Capitulo IV regreso a casa

Pasaba la primera luz de la mañana y Madox se despedía con melancolía de dichas lapidas así, comprando un bocadillo en la miscelánea más cercana se dispuso a partir su camino de regreso a casa.

Pasaron unos cuantos kilómetros y ya la luz de mediodía se acercaba hasta que Madox llegara a un especie de bosque de tan solo unas cuantas hectáreas, aun así a los ojos de Madox parecía enorme y espeso, por curiosidad el joven se adentró en el bosque y en cuanto más se adentraba se daba cuenta que en ese entorno se encontraban todavía algunas especies en estado salvaje tales eran liebres, roedores y demás hasta incluso uno que otro coyote aunque, no parecía disgustarle en lo absoluto al joven Madox así, conforme avanzaba la tarde lo seguía de cerca y tuvo que tomar una decisión, acampar, se subió en un árbol cercano y acomodo unas cuantas ramas para hacer una especie de soporte ya que como había leído en cuantiosos libros podía ser peligroso estar a la disposición de algún coyote astuto que se acercara, de esta forma se instaló en la superficie, sin embargo al contemplar por un rato la vista majestuosa que ofrecía dicho roble sintió como si sus más íntimos instintos de supervivencia se apoderaran de su bien educado raciocinio y lo llevo a desenvolverse a de manera innata en ecosistema y con estas habilidades potenciadas se dispuso a construir fuego y busco alguna rama para tratar de hacer alguna especie de arma para cazar alguna liebre cercana, en cuanto más se acercaba la tarde más se potenciaban sus instintos primarios.

-Algo sucede aquí.

-Debe de haber alguna conexión entre el bosque y yo.

Exclamo el joven Madox mientras su rostro se mostraba pensativo, llegaba la advertencia de la noche y después de recitar dicha saloma, se dirigió a cazar algo en el entorno sin embargo no tuvo suerte, de esta forma se dispuso a dormir para guardar energías, no tardo mucho para que se quedara casi totalmente dormido ya que en su interior sentía una serenidad conectadas en el lugar como nunca lo había sentido, cabe destacar que hace unos años en los primeros meses que estaba al cuidado de sus tíos Bonnet y Sophia lo habían inscrito en un colegio militar ahí, el pequeño Madox aprendió tres cosas que cada día les repetían constantemente: Disciplina, silencio y a no hacer preguntas, en especial esa última ya que el pequeñuelo se pasaba cuestionando a sus superiores a lo que respondían con sanciones llenas de golpes y a la llegada de la noche el pequeño Madox aunque se creía que estaba dormido se desarrolló en él un sentido de alerta ya que sus compañeros eran muy dados a bromas pesadas y de mal gusto.

Y al cabo de unos meses dentro de la academia militar ideo un plan para fugarse de ahí, ya que se sentía muy desagusto y todavía con ira hacia todos más a sus tíos por inscribirlo ahí.

De esta forma pasaron por su cabeza varios planes de los cuales ninguno le ofrecía una solución inmediata, e ideando sin descanso por semanas por fin se le dio una estrategia brillante y empezó a contar los tiempos entre cambios de guardia de la puerta principal, así encontró un pequeño bucle entre las doce y las doce treinta y aunque eran tan solo doce minutos para fugarse de su habitación, caminar hacia la entrada y salir, no le importo. A la noche siguiente aprevino su mochila con provisiones y equipo pseudomilitar y se dispuso a partir, logro salir sin interrupciones ya que no contaba con que a uno de los cabos del otro lado del campo se iba a convulsionar, escapo y se dispuso a aprovechar el tiempo antes de que diera la alerta, corrió y corrió hasta que no pudo más, sin embargo no paro hasta llegar hasta la casa de sus tíos. Esto solo lo hizo para dar a notar el punto de que no lo podrían encerrar.

Abriendo la puerta de sus tíos alzo la voz con un tono sínico diciendo:

-Regrese ¿acaso me extrañaron? Y dando un ademan de desprecio se fue a su habitación.

Bonnet y Sophia se quedaron con una cara de estupefacción cono nunca antes y con agresividad se dirigieron a la habitación para plantarle en cara sus hechos.

Desde esa vez ya no subestimaban a Madox sin embargo buscaron otras opciones para mantenerlo confinado.

Llegaba de nuevo el primer rayo de luz y Madox se despertó de aquel campamento improvisado casi instintivamente así, bajando de la cornisa del árbol y tratando de quitarse lo adormilado se dispuso a partir.

Sin darse cuenta estaba recorriendo los barrios más peligrosos de la ciudad, así, llegando a los límites de la urbe y cuan más despoblado se notaba el ambiente más peligroso se volvía, y también no tardaba en resaltar gente con intenciones poco éticas, el Joven Madox trataba de estar alerta y no faltaba que cruzara miradas con algún otro sujeto con apariencia malévola, con lo joven y vulnerable que se veía el joven Madox no tardo en que uno de aquellos sujetos se acercara con maléficas intenciones.

Durante el trayecto varios sujetos con ropas sucias y raídas interceptaron al joven y con un tono que reconoció como el indicador de peligro uno de los individuos exclamó:

-Es hora de que nos des todo muchachito.

Sin embargo, además que el joven Madox no poseía más que una vieja mochila con unos cuantos libros y una soga se negó rotundamente a aceptar su solicitud y con una sonrisa sínica muy clásica en Madox les respondió:

-¿Acaso eres tan imbécil como para robar no poder tu solo marica?

En esa instancia los ladrones rieron con confianza y respondieron:

-Creo que no estas entendiendo muchachito.

Así se lanzaron hacia el joven con brutalidad a lo que el mismo respondió con golpes certeros y contundentes, con eso pudo aturdir a uno que otro ladrón sin embargo como era de esperarse los sujetos sacaron una serie de punzones para apantallar y para el infortunio del joven Madox uno de los sujetos premeditadamente le clavo su respectiva punta en el costado derecho.

Del cuerpo del joven Madox broto una cascada de sangre proporcional a la herida y al ver los ladrones el daño ocasionado se quedaron pasmados ante la situación y después de unos segundos exclamo uno de ellos:

-Eres un estúpido George.

Y otro de los sujetos murmuro:

-Mira lo que has hecho.

De tal manera se retiraron despavoridos cuidándose las espaldas rápidamente y dejando al joven Madox en el suelo cerca del creciente charco de sangre.

Poco a poco se le cerraron los ojos del joven ya que la pérdida de sangre era circunstancial.

Tiempo después se levantó y empezó a brotar aún más sangre y con los hematomas distribuidos en todo el cuerpo del joven se dispuso a caminar pegándose a cada muro que encontraba con todo y sus imposibilidades físicas.