Capitulo III "La dernière pièce"

Los meses pasaron sin incidentes y tomando en cuenta que Madox tenía otros intereses comenzó a ver el hecho de que estaba viviendo un círculo de rutina vicioso que en pocas palabras lo estaba incitando a la alienación sin embargo, no ideaba una forma de salir de dicho ciclo.

Un día saliendo de la escuela secundaria que por cierto ya se oía hablar de las vacaciones de invierno, el joven Madox se disponía a abordar el colectivo que abordaba diariamente se encontró con la sorpresa de que se había descompuesto a base de algunos desperfectos en el motor corriente que tenía, Madox se dispuso a tomar una decisión pronta y sagaz: caminar hacia casa, pasaron unas cuantas cuadras hasta que el joven caminara cerca de un viejo auditorio de nombre "La dernière pièce"en donde ensayaba una antigua orquesta de cámara, al momento en el que Madox pasara lo suficientemente cerca como para oír un fragmento de una pieza clásica irreconocible hasta el momento para el joven, pero tan hermosa que solo se comparaba con la dificultad y el sentimiento en el que el intérprete desconocido la descifraba en dicho instrumento.

Así cerraban las labores dicha orquesta y con el fragmento que había escuchado se fue satisfecho.

Cautivo por la majestuosidad presuntuosa de la pieza el joven llego a casa y después de su tradición impuesta del claro oscuro de la tarde, no dejaba de resonar dicha pieza en su cabeza que aunque solo había captado unos cuantos minutos de dicha obra sentía la emoción y la curiosidad de volverla a escuchar.

Al día siguiente apresurándose a sus labores diarios en materia escolar se dispuso a caminar hacia casa con la esperanza de volver a escuchar el ensamble de tan decadente orquesta, sin embargo al llegar al viejo auditorio no pudo oír absolutamente nada, así que se decidió a entrar al decaída "La dernière pièce", pero no encontró a nadie, el lugar parecía desahuciado por el tiempo, como una máquina del tiempo, y al fondo se encontraba una nota pegada en el fondo del telón izquierdo, que decía lo siguiente:

"Nos disculpamos señores músicos por motivos adyacentes y mayores a nosotros se ocupara el espacio geográfico para construir otra dependencia por tal hecho, tienen hasta mañana para desocupar el sitio"

Eso explicaba por qué el lugar yacía tan solo, el joven se sintió decepcionado y con un gesto se dirigió a casa, terminaba el primer año de escuela y como era de esperarse se olvidó de dicha pieza, durante los últimos días de escuela transcurrían eventos extracurriculares ya sean convivios o ceremonias de reconocimiento a los alumnos sobresalientes, y el joven Madox no era la excepción pero el día de la entrega de reconocimientos Madox había faltado a clases y a que le era irrelevante ya que, se encontraba haciendo cosas más importantes, momentos después se había dado cuenta que tenía que visitar la tumba de sus padres, así viajo bastante hasta le ciudad para poder visitarlos, durante el trayecto estuvo en peligro muchas veces, pero cuando llego, se sentó frente a las ya ubicadas lapidas y dispuso a cantar la saloma en voz baja así, comenzó a narrar frente a la lápida todo lo que había hecho con una melancolía impresionante, ya que era el único momento en que Madox era vulnerable así, transcurrió esa noche, Madox se quedó recargado detrás de las lapidas cantando en voz baja varias canciones que había oído de sus padres cuando tan solo era un niño.