Gracias por la acogida que le habéis dado a esta historia. COntinuamos.
CAPITULO 2
Los detectives Esposito y Ryan miraban las ventanas del despacho de su capitán. Beckett hacía su aparición comprobando cómo sus compañeros trabajaban en el caso.
-¿Las ventanas os van a dar información sobre nuestra victima? – preguntó haciendo que sus dos compañeros se sobresaltasen.
-Joder Beckett – las sillas dónde estaban sentados regresaban al lugar en el qué debían estar.
Kate llegaba a su mesa, dejando su bolso en uno de los cajones y su cazadora en el respaldo de su silla - ¿Qué habéis averiguado? – Les preguntó sentándose y encendiendo su ordenador.
-La víctima fue acusado de agresión sexual hace dos años – Ryan se acercaba hasta ella con un expediente entre sus manos- Finalmente los cargos fueron retirados.
-¿Eran falsos? – preguntó ella.
-NI idea, sólo pone que la victima retiró la denuncia – contestó el encogiéndose de hombros.
-Está bien, intentad localizar a esa mujer y preguntarle sobre lo qué pasó.
-Ok, jefa – Espo se acercaba hasta ellos- ¿Quién crees que estará ahí – señalaba con la cabeza- con Gates?
-Pues no tengo ni idea, pero seguro que si nos incumbe el capitán nos lo hará saber – contestaba mirando hacia aquellas ventanas.
-¿Qué has averiguado tú?- le preguntó el detective Ryan.
En aquel instante la puerta del despacho de su capitán se abrió- Detectives, vengan a mi despacho.
Los tres se miraron – Espero que esto no sea una bronca por alguna estupidez que hayáis hecho- Les dijo Beckett ya casi en el quicio de la puerta.
Los tres entraron encontrándose a un hombre de espaldas hablando por teléfono, mientras su capitán les indicaba que tomasen asiento.
-Señores les quiero presentar a un nuevo integrante del equipo de detectives de la 12th. El detective Rodgers recién llegado de Chicago- El aludido se daba la vuelta saludando con la mano al tiempo que daba su conversación telefónica por terminada- Rodgers está en tránsito, formará parte de nuestro equipo por un mes.
Sus detectives la miraban sorprendidos – Señor, no creo que.
-Detective Beckett, desde arriba han decidido que trabaje en esta comisaria así que lo que ustedes piensen no importa – decía Gates cortando a su detective- Preséntense, pónganlo al tanto del caso y a trabajar.
Los tres detectives salían de aquel despacho seguidos por el nuevo – Chicos presentaros poner al nuevo en antecedentes, ahora regreso – Sin darles tiempo a abrir la boca salía disparada hacia el baño.
Agradeció encontrárselo vacio, se miró las manos, le temblaban, se mojó la cara, la nuca, tomó papel de secado pasándoselo por el rostro, se miró en el espejo al tiempo que comenzaba a realizar una serie de respiraciones profundas. Tras varios minutos allí dentro logró tranquilizarse y entonces regresó a su mesa de trabajo.
Allí sentado en una silla, con una de sus piernas posada sobre la otra, un brazo apoyado sobre la mesa de la detective esperaba el nuevo.
-¿Todo bien? – preguntaba poniéndose en pie a Beckett.
-Sí claro, detective Katherine Beckett – se presentaba extendiendo la mano.
-Detective Richard ROdgers – tomaba aquella mano- espero no molestar demasiado durante mi estancia en su comisaría detective.
-Seguro que nos es de ayuda – se fijaba en aquel hombre. Alto, pelo castaño, ojos azules, barba de tres días, vestido con traje negro, camisa roja, abierta en sus últimos botones al no llevar corbata.
-No sé cómo debo llamarla.
-Beckett, así es como me llaman los compañeros – ella se sentaba intentando que él no notase su nerviosismo.
-Perfecto, me puedes llamar Rick, o Rodgers, lo que prefieras – Y ahí fue cuando el dibujó una gran sonrisa en su rostro, haciendo que ella se tensase aún más.
-Perfecto, ¿Qué tal si nos ponemos con el caso? – Él asintió- ¿Espo y Ryan? – dijo al darse cuenta de su ausencia.
-Han ido a investigar lo que les pediste – Ella le miró – yo he preferido trabajar a tu lado, mejor de dos en dos, ¿no?
Kate ignoró el último comentario – La víctima es Michael Prince, fue asesinado en la mañana de ayer, nuestra forense ha datado la muerte a las 10:30, fue estrangulado, Lanie, perdón nuestra forense encontró fibras alrededor del cuello. Por su composición usaron una pasmina – le tendía el expediente de la forense- Existen tres tiendas que vendan esa prenda con esa misma composición. Además Espo y Ryan, han descubierto que nuestra victima fu acusado de agresión sexual hace dos años.
-¿Y estaba libre?
-La supuesta víctima retiró la denuncia- concluyó ella.
-Vale, supongo que Espo y Ryan han ido a interrogar a aquella mujer – Kate asintió- ¿Nuestro siguiente paso? – preguntó mirándola.
-Averiguar cuantas pasminas como la usada para el crimen se vendieron – Él la miró alzando una de las cejas- El color es especial, fueron teñidas naturalmente, y por lo que logré averiguar ayer su precio de venta al público es de 1000 dólares , así que no creo que haya muchas circulando por ahí, además es de la nueva temporada.
-Pues entonces manos a la obra- se puso en pie esperando que ella le imitase.
Unas horas después, los cuatro detectives regresaron a la 12th, Espo y Ryan no volvían muy contentos mientras Beckett y su nuevo compañero habían regresado con una lista de veinte nombres.
De la mujer que había acusado al fallecido dos años atrás de violación no había ni rastro, por lo que habían descubierto dejó la ciudad el mismo día que retiró la denuncia.
-Pedir el expediente a la comisaría que llevó el caso – Dijo Kate mirando a Ryan.
-En la lista que nos han facilitado de pasminas vendidas no figura el nombre de esa mujer – decía Rodgers tras comprobarlo.
-Espo, llévate al nuevo e ir al lugar de trabajo de nuestra victima – quería librase de Rick a toda costa- Yo me acercaré a la morgue por si Lanie tiene alguna información nueva.
Se dirigió al ascensor sin dar tiempo a que sus compañeros protestasen. Una vez allí dentro y con las puertas cerradas, apoyó la espalda en la pared y dejó salir todo el aire que había ido acumulando a lo largo de las horas. Aquello tenía que ser una broma pesada del destino, esa era la sensación que le recorría el cuerpo.
Infringió varias normas de tráfico, pero necesitaba a su amiga y la necesitaba lo antes posible, justo cuando detenía el coche frente al edificio municipal de la morgue cambio de idea y puso rumbo a la casa de su padre.
Sacó su llave del bolso y abrió, dentro se encontraba todo en calma, miró la hora Alex y su padre deberían estar comiendo ya. Justo cuando iba a llamar la puerta de la vivienda se abrió.
-¡Mamá!- escuchó a su espalda haciendo que se girase de inmediato.
-Cariño, ¿qué tal en el parque? – decía levantando en brazos a su hijo.
-Guay, hemos dado de comer a los patos, y he patinado, y he montado en los columpios – le iba relatando. Jim se fijaba en el rostro de su hija- ¿comes aquí?- preguntó el pequeño con una sonrisa.
-No cariño, pero tenía cinco minutos libres y te echaba tanto de menos que he decidido venir para que me des uno de tus super abrazos – Alex abrazaba a su madre y dejaba un beso en el pecho de ella.
-¿Así? – preguntaba sin soltarla.
-Sí mi amor, así – le apretaba contra su pecho.
-Alex, ve a lavarte las manos la comida estará en cinco minutos y tu madre tiene que regresar al trabajo – Jim intuía que algo no iba bien.
Alex corrió al servicio - ¿Qué pasa? – preguntó directamente cuando su nieto desapareció por las escaleras.
-Ha llegado un detective nuevo – se sentaba en uno de los taburetes de la cocina.
-¿Y? – decía Jim al tiempo que calentaba la comida.
-Es él – escondía la cabeza entre sus manos.
Jim se giró soltando el trapo con el que limpiaba sus manos - ¿Estás segura? – Ella asintió- ¿Qué te ha dicho?
-Nada, actúa como si no nos conociéramos, seguro que ni sabe quién soy. Si Alex no existiera probablemente yo tampoco le recordaría, pero existe y no puedo olvidar con quien estuve aquel fin de semana.
-¿Qué vas a hacer? – Jim posaba una de sus manos sobre el brazo de su hija.
-No lo sé, supongo que lo dejaré pasar, total en un mes se marchará. Además no me veo diciendo: "Oye ¿te acuerdas de un fin de semana de hace 9 años, en Las Vegas? Te lo pasaste encerrado en la habitación del hotel acompañado de una chica, pelo corto, ojos verdes almendrados. Pues soy yo, y que sepas que tenemos un hijo"- decía todo de corrido.
-Katie, dicho así suena raro, pero te lo dije entonces y te lo repito ahora. Deberías hablar con él.
