Capitulo II La pelea

Madox sentía un hervor en la sangre como ningún otro y no tardó en responder a las agresiones del otro sujeto de esta forma, empezaba el burlerio bullicioso de los demás compañeros de clase, al final del enfrentamiento termino muy mal para Madox ya que a pesar de poseer un carácter explosivo nunca había tenido la necesidad de probar el vicio tentador que se obtenía de la pelea, y al final los daños de Madox se resumían a un labio roto y una nariz brotante de sangre y peor le hubiera ido si el profesor a cargo no los hubiera separado, al final se llevaron al joven Madox a la enfermería escolar y alertaron a Samanta por teléfono ya que era la única en casa, al poco rato llego Samanta con una cara de preocupación e incertidumbre y después de ser interceptada por el medico escolar asintió todas las instrucciones, al parecer Madox no había salido tan ileso como él pensaba, ya que le habían roto el tabique de la nariz y su labio necesitaba una puntada, así durante toda la curación Madox no se quejó ni una sola vez, estas heridas eran irrelevantes a comparación de las que le habían sido propinadas por sus tíos Bonnet y Sophia, ya desde hace tiempo el joven había dejado de importarle el dolor así, de esta forma cuando terminaron de curarlo y se dirigía hacia Samanta le contesto con un tono sínico y sin ninguna reacción aparente:

-Namaste Samanta

A lo que Samanta manifestó con una sonrisa de alivio y con un tono decisivo contesto:

-Es hora de ir a casa

A lo que el joven Madox asintió brevemente con la cabeza.

Durante el camino a casa en el colectivo no se dirigieron ni una sola palabra sin embargo Samanta se veía con la intención de darle un consejo pero con el miedo de que la ignorara por completo se abstuvo, el joven Madox se notaba pensativo y ausente en su propia mente, ya que estaba pensando en su siguiente paso.

Después de algún tiempo llegaron a casa y Madox se dirigió a el lugar más alto y despejado que conocía, una casa abandonada, en donde siempre se autoexiliaba para leer, pensar, ahí se dirigió al segundo piso y por unas escaleras de servicio semi estables se dirigía hacia el techo, tomando el primer claro de luna y terminando de recitar en su mente la saloma acostumbrada se propuso a fortalecer su tan quebrantado espíritu.

En esa instancia el joven Madox era muy llevado a sentimientos de ira y auto-comparecencia y como era de esperarse buscaba calmar esa especie de hervor que le retenía.

Llegaba el segundo día y como cualquier fecha de agosto el ambiente tenía un clima frio y tétrico, así Madox se dispuso a asistir a la escuela, llegaba la hora del receso y como único objetivo el jovencito temperamental se orientó a encontrar a el sujeto del di anterior, y de esta forma lo encontró situado en medio del patio central, Madox se aproximaba al sujeto y con una cara de decisión absoluta recibió al sujeto con un puñetazo firme y certero, así comenzó un intercambio de golpes casi interminable volviendo a abrir las heridas de ambos, dicha confrontación acabo con Madox estampando la cabeza del sujeto contra la pared del auditorio y como era de esperarse el rastro de sangre de ambos alerto a la prefectura.

Así acabo el receso con el sujeto en la enfermería escolar y Madox en el edificio directivo recibiendo una reprimenda dura y concisa del director y casi todos los miembros de la área de humanidades y servicio social, sin embargo Madox no dijo ni una sola palabra y solo se les quedaba viendo como si no entendiera lo que trataban de decir, otra vez el joven se mantenía ausente dentro de sí mismo, Como vieron que el joven les tomaba tan poca atención lo regresaron al aula correspondiente.

Después de todo lo que había pasado el joven Madox se hizo con una reputación que ni siquiera él sabía que tenía, ya que por más increíble que parezca ese sujeto tendía a aprovechar la situación para humillar a todo el que se le pusiera enfrente, Madox se sentó por lo que restaban las clases así se dirigió a su humilde morada.

Y se encontró con una novedad absoluta ya que no había nadie en casa ni la propia Samanta, el joven se instaló y sentado en una silla se quedó pensando en su situación actual, han de haber pasado aproximadamente dos horas cuando Madox se dispuso a comer tratando de saciar el vacío que sentía ya que no había probado alimento desde hacía dos días, sin embargo al término de su comida el joven Madox se dio cuenta que ya no le satisfacía el alimento como antes y ese vacío que sentía era por otras cuestiones.