Capítulo VII Jardín de invierno

Sé de un hospital
donde dicen que,
no se marchitan las flores,
recuperan sus colores
y vuelven a respirar.

Sé de un hospital,
en donde un rosal,
blanco recuperó el tono,
y un ruiseñor triste ha vuelto a cantar.

Hace tiempo que,
vengo oyendo hablar,
a mediados y en secreto,
de la existencia de un reino,
como no se oyó contar.

Dí-cese el rumor,
que hay un hospital,
que sanó al que estuvo enfermo,
y anda bien lo que otro lo anduvo mal.

Andará cerca del río,
jugará dentro de mí,
se alzará tras del estío
donde oí el agua reír.
En lo profundo del bosque,
lo hallará quien mire bien;
sigan los trinos este atardecer.

Yo sé de un hospital
en donde dicen que
no tocan tres estaciones
ni discurre el tiempo tal
ni como ocurre por aquí.

Unos dicen que,
se ha formado de historias,
y otros dicen sueños,
yo creo que es alguien que siembra un jardín.

Hay un hospital
(escuché decir),
de libélulas y abejas,
de vecinos, de parejas y a cuanto quepa nombrar.

Hay un hospital,
donde dicen que,
todos los que se aman sueñan,
para siempre juntos un tiempo más.

¡Ay! Dicen sí,
que el tiempo ahí,
seguro anda al revés,
pues se afirma que,
convierte en joven tu vejez.

Dicen que se vuelve a tener,
lo que un día se fue,
lo que se sabe se espera,
y se ignora de ayer.

Yo sé de un hospital,
en donde dicen que,
se van sumando los nombres,
y que le rodean de escarcha,
en una eterna aura invernal.

Yo sé de un hospital,
en donde dicen que,
todo mal se desvanece,
pero nadie vuelve de ese lugar,