abajo. –Fue cuando me enteré sobre el estado de Lincoln, y los rumores de su doctor. –Se rio un poco, pero sus ojos seguían llorando. –Un loco llamado Albert Stimbelton, me dijo que disfrutara de la escuela, que serían los mejores años de mi vida antes de pasarme las mañanas y tardes sirviendo mesas mientras le pagó a una mujer dos dólares la hora para vigilar a mis cinco críos, seis si no consigo nada peor a una gonorrea. Entonces me dio una receta para combatir las pequeñas erupciones en mi zona vaginal. Que hijo de puta.

Sí, eso sonaba como él. Luan ya podía imaginarlo sonriéndole de forma desagradable a Luna mientras parecía disfrutar de su dolor. Después de saber que tipo de persona trata a Lincoln… Luan no podía culparla por empeorar tanto. Ella misma se había visto tentada a tomar una de sus cervezas cuando regresó de aquel lugar.

-¿Desde cuando lo sabes, Luna?

-¿Importa? Sólo lo sé. –Volvió a escupir aun lado. La macha en su falda había comenzado a crecer, y entonces algo líquido comenzó a recorrer sus piernas. El olor a óxido aumentado tanto que Luan tuvo que retroceder y taparse la nariz. Luna no parecía darse cuenta de nada.

Luan trató de decirle algo, pero entonces Luna levantó su falda y se bajó la ropa interior. La lanzó de una patada contra la esquina de la habitación y comenzó a buscar otro par en los cajones.

-¿Por qué no nos lo dijiste, Luna?

-¿Por qué no lo hiciste tú, Luan? –Luna sacó otro par de pantaletas y se las puso con cuidado. Ni siquiera se limpió antes. –Creo que tenemos las mismas razones.

-Luna, necesitas ayuda.

Luna dejó salir una risa ahogada por los sollozos. –¿Esta es tú idea de una intervención, Luan? ¿No pasamos por esto antes? ¿No pasamos por la misma mierda cada noche? –Se tambaleo un poco, y dejó salir un pequeño gas mientras se enderezaba un poco. –No necesito ayuda.

El líquido que seguía cayendo desde sus piernas le decían algo distinto.

-Luna, creo que deberías volver a la cama. –Luan levantó sus manos frente a ella con cuidado mientras trataba de acercarse a Luna. Su apariencia se veía más desastrosa que de costumbre. La llegada de la purga, aquella noche que les costo todo. Luna seguramente estaba afectada por ello. –Estás muy alterada. No te culpo por ello, pero tienes que tratar de relajarte.

-¡¿Y qué crees que estaba haciendo antes de que llegaras con tu mierda, Luan?! Me estoy relajando, y ya que no puedo salir esta noche espero que no te importe escuchar algunos juguetitos que me regalaron el otro día. ¿O quieres usarlos? Tengo más de uno que irían bien con esas tetas que tienes, aunque podrías desarrollar un poco de salpullido si no los limpias bien.

-Luna, por favor. Tú no eres así.

-¿Y tú que sabes? No me conoces. No sabes como soy.

-Te he conocido toda mi vida, Luna. –Luan se acercó un poco más y trató de tocarla. –Eres la mejor hermana que un fracaso de comediante podría tener. Estoy segura de que juntas podremos hacer algo cuando Lincoln llegue, y-

-Saboteé la bicicleta. –Luna se alejó de Luan y se limpió las lágrimas de los ojos. –Ni siquiera creí que funcionaría, y aun si lo hacia no creí que fuera tan lejos de casa. Yo tuve la idea, e incluso serví como vigía para que nadie se diera cuenta de nada. –Se alejó hasta que su cuerpo chocó contra la pared. –En cuanto me dijo que el trabajo estaba hecho… supe que había cometido un error. Pero ya era tarde, y quise confiar en que las cosas saldrían bien. Convencerme de que el retraso de Lincoln no tenía nada que ver con eso. –Recordó el momento en que Lori llegó a casa. –Pero luego Lori nos mostró la bicicleta…

Luan no había dicho nada mientras Luna hablaba. No podía decir nada. Estaba mirando fijamente a Luna mientras hablaba. Trató de decir algo pero las palabras no salían de su boca. ¿Luna estaba delirando otra vez? Ella deliraba de vez en cuando. Tenía que ser eso.

Luna miró fijamente a Luan a los ojos, ya no parecía estar borracha o colgada por lo que sea que hubiera tomado.

-Por mi culpa perdimos a Lincoln, hermana.


Lisa miraba fijamente la pantalla donde Luna acababa de confesar su crimen. Sin mucha prisa sacó una pequeña lata de soda de cereza de un pequeño refrigerador en la esquina de su cuarto, la abrió y comenzó a beberla. Predecible, tan, tan predecible. Luna era una bomba de tiempo a punto de estallar, era cuestión de tiempo para que hablara.

Ya llegado a este punto era cuestión de esperar.

Despegó su atención de ese monitor y se centro en lo que mostraba la imagen de otra de las cámaras de asilo juvenil, esta estaba en el despacho del director del asilo. Parecía estar teniendo una acalorada discusión con Albert, al menos de un lado. Cualquiera estaría alterado cuando un demente lo apunta con una pistola. Lisa ya estaba empezando a sentir ciertos niveles de simpatía por aquel tipo.

Se sentó en su sillón y se relajó, tenía que tener cuidado de no quedarse dormida esa noche. La hora de sueño anterior fue un error que casi la dejó fuera de servicio por el resto del día, tenía que tener cuidado de no volver a caer. Sacó una pequeña pastilla del bolsillo de su polar y la presionó fuerte para molerla. Su mano se sentía cansada y le era difícil cerrarla. Con algunos temblores nerviosos la molió lo suficiente para ponerla dentro de sus soda y agitarla. Eso mantendría su mente centrada el resto de la noche y el café se encargaría del resto. Quizás pequeñas dosis de estimulantes podrían hacer el resto.

Bebió un poco de aquel líquido fresco, la cereza apenas parecía poder hacer algo para ocultar el sabor de las pastillas, pero era algo. Acercó su teclado y comenzó a utilizar el código de programación basado en el simbolismo, era muy sencillo cuando lograba descifrarse, posiblemente lo hubiera hecho en un instante de haber estado a toda su capacidad.

Ya había logrado atravesar casi todos los corta fuegos y seguridad extra del sistema. Con el tiempo podría tener total control de Asylum. Entonces sólo tenía que asegurarse de dirigir a Lincoln a un lugar seguro mientras se encarga que el resto se mate mutuamente. No sería difícil para ella lograrlo. Una pantalla le mostro las primeras gotas de agua cayendo del cielo, la tormenta ya estaba empezando y todos esos rayos cayendo podrían dañar el sistema. Su fuente de energía interna mantendría su laboratorio en marcha, pero el asilo podría tener problemas. Sus sistemas no eran tan sofisticados como los suyos.

Pero por ahora todo lo que podía hacer era esperar mientras el sistema se encargaba de terminar de cifrar los datos, una vez terminara tomaría el control, accedería a la base de datos de todos los implicados, destruiría sus vidas hasta que no les quedará ni una migaja y se encargaría de que Lincoln recibiera los cuidados que necesita.

Y finalmente regresaría a casa con ella. Lisa sabía exactamente como tenía que actuar una vez que Lincoln regresara, sólo tenía que apegarse al papel de la niña pequeña y arrepentida que sólo quiere volver a ver a su hermano mayor. Eso no sería una mentira, pero tendría que cambiar su forma de vestirse y de actuar. ¿Quizás tomar una actitud más tímida y retraída? Lo suficiente para que Lincoln pudiera sacar sus instintos de hermano mayor y llegar a perdonarla, Lisa tenía sólo cinco años, por lo que tendría que actuar como tal. Dejar salir más emociones, al menos cuando estuviera con Lincoln.

Sacó su teclado y miró un poco su cuerpo: su polar verde estaba bastante sucio y manchado con distintos tipos de comida chatarra, las grasas la habían hecho aumentar un poco de peso en ese último año, y ni siquiera estaba usando pantalones, le daban demasiado calor por lo que los había tirado en un rincón. Hizo una mueca al sentir lo grande que se habían vuelto sus muslos, era mejor comenzar a solucionar su problema de peso desde ahora. Una hermanita menor tenía que ser linda, y eso podría tener un factor relevante a la hora de ganar el perdón de Lincoln.

Bien, sólo tenía que crear algo que eliminara la mayor parte de las grasas en su cuerpo, quizás algo para solucionar ese pequeño salpullido y luego algo para broncear un poco su piel. Luego estaba su ropa, ¿Tendría que usar un vestido? Realmente no era algo que le pegara, pero no tardaría en acostumbrarse. Quizás algo bonito como los de Lola.

Recordando a Lola, ella parecía estar teniendo una pelea bastante fuerte con Lana en estos momentos. Parece que Lana se había puesto su ropa sin su permiso y ahora estaba tratando de quitársela. El malestar de Lana estaba aumentado cada vez más, si todo salía bien entonces esta noche utilizaría el punzón oculto en su overol y podría librarse de dos plagas.

Luna ya estaba perdida, por lo que eso serían tres abajo, faltaban dos. O quizás todas, aun no estaba segura. Luan había demostrado volverse más madura, por lo que podría necesitar su apoyo, Leni era más independiente; pero seguía siendo idiota, sería fácil deshacerse de ella si metía la pata, por lo que no era algo que le preocupara mucho. Lori se escaparía, por lo que no tenía que hacer nada con ella. Y Lily era una bebé que fácilmente podría moldear. Las demás no eran necesarias, y sus estados mentales inestables podrían alterar mucho a Lincoln. Tendría que ocuparse de ellas a su debido tiempo.


NA: Este es el tercer y último interludio. Si, supongo que muchos tendrán cara de ¡WTF! en estos momentos. Se esperaban la confrontación con Lidy, o saber que sucedió en la casa Loud. Tranquilos, las respuestas llegaran a su debido tiempo.

Por cierto, algunas de las teclas de mi teclado se fundieron, por lo que tuve que combinarlo con un teclado virtual, lo que me dificultó un poco la creación del capitulo. Me tomará un poco de tiempo cambiarlo.

El próximo capitulo será el último, luego vendrá el epilogo y un capitulo extra como en la anterior entrega.

Nos leemos en la final.