Capítulo VII/2: Inservible [Día 1 - Semana 1]
Simulación A
Tragando saliva, ella baja por las sombrías escaleras y observa su alrededor, notando las dos pinturas idénticas que estaban colgadas en la pared. Era lava en una y agua en la otra, junto con unas... ¿piedras? no estaba segura. Solo sabía que eran exactamente igual.
Igual de irrelevantes, pensó.
Suspirando, Wendy se dirigió hacia la izquierda, y no pudo evitar reconocer las letras en la pared.
VENVENVENVENVENVEN
Cuales le guiaron hacia una pequeña mesa en la cual había un florero, que llevaba consigo una rosa, la que Wendy tomó. ¿Por qué no nos robamos todo? pensó, aguantando una risa, pero sus expresiones se volvieron serias al observar la rosa detalladamente. Estaba seca, casi sin vida.
Apenas tenía tres pétalos...
Debo encontrar agua.
Teniendo eso en mente, Wendy hizo a un lado la mesa y abrió la puerta, sin ignorar el fuerte sonido que esto hacía, y sin importar todo el discurso que se había dado anteriormente acerca de cómo debía esperar este tipo de cosas y de dejar de tener miedo, igual se sorprendió al ver aquella pintura de una mujer con un suéter blanco y cabello azul que se salía del marco.
Había un papel pegado a la pared. Y también algo en el suelo; una llave, la cual ella tomó sin pensar.
Y en ese instante, la pintura había cambiado. Ahora tenía los ojos abiertos, y una sonrisas escalofriante en el rostro. Es solo un juego, Wendy... solo un juego, se repitió mentalmente, una y otra vez mientras hacía lo que podía para ignorar la pintura y concentrarse devuelta en lo que debía hacer. Salir del ? de la Oscuridad.
Wendy tomó el papel y lo leyó en silencio.
Cuando la rosa se ?, también tú te ?
No conoces algunas de estas palabras.
Ignorando la voz mecánica de antes, Wendy sale de ese horrible cuarto, solo para ver como las letras azules habían desaparecido. Distraída, ella trató de leer pero se detuvo, asustándose al ver como la palabra se formaba en el suelo, justo enfrente de ella.
L A
D R O
N A
Ella no recordaba esto, pero asumió que querían la rosa devuelta, así que se dirigió hacia la mesa y la colocó en el florero.
Entonces recordó, y al ver como la rosa volvía a tener cinco pétalos, decidió no echarse para atrás.
De repente se sentía más fuerte, y un poco menos confundida. Posiblemente era la rosa lo que le hacía sentir esto, ya que antes estaba marchita y sin vida, y ahora que estaba en su estado normal, debía mantenerse así.
Siguió por el pasillo, resistiendo las ganas de sacarle el dedo a las paredes por llamarle tal cosa. Y, sin sorprenderla, las escaleras se habían ido, así que fue hacía el otro pasillo, el que estaba en el lado del cuadro de lava.
Una pintura, una puerta azul, y una mesa con un libro y una pluma amarilla eran las cosas que la recibieron. Con un suspiro, ella firmó su nombre, pensando que eso era el equivalente a guardar la partida, y usando la Llave Azul, Wendy entró.
Okay, ahora sé que hacer.
Al decirse eso con confianza, Wendy observó la habitación verde con muy poco detenimiento. Muy bien, todos estos son los cuadros de insectos, notó sin contar que había uno vivo en el suelo, al que no le dio mucha importancia por el momento. Al mirar hacia el pasillo, vio más cuadros y una puerta verde, y si la memoria le funcionaba correctamente esa puerta le dirigiría a una sala con una abertura en el suelo.
Necesitaba algo para poder pasar por allí.
Y la azabache sabía perfectamente que era ese "algo."
CONFESIONARIO A (Observador)
Stan observaba la pantalla en aquél, en su opinión, enorme espacio que le habían dado para que cumpliera con su tarea de ayudar a los participantes de la competencia.
Era completamente horrible en eso.
No sabía absolutamente nada de lo que suponía que debía hacer, no tenía idea de exactamente cómo él les serviría de ayuda si ni siquiera recordaba cómo jugar Ib.
Al menos podía ayudar un poco al pobre Butters, quien parecía ser la unica persona más perdida en ésta simulación. A medida que Wendy avanzaba en el juego, le hablaba al rubio a través de unos audífonos especiales que les fueron otorgados por Anne y Tyler. En el lugar donde estaba no solo estaba la enorme pantalla por la cual los podía ver, pero también tenía a la mano un controlador, el cual le permitía cambiar de participante.
Era bastante genial, si es que pudiese serle más útil a la persona que más le importaba.
Hm... ¿dónde estará él? No ha aparecido todav-
Sus pensamientos se interrumpieron al ver como Wendy levantaba una llave del suelo a través de la pantalla. Había una especie de maniquí rojo en frente de ella, el cual comenzó a moverse y perseguirla, causando un sonido horrifico que hizo que Stan se removiera los audífonos por un segundo.
Y aún sin tenerlos puestos, de igual manera pudo escuchar algo rompiéndose. Y al ver que Wendy regresaba al pasillo en el cual había colgado la pintura en el suelo, notó que se había despedazado. No soportó el peso del maniquí, y Wendy estaba bien.
Stan respiró profundo y se volvió a colocar los audífonos. Este pequeño juego sin duda no era lo mismo en la vida real.
Wendy volvió a la sala verde con las pinturas de los insectos y, atravesando el pasillo con las manos salientes, firmó el libro para poder abrir la puerta con la Llave Verde.
Para su sorpresa, la habitación conectada a esa tenía forma de gato junto con dos pasillos a los lados.
—Que mierda tan bonita —Comentó Stan, con la mirada fija a la pantalla, tratando de ignorar la presencia de la cámara como le habían instruido.
"Solo debes observar la pantalla, y usar tu controlador. El resto déjaselo a ellos."
Stan suspiró, y simplemente continuó esperando algo de avance.
Wendy miró ambos pasillos, y se fue primero hacia el de la izquierda. — ¿Jugamos al escondite? —Fue lo que la voz robótica preguntó cuando Wendy se acercó a un muñeco dibujado en la pared. Al ver la expresión en su cara, Stan sabía que estaba a punto de romper algo en ese lugar.
Tenía que encontrar a ese dibujo.
Wendy fue hacia el primer pequeño telón. Presionó el botón. Y las luces se apagaron.
Ese debía ser Cartman, no tenía dudas. Ni siquiera tenía que ir a preguntarle para saber.
De todas formas, después de unos segundos de estar pensando, Wendy escogió la última cortina. Esta vez si era el muñeco.
—Bien, ahora ¿qué? —Se preguntó, pero el juego fue rápido en responder.
Me encontraste, obtienes un premio.
Una cabeza de pescado hecha de madera cayó al suelo del medio de la nada, y después de exaltarse un poco, Wendy la tomó y salió de ese pasillo para entrar en la otra habitación, causando ese horrendo sonido nuevamente. Parecía que sonaba así cada vez que el jugador entraba a una habitación, y quien sea que fuese el encargado del sonido le encantaba hacer que ese ruido le explotasen los tímpanos.
Un montón de bustos, maniquíes y cajas era lo que abarcaba ese cuarto. En seguida le puso nervioso ver eso. Solo esperaba que Cartman no tratase de hacer trampas o que quisiese mover algo de la nada, aunque no sabía si él podía hacer eso.
Jodido Culón.
Simulación Z
—Vamos, Butters...
—Sólo ve y encuentra la otra parte.
A pesar de las palabras de Stan, Butters estaba un poco reacio acerca de entrar en aquél cuarto, aunque tenía que hacerlo. Ahora estaba allí, observando todo con miedo y nerviosismo.
Dio un paso hacia delante y las luces comenzaron a parpadear, lo cual hizo que se moviera más rápido, cerrando los ojos con fuerza solo para chocar con las cajas. Creyó haber escuchado a una voz chillona reír, pero no podía concentrarse en eso. Odio este lugar, odio este lugar...
Se hubiese repetido ese mantra durante más tiempo en su cabeza, pero paró al ver el florero lleno de agua y con algo de duda colocó su flor, haciendo que ésta recuperara su vida y al mismo tiempo haciéndole sentir más fuerte.
No quería volver a perder tantos pétalos.
Después de hacer esto, él se volteó para revisar las cosas, y entonces uno de los bustos se movió por sí solo, haciendo que Butters gritara-
... ¿huh? ¿Qué? ¡AH! ¡¿QUÉ MIERDA?!
Butters corrió hacia la puerta, mientras seguía tratando de poder gritar, pero paró al escuchar pintura salpicarse, lo cual hizo que volteara. El busto se seguía moviendo, lo cual hacía que el rubio diera unos pasos hacia atrás, sin dejar de mirarlo, y luego se cayó, rompiéndose en varios pedazos.
¡L- la otra parte!
—Tienes que combinar ambas partes y formar una llave, apresúrate, Butters.
Asintiendo, Butters caminó hacia el busto roto y cogió la pieza faltante, uniendolas para crear dicha llave.
Haz obtenido el Pez de Madera.
Bien. Perfecto. No ha pasado nada.
Butters salió lo más rápido posible de esa horrible habitación e hizo lo que le habían mandado, insertando la Llave Pez. Hubo un pequeño temblor y... ¿maullidos?
CONFESIONARIO Z (Observador)
—¡AWWW! ¡GATOS! —Exclamó Cartman, repitiendo esa pequeña parte con su controlador unas nueve veces.
Simulación A
Wendy parpadeó, confundido mientras que los maullidos formaron un pasillo, por el cual ella pasó.
El pasillo era más largo de lo que pensaba.
Antes, se podía ver un cuarto, pero no lograba llegar al fondo, siempre que daba un paso, el pasillo se volvía cada vez más largo. Se empezaba a sentir extraño, incluso más que todo lo que le había sucedido antes. Parecía interminable.
Luego las luces se apagaron por completo, pero Wendy no dejo de caminar.
"Te dejaré pasar... entra por mi boca"
... ¿Qué?
Wendy negó con la cabeza y solo siguió caminando, esta vez más apresurada. Su corazón latía más rápido, sus manos temblaban y no sabía en realidad que estaba haciendo; sentía como el pánico aumentaba cada segundo.
No había luces ni sonido, no podía hablar, no podía hacer nada.
Se sentía... inservible.
Las luces comenzaron a parpadear.
Estaba todavía en un pasillo, no podía ver bien-
¡Mierda! Exclamó, aunque ningún sonido salió de su boca. Un objeto acababa de caer, haciendo trizas el suelo. Wendy estaba a solo unos metros, pero estaba del otro lado.
Pudo haber muerto.
Maldito juego.
Wendy suspiró y simplemente bajó las escaleras, agradecida de que ese insufrible pasillo había llegado a su fin, aunque sabía que aún así había muchos más.
Y, con su grandiosa suerte, el pasillo continuó.
Wendy respiró profundo y siguió caminando, sin siquiera sorprenderse cuando las luces se volvieron a apagar. Solo siguió hasta que escuchó el sonido de puertas abriéndose.
Pero... no he tocado ni una perilla...
Las luces se volvieron a encender, y Wendy finalmente pudo notar exactamente en donde estaba. Una sala roja, con un par de cosas colgadas en la pared, una puerta, y un jarrón vacío. Wendy pestañeó, incapaz de recordar como el juego había pasado de aquella sala a esto.
Habría pensado más en ello, pero algo en el suelo la detuvo.
Pétalos azules.
