Capítulo VII: La confusión... está viva [Semana 1 - Día 1]
—Qué comience la competencia.
Con esas sencillas palabras los siete chicos entraron a las salas de simulación, como si fuese una orden que debieran cumplir en ese instante.
Simulación A.
En ambas salas, todo estaba oscuro, en silencio, como si el universo entero estuviera en una pausa total. No se podía ver absolutamente nada, ni siquiera las caras de las personas que habían entrado con él. Sabía que estaban allí, pero era casi imposible de estar seguro en ese momento.
Un contador se mostró en medio de la sala, aunque fue seguida de una voz computarizada. Cinco. Él, por alguna razón, no quería ver, así que cerró sus ojos con fuerza.
Kyle quería salir, sin importar lo mucho que se dijera que esto no era nada y que tenía el juego en sus manos.
Cuatro.
De repente esto ya no parecía una buena idea.
Tres.
Simplemente trató de ignorar la repentina ráfaga de viento que se apoderó de la sala en un instante, seguido de una melodía-
Dos.
Y abrió los ojos.
Temprano en la tarde, bajo un cielo gris... Ib y sus padres estaban dirigiéndose hacia una galería de arte; una voz desconocida comenzó a narrar, una voz profunda y distante, la cual Wendy estaba segura que nunca había oído antes. — ¿Recordaste todo, Ib?
De repente aquella voz no era tan lejana. Parecía que... le estuviese hablando a ella. Directamente.
— ¡Oh! —La voz que exclamaba cambió, ya no era un hombre. Era una mujer con una voz dulce y, extraña pero vagamente, familiar. — ¿Trajiste tu pañuelo? Ya sabes, ¿el que te dimos por tu cumpleaños?
Wendy instintivamente puso sus manos en sus bolsillos, solo para darse cuenta de que ya no tenía el uniforme, y que en su lugar llevaba puesta una falda roja. Y, en efecto, llevaba consigo el pañuelo que aquella mujer mencionaba. Ella asintió, silenciosamente, recordando como esto sucedía en el juego.
Oh... entonces... esto quiere decir que soy Ib. Concluyó la pelinegra, ya no había otra explicación posible.
—Mantenlo seguro en tu bolsillo, ¿está bien? ¡No lo pierdas! —Terminó de hablar la voz masculina por ella, y Wendy sintió la necesidad de volver a asentir, para asegurarles de que iba hacer como les decían, incluso cuando era probable que estas voces eran simplemente computarizadas como la del contador.
La oscuridad se desvaneció. Ahora ella se encontraba en una sala blanca, dentro de un edificio completamente distinto. En frente de ella había un pasillo, hacia la izquierda había unas escaleras, y un mostrador. Un sujeto estaba parado allí, un libro y una pluma amarilla en frente de él. También había dos ventanas, y alguien estaba mirando a través de la derecha.
Wendy no tuvo mucho tiempo para poder registrar mejor el lugar cuando se dio cuenta de que una mujer y un hombre estaban a su lado izquierdo. Estas personas también eran desconocidas, pero su aspecto era terriblemente familiar.
Una mujer, de corto cabello marrón y ojos rojos le estaba observando, junto con un hombre algo parecido a ella a excepción de sus ojos. Los suyos eran oscuros, casi negros.
—Bueno, estamos aquí —La teoría de la pelinegra había sido disparada al suelo cuando se dio cuenta de que aquella voz femenina le pertenecía a la mujer a su lado. Era extraño, nunca se había tomado un momento para preguntarse cómo se escucharán las voces de los personajes en este juego. — ... Esta es tu primera vez en una galería de arte, ¿verdad, Ib?
Qué pregunta tan tonta. Si eran sus padres, y se suponía que tenía nueve años, ¿no deberían saber ellos si he ido a una galería antes? Pensó Wendy, tratando de evitar rodar los ojos y en su lugar asentir de nuevo. Por alguna razón, no sentía la necesidad de hablar, no aún.
—Estamos aquí para ver la exhibición de trabajos hecha por un artista llamado Guertena... —Explicó la mujer, observando el lugar con la mirada algo vacía, como si esta actividad fuera demasiado monótona, pero aún así debían continuar con ello. Huh, Wendy nunca había notado esto en el juego. —Y no solo tienen pinturas, pero también esculturas... ¡y todo tipo de diferentes creaciones!
Esta vez la vio sonreír.
Y Wendy pudo notar algo en esa expresión, pero no sabía exactamente qué.
—Y no dudo que incluso tú los disfrutarás también, Ib —Terminó, y Wendy continuó con su acto de silencio, pero al parecer esto no era algo extraño para estos dos, posiblemente ya se sabían el guión de punta a final.
Porque ellos eran actores, tenían que serlo.
— ¿Deberíamos ir hacia el recepcionista? —Preguntó el hombre, quien había permanecido en silencio al igual que ella, pero con esa pequeña pregunta Wendy había ganado el concurso de quedarse callado.
La mujer volteó a verle y asintió.
—Ah, sí. Obtengamos algunos panfletos también.
Con esas palabras, ambos dieron algunos pasos hacia la recepción, y, como si estuviese en un trance hipnótico, Wendy les siguió.
— ¿Hm? —La mujer que hacía de la madre de Ib preguntó, dirigiendo su atención hacia ella, a pesar de que Wendy no había hecho ruido alguno. — ¿Quieres ir tu sola? ¿En serio, Ib?
No, no quiero hacerlo. Por supuesto que no. No te he dicho nada. Pensó Wendy, sabiendo lo que iba a suceder si lo hacía y sin embargo no hacía nada para impedirlo.
—... Oh, está bien —Al decir esto, su calmada expresión cambió y ahora se veía seria, casi molesta. —Solo asegurate de mantener el silencio en la galería, ¿está bien? No hagas un desastre —Después de hacer esa advertencia ella volvió a sonreír. —Aunque no hay necesidad de preocuparme por ti, supongo... —Hubo un pequeño silencio, y por un precioso instante Wendy creyó que la mujer había terminado de hablar, pero continuó. — ¡Pero no causes ninguna molestia a los visitantes!
Ahora sí que había terminado.
Gracias a Dios.
Simulación Z.
Entonces, Butters se sintió libre de caminar hacia donde él quisiera, pero claro, debía obedecer lo que sus padres le habían ordenado.
Aún se sentía algo molesto de tener que ser Ib, pero realmente no había otra opción, y no se atrevía a quejarse con Anne al respecto ya que no quería ser expulsado de la competencia. De todas formas, se sentía agradecido de no tener que usar falda.
Butters volvió a concentrarse en el juego. Bien... estoy completamente perdido, pensó, lamentándose nunca haber escuchado del juego antes. Solo sabía lo básico, la poca información que los demás le habían proporcionado, y la verdad era que no le servía mucho de ayuda.
Quizás éste señor sepa...
Butters se dirigió hacia el sujeto que observaba la ventana de forma solemne, y sin siquiera haber dicho nada el hombre habló; —Tal vez debería tomarme un descanso —Dijo, sin tomarse un segundo para observar quién estaba detrás de él, como si no hubiera necesidad de ello.
El rubio solo dio un paso atrás y lentamente se fue hacia otro lado.
¡El pasillo! Puede que me lleve a algún lado. Butters, ignorando la absurda obviedad, escuchó sus pensamientos y caminó hacia el pasillo, y lo primero que vio fue un montón de gente rodeada, viendo una pintura que estaba en el suelo y que tenía cosas de seguridad alrededor.
Él se acercó, algo dudoso, pero aún así y lo hizo porque le dio curiosidad. Era una especie de pez con una lucecita en lo profundo del océano. Butters encontró la pintura algo tenebrosa y se alejó un poco, en su lugar, fue al lado de una mujer que estaba leyendo el nombre de la pieza.
? de la Oscuridad.
Un mundo donde el hombre nunca se parará. Para ? decidí que haría ? eso entre la lona.
¿Pero qué demonios? ¡¿Qué se supone que significa esto?! Se preguntó el rubio, verdaderamente confundido gracias al texto que acababa de leer. O al menos, intentado leer. Solo esperaba que su capacidad para leer cosas no estuviese afectada, ya que sus padres lo castigarían por una eternidad si ese fuera el caso.
No conoces algunas de estas palabras.
Ignorando la voz de antes, Butters va hacia el pasillo, que le dirige hacia una escultura en forma de rosa que un hombre y un niño estaban observando y una pintura de un sujeto. Butters pensó que el niño era menos intimidante que el señor, así que hizo lo primero que se le ocurrió y fue hacia donde él estaba.
— ¡Quiero recoger esos pétalos! —Exclamó el niño justo cuando Butters iba a formar una palabra. El rubio enseguida pensó que eso sería una mala idea, ya que podría terminar castigado si se le veía arruinando una escultura.
—Se van a molestar —Le advirtió, por primera vez sintiendo que estaba bien hablar. El niño rodó los ojos y se cruzó de brazos.
—Eres aburridoooo.
Butters hizo un puchero y dejó al niño solo. Pff- ¿qué sabe él? Butters es de todo menos aburrido, ciertamente.
Tratando de no sentirse sumamente ofendido, el rubio va hacia la pintura del hombre y lee la descripción. "El hombre que tose," lee el papel. Butters solo asiente para sí mismo y continua caminando por los pasillos, sintiéndose bastante perdido, incluso más que de costumbre.
Deseaba tener al menos algo de ayuda. Sabía que Craig y Kenny debían estar por allí, en alguna parte, pero no les podía encontrar y eso le desesperaba, ya que posiblemente alguno de ellos dos sabía que hacer en esta situación. Kenny de seguro lo haría, la mayoría del corto tiempo que habían pasado en esta competencia le hizo aprender eso, que aquel tipo era su amigo.
Era un poco raro, pero no le importaba. Necesitaba tener aliados si quería llegar más lejos, y ese chico de abrigo inmenso parecía tenerle cariño.
Sonriendo para sí, Butters se detuvo al ver a los sujetos que hacían de sus padres observando una pintura extraña de una mujer señalando a un tipo tocando el piano, y entonces se dio cuenta de que había vuelto a aquella sala. Suspirando, él se acercó a ellos, tratando de pedirles algo de ayuda, pero al hacerlo su mamá le interrumpió.
—Ib, si necesitas ir al baño, puedes ir ¿está bien?
Con una vergüenza que podía hundir el edificio, Butters va hacia el pasillo enfrente de él, esperando que nadie la haya oído, volviendo a la entrada. Salchichas, esto es un laberinto, pensó el rubio, sintiéndose inútil nuevamente. Ugh, solo subiré.
Haciendo eso, se encontró con algo esperado, más cuadros y esculturas. La primera que notó fue una exposición de maniquíes que tenían un cierto parecido a los Power Rangers. Huh. Butters fue hacia allá y leyó la descripción, que decía "Muerte del Individual," lo cual en su opinión tenía sentido, ya que los Power Rangers eran un equipo. Totalmente.
Había otra escultura de un sofá y un cuadro, pero no le parecieron interesantes y solo fue por el pasillo, donde un enorme cuadro rectangular estaba colgando en la pared. Estaba formado de una extraña mezcla de colores y en el costado se veía lo que parecía ser una mujer de cabello castaño y vestido rojo, que alrededor la cubría unas rayas amarillas, como si fuesen el marco.
Esta mujer... se parecía a alguien.
? Mundo.
No conoces esta palabra.
De repente las luces comenzaron a parpadear.
— ¿Huh...? —Murmuró Butters, alejándose un poco del cuadro. ¿Qué acaba de pasar?
Oh... oh no...
Asustado, Butters fue devuelta hacia donde estaban sus padres, pero cuando pasó por el pasillo no había nadie, ninguna de las personas que había visto, ni siquiera aquel extraño sujeto de cabello morado estaba.
Esto- esto no-
Simulación A.
-puede ser bueno.
Wendy bajó las escaleras, solo para que las luces volviesen a parpadear hasta que finalmente se apagaron. Por suerte, había algo de claridad, pero aún así se le hacía algo difícil observar las cosas.
Está bien, Wendy. No entres en pánico. Ya sabes qué hacer, solo haya la forma de entrar en esa estúpida pintura, se dijo la pelinegra, concentrándose.
Fue por el pasillo, y como sospechaba, nadie estaba cerca, pero aún así escuchó algunos pasos y no pudo evitar asustarse un poco. Da más miedo en la vida real.
Silenciosamente entrando en pánico a pesar de sus intenciones, Wendy deambula por los pasillos, nerviosa, buscando aquella pintura, pero terminando en la pasillo de dirigía hacia la escultura de la rosa y el Hombre que Tose.
Ella sabía lo que iba a suceder, y aún así dio un pequeño salto al escuchar el cuadro hacer lo que su título decía. Estúpida cosa, pensó, volviendo a la entrada y subiendo las escaleras, sin siquiera intentar ver si la puerta estaba abierta porque sabía que no lo estaba.
Fue por los pasillos e inevitablemente se cruzó con un cuadro del cual cayó una fruta, asustandola.
Regañándose mentalmente por ser tan tonta, Wendy siguió caminando hasta cruzar en el pasillo izquierdo, encontrándose con el cuadro gigante y unas manchas azules en el suelo.
Fue hacia allá, y justo cuando tocó aquel líquido azul que caía del marco unas letras se estamparon contra el piso de forma inesperada.
C
O
M I
E B
Su corazón empezó a latir mucho más rápido, nerviosamente volviendo hacia la pintura azul que ahora decía en letras minúsculas, sin puntuación y sin acentuación; "ven abajo ib te mostrare un lugar secreto"
Tomando aire, Wendy no cuestionó aquella nota y obedeció, terminando en aquella pintura del pez, que ahora estaba abierta y por supuesto, tenía la misma pintura azul que ahora estaba en forma de pisadas, indicando que debía entrar en la pintura.
Diablos. Diablos. Diablos. Diablos.
Vamos, Wendy.
Hazlo.
Sólo HAZLO.
Con los ojos cerrados, se acercó a la pintura, y literalmente pudo sentir como unas manos la arrastraban hacia abajo, aunque no pudiese verlas. Se escuchó un sonido, el sonido de agua, y Wendy no podía respirar. Se estaba ahogando, y no quería abrir los ojos para observar lo que sabía que iba a suceder, porque no quería hacerlo.
Pero aún así, lo hizo.
Y lo primero que vio fue que estaba en una sala azul, en medio de unas escaleras.
Suspiró.
Porque sabía lo que venía.
Y no quería ser parte de ello.
¡Hola hola, caracola! Espero que les esté gustando el fic.
¿Algunas teorías?
JMH
