Escuchaba a lo lejos las sirenas de la ambulancia, cada vez más cerca, sintió los pasos rápidos de alguien llegando hasta él, mientras aquella voz continuaba susurrándole que no se durmiera, que ellos estaban a punto de llegar.
-Vamos, aguante, la ambulancia ya está cerca – le decía aquella voz mientras su dueño le agarraba con firmeza la mano.
Le pesaban los párpados, se iban cerrando lentamente – Vamos, aguante, mire la policía ya ha llegado, venga muchacho aguante.
Escuchó la sirena, cerca, como si sonase dentro de su cabeza, sintió como le rasgaban la camisa, como le ponían una vía en la mano, como su cara era cubierta por una mascarilla, sintió como sus parpados pesaban más que antes, y luego dejó de sentir.
La ambulancia volaba por las calles de la ciudad – Le estamos perdiendo, inicio compresiones – era el sonido en el interior de aquel vehículo.
Ryan, Esposito y Beckett llegaban a la dirección en la que se había encontrado un cadáver, llegaron en el mismo instante en el que una ambulancia se alejaba de aquel mismo lugar.
Unos segundos después llegaba Lanie – No me puedo creer que hayáis llegado antes que yo – les dijo mirándoles sorprendida – por lo general me toca esperar.
-Ya ves – fue lo único que Beckett contestó, mientras comenzaba a inspeccionar el lugar- Ryan interroga a los testigos, identifica al que hizo la llamada a emergencias – El rubio detective asintió y se acercó al grupo de personas que se habían arremolinado en la entrada.
-Beckett, he encontrado una cartera – dijo Espo acercándose con ella en la mano.
-Debe ser del joven herido – habló uno de los testigos – estaba muy mal, perdía mucha sangre, ustedes se han cruzado con la ambulancia que se lo ha llevado – terminaba su relato, retomando las contestaciones que daba a Ryan.
-¡Mierda! – Dijo Espo haciendo que todos le mirasen- Es del nuevo, es la cartera de Richard ROdgers – Kate se la quitó de las manos comprobando que su compañero estaba en lo cierto. Lanie la miró con preocupación.
-Terminemos aquí, y vayamos al hospital, debemos saber cómo está – Kate trataba por todos los medios de mantener la compostura.
-Me lo llevo a la morgue, en cuanto sepa algo os llamo, vosotros id al hospital – Decía Lanie a sus compañeros, asintiendo éstos y saliendo de allí con rapidez.
-¿Sabemos el hospital? – preguntó Kate.
-Lenox Hill Hospital – les contestó Lanie al tiempo que se montaba en el furgón camino de la morgue.
Volaron, se saltaron todos y cada uno de los semáforos que encontraron a su paso, ciertamente Rick era el nuevo, pero era uno de los suyos, no necesitaban más para querer saber cuanto antes el estado en el que se encontraba.
Preguntaron por su compañero en la admisión de urgencias, allí les comunicaron que estaba siendo operado en aquel mismo instante, que deberían esperar en la sala de familiares de la segunda planta.
-¿Qué has averiguado? – Le preguntó Kate a Ryan.
-Poco, los vecinos escucharon una detonación, y cuando salieron vieron dos cuerpos tendidos en el suelo, uno era el de Rick y el otro estaba muerto.
-La victima me ha recordado al retrato robot del acompañante de Newtton – dijo Espo.
-¿Qué hacía Rodgers con él? – Lanzó al aire Kate, la pregunta que en ese momento se hacían los tres.
Beckett salió un momento de la sala, tenía que hablar con su padre, regresó una vez terminó la llamada y haberle explicado a Jim lo que terminaba de pasar.
-¿Está ya dormido? – Preguntó Ryan cuando su amiga regresó.
-Sí, se ha ido un poco enfadado a la cama porque no le había dado las buenas noches – contestaba ella con tristeza.
-Kate, lo estás haciendo muy bien con Alex- le dijo el rubio tratando de animarla.
El cirujano se acercó hasta ellos, tras mirarle a la cara supieron que al menos su compañero estaba con vida.
-¿Compañeros de Richard ROdgers? – Ellos asintieron- Bien, ha perdido mucha sangre, ha tenido un par de paradas cardíacas, pero hemos logrado sacarle de ellas. La herida ha dañado uno de sus pulmones, y la segunda herida ha rozado el corazón. Las próximas 48 horas serán vitales para saber la evolución del paciente, confiamos en que se recupere, pero no es seguro. Ahora mismo le hemos inducido un coma, para que su organismo trabaje lo menos posible, pasadas esas 48 horas nos plantearíamos el retirarle la sedación. ¿Tienen alguna pregunta?
-¿Se le puede ver? – Preguntó Ryan, Kate trataba de asimilar la información que el doctor les terminaba de facilitar.
-Sí, pero de uno en uno, y no más de cinco minutos, debe tener la máxima tranquilidad – El doctor les acompañó hasta la puerta de la habitación de la UCI- Una última cosa, ¿saben ustedes cómo podemos localizar a la familia?
-El detective Rodgers carece de familia – contestó Kate dejando asombrados a sus compañeros.
-Bien, entonces ¿son ustedes los encargados de tomar cualquier tipo de decisión médica?
Los tres detectives se miraron sin saber que contestar.
-Mi abogado, el señor Beckett se acercará mañana por la mañana para tratar todos esos temas – fue lo único que a Kate se le ocurrió.
-Está bien, esperemos que no haya que tomar ningún tipo de decisión, eso será una buena señal – se despidió de ellos y continuó con su ronda en el servicio de urgencias.
-¿Cómo sabes que no tiene familia? – Le preguntó Espo a su amiga mientras Ryan se encontraba en el interior de la habitación.
-Me lo ha comentado esta mañana , hablamos un poco de todo mientras investigamos – Espo la miró sorprendido, sabía perfectamente lo cerrada que era su amiga para ciertas cosas, y una de ellas era hablar de su vida, pero de momento lo dejó estar.
Tras pasar a ver a su compañero, los tres abandonaron el hospital, asegurándose antes de que en caso de haber novedades en su estado se pusieran en contacto con ellos.
Kate fue incapaz de ir a su casa, estaba nerviosa, así que se dirigió hasta la morgue.
Lanie negó con la cabeza cuando la vio entrar, pero no se extrañó en demasía – Sabía que vendrías, ¿cómo estás?
-No deberías preguntar ¿cómo está él?
-Espo ya me ha contado cómo está Rick, la pregunta es cómo estás tú – insistió la forense.
-Es raro, pero me duele, casi no le conozco, pero estoy nerviosa, intranquila por lo que le pueda pasar – Lanie la miraba- A fin de cuentas es el padre de mi hijo – dijo encogiéndose de hombros.
