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Epilogo
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Lisa se mantuvo callada mientras miraba fijamente las pantallas frente a ella. En todas las pantallas se podía ver el estado de cuenta de los responsables de aquella tragedia del asilo, y no sólo eso. Las personas confiaban mucho en su anonimato cuando se viajaba por la red, especialmente aquellos que podían pagar por un sistema de seguridad seguro.
Tontos.
Lisa podía verlos, y si podía verlos entonces podía destruirlos. Sus cuentas serían vaciadas, sus secretos difundidos por toda la red, y los que no terminarían en la cárcel por asuntos lejos de la purga, seguramente se suicidarían. A Lisa le agradaba esta última, ver destrozada sus vidas lentamente mientras les quita todo a lo que pueden aferrarse, y finalmente terminan con sus propias vidas. De la misma forma que Lincoln intentó hace un año.
Lincoln lo perdió todo aquella noche, y finalmente la desesperación lo llevó a intentar tomar su propia vida. Pero sobrevivió, contra todas las expectativas, su hermano mayor probó ser superior a las estadísticas y posibilidades. Si el mundo fuer tan lógico y exacto como a Lisa Loud le gustaba creer, entonces Lincoln jamás hubiera sobrevivido a aquella noche.
Su historia aun se contaba por los pasillos de más de un hospital.
Un milagro médico.
Y las odia.
Lisa presionó un botón y comenzó a reproduciré un video en la pantalla del frente. Lisa lo vio fijamente como muchas otras docenas de veces: Lincoln penetrando salvajemente a una chica mientras la estrangulaba y gritaba su odio hacia ellas. Parece que la mente de su hermano no había estado en la realidad en ese momento, al igual que cuando cometió todos los asesinatos.
Eso no cambiaba la realidad del sentimiento.
La grabación continuaba con Lincoln llegando al orgasmo y separándose del cuerpo ahora carente de vida de aquella chica.
Esto era…
¡Fantástico!
-Por fin lo admites, mi querido hermano. –Lisa no pudo evitar sonreír mientras veía como Albert se acercaba en el video y comenzaba a hablarle. Todo esto era perfecto.
Lincoln por fin había admitido su odio por ellas. Lisa no era tan estúpida para pensar que su hermano no les guardaría rencor hasta el punto de querer matarlas. Era lo más claro del mundo, ella misma lo había visto venir desde el principio. Sólo los idiotas integrantes de su ahora más pequeña familia serían tan idiotas para creer que Lincoln entraría por la puerta un día y las abrazaría a todas para decirles que todo estaría bien.
Y ahora que Lincoln lo había admitido, podía seguir adelante con el próximo paso. Lisa se sintió tan emocionada como cuando hacia avances con sus antiguos experimentos, las posibilidades de lo que podría lograr eran infinitas. Con el paso del tiempo su hermano estaría listo para verlas, y Lisa sería la primera. Ya podía ver el momento en que Lincoln se controlara a si mismo para no matarla, y entonces la vería con su ropa linda, su aspecto desecho y su voz rota. Los instintos de hermano mayor lo obligarían a esperar y escuchar, y Lisa lo abrazaría entre lágrimas mientras Lincoln la ve fijamente. Dudaba que Lincoln le devolviera el abrazo, pero sería el principio.
Mientras Lisa controlara totalmente cada escenario de su cabeza, podría recuperar fácilmente el amor de su hermano y las cosas serían como siempre debieron ser.
Pero aun no. Lincoln había aceptado su odio, ahora tenía que aprender a vivir con él. Si Lisa o cualquiera de sus hermanas tratara de verlo ahora, lo más seguro es que Lincoln terminara confinado por asesinato. No dudaba que su querido hermano mayor le arrancaría el cuello con los dientes si la veía ahora, por lo que tendría que ser paciente.
Se relamió los labios y sintió el dulce sabor de su bebida de cereza mientras lo hacia, tendría que retirar otra de esas sodas par festejar por el avance de Lincoln. Lo malo serían los efectos adversos que desarrollo consecuencia de aquel avance, como lo era la clara falta de remordimientos o pena por las muertes. Pese a que la mayoría de los asesinatos eran justificados, algunos eran claramente un acto tan innecesario como cruel. Otro tema era la violación de aquella chica: Sidania Maller. Una vez terminado el acto, Lincoln parecía haber vuelto a la realidad, aun así, no parecía demostrar alguna clase de remordimiento o culpa por lo que hizo. Eso era preocupante, y la razón de que Lisa quisiera tomarse su tiempo con los responsables de Asylum.
Asylum no era más que un gran juego que se celebraba cada purga desde hace seis años: algunos pacientes del asilo juvenil eran dejados en el asilo principal la noche de la purga, y entonces eran liberados más pacientes a cada hora y en diferentes situaciones. Finalmente se apostaba por quien sobrevivía y quien moría. Al final, no era más que un programa de apuesta muy popular por las redes oscuras.
El caso es que, incluso ahora, una semana de transcurrida las muertes, Lincoln seguía sin demostrar rastro alguno de culpa por sus acciones. Si Lincoln había desarrollado alguna clase de psicopatía por los sucesos, entonces muchos de sus escenarios se echarían a perder. Lisa tendría que volver a calcular las variables si quería lograr volver a estar junto a Lincoln.
De sólo pensarlo su cabeza le dolía mucho, no había dormido en tres días ya, y las pastillas y la cafeína no eran suficientes para mantener un estado estable. Si realmente quería arreglar las cosas entonces tendría que dormir alrededor de diez o doce horas, pero le sería imposible sin consumir las pastillas adecuadas, lo cual le era imposible con su actual medicación aun recorriendo su sistema. Realmente tendría que haberse desintoxicado, pero el estado de Lincoln se había alterado tanto que había tenido que estudiarlo meticulosamente.
Se recostó en su sofá y se limpió los ojos con un suspiro, realmente tendría que dormir si quería estar al máximo de sus facultades. Mientras se acomodaba un poco en su sofá se tocó el cabello: era más largo que antes, también se sentía grasoso y duro, tendría que cambiar eso. Se sujetó el cabello de tal forma que imitó una cola de caballo. Quizás eso podría ayudar un poco para mejorar las respuestas de Lincoln la próxima vez que se vieran.
Tocó una tecla y la imagen de un dibujo hecho en papel de arroz con un lápiz de carbón pasó a cubrir toda la pantalla: Lidy. Así era como la había llamado Lincoln. La "hermana ideal". Lisa se preguntó que aspectos de Lidy serían tomados de sus hermanas, y cuales serían creados por la mente de Lincoln. Bien, ya sea imaginaria o no, a Lisa nunca le gustó la competencia.
Una enfermedad mental seguía siendo una enfermedad, y podía curarse. Lisa no creyó que Lidy fuera la excepción.
Otro asunto importante era su propia familia.
Lisa tecleó algunos comandos y mostró la habitación de Lincoln. Sonrió complacida al volver a ver la imagen destrozada y llorando de Lucy. Aquella niña oscura que tanto dolor le provocó a Lincoln y que defendía la purga con todo su corazón. ¿Dónde estaban aquellas oscuras y bellas palabras sobre las bestias ahora?
-¿Qué pasa Lucy? Mí querida hermana mayor, ¿Por qué no te refugias en los oscuros brazos de la bestia que anida en lo profundo de tú alma? –Dijo con gracia mientras veía la imagen plagada de lágrimas y mucosidad de Lucy. Había estado en ese estado desde el final de la purga, pero nadie se compadecería de sus lágrimas o creía en sus palabras. Y después de este día pasaría a ser problema de alguien más.
Al menos una parte de sus planes estaban saliendo a la perfección.
Había fracasado.
Eso era todo en lo que podía pensar Luan mientras veía como descendía el cuerpo de su hermanita menor. Se supone que ella tendría que haber evitado que cosas como esta pasaran, pero no pudo. Jamás lo vio venir, y debería haberlo hecho. Ella sabía la obsesión de Lucy con la purga, de liberar a su "bestia" interior en aquella noche. Creyó que con el tiempo, Lucy cambiaría sus opiniones sobre la purga y vería todo el daño que ha hecho.
Pero no fue así.
Quizás… si lo hubiera intentado con más fuerza.
Pero no pudo, había quedado agotada de estar de un lado para el otro en una casa rota, y había descuidado a sus hermanas menores. De haberse acercado más a Lucy quizás nada de esto hubiera pasado. Pero la evitó, y la rechazó. Sí, ahora que lo piensa, quizás le hizo lo mismo que ha Lincoln. Desde hace un año había estado tratando de hablar con ella lo menos posible, y no era la única. Lucy se había transformado en una presencia incomoda en la casa, casi siempre soltaba aquellas tonterías sobre la purga y lo afortunado que había sido Lincoln.
Respiró con pesadez mientas se sentaba y ocultaba su cabeza entre sus piernas. Le era muy incomodo con aquellos pechos que tenía, pero el dolor ya no le importaba. Trató de controlar su llanto, tenía que mantenerse fuerte. Tenía que sonreír y decir que todo estaría bien.
Tenía que ser lo mismo que Lincoln fue una vez: un pilar. Lo único que podía mantener unida a la familia. Pero entre más lo pensaba, más inútil le parecía. Ella no era Lincoln, aquel increíble niño que siempre estuvo junto a ellas en las buenas y en las manas se había ido. Y ahora todas sufren las consecuencias de sus propias acciones.
Respiró profundo mientras miraba al resto de sus hermanas, las que habían asistido al menos.
Lori no se encontraba en un estado mejor que el de ella. Se cubría la cara con las manos mientras negaba con la cabeza una y otra vez. No había parado de llorar desde que empezó la ceremonia, y no parecía que terminaría pronto. Parte de ella parecía culparse: hace un año condenó a un niño, y ahora no puede salvar a otro. Simplemente se mantuvo atrás y esperó a que saliera el sol para volver a irse. Luan no creyó que la viera en la siguiente purga.
Leni abrazaba a Lily con fuerza, la pequeña bebé de dos años no paraba de llorar, pero Luan supuso que era porque todas lloraban. A esa edad no podría saber mucho de la muerte, y quizás ni recordara aquel momento. Leni trataba de consolarla, pero ella misma no podía parar de llorar. Desde la partida de Lori y sin Lincoln, se había estado apoyando mucho en Lily, y parecía que seguiría asiéndolo mucho más desde ahora.
Luna no estaba. Hace tres días había salido y no había vuelto. Y eso era todo. Luan no sabía donde podría estar, o si realmente quería saberlo. Cuando Luna le dijo la verdad de hace un año, Luan juraría que se vio a si misma saltando sobre el cuello de Luna y presionándolo con todas sus fuerzas; pudo sentir su suave y delgado cuello y escuchar su aliento escapando mientras gemía. Pudo ver como la habitación daba vueltas mientras la vida escapaba de Luna. Pero lo único cierto de esa fantasía era la habitación dando vueltas a su alrededor.
Luan casi se desmaya en ese momento. Rechazó la ayuda que Luna le estaba ofreciendo para mantenerse estable y se fue de la habitación.
Ahora Luan sabía la verdad de lo que realmente había pasado. ¿Qué hacer con esa verdad? Luan ya guardaba el secreto de la razón de Lincoln para terminar en la purga, y ahora el secreto de como quedó en medio de la purga. Tenía que decírselo a alguien, ¿Pero de que servía ahora? ¿Qué castigo podría haber? Aun si la bicicleta se destrozó antes de la purga, nadie podría comprobarlo. Y quizás diera lo mismo, mucha gente planta trampas antes de la purga.
¿Le creerían siquiera?
Luan desearía nunca haber sabido aquella verdad. Ahora podía entender un poco más las razones de su hermana para destruirse a si misma de esa forma.
Aun así, Luan sentía como si toda la piedad que sentía por Luna se hubiera desvanecido. No podía dejar de verla como la responsable de que todo terminara de aquella forma. Era egoísta e hipócrita; todas ellas fueron responsables, pero así es como se sentía.
Habían intentado forzar a Lynn de acompañarlas, más que nada para garantizar la seguridad de Lucy. Lynn la golpeó de forma tan salvaje que Lucy casi pareció perder el conocimiento, y no se detuvo ahí, la tiró al piso y comenzó a patearla en el estómago hasta que Lucy terminó por vomitar. Toda la familia tuvo que separarla mientras Lucy luchaba por no asfixiarse con su propio vomito.
De todas formas, Lynn no estaba, pero no podría entrar a la casa sin la llave, y aunque fuera así, la habitación de Lucy estaba fuertemente cerrada, incluso taparon el ducto de ventilación. No sólo era por la seguridad de Lucy, sino para evitar que pudiera escapar de alguna forma.
Luan sólo esperaba que Lynn no cometiera alguna tontería.
Lisa tampoco estaba. Aquella niña no había salido sin importar cuanto golpeara o implorara Lori frente a su puerta, se había quedado encerrada sin hacerles el menor caso. A veces Luan se preguntaba si Lisa realmente estaba en casa, el haberla visto una vez no es prueba de que aun esté detrás de aquella puerta. Alguien como Lisa seguramente tendría más de una forma de salir de casa sin que nadie se dé cuenta. Luan tenía sentimientos confusos por la niña.
No quería condenar a Lisa por algo que quizás no sabía, o juzgar a una niña de sólo cinco años de edad. No importa la mente que tenga, seguía siendo una niña. Luan había condenado a un niño antes, no haría lo mismo con una que era incluso más joven. Aunque al menos le hubiera gustado verla ahí con ellos.
Y sus padres… Luan ya podía ver una repetición de cuando Lincoln terminó dentro del asilo. Las peleas volverían, quizás la bebida, pero más que nada, Luan temía que aquella palabra prohibida volverá a cruzar los pasillos de la casa: divorcio. Luan no podía permitir eso, tenía que mantener a la familia unida, y no podría hacerlo si separaban. ¿Y si Lincoln regresara? ¿En dónde terminaría? Luan sólo esperaba que las cosas no terminaran así.
Pero la que realmente le preocupaba era la niña que estaba sentada al frente de ella. Aquella pequeña niña que había visto todo y había gritado pidiendo ayuda. Luan aun recordaba el terrible y mortal grito que escuchó aquella noche, por un segundo creyó que las defensas habían caído y estaban condenadas.
Lo que vio fue a su hermanita bajar por las escaleras mientras lloraba que Lucy había atacado a su hermana. Luan apenas pudo creer lo que escuchó, pero la sangre en sus manos y parte de su vestido fueron prueba suficiente. No dudo ni un segundo en subir la escaleras hacia el cuarto de Lucy.
Luna ya estaba ahí, totalmente en shock mientras veía el sangriento espectáculo.
Lucy estaba sobre el cuerpo desnudo de aquella niña y presionaba fuertemente una herida en el costado de su estomago mientras la niña lloraba y gemía por ayuda. No dudó ni un instante en quitar a Luna del camino y gritarle que fuera por el pack de primeros auxilios. Tuvo que gritarlo una segunda vez y lanzar una maldición para que Luna le hiciera caso.
Pero no pudieron hacer nada. La herida había sido muy profunda, y estaban muy lejos de recibir ayuda esa noche. Luan había visto la luz perderse de sus ojos mientras sus lamentos se hacían más débiles y su respiración comenzaba a fallar. Entonces nada.
Su hermana había muerto.
-L-Lola. –Trató de llamar la atención de su pequeña hermana. Era realmente difícil hablar con ella ahora, después de llorar tanto se había vuelto muy retraída. Lana también era su hermana, pero era la gemela de Lola. La forma en que le afectaba a Lola podría ser mucho peor de lo que se atrevía a imaginarse. –Quiero que sepas que estamos aquí. –Tenía que ser fuerte. Tenía que ser como Lincoln. –Nosotras te amamos, y te vamos a cuidar. –Tenía que decir algo más. Tenía que acercarse a ella de alguna forma, demostrarle que hablaba enserio. –A Lana le hubiera gustado que… –No supo como contestar, y cada segundo que pasaba después de esa frase la estaba matando. –¿Qué dirías Lincoln? –Luan estaba segura de que Lincoln sería la persona indicada para esto.
-…Lana. –Lola dijo en un susurro. Luan tuvo problemas para escucharla por la cantidad de llantos alrededor. -…erta.
Luan se acercó un poco más. –¿Qué?
-Lana… ¿Está… muerta? –Lola repitió las palabras con cuidado. –Sí, ella lo está. –Luan no pudo contestar antes de que Lola lo hiciera. –Muerta. Muerta. Muerta. Mi hermana. Mi gemela. Mi reflejo. Ahora está muerta. Lucy la mató. –Casi pareció oírla reír un poco. –Sí, fue Lucy. ¿Quién más sino ella?
Luan quería abrazarla de alguna forma. La forma de hablar de Lola no tenía sentido. Ya tenía a un hermanito encerrado en un asilo, no quería tener a su hermanita en uno igual.
-Lola… por favor… –¿Por favor qué? ¿No te vuelvas loca? ¿Cómo iba a decir algo como eso? ¿Qué iba a decirle a una niña de seis años para apoyarla por la muerte de su gemela? –Lana te ama, y querría que estés bien.
-Sí. –Lola asintió inmediatamente. –Lana me ama, todo lo que quería es que estuviera bien. Así es, es así. Todo lo que pasó fue así. No hubo otro modo. Estaba cansada. ¿O era ella la que estaba cansada? Tengo sueño ahora. ¿Puedo dormir? Tendría que hacerlo. Sí, creo que dormiré un poco. –Lola se levantó.
Luan la tomo con delicadeza desde detrás de los hombros y la colocó suavemente devuelta en el asiento. La abrazó con dulzura desde atrás. –Está bien, puedes dormir. Dormirás todo lo que quieras cuando lleguemos a casa. –Lola tenía la nuca atrapada entre los pechos de Luan, parecía estar poniéndose cómoda.
-Tengo mucho sueño. –Una lágrima comenzó a correr por su ojo. –¿Puedo dormir un poco, Lincoln?
Luan tembló ante ese nombre. Sin importar cuanto pensaran en él, lo cierto es que nadie se atrevía a mencionarlo. Ni siquiera ahora.
-Sí, puedes, Lola.
-No te pregunté a ti, Luan. Le pregunté a Lincoln. Pero no me responde.
Luan la abrazó más fuerte. –Estoy segura de que querría que lo hicieras.
-¿Por qué no se acerca? Está muy lejos. ¿Por qué no viene donde estamos todas? Ahora se ve bien. Creo que ya sanó. ¿Realmente nos odia? ¿Nos odias, Lincoln?
-¡No! Lincoln no nos odia Lola. –O eso le gustaría creer a Luan, pero después de un año de rechazar sus visitas y de saber todo lo que sufre, no le sorprendería si las odiaba. Pero no podía decirle eso a Lola.
-Entonces porque se va otra vez. –Lola señaló a un lugar lejano. –Nos está dejando otra vez. Se va. ¿No volverá? O lo hará. Quiero que lo haga. Las cosas eran mejores cuando él estaba cerca. Ya no estoy enojada con él. Fue un video estúpido.
Luan asintió. –Sí, lo fue. –Luan esperó a que Lola bajara su mano y se tranquilizara. Aquella niña no parecía haber dormido mucho, y su ojo derecho había adquirido un tic bastante agresivo. Desde que había visto a Lana tan pendiente de Lola, los había descuidado un poco este año, pero ya no lo haría. Lincoln jamás lo hubiera hecho.
Comenzó a tararear una pequeña canción para Lola mientras la mecía un poco y esperaba a que la tierra terminara de cubrir el ataúd de Lana.
Miró nuevamente a sus hermanas y padres, todos ellos miraban con el corazón roto como la tierra no dejaba de caer. La única excepción parecía ser ella y… ¿Leni? Leni se había parado de su asiento y estaba mirando hacia un lugar totalmente diferente con la boca abierta y balbuceante. Luan volteó y miró hacia donde ella dirigía su mirada, pero no vio absolutamente nada. ¿No era el mismo lugar que había apuntado Lola?
No importa.
Ahora tenía que ocuparse de sus hermanas. Y esta vez no volvería a fallar. Ya no las dejaría, o trataría de ignorar el problema. No volvería a ser indiferente con ninguna de ellas.
Haría que Lincoln se sintiera orgulloso de ella cuando volvieran a verse. Y volverían a verse, no dejaría de insistir hasta que Lincoln por fin accediera a verlo, aun si se topaba con ese idiota con lentes se aseguraría de volver a ver a Lincoln.
La tierra terminó de cubrir el ataúd y todos dieron un último adiós. Leni aun estaba parada en el mismo lugar, y no reaccionó hasta que Lori llamó su atención.
-…Adiós… –Lola dijo suavemente mientras miraba fijamente la lápida de Lana. –…Adiós, Lana.
Todos los cuerpos que no estén dentro de los límites de sus residencias la noche de la purga, serán considerados propiedad del Estado, por lo que pasaran a ser identificados para finalmente ser cremados. Las cenizas pasarían a manos de sus familiares o serían desechadas dependiendo de su estatus social.
Todos los sacrificios que estuvieran dentro de sus residencias y tuvieran familiares que respondieran por ellos, tenían derecho a un entierro.
Lincoln Loud se encontraba alejado de uno de estos entierros, el único de todos los que se estaban llevando a cabo que captaba su interés. Por primera vez en un año estaba usando algo que no era el traje blanco de un paciente, sino un traje de luto completo. Suspiró con cansancio, el primer lugar del exterior que ve en un año y termina siendo un cementerio.
-¿Quieres acercarte, Lincoln Loud? –Albert se acercó desde atrás con sus manos detrás de la espalda. Lincoln no se molestó ni siquiera en verlo, aun seguía con su mirada fija en aquel entierro. –Vamos, no comencemos con el juego del mudo otra vez, Lincoln. ¿No tienes algo interesante que decir?
Que se vaya al infierno.
El que Lincoln recuperara su capacidad de hablar y usarla eran dos cosas distintas. Después de un año de no decir palabra alguna, le era difícil volver a acostumbrarse a las palabras. Aun tenía problemas con la pronunciación de algunas de ellas, y se trababa con palabras complicadas. A veces se sentía como un bebé que trataba de aprender las palabras difíciles que escuchaba de sus padres.
-¿Qué sientes ahora, Lincoln Loud? –Albert le mandó una sonrisa desagradable mientras se unía a él en la observación del entierro. –Ella era tú hermana, ¿Qué puedes decirme de esto?
Esa era una buena pregunta.
Lincoln ya no negaba su odio por la mayoría de lo integrantes de aquella familia, pero tampoco podría decir que se sentía feliz por la muerte de aquella niña. Tocó su pecho en busca de una respuesta para su estado, pero no encontró nada. Su corazón latía a un ritmo desigual, pero no le encontró un sentido. No pudo evitar ver la venda en su mano y pasó el pulgar por el medio, aun sentía algo de comezón, pero estaba curando adecuadamente.
Volvió a mirar el entierro, ¿Por cuánto tiempo tendrían que permanecer ahí? No es que se quejara, salir de ese asilo era lo mejor que podría haberle pasado, pero no le veía nada de sentido a continuar parado viendo un entierro que no sabía si le interesaba, ¿O lo hacia? Nuevamente no podía encontrarle un sentido a sus emociones. Pero eso no cambia los hechos: ella estaba muerta y nada lo iba a cambiar. Las circunstancias tras su muerte lo habían sorprendido un poco, pero lo que cualquiera de ellas hiciera en la purga no era asunto suyo.
Si ellas querían purgarse mutuamente, entonces eran libres de hacerlo. Que no lo molesten después para ir a sus entierros, prefería quedarse en el patio viendo caer las hojas de los arboles en lugar de estar parado en un cementerio preguntándose que siente. Se sujetó la cabeza mientras miraba a cada una de aquellas chicas colocar una flor dentro de aquel pequeño féretro, y finalmente lo cerraron entre lágrimas y llanto.
Era una imagen que destrozaba el corazón. O así creyó que era. ¿Por qué no podía reconocer el sentimiento en su pecho? Ya podía reconocer el odio, ¿Pero ahora? Lincoln estaba más que harto de esto. No pasa de un problema emocional para caer en otro, ¿Por qué las cosas tenían que ser tan complicadas para él?
-Bien, como parece que te importa un carajo que tú hermanita menor asesinara a tu otra hermanita menor, ¿Qué tal si tenemos nuestra sesión mientras damos un paseo por Royal Woods, Lincoln Loud? Hay algunos lugares que me gustaría recorrer.
Eso estaría bien, hacia tiempo que no recorría esas calles. Había visto una gran cantidad de cambios en este tiempo, o quizás fueran ideas suyas. De todas formas, cualquier lugar era mejor que ese.
Lincoln dio un paso al frente y trató de distinguir a alguna de sus hermanas a esa distancia. Según el imbécil junto a él, Luan era la que tenía los pechos más grandes, por lo que no fue difícil dar con ella. No podía negar que tenía un odio un poco más profundo por la amante de los chistes, ella lo había tratado como un marginado, y lo había hecho sentirse como un rechazado en su propia casa. ¿Por qué ahora estaba tan obsesionada con verlo cada semana? Lincoln había esperado que terminara por rendirse. Era lo mismo ahora, Albert le había prohibido toda visita no obligatoria. La noticia no tardaría en llegar a su familia.
Lincoln les dio una última y larga mirada antes de darse la vuelta e irse.
Posiblemente esa sería la última vez que las viera.
NA: Otra vez estoy inconforme por el capítulo. No creo que pudiera describir bien los sentimientos de las Loud, o los de Lincoln. Ya saben, no es como si Lincoln se hubiera convertido en una especie de sociópata ni nada de eso, aun tiene sentimientos y la teoría de Lisa de la psicopatía sigue siendo una teoría.
Como sea, habrá un capitulo extra como la anterior entrega. Y en cuanto a la tercera parte de la saga, creo que me tomaré mi tiempo. En fin, ya nos leeremos.
